—Fue una noche perfecta—musita Terry en mi cuello, acostados, en la oscuridad, después de hacer el

amor.

—Tú eres perfecto.

— ¿Puedo hacer algo, sin que te asustes?

—Umm. Todo de ti asusta. —bromeo.

Se incorpora y queda de rodillas a mi lado, desnuda mi cuerpo de la sábana y me llena de besos desde el

cuello hasta el vientre, se detiene, lo acaricia y lo vuelve a besar.

—Hola—le habla a mi vientre—No sé si son niños o niñas, pero los voy a amar por igual a los dos,

prometo que siempre estaré ahí, prometo protegerlos con mi vida a ustedes y a su madre; les enseñaré a

caminar, les ayudaré a hablar y que su primera palabra sea : Mamá , porque su madre es lo mejor que me

ha pasado en la vida, les enseñaré a montar en bicicleta, los llevaré el primer día a la escuela, a una de

verdad, los apoyaré en lo que quieran hacer, menos el surf, nada de deportes peligrosos, intentaré no

meterme en sus asuntos amorosos por miedo a que les rompan el corazón, prometo estar aquí con todos

ustedes cada navidad, no llegar tarde del trabajo para poder darles un beso de buenas noches, prometo

estar ahí en primera fila en sus juegos de escuela, en su graduación, comprarles su primer auto, prometo

estar ahí en su boda, si son niñas, entregarlas a un hombre que se merezca su corazón como yo me gané el

de su madre, confío en que tomarán buenas decisiones y prometo estar ahí para ayudarlos cuando cometan

errores, jamás los abandonaré en los momentos difíciles, prometo todo eso, pero les juro ser un buen

padre y cuidar de su madre cuando se hayan marchado a construir su propia familia.

Veo rodar una lágrima por su mejilla y llega a mi vientre, atrapo su cara con mis manos y lo traigo hacia

mí, lo abrazo, su pecho caliente y perfecto encima del mío, lo abrazo y lloro junto con él.

—Eres el mejor padre del mundo. Te amo tanto, Terry. Estoy orgullosa de ti, estamos orgullosos de ti.

—A ti también te prometo todo eso, pequeña, prometo estar aquí siempre, jamás te haré daño, siempre te

voy a proteger, con mi vida si es necesario.

—Sé que lo harás, pero no lo digas, nada malo va a pasar, vamos a ser felices, los cinco, seremos una

familia ahora.

Y así será, una familia de cinco.

Él, Los bebés, Eli y yo.

—Todo marcha bien, Candy.

— ¿Podemos saber el sexo?

—Los bebés no se dejan ver todavía es una lástima, son tímidos, me pregunto a quién saldrían. —bromea

la Dra. Sheribel.

—Seguramente a su madre—protesta Terry.

—Te veré en la próxima cita, solamente tienes que tratar de comer mejor, tu peso es bajo y necesitas

fuerzas para traer esas hermosuras al mundo.

—Ya la has escuchado—Me regaña Terry.

Salimos de la clínica y tengo una sensación de que alguien nos sigue, Terry anda armado, Leo nos

sigue en el auto de atrás. Pero siento una ansiedad desde que me desperté hoy. Pensé que sería por la cita

con la doctora, pero me sigo sintiendo igual.

Mi teléfono suena, número desconocido.

— ¿Quién es? —pregunta Terry.

—Es desconocido, prefiero no contestar.

Vibra y es un mensaje:

«BONITA FAMILIA, LÁSTIMA QUE PRONTO SERÁN MENOS»

Se me paraliza el corazón y dejo caer el celular en el suelo.

— ¡Nena! ¿Qué pasa?

No puedo hablar, mierda. Estoy asustada.

— ¡Para el auto! —logro gritar.

Terry baja la velocidad y se estaciona en la acera de un local.

—Mírame, pequeña, mírame.

Lástima que pronto serán menos…

Es en lo único que puedo pensar, no otra vez, quiero que todo acabe, sea quién sea, quiero que deje de

asustarnos y nos deje en paz.

—Mírame, por favor, respira y mírame. —ordena Terry desesperado.

