¡Hola! Les traigo el nuevo capítulo! La canción es Solitude, de Evanescence. Bien, que lo disfruten, nos leemos más abajo!
Ah, sí. Soul Eater no me pertenece, solo la trama de este fic.
This love
Capítulo 5
Solitude
Para cuando Soul llegó a la oficina al día siguiente, Liz ya estaba enterada de lo ocurrido y tenía todo dispuesto como él se lo había pedido. Él no tardó nada en arreglar los asuntos que hacían falta, ni en guardar en una caja la mayor parte de sus cosas. Liz lo miraba desde la puerta, tentada de decir cualquier cosa, pero se estaba conteniendo. Esperó hasta que el muchacho guardara todo en la caja y diera un último suspiro antes de entregarle la llave de su oficina.
-¿Estas seguro de esto, Soul?...No creo que sea lo correcto.
Él asintió. Estaba seguro. Para él, era lo correcto, para él era lo mejor. Liz apretó los labios y se secó los ojos con el dorso de la mano.
-Lo siento- fue lo único que Soul atinó a decir- No es la primera vez que hago esto. Soy un cobarde, ¿No crees? Siempre huyo de quienes me dañan, aunque lo hagan sin querer. Primero mis padres, luego mi hermano, y ahora Maka.
-No eres un cobarde- Liz le sujetó la mejilla- Soul, eres una buena persona.
Soul estrechó a Liz contra él, y ella sonrió. Se separaron ligeramente y se miraron a los ojos por varios segundos.
-Por favor, no hagas nada que no te nazca- pidió ella, alejándose- no quiero tu lastima. Ya te lo dije, puedo vivir sin ti. No creo que algún día pueda hacer que me ames de la forma en que la amas a ella.
Soul sonrió tristemente. Liz le dio un golpecito en el hombro.
-Tienes que venir de visita, pequeño idiota- dijo, con una expresión muy positiva- y si no lo haces seré yo quien te busque.
Soul sonrió.
-No te preocupes por mí. Estoy más que acostumbrado a estar solo…
Iba a decir algo más, pero se quedó en silencio.
Liz lo abrazó de nuevo. Y entonces Soul dijo lo que sabía que necesitaba decir.
-Va a doler, lo sé.
…
El resto de la fiesta había sido realmente tranquilo. A pesar de ser novios oficialmente, Kid y Maka durmieron en habitaciones separadas. Se mostraron bastante tímidos uno con el otro, pero a decir verdad Maka se sentía aliviada por ello.
La presencia de Soul en la fiesta la había perturbado un poco, y aunque sentía que le había vuelto el alma al cuerpo luego de esa reconciliación la inquietud que sintió después no la dejó en paz por un buen rato. Por lo menos consiguió dormir tranquila. Pero Maka no era tonta como para no darse cuenta de que si Soul había ido hasta allí, tenía que haber pasado algo terrible. Pero trató de ser positiva. Trató de mantenerse firme y disfrutar el tiempo que podía pasar con Kid.
Durante la fiesta no se besaron por obvias razones, pero aprovecharon cada momento que podían pasar a solas conversando y abrazándose discretamente, cualquiera que los viera se daría cuenta en seguida de que eran una tierna y feliz parejita.
Al día siguiente partieron a primera hora en el avión.
Se pasaron casi todo el camino uno en los brazos del otro, sintiéndose un poco más libres que la noche anterior, menos incómodos. Sin embargo, a Maka le volvía ese sentimiento a cada minuto. Ese que le decía que a Soul le ocurría algo grave.
Pero siempre terminaba regañándose a si misma. Estaba actuando como una tonta; ¿Para qué pensaba en Soul, cuando lo que debía estar haciendo era pasar tiempo con Kid? Cuando pensaba en esto, sonreía y se daba cuenta de que era una necia, y entonces se aferraba de nuevo a la presencia de su, ahora, novio oficial.
…
Estuvieron de regreso a eso de las dos de la tarde. Al salir del aeropuerto, iban a tomar un taxi juntos, pero Maka recordó que debía volver a la oficina en ese mismo momento.
-Bien, yo iré a casa por mi auto- sonrió Kid- pasaré por ti mas tarde. ¿Me llevo tu maleta?
