¡Hola! Bienvenidos a este segundo cap! Soul Eater no me pertenece, solo esta historia donde dan ganas de cachetearse a Maka y a Soul por ser tan ciegos n.n Por cierto, la música me gusta mucho, por eso cuando escribo fics los trato de relacionar con alguna canción que sea de mi agrado para poderla compartir. Como mencioné en el capi anterior, estaba inspirado casi completamente en "Amiga mía" de Alejandro Sanz, hasta que la idea se extendió y se hizo un poco menos dulce y un poco más real (quiero creer). Entonces en general podría decirse que la canción que queda es "This Love" de Maroon 5. Este capítulo en particular corresponde a la canción "What can I do?" de The Corrs. Bueno ya xD Let´s read!
This love
Capitulo 2
What can I do?
Pasaron dos o tres días más en la más completa calma. Ni Soul ni Maka mencionaron mas nada sobre el viaje o sobre Kid y volvieron a verse para cenar únicamente para platicar de cosas sin importancia. Sin embargo Soul no podía evitar la incomodidad que le producía la espera. A su parecer, tristemente le quedaba una esperanza: que Kid no sintiera por Maka lo que Maka sentía por él. Entonces, tendría que esperar a que ella lo aceptara a él. Pero algo así podría romperle el corazón a Maka y eso era lo menos que él hubiera querido. Muy a su pesar, si ella amaba a Kid, él prefería que estuvieran juntos toda la vida si eso la hacía feliz.
Un día él y otros compañeros de la oficina salieron a comer a un bar cercano. Sin que él lo hubiera querido o planeado, hubo un momento en que se quedo a solas con Kid.
Él también era su amigo, no podía negarlo, lo apreciaba y le deseaba lo mejor, pero, ¿Podría soportar que él tuviera a Maka?
Estaban ambos sentados en una pequeña mesa. Harvard, Oxford y Black Star habían ido por unas bebidas mientras les traían lo que habían pedido de comer. Soul se distrajo unos momentos consultando la hora en su celular, cuando la suave y educada voz de Kid lo distrajo.
-Soul-kun…- Soul levantó su vista hacia él. Tenía la mirada perdida, parecía pensar en algo mientras le hablaba- ¿Tú qué opinas acerca de Maka-chan?
Soul no pudo evitar el hecho de que su boca se torciera un poco y que su mirada decayera cuando lo oyó mencionar a su amiga. Sin embargo decidió no ponerse en evidencia y agradeció que en esos momentos Kid no lo estuviera mirando.
-No sé, ¿qué quieres que te diga? Ella es mi mejor amiga, es muy inteligente, responsable…es un poco mandona y enojona pero tiene cierto encanto.
-¿Tu la quieres?
Soul se descolocó ante esta pregunta. ¿Qué iba a decir? Si Kid se enteraba de lo que él sentía en verdad por Maka quién sabe lo que esto podría provocar en el futuro de los tres.
En solo cinco segundos todos los escenarios posibles atravesaron por su cabeza y decidió que era un riesgo que no estaba dispuesto a correr.
-Por supuesto que sí. Yo... ella me conoce muy bien, y compartimos muchas cosas. Es la única persona a quien he dejado entrar a mi vida de esa forma. Supongo que es porque la quiero.
-Pero, como una hermana o algo así ¿Cierto? Hablas de ella como si fuera alguien de tu familia.
Soul se contentó con pensar que le había dicho a Kid una verdad a medias. Le faltó decir un montón de cosas que tuvo que resumir con esas escuetas y cuidadas palabras. Lo miró de reojo y se animó a preguntar algo que se moría por saber.
-¿Porqué me preguntas eso? ¿Acaso tú sientes algo por Maka?
Kid hizo una sonrisa que a Soul le cayó como patada en el estómago.
-No esperaba que me lo preguntaras así nada más pero, bueno, entre amigos no debería haber secretos. Estoy interesado en ella. La considero una mujer muy valiosa y me siento atraído hacia ella.
-Vaya, ¿No podrías hablar con menos hielo?
-No me siento cómodo haciéndolo- comentó él con una sonrisa- pero si me quieres escuchar, tengo unos poemas que acabo de escribir en una servilleta.
Soul no pudo evitar la carcajada que salió de su boca, pues no se esperaba esto de Kid. La broma suave terminó con los dos riendo de forma tímida, uno por sacar a relucir sus sentimientos y el otro porque no le quedaba otra que aceptarlos.
-En realidad- completó Kid- quiero decir que ella es todo lo que he esperado de una mujer desde que tengo memoria.
Soul sonrió, resignado. Sin embargo pudo notar que Kid no había terminado de hablar, parecía tener algo atorado en la boca, palabras que luchaban por salir, así que decidió ayudarle con ello.
-Me parece que hay un pero en todo esto, ¿Verdad?
-Sí- confirmó Kid- no sé si ella pueda esperarme.
-¿Esperarte?
-Tengo metas que cumplir antes de atarme a nada. Estoy dispuesto a convertirme en un orgullo para mi padre y mi familia, y no puedo distraerme. Eso incluye meterme en una relación que ni siquiera sé a dónde me va a llevar. Quiero llegar a tener cierto nivel de seguridad antes de pedirle que esté conmigo.
Inexplicablemente, Soul no se sintió más tranquilo al oír esta declaración.
-¿Y si ella estuviera interesada en ti ahora mismo? ¿Le pedirías que esperara?
-Sí, pero si no quiere hacerlo no hay nada que yo pueda hacer. Soul, yo entiendo que tú la quieres; si llega a pasar algo así me vas a odiar, y créeme, yo también. Pero no puedo cambiar mis planes. Llegué a esa conclusión con lo del viaje. Pensé que sería mejor que fueras tú o alguien más en mi lugar pero Maka no secundó mi idea…y sé que es peligroso para nuestros sentimientos- sonrió con cierta ternura en su rostro- pero creo que me arriesgaré.
En ese momento se acercaron los demás con las bebidas y ni Soul ni Kid tuvieron estómago para seguir hablando al respecto.
Soul no pudo pensar en otra cosa por un buen rato. Tenía la información. ¿Debía compartir lo que sabía con Maka? ¿Cómo influenciaría eso en el flujo de la situación?
Maka lo tomaría bien. Era fuerte. De lo que no estaba seguro era de su respuesta. ¿Estaría ella dispuesta a esperar a Kid, o lo rechazaría? Miró su computadora fijamente, por si a Liz se le ocurriera pasar de nuevo y regañarlo por distraerse. Liz a estas alturas seguro ya sabía del "interés" que esos dos se profesaban, por eso lo estaba urgiendo a que se le declarara a Maka.
-Soul- su voz lo sobresaltó- necesito que hoy te quedes un rato más, si pudieras ayudarme…
-Por supuesto- asintió sin muchas ganas. Liz desapareció tras la puerta con toda tranquilidad. Desde la última vez que la había hecho enojar había tenido mucho cuidado de que no se repitiera.
Pasó un rato más concentrándose en su trabajo. Para quedarse con Liz tuvo que rechazar una invitación a cenar de Black Star y Tsubaki, pero se extrañó que Maka ni siquiera pasara a despedirse a su oficina, como usualmente lo hacía si no tenían planes de cenar.
Mientras trabajaban, Liz no tuvo ningún problema en seguir insistiéndole.
-Hablo en serio, deberías hacerlo. Los dos harían una gran pareja.
-No digas tonterías.
-¡Es verdad! Cualquiera que los viera creería que son novios. Se la pasan juntos, platican de todo, se entienden con solo mirarse… ¡Por favor! ¿Y dices que nunca se han besado?
-¡No!- Soul estaba llegando al límite de la paciencia.
