Hace un año subí un one-shot llamado "No soy Gay" que pareció encantar a muchas personas y estas me pidieron continuación. En su momento no me apeteció la idea, pero hoy después de pensarla, tome la decisión de hacer algunos capítulos para ver que tal nos va.

Ladybug no me pertenece.

I am not Gay

Capítulo 8: Día en la playa.

Su curso había decidido como destino, la playa. Bueno en realidad era un viaje grupal organizado por el colegio, donde cada grupo era enviado con otro para un viaje común y desarrollar actividades claramente establecidas. El hecho de que Chloé estuviera en su clase, les permitió elegir primero, junto con la clase de al lado. La playa fue el elegido, donde irían para aprender sobre un museo marino y cosas muy simples.

Eran vacaciones para ellos, vacaciones con puntaje.

Mark estaba con una gran sonrisa en el autobús, sentado al lado de Alya quien había decidido ir con este. El motivo era simple, había pasado unas dos semanas donde Adrien, no podía hablar frente al chico de pelo azul. Tanto Nino, como Alya y ella estaban confundidos, no entendían que pudo pasar con el joven para que lo ignorara así.

Pero más que ignorar, parecía asustado e intentaba no quedarse a solas con su persona.

—¿Le hiciste algo?—cuestión Alya incrédula, a lo que negó de igual forma.

Nadie entendía que pasaba con este.

Por si las dudas, termino sentado con Alya, aunque claramente Nino le hubiera gustado ser él.

Ya que Alya y Nino estaban en el pasillo, los dejo hablando mientras admiraba el paisaje por la ventana, hace unos instantes que la playa por fin lograba verse. Sonrió levemente cerrando los ojos, recordaba como había ido anteriormente a la playa con sus padres de niña.

Al llegar al hotel cercano a la playa donde se hospedarían, la profesora comenzó a dar los grupos en los que compartirían habitación. Habían cuartos con cuatro camas para los chicos, para las chicas también era igual, aunque Alya hizo una mueca de asco al ver que le tocaría compartir habitación con Chloé, Sabrina y Lila.

—Estaré en el infierno—gimió a su lado con pesar.

Le palmeo la espalda intentando animarla.

Sus compañeros de cuarto por otro lado fueron Adrien, Nino y Nathaniel. Cuando todos caminaron para dejar sus maletas, noto como Adrien rápidamente le ignoro y apresuro el paso, Nino bufo antes de seguirlo, probablemente para regañarle por su extraño comportamiento.

Una mano en su hombro, le hizo girar para ver a Nathaniel sonriendo levemente.

—Al menos alguien no finge que no existo—gruño sin poder evitar el mal humor.

El pelirrojo rio por bajo antes de acompañarlo en su caminata.

No le molestaba.

Bueno sí.

Sentía una gran incomodidad de ver el actual trato de Adrien, le molestaba ser ignorada de esa forma, incluso Tikki estaba preocupada.

¿Qué había hecho mal?

Cuando entro al cuarto con Nathaniel, rápidamente Adrien salió casi corriendo, a lo cual Nino bufo molesto.

—Lo siento Mark, no sé qué mosco le pico—musito este con algo de vergüenza.

Le hizo un gesto con la mano para que se calmara.

De reojo volteo a ver a la puerta donde el rubio se había ido, comenzó a sentirse molesta por la forma en como estaba siendo tratada. Pero bueno ya lo descubriría.

—Tranquilo Nino, ve con Adrien a divertirse, yo buscare algo que hacer hasta que se le pase lo que tenga—le hablo con calma.

Este parecía algo contrariado de hacerlo, pero una última sonrisa de su parte lo hizo suspirar, antes de irse enojado para hablar nuevamente con Adrien.

Se volteo para ver a habitación.

Había dos camas en cada costado, se veía una puerta medio abierta donde tendrían un baño y un pequeño balcón para admirar la piscina. Definitivamente tener a la hija del alcalde con ellos era de mucha ayuda. Tomo asiento en la cama al lado de las cosas de Nathaniel, si ya Adrien no quería verle, acercarse en la noche probablemente sería peor.

