¡Hola! Joo la verdad hoy no tengo mucho que decir, excepto que ando un poco cansada, tengo mucho trabajo…pero hoy fue mi día libre. Es lindo tener tiempo para despejar la mente (y el montón de papeles que tenia amontonados en tres o cuatro mochilas que solo hacían mugrero en mi cuarto)… ok, no… bueno, este capi tiene como canción "Cool" de Gwen Stefani (para quien no la haya oído, habla de llevarse bien con un ex, yo la encuentro algo triste), aunque no tiene tanto que ver, creo que solo el final. Enjoy n.n

This Love

Capítulo 4

Cool

Maka despertó hasta el momento en que los rayos del sol le dieron en la cara. Se incorporó y se fijó en el reloj; eran más de las diez de la mañana. Se estiró y se levantó sin muchas ganas a prepararse un café. Se sentó en el comedor, envuelta en el silencio de su departamento, disfrutando lentamente el aroma, la textura y el sabor de su bebida…como si eso la fuese a alejar de la situación actual. Sin embargo, luego del habitual acomodamiento de ideas que suele surgir minutos después de haberse despertado, Maka sintió un terrible hueco en el estómago que no la dejo seguir bebiendo y su cabeza cayó directa sobre la mesa, preguntándose una y otra vez lo mismo: ¿Por qué?

¿Por qué?

¿POR QUÉ?

Maldición, es que había pasado todo demasiado rápido, demasiado precipitado, demasiado irresponsable, demasiado… mierda, ¿Porqué? Demasiado perfecto.

Se puso de pie y tiro el resto del café en el lavabo. Se fue a su habitación, demonios, no quería pensar, no quería recordarlo, no quería volver atrás y preguntarse, como casi toda la noche anterior, lo mismo, una y otra vez.

Puso su música y subió el volumen hasta el punto en que comenzaron a temblar ligeramente las paredes. Al diablo si los vecinos se quejaban, al menos eso acallaba sus pensamientos un rato.

Tomó ropa limpia y se introdujo en el baño sin que la música dejara de sonar y de perforarle los oídos.

Se sentó en la taza y miró sus rodillas. La noche anterior, al regresar a casa, no había podido cambiarse la ropa por un pijama. Se había tirado en la cama, desconcertada, y al tratar de quitarse la blusa simplemente tembló. Sin querer, las manos firmes y ligeramente ásperas de él se hicieron presentes en su memoria corporal, más que dispuestas a ayudarle a desnudarse.

Mierda. Era hora de que lo superara, ¿No? Había sido un error.

Se quitó rápidamente la ropa y se metió a bañar con agua muy fría para el clima que estaba haciendo.

Se restregó la piel fuertemente como si eso fuera a borrar de su memoria todo lo ocurrido durante la noche anterior. Se lavó el cabello mientras la música afuera seguía con fuerza.

Finalmente salió del baño y se puso a toda carrera su ropa limpia. Antes de ponerse el suéter se miró al espejo, y encontró sobre su hombro la marca roja que él se había atrevido a imprimirle en la piel.

Se echó el suéter a los hombros y se tiró de vuelta en la cama a desenredarse el pelo viendo hacia la nada, deseando que la música se le metiera lo suficiente en la cabeza para dejar de pensar.

Se puso de pie, no podía estar quieta. Comenzó a guardar la ropa que se llevaría en una maleta color negro. Se pregunto que ropa llevar en el avión, y eligió un estilo casual y cómodo. ¿Debería comer algo antes, o comer en el avión?

Sin estar realmente interesada en ello, sus pensamientos se fueron rodando poco a poco hacia Kid.

Iba a viajar con él. Estarían juntos en las reuniones, en el hotel, en la fiesta, y de ser posible, hasta tendrían más citas estando allá…tenían unos cuatro días para ello empezando el lunes.

Ahora que lo pensaba, ¿Cómo iba a mirar a Kid a los ojos luego de lo ocurrido con Soul? aunque ella y Kid no tuvieran nada serio, ¿No había sido como una especie de infidelidad? Después de todo ellos habían estado saliendo y él era todo un caballero cuando estaba con ella, pero… ¿Cómo podía siquiera volver de nuevo a buscar semejanzas entre ellos? Después de todo, su desacierto de la noche anterior había comenzado porque en algún momento de la tarde comenzó a compararlos, y luego de un rato, había concluido que no era algo sencillo.

Era como querer comparar una pieza de música clásica con una estruendosa canción de rock. No era como si supiera mucho de música, pero por lo menos a su parecer, la primera era tranquila, disfrutable, reflexiva y magnifica a su manera, con altivez y poder. La segunda era apasionada y envolvente, invitaba a la libertad y al desastre, pero no por eso dejaba de ser sublime, fuerte y con esa capacidad increíble de inundar cada poro de quien la escuchara.

Simplemente difícil de comprender y de descifrar. Y esos pensamientos la guiaron a la "reconciliación" con Soul, a quitarse de dudas, a pensar que sería fácil cobrar venganza de ese torpe que se había atrevido a besarla. Y luego seguir con su vida normal, a sus cenas, sus películas, sus pláticas tontas. Pero caminó por un terreno pedregoso y tropezó.

Y vaya que lo hizo.

Mierda.

No podía pensar en otra cosa a pesar de que la música seguía casi tirando las paredes del departamento. Se volvió a tirar en la cama. Era pasado el medio día y no podía hacer nada o siquiera moverse sin pensar en Soul. y su avión salía hasta las ocho. ¿Qué iba a hacer? Porque cada vez que incluso pensaba en Kid, la imagen de Soul llegaba a su mente, necia, insistente, sin importarle que ella quisiera evadirlo de cualquier forma posible.

Mierda.

Intentó una vez más. Trató de ahogarse en el recuerdo de ese cabello negro y brillante, esos ojos claros y despiertos, esos labios suaves y de ensueño, esas manos delicadas y atentas, esos ademanes de príncipe, sus atenciones de caballero, su voz como caricia…

Sus besos ligeros y tiernos…

Sus abrazos llenos de calor…

Su mirada de cachorrito hambriento…

Era imposible no haberse fijado en alguien como él, tan inteligente, con ese ingenio agudo, culto, con buen sentido del humor…

Y sin querer volvía la maldita comparación, porque ¿en qué demonios iban a parecerse?

El cabello de Soul era claro, demasiado claro. Sus ojos eran extraños, rojizos e inquisidores, su mirada no era lo que uno llamaría en seguida sincera y cristalina. Sus labios….demonios, estaba llegando a lo difícil. Eran rosas y sedosos, pero demasiado bruscos para su gusto…bueno, no siempre, porque cuando quería era muy tierno…

De acuerdo, pero ¿Sus manos? No eran delicadas ni mucho menos, eran grandes y un poco duras, de trabajo. Su forma de ser tampoco era lo más parecido a un Príncipe Azul…la dejaba ser independiente, era áspero en su trato, desconfiado y si ella no pedía ayuda, el esperaba hasta que simplemente no podía más…pero mientras tanto la dejaba por su cuenta.

Bueno, no siempre era así…usualmente estaba con los brazos abiertos en la espera de atraparla luego de cada estrepitosa caída.

Y en cuanto al intelecto…bueno, Soul siempre quería conservar esa pose cool, lo cual le impedía, desde la universidad, convertirse en un nerd…pero tenía sus momentos… a veces ella se sorprendía de lo inteligente que era, como todo un hombre de mundo.

Bien bien, ambos tenían algunos puntos en común, pero de formas distintas.

No debía seguir pensando en eso. Por Dios, había sido tan estúpida… tuvo que haberse contenido. Tuvo que haber retrocedido cuando aun podía hacerlo…cuando sus manos empezaron a actuar por sí mismas, cuando sus labios comenzaron a pedir más, cuando su mente le dijo "al diablo"…

Porque ella no creía en el sexo sin amor. Y Soul no la amaba, ni ella lo amaba a él.

¿Estás totalmente segura?

Sí. Porque él nunca le había dicho nada al respecto. Siempre la había tratado igual y las cosas entre ellos no podían haber simplemente cambiado sin que ella se diera cuenta. Porque ellos eran amigos desde siempre. Porque ellos estaban juntos para todo, tenían una amistad que podría perdurar por el resto de sus vidas.

Tenía que haber una forma de arreglarlo. Las últimas semanas habían cometido estupidez tras estupidez, pero ella rogaba porque aun hubiera forma de recuperar su relación antes de que naufragara por completo.

Una resaca era como dormir en una nube esponjosita comparado con la sensación que tenía su cuerpo esa mañana. Soul tuvo que pelear mucho consigo mismo un buen rato antes de poder ponerse de pie. Luego de la rabieta de la noche anterior acabó totalmente exhausto y apenas le alcanzó la voluntad para ponerse su pijama y revisar que el departamento estuviera bien cerrado antes de acostarse a dormir. Y si bien Maka no había conseguido dormir mucho, Soul no pudo dormir absolutamente nada pensando y dando vueltas en la cama, que para su mala suerte (o su mente ligeramente trastornada) aun olía igual que ella.

Ella….la noche anterior, cuando lloraba…se veía tan vulnerable que tuvo que resistir para no abrazarla de nuevo y besarla, hasta hacerla dormir entre sus brazos, y forzarla a quedarse, a su lado, a que no fuera a aquel estúpido viaje de trabajo y disfrutarla entre sus brazos hasta que lo escuchara de sus labios, que ella dijera que lo amaba.

Pero era más que obvio que eso no podía ser.

Porque ella no estaba enamorada de él. Ella amaba intensamente a Kid, y aquello había sido un resbalón, un desliz que ella seguramente nunca permitiría de nuevo. A decir verdad a él no le extrañaba, ellos siempre habían sido tan cercanos que quizás ese deseo existió desde que se conocieron. Era algo que a su parecer tarde o temprano iba a ocurrir.

Esa noche ella volaría, literalmente en brazos de Kid. Y él estaría ahí mismo, lamentando su existencia.

A las siete en punto, Liz llegó al departamento de Maka y se la llevó al aeropuerto.

-¿Traes todo lo que necesitas?- le preguntaba en el coche mientras iban en camino- No olvides nunca traer encendido el celular y repórtate de vez en cuando por correo, ¿Sí? Si ocurre algún problema no dudes en llamarme, si es necesario volare en ese momento y ayudare en lo que pueda. ¿Traes dinero de reserva guardado en algún lado? nunca se es demasiado prevenida.

-Todo está bien, no te preocupes, mamá…

-No te burles- siguió ella, frenética, dándole todo tipo de consejos. Era la primera vez que Maka iba a un viaje de negocios y no quería que nada saliera mal. No se atrevió a preguntar por Soul, no quería que ella se cerrara como normalmente lo hacía cuando le hablaba de frente sobre lo que pensaba de su relación.

Llegaron al aeropuerto y Liz se retiró luego de acompañarla hasta donde se reuniría con Kid.

Triste pero cierto, el joven se veía más que atractivo esa noche, hasta Liz lo notó. No usaba traje como cuando iba a trabajar, sino unos pantalones de mezclilla visiblemente cómodos. Una camisa blanca desfajada y ligeramente abierta y unos tenis negros impecables. Se veía moderno y despreocupado, pero sin quitarle ese porte y elegancia que lo caracterizaba. Las miró con una sonrisa y las saludó levantando ligeramente su mano.

