Hace un año subí un one-shot llamado "No soy Gay" que pareció encantar a muchas personas y estas me pidieron continuación. En su momento no me apeteció la idea, pero hoy después de pensarla, tome la decisión de hacer algunos capítulos para ver que tal nos va.

Ladybug no me pertenece.

I am not Gay

Capítulo 7: Lucha de comida.

Los días como ese, eran mejor pasarlos en amigos, habían suspendido las clases por un problema en el sindicato de profesores, a lo cual los chicos aprovecharon para salir. Adrien casi no se reunía con ellos, pero su padre al final le había permitido de último segundo. Así que los cuatro habían ido al centro comercial más cercano, para ir a ver una película y además pasar el rato.

Luego de comprar las entradas para una película de terror, deberían esperar una hora para que empezara, así que decidieron dar vueltas en los locales.

Aunque Alya sujeto con fuerza la camisa de Marcus al igual que Nino la de Adrien, cuando estos pasaron por una tienda de video juegos, arrastrándolos asegurando que si entraban, jamás saldrían de ahí.

Ya que buscaban algo que hacer los cuatro, terminaron en una tienda de música, donde Nino se sentía como en el cielo.

Marcus gruño molesto con Alya, antes de caminar en dirección al sector de rock, era amante de la música pesada.

De reojo Marcus noto como Adrien gritaba de forma poco masculina, antes de restregarle en la frente sobre un disco con la banda instrumental de Fairy tail, antes de salir como maniático a comprarla. Bueno ya le pediría que se lo prestara en otra ocasión.

Para su vergüenza, había terminado viendo Fairy tail, bueno no era vergüenza, solamente que estaba algo tímido respecto al mundo del anime, o más que todo sobre Adrien emocionado. Había pasado hace unos días el capítulo 100 y Adrien quien parecía volver a ver la seria, solo para comentarla con él, estaba emocionado.

Sus ojos brillaron ante el instrumental de "The legend of Zelda" antes de salir corriendo con el disco para hacer fila detrás de Adrien. Ambos se vieron en un mutuo acuerdo, de pasarse después los discos para que el otro los escuchara.

Saliendo de la tienda, se toparon con Nino y Alya hablando sobre un disco.

Los ojos de Marcus se abrieron incrédulos, al tiempo que su rostro se formaba algo pálido.

—Es un disco de Jagger Stone—hablo Adrien claramente impresionado tomándolo en sus manos.

Lo era.

Era un disco que Marcus conocía bastante bien.

—Mira este disco fue diseñado por una chica de Inglaterra, incluso tiene una dedicatoria especial para esta en la parte de adelante—murmuro Nino emocionado señalando.

Marcus trago saliva al ver eso.

Tenía ganas de vomitar por algún motivo.

—Para mi querida Marinette, sigue diseñando como estrella de rock—leyó en voz alta Adrien.

Luego giraron el disco entre sus manos, para ver como salía Jagger Stone en la parte de atrás, con su cocodrilo y una chica de cabellera azulada con lentes en forma de un monumento famoso de Inglaterra. Por un instante al verla con dos coletas, recordó vagamente a Ladybug cuando en vez de usar dos moños (como hacia actualmente) tenía dos coletas en sus inicios.

Ignoro el pensamiento y fue bástate fugaz incluso para procesarlo.

Como si algo mágico le impidiera ver más allá.

Y probablemente así era.

La magia siempre tenía una manera extraña de funcionar.

—En realidad no se mucho sobre esa chica, pero recuerdo que hace un año apareció en una entrevista con Jagger cuando lanzaron el disco…tampoco se sabe mucho aparte de su nombre—dijo Alya con las manos en las caderas.

Trago saliva.

Marcus miro de reojo su mochila, donde Tikki parecía igual de preocupada, pero al menos no decía nada.

Vagos destellos de ella en medio de un concurso de diseños llegaron a su mente, en ese entonces Jagger Stone había sido invitado como jurado de alguna extraña forma. Al final cuando ella había ganado, este le dijo que ocupaba hablar con ella, fue cuando le dijo que diseñaría su nueva portada de disco…luego de unos errores, terminar con unos lentes de sol en forma del reloj de la ciudad…bueno, ambos habían tomado esa fotografía.