-Pues debe ser lo único que les falta. Apuesto lo que quieras a que ha dormido en tu casa y ni así has sido capaz de acercarte a ella.
-¡Eso no es de tu incumbencia!- dijo a punto de explotar- lo que haga o deje de hacer con Maka es asunto mío y de ella, ¿De acuerdo? Y como sea, para que sepa tu morbosa imaginación, no hemos hecho nada ni pienso tocarle un solo cabello si ella no lo permite.
Liz se recargó en su asiento con aires de resignación.
-Bien, bien, lo que digas. Yo pienso que solo te estás gastando emocionalmente, este tipo de cosas se arreglan hablando. Entre amigos no debe haber secretos, ¿No?
Soul se detuvo un momento a pensar. Eso era lo mismo que Kid le había dicho un par de horas antes, sin embargo, ¿El quería que Soul le dijera a Maka todo lo que habían hablado?
Entre amigos no hay secretos, pero a Soul le tocó ser el portador de los más importantes de aquel triangulo de amistad-amor-amistad. Un paso en falso y todo saldría mal. Y de eso estaba seguro; al final lo más probable era que no pudiera seguir siendo amigo de Kid. O Maka los odiaría a ambos. Y cualquiera de esas opciones lo hacía sentir miserable.
-Soul…no creo que pierdas nada con intentar.
-Sí. Maka ya me ha dicho de quién está enamorada, y no soy yo. No quiero hacerme falsas esperanzas y tampoco quiero perderla como amiga así que Liz, si no te molesta, dejemos esto por la paz.
Liz le dirigió a Soul una última mirada de tristeza.
Aunque no se quedó mucho tiempo con Liz en la oficina, paró en un bar antes de volver a casa. No bebió mucho, pero se pasó un buen rato mirando su copa mientras sonaba una horrible música de fondo y algunas parejas de borrachos y personas de dudosa moral bailaban en la pista.
Al pasar frente al departamento de Maka, se quedó con la mano en el aire, a punto de tocar a la puerta. Se preguntó qué haría en caso de que ella le abriera tan tarde. Pensó en entrar como si nada y buscar en su refrigerador algo que tomar. Pensó en abrazarla y solo quedarse así con ella un rato, sin dar explicaciones de ningún tipo. Pensó en aprovecharse de su aliento alcohólico, besarla como siempre había querido, huir, y al día siguiente fingir una migraña de esas.
Pero no pudo. Se fue directo a su departamento y ahí se encerró hasta quedarse dormido.
El día siguiente en la oficina fue una tortura, sobre todo cuando la escena de la rosa se repitió como todas las mañanas.
Maka ya se había habituado ligeramente a eso de recibir todos los días una flor en su escritorio. Le intrigaba saber quién era el remitente, pero prefería no enterarse pues como le dijo a Soul, temía romperle el corazón a alguien que no se mereciera su rechazo.
Comenzó a pensar quién en la oficina podría ser el que le dejaba ese presente. Aunque internamente deseaba con todas sus fuerzas, y le gustaba fantasear, que era Kid quien le llevaba tan misterioso y romántico regalo.
Obviamente Soul no era quien le mandaba las rosas; si el muy idiota de hecho parecía molestarse por verla admirando su obsequio del día. O divertirse molestándola por ello, dependiendo del caso.
Y esa mañana no fue la excepción. Y todo comenzó con lo que ella creía una inocente pregunta, cuya respuesta no fue precisamente la que esperaba:
-¿Y cómo demonios voy a saber yo quién te manda esas estúpidas rosas?
Para empezar no iba de muy buen humor, y que Maka sólo atinara a preguntarle eso cuando decidió que era hora de ir a saludarla no consiguió más que hacerlo enojar del todo.
-¡Era solo una idea! Después de todo últimamente llegas a este lugar primero que yo. Pensé que tú podrías haber visto…
-¡Con un demonio! ¿Crees que no tengo otras cosas más importantes de que ocuparme que de hacer de tu espía personal?
