—Lamento no haber esperado a la parte de: si hay algún impedimento para que esta boda se realice ,
blah, blah. No podía esperar más, tenía que presenciar esto, es como la boda real ¿No? —Su voz es fría
y su mirada penetrante. — Por favor, no se molesten en hacer una escena, no queremos arruinar el día
más importante de los novios.
Estoy paralizada.
— ¿Qué haces aquí? —le pregunta Terry.
— ¿Qué hago aquí?, bien, empezaré desde el principio, lo siento mucho por mis modales, quisiera
presentarme ante este glorioso público, mi nombre es Thomas Grandchester. —hace una reverencia—el
hermano gemelo del importante empresario Terrence Grandchester, el hermano que no murió en ningún
accidente, a menos que ustedes estén locos y estén viendo un fantasma, es más, es una buena idea, soy un
fantasma, el fantasma de tu pasado, querido hermano.
— ¿Terry? —murmuro asustada.
—Hermano, ¿No le has dicho la verdad a tu hermosa novia? —su sonrisa es malévola—No le dijiste que
me tenías internado en un hospital psiquiátrico, porque según tú y todos los médicos de España, yo estaba
loco; ya te olvidaste que somos uno, somos iguales, tenemos genes iguales y si yo estoy loco, tú también.
— ¡Seguridad! —grita Terry.
—No te molestes, mejor mira el vientre de tu esposa.
Miro mi vientre y hay una luz roja, alguien está apuntándome de larga distancia, Dios mío.
—No lo hagas, Thomas, ella no tiene nada que ver en esto. Por favor—ruega.
— ¿No?, me has quitado todo, después del accidente me encerraste y te olvidaste de mí como si fuera una
rata. Tu vida perfecta, tus negocios, tus mujeres, no te bastaba eso, tenías que quedarte con Eli. Ahora yo
me quedaré con lo que es tuyo, quiero tu dinero y a tu mujer y la quiero ahora.
—No, Thomas, yo no te quité nada, tú destruiste tu vida.
—Parece que no te ha quedado claro, bien, te lo explicaré, nuestra querida madre nos abandonó, o quizás
a ti, ha estado en mi vida más que en la tuya, pero desde que me encerraste todo se vino abajo, mis
negocios y la vida que tenía la perdí. Eliza parece que tampoco hizo un buen trabajo y los cuervos que te
mandé al restaurante tampoco, tuve que venir yo mismo a llevarme lo que es mío.
—No te las vas a llevar, ni a Candy ni a Eli.
—Lo haré, no quieras ser el héroe ahora, yo nunca he fingido ser lo que no soy, el gemelo malo , dice
nuestra madre, pero también eres parte de eso, ya te olvidaste de la vida que teníamos antes, los
negocios, O ¿Dónde crees que aprendió a usar un arma tan fácil, Candy? —Me habla a mí, su mirada azul
no es la misma de Terry, es fría y perdida, es un monstruo.
—Nunca fui un asesino, ése eras tú, te saqué de mi vida porque te estabas volviendo adicto a la sangre y
al dinero, estabas poniendo la vida de Eli y de Susana en peligro, es por culpa tuya que ella está
muerta, te hice un favor encerrándote, esperando que te recuperaras algún día.
— ¡Cállate! Yo no estoy loco, Susana, ella se dio cuenta de mis negocios y se alteró, tuve que ponerle
mano dura y eso hermano, eso nos lo enseñó nuestro querido padre. Todo lo tuyo me pertenece. Te quité a
nuestra madre, eras el favorito de nuestro padre, te quité a tu mejor amiga y ahora quiero a tu mujer.
Mierda, ahora entiendo el motivo de que Terry insistía en decirme que yo era suya, que yo le
pertenecía, su hermano estaba loco y encerrado, tenía miedo de perderme todo el tiempo, él sabía que
tarde o temprano iba a regresar.
—La quiero ahora, o te la dejo aquí, muerta junto con tus bebés no nacidos.
Es como una cámara lenta, Terry se abalanza sobre Thomas, golpeándolo, ninguno de los dos está
armado, mi hermano me toma y se tira al suelo conmigo, hay disparos por todo el lugar, cierro mis ojos y
rezo para que Terry esté bien, algo me ha golpeado fuerte, ¿Un disparo? No lo sé. Escucho gritos, y
más disparos, abro los ojos y sólo veo el cristal y vidrios rotos a mi alrededor, levanto mis manos y las
veo, están llenas de sangre.
—Terry...
Todo oscurece...
Despierto en una habitación blanca, hay un ruido que viene de una máquina, escucho los latidos de mi
corazón, muchos latidos, quizás los de mis bebés. No me duele nada, abro bien los ojos y mi madre está
al pie de la cama, dormida.
¿Por qué no está Terry?
— ¿Mamá? —murmuro.
— ¡Oh! Hija, estás bien—me abraza llorando.
—Mamá, mis bebés, Terry.
Mi madre llora con más fuerza.
—Los bebés están bien, has estado inconsciente dos días.
¿Dos días?
—Madre, ¿Dónde está Terry? — se me llenan los ojos de lágrimas.
—Hija...—solloza—Terry, está en coma.
¿Coma?
— ¡No! ¡Mamá! Quiero verlo. —me levanto desesperada, estoy mareada, el médico entra de inmediato.
—Tranquila, Candy, en unos momentos te llevaremos con él, tienes que calmarte, acabas de pasar un
momento difícil. —me aconseja.
— ¿Qué pasó con Thomas? —pregunto a Anthony. No me han dejado ver a Terry todavía y estoy
desesperada. Lo necesito
—Terry... le disparó a Thomas, uno de los guardias de seguridad le lanzó un arma a Terry y le
disparó de inmediato, mató a dos más pero le dispararon en el estómago y se golpeó fuerte la cabeza. —
hace una pausa y continúa: — Los que estaban con Thomas todos murieron, hubo algunos heridos pero nada
grave, solamente Terry está luchando por su vida en estos momentos. Eliza y Eleanor están detenidas
y no van a salir de ahí, yo me encargaré de ello.
— ¿Cómo no pudieron darse cuenta que él estaba vivo?
—Lo sabía, pero no podía decírtelo, él estaba encerrado en un psiquiátrico en España, Thomas estaba
moviendo sus piezas por medio de Eleanor y Eliza, la mafia española estaba en busca de Thomas y ahora
también han desaparecido, parece que el objetivo de ellos era que Thomas muriera. Pensé que Eliza tenía
alguna relación con ellos, pero me equivoqué, fue Thomas todo este tiempo.
Lloro desconsolada, Anthony me abraza y ruego que haga algo, quiero ver a Terry, necesito verlo.
—Te llevaré ahora mismo con él.
Mi madre me ayuda a vestirme, no me duele nada, sólo el corazón de saber que Terry está luchando
por su vida, me desgarra por dentro, el amor de mi vida, el que iba a ser mi esposo está luchando por su
vida en estos momentos.
Entro a la habitación y lo veo, parece que estuviera durmiendo, tiene vendado su estómago, la herida no
toco ningún órgano importante pero la herida en su cabeza es peligrosa.
—Hola—sollozo en su oído. —Estoy aquí, por favor despierta.
Toco su barba creciente, lo lleno de besos y tomo su mano, sigue cálida pero no se mueve.
—Despierta, tenemos que hacerle saber al mundo que soy tuya. — lloro, lloro desconsolada en su pecho.
—Hola—murmuro en su oído—Hoy desperté y no estabas ahí, me asusté mucho y luego recordé que
estabas aquí, descansando. ¿Verdad?
Me ahogo en el llanto, lo abrazo y beso sus manos.
—Te Amo mi amor, dulces sueños.
—Hija, tienes que comer—dice mi madre.
—Sí, madre, Terry se enfadaría si no lo hago. —rio llorando.
Dos días después... 14 de marzo.
—Hola, cariño, espero que no te importe, he traído música para que despiertes y bailes conmigo.
Lovely ... never, ever change.
Keep that breathless charm.
Won't you please arrange it...?
—Despierta, por favor y canta de nuevo para mí. Te necesito Lloro en su pecho y la música se convierte
en eco...
Tres días después...17 de marzo.
—Eli quería verte, le he dicho que estás durmiendo por ser un papá gruñón.
—Papi, puede escucharte cariño, háblale.
—Papi, ¿vas a despertar? Te extráñanos. —toca su mano y la besa.
Eli a pesar de que presenció todo, no ha hecho ninguna pregunta y le hemos explicado que Terry es su
padre, y que el hombre que ella vio era solamente alguien que se parecía mucho a él y que ahora se ha
ido, y se ha ido para siempre.
Cuatro días después... 21 de marzo.
Estoy afeitando su rostro, quisiera poder ver mi cielo privado de nuevo en estos momentos, ayer sufrí un
desmayo, ha sido demasiado para mi estos últimos días, los médicos dicen que hay que esperar, pero yo
no quiero esperar. Ahora podemos ser felices, el pasado se ha ido.
—Mi amor, te ves guapo como siempre, mandíbula perfecta y cabello perfecto, por favor, abre los ojos,
mírame. —Lloro sosteniendo su mano, acariciando su cabello.
Él despertará, estoy segura que pronto iremos a casa...
Cuatro días después... 25 de marzo.
—Hay pacientes que están en coma por un mes, dos meses y hasta años, tenemos que rezar mucho. —dice
el médico.
Lo veo en la cama, todavía parece que duerme, y sé que eso es lo que hace, él me escucha, estoy segura
de que cuando despierte estará molesto conmigo porque no he obedecido a los médicos, ellos me han
dicho que vaya a casa, pero aquí he estado todo este tiempo, me han preparado una cama en la habitación
y mi madre viene todos los días para asegurarme de que coma.
Una semana después... 2 de abril.
—Despierta, Terry. —sollozo en su pecho—despierta por favor, te extraño mucho, tengo que decirte
algo, por favor despierta para que puedas escucharlo. Te amo, te amo, te amo—entierro mi cara en su
pecho y lloro, lloro como lo he estado haciendo todos estos días,cuando le hablo, lloro para que me
hable y me diga: Odio cuando lloras y es por mi culpa.
—Tienes que ser fuerte—Dice Annie, no me ha dejado sola en ningún momento, todos en el Advertising
están preocupados, las noticias han dicho que el gran Terrence Grandchester está entre la vida y la muerte,
malditos hijos de puta amarillistas. Él despertará, él lo hará.
Dos semanas después... 16 de abril.
—Terry, cariño, tengo una sorpresa para ti, abre los ojos para que puedas verme, necesito ver mi
cielo, necesito que me mires.
Me acuesto a su lado, agarro su mano y la llevo en mi vientre, cada día crece más.
—Son niñas—lágrimas caen por mis mejillas—Son niñas, Terry. Y son tuyas, nuestras, por favor,
regresa a nosotras.
Tres días después... 19 de abril.
—Hola, hoy las niñas patearon por primera vez, me asusté mucho y también me reí, te estás perdiendo de
mucho y estarás enojado cuando despiertes.
Lo abrazo fuerte y me acuesto a su lado, mis lágrimas automáticamente brotan por mis mejillas.
—Tienes que despertar, no puedo hacer esto sola, tienes que ayudarme a traerlas al mundo, por favor,
despierta.
Cierro mis ojos con la esperanza de que cuando los abra sea su mirada azul, mi cielo a quien vea.
—Despierta por favor, si lo haces te prometo decirte que es lo que más me gusta de ti.
Nunca le dije que era lo que más me gustaba de él cuando me lo preguntó, tenía que habérselo dicho
cuando tenía la oportunidad de verlo a los ojos, decirle que lo amo, que cada parte de su cuerpo es
perfecta, empezando por su noble corazón lleno de amor.
—Te Amo—sostengo su mano y la beso, Archie está a la orilla de la cama con Annie.
—Candy, tienes que salir de aquí, ha pasado más de un mes.
—No lo dejaré.
Archie y Annie me dejan sola con él para hablar con el médico.
Sigo sosteniendo la mano de Terry y me quedo dormida.
—Recuerdo la primera vez que te vi, eras tan hermosa, tu chaqueta de cuero te hacían lucir jodidamente
sexy y ruda, pero eras frágil por dentro, llena de miedos y mucho, mucho amor por dar. Me enamoré de ti
desde el primer momento en que te vi jugar con tu cámara, eres tan terca que no te diste cuenta que desde
que mis ojos se encontraron con los tuyos, ya eras mía, ya me pertenecías. En cambio yo, bueno, yo era un
hijo de puta millonario, soltero cotizado según la última revista que leí, pero con muchos demonios
escondidos, tenía miedo de decírtelo y que me dejaras, tenía miedo de que te dieras cuenta que te
merecías a alguien mejor que yo, alguien que no estuviera roto ni destruido, pero cuando me besaste, oh,
cuando me besaste supe que eran tus labios mi refugio y tus delgados brazos mi hogar. Sonrío al recordar
cuando me dijiste que era un imbécil gigoló, no me olvidaré de lo nerviosa que estabas y cuando te
sonrojaste. La segunda vez que te vi, vestida como una diosa del sexo en el estudio, casi me da infarto,
quise sacarte de ahí de inmediato, te reconocí enseguida, jamás iba a olvidar esos ojos verdes, y esa
nerviosa sonrisa. Cuando te vi con Eli, no había marcha atrás, me enamoré de ti, de tu humildad y
bondad, ella te amó en el mismo instante y gracias a ti la recuperé. Jamás olvidaré cuando te saqué del
peligro, le doy gracias a Dios por primera vez, jamás había hablado con él, hasta que te conocí, empecé a
darle las gracias por estar en el momento y lugar indicado para protegerte. Tus ataques de pánico, nena,
mi corazón dejaba de latir cuando te miraba tan vulnerable y sufriendo por tu pasado, juré por mi vida
que te sacaría de ese estado trance que había sucumbido toda tu vida todos estos años, y espero haberlo
logrado. La primera vez que fuiste mía en cuerpo y alma, fue como tocar el cielo, y cuando supe que
estabas esperando a mí, bueno, nuestros bebés, estaba asustado, no quería decírtelo, pero lo estaba. Tenía
miedo de no ser un buen padre, pero tú me hiciste saber que para eso había nacido, para hacerte feliz y
ser un gran padre, el que nunca tuve y ahora no tengo miedo de serlo, porque tú estás a mi lado,
perdóname, nena. Perdóname, cuando despierte lo entenderás.
Abro mis ojos, eso fue extraño. La voz de Terry, lo veo y no se mueve, pero su mano, Dios mío, su
mano está apretando la mía.
— ¡Ayuda! —grito.
De inmediato la enfermera entra, Archie y Annie también.
— ¿Qué pasa?
—Creo que se movió—aclaro mi garganta.
Suelto su mano para que la enfermera lo revise, ella llama al doctor.
— ¿Terry? —musito.
Él, él está moviendo su mano.
—Dios mío.
—Terry, cariño.
Abre los ojos, y nos ve, mueve un poco su cabeza y levanta sus manos, el médico entra y empieza a
examinarlo.
—Eres un hombre fuerte—le dice, tiene una luz en sus ojos. —Su corazón está bien, sus ojos también.
Terrence ¿Puedes hablar? —le pide.
Sus ojos ven todo alrededor, está despertando poco a poco.
—Terrence ¿Puedes escucharme? —le dice el médico y él asiente. —Dime tu nombre.
—Terr... Terrence...Terrence Grandchester.
— ¿A qué te dedicas Terrence?
—S... Soy empresario.
—Terrence, ¿Sabes quiénes son ellos?— nos ve y frunce el entrecejo.
—Archie, mi mejor amigo.
Me acerco poco a poco, esperando que me vea mejor.
—Sabes, ¿Quién es ella?
Me ve de pies a cabeza, me estudia con la mirada pero no dice nada, veo que intenta sonreír, yo sonrío
como una estúpida pero todavía no me atrevo a tocarlo, no quiero asustarlo.
—Lo siento... no recuerdo quién eres.
MI MUNDO TERMINA DE DERRUMBARSE.