-Si, por favor- contestó ella, y antes de que pudiera decir otra cosa, él la tomó de la cintura y le dio un beso suave y tierno, para luego mirarla y sonreír.
-Es difícil separarme de ti luego de haber pasado cinco días juntos- dijo inclinándose para besarla de nuevo. Maka respondió con otra sonrisa.
-Lo sé. Para mí también…- luego se separaron sin dejar de voltear a verse, cada quien a tomar un taxi diferente. Maka iba con una sonrisa pensativa. Tenía la sensación de que poco a poco su vida se había ido reacomodando. Todo parecía estar como debía estar.
Llegó al edificio y lo primero que hizo fue subir corriendo a su oficina. Cuando abrió se llevo una sorpresa; sobre su escritorio había cinco rosas, una de cada día de la semana. La más reciente debía estar allí desde esa mañana. Maka la identificó rápido: aun tenía gotitas de agua en los pétalos. La tomó y se dio cuenta de que tenía una nota.
Te amo.
Maka sintió escalofríos solo de leer eso. Claro que era distinto a que si se lo hubiera dicho de frente, pero para ella valía casi lo mismo. Tomó la rosa con ella y se dirigió a la oficina de Soul a avisar de su llegada.
Estaba cerrada. Pero bueno, seguro Soul estaba cansado, pues había pasado mucho tiempo en el avión el día anterior. Sintió un poco de ternura en esos momentos, se había tomado muchas molestias por ella. Ya vería la forma de agradecerle después.
Finalmente se dirigió a la oficina de Liz.
…
-Las cosas se pondrán difíciles, hay mucho trabajo que hacer- comentaba Liz a Patty y Tsubaki, quienes estaban en su oficina sentadas frente al escritorio- por lo pronto, Patty, quiero que ubiques avisos de vacantes en las bolsas de empleo de la universidad, periódicos y revistas, internet, has las llamadas y entrevistas que quieras, necesitamos a alguien capaz. Y tu Tsubaki, necesito que me apoyes. Tendremos el doble de trabajo, pero será solo hasta que consigamos su remplazo.
-¿Remplazo de quien?- preguntó Maka al entrar en la oficina.
-¡Hola Maka!- saludó Patty. Liz y Tsubaki la miraron, Tsubaki con tristeza, Liz con indiferencia.
-Bienvenida… ah, encontraste la flor- dijo con un poco de molestia reflejada en su rostro.
-¿No es preciosa? Aunque, no me explico porque no me la dio en persona, si es lo más normal del mundo…
Liz frunció el ceño, pues estaba confundiéndose. Se inclinó hacia delante y preguntó:
-¿Y leíste la nota?
-Por supuesto…
-¿Y qué opinas?
La cara de Liz contrarió a Maka. ¿Sabía algo que ella no?
-Bueno, ¿Qué iba a opinar? Me parece bien, es decir, ahora que somos novios es un detalle precioso…
Liz comenzó a atar cabos. Levantó ligeramente la cabeza, mirando a Maka, analizándola, sus ojos, su sonrisa, sus reacciones. Pero esperó. Con ella siempre había algo más.
-Por cierto, Liz, ¿Sabes a quien le pidió Kid que pusiera las rosas en mi oficina mientras no estuvimos? Me aterra que cualquier persona haya entrado allí y…
Tsubaki y Patty comprendieron todo al punto, pero la expresión en el rostro de Liz, como de quien está a punto de hacer un movimiento clave en una reñida partida de ajedrez, las detuvo en su lugar esperando a ver qué venia después.
-Maka…Kid no fue quien te regaló esas flores.
La sonrisa de Maka se borró en un instante. Sus ojos pasaron de la rosa hacia Liz. Sus brazos se aflojaron.
-¿De qué hablas? ¿Si no fue él, quien más pudo haber sido?
Liz sonrió. Se puso de pie y rodeó su escritorio hasta llegar al frente, sentándose en una orilla justo entre Patty y Tsubaki. Cruzó los brazos y miró a Maka, esperando a ver si ella misma podía figurárselo. Pero al no encontrar respuesta de la sorprendida chica, decidió ayudar.
-Dime, Maka, ¿Leíste la nota completa?