Maka no esperaba que Soul le gritara. Soul no esperaba que su reclamo sonara a un grito de furia.
Ella se quedó muda y se dio la vuelta. Se aproximó a su escritorio, tomó la rosa y la tiró en la papelera. Luego se sentó y comenzó a trabajar, sin volverle a dirigir la palabra ni la mirada a Soul.
-Me hubiera conformado con que me dijeras "hola"- susurró él finalmente saliendo de la oficina mas decaído que de costumbre. Pero, ¿Qué creía Maka? Él no estaba para vigilar sus amores ni para hacer de Cupido, muy apenas soportaba el hecho de conocer sus verdaderos sentimientos como para, además, tener que aguantar verla emocionarse por las muestras de cariño que recibía.
No pasó mucho tiempo antes de que comprendiera que, después de todo, Maka no tenía la culpa de lo que estaba ocurriendo. Ella ni siquiera era consciente de los sentimientos que él le profesaba.
Discretamente, a la hora de su almuerzo, preparó chocolate caliente en el cuarto de comida, con bombones y todo, un par de galletas y dos tazas. Estaba comenzando la temporada de frio y las ventanas se habían cubierto de un vaho blanquizco, y quien entraba al edificio lo hacía frotándose las manos y quejándose del repentino cambio de clima.
Abrió la puerta de la oficina de Maka, quien no se había dignado de dirigirle ni la mirada en todo el día.
-No me hagas esto más difícil, por favor.
Sin despegar la vista de la computadora, ella le hizo un gesto levantando ligeramente las cejas, por lo que él entendió que la disculpa que debía de dar a continuación tenía que ser de campeonato. Suspiró y se apoyó contra la puerta cerrada.
-Siento haberte gritado. Hoy no venía de muy buen humor, pero eso no es excusa para desquitarme contigo- sonrió- así que, su alteza, le ofrezco como tributo un delicioso chocolate caliente para contrarrestar este frio que se nos vino encima.
Maka levantó las cejas de nuevo.
-¿Con galletas de coco?
-Emmh, en realidad, de chispas de chocolate.
Maka no pudo evitar sonreír al oír la voz de Soul cambiar a un tono preocupado por algo tan simple como eso.
-Estuviste cerca esta vez- se levantó y se acercó, tomando el chocolate mientras él acomodaba las tazas en un lugar libre del escritorio. Pasaron el resto de la hora del almuerzo disfrutando de la dulce bebida y mirando por la ventana la ciudad sumida en ese invierno repentino, nublado y de alguna forma acogedor.
Al levantar las cosas para retirarse a su propia oficina, Soul dudó unos segundos y se animó a preguntar.
-¿Tienes algún plan para esta noche? Supe de un restaurante muy bueno con servicio a domicilio. Como es viernes pensé que podríamos ver una película en mi casa o algo así.
Maka sonrió antes de contestarle.
-Lo siento Soul, de hecho iba a contarte que Kid me invitó a cenar- se volvió, sin poder mirarlo a los ojos- pero si quieres otro día yo…
-Sí, claro- repuso Soul con una sonrisa falsa mientras se alejaba de la oficina- Otro día.
…
Ya que no tenía otra cosa que hacer esa noche, Soul decidió que quedarse de nuevo con Liz no podía ser algo tan malo. Desde la vez anterior, ella no le había vuelto a preguntar ni a insinuar nada acerca de él y Maka. Sin embargo, el ambiente entre ellos, tornándose poco a poco más íntimo, daba lugar a pequeñas bromas, sonrisas y confidencias. Entonces, la siguiente vez que ella le preguntó, no reaccionó mal.
-Siento decepcionarte, pero justo hoy lo comprobé. Aunque siga tratando, no hay nada que pueda hacer. Ella esta perdidamente enamorada de Kid.
-Eso lo sé. Aunque por mi parte, no lo llamaría amor. Solo es una fijación estúpida- replicó mientras seguía con la nariz hundida en un fajo de papeles.
Liz no era del tipo de chica que uno viera con pose intelectual, pero con el pelo recogido, esos lentes redondos, leyendo con tanta dedicación los importantes documentos que tenía ante sí y mordiéndose la uña del dedo pulgar…Soul nunca hubiera creído que esa era Liz, su amiga Liz. Y además se daba tiempo para interesarse de la vida amorosa ajena. Vaya Súper Mujer.
-¿Entonces sabias que ella estaba enamorada de Kid?
-Te lo digo, solo es una fijación. Eso pasa siempre, lo está idealizando como una adolescente estúpida a un cantante de moda. Basta con verle la cara cuando lo mira. No está pensando con la cabeza, sino con el corazón de la puberta hormonal que nunca tuvo oportunidad de ser.
Soul miró a Liz con la boca abierta, tratando de ocultar el despiadado sonrojo que lo invadió.
-¿Cómo puedes saber eso? ¿Eres psicóloga o algo por el estilo?
Liz le guiñó el ojo.
-Leer revistas de mujeres, siempre que tengan calidad de contenido, es bueno de vez en cuando.
Soul se dedico a su parte del trabajo sin contestar nada a eso, pero finalmente sucumbió a la necesidad de preguntarle.
-¿Puedo saber qué clase de interés tienes en todo esto?
Liz no contestó y miró a Soul de reojo tímidamente.
Luego se enderezó hasta que su espalda tocó el respaldo de su silla, respiró profundamente, y fue entonces que Soul supo que no tenía como responderle.
-Si te lo digo- contestó al fin- bueno, dudo mucho que sea la respuesta que quieras oír.
Soul la miró fijamente por unos segundos. Ella seguía mirándolo de reojo mientras sentía sobre ella su mirada inquisidora.
-Demonios- dijo entre dientes cuando creyó vislumbrar su respuesta- ¡No me digas que a ti también te gusta Kid!
-Esto…todo tiene una explicación en esta vida- sonrió ella nerviosamente.
Soul no pudo evitar sentir cierta molestia. La miró por varios segundos y siguió trabajando.
-¿Qué deberías explicarme? Lo que tu sientas por él no es asunto mío. Lo que me molesta es que quieras utilizarme para quitar a Maka del camino.
Liz suspiró y tomó su taza de café.
-No es como tú piensas. Mira... al principio sí era así. Creí que sería muy fácil conseguir que tú y Maka salieran juntos y conquistar a Kid. Pero…ah, no sabía que él fuera tan difícil. Pronto me di cuenta de que lo que sentía por él no puede ser tan fuerte como lo que tú sientes por Maka.
-Ah, ¿Sí? Y según tú, ¿a qué se debe eso?
-A que lo que tú sientes por Maka es verdadero. Yo he perdido por completo el interés por Kid, puedo jurártelo- dijo, levantando su mano solemnemente- pero aún me encantaría verte con Maka.
-Sí, lo que digas. Oye, se ha hecho tarde, debería irme. ¿Quisieras que te acompañe a tu casa o algo?
Liz se levantó y comenzó a poner en orden su escritorio.
-No, no es necesario, puedo irme sola. Nos vemos mañana, Soul-kun. Estaré pensando cómo ayudarte con Maka.
Soul tomó sus llaves, que estaban en el escritorio, y sonrió.
-Como siempre. Hasta mañana Liz, que descanses.
Soul salió de allí y cerró la puerta tras él, dejando a Liz sola en esa oficina a media luz y con la taza de café en la mano. Ella se fijó en el reloj de pared; eran casi las doce de la noche.
La rubia apoyó su codo en el escritorio, y con una mano se masajeó la frente e intentó ocultar sus ojos como si hubiese alguien en la habitación a quien le diera vergüenza mostrarse.
-Maldición, Soul. Ya no me gusta Kid. ¿Por qué demonios tuve que ir a fijarme en ti?
…
Maka se había esmerado en prepararse para aquella esperada cita. Se puso un vestido bonito, eligió un maquillaje sencillo, un perfume exquisito, y a las siete estaba sentada esperando por Kid.
Él no tardó en llegar y salieron a divertirse. Ocurrió lo que puede pasar en una primera cita, ambos explorando el terreno y platicando más que nada para conocerse.
Fueron a un restaurante muy bonito y luego a la última función del cine, de la cual salieron como a las once de la noche, para después dar una caminata en el parque. La noche era bella, a pesar del frio que hacía, y Kid había hecho la clásica galantería de dejarle su abrigo, para luego acercarse más a ella con el pretexto de que estaba haciendo mucho frio. Todo muy bien. Casi perfecto.
Maka ni siquiera se atrevió a tocar el tema de las rosas, y no se sorprendió de que Kid llegara a recogerla con una igual a las que encontraba cada mañana en su escritorio; envuelta en el mismo lindo papel de regalo color rojo. Pensó que quizás no era el momento adecuado para preguntar. Decidió que era mejor un momento más cómodo, intimo, romántico.
Todo concluyó un poco más tarde de las doce de la noche, cuando la dejó de regreso en su departamento.
-Ha sido una noche muy divertida, Kid-kun. Me alegro de que me invitaras.
-Sí- Kid sonrió- a mí también me alegra haberte invitado.
Ambos rieron tímidamente.
-Bien, es hora de que me vaya- concluyó él. Se inclinó para besar a Maka, y aunque las intenciones de ella eran claramente un beso en la boca, aunque fuese solo un pico, él se las arreglo para besarla únicamente en la mejilla.
Maka lo miró irse, un poco inconforme con el resultado de la cita; ¿Pero qué esperaba? Era apenas su primera cita, ¿Y ella quería un apasionado beso de despedida que la dejara pensando en él toda la noche? ¿O que la llevara a un…motel, o algo así?
Maka tomó la rosa, que había dejado en una mesita antes de irse, y se recargó contra la puerta mientras la olía.
-¿Qué demonios me está pasando?
De pronto sonaron varios golpes suaves en la puerta. Ella se dio la vuelta y sonrió. Creía conocer tan bien a Kid que en seguida estuvo segura de que no se trataba de él. Dada la hora y las circunstancias, el único que podía estar ante su puerta era Soul. Y no se equivocó.
-Buenas noches, Maka. ¿Cómo te fue en tu cita? Me encontré a Kid en el pasillo, y por eso pensé que seguirías despierta.
-Bueno, creo que me fue bien- susurró ella. Soul no había pasado de la puerta y a decir verdad ella estaba un poco confusa aún por la cita como para dejarlo entrar al departamento a esas horas de la noche.
-Me alegro.
Soul sonrió. Maka tomó firmemente la rosa y la sostuvo frente a él, blandiéndola como una bandera, con una sonrisa todavía más amplia que la que él mostraba, que de repente se le antojó triste y falsa.
-¿Ves? Él era el que me mandaba las flores. Esta en particular se me hace tan bella.
Soul caminó hasta colocarse a un par de centímetros de ella. Maka se quedó inmóvil.
Nunca había notado que sus ojos fuesen así de profundos.
Nunca había notado que su piel fuera tan suave, por lo menos a la vista.
Nunca había notado que sus labios fueran tan lindos, rosas y brillantes.
Nunca le había prestado atención al calor que de pronto despedía su cuerpo, ni la atracción ilógica que ejercía sobre ella.
Jamás hubiera pensado que sus brazos fueran tan fuertes.
Ni en sus más remotos sueños imaginó que un beso de parte de él pudiera ser tan dulce, suave, instintivo, y que de pronto se pudiera tornar en un huracán que tomara sus labios a placer, revolviéndole los sentimientos y causando estragos en su mente, su estomago y todo lo que hallara a su paso.