Dormiría con tres chicos en la misma habitación.

Su padre la mataría si se enterara.

Aunque su padre no sabía que estaba fingiendo ser un niño y que estaba en una de las playas más lujosas del lugar.

Suspiro.

—Tenemos una hora libre, podríamos ir por ahí—hablo Nathaniel como si comprendiera su situación.

Le sonrió agradecida.

—Eso sería buena idea—musito intentando levantar sus ánimos.

.

Adrien sabía que era cuestión de tiempo, pero ya había acabo ese tiempo, ahora estaba en medio de dos palmeras, rodeado por Nino y Alya, ambos con caras de pocos amigos. Mientras Nino portaba una pantaloneta verde con una camiseta blanca, con sandalias a juego, eliminando su gorro y audífonos, Alya mostraba un traje de baño de dos piezas, con una tela sobre las caderas que figuraba ser una enagua, además de su cabellera en una coleta. Él por otra parte tenía una pantaloneta negra y una camisera color gris muy claro, además de unas sandalias, todo de la línea de modas de su padre.

Trago pesado un poco, desviando la mirada.

Estaba tan jodido.

Había intentado por todos los medios no tratar de esa forma a Mark, pero no es que quisiera ignorarlo, es que no podía verlo a los ojos.

No sin sonrojarse como idiota y comenzar a tartamudear. Pensaba que si lo ignoraba un poco, tal vez podría volver a la normalidad rápidamente. El chico había estado calmado a pesar de haber besado al súper héroe Chat Noir y ni siquiera parecía tomarlo con importancia.

¿Por qué él no?

No entendía porque su corazón latía tan rápido al estar al lado del chico o no verlo sin sentirse incómodo.

Pero no podría decirle eso a los chicos, no sin dar una explicación de lo que había pasado.

—Vamos viejo, siempre quisiste ser amigo de Mark y ahora lo alejas, estas bien loco—gruño Nino de brazos cruzados.

No importaba que Alya se enamorara del chico nuevo, también le había ganado cariño y lo estaba defendiendo. Nino era un chico muy noble.

—No lo dirá en voz alta pero eso lo lastima, Mark fue rechazado por todos al inicio y ahora te comportas como un gilipollas, lastímalo más y te la veras conmigo—gruño Alya con intenciones asesinas.

A diferencia de la nobleza de Nino, Alya parecía un animal salvaje protegiendo a uno de sus bebes.

Gimió sin intentar defenderse.

Era verdad.

Era un auténtico gilipollas.

Pero no sabía cómo cambiar.

—Está bien—murmuro por bajo.

Aunque tenía miedo, estaba seguro que si se acercaba a Mark, ambos amigos notarían que no era que le desagradaba, si no que algo había pasado. Pero eso al menos ganaría un poco más de tiempo para pensar en una excusa más creíble.

La verdad estaba fuera de cuestión, no podría llegar y decir: "Bueno chicos bese a Mark y ahora no puedo verlo a la cara sin ver sus labios y querer repetirlo, les conté también que soy Chat Noir y ya lo bese". Si, la verdad estaba totalmente fuera de juego.

También sobre las emociones que le provocaba Mark.

No quería pensar en ellas.

Tal vez si las ignoraba no estarían ahí.

Aunque claro Plagg se había burlado toda la semana por su absurdo comportamiento, además de ser indiferente con Ladybug, al no poder verla por la vergüenza.

Estaba tan jodido.

Camino con los chicos delante de él, ambos parecían sus padres que habían regañado a su hijo malcriado. Bufo por bajo antes de llegar a la playa con los chicos. Una de las cosas que le dijo su padre para salir de viaje, era que debería tener en cuenta que al regresar, tendría tutorías intensivas de los cursos que falto, específicamente Chino y piano.

Era solo un viaje de fin de semana.

Pero sentía que había hecho un trato con el mal por ello.

Inconscientemente había querido ir, quería ir con sus amigos, disfrutar con ellos.

Se detuvo al igual que sus amigos.