-Por supuesto- repuso ella, ligeramente molesta. Le mostró el papel y lo desdobló en su cara, ahí, donde decía Te amo.
-Eres de lo más distraída- rezongó Liz, tomando el papel. Era tan delgado que Maka no se hubiera dado cuenta de que en realidad tenía un doblez más.
Se lo devolvió a Maka. Ella se negó a tomarlo, viéndolo con temor. Liz le tomó la mano y depositó en ella el papel con firmeza.
-Ahí está, léelo- Maka dudó- ¡Vamos, léelo!
Maka tomó el papel y leyó:
Te amo.
Tu admirador secreto
Soul
-¿Qué es tan divertido?- preguntó Maka realmente molesta al escuchar a Liz reírse. Sin embargo, ella lo hacía con desdén y amargura, no con ánimos de ser divertida.
-Se molestó en poner que es tu admirador secreto. Si todos sabíamos lo que sentía por ti. Apuesto que incluso Kid lo sabía.
Maka miró a las otras dos mujeres presentes. Ellas evadieron su mirada, y luego de soltar un suspiro, Tsubaki asintió. La tensión dentro de la oficina casi se podía tocar.
-Eso no es posible- volvió a mirar a Liz- No… él siempre parecía molesto porque yo recibiera estas flores… ¿Cómo puede ser él quien me las mandaba? Además…Kid me regaló una igual la primera vez que salimos juntos, yo creí…
-Por supuesto que es posible- interrumpió Liz- piénsalo Maka, tú que eres tan lista. Una rosa es una rosa y que Kid te hubiera regalado una no es sino una coincidencia. Y Soul se molestaba porque en seguida lo descartabas y pensabas en alguien más. Después de todo, ¿Quién ha sido tu amigo incondicional desde la universidad? ¿Quién te apoyó cuando te largaste de casa de tu padre? ¿Quién ha estado al pendiente de ti cuando te has deprimido o enfermado?
Maka se quedó en silencio mirando a Liz. En un segundo la imagen de Soul volvió a su mente, la forma que la abrazaba, la miraba, la manera en que la besó y… todo encajaba, absolutamente todo.
-Tengo…tengo que hablar con él…- dijo entonces y se dio la vuelta, dispuesta a salir en su búsqueda para aclarar las cosas, ahora si de una vez por todas…
-No lo vas a encontrar- dijo Liz, haciendo que ella se detuviera antes de llegar en la puerta- Soul se fue.
Maka se dio la vuelta y caminó de nuevo hacia Liz.
-¿Cómo que se fue? ¿A donde?
Liz lanzó un suspiro y luego sonrió.
-Le ofrecieron un mejor trabajo en nuestras oficinas centrales. Un puesto más alto, mejor sueldo. Supongo que era algo bueno para él, avanzó mucho estos meses.
Maka frunció el ceño y alzó la voz.
-¿Cómo pudo? ¿Cómo pudo irse de ese modo? ¿Cómo pudo lanzarme esta bomba y luego largarse a quien sabe donde tan tranquilo? ¡Soul es un idiota, estúpido, un verdadero imbécil…!
-¡Cierra la boca, niña estúpida!- la cachetada que Liz le dio a Maka nadie la pudo creer. Tsubaki y Patty veían la escena en silencio y con los ojos como platos. Maka se llevó la mano a la mejilla y sintió que el golpe le había sacado las lágrimas de los ojos. Lucia asustada.
Liz normalizó su respiración y se dio la vuelta, tomando su café del escritorio para poder darle un trago. Luego continuó hablando con cierto dejo de desprecio hacia ella grabado a fuego en su voz.
-Tú siempre lo llamas así. Y sé que tienes familiaridad con él como para consentirte ciertas cosas, pero esta vez no estuvo ni siquiera justificado. Porque ¿Sabes? Soul se ganó que le dieran ese puesto. Se lo ofrecieron el mismo día en que tu y Kid fueron avisados de que tenían que ir a ese viaje- Liz sonrió de nuevo- no aceptó porque no podía irse de aquí sin ti.
Maka observó a Liz con una expresión de completo desamparo en el rostro. No parecía comprender nada.
-Tú te crees tan inteligente y madura, Maka, y no fuiste capaz de darte cuenta de lo obvio. Ni siquiera fuiste capaz de valorarlo- siguió mientras volvía a su asiento. En el fondo, disfrutaba echárselo en cara- Y resultó ser más capaz que tú y Kid. ¿Qué te parece? Tenían para elegir y lo pidieron a él.
-¿Porqué aceptó? ¿Por qué se fue, por qué me dejó esta maldita flor? Y si tu lo sabías todo, ¿Porqué nunca me lo dijiste?- preguntó finalmente, completamente enojada, el ardor que sentía en la mejilla se había extendido en todo su rostro. Liz se levantó de nuevo de golpe, para hacerle frente.
-No fue mi decisión. Soul me lo pidió. Lo único que pude hacer fue tratar de que lo notaras aunque sea un poco. ¿O es que no querías ver lo que estaba frente a tus ojos, Maka?
Por toda contestación, Maka tomo las llaves del auto de Liz y salió de la oficina como alma que lleva el diablo.
-¿Dejaras que se lo lleve, hermana?- preguntó Patty. Liz se recargó de nuevo en su silla y bebió un buen trago de su café.
-No puede hacer mucho de todos modos- explicó- siento mucho que se haya dado cuenta hasta ahora, pero ha sido lo justo.
Liz se masajeó la frente, y de pronto sintió que su mano era estrechada por la de su hermana.
-También lo vamos a extrañar…
….
Maka corrió hacia el estacionamiento, atropellando e ignorando a la gente que había a su alrededor y que se preguntaban qué estaba pasando con ella. Buscó el auto de Liz en un estado de completo frenesí, hasta que lo reconoció entre las filas de autos que se encontraban allí en ese momento. Subió en él y se dirigió a su edificio, sorprendida al recordar que no había manejado un automóvil ni una sola vez desde que se había ido a vivir sola.
El camino se le hizo más largo, y estaba desesperada por llegar, por Dios, deseaba poder volar o salir corriendo…los semáforos en rojo le parecían eternos y podría jurar que de la nada habrían brotado cinco o diez calles más solo para terminar de amargarle la existencia. En cuanto llegó, dejó el auto estacionado en cualquier sitio. Corrió hacia la entrada del edificio y no pudo esperar el elevador, sino que usó las escaleras corriendo con toda la energía de la que podía disponer en ese instante. Llegó a su pasillo e ignoró por completo su departamento, corrió al de Soul, y una vez que estuvo frente a la puerta tocó con todas sus fuerzas una y otra vez.
-¡Soul! ¡Sal de ahí ahora, tenemos que hablar!
La puerta no se abrió.
-¡Abre la puerta, esto es importante! ¡No pudiste haberte ido, tenemos que hablar ahora mismo!
Comenzó a golpear desesperada con ambos puños, gritándole, deseando que todo fuera solo una cruel broma por parte de Liz. Que Soul saliera a abrir la puerta, en pijama, medio dormido, que la mirara con su cara de sorpresa, que la abrazara y la invitara a pasar para que se calmara.
Que le dijera que no iba a ir a ningún lado y que siempre estaría allí para ella.
Pero no ocurrió nada de eso.
-¡Soul! ¡Con un demonio, abre la maldita puerta!
…
Cuando Kid llegó un rato después, la encontró frente a la puerta con una mirada que bastaba para cualquier explicación, con los puños rojos de tanto golpear y la garganta cansada de tanto gritar.
…
Maka se sintió abrazada de repente, y ya conocía el aroma que llegó a su nariz tan bien que ni siquiera guardó un poco de esperanza para desear que fuera Soul quien la sujetaba contra su cuerpo de forma tranquilizadora, sin embargo agradeció profundamente que hubiera alguien a su lado en ese momento.
-Se fue- informó con la voz ronca. Él solo la abrazó con más fuerza. Maka se dio la vuelta y con sus brazos rodeó el cuerpo de Kid, escondiendo la cara en su pecho cálido y tranquilo.
-Black Star me contó cuando fui a buscarte a la oficina. Lo siento, sé lo que él significa para ti.
-¿En serio?- preguntó ella confundida. ¿Estaría Kid molesto?
-Por supuesto…él es nuestro amigo, y eso es algo irremplazable. Te prometo que iremos a verlo lo más pronto posible, mi amor, pero no te sientas triste. Todos lo vamos a extrañar, no te preocupes. Además piénsalo, fue lo mejor para él.
Kid llevó a Maka sujetándola de los hombros hasta su departamento. Se ocupó de pedir algo de comer a domicilio y se quedó cuidando de ella.
Maka no lloraba. No tenía ganas de hacerlo ya que las circunstancias le habían llevado a un sentimiento muy extraño que no le provocaba lágrimas, sino una fuerte opresión en el pecho que no sabía cómo combatir. Kid trataba de consolarla o al menos eso creía estar haciendo ya que ella no mostraba responder gran cosa.
-Kid, ¿No estás molesto?- preguntó ella de pronto. Kid la miró con una gran interrogante en el rostro.
-¿Debería?- la enfrentó cara a cara. Estaban sentados a la mesa y en todo ese tiempo no se habían mirado ni una sola vez, hasta ese momento.
-Bueno, es que se suponía que hoy iríamos a comer juntos y…teníamos planes, y yo… me he preocupado más por lo ocurrido con Soul que por ti. Lo lamento mucho.
-No te preocupes por eso, yo lo entiendo perfectamente. Desde que recuerdo ustedes dos han sido los mejores amigos, sería estúpido de mi parte molestarme porque estés triste por él. Y no te preocupes por los planes, mañana es sábado, podemos ir a donde tú quieras. Ya veras, todo estará bien.
De pronto, Kid se puso de pie al recordar algo importante.
-¡El auto de Liz!
Maka se incorporó alarmada. ¡Se le había olvidado por completo!
-No te preocupes, yo lo llevare a la oficina- dijo él tomando las llaves de la mesa- tendré que volver en taxi, pero está bien. Espérame aquí, por favor, y anímate un poco, ¿quieres?
Ella asintió.
En cuanto Kid dejo el departamento, Maka se arrojó en un sillón a descansar, y a pensar. Ahora comprendía todo.
¿Cómo había podido ser tan ciega? Todo estaba allí, ahora todo era claro, pero, ¿Por qué no lo había notado antes? No lo pudo ver, o ¿No lo quiso ver?
Toda mujer sueña alguna vez con su romance perfecto. Y en el caso de Maka, su ideal era alguien como Kid. Alguien seguro de sí mismo, guapo, elegante, inteligente y culto. Alguien con quien pudiera conversar de muchas cosas, alguien con quien tuviera gustos en común. Alguien como él. Alguien discreto, serio. Alguien con un gran corazón.
Y de pronto en su vida Soul hizo su aparición estelar, confundiéndola ligeramente. Y si bien era culto, inteligente y guapo, en el fondo era un pequeño desastre, demasiado atrayente para su propia seguridad.
Cuando conoció a Kid, tiempo después, se sorprendió de lo bien que encajaba él en su ideal. Y entonces desechó de su mente la posibilidad de que pudiera estar sintiendo algo por Soul, porque, ¡ahí estaba su hombre perfecto, sin errores, sin fallas ni arrepentimientos! Y Soul fue su eterno mejor amigo, ese del que no se debía enamorar, ese ser a quien no podía tocar aunque a veces sus ganas de hacerlo parecía que iban a poder vencerla.
También deseaba una relación interesante, para qué negarlo, con sus problemas y sus misterios y sus pasiones. Pero al descubrir que era Soul quien le dejaba las rosas en su oficina le quitó un poco el encanto a lo que Kid le había ofrecido hasta ese instante. Con él muy seguido sentía que algo faltaba, necesitaba algo más fuerte, necesitaba algo que le llenara el pecho, que produjera cosquillas en su interior.
Como todo lo que había sentido con Soul hasta ese momento. ¿Porqué con un simple abrazo, la noche anterior, le había hecho sentir tanta paz, como si estuviera en el cielo?
Oh, no… la rosa.
Estaba tan desesperada por llegar al departamento que se había olvidado de que la rosa seguía en el auto, con su nota y todo. Kid la vería, eso era obvio. ¿Qué debía hacer?
Decidió que lo mejor que podía hacer era quedarse como estaba, sin evidenciar su incomodidad. ¿Y si Kid leía la nota? Bueno, él era muy discreto y seguramente no se atrevería a leer algo ajeno. La rosa bien podía ser de Liz, estaba en su auto. Pero la nota, la maldita nota decía por fuera "Para Maka". ¿Qué hombre no tenia curiosidad ante la posibilidad de que otro hombre esté poniéndose cariñoso con su novia? Bueno, era imposible que no la viera. La había puesto en el asiento del copiloto. Eso terminaría de explicar a Kid el motivo por el cual Maka se encontraba tan mal cuando la encontró.
…
Cuando Kid llego a regresarle a Liz su auto ella ya estaba a punto de irse con su hermana. Se las encontró en el estacionamiento.
-¡Kid! ¿Encontraste a Maka?- preguntó Patty al verlo llegar, pero no menciono nada más. Liz le había advertido que no dijera nada sobre Soul. Kid le entregó las llaves a Liz y asintió.
-Pobre. Estaba muy triste. Pero estoy seguro de que se le pasará pronto,-sonrió- ella es una mujer fuerte.
Liz se ofreció a llevarlo a casa, pero él se negó, diciendo que tomaría un taxi. Le pareció, en cierto modo, que Kid estaba decaído, algo había pasado. Quiso preguntar pero lo que hiciera ahora no cambiaria ni arreglaría nada, a partir de ese momento decidió que lo que tuviera que ver con ellos dos no le importaba en lo absoluto. Así que ella se fue sin tener más preocupación cuando lo vio salir del estacionamiento a la calle. Manejó recordando que llegando a casa tenía que hacer varias llamadas, incluida una llamada a Soul. Al llegar al primer semáforo, se percató de que la rosa seguía en el asiento del copiloto. La nota yacía a un lado, abierta, la dedicatoria era plenamente visible. Liz la tomó, la observó un momento y la regresó a su lugar cuando tuvo que seguir su marcha. Ahora comprendía todo.
-Maldición…
…
En lugar de tomar un taxi en seguida, Kid caminó un par de cuadras hasta llegar a una florería, en la cual compró el ramo más grande y bello de rosas que pudo encontrar. No le puso ninguna nota. Quería dárselo a Maka personalmente y dejarle saber que él era lo suficientemente valiente como decirle lo que sentía por ella a la cara.
Se sintió un poco estúpido de tener entre sus manos el ramo mientras esperaba el taxi pero decidió que era algo que tenía que soportar por ella. En cuanto llegó con ella, irrumpió en su departamento sin decir absolutamente nada. Le entregó el ramo y la besó sin piedad durante varios minutos, sin dejar que ella se recuperara de la sorpresa ni que pudiera seguirle el ritmo que estaba tomando. Cuando se separaron, ella lo miró. Miró su expresión molesta, su pecho subiendo y bajando rápidamente, el ramo que le había dado y sus manos sujetándola de los hombros. Y ella entendió todo entonces.
-Gracias, Kid. Es muy bello.
Dejó el ramo sobre una mesa y se quedo mirándolo por largo rato, sin querer verlo a él.
Él se acercó y la abrazó con un poco mas de suavidad.
-Te amo, Maka.
Ella cerró sus ojos y esperó. La voz de Kid sugería que pasaría algo mas, pero sus latidos ya comenzaban a pesarle y estaba siéndole difícil respirar con los brazos de él cerrados sobre su estomago.
-Hace poco pensaba que quería que me esperaras. Quería hacer muchas cosas antes de poder decírtelo y quise creer que quizás tú podrías esperarme. Pero ya no quiero eso, quiero que me correspondas y que estés a mi lado siempre.
-…-
-Ya te lo dije una vez y lo repito, eres todo lo que yo siempre he deseado en una mujer, no puedo renunciar a ti, porque no quiero menos, te quiero a ti.
Maka se abrazó de Kid de nuevo, volteando hacia él y aceptando sus palabras.
-Te amo- correspondió con la voz apagada. Era la primera vez que se lo decía a alguien en su vida y no le gustó como sonó, pues ahora estaba confundida, en cierto modo deshecha, y con una molesta tendencia a sobre analizar lo que ocurría a su alrededor y lo que las personas decían. Ahora la voz de Kid le sonaba poco sincera y le dolía pensar que para él ella no era más que eso, un ideal que cumplir, un hueco que llenar.
Pero, ¿Qué ella no estaba haciendo lo mismo?
No…estaba pensando demasiado. Trató de convencerse de que en el amor no se manda ni se piensa ni se analiza. El amor tenía que vivirse como viniera. Ella amaba a Kid y Kid la amaba a ella. Maka no necesitaba más.
¿Entonces por qué demonios quería más?
…
Kid se fue a su casa un rato después, luego de haber cenado los dos en tranquilidad y armonía.
¿Había hecho lo correcto? Sintió que se había precipitado demasiado. Pero le había dicho la verdad, ella era lo que él quería y necesitaba, pero ¿La amaba? Solo de leer la nota que Soul le había dejado sintió que la perdería. Sabía que algo así iba a pasar, sabía que lo que Soul sentía por Maka no era solo amistad, por eso desde el principio trató de tomar la delantera pidiéndole que saliera con él, no como amigos como Soul siempre lo hacía, sino como algo mas. Fue respetuoso, tierno, trató de ser siempre lo que ella pudiera necesitar. Pero esa rosa con ese mensaje fue la gota que derramó el vaso. Necesitaba hacer lo que estuviera en sus manos para quedarse con Maka aunque eso significara jugarle sucio a un amigo, aunque, ahora lo comprendía, desde la noche anterior le había ganado la guerra o al menos él había capitulado sin darle demasiada batalla. ¿O sí lo había hecho?
¿Por qué Maka se lamentaba como si él hubiera muerto? Bueno, ella no había llorado pero al menos estaba a punto, y en toda la tarde no logró sacarle una sonrisa genuina del rostro, a pesar de que se había sacado de la manga una intempestiva declaración de amor. Él deseaba que su vida fuera feliz, y qué mejor, que fuera con ella, y eso nadie lo iba a impedir. Desde ese momento decidió dedicar su vida a hacer que Maka tuviera una vida buena y feliz, con él, haría que ella lo amara durante todo el tiempo que les quedara a ambos de existencia.
…
Cuando se fue a acostar, Maka se sintió terriblemente sola.
No tenia ánimos para pensar, ni para ver televisión, ni para escuchar música, y ni siquiera para leer. Y para terminar de fregarle el día, tampoco pudo dormir. Daba vueltas en su cama sin poder conciliar el sueño, con miles de pensamientos asaltándola a cada momento, hiriéndola, asustándola.
Kid la amaba, ¿No era eso lo que quería?
Ahora estaba confundida, pero sonrió. Se le pasaría, solo era por lo de Soul. Cuando se acostumbrara a su ausencia todo iba a volver a la normalidad. Vería todo con la cabeza fría y comprendería que solo se sentía mal por él, porque seguro lo había hecho sufrir, pero buscaría la forma de arreglarlo (una vez más), y se daría cuenta de que su vida de hecho estaba yendo por donde ella deseaba.
Pero, Dios, necesitaba desesperadamente un abrazo para poder dormir.
Estúpida, le dijo su conciencia, no puedes correr a su puerta a pedirle que te abrace y te consuele ahora. Se fue, ¿No lo has entendido aun?
No, no lo quería comprender, quería que volviera, y verlo sonreír, era todo lo que deseaba. Y abrazarlo, ¿Para qué trataba de engañarse a sí misma diciéndose que no era así? ¿¡Por qué demonios se había ido?
-Soul, ¿Por qué?- se preguntó de nuevo tapándose la cabeza con la sabana.
Continuara…
¿Qué les pareció? Nee, pobre Soul, lo siento por él. Pero bueno, próximamente veremos cómo le fue. ¿Ven lo malos que son mis cálculos para los capítulos? Dudo mucho que el próximo sea el ultimo porque falta que contar y no sé que tanto me lleve. Bueno, recen por mí, o hagan changuitos, o prendan velas, o hagan el ritual en el que crean T.T para que la inspiración no le dé por largarse cuando la necesite.
OK n.n saludos
Atte. Yereri Ashra