Tomo el disco de Nino en sus manos viéndolo con nostalgia.

Esperaba Jagger Stone estuviera bien, sabía que dentro de unos meses vendría de gira a Paris, le gustaría ver un viejo rostro familiar. Recordar al loco músico excéntrico que amaba a su cocodrilo, siempre le provocaba sonreír de medio lado.

—Marinette Dupain-Cheng—hablo Alya con un teléfono en mano.

Se congelo, casi dejando caer el disco, de no ser por los reflejos de Adrien quien lo atajo de volada. El rubio le lanzo una mirada preocupada al verlo pálido.

Pero luego volteo a ver a Alya.

—Siento que escuche ese nombre antes—murmuro el rubio.

El cuerpo de Marcus se tensó.

¿Dónde pudo haberlo escuchado?

La imagen de Gabriel Agreste saludándola amablemente cuando ella gano uno de los concursos donde estuvo presente, la hizo sudar frio. Era imposible que su padre hablara con Adrien sobre eso, no tendría ningún sentido, no pasaría jamás.

¿Verdad?

—Es raro, solo tengo su nombre porque fue mencionado hace tiempo en una entrevista de Jagger Stone, algo sobre unos concursos donde tu padre es juez…pero parece como si la tierra se la hubiera tragado—hablo Alya confundida en su teléfono.

Era una reportera, siempre quería saberlo todo, pero parecía confundida de la falta de información de la chica.

Adrien y Nino se vieron de reojo.

En cambio Marcus dio la vuelta comenzando a caminar con el cuerpo tenso, al final fueron a ver la película en medio de un extraño silencio incómodo.

—¿Marcus?—llamo Adrien preocupado.

Pero este lo ignoro caminando más rápido.

Volteo a ver a sus amigos, quienes se encogieron de hombros.

.

La película resulto ser bastante buena, en lo que sustos se refiere, Adrien no era un fanático de las películas de terror y siempre solía evitarlas. De reojo escuchaba a Nino murmurar sobre que el director de la película pudo mejorar ciertas partes, mientras Alya veía con una expresión calmada a la pantalla. Como siempre era el único que se veía afectado con el firme, lo cual le provocaba nauseas.

En su hogar siempre había tenido todas las películas que quiso desde niño, pero la mayoría siempre iban desde Disney, muchas de súper héroes, de fantasía, alguna que otra de romance clásico y toneladas de anime. Incluso en el anime evitaba generalmente los de suspenso.

Sin querer volver a ver al monstruo de la película, que salía cada instante, giro su rostro para ver a Marcus a su lado. Sus palomitas estaban casi intactas y parecía pensativo, como si no estuviera en medio de una película.

Estaba como ido.

El monstruo apareció cuando volteo a ver a la pantalla, logrando que pegara un salto demasiado evidente. Una risa leve le hizo voltear a ver a Marcus, quien si bien seguía igual de serio, la sonrisa lo delataba, lo volteo a ver de mala forma y este mostro una sonrisa inocente.

Bueno.

Al menos ya parecía como siempre.

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—¡VENGAN AL CONCURSO DE COMIDA DE CESAR PIZZA!—grito alguien por un parlante apenas salieron de la película.

Había una gran cantidad de gente alrededor del local, observando que era lo que sucedía. Los chicos caminaron bastante curiosos, dado que aún no anochecía y pasaba la hora de queda de Adrien.

¿Te convertirás en una calabaza?

Esa fue la pregunta de Nino que hizo a los demás estallar de risa.

Regresando al tema, se acercaron para ver como una gran plataforma tenía una mesa larga y algunos hombres de contextura gruesa sentados en ella y otros bastante más delgados, que parecían estar ahí nerviosos.

Notaron como Max estaba cerca de ellos, mientras Kim e Ivan estaban en la plataforma.

—Quien quede de ultimo ganara un pase especial para cuatro personas, para comer gratis el resto del año—explico Max tranquilamente con Marco revoloteando en la cabeza de Marcus.

