Uy, mi pobre laptop estuvo descompuesta y tuve reescribir este capitulo… y ya tenia hecha una buena parte : pero bueno, lo importante es que ya esta. Tenia un par de canciones pensadas para este capitulo, Everybody's fool o The Last Song I'm Wasting on You, de Evanescence, En cambio No de Laura Paussini, pero al final me decidí por Deseos de cosas imposibles.
Soul Eater no me pertenece, ni la canción, que es de La Oreja de Van Gogh, solo la trama de este fic.
This Love
Capitulo 6
Deseos de cosas imposibles
Aquella noche tuvo que ser la peor en la vida de Maka. Peor que la primera noche que vivió sola, porque entonces tenia cara para llamar a sus amigas o a Soul y ahora ni eso podía hacer. Peor que tener pesadillas o desvelarse para estudiar o trabajar. Peor porque todo lo que hizo fue tratar de dormir sin lograrlo, solo pensar y pensar y pensar. Se sentía sola, confundida, preguntándose que debía hacer, qué quería hacer y si las nociones de lo que quería hacer y lo debía hacer coincidían.
Debía cumplir su palabra y seguir su relación con Kid sin importar qué. Debía seguir adelante y enfrentarse a la vida perfecta que se había programado porque eso era lo que ella había buscado.
Quería que Soul apareciera y le confirmara lo que la rosa le había confesado esa tarde. Quería que le dijera que no se había ido y que seguía allí con ella. Quería que la abrazara.
Apenas se había ido y ya lo extrañaba demasiado como para admitirlo. Sabía que no era lo correcto, ella y Kid eran novios y ella no podía estar pensando en los brazos de otro hombre. No podía y no debía pero lo estaba haciendo. Y ahora era peor porque estaba suspirando por algo completamente imposible.
Ella no iba a terminar con Kid. Se estaba comportando como una niña caprichosa que no puede decidirse entre dos juguetes y al final quiere tener ambos. Mal ejemplo, pero era lo único que en ese momento podía pensar.
Deseaba que Soul volviera y al mismo tiempo no podía alejarse de Kid simplemente. Estaba todo muy mal.
No podía seguir así. Debía resignarse.
…
Si la noche del viernes al sábado había sido terrible, el sábado y el domingo fueron un martirio insufrible.
Para empezar, no había podido dormir nada mientras pensaba en todo lo confundida que estaba. Dio vueltas en su cama, se levantó, se volvió a tirar sobre el colchón, tomó una bebida tibia para ver si eso le devolvía el sueño pero nada la ayudaba.
Así que al día siguiente se estaba cayendo de sueño, ya ni siquiera podía pensar.
A nadie le gusta fingir una sonrisa. Y Maka tuvo que hacerlo en cuanto Kid llegó por ella para salir juntos.
Así que aparte de tener que simularse las ojeras y sus ojos hinchados con maquillaje, tuvo que esbozar en su rostro una sonrisa suficientemente suave y natural para que pareciera sincera.
Y aunque en circunstancias normales se habría divertido mucho y habría disfrutado de la cita, no se sentía nada bien, y eso para Kid no pasó desapercibido. Mientras caminaban parecía un zombie, se dejaba llevar a cualquier parte, le hubiera dado lo mismo que la metiera en un lujoso restaurante que en una alcantarilla.
Seguía haciendo frío y ahora estaban caminando en un parque. Había bastante gente, Kid sabía que a Maka eso no le molestaba pero empezó a preocuparse mas en cuanto ella comenzó a quejarse de que le dolía la cabeza.
Aunque ofreció llevarle de regreso a casa, ella le dijo que estaría bien después, sin embargo su sonrisa falsa expiró y una mirada de tristeza y distracción se apoderaba de su rostro con cada minuto que pasaba.
-Oye, Maka, ¿No quieres un café?- Maka miraba hacia otro sitio, así que el insistió- ¿Maka? ¡Maka!
Ella se sobresaltó al escuchar que él alzaba la voz. Lo miró, confundida, y él soltó un suspiro a medio camino entre la resignación y la paciencia.
-Hay una cafetería allí, te pregunto si quieres tomar algo- dijo señalando a un local que se encontraba del otro lado de la calle. Maka pensó que le caería bien, así que aceptó con desgana.
Ambos pidieron sus bebidas y permanecieron en silencio aun cuando fueron servidos, Maka porque no tenia ganas de hablar y Kid porque estaba un tanto ocupado analizando la situación. Esto estaba llegando demasiado lejos. Si no estuviera seguro de que Soul estaba varias ciudades lejos de allí estaría aun más preocupado, así que trató de entender que era muy pronto para esperar a que Maka estuviera tranquila.
-Escucha, es obvio que no te encuentras bien. No necesito que me expliques algo que no quiero escuchar. Te llevaré a casa.
Maka lo miró y no supo porqué todo aquello le estaba doliendo demasiado. ¿No era lo que estaba esperando? ¿No era el a quien quería amar? Claro que sí. No tenía porque estar tan confundida. Iba a negarse de nuevo, a decirle que quería estar con él. Pero su voz había sido tan determinada y cargada de molestia, que finalmente aceptó.
En cuanto llegaron a casa, ella volteó la cara distraídamente antes de que él pudiera darle un beso, así que Kid tuvo que conformarse con dejar caer sus labios sobre su mejilla.
-Si te sigues sintiendo mal, llámame para llevarte con un doctor- Maka asintió- nos vemos mañana- se despidió, dándose la vuelta, pero ella lo detuvo sujetándolo por la manga de su chamarra.
-N…no…mañana no…lo siento, no puedo….
Kid se volvió y la miró con asombro. Maka bajó la cabeza, ligeramente avergonzada, y trató de explicarse.
-No me siento bien, en serio, creo que necesito descansar. No he dormido nada.
Kid solo asintió y se fue, y la verdad es que Maka no le reprochaba su molestia. Comprendía que Kid se estaba sintiendo dejado a un lado y estaba segura de que él sabía bien el motivo de su comportamiento.
…
El viernes, Liz llegó a su casa y dejó la rosa dentro de un florero, deseando que originalmente hubiera sido para ella. Luego se regañó a si misma por masoquista. Esa flor nunca iba a pertenecerle aunque la tuviera en su casa.
Suspiró y se encaminó a la cocina. Prepararía una cena ligera, llamaría a Soul, vería una película y luego se iría a dormir. Al diablo con el resto de las llamadas que tenia que hacer, ya inventaría algo al día siguiente.
Una vez que su cena estuvo lista –una sopa caliente para combatir el frío- se sentó junto al teléfono y marcó al celular de Soul.
-¿Bueno?
-Hola, Soul- dijo con voz animada- ¿Ya estas en tu departamento? ¿Qué tal esta?
-Pues…-hablaba con voz pensativa- bien. Esta bien amueblado, pero quisiera algunas de mis cosas conmigo, así que mañana mandaré por ellas.
-Oh, no te preocupes, estarás ocupado, yo puedo hacerme cargo- dijo cruzando las piernas con suficiencia, con un gesto orgulloso como si él la estuviera observando en ese momento.
-Gracias- Soul a su vez sonrió, casi podía ver la cara picara que Liz solía plantar en su rostro cuando se sentía orgullosa de si misma- muy amable de tu parte. Creo que ya extraño estar allá.
-Bueno, en la oficina también se te extrañó- Liz trató de evitar que la conversación se fuera por el lado melancólico- sobre todo cuando todos descubrieron que había mucho trabajo extra.
Soul no pudo evitar reír. Ese humor acido era algo que él amaba.
-Pero- Liz sabía que no podía evitar hablar de ello- sé que lo que te importa es si Maka encontró o no la rosa.
Soul detuvo cualquier reacción en seco. Estaba de pie; se sentó. Apagó el televisor.
-La encontró- siguió ella sin esperar respuesta- y creo que esta confundida por eso. Y pensar en todo el drama que se armó por tu culpa.
-¿Ah, sí? ¿Qué mas pasó?
-Bueno, en resumen- Liz miró hacia el techo- ella lloriqueó, la confronté, ella gritó, yo grité, ella gritó mas, y yo le di una cachetada bien puesta.
-Ouch- Soul se encogió de hombros- no me gustaría que te pelearas con ella. Maka después de todo no tiene la culpa de nada.
-Claro que tiene algo de culpa, Soul. Después de todo, ¿Porqué aceptó tus besos si no sentía nada por ti?
Soul se arrepintió de haberle contado a Liz mas de lo que estaba dispuesto a enfrentar.
-Bueno, en todo caso ella es apenas tan culpable como yo…dejando eso de lado- sonrió. Al igual que Liz estaba buscando una forma de evitar que esa conversación se fuera al demonio-, me pregunto como puedo agradecerte. Has sido mejor amiga de lo que hubiera podido desear.
-Oh, quieres agradecerme- sonrió Liz- bueno, te diré lo que puedes hacer. En cuanto tengas un día libre, vienes. Veremos una película, comeremos en el restaurante que yo elija, iremos a los bolos, a la ópera. Y me llevaras a bailar.
-Ah…- Soul sonrió- ¿Algo más?
-Sí…- la voz de Liz se volvió mas seria y grave, no quería que Soul se tomara a broma nada de lo que iba a decirle- nunca, por favor, jamás vuelvas a dejar que alguien juegue contigo de ese modo. Si lo haces alguna vez, me sentiré traicionada, ¿De acuerdo?
Soul guardó silencio un momento, escuchando la respiración de Liz del otro lado de la línea.
-He decidido volver a ser yo, Liz. Y eso quiere decir que nunca me dejare pisotear de nuevo de ese modo. No me malentiendas, no estoy molesto con ella, pero no puedo evitar sentirme así. No se en qué estaba pensando, me rebajé, me dejé humillar…
-Te enamoraste.
-Sí. Y como un estúpido. Pero eso ya pasó.
-Sí claro. Yo no lo creo. Algo así no se olvida tan fácil.
-¿Porqué crees que me fui en primer lugar? Tal vez, algún día, pueda volver a verla sin sentir nada en mi interior. Pero por el momento, necesito que ella muera para mi. Y para ella yo también debo estar muerto.
A Liz le dolió mucho oírlo hablar así. Deseó estar a su lado para abrazarlo. Deseó estar a su lado para darle un buen golpe en la cabeza. Y al lado de Maka para darle un golpe a ella también.
-No seas tan duro contigo mismo. Algún día veras que esto es solo como un mal sueño. Lo que no te mata…solo te hace más fuerte. Creo que aprendiste tu lección.
Un nuevo silencio se apoderó de ellos durante unos segundos.
-Me hubiera gustado poderte corresponder, Liz. Soy un idiota.
-No te preocupes, Soul. No esperaba que lo hicieras. Es tarde, supongo que debes descansar.
-Sí. Tengo que trabajar mañana a pesar de que es sábado. ¿No es injusto?
-Sí, un poco- la voz de Liz sonó divertida- veré una película, ya que yo sí puedo dormirme hasta tarde.
-De acuerdo…presumida. Buenas noches.
Después de reír, Liz le deseo buenas noches también.
…
El domingo simplemente se perdió. Entre el dolor de estomago, el de cabeza, los mareos cuando se quería levantar… se la pasó tirada sin poder hacer nada. Nunca se había sentido así. No sabía que la tristeza y la confusión pudiesen ser tan peligrosas emociones para alguien como ella, sobre todo si se torturaba recordándose que no había nadie que la consolara.
Le dolía pensar que en todo este tiempo, para ella Soul solo había sido probablemente una almohada para desahogarse, para depositar en él todas sus frustraciones y sus problemas, para llorar, para golpear, para culpar. Y ahora que lo había perdido era capaz de saber lo mucho que valía para ella. Pero, ¿Sólo entonces se había dado cuenta?
No había caso. Aunque fuera así, él no iba a volver, solo por ella. Era una necia si pensaba lo contrario.
También tenía hambre. El dolor de estomago y las nauseas eran tan fuertes, que aunque quisiera llevarse un bocado a la boca en seguida lo rechazaba. En realidad lo mal que estaba su cuerpo en ese momento era un desastre apenas comparable al que ocurría en su cabeza.
Desastre, esa era una palabra que muchas veces usaba para referirse a Soul. Y ahora que se sentía así solo podía pensar en lo injusta que había sido.
En la noche, tarde, se preguntó si podría arreglarlo. Tal vez podía llamarle y pedirle que volviera. Él lo haría por ella, ¿No? Siempre se mostraba dispuesto a hacer lo que estuviera en sus manos para hacerla feliz, ¿No iba a ser diferente ahora, verdad? Él mismo le había dicho antes que quería que siguieran siendo amigos, y como amigo había muchas cosas por ella, ahora no le iba a negar su amistad y su compañía, ¿verdad?... Lo necesitaba tanto. Sin él se sentía sola e incompleta.
No, no tenía porque cambiar ahora. Él siempre iba a estar para ella.
Pensó en llamarlo a su celular. Ahora tenia el valor (o mas bien, se le había agotado el orgullo) para hablarle directamente.
Pero era bastante tarde. Esperaría al día siguiente.
El lunes en la mañana estaba un poco más repuesta. No se hallaba del todo bien, pero lo último que deseaba era hacerle frente a Liz y tener otro altercado con ella pidiéndole el día libre para recuperarse por completo.
Decidió ir al trabajo como siempre lo hacia. Pero esta vez llamo a Kid para que pasara por ella.
-Me alegro que te encuentres mejor- comentó el cuando ella subió a su coche- me preocupé porque no llamaste en todo el fin de semana.
-No me sentía bien, pero asumí que con descansar un poco iba estar mejor. Y ya no me siento tan mal, creo que un poco de trabajo me vendrá bien para distraerme un poco.
Kid no lo quiso mencionar, Maka se veía mejor, sí, pero eso no quería decir que se viera sana. La miraba de reojo de vez en cuando, nunca había visto en sus ojos esa falta de luz, y nunca había pasado tanto tiempo sin que le viera una sonrisa en el rostro. Ella normalmente estaba animada, y el hecho de trabajar parecía ser para ella la razón de su vida… pero era como si todas las emociones que conocía en ella se hubieran esfumado de un día para otro. Maka no estaba siendo SU Maka.
Al llegar a su destino ella fue directamente en su oficina. Liz le había dejado un fajo de papeles con una nota indicándole que ese era su trabajo del día.
Maka entendió que Liz no quería verla. Perfecto, porque ella tampoco.
A medio día, cuando tuvo un momento, marcó al número celular de Soul, sin embargo el sonido repetitivo de la línea concluyó con el aviso de que el teléfono había sido desactivado.
-Cambió su número- se dijo con pesar-, ¿Qué haré?
Estuvo tan obsesionada con el asunto del teléfono que descuido su trabajo y para el final del día no pudo terminar ni la mitad de lo que quería. Necesitaba hablar con Soul, pero ¿Cómo?
La única que podía ayudarla con eso era Liz. En los directorios de la empresa era muy pronto para que Soul figurara con su nuevo puesto, por lo tanto hubiera sido muy difícil encontrar su número así. Ni hablar, no podía acercarse y pedirle tal favor a Liz, ella había defendido tanto a Soul que estaba segura de que se lo negaría.
Pero ya todo estaba tan mal… ¿Qué mas podía perder? Al menos frente a la rubia su dignidad ya estaba por los suelos.
No sabia que podía esperar de ella pero aun así tomó el riesgo. Se detuvo un momento con la mano en el pomo de la puerta.
-No cabe duda- se dijo a si misma- me gusta la ruleta rusa.
…
Liz observó de reojo hacia la puerta y adivinó el rostro de Maka en la silueta indecisa y humillada que se abría paso en su oficina. Sintió un dejo de satisfacción al darse cuenta de lo difícil que era para ella, y a estas alturas la había calculado tan bien, sus acciones y sus sentimientos, que estaba casi segura de lo que venia a buscar.
-Tendrás que quedarte hasta tarde- explicó como si fuera eso lo que Maka esperara- no avanzaste nada y necesito esos documentos para pasado mañana.
-Lo sé- repuso ella con la voz firme-, no vengo aquí para eso.
Liz no había despegado su vista de la computadora y Maka sintió un escalofrío. No podía creer hasta que punto estaba llegando con todo este asunto.
-Necesito un favor.
-¿De mi? ¿Qué puedo hacer yo por ti?
-Se trata de Soul.
Maka se tensó al imaginarse mil escenarios en los que Liz le daba una paliza, física o emocional, le dolería igual. Sin embargo ella permaneció impasible. Ni siquiera la volteo a ver, por lo que adivinó que tendría que continuar hablando.
-Necesito su número de teléfono. De su nuevo celular o de su oficina, me da igual. Solo quiero hablar con el. No quiero mandarle un correo electrónico porque podría negarse a leerlo. Si por mi fuera iría personalmente a buscarlo, pero no puedo hacerlo ahora. Y esto es urgente. Necesito hablar con el.
Lo dijo todo muy rápido, casi sin tomar pausas. Liz adivino la desesperación de Maka y le complació. Le alegraba que al fin estuviera dándole a Soul el lugar que se merecía entre sus prioridades, sin embargo no podía darle ese número así como así. No quería que derivara en algo peor, como el inminente y definitivo rompimiento que Soul quería evitar. El definitivo, el cierre.
-¿Qué piensas decirle?- preguntó, tanto por deber como por curiosidad. Maka bajó la vista y admitió no tener la menor idea. Se quedó de pie, moviendo su vista de un lugar a otro…tenia que admitirlo, ni siquiera se había puesto a pensar en que decirle una vez que estuviera del otro lado de la línea.
-Bien…te daré el numero de su oficina, tiene que contestar. Pero antes, tómate uno o dos días para pensar en esto: él se fue y tú estas saliendo con KId.
-Lo sé y no necesitas recordármelo.
Liz se recargó en su silla y midió a Maka con la mirada. ¿Seria verdad lo que ella estaba suponiendo? Nunca había visto a Maka así… ¿Podría ser cierto lo que ella estaba pensando?
¿Desde cuando Maka tenia esa necesidad tan fuerte de aclarar las cosas con Soul? Siempre que peleaban o discutían por cualquier cosa, era ella la que esperaba pacientemente por una disculpa, pero esta vez era la que parecía no poder estar sin una respuesta de su parte.
-Sabes bien porque te digo esto, ¿verdad?
Maka asintió.
-Bien…deberías ir a descansar. Nos vemos mañana.
Maka asintió una vez mas, vencida por el cansancio decidió que era hora de ir a casa. Liz por su parte, aguardó a que ella se fuera. En circunstancias normales habría insistido en que debía quedarse a trabajar, pero muy a su pesar le tenía demasiado aprecio como para tratarla con la rudeza que se había propuesto usar desde un principio.
En lugar de portarse enérgica lo hizo todo cortésmente o al menos lo intentó. Y apenas se encontró sola, marcó el teléfono de Soul.
Él sonaba cansado, y le habló de sus asuntos de oficina antes que nada. Instalarse le había costado trabajo y también acostumbrarse a sus nuevas responsabilidades y al ritmo de trabajo.
Duró mucho tiempo hablando de eso y Liz se dio cuenta de que estaba muy animado a pesar del cansancio. Sin duda si el trabajo no había conseguido distraer a Maka, si lo había logrado con Soul.
Pero a pesar de que no quería hacerlo sentir triste, Liz tuvo que advertirle lo que había pasado.
-¿No te importa, Soul?
Él suspiró. Le sonaba a que seria un trago muy amargo.
-No. Intentare que no se me salga de las manos. No te preocupes.
…
Maka volvió a salir con Kid, o más bien, él la fue a visitar en un par de oportunidades. Cenaban y platicaban de cualquier cosa, pero él poco a poco se iba alarmando más de la actitud de la chica que con cada día que pasaba se volvía más lejana y taciturna.
Lo peor ocurría cuando trataba de acercarse a ella, abrazarla o darle un beso. Instintivamente, Maka retrocedía ante aquellos gestos, aunque a veces se esforzaba por corresponderle. Pero le dolía. Muy en su interior, cada vez que sentía las manos de Kid sobre su piel sentía que dejaba alguna mancha que no podría quitarse, como si fuera algo malo o prohibido. Cada vez que los dedos de su novio le rozaban los brazos o el rostro, ella se ponía en guardia. No comprendía el porqué…ella deseaba corresponder. Ella quería con todas sus fuerzas poder besarlo de vuelta y abrazarlo pero no podía hacerlo.
Luego de todo lo que su admirador secreto le había permitido sentir, lo que sintiera a lado de Kid no era absolutamente nada. Ganas de alejarse tal vez, pero además de eso, nada.
No le gustaba quedarse a solas con el, ni que la abrazara por la espalda, ni siquiera un inocente beso en la mejilla se sentía normal. El contacto simplemente le picaba, como si fuera alérgica a ello. Y notaba que Kid también estaba estresándose por la situación. Y entonces tuvo que pensar en algo que no se había atrevido a considerar antes. Porque ella sabia bien a que se debía su molestia y su inquietud de estar con Kid. Era algo que al principio no tomó mucho en cuenta, pero luego de los acontecimientos ocurridos a su regreso de aquel viaje, comenzó a tomar forma en su mente, en su conciencia y en todo su cuerpo.
No podía simplemente entregarse a alguien más, si ella ya tenia dueño.
Pero, ¿Por qué estaba pensando así?
Esa noche, cuando Kid se había ido luego de otro infructuoso intento de intimar un poco mas con ella, Maka se encontró en su cama de nuevo, sin deseos de dormir.
Después de pensarlo, ya lo había comprendido todo. Comprendió las circunstancias, las razones y el sentimiento. Pudo darle forma, pudo verlo claramente en cada una de sus facetas y dentro de ella la alegría y la tristeza se mezclaron al aclarar la magnitud de lo que ocurría dentro de su corazón.
Soul me ama…se dijo finalmente, y yo lo amo a él…
Yo amo a Soul…
…
La misma idea estuvo revolteando en su cabeza hasta que llegó a trabajar al día siguiente. Se encontró a si misma andando como si estuviera en una nube…incluso se había levantado mas temprano que de costumbre y se había ido caminando a su trabajo. Se sentía ligera y diferente.
Definitivamente se senita como nueva. No estaba feliz, porque en el fondo de su corazón sabia que su tranquilidad era efímera; no sabia que repuesta podían esperar de Soul, ni como cortar a Kid. Lo que fuera que Soul le dijera, estaba segura de que no podía seguir con Kid. Sin embargo estaba consciente de que se había quitado un importante peso de encima.
Otra cosa a considerar era el hecho de que Liz evidentemente no estaba conforme con ella, y Maka por su parte estaba incómoda solo de pensar que tendría que ir con ella y pararse dentro de su oficina únicamente para pedirle un favor. De cualquier forma, a final de cuentas sabia que no le quedaba otra opción que hacerlo, su felicidad, o por lo menos el hecho de cerrar definitivamente ese capitulo de su vida, estaba en manos de Liz.
Decidió que lo primero que tenia que hacer era terminar con el trabajo que no había conseguido concluir en los últimos tres días. Ya había sido suficiente de lamentar su existencia y de deprimirse. Nada de eso había sido un impedimento en el pasado para que ella cumpliera con su trabajo como era debido, y ahora debía compensar su ineficiencia durante ese tiempo de estupidez emocional que se había permitido.
Mucho mas tarde, tragó los últimos resquicios de orgullo que le quedaban y llamó a la puerta de Liz.
-Adelante…- se escuchó su voz tranquila dentro de la oficina, y al abrir Maka la puerta notó la sorpresa que se le imprimía en los ojos.
Liz por su parte, no se había esperado que Maka cumpliera con sus intenciones de comunicarse con Soul. Sinceramente pensaba que se acobardaría, lo olvidaría o se dejaría llevar por el amor que Kid cada día mas devotamente le profesaba.
Su sorpresa pasó a ser una especie de callada y placentera burla. Le encantaba ver como los papeles se investían entre ellos, como era ahora Maka la que se notaba ansiosa por él, como su respiración se había entrecortado al enfrentársele, como los últimos días la había visto, triste, suspirante.
Le gustaba saber que, aunque fuera tardíamente, Soul estaba recibiendo la atención que merecía. Había tantas cosas que Liz hubiera querido decirle a Maka, empezando por un fuerte y claro "te mereces todo lo que te esta pasando".
Al principio pensaba que Soul era afortunado por tener a Maka como amiga y que no debía dejarla ir. Ahora todo era al revés, ella creía firmemente que ella era la afortunada y también bastante estúpida. Una ira quemante le mordía el interior cada vez que pensaba en la relación de esos dos ineptos emocionales. Y le dolía estar detrás. Le dolía ser espectadora y no la actriz principal. Le dolía saber que los suspiros, la rabia, el alejamiento, y las rosas, no eran, ninguno de ellos, por ella.
Pero estaba dispuesta a olvidarse de ello. Solo quería que hubiese algo de felicidad. Solo quería que todo acabara de la mejor manera posible. Y si ella tenia que hacer de puente entre ellos para evitar algo peor lo haría. Y luego se sentaría a observar.
Pero primero esperó a que Maka hablara.
-Sé lo que debo decirle a Soul- afirmó ella con decisión-, por favor, dime a qué número llamar.
Liz la observó detenidamente mientras un silencio denso se hizo presente en toda la habitación. Finalmente tomó un pequeño papel y escribió rápidamente el número, lo que hizo que Maka sintiera una punzada de rencor al comprobar que se lo sabia de memoria.
-Toma- dijo Liz extendiendo el papel hacia ella- me deslindo de cualquier resultado.
Maka frunció el ceño y salió, dándole las gracias secamente mientras cerraba la puerta tras de si. Liz pensó si valía la pena advertirle a Soul, pero desistió.
…
Maka se sentó en su oficina mirando fijamente el teléfono sin saber que hacer. Tenía miedo de marcar. Nunca en su vida había experimentado semejante pesadumbre y miedo. Era más difícil de lo que ella había podido imaginar. Ella trataba de calmarse pero algo en su interior la mantenía alerta, con el corazón a mil por hora y la piel erizada tanto por el frío como por la emoción. No sabia que tenia que decir ni como hacerlo y la reacción que Soul pudiera tener simplemente la hacia sentir aterrada.
Al final pudo tomar el teléfono y marcar los dígitos con las manos trémulas de emoción y pánico. Se lo acercó arrostro y respiró profundamente al escuchar los sonidos de la línea mientras esperaba que Soul respondiera.
-¿Hola?- la voz de Soul sonó al otro lado de la línea y Maka se sorprendió al comprobar que sonaba justo como ella esperaba que se escuchara. Tardó tanto en responder que Soul insistió- ¿Quién habla?
-Soul…- la voz le salio débil y temblorosa, y alcanzó a escuchar que Soul soltaba un respingo al oírle decir su nombre.
-Maka…dime, ¿ocurre algo?
Y pudo decir mil cosas. Pudo decirle que había pensado mucho en él, que no había dejado de parecer una sonámbula, una sombra debido a la tristeza en la que la había dejado ahogarse, que le necesitaba, que quería besarlo y decirle una y mil veces que lo amaba… pero lo único que salio de su boca fue una especie de orden mezclada con reproche, propio de una niña caprichosa como a veces era ella.
-Quiero que vuelvas.
Soul se impresionó tanto con las palabras que no supo como interpretarlas en un principio así que esperó cualquier información adicional que ella quisiera darle.
-Te extraño. Quiero que vuelvas. Te necesito aquí.
-Maka, ¿Qué quieres decir con eso?
-Por favor- pidió Maka con voz suplicante- me ha costado decírtelo. No me hagas repetirlo.
Soul se mantuvo en silencio absoluto. Miró al suelo y le pareció ver allí su pobre corazón deshecho, cuyas partes desangradas apenas había podido comenzar a levantar con cuidado.
-¿Soul? Contéstame, por favor.
Soul suspiró sabiendo lo que pasaría a continuación. Sabia lo que debía contestar, sabia lo que Maka podría responderle e incluso sabia perfectamente que iba a sentirse terriblemente mal después, y de todas maneras terminó por hacerlo.
-No puedo volver, Maka. Estoy rehaciendo mi vida, tengo responsabilidades que cumplir. Además, ¿Para qué podrías necesitarme? Tienes a Kid, es él quien tiene que estar contigo, no yo.
-No es lo mismo…nada es igual si tu no estas…
Soul se masajeó la frente, con su brazo apoyado en el escritorio y el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, pero no supo qué mas decirle. Eso sin mencionar que ante su voz, extrañamente suplicante, él no podía hacer nada. Se sentía débil, vulnerable, aún mas de lo que ella podría estar, pero sabía que tenia que ser fuerte, tanto por si mismo como por ella.
-Soul…tú dijiste que eras mi amigo, ¿recuerdas? Y…dijiste que me querías… creí que siempre ibas a estar conmigo.
Dolía mas de lo que ella podía admitir. Y lo peor es que ya no le quedaba nada por dentro. Se había deshecho de su orgullo, de su dignidad para poderle pedir a Liz que le ayudara a localizarle, y luego se había gastado todo el valor que tenia para hacer el esfuerzo y convencer a su mano de marcarle para poder hablar con él. No encontraba en su interior ni un poco de la fuerza que le hacia falta para decirle lo que necesitaba decirle en verdad. ¿Cómo iba a estas alturas a decirle que le amaba, luego de haberle restregado en la cara tantas veces lo que según ella sentía por Kid? Trató de hacerlo, intentó mas de una vez, pero sus palabras salieron simplemente como tartamudeos incomprensibles que no decían nada y solo los sumía a ambos aun más en la incomodidad.
-Soy tu amigo Maka. Y ese es precisamente el problema.
Sentía que se deshacía al no encontrar la forma de aclararse. No resistiría la decepción si Soul le rechazaba. No podía pensar en como le contestaría, