Hace un año subí un one-shot llamado "No soy Gay" que pareció encantar a muchas personas y estas me pidieron continuación. En su momento no me apeteció la idea, pero hoy después de pensarla, tome la decisión de hacer algunos capítulos para ver que tal nos va.
Ladybug no me pertenece.
I am not Gay
Capítulo 11: Orígenes segunda parte.
Ser Ladybug, era agotador, bueno no ser Ladybug, ser Ladybug y Marinette era muy agotador. Había pasado más de un año desde que comenzó a sus aventuras como héroe, cuando noto que muchas cosas habían cambiado. Su personalidad se había vuelto más confiada, lograba equilibrar más su nueva vida y ya podía decir tres oraciones sin tartamudear frente a Bennedict.
Si…esto iba en grande.
El cabello de Marinette ahora llegaba por media espalda, mientras que Kagami había decidido cortarlo extremadamente corto, alegando que era mejor para su práctica de esgrima. La esgrima era otra parte importante de su vida ahora, aunque nadie lo creyera.
Como héroe supo que aunque tenía fuerza y velocidad, incluso mejores sentidos, ocupaba entrenar más. Kagami era la más sorprendida por su avance, como había logrado desarmarla en más de una ocasión y ganado por sus reflejos, si bien parecía algo herida en su orgullo como campeona, alegaba siempre que había sido buena maestra.
También con Clarissa, esta le enseñaba artes marciales y si bien costaron muchos moretes aprender, ya era capaz de tener una pelea a su nivel, sin utilizar su nueva fuerza.
Las enseñanzas de ambas habían ayudado en su lucha como Ladybug, donde no solo dependía de Tikki, si no que podía hacer frente a una lucha cuerpo a cuerpo.
Ya había recuperado casi los doce zodiacos, solamente quedaban tres a favor de The dragón incluyendo el suyo. Además había recuperado la piedra de agua.
Esas piedras eran el conjunto de otro grupo mágico de piedras, que según en la antigüedad formaban un equilibrio en la naturaleza. La de fuego, la de agua, la de tierra, la de aire y la del tiempo-espacio. No entendía como The dragón había encontrado dos de esas piedras, pero era importante lograr que no se hiciera con otras.
También conoció al guardián, que termino siendo Fu, un amable anciano amigo de la familia de su madre. Lo cual le hizo entender como alguien conocía su corazón y la eligió para esta tarea. Lo había conocido desde que era una niña.
Claramente permaneció siendo Ladybug aun a pesar de sus dudas iniciales. Con el guardián quien le explicó su historia, la función de Ladybug en la historia del mundo y el alcance de sus poderes, ahora era un mejor héroe de Inglaterra.
También había entregado cada uno de los zodiacos al hombre, quien suspiraba al verlos sumergidos de nuevo en un sueño, del cual no parecía despertaran pronto.
—Cada poder Marinette, tiene una responsabilidad que se adhiere a tu espalda, un día veras que portar esa mascara no será fácil—musitaba el hombre con pesar.
Tenía 15 años, casi 16, para ella el mundo estaba ahora en su esplendor y ella sería el protector de los demás.
Ahora ya no era tan difícil.
Ser Ladybug era lo mejor que le paso en su vida.
Aun así aunque se mostraba terriblemente positiva, Fu siempre tenía esa mirada melancólica en su rostro cuando recordaba su propia historia. También solía disculparse por no haber encontrado un portador para el Miraculous del gato, el cual sería de gran ayuda para ella. Le restaba importancia diciendo que siempre habían sido Tikki y ella en la lucha, un compañero no parecía necesario.
El hombre suspiraba ante su inocencia.
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Esas idiotas.
Marinette gruño nuevamente camino a sus clases, nuevamente había tenido un enfrentamiento contra la víbora, la poseedora del poder zodiacal de la serpiente. La mujer tenía siempre un vestido con aberturas color negro, su cabellera también era larguísima negra y sus ojos eran rendijas como las de las serpientes. Era una mujer hermosa y terrorífica, en más de una ocasión había terminado envenenada y con muchas explicaciones que dar en los hospitales.
Pero eso no era importante, ella era un héroe.
Aunque ese día Kagami había estado en medio de la pelea, ayudándole con sus artes como esgrimistas, causando que si bien pudiera triunfar y alejarla, terriblemente preocupada por su amiga que se puso en peligro.
Debería tener más conciencia.
Gruño antes de entrar al colegio, donde solo podría fingir preocupación, para no atraer atención.
Cuando llego al salón se arrojó sobre su amiga diciéndole que estaba preocupada, esta sonrió con cariño palmeándole la cabeza diciéndole que todo estaba bien.
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—Concurso de moda—hablo Marinette sorprendida cuando Clarissa le pasó el volante.
En este se mostraba sobre el premio (el cual era una jugosa cantidad), los límites de edades y que estuviera en la temática de mariposas. Detrás de ella Kagami también miraba el volante sin tanto interés, señalando que no había límite de edad.
—Mi padre me dijo que uno de los jueces será Gabriel Agreste—hablo Clarissa tapando sus oídos al igual que Kagami.
El grito de Marinette dejo al resto de sus compañeros algo sordos.
La peli azul salió corriendo dispuesta a comenzar a preparar sus ideas.
Tanto Kagami como Clarissa sonrieron resignadas.
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La siguiente semana ninguna de ellas supo mucho de su amiga, quien llegaba a clases dormida y en su casa pasaba todo el día preparando sus diseños. Solamente las dejo entrar el viernes por su tarde de video juegos, durante los otros momentos las dos pasaban con los padres de Marinette probando parte de los postres que estaban creando para una convención especial para panaderos.
Siempre hablaban entre ellos riendo, contando anécdotas graciosas de Marinette, cuando la chica bajaba los ignoraba y siempre tenía su cuaderno de bocetos en su mano cuando se dignaba a comer.
—Recuerdan cuando Marinette tuvo ese crush por Adrien el hijo de Gabriel Agreste—hablo Clarissa quien claramente disfrutaba más molestándola.
La susodicha quien estaba tomando galletas, gimió por bajo humillada cuando sus padres rieron.
—Nadie sabía si quería al modelo o a la ropa, solo sé que agradecí cuando se dignó a botar ese poster para cambiarlo por una foto de Ben—hablo su madre con diversión.
Marinette salió corriendo a su cuarto indignada.
Kagami siguió disfrutando del té en silencio, pero su media sonrisa la acusaba.
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La mala suerte a veces contradecía su buena suerte, como siempre tenía buenos días, había algunos especialmente malos en su lista. El día del concurso fue uno de ellos, donde el poseedor del poder de la rata, había aparecido poco antes del concurso, tuvieron una pelea donde ella termino herida en su brazo y aun así salir corriendo al concurso con vendas y un poco de sangre en su ropa.
Llego rápidamente y justo a tiempo, provocando que fuera una de las últimas en la lista de concursantes. Tomo el conjunto de ropa y se lo dio a Bennedict como a Kagami, ambos serían sus modelos. Sonrió tímidamente a Ben quien le dijo que no había problema, Kagami camino tranquilamente.
Anunciaron su nombre, los chicos pasaron.
Mientras Kagami mostraba un conjunto algo veraniego con temas de mariposas, su paso era digno y sublime, sería una gran modelo si quisiera. En cambio Bennedict tenía un paso tranquilo, juguetón y la audiencia lo amaba. Ambos recibieron muchas más alabanzas que algunos otros modelos profesionales que alguna de su competencia contrato.
La ganadora fue, por supuesto, Marinette.
La chica fue llamada al frente, nerviosa cuando a su lado tanto Bennedict como Kagami le aplaudieron. Luego estuvo frente al juez principal, Gabriel Agreste.
Sentía que se derretiría.
Moriría.
Renacería.
Gritaría.
O se desmayaría.
—Un gusto esquicito por la moda señorita Marinette, veo un futuro brillante en ti—la había alabado, estaba a punto de gritar y pedirle un autógrafo.
Entonces paso algo raro cuando le estaba dando un apretón de manos, su rostro se posó un momento en su brazo, ella giro el rostro notando un poco de sangre traspasando su sudadera. Además los ojos del hombre parecieron confusos antes de dirigir su vista a su cabeza y en especial a sus oídos.
Negó con la cabeza antes de marcharse.
Se sintió incomoda, antes de ser envuelta en un abrazo de Bennedict y ella hay si se desmayó.
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Pronto habría un baile especial en el colegio, para recaudar fondos para la próxima graduación de los de último año. Marinette chillo emocionada y se puso a comprar telas para confeccionar su vestido, como el de Clarissa y el de Kagami. Paso soñando todo ese tiempo sobre cómo se vería ella, si Bennedict la invitaría o ella a él, pero siempre terminaba con ambos en medio de la pista de baile justo antes de compartir un mágico beso.
Clarissa haría señas de vomitar, Kagami la golpearía para que no lo hiciera.
Entonces una semana justo antes del baile, se armó de valor para pararse frente al chico que amaba y preguntarle.
—Claro seria genial—dijo Bennedict con inocencia.
El chico no veía los sentimientos de Marinette, este solo le tenía aprecio como una hermana, aunque Marinette temía eso, estaba tan emocionada que chillo.
Este rio divertido.
Ella estaba en la cima del mundo.
—Vamos a tener cinco hijos, tendremos un hermoso hogar y muchos animales, no puedo esperar porque él sea un gran repostero y yo una diseñadora de modas—soñaba todo el tiempo en clases.
—Si algún día tienen un beso, ella se muere—se burlaba Clarissa.
Esta la vio mal.
Aun el recordatorio de hace cuatro meses, cuando Matthew y ella quedaron encerrados en un ascensor por un ataque de The dragón, donde el chico la sujeto por los brazos para besarle, mientras ella se separaba indignada y lo pateaba por hacerlo aunque ella se negó, era un tema sensible.
El chico al verla reía nervioso, ella le daba una mala mirada.
Ya se arreglarían.
Por suerte Clarissa no parecía molesta, aunque hubiera confesado hace poco tener sentimientos por el chico, también admitía que no eran tan fuertes para superar a los que tenía por su computadora, así que no era nada serio.
—Yo seré la madrina de bodas—dijo Clarissa emocionada.
Kagami mostro su florete.
Bueno esa discusión seria para otro día.
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Dos días antes del baile, pasó algo extraño, fue cuando por fin logro capturar a la víbora, revelando que era una famosa presentadora de noticias que conmociono a todo el mundo. Esta encadenada y en camino a una prisión de máxima seguridad, la había visto divertida antes de reírse como una loca. Temerosa había corrido sin entender que pasaba, pero justo cuando llego a su casa y se des transformo.
Algo cayó al suelo.
Con horror vio algo similar a un botón que probablemente se había añadido cuando luchaba, pero al verlo mejor vio el lente de una cámara, antes que Tikki lo tomara y aplastara.
Se puso pálida.
¿La habían visto?
Giro a ver a Tikki quien también estaba preocupada.
—Tenemos que avisarle al maestro Fu—dijo el Kwami pero la detuvo.
—Si de verdad me vieron, no puedo contactarlo ahora…si me siguen…si saben quién soy…si ven mi historia…mis amigos—hablo entrando cada vez más en pánico.
Tikki la abrazo con fuerza.
No durmió en toda la noche.
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Espero que al día siguiente alguien entrara por la panadería y le hiciera una explosión, que alguien saltara en cualquier momento. Pero no paso, todos notaron que estaba tensa y no dejaba de ver a todos lados nerviosa. Aun así nadie llego. Solo faltaban dos portadores para capturar a The dragón, no había forma de que no lo hiciera. Pero ahora que tenían o posiblemente supieran quien era…estaba jodida.
Llego el día del baile, y ella estaba tensa en medio de su cuarto sin alistarse. Incluso que fuera Bennedict con ella no era suficiente.
Sabían algo.
Lo presentía.
Últimamente los ataques de The dragón eran peligrosos y muy seguidos, pero había una gran calma que le hacía querer vomitar.
Así que nerviosa se alisto para el baile, no quería ir, pero no podía levantar más sospechas. Al bajar vio a sus padres hablando con Bennedict, quien sonrió amablemente al verla, ella lo imito un poco más calmada. Tal vez por esa noche podría ser todo tranquilo.
No había problemas.
Nada que Ladybug no pudiera resolver.
—Te ves bellísima Marinette—dijo Ben con tranquilidad.
Sus padres sonrieron y su madre soltó un grito emocionado. Luego de despedirse como mil veces, que sus padres abrazaran con fuerza a Ben y los dejaran ir, ella se quedó unos momentos viendo a la entrada de su hogar, bueno de la panadería que estaba bajo su hogar. Sus padres estaban ahí sonriéndole como siempre, tranquilos, sin saber nada.
Algo dentro de ella se oprimió, un mal presentimiento.
Antes que la mano de Ben la hiciera sonreír algo tonta y fuera al baile.
Nada malo pasaría por una noche.
¿Verdad?
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El baile era simplemente magnifico, enorme y con un ambiente que te proporciona creer que es un sueño. Al parecer de último momento hubieron dos benefactores que ayudaron para organizarlo, provocando que todos los estudiantes asistieran emocionados. De reojo saludo a Clarissa quien estaba en la mesa de comida con su vestido celeste, al tiempo que Kagami paseaba con un chico del club de esgrima y un sensual vestido rojo.
Ella estaba soñando.
Bennedict hablaba con sus amigos, pero la había invitado a bailar en más de una ocasión. Ella sentía que volaba y no podía evitar olvidar lo malo.
—Ben tu…eres muy especial para mí—dijo en medio de una canción lenta.
Lo vio verla confuso, antes de sonrojarse levemente. Sabía que el chico estaba por cumplir 18 años, pero aun así, ella no podía evitar sentir lo que sentía.
Este desvió la mirada nervioso.
—Yo…no había pensado en ti de esa manera antes—dijo con un ligero nerviosismo.
Dolía.
Claro que dolía sus palabras.
Pero antes de ahogarse en una espirar de depresión, salir corriendo y buscar consuelo en Tikki, este apretó un poco más fuerte el agarre en su cintura.
—Aunque, no me molestaría que intentáramos algo, siempre me pareciste una chica preciosa Marinette…no pensé que te gustara alguien como yo—explico con su usual soltura y una sonrisa.
¿Estaba en el cielo?
¿Era un sueño?
Definitivamente, cuando los labios del chico se unieron a los de ella en un tímido beso, supo que podría morir feliz. Los recuerdos del chico llegaron a su mente, cuando lo conoció con siete años, cuando este le regalo unos confites, cuando este la alabo por su primer diseño que este aprobó. El tiempo paso en su mente del niño de nueve años, a quien siempre le sonreía, le palmeaba la cabeza, el adolecente que una vez compro toallas sanitarias cuando sus padres se fueron, el que hacia chistes divertidos y quien siempre la hacía feliz.
Era él…debía ser su chico ideal.
Pero no paso mucho más de esa fiesta, no se dieron más de otros dos besos algo torpes de su parte y divertidos de él, hasta que alguien toco su hombro.
Al girar vio a un hombre de cabellera negra, traje entero y ojos color verde que le ofreció la mano. Dudosa la acepto, cuando este pidió un baile con la presidenta de la clase.
Se puso nerviosa.
Pero Bennedict le dijo que volvería en unos momentos, claramente no confiando mucho en ese hombre.
—Quien diría que Ladybug sería una chica de quince años—fue lo que dijo en medio de la pista de baile.
Como una bola de demolición, el sueño se apagó, la emoción se fue y el pánico brillo en sus ojos.
¿No era posible?
Alzo la vista viendo la sonrisa maliciosa que siempre vio en el rostro de The dragón, al igual que el collar que se asomaba ahora debajo de su saco, donde mostraba un dragón enrollado en una espada. Su cuerpo se tensó pero no dejo de bailar, sentía que a su alrededor todo había bajado de temperatura y que pronto caería al suelo.
La tenía.
Totalmente sobre las brasas.
Que alguien supiera su identidad era la peor cosa que pudiera haber, además no había atacado a su persona anteriormente, lo cual significaba que había estado reuniendo información.
Misterioso benefactor.
Recordó cuando al inicio del baile este hombre Micah fue presentado junto a Gabriel Agreste como los benefactores. Recordaba el hombre viéndola fijamente y ella pensando que era su imaginación, era imposible que dos grandes hombres de la moda supieran de su existencia. Micah era famoso por ser un gran planeador de eventos, realizando de los mejores desfiles de modas de todos los tiempos, y Gabriel Agreste, bueno, era su ídolo en la moda.
Vio de reojo notando al hombre Agreste viéndola desde el otro lado del salón, con una media sonrisa y ojos oscuros.
Lo sabía.
También lo sabía.
No detuvo su baile aunque su sangre parecía helada, rápidamente comenzó a pensar en cuanta gente podría verse afectada por su imprudencia y conocimiento de su identidad. Para su temor no solo su familia, si no que todos sus amigos, estaban en la vista en este instante.
—Tus padres están bien cuidados en el observatorio—susurro en su oído antes de marcharse ante la llegada de Bennedict.
Este la vio confundido, cuando sin voltear a verlo, salió corriendo del lugar aunque este gritaba su nombre. Había sido un hermoso sueño por unas horas, pero ahora debía luchar.
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Una trampa, era obvio que había una trampa. No le importaba haber caído, solo le importaba estar en el mismo lugar de sus padres para poder defenderlos. Había logrado detener a tiempo a la rata del zodiaco, después que este incrustara sus garras en el hombro de su madre. Lo había arrojado y obtenido su poder, antes que fuera arrojada por el cuello por el mismísimo dragón.
Se había levantado justo para atacar, cuando este apunto a sus padres.
Quienes sabían ya que ella era Ladybug, la rata simplemente fue una chismosa aburrida antes que ella llegara.
—Sabes de todas las mocosas, había esperado que fueras alguien interesante…solo eres una chica torpe—hablo cuando se tuvo que quitar el Miraculous.
Sus padres gimieron al ver su identidad civil.
Ella se mordió los labios sin saber que hacer ahora.
—¡Marinette!—grito su madre ignorando sus propias heridas.
Entonces su padre se lanzó sobre el hombre, causando esto en una gran cantidad de imágenes que jamás olvidaría. El dragón sacándolo de encima, a pesar que su padre fue campeón de lucha, alzar su mano antes que ella pudiera llegar, la gran llamarada que golpeo la espalda de su padre.
Ella gritando.
Su madre gritando.
Tikki corriendo para tomar el collar del hombre.
Luego ella lanzándose con un puñetazo para luchar con alguien que le doblaba la edad o triplicaba. La lucha de ambos fue difícil, el hombre aun sin sus poderes era un hombre con fuerza, conocimiento de peleas y que no le importaba herir a un niño.
El cuerpo de Marinette estaba lleno de cicatrices en su espalda, en su pierna derecha aún tenía la quemadura de su primer enfrentonazo, además de tener muchas heridas por los otros portadores del zodiaco. Este le clavo sin piedad una de sus navajas en su vientre, al tiempo que ella clavaba también una estaca en el hombro de este.
Ambos se vieron con rojo en su mirada.
Hasta que su madre apareció de la nada herida, con un pedazo de hierro y noqueo al sujeto.
Luego ella se desmayó por la sangre perdida.
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Al día siguiente cuando despertó en un hospital, había una mujer elegante de cabellera corta rubia platinada (no rubio vivo como la de Clarissa) con ojos color chocolate y unos anteojos delgados. También tenía un elegante traje negro que parecía costoso, con una Tablet en sus manos y expresión seria. Poco tiempo después se presentó como Colette, una accesoria del reino que tenía asuntos pendientes para ella.
—Tu eres la chica del video—hablo mostrando las cámaras del observatorio.
Donde se veía su lucha, su forma de mostrar su rostro y sus padres heridos.
—¿Dónde están mis padres?—pregunto temerosa viendo a todos lados.
La mujer la ignoro tomando asiento y cruzando sus piernas de forma profesional.
—Tus padres están en otro hospital, vigilados por agentes del servicio secreto y esperando tu elección—
—¿Elección?—
—Marinette Dupain-Cheng como tu contraparte como Ladybug, podrás saber que no puedes seguir con tu vida normal ahora que este video circula en el bajo mundo dado por alguna persona—
Su cuerpo se tensó, su rostro vio solamente a sus padres en medio del video, su sangre se helo.
—Veo que entiendes los peligros—
Miro a la mujer que parecía seria y sin emociones, quien no le importaba lo que decía, aunque ella sentía que su corazón se rompía. Había fallado como héroe, solamente debía mantener su identidad secreta y ahora, simplemente había fallado.
Su rostro bajo sin energías.
—Entre mis colegas están interesados en estudiar la ciencia de tus poderes—exclamo haciendo que se sintiera aun peor.
Casi llora.
Grita.
Pensaba tirarse de la ventana, cuando de repente un par de aretes cayeron sobre sus manos. Giro a verlos incrédulos, cuando Tikki salió volando para abrazarle.
Volteo a ver a Colette sin entender.
Esta sonrió.
—Tengo contactos y poder, estoy más interesada en una especia de alianza…si aceptas mis términos—explico con una media sonrisa interesada.
Se encogió un poco temerosa.
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Ladybug desapareció, al menos nadie parecía saber más de ella, lo cual tenía sentido ya que estuvo encerrada en un hospital durante dos semanas. El día que pudo salir, era para ver a sus padres a través de un enorme cristal, ellos no la verían por supuesto, pero Colette le había permitido estar como observadora. Pudo ver a la misma Colette hablar con sus padres, explicarle el proceso del plan para llevarlos con protección a otro país, como si tuvieran que empezar desde cero.
—¡¿Dónde ESTA MI HIJA?!—grito su padre golpeando la mesa.
Pero Colette no se intimido.
—Su hija es como bien sabe Ladybug, un hecho que pocos de los altos mandos saben y queremos que su identidad no se sepa más. Hemos intentado borrar los videos, pero están pasando a personas específicas que no identificamos…nuestra única salida es enviarlos a protección de testigos para que estén a salvo—explico la mujer con calma.
Su madre empezó a llorar, ella lo hizo detrás del cristal polarizado.
Su padre seguía luchando, pero después de una hora, este acepto solo por el hecho de estar informado de su hija cada poco tiempo y que esta pudiera también saber de ellos. Se notaba que odiaba su decisión, pero la mujer le indico que era eso o que su hija desapareciera para siempre de sus vidas.
Aunque el contacto seria cero.
Marinette apretó los puños cuando dos días después, los vio por última vez en medio de un cristal.
Sintiendo una parte de su corazón morir con eso.
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Marinette había desaparecido de la vida de todos sus conocidos, tanto familias como amigos. Aunque fuera masoquista, Colette le permitió saber sobre sus amigos. Esta les explico que para ellos solamente había desaparecido, tanto su familia como ella, solamente se fueron. Esta le explico que la chica llamada Clarissa, había sido persistente en buscar información de ella, descubriendo solamente que sus identidades habían sido eliminadas de casi todos registros importantes, algunas noticias de sus triunfos en la industria del arte se habían quedado, pero no mucho más que eso. Como Kagami había pasado durante dos semanas en la panadería, hasta que esta cambio de dueño dejándola confundida. Bennedict también estaba con la chica, ambos confundidos.
Nadie sabría nada.
Estuvo encerrada un mes en medio de la casa de Colette, si bien tenía la posibilidad de salir como Ladybug, sabía que eso solo sería más mal que bien.
—¿También seremos enviados como protección a testigos?—cuestiono Tikki una tarde.
Ella no lo sabía.
No contesto.
Había momentos donde ella no hablaba por días, enojada consigo misma por llevar eso tan lejos. Pero recordaba las palabras de Fu, sobre como un héroe debe sacrificar cosas, con tal de proteger a los demás.
Había sacrificado su vida.
Eso debía ser suficiente.
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—Ya identificaron que el video es propiedad de un hombre en Italia, también un correo anónimo me contacto para que entregara los Miraculous del dragón y el ratón que tu posees—hablo Colette una tarde tres meses después de todo.
Marinette había bajado muchísimo de peso, comía muy poco y siempre tenía un aire melancólico.
Siempre se preocupaba por sus padres y amigos, aunque Colette le tenía informada, no era suficiente.
—Fu—susurro por bajo.
Colette asintió.
Esa mujer estaba tan alto en lo que trabajaba, que parecía no darle informes a casi nadie y saberlo casi todo. Alzo la vista con la mirada perdida.
—Creo que ya sé que hacer contigo—explico con una sonrisa en sus labios.
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Cambio de identidad, al igual que sus padres, ella cambiaria de identidad y sería enviada a Francia. Seria monitoreada por su persona, estado bajo su cargo y dado sustento económico. Es como si fuera una trabajadora de ellos, como una agencia de héroes.
Ella sería enviada para monitorear el área, debían descubrir quién podría ser ese individuo que conocía su identidad.
Pero ser un chico, era otra cosa.
Colette insistió que esto era lo más eficaz, que sí pudo ser un héroe, podría ser un chico. Así que con ayuda de sus amistades, rápidamente le dio una identidad falsa, un cambio de imagen y muchas horas de estudiar cómo se comportaban los hombres. Si bien termino siendo uno un poco afeminado, era suficiente para pasar por uno. Incluso Tikki, quien solo era conocida por Marinette y Colette, ayudo un poco con su magia transformadora para cambiar su voz cuando fuera chico.
—Las vendas son incomodas—comento Marinette ahora con su apariencia de chico.
Aunque no tenía mucho pecho o cintura, eran necesario unas vendas y ropa algo holgada para darle aspecto masculino. Lo más incómodo era usar esa ropa interior especial, que le permitía simular las partes íntimas de chico.
Vio a Colette suplicante.
Pero esta estaba convencida.
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—¿Marcus?—hablo Marinette molesta el ultimo día, en medio del aeropuerto.
Ese día Colette había fingido vestirse como ciudadana normal (no su usual apariencia de hombre de negro) y parecía una vieja hermana despidiéndose de su hermano. Marinette aún no se acostumbraba a vestir como chico, pero los últimos tres meses le habían enseñado lo suficiente para no ser notado.
Vio nuevamente el pasaporte con una mueca.
—Mi padre se llamaba así, no te quejes—hablo la mujer fría sin emociones.
Con un suspiro dio media vuelta para irse, pero se detuvo cuando de la nada, la fría mujer le regreso un rápido abrazo incómodo para ambos.
Se sonrieron un poco.
Antes que Marcus abordara el avión.
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Cuando llego a Paris, vago y muy pocos recuerdos de cuando era niña llegaron a su mente, por lo cual no se perdió del todo en las indicaciones del papel que le dio Colette. Si bien estaba nerviosa, además de haber pasado mucho tiempo sin contacto de desconocidos, Tikki tuvo que calmarle para que pudiera caminar por las calles de Paris sin que se desmayara.
Según entendían Fu estaría en Paris pronto.
Cuando llegara ambos podrían trabajar juntos.
Sus pasos se detuvieron al ver un rotulo de un modelo que estaba bajo la marca de Agreste. Según entendía era su hijo, miro con seriedad el cartel, recordando a Gabriel Agreste hace algunos meses. Nunca lo comento a nadie, pero era su principal sospechoso.
Decían que volvería a Paris.
Era tiempo de comprobar si sus sospechas eran ciertas.
—No puedes inculpar a nadie sin pruebas—le indico Tikki.
Tenía razón, tal vez el hombre solo fuera un padre normal con trabajos de moda. Pero aun así le tendría un ojo encima.
Retomo su camino tranquilamente.
Ahora en Paris era tiempo de iniciar una nueva vida. Con el corazón roto recordó a sus padres, cada camino recordaba a sus amigas, cada paso era un recordatorio de su soledad. Se detuvo cuando vio un salón de tatuajes, recordando cómo había bromeado miles de veces con Kagami y Clarissa de hacerse un tatuaje juntas cuando fueran mayores.
Ellas ya no estaban con ella.
Nunca lo volverían estar por su bien.
Con decisión entro, si esta era su nueva vida, tendría un recordatorio siempre de su antigua vida, para seguir adelante.
Por ellos.
Poco después entraría a clases normales, tendría nuevamente amigos y su vida como héroe iniciaría bajo su antigua identidad como Ladybug, pero la parte civil, nunca podría ser la misma hasta que descubriera a quienes estaban detrás de ella.
Continuara…
Bueno aquí está la segunda parte y final de los orígenes de Ladybug en este universo. Si bien este segmento daría para una historia propia de como capturaba cada zodiaco, como dije, no quería ahondar mucho en unos personajes que no conocemos. En su lugar le daba inicio a Ladybug sin Chat Noir y los otros. El próximo capítulo retomara el tiempo normal, donde Marcus había despedido de Kagami.
Espero disfrutaran.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde público mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