El robot y el chico parecían estar jugando piedra papel y tijera como saludo.

Al parecer el restaurante parecía bastante famoso, a lo cual atraía la mirada de todos, aunque casi podrían jurar que Kim solo estaba ahí arriba por la posible competencia. Cuando lo preguntaron en voz alta, Max asintió bastante desalentado, ganando risas de ellos.

—Conozco esta pizzería, mi madre estuvo estudiando gastronomía con el dueño y siempre este le gano en todos los exámenes—hablo Alya.

Los chicos silbaron impresionados.

Habían probado comidas de la madre de Alya y siempre eran deliciosas.

—¡Estoy dentro!—dijo Marcus alzando la mano emocionado, antes de arrastrar a Adrien y a Nino, quienes lucían menos convencidos.

Alya rio divertida con el teléfono en mano.

Eso sería genial.

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Cuando Marcus puso en la mesa la entrada para los tres, Nino y Adrien supieron que no había escapatoria, eso que la entrada era bastante elevada, Marcus se encogido de hombros restándole importancia, lo cual les dejo bastante confundidos, de como su amigo conseguía tanto dinero para gastarlo sin darle importancia. Pero olvidaron eso cuando los tres estuvieron sentados, ya que eran los últimos participantes que ocupaban.

—Hola chicos—dijo Kim saludándolos a ellos dos normal, en cambio cuando vio a Marcus compartió un choque de puños.

Nino ladeo la cabeza.

Adrien entrecerró los ojos molesto.

—Chico tenías razón con lo de los pies, mejore mi record dos segundos sin intentarlo mucho—hablo Kim emocionado.

El hombre que parecía un sujeto mayor de los treinta, estaba ahora anunciando el evento con gran carisma, su acento parecía algo latino. El grupo de amigos lo estaba ignorando, después de todo este solo hablaba sobre como cada ronda irían dando diferentes platillos, el que alcanzara quedar después de cada ronda terminando acabar el plato ganaría.

—Marcus es un tipo genial, debemos repetir la carrera algún día—alabo Kim a lo que Marcus sonrió asintiendo.

Nino vio de reojo confundido, cuando Adrien se cruzó de brazos bufando, en un comportamiento muy poco casual en él.

—¿Estas bien dude?—

—Si—dijo en tono frio.

Claro.

Se notaba.

Pronto el primer plato era una pizza entera tamaño mediano con una gran cantidad de especies. Todos los chicos abrieron los ojos impresionados, mientras Marcus comenzaba a comer con una gran sonrisa en su cara. Adrien lo vio de reojo, antes de suspirar aliviado que al menos Nathalie ni su padre, se enterarían que hoy rompería drásticamente la dieta que tenía.

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Delicioso.

Le daría diez estrellas si pudiera a ese hombre.

Puede que fuera por que estaba cerca de volver a su periodo menstrual, pero Marinette estaba muerta de hambre, tanto que fue la primera en acabar con la pizza, deseando aún más comida. Solo tres personas que no conocían desistieron antes de terminar la pizza, mientras los demás luchaban por comer.

Marinette recordó con ternura a su padre, que siempre bromeaba con ella, diciendo que era un monstruo muerto de hambre cuando estaba en sus días.

No se quejó cuando vio ahora un emparedado de un metro de largo, lleno de muchos ingredientes y con sabor a pollo. Mientras partía pedazos pequeños para comer poco a poco, Nino fue el siguiente en renunciar con expresión algo verde.

—¿Qué tienes en el estómago?—indico Kim asombrado cuando le vio terminar su comida.

Sonrió con felicidad.

Otros dos sujetos junto con Kim salieron la siguiente vez.

Dejando solamente a Un hombre muy grande, a Ivan, Adrien y ella.

—¡Denle un aplauso a los cuatro finalistas!—hablo el hombre emocionado.

La multitud aplaudió emocionada, excepto por Kim y Nino que estaban algo verdes.

—No pensé que llegaras tan lejos—hablo divertida viendo a Adrien.

El chico lucia algo verdoso, pero era de los sujetos competitivos, o tal vez disfrutaba de una buena comida.

—¡Ahora el plato fuerte!—anuncio el hombre.

Un pavo.

Un pavo.

Un maldito pavo entero asado.

No esos pavos chiquiticos, un pavo increíblemente gigante.

Los cuatro se vieron incrédulos al notar los pavos frente a cada uno. No solo habían comido una pizza familiar, más un emparedado de un metro, cada uno repleto de ingredientes hasta hacerlos irreconocibles. Ahora también tenían un pavo frente a ellos.

Marinette estiro sus manos.

Por dicha tenía un pantalón holgado que estiraba, ocuparía espacio extra para su estómago después de eso.

—¿Vas hacerlo?—pregunto Adrien viéndola incrédulo.

Asintió decidida.

—No sé si logre llegar al final, pero si no, cuenta mi historia—le dijo en tono solemne a lo cual Adrien asintió.

Quince minutos comiendo, tanto el hombre como Ivan desistieron de terminar el pavo. Dejando en medio de la competencia a Adrien quien tenía medio pavo y a Marcus, quien ya estaba llegando al final. De un pronto a otro Adrien pareció querer vomitar, pero de una forma que nadie se explicaba, los dos lograron terminar el pavo, quedando casi como una bola en su vientre.

La gente ahora estaba impresionada.

El chef estaba igualmente extasiado.

—Es hora del platillo final—hablo en tono misterioso.

Adrien gimió contra la mesa.

No más comida por favor.

Ese hombre era malévolo, el mal en persona, alguien que no merece ser nombrado.

Adrien gimió incrédulo al ver un enorme pastel decorado perfectamente frente a él, era imposible que se comiera dicho platillo. Pero cuando el rubio giro a ver a Marcus, este comía tranquilamente el pastel. Por algún motivo sintió algo dentro del moverse, antes de poner una mano en su boca y correr lejos del escenario a vomitar.

—¡GANE!—dijo Marcus quince minutos más tarde, con las manos en alto y una gran cantidad de crema chantillí en su rostro.

Todos aplaudieron emocionados, mientras el Chef le entregaba su premio, que no solo venía acompañado de una tarjeta que prometía comer gratis el resto del año. También venía acompañado con dos tarjetas de compra y una camisa que decía.

¡Campeón de comida!

Rápidamente Marcus se quitó la chaqueta, provocando algunas chicas suspiras, antes de colocar la camisa sobre la suya, para tomar fotografías para la prensa.

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—Eso fue impresionante Mark—le alabo Alya sentada a su lado en el parque.

El chico sonrió emocionado.

Adrien lo miro algo resentido, antes de vomitar nuevamente en el basurero a su lado, Nino había dejado de hacerlo hace un rato, pero no estaba en mejores condiciones.

—Chico…como lo hiciste—cuestiono el moreno también viéndolo incrédulo.

Marcus solamente se encogió de hombros.

—Cuando estaba en Inglaterra solía ganar esta clase de concursos, mis compañeros no podían creerlo nunca—hablo con diversión.

Bueno eso explicaría un poco.

De pronto los gritos de las personas les hizo voltear, todos notaron como un hombre de gran contextura, con ropas coloridas estaba caminando en dirección de ellos. Pero lo preocupante es que atrás de él, había un gran camino de destrucción y muchas personas que parecían ser convertidas en comidas vivientes.

—¡YO MERECIA GANAR!—grito el hombre claramente akumatizado.

Marcus se señaló confundido cuando sus amigos le vieron, estos asintieron causando que él suspirara.

De pronto un rayo de comida parecía ser lanzado en su dirección, pero Marcus reacciono rápido levantando la tapa del basurero (que minutos antes era vomitada por Adrien) lanzándola en dirección al rayo y que este saliera desviado, convirtiendo a un gato en un gato medio lata de atún.

—¡CORRAN!—grito Adrien y los cuatro comenzaron a correr.

Aunque claro, Alya tuvo la oportunidad de sacar su teléfono emocionada del asunto.

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No podía creerlo, sabía que los akuma eran personas emocionalmente inestables, que debido a una gran emoción negativa, terminaban aceptando la propuesta de Hawk Moth para ganar algo a cambio. Pero que uno de ellos hiciera eso, solamente por haber perdido una competencia.

Era ridículo.

Bajo un poco el ritmo para que sus amigos se adelantaran, antes de salir corriendo a otra calle totalmente opuesta.

—¡MARK!—escucho gritar a los tres.

Pero no importaba, claramente el akuma le estaba buscando a él, no valía la pena que sus amigos corrieran un riesgo por sus acciones. Además ocupaba distraer al akuma lo suficiente para que pudiera transformarse en Ladybug.

Salto un perro convertido en Hotdog, agradeciendo que Chat Noir no hubiera aparecido y que hiciera un mal chiste sobre eso.

Una cadena de salchichas ahumadas, le tiro al suelo cayendo sobre unos contenedores de basura.

Apestaría.

Comenzó a sentir un poco el estómago revuelto por tanta comida.

Cuando el akuma estuvo frente a él, sonrió mostrando sus dientes de confites, lo cual le hizo hacer una mueca de asco. Pero un bastón hizo que el autodenominado "Champeon Food" saliera volando por los aires. Volteo a ver como Chat Noir aparecía detrás de ella con una sonrisa brillante.

—¿Te cansaste de la comida?—hablo guiñándole un ojo divertido.

Rodo los ojos fastidiado.

Este pareció algo confundido por su acción, pero se puso frente a él dispuesto a la lucha.

—Dame a ese mocoso que no merece ganar—gruño el hombre lanzando un rayo a unos carros cercanos.

Estos se transformaron en gigantes osos de gomita, que tenían una mirada aterradora.

—Lo siento pero mi deber como héroe indica que debo ayudar a todos los civiles—hablo Chat Noir con seriedad.

Lo observo impresionada, esas palabras parecían mucho a las suyas como Ladybug, negó con la cabeza pensando que debía irse para transformarse. Pero al ver como los tres osos se abalanzaron sobre el gato de golpe, bufo antes de sujetar uno tubo de hierro del suelo y lanzarse al ataque.

Salto como le había enseñado Kagami y el corte fue bastante limpio para dejar sin brazo a uno de los osos de goma.

Chat Noir giro a verle, cuando choco la espalda con él.

—Oye eres bueno—le alabo.

Sonrió de forma autosuficiente.

De pronto vio como Chat Noir usaba su bastón de igual forma, para hacer que un nuevo oso de gomita, quedara sin cabeza.

Solía negarse a preguntarse sobre Chat Noir, solía decirse que no eran compañeros y no eran amigos, aunque claramente las tres cosas estaban sucediendo aunque no quisiera. Ya no lo trataba mal, solía aceptar sus chistes de tonterías aunque le molestaran y admitía patrullar con su persona.

También había comenzado hacer una lista de cosas de Chat Noir.

Primero era un chico con un muy mal sentido del humor, su sentido de humor era tan malo, que algunos chistes le hacían reír pero de lo malo que eran.

Dos, Chat Noir no salía mucho de su casa cuando era niño, solía hacer a veces comentarios muy solitarios de su infancia y además, solía ver con mucha nostalgia cuando pasaban cerca de los niños con su padres. Al igual que ella también se mostraba contrariada, cuando un padre abrazaba a su hija.

Tres, Chat Noir le gustaban muchas cosas muy normales, amaba ver las estrellas en la noche, se alegraba cuando veía gatos, saltar para él era súper divertido y siempre corría contra ella esperando ganarle, aunque al final tropezara cayendo al suelo.

Chat Noir era muy feliz, siempre sonreía a pesar de lo mal que lo tratara al inicio.

Algo más que debería agregar a continuación, era sobre sus habilidades para la lucha con espadas, sus movimientos salvajes le recordaban algo, pero como siempre que pasaba, de ahí no vería más. Muchas veces había notado características de Chat Noir que sentía había visto antes, pero la magia actuaba rápidamente, causando que su mente no lograra atar sus teorías involuntarias.

"Jamás sabrán quien eres"

Eso le había dicho Tikki en un inicio, creía era la única promesa que no había cumplido su amiga. Si bien nunca nadie adivino por medio normales o teorías su identidad tras la máscara, había faltado una cámara diminuta para descubrirla.

El peor error de ambas al no haberla notado.

Pero fuera de eso, no descubriría a Chat Noir al menos que este se revelara frente a ella o lo viera des transformarse.

De pronto una cadena gigante de salchichas fue en su dirección, pero mientras Chat Noir intento detenerlas, ambos terminaron amarrados en ella. Cuando este los había arrastrado en su dirección, Chat Noir logro usar sus garras para soltar una parte de los embutidos, lo cual provoco que ambos salieran volando sobre el hombre de la comida.

Rodaron de forma cómica por la calle, antes que Mark de espalda, sintiera que algo chocaba contra su cuerpo, específicamente contra su costilla y sobre sus labios.

Abrió los ojos incrédulo al tiempo que Chat Noir repetía la acción.

Sus labios estuvieron juntos…¿tres segundos?...no fue un tiempo demasiado largo para ser verdad. Chat Noir salto rápidamente de su persona, con una mano tapando su boca y totalmente sonrojado. Por otra parte ella pestañeo confundida, vaya extraña forma de dar un beso a alguien.

Tenía labios suaves.

Otro agregado a la lista.

Se sonrojo levemente indignada.

Solo había sido un beso.

—D-D-Deber irte y o-ocultarte—tartamudeo Chat Noir con el bastón en sus manos y sin querer hacer contacto visual con su persona.

Se encogió de hombros, eso era justo lo que necesitaba, poder correr y escapar, para que Ladybug apareciera.

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La forma en la que Ladybug apareció para ayudarle, fue claramente grandiosa, aun así no pudo verla a los ojos durante la batalla y menos cuando esta termino. Incluso aunque la forma en que esta uso unas pastillas digestivas para acabar con el akuma, aunque su mente se llenara de muchos juegos de palabras, no pudo hacer ninguno.

Su mente estaba definitivamente en otro lado.

Había besado a Mark, uno de sus mejores amigos.

¿Cómo pudo suceder algo así?

Había sido un accidente y ambos habían caído de forma abrupta, había intentado no caer sobre el chico, pero estaba seguro haber dado un buen codazo en las costillas. También su rostro había caído sobre el de su amigo, juntando sus labios en un accidental beso.

Y eso fue el principio del fin.

Se había separado cuando había captado la situación, recriminándose por pensar que su primer beso, había sido no solo con un chico, si no de forma accidental en medio de la batalla.

Mark no había mostrado mucho grado de sorpresa u asco, simplemente había pestañeado, aceptando rápidamente que había sido un accidente y no dando más vueltas al asunto.

¿Por qué él no podía?

Incluso después de la batalla, seguía rememorando esos míseros segundos, una y otra vez, como si una película pasara por su cerebro.

—¿Estas bien Chat Noir?—pregunto Ladybug con una mano en su hombro.

Sintió algo de culpa y traición de su persona por su amor platónico, ese beso con su amigo no debió suceder, tuvo que haber besado a Ladybug de la forma más romántica posible bajo la luz de la luna. Muchas veces había pensado en hacerlo entre sus patrullas, pero se había negado porque sabía que eso no le agradaría a la chica. Aun así ahora se recriminaba por no haber tenido el valor.

—Si—contesto algo seco volando por los aires de regreso a su hogar.

Que se hubiera tropezado varias veces, no tenía absolutamente nada que ver con que besara a su amigo.

No podría regresar con los chicos.

Ni si quiera sabía cómo vería mañana a Mark.

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Marinette en su forma civil, veía el lugar por donde Chat Noir había salido prácticamente huyendo. Giro a ver a Tikki quien parecía también confundida, ambas se encogieron los hombros antes de ir en busca de sus amigos. Por algún motivo Adrien no apareció y solamente mando un mensaje diciendo que estaba bien.

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No sabía de donde venía esa imagen, pero todo a su alrededor parecía verde como si fuera un parque, le era familiar pero a la vez distante, como si fuera un viejo recuerdo. Frente a él pudo verse a sí mismo de niño, con un adorable sombrero de gato y su madre cargándolo con una sonrisa.