Toma mi teléfono del suelo y ve el mensaje.

— ¡Mierda! — saca su teléfono y llama:

—Leo…todo bien…revisa la zona. —corta y hace otra llamada: —Galvin… acaban de mandar un

mensaje al celular de Candy… rastrea de dónde viene… sí… mándalos a revisar el Hall… sí… nos vemos

ahí.

Corta.

—Nena, mírame, no pasa nada.

Lo veo. —Dijo que…

—Calla, no pasa nada, respira—besa mi mano.

Veo que prepara su arma. Mierda.

—No, nena, no te preocupes, es por seguridad.

Acelera el auto y vuelve a llamar:

—Todo bien… voy para allá… mándame un correo con los datos. —corta de nuevo.

Respiro hondo, cierro los ojos, debe ser una mala broma, no puedo ponerme así con un maldito mensaje,

pero lo sentí tan real como si estuviese escuchando esas palabras de una voz siniestra.

— ¿Adónde vamos?

—A casa, el Hall está limpio, necesitas descansar.

— ¿Sabes quién pudo haber sido?

—Nena, no te preocupes por eso, vamos a estar bien.

—No quiero descansar—protesto. —Quiero que estés conmigo.

—Nena, por favor has lo que se te dice, no me iré.

Llegamos al Hall, Leo y otros dos hombres están armados en el ascensor.

—Señor, Grandchester, señorita White. —saluda, debe ser Galvin.

— ¿Qué tienes? —pregunta Terry.

—Señor, el mensaje provenía en la misma ubicación donde estaban ustedes, a dos calles máximo.

Mierda.

—Bien, sigue revisando, manda al resto que rodee el área, también la zona donde esta Eli, la madre de

Candy y su hermano. No quiero correr ningún riesgo.

—Me estás asustando. —murmuro.

—Es sólo para prevenir. —me tranquiliza.

—Preferiría que Eli estuviera aquí con nosotros—Le aconsejo. Me sentiría más segura.

—Es buena idea, hablaré con Alicia

—Señor Grandchester la cena estará lista en un momento. — informa la Sra. Ponny.

—Gracias, prepárale algo a Candy, está un poco asustada.

Poco es nada. Estoy aterrada.

—Desea un té, señorita Candy.

—Sí, por favor.

—Preparé algo para que coma.

Sí, tengo que comer, necesito fuerzas para situaciones como éstas.

Termino mi comida y la taza de té, Terry está en su despacho con Leo, no quiero interrumpir, me voy

a la cama, estoy muy cansada. Reviso la cámara personal, la que llevo siempre conmigo, y veo las fotos

del cumpleaños de Terry, todos luciendo felices, más Terry, la sonrisa del millón y reservada para

mí.

Quiero revivir estos momentos, los pocos en los que hemos tenido paz y nadie ha intentado lastimarnos,

pero es imposible; suelto un sollozo, tengo ganas de llorar, abrazo la cámara y cierro mis ojos.

Siento unos brazos fuertes, detrás de mí, me está abrazando, su respiración es agitada y caliente en mi

cuello.

—Terry, ¿Está todo bien? —murmuro.

No responde, me sigue abrazando y tocando.

—Respóndeme, cariño.

Siento un aroma extraño, ¿Cigarro? Terry no fuma, deja de tocarme y siento un escalofrió, enciendo la

lámpara de mano y la ventana está abierta.

— ¡TERRY! —grito.

Mierda, alguien me estaba tocando y no era él.

— ¿¡Qué pasa!? — está armado y Leo viene detrás de él.

—Alguien estaba aquí, en la cama.

—Mírame, ¿Te hizo daño?

—No… me tocó, pensé que eras tú.

— ¿¡Tocarte!? ¡Mierda! —gruñe.

—Señor, Galvin y los muchachos vieron salir un BMW a toda velocidad, lo están siguiendo. —informa

Leo.

—Nos iremos de aquí, llama al Encore. —le ordena a Leo.

—Enseguida, señor.

Me siento en la orilla de la cama, joder, alguien me tocó, estaba detrás de mí, puedo sentir su aroma a

cigarro todavía, corro hasta el baño y vomito. Terry corre detrás de mí y sostiene mi cabello. Empiezo

a llorar, mierda, un hombre estaba tocándome.

—Vamos, duchémonos. —dice abrazándome.

Me desnuda y a continuación se desnuda él. Me ayuda a entrar a la ducha y me lava con jabón todo mi

cuerpo, me abraza y me besa, acaricia mi espalda y mi vientre.

—Lo siento, nena.

—No es tu culpa. —lo conforto.

Lo necesito a morir, necesito estar en sus brazos. Alguien más estaba aquí y me tocó, pude sentir su

aliento en mi cuello por unos segundos. Estoy aterrada y necesito el calor de mi cielo.

—Terry —sostengo su cara y lo abrazo fuerte. —Hazme el amor.

La habitación del Encore es cómoda, pero me siento extraña, Eli está durmiendo conmigo y Terry está

con su laptop en la esquina de la habitación.

—Ven a la cama. —murmuro.

Me sonríe y deja su laptop a un lado, se mete a la cama con nosotras y me abraza. —Con mi vida,

recuérdalo nena.

Cómo olvidarlo, no imagino poniendo su vida en peligro para protegernos, no vamos a llegar hasta ahí,

nada nos va a pasar, sólo quieren asustarnos.

—Buenos días, mami.

—Buenos días, princesa. —me da un beso.

Abro lo ojos, había olvidado que estábamos en la suite del Encore, todo aquí es lujoso y hermoso, pero

no es nuestro hogar, quiero ir a casa, quiero que la pesadilla termine.

Busco a Terry, parece que la Sra. Ponny también está aquí, huele delicioso y estoy famélica. Busco a

Terry y está hablando por su celular, no hay señal de Leo.

—Me parece perfecto… de acuerdo… Hasta luego, Anthony. —corta la llamada y me sonríe.

— ¿Todo bien? —pregunto. Luce cansado.

—Ahora que te veo, sí.

Me abraza y besa mi vientre. —Los amo—murmura.

— ¿Cuándo podemos regresar a casa?

—Esta misma tarde, han cambiado los códigos de seguridad y hay francotiradores rodeando el área, no

quiero que nadie vuelva a entrar por la ventana y toque a mi prometida.

— ¿Francotiradores? No es exagerado.

—Cuando se trata de ti, nada es exagerado.

— ¿Iremos a trabajar? —hago puchero.

—Iremos, solamente para que te distraigas de todo esto.

Eli está más que feliz de acompañarme de nuevo a trabajar, Terry ha solicitado permiso a la escuela,

no quiere exponerla a que esté sola por muchas horas ni yo tampoco.

— ¿Todo está bien? —pregunta Annie, parece un sueño tenerla todos los días conmigo en el trabajo

—Todo bien.

Empezando una nueva campaña de perfumería, para la marca Lewis . Mujeres y hombres vistiendo trajes

elegantes, las modelos con vestido ceñido color rojo, sexy y clásico, los hombres de traje negro y cabello

alborotado. Y para mi sorpresa un rubio muy elegante se acerca a saludarme.

—Mathew—estrecho la mano con la suya.

—Señorita White, o debería llamarte Señora Grandchester.

¿Estás hablando en serio?

—Cómo quieras llamarme, Maxer.

—Es una lástima—murmura—hubiera sido lindo invitarte una copa.

—Deberías de dejar de hacer eso. —Estoy molesta.

—Vamos, Candy, todo el mundo conoce al señor Grandchester; las mujeres van y vienen.

Hijo de puta.

—Si quieres conservar tu trabajo, es mejor que no hagas ese tipo de comentarios, Maxer.

Se ríe en burla y entra a escena, no aparta sus ojos lujuriosos de mí. Es una mierda todo esto, cuándo van

a aprender los hombres que no deben de ser unos idiotas cuando le hablan una mujer, que no soy un

pedazo de carne para ellos, malditos cuervos.

— ¿Qué fue eso? —pregunta Archie.

—Nada, no te preocupes.

Es extraño que Terry no me haya llamado, seguro vio cuando Maxer se me acercó de nuevo. Es mejor

que no haya visto, no quiero que esté preocupado ahora por un modelo sin cerebro.

Termino la sesión y el rubio sin cerebro se acera avergonzado.

—Candy, lo siento mucho, no quise ponerte incómoda. Parece que estás muy enamorada de él. —dice

Maxer, no voy a caer en su disculpa falsa.

—Déjalo estar, Maxer.

Se acerca, demasiado para mi gusto, Archie está de espaldas con Annie y estoy en un área donde pocos

nos pueden ver, mierda.

—Aléjate Maxer, no hagas una escena.

—Si no gritas, no la haré.

¿Ah?

Estoy cansada de esta mierda, mi auto reflejo y frustración de embarazada hace que la palma de mi mano

golpee con todas mis fuerzas su mejilla, haciéndolo retroceder y llamando la atención de todos.

— ¡Joder! Candy, ¿Qué pasa? —Grita Annie.

—Parece que me he cansado de tipos como él.

—Mierda, Maxer ¿Qué has hecho? —le gruñe Archie.

—Me gustan así, no me importa que esté comprometida con el jefe. —refunfuña Maxer, no tiene límites.

—Eres un idiota, Maxer ¡fuera de aquí! —le grita Archie a punto de golpearlo.

Terry entra y detrás de él viene Leo. Terry se acerca con los puños cerrados y mandíbula apretada,

mierda lo va a matar.

—Terry, déjalo—Pongo la mano en su pecho— sólo sácalo de aquí, Leo por favor.

—Hora de irse, niño bonito. —Le advierte, Leo.

Maxer avergonzado, avanza un paso y Leo lo golpea en el estómago y ríe en burla.

—Lo siento, señorita, vi lo que estaba pasando, no puedo dejarlo pasar.

Lo toma del cuello y lo saca del estudio, todos alrededor nos ven desconcertados de lo que acaba de

pasar.

— ¿Estás bien? —pregunta Terry, demonios, está furioso, cosas como éstas son las que menos

necesita en estos momentos.

—Estoy bien, me defendí esta vez.

—Esa es mi chica. —me abraza.

—Por favor, no me encierres, sé que estás cansado de estas situaciones, pero realmente necesito trabajar.

—Nena, no te voy a encerrar, pero me voy a quedar calvo.

—Leo, sabe cuidarme también. —me rio.

—Él sabe que tiene actuar por mí. —dice muy orgulloso.

—Umm.

Las cosas se han calmado un poco, no he vuelto a recibir ningún mensaje extraño o alguien ha intentado

asesinarme. Después del incidente con Maxer no volvimos a escuchar de él, parece que no es la primera

vez que tiene problemas en el área laboral por su ingenio de conquista fuera de lo normal.

La pequeña Eli ha regresado a la escuela, y mis bebés aún no se dejan ver, son tercos como su madre o

gruñones como su padre, estoy feliz de que todo marche bien, mi madre me ha llamado hoy, está muy

emocionada porque la boda está más cerca que nunca, mi vientre está empezando a crecer, gracias a

Dios, estoy empezando a entrar en pánico preocupada por el vestido de novia, pero Diana ha hecho un

gran trabajo, mi vestido de novia es hermoso y elegante, nadie pensará que debajo de él llevo dos hermosas chispitas.

He estado trabajando en mis votos, y he visto un Terry frustrado por ello, sé que si resume en dos

palabras lo que siente por mí, será más que perfecto, únicamente lo quiero a él conmigo ese día, no lo

quiero compartir con 200 personas, sí, 200, tuvimos que resumir la lista lo más pequeña posible. La

seguridad ese día será extrema, las personas ingresarán con su huella dactilar, un sistema nuevo que

Galvin ha implementado por si cualquier intruso quiera entrar a la boda.

Estoy muy feliz, no puedo esperar a convertirme en la señora Grandchester, mi italiano hermoso, lo amo

demasiado y no puedo esperar a ser suya legalmente.