Al parecer sus demás compañeros habían desarrollado un partido de voleibol improvisado de dos equipos. En uno estaba Kim con su bañador rojo, al lado Max quien tenía uno verde y parecía preguntarse qué hacía ahí, con Rose quien parecía divertirse con un bañador rosado y su pelo en dos coletas. Frente a ellos estaba el otro equipo, Alix quien tenía un bañador deportivo color negro con verde, su cabello en una cola de caballo ya que le llegaba bajo los hombros ahora, Nathaniel quien estaba esquivando el balón con un bañador naranja.

Pero fue el último que les sorprendió.

Bueno generalmente si Alix y Kim competían en algún partido, siempre quedaban en equipos contrarios para luchar cara a cara. Los demás intentaban siempre ser apoyo, pero no eran mucho en comparación a ellos.

Pero ahora.

Con un ágil salto Mark salto bastante alto, y golpeo con tal potencia el balón que reboto del puño de Kim para después golpear la cara de Kim con fuerza.

Este cayó al suelo con una exclamación de dolor.

Pero era punto.

Mark tenía puesta una pantaloneta negra con una camisa holgada de color roja, no tenía zapatillas como el resto de sus amigos, su cabellera estaba totalmente desordenada y algo pegada al rostro por el sudor. En un movimiento no planeado el chico la hizo para atrás con elegancia, provocando que Lila y Chloé, ambas con trajes de baño algo reveladores de color naranja y la otra amarillo con franjas negras, gritaran emocionadas.

No solo eso, el chico parecía tener un tatuaje en su tobillo derecho, con algún símbolo asiático.

—Su pierna—susurro Alya preocupada.

Adrien siguió rápidamente la vista del tatuaje, para notar como en la parte baja de la rodilla, había una gran cicatriz de quemadura, que parecía extenderse arriba perdiéndose dentro de la pantaloneta.

—Eso parece muy doloroso—exclamo Nino a su lado.

¿Cómo se había hecho eso?

Adrien noto como Alix chocaba los cinco emocionada con Mark, parecía verlo ahora incluso mejor que antes, a lo que el chico sonreía de forma encantadora a ella.

—Patearemos tu trasero Kim—gruño está sujetándose del brazo de Mark.

Si bien Alix siempre fue de las más pequeñas del salón, su cuerpo se había formado bien y su busto era un poco más grande que hace dos años. Ahora lo tenía casi todo en el brazo de Mark, que lo ignoraba, pero alguien que no lo ignoraba era Kim, quien no parecía muy contento.

Rose y Nathaniel se vieron de reojo, antes de caminar tranquilamente fuera de la cancha, temerosos de que fuera a pasar.

Max comenzó hacerlo, pero Kim lo sujeto por el cuello sin verlo.

Este alarmado vio a todos lados, antes de posar su vista en él.

—Mira Kim es Adrien, es el segundo mejor en educación física después de ti y eso les dará un porcentaje de victoria mayor en un quince por ciento—hablo rápidamente para irse.

Iba a negarse, pero tanto Nino como Alya lo empujaron, logrando que Max pudiera escapar de la tortura. Otros como Mylene y Ivan que estaban en la playa se acercaron, con Juleka también ahora al lado de Rose. Ese partido sin duda parecía interesante.

Por primera vez se permitió ver a Mark, sintiendo un revoloteo en su interior bastante cálido y confuso, pero este disminuyo preocupado, al ver la mirada fría e indiferente del chico.

Muy similar a sus primeros días.

La había cagado.

.

Estaba molesta con Adrien, el ingrato de su amigo la ignora y ahora la veía con esos ojos de cachorrito a medio morir, como si quiera disculparse. Pues ahora ella estaba enojada, así que rápidamente choco las manos con Alix y nuevamente reanudaron el partido. Adrien era rápido y tenía un poco de experiencia en el juego, por haberlo practicado en educación física con los chicos.

Pero ella no perdería.