De pronto esta lo baja.

Admira a la mujer que aún guarda en sus memorias, impresionado de lo bien que la recordaba. Siempre usaba su cabello atado en una cola baja de lado, sus ojos eran bastante grandes y brillantes, al igual que su piel era muy blanca. Casi podía sentir su olor si se acercaba un poco más, la calidez de sus abrazos y las suaves palabras al dormir.

Camino hasta verla, aun sabiendo que ella no lo veía.

Solo era un recuerdo.

Un sueño.

Giro a ver a su pequeño yo, con una mirada curiosa de la pequeña que ahora estaba frente a él. Era curioso, no recordaba mucho de la niña, probablemente el motivo por el cual la imagen era borrosa, solo se veía una niña con dos trenzas y una gran sonrisa.

¿Quién era?

—Vamos a jugar—hablo la pequeña infante con voz fuerte y clara.

Fue tímido antes de aceptar la mano de la niña, quien corrió junto a él emocionada.

Dos figuras a lo lejos, los dueños de la panadería que visitaba de pequeño todo el tiempo. Cierto ahora recordaba, habían tenido una hija, la pequeña solía jugar con él.

Era emociónate.

Era la única niña que se le acercaba aparte de Chloé con esa sonrisa cálida.

No recordaba bien su nombre.

—Corre Adrien corre—gritaba la niña divertida cuando un enorme perro se lanzaba sobre ellos.

Mientras él estaba asustado, la niña parecía encantada.

—No tan rápido Mari—pedía el algo asustado.

Tropezó luego cayendo de frente, causando que el perro pasara de alto de él. Igualmente mientras se levantaba con ojos algo llorosos, la niña se arrodillo a su lado para ayudar a levantarse.

Eso sin perder su sonrisa en ningún momento.

—No te preocupes todo estará bien, yo voy a protegerte—indico la niña causando algo de vergüenza de su parte.

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La imagen cambio rápidamente mostrando la escena de forma diferente. Era el colegio al cual solía asistir ahora y en medio del salón estaba todo vacío. Pestañeo un momento al ver a Mark sentado en la última silla, con el video juego en sus manos.

Camino confundido de que no hubiera nadie.

—Oye…¿quieres otro beso chico guapo?—hablo coqueto guiñándole un ojo.

Un sonrojo demasiado involuntario se posó en su rostro.

Él había besado como Chat Noir, se supone que no debía saber que él era Adrien también. Igualmente el sonrojo fue demasiado forzado.

—Y-Y-Yo—

—Vamos no niegues que te gusto—comento este con una sonrisa malévola.

¿Le gusto?

¿Deberían hablar de eso?

Fue un accidente, solo un accidente.

Que sus labios habían sido suaves no tenía sentido, fue solamente un primer beso, no fue algo que él hubiera planeado.

Vio los labios del chico fijamente, causando que este sonriera de forma divertida y se sonrojara nuevamente.

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En medio de la habitación Adrien se levantó de golpe, Plagg quien aún dormía profundamente lo ignoro, pero en cambio él tenía el rostro totalmente rojo por la vergüenza. Poso una mano en su rostro, sintiéndolo algo caliente, causando que su cuerpo se pusiera pálido de golpe.

No recordaba mucho el primer sueño.

Pero si el segundo.

Había soñado con Mark, este cuestionándolo por un beso que dio como Chat Noir. Lo cual no era malo tomando en cuenta todo lo sucedido ese día.

Lo malo es que había visto los labios del chico, queriendo repetir el momento nuevamente.

—Oh mierda—susurro ahora pálido.

Esto no debía ser bueno.

¿Verdad?

Continuara…

La idea del beso accidental iba ser en el siguiente capítulo, pero al final termino en este capítulo. Bueno que se puede hacer, Adrien está comenzando a notar que hay algo que no cuadra en su mente. Dado que en esta historia los chicos tienen dos años más (Mark tres) es normal que comiencen a cuestionarse muchas cosas. En lo que respecta a sentimientos, siempre están jodidos xD

Feliz regalo de navidad atrasado.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde público mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.