Y de pronto ahí estaba. Recibiendo y correspondiendo un beso salvaje, invasivo, casi doloroso.
Soul sujetó el tallo de la rosa con una mano, con mucha fuerza, luchando por quitársela mientras seguía recorriendo su boca sin ningún miramiento, explorando con su lengua, forzándola a corresponder. Con el otro brazo le rodeó la cintura y la atrajo hacia él sin dejar de tirar de la flor. Su pecho se juntó con las finas curvas de Maka y ambos sintieron el repiqueteo atolondrado del corazón del otro. A Soul se le clavaron las espinas en la palma de la mano y le dolió, pero Maka no soltaba la rosa y con ello lo único que se ganó fue que se intensificó el beso, ambos abrieron más sus bocas y sus lenguas lucharon con furia, como si de una competencia se tratara.
Antes de poderlo notar, Maka había sujetado a Soul de la cabeza, atrayéndolo hacia ella. Al caer en cuenta de lo que estaba haciendo, quiso separarse de él, pero, si es que podía ocurrir de esa forma, Soul encontró la forma exacta de mover sus labios para arrebatarle un gemido de angustia, dolor y placer entremezclados, impidiéndole todo movimiento, resistencia. ¡Maldición! ¡No podía ser que se sintiera tan bien!
En ese momento la mano de Maka se aflojó y Soul pudo quitarle la rosa y lanzarla al piso.
Fue entonces que ella recobró el sentido, como si esa flor fuera el último puente de conexión con la realidad. Fingió corresponder por unos segundos más, y en el momento en que Soul, más confiado, desaceleró el ritmo enloquecedor que ese beso había tenido desde el principio, le plantó una mordida tan fuerte que él tuvo que hacerse para atrás, pues fue cuando se dio cuenta de que Maka estaba hecha una furia.
A pesar de la aterradora aura negra que la rodeaba, su voz era tranquila y neutral.
-Soul, será mejor que te vayas a casa…
-Sí- contestó él sin disimular su mirada de enojo- es lo mejor.
Se largó de ahí sin decir nada mas, masajeándose el labio inferior y analizando su mano izquierda, donde brotaban unos puntitos de sangre y creyó notar que seguía clavada una espina de aquella rosa.
-Seguro me lo tengo merecido- se dijo en cuanto estuvo dentro del departamento- soy un perfecto idiota, ¿Qué rayos hice?
…
Maka se sentó contra la puerta y alcanzó la flor que yacía, cual soldado derrotado, en el piso. El ultimo héroe caído de lo que sentía por Kid, enfrentándose a lo que sentía por Soul.
-Mierda, Soul, ¿A qué estás jugando?- comenzó a deshojarla, pétalo por pétalo- más te vale…que hayas estado borracho o algo así.
Ahora el beso desabrido de Kid en la mejilla no era tema de conversación con su almohada, sino el repentino, imprudente y violento beso de Soul, el cual le arrebató un par de horas de buen sueño por esa noche.
Continuara…
Jhá! Lo que deja ver tanto anime con subtítulos, sobre todo One Piece xD. Ahora cada vez que algo me sale mal digo: "¡Maldición!" o "¡Mierda!"xP y eso que según yo no digo palabrotas, jajajaja.
Hablando de palabras, quizás estas aclaraciones sean necesarias:
Puberto (a) es una palabra utilizada para referirse a los preadolescentes, casi siempre de manera despectiva o al menos hasta donde he escuchado. La palabra correcta sería púber, pero para fines del lenguaje utilizado por Liz en este caso, "puberta" era la palabra que quería poner.
Pico: es el típico besito tímido donde los labios apenas se tocan, rápida y coquetamente.
Y bueno, en el siguiente cap trataré de aclarar, o al menos dejar más pistas, sobre qué estaba pasando por la cabeza de Soul cuando besó a Maka y que es lo que Liz y Kid sienten realmente.
Besos!
Atte. Yereri :)