Hizo una barrida en el suelo para salvar el balón que le lanzo a Alix, esta ágilmente y con gran potencia, disparo el golpe que apenas Kim pudo retener, para darle chance a Adrien. Este nuevamente lanzo, pero Alix era ágil y pudo alzar la bola a tiempo. Usando parte de su fuerza de héroe, salto causando que algunos jadearan al verlo moverse tan rápido, golpeando el balón que cayó con fuerza entre Kim y Adrien.

Ambos voltearon a ver al balón con ojos abiertos, había hecho un pequeño cráter y se había insertado en la arena.

—¡ERES GENIAL!—grito Alix junto con otros de sus compañeros.

Sonrió aceptando la victoria de eso, habían llevado veinte minutos donde ninguno dejo caer el balón, pero había tomado el punto decisivo.

Kim no parecía muy satisfecho

Adrien iba acercarse a ella.

Pero lo fulmino con la mirada, antes de meter las manos en el bolsillo e ir al lado de Nathaniel, quien estaba con Rose y Juleka.

Que se pudriera Adrien.

.

—Ahora es él quien te ignora—musito Nino a su lado deprimiéndolo más.

Alya se burló de su expresión.

—Se lo merece—dijo acida.

Que grandes amigos tenía.

.

Se ocultó tras una palmera tras la risa divertida de Nathaniel, lo fulmino con la mirada después que estuvo segura que tanto Chloé como Lila, habían seguido su camino, con suerte irían a acosar a Adrien un rato y la dejaban sola. Si ambas supieran que era una chica, esperaba eso disminuyera, estaba comenzando a tener miedo.

Siguió su camino al puesto de helados.

La playa se extendía varios kilómetros y el oleaje no era tan fuerte, así que caminaron algo alejados donde un pequeño puesto de comida se presentaba cerca de la calle al lado de la costa, si veías un poco más, lejana se veía el comienzo de una ciudad.

Nathaniel se quejó cuando pago por su helado y además compro una cerveza. El vendedor le había visto con una ceja arriba, pero cuando paso un billete bastante grande, este se hizo el de la vista gorda.

Ocupaba licor.

Lo necesitaba.

Ambos chicos tomaron asiento en unas bancas alejadas, fuera de la mirada de sus compañeros y los profesores.

—Eres menor de edad no deberías tomar licor—le hablo Nathaniel con dureza.

Lo ignoro bebiendo tranquilamente.

La primera vez que había probado licor, fue la noche siguiente a la llegada a la casa de Colette, cuando había terminado la batalla final con The Dragón y había salido por fin del hospital. Al enterarse que no volvería a ver a sus padres después de lo que seguía, había estado tan deprimida y enojada, que había azotado el refrigerador de la mujer y tomado su reserva de Licor.

Había descubierto que tenía una gran tolerancia al licor.

Si bien nunca lo tomaba, cuando estaba enojada o extremadamente molesta por algo, tomaba una cerveza al menos.

—No me voy a emborrachar, solamente quiero algo que me refresque—musito algo molesta por ser vista mal.

Aunque bueno, no es como si fuera algo bueno.

Incluso Tikki no aprobaba eso del todo, pero ella comento que en su tiempo había Ladybug que desde los catorce estaban en guerras y los tiempos eran diferentes.

Nathaniel siguió con su helado.

Un silencio algo más cómodo se formó entre ellos.

—¿Te gusta Chloé?—cuestiono tan de repente Nathaniel, que toda la cerveza salió cómicamente de su boca.

Luego de toser un poco e intentar recuperar el aire, giro a verlo con ojos bien abiertos, buscando la broma en su rostro.

Este permanecía estoico y bastante tranquilo.

¿Cómo rayos llego a esa conclusión?

Negó con la cabeza sin saber que decir.

Pero gritar que no le gustaban las chicas, vestido de chico, simplemente traería bastantes preguntas que no podría responder.

—Si bien quitando su mal humor y arrogancia, Chloé es una chica muy bonita (por mucho que le costara admitirlo) no me gusta de esa forma, creo que podríamos ser amigos—musito lo más sincero que podía.

Nathaniel asintió comprendiendo.

Ahora era su turno de verlo de forma inquisidora.

—Lo que me da curiosidad es tu pregunta y el porqué de ella—hablo ahora viéndolo con ojos entrecerrados.

Este lo vio de reojo, antes de sonrojarse un poco.

De ninguna manera.

Su boca se abrió con incredulidad y sus ojos se abrieron como platos, si bien había estado rezando para una distracción de su problema con Adrien, no pensó que fuera una distracción de este tamaño.

—¡TE GUSTA!—acuso incrédulo y para qué negarlo, algo cotilla.

El sonrojo aumento.

—No es eso—negó de forma enfurruñada.

Se cruzó de brazos viéndolo con una ceja arriba.

Este suspiro.

—No me gusta, pero hace un año nos dimos un beso en una fiesta de disfraces y…no se…todo es muy confuso—murmuro para sí mismo.

Asintió comprensiva.

—Buena suerte—

—¿Por qué?—

—Que te guste una chica como Chloé, tienes los huevos más grandes del mundo—

Este le dio un puñetazo en juego y ella soltó una risa graciosa.

Vaya historias tenían sus nuevos compañeros.

.

Y le siguió ignorando.

Vaya ahora entendía por qué se había molestado tanto, ser ignorado es bastante molesto. Adrien bufo por bajo al ver al chico pasar de largo de él en la cena, sentándose entre Nathaniel, con quien parecía buen amigo y también con Kim y Max. Los cuatro estaban riendo mientras Mark se colocaba una cuchara sobre la boca, en realidad Rose y Juleka que compartían esa mesa, se rieron también.

En otra mesa estaba Chloé con Sabrina, ambas comiendo del menú más caro, Mylene e Ivan estaban alejados como una pareja normal, Lila estaba coqueteando con un chico de la otra clase.

Mientras ellos tres estaban en una mesa separada.

—Nosotros estaríamos riendo si señor modelo se hubiera disculpado—gruño Alya claramente molesta.

La vio arrepentido, pero solo chasqueo la lengua.

—No puedo hacerlo, ahora él me está ignorando—

—Dude parecen una pareja de casados—

—C-Cierra la boca—

Alya vio con una ceja arriba el sonrojo en su rostro, pero no comento nada.

—Tengo una gran idea—anuncio con ojos brillantes.

Ambos le vieron preocupados.

.

¿Verdad o reto?

Mark alzo una ceja cuando Alya llevo a toda la clase a la salida del hotel, los rayos del sol ya se estaban ocultando y la profesora no le hizo mucha gracia, pero un berrinche de Chloé dejo a toda la clase estar en la parte fuera del hotel. No solo habían piscinas que mañana disfrutarían, también habían varios Quiosco y bancas para comer fuera. Todo estaba perfectamente decorado con piedras y flores exóticas, además de tener varios puestos de bebidas.

Fueron a un sector hecho para grupos donde Alya anuncio el juego.

Todos quedaron en silencio viéndose entre ellos, antes que la morena con una sonrisa anunciara las reglas.

Prácticamente no había reglas.

Solamente que si entras, entras y no te puedes salir.

Además de no repetir reto a las mismas personas y variarlos. Como por ejemplo, si alguien te imponía comer tierra, no podrían imponerte comer cualquier otra cosa.

—¿Qué pasa si alguien quiere salirse?—hablo Lila con una ceja arriba claramente incomoda.

Alya sonrió.

—Bueno cariño, tengo muchos secretos que nadie quiere que se revelen, no olviden que soy reportera—hablo con diversión.

Nadie le creyó.

—Por favor, eres solamente una amateur—dijo Chloé con maldad.

La sonrisa de Alya se intensifico más, pero parecía hacerla ver algo tenebrosa.

—Tengo una fotografía de cierta rubia cuando estaba en la escuela, recuerdas ese grano en tercer grado, sería una pena que cierta fotografía rondara por internet—hablo igualmente alegre, causando que Chloé se pusiera algo pálida.

Todos tragaron saliva en conjunto.

Para continuar con el juego, quedaron en hacerlo con una botella, el que cumpliera reto giraría la botella y le impondría un reto a quien quedara con el cuello mirándolo.

Todos en un círculo comenzaron a sentirse ansiosos y temerosos.

La primera persona que elegiría, seria por supuesto Alya, quien al girar la botella, sonrió divertida cuando esta cayó sobre Kim, quien trago saliva al ver los ojos de la chica brillar.

—Vamos Kim, una vuelta corriendo en calzoncillos antes que te vean los profesores—anuncio Alya con maldad.

Todos quedaron nuevamente pálidos, esa chica tenía un lado oscuro.

Y así comenzó la noche más vergonzosa de todos ellos.

Desde Kim obligando a Ivan a cantar una canción de princesas, Ivan ordenando a Max que publicara un video vergonzoso de él en la red donde todos lo vieran, De Max haciendo que Juleka se pusiera una camiseta rosada de Rose y se maquillara femenina, de Juleka haciendo a Nino que se fuera a espiras a los profesores, de Nino haciendo a Sabrina darle un beso a uno de los del bar. Además de ver como Lila decía la verdad por primera vez o como Chloé aceptaba tener un oso de peluche desde niña.

Entre otros.

Ya llevaban mucho rato y querían huir por sus vidas, cuando fue el turno de Rose.

Todos soltaron un suspiro colectivo.

La tierna y adorable Rose no podría hacer nada malo, era un pan de Dios y la chica más amable de la clase. Así que cuando la botella apunto a Mark, todos lo vieron con envidia, cinco segundos.

—¿Verdad o reto?—cuestiono esta con una gran sonrisa.

Marinette se tensó un poco.

No elegiría verdad, no cuando la verdad era que estaba mintiéndole a todos sus conocidos al fingir ser chico y que era Ladybug, que sus padres estaban en otro país…entre otros.

—Reto—hablo con tranquilidad.

Era su mejor opción.

Aunque sintió algo al ver una chispa posarse sobre los ojos de Rose.

—Te reto a que beses a Adrien en la boca—hablo con una dulzura, que le hizo pensar que escucho mal.

Pestañeo momentáneamente, al igual que el resto de la clase.

—¡QUE!—gritaron todos por tanta maldad junta en un reto.

Mientras Juleka comentaba que Rose tenía una vena fujoshi, además de explicar el termino para las fanáticas de parejas de hombre x hombre en las series o culturas asiáticas principalmente. Marinette giro a ver a Adrien que estaba algo pálido.

Bueno Adrien pensaba que era un chico.

¿Si fuera chica también estaría tan contrariado?

Marinette noto con asombro, que mientras los chicos parecían algo asqueados, la mayoría de chicas los veía con interés.

Las mujeres eran peligrosas.

Pero mientras algunos decían que no era justo, otros comentaban que todos habían cumplido el reto. Rodando los ojos se puso de pie y camino en dirección a Adrien, quien estaba dos personas alejadas de él, este la vio con ojos como platos.

Lo tomo del mentón, pudo jurar escuchar un suspiro de Rose y la respiración contenida de todos.

—Es solo un beso Adrien—hablo rodando los ojos nuevamente y estampando suavemente los labios contra los de él.

El jadeo fue colectivo.

El chico estaba como una piedra contra él.

El beso no duro más de dos segundos, antes que se separara con indiferencia y regresara a su asiento. Adrien estaba pálido, antes de poco a poco sonrojarse. La clase quedo en silencio cuando regreso a su puesto, tomando la botella girándola sin preocuparse en quien cayera.

La botella cayó a Chloé.

Esta jadeo asustada.

—¿Verdad o reto?—pregunto con una sonrisa algo malévola.

Ya había elegido verdad una vez, así que ahora debería elegir reto.

La chica lo acepto.

Él sonrió con malicia.

—Bueno ya que es la noche de besadores, espero disfrutes tu beso en la boca con Nathaniel—hablo con diversión.

Ambos implicados le vieron pálidos, pero ella se limitó a señalar a Alya que tenía el teléfono en alto, siempre amenazando a quienes pensaban salir.

Así que resignados ambos gimieron.

Esa noche sin duda había sido larga.

.

¿Recordaban el plan de hablar con Mark?

Lo había mandado a la borda por los aires.

Besarlo.

¿Es en serio mundo?

Gruño rojo en medio del baño, sin poder quitar el sonrojo, estaba odiando que nuevamente cuando comenzaba a sentirse tranquilo, tuviera que volverlo a besar. Estaba dividido en tres partes, uno la vergüenza de haberlo besado nuevamente, dos el sentir un cosquilleo al recordarlo y tres…la completa indiferencia del chico. Era claro que para Mark besarle no significaba nada, sus acciones eran tranquilas y desinteresadas, cuando para él era mover todo su mundo.

¿Qué estaba pasándole?

Salió del baño alegre que por fin fueran a dormir, mientras Nino estaba buscando algo en su mochila, Nathaniel parecía ver resentido a Mark, quien aún seguía ignorándole.

Bien que le había besado.

Sentía que fue profanado.

—¿Es un tatuaje real?—pregunto de pronto Nathaniel señalando su tobillo.

Mark lo vio de reojo.

—Si—

—Haces muchas cosas ilegales—

—Solo con dinero—

Se rieron como si fuera una broma privada, a la cual obviamente él no estaba incluido, porque lo había ignorado y ahora Mark lo ignoraba.

Pero bien que lo había besado.

Bien Agreste deja de pensar en el beso.

Nino de pronto se interesó en la conversación.

—Viejo que te paso en la pierna, se ve como una quemadura—hablo sentándose al lado de Nathaniel y señalando su cicatriz.

Adrien dejo su enojo por el chico que le había besado, dos veces, había besado a un chico dos veces antes que una chica, para prestar atención. NO importaba que tan enojado estuviera, ese tema le había interesado desde que había descubierto eso.

Mark vio distraídamente la pierna, antes de acariciarla sobre la tela.

Una sonrisa sin emoción se posó en sus labios.

—Cuando The dragón ataco Inglaterra hace dos años, poco antes que Ladybug le hiciera frente, estuve en el lugar incorrecto en el momento incorrecto, para que este me lastimara con sus poderes de fuego—murmuro con ojos oscuros, como si recordara todo.

El silencio reino el lugar, uno incómodo y temeroso.

Cierto Mark era de Inglaterra, ese lugar donde por más de un año The dragón y sus secuaces habían atormentado a los ingleses.

Pero verlo de cerca.

Los primeros no habían tenido mucha suerte, si bien Ladybug con el tiempo comenzó a usar su poder milagroso para restaurar los edificios, habían anécdotas de algunos que quedaron con heridas de por vida. En esta caso Mark parecía ser el portador de una terrible cicatriz que le recordaría por el resto de la vida.

Mientras Nino y Nathaniel se acostaban, él observo como Mark se tiraba sobre la cama con la espalda dándole.

Suspiro.

Ojala un villano atacara para que no pensara en lo idiota que había sido.

.

Marinette gimió cuando fue lanzada nuevamente por el calamar gigante, este había aparecido el tercer día del viaje a la playa y poco antes que tuvieran que irse. Tenía la idea que fue gracias a Chloé que apareció ese akuma, desde su beso con Nathaniel estaba especialmente sensible e ida, como para ofender a un hombre que vendía calamares cocinados, al estilo asiático.

Por suerte Chat Noir también había aparecido, pero aun así la batalla fue difícil.

Mientras corría para que su transformación no desapareciera, había notado que espero mucho para eso, ya que saltando para entrar a su habitación del hotel, la transformación termino y cayó de forma ruda al suelo.

—¡Auch!—gimió con la mejilla pegada al suelo.

Un jadeo le alerto, que tal vez había equivocado la puntería y quedado en otra habitación.

Subió el rostro en cámara lenta, antes de ver como frente a ella estaba Alya con cámara en mano, que cayó al suelo de la impresión.

Oh…mierda.

Su rostro se puso pálido.

Que tan jodida estaba en ese momento.

Continuara…

Esto se va descontrolar.

Nota:

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Sayonara sexys lectores.