Ya en el avión, comenzaron a platicar, y tal como Maka lo pensó, no podía verlo a los ojos sin pensar en Soul. No podía resistir sus palabras sin que en su mente se cruzara todo lo que Soul le había dicho esa noche. Y cuando ella iba a dormir, Kid la abrazó y la atrajo hacia sí, tratando de ofrecerle algo de comodidad. Ella sintió una protección muy tierna, y calor, un calor muy agradable. Pero entonces recordó cómo Soul la abrazó contra sí una vez que el acto entre ellos se había consumado.

Y se obligó a pensar en Kid otra vez, a que su nariz absorbiera profundamente su aroma para no tener que pensar en nada más que en eso, y en sus brazos tibios. Levantó la cara y vio su rostro interrogante y todo lo que pudo hacer fue aferrarse a sus labios con fuerza y dulzura, dejando su mente en blanco y concentrándose solamente en él.

-¿Maka, qué…?- no pudo preguntar. Habían pasado un par de minutos y Maka fingía estar profundamente dormida, por lo que él no insistió.

Los otros días luego de llegar a su destino fueron un poco tensos pero dentro de una sensación de normalidad y felicidad. Iban a las juntas de trabajo y en las tardes salían a conocer la hermosa ciudad. Fueron a parques, a museos, restaurantes y a bailar.

Además del trabajo, el cual era su ambiente natural. Todo parecía ser perfecto.

El lunes Soul se presentó a trabajar como siempre. No almorzó, no comió ni tomó descanso alguno en todo el día. Para las cinco o seis de la tarde ya había terminado su trabajo y se fue a su departamento sin hacer ni decir nada más.

No le dirigía la palabra a nadie como no fuera imprescindible, y ya varios compañeros se habían percatado del porqué de su estado. Sobre todo, Liz.

Así se pasó los días y conforme estos pasaban ella se iba desesperando más, hasta que el nada más salir él rumbo a su casa, Liz lo siguió sin que se diera cuenta. Cuando comprobó que iban a su departamento, se estaciono donde él no la viera y esperó un rato. Se mantuvo sujeta del volante y respiró profundamente. Luego salió de su auto y se introdujo en el edificio dando largos pasos y sin detenerse ni a tomar aire, y finalmente llamó a la puerta una y otra vez hasta que Soul le abrió.

Él no esperaba ninguna visita ese día y le sorprendió que Liz llamara de manera tan frenética, que lo mirara de esa forma tan furiosa y que lo empujara adentro del departamento a fuerza de gritos y regaños.

-¡¿Se puede saber qué es lo que te ocurre, idiota? ¡¿Con qué derecho te presentas en la oficina con esa cara de enojo a tratarnos a todos con la punta del pie, eh? ¡¿Por qué demonios no eres capaz de separar tus sentimientos de tu vida profesional de una puta vez?

Aunque primero se sintió cohibido y sorprendido por el arrojo con que Liz lo reprendió, no tardó en reponerse poniéndose a la defensiva.

-¿Porqué rayos me gritas de ese modo? ¡No puedo evitar sentirme mal, así que por favor deja de molestarme!

-No lo haré- contestó ella- hasta que te dignes de resolver esto para que todos podamos seguir con nuestras vidas como se debe.

Soul cruzó los brazos y se desmarcó.

-No entiendo de qué estás hablando.

-Por favor, Soul, no seas idiota. Sabes bien de qué hablo. Necesitas terminar todo este asunto con Maka, de otra forma no podremos estar en paz.

Soul sabía que ella tenía razón, pero no quería que se lo dijera. Todo lo que quería era olvidarse del asunto. Quería que hubiera alguna forma de sacarse el corazón del pecho, lavarlo con cloro para sacarle todo lo que tuviera encima y volverlo a poner en su lugar. Pero él sabía que eso no era posible, y también sabía que Liz tenía toda la razón. Ya no cabía en él la esperanza de que Maka lo amara, pero por lo menos debía buscar una forma de cerrar el ciclo para seguir con su vida en santa paz.

Pero claro que no lo iba a aceptar así nada más. No estaba de humor para admitir sus errores esa tarde, así que buscó la forma de dejar callada a Liz de una vez por todas.

-Esto es entre Maka y yo- dijo, dándose la vuelta y mirándola con determinación- y tal vez Kid también. Pero tú no tienes nada que ver, así que, ¿Por qué te importa tanto? ¿Por qué no me dejas tranquilo y sigues con tu vida sin meterte en la mía?

Liz frunció el ceño y se acercó con decisión.

-Por esto, idiota- dijo molesta, para luego sujetar a Soul de la cara y plantarle un beso inesperado y desbordante, haciendo que el chico se quedara inmóvil por la sorpresa. No pudo evitar quedarse pasmado. No se pudo mover, las manos de Liz sujetaban fuertemente sus brazos, y como él no cerró sus ojos pudo ver que ella había cerrado los suyos con fuerza, como si tuviera miedo. Se separo de él rápidamente.

-¿Comprendes ahora?

Soul asintió. Liz buscó una silla y se sentó cruzando las piernas con resolución, como si nada hubiese pasado, buscó con la vista algo con qué entretener sus manos. Soul se puso de pie frente a ella, esperando una explicación o un confrontamiento. Liz encontró a la mano un disco y jugueteó con él unos segundos, antes de mirarlo de vuelta.

-Esta noche es la fiesta. Si alguno de los dos va a hacer un movimiento ten por seguro que será esta noche. Soul, no me puedo engañar, sé que la amas y sé que lo que sienta yo nunca va a ser tan fuerte como lo que sientes tu. Seguiré adelante con o sin ti, pero la pregunta aquí es, ¿Tú puedes seguir adelante sin Maka? Lo que digo es que sin importar el resultado, has llegado a tu límite.

-¿Qué propones que haga?-preguntó sentándose frente a ella sin saber en dónde poner los ojos y estrujándose las manos. Liz se puso de pie y suspiró.

-Aún puedes tomar el avión. Si sales ahora llegarás a la fiesta como a las once de la noche, te garantizo que va a durar un buen rato más- diciendo esto, sacó de su bolso un boleto de avión que salía en media hora.

Soul lo tomó. Se cambió rápidamente de ropa y ella lo llevó al aeropuerto.

Liz se quedó allí hasta que el avión se perdió entre las nubes del atardecer.

Maka se encontraba nerviosa debido a la fiesta. Se había puesto un vestido azul muy bonito, y con el pretexto de que la noche era fría se puso sobre los hombros una chalina blanca.

Kid ya había reparado en el pequeño moretón en su piel, y al preguntarle ella había contestado despreocupadamente que no tenía idea de donde había podido salir, así que el asunto se quedó allí. Obviamente ella no deseaba que alguien más lo viera y que corrieran los rumores.

Se reunió con Kid en el hall del hotel donde estaban; como siempre se veía guapo y elegante. Al verlo a ella se le salía el corazón. Se acercó a él y se asió de su brazo para abordar a la limusina que les habían proporcionado para la ocasión. Sabía que Kid estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones, pues era miembro de una familia poderosa, pero ella se encontraba cada vez más inquieta y solo podía contar con su encanto natural para salir airosa de aquella situación.

En cuanto llegaron al club donde se realizaría la fiesta fueron recibidos por el comité organizador y ubicados en una mesa donde tuvieron oportunidad de conversar con algunos colegas que habían conocido en las juntas. Al principio le inquietó que solo hablaran de trabajo, pero se calmó al recordar que era lo único que tenían en común.

Temía encontrarse a solas con Kid en algún momento porque sabía lo que podía pasar. Aunque por otro lado, estaba consciente de que no podían hacer gran cosa estando entre tanta gente.

Luego de una ligera cena, todavía conversaban en la mesa con sus compañeros cuando uno de los meseros se acercó y preguntó educadamente por Maka.

-Alguien ha pedido verla, señorita- explicó- la espera en el patio y ha solicitado que se presente sola.

Kid y Maka se miraron con una gran sorpresa.

-¿Quién podría ser?- pregunto Kid buscando la respuesta en los ojos de Maka, pero ella estaba tan sorprendida como él. A pesar de esto se puso de pie y siguió al mesero mientras Kid se quedaba sentado sin saber qué hacer.

-Si la señorita lo desea puedo acompañarla hasta el patio y asegurarme de que esté bien- sugirió el buen hombre y Maka asintió.

En cuanto llegaron al patio, Maka sintió un escalofrío bajar por todo su cuerpo, en parte por el aire frio y en parte por la vista de la silueta que la esperaba de pie en medio de una jardinera.

Soul estaba de espaldas con las manos en los bolsillos. Comprendió porqué no había entrado a buscarla él mismo; a pesar de que los pantalones de mezclilla se le veían perfectos y su chaqueta le daba ese toque cool que a él tanto le gustaba, hubiera desentonado mucho dentro del elegante salón de fiestas.

-Gracias-dijo al amable mesero- lo conozco, puede irse tranquilo- él asintió y se fue. Ella se aproximó a Soul despacio, y él pareció sentir su cercanía porque se dio la vuelta y la miró. La expresión en su rostro era indescifrable, y Maka sentía esa mirada clavándose en ella, justo como hacía varias noches. En un solo instante todas las escenas pasaron por su mente como un rayo y ella se sintió pesada, como si el aire saliera de su cuerpo y fuera sustituido por piedras.

Soul se acercó a ella y antes de que pudiera decir cualquier cosa, puso un dedo sobre sus labios pidiéndole que guardara silencio.

-Siento lo del otro día. Entiendo que para ti fue un error, y si no pudiste controlar la situación era mi deber hacerlo. Lo último que yo querría en esta vida seria causarte cualquier daño.

Alzó sus brazos y la sujetó contra su cuerpo repentinamente, pero ella lo rechazó y lo miró a los ojos intensamente.

-¿Sólo has venido aquí para decir eso?

Soul asintió y extendió sus brazos de nuevo hacia ella. Maka, confundida, aceptó el abrazo.

-Tú lo amas, ¿cierto?- preguntó, y al sentir que la cabeza de ella se movía afirmativamente contra su pecho, tuvo que contener la respiración para evitar que su corazón terminara de romperse. Luego siguió hablando.

-Pensé mucho las cosas. Te quiero y eso nunca va a cambiar, y solo deseo que tu también me quieras…porque, somos amigos, ¿No? Y es el tipo de cosas que debemos superar juntos. He cometido muchos errores, y el peor sigue aquí- diciendo esto, se inclinó sobre ella y besó su hombro, donde estaba la marca, si atreverse a quitarle la chalina- ¿Podemos olvidarlo, Maka?

Maka se atrevió entonces a corresponder al abrazo, y asintió de nuevo, sintiendo que su pecho se liberaba de una presión muy fuerte.

Soul escondió su rostro en el cuello de Maka, aspirando por última vez su esencia.

-No volvamos a hablar de esto. No hay que recordarlo ni mencionarlo ni insinuarlo si quiera, jamás pasó. ¿Me oyes? Cuídate mucho, por favor. Te deseo suerte con Kid, y si te llega a lastimar, avísame para darle una paliza- se separó de ella y la miró con una sonrisa, sujetándole los hombros- aunque sé que eso no ocurrirá. Serán felices.

Maka asintió a su vez, sonriendo al igual que él. Soul se acercó y le dio un beso en la frente mientras ella cerraba los ojos y su corazón latía con fuerza queriendo salirse de su pecho. Se quedaron abrazados un rato más. Minutos, horas, pudieron ser días los que pasaron allí mismo sin soltarse. No necesitaban decir nada más pues los latidos de sus corazones eran tan claros que sabían exactamente como se sentía el otro.

Cuando se separaron, Maka sonrió.

-¿Estamos bien?

-Sí, Maka, estamos bien.

Soul se despidió como cualquier otro día y tomó un taxi de vuelta al aeropuerto. Él sabía más que bien que era una batalla perdida y lo único que podía salvar era la amistad de Maka.

Según su modo de ver, había cerrado ya el ciclo. Sonrió para sus adentros en cuanto abordó el avión. Había aún un paso que realizar, pero sería el que dolería más.

Maka volvió al interior del salón, ligeramente inquieta. Trató de olvidarlo, Soul había dicho todo lo que los dos necesitaban oír y decir, podía decirse que todo estaba bien.

Al entrar se encontró con Kid. Por fin ocurrió lo que ella temía, estuvo a solas con él. Se sentía nerviosa, ansiosa, tenía ganas de salir corriendo pero al mismo tiempo supo que debía esperar, podía ocurrir algo muy bueno. Sin embargo él estaba bastante serio, se diría incluso que molesto.

Cuando estuvieron juntos él no dijo nada. La tomo de la mano y caminaron a un extremo del salón un tanto solitario, en el que había un ventanal. Se quedaron de pie y Kid habló.

-Maka, voy a serte sincero. Me gustas desde el primer día que te vi. Supongo que no es algo que necesite decirte porque nos hemos besado. Solo quiero saberlo de una vez, Maka, ¿Quieres ser mi novia?

Maka se quedó en silencio. Una vez más, sentía que algo estaba faltando.

Sin embargo, trató de no parecer contrariada e hizo su mueca más feliz posible. Luego asintió y se abrazó de su príncipe azul.

Kid suspiró.

-Eres justo lo que yo esperaba, Maka.

Ella sintió entonces una advertencia, una alerta que venía de lo más profundo de su mente.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Bueno…siempre he pensado que eres lo que yo necesito. Eres inteligente y fuerte, eres hermosa. Sé que seremos un matrimonio muy feliz.

-Espera un segundo- dijo ella, confundida- ¿Quieres q-que nos casemos? Y además, ¿solo porque piensas que seremos felices…?

-Maka, yo he decidido dar este paso porque sé perfectamente que algo ocurre entre tú y Soul.

Maka contuvo la respiración.

-No soy tonto. Sé muy bien que eso que tienes en el hombro no es precisamente porque te picara un mosquito. Y hace rato los vi abrazados ahí afuera. Si tienes algo con él dímelo ahora para desistir de una vez. Pero que sepas que no estoy dispuesto a perderte sin pelear.

Maka negó vivamente. ¿Kid estaba celoso? Eso le devolvió el alma al cuerpo. Al principio la declaración le había parecido desangelada, pero al ver su rostro descompuesto por el enojo supo que para el aquello no era un juego. Sonrió.

-No te preocupes, solo somos amigos.

Dicho esto, Kid le dedicó una sonrisa cálida y la tomó en sus brazos para besarla. Maka simplemente se dejó llevar. Sin embargo muy a su pesar, cuando Kid se alejó para buscar una bebida, un mal presentimiento la asaltó. Con respecto a Soul. ¿Pero qué era? por el momento decidió no prestarle importancia.

Confiaba en que a partir de ese momento, las cosas irían bien. Ojalá. Ojalá todo siguiera así de bien.

Continuará…

Ah, me encanta hacer cardiaco el asunto xD bien, nótese…no odio a Kid. De hecho lo encuentro muy lindo. Me han dicho que lo hice muy frío, y esto tiene una razón, pero no he podido explorar esa parte aún. En el siguiente capítulo comenzara a descubrirse todo el pastel. Mientras tanto mi pobre Soul sigue sufriendo u.u jujujujuju. Auguro unos dos capítulos más.

Besos!

Atte. Yereri (No olviden dejar sus comentarios, me encantaría saber qué les ha parecido el fic hasta ahora n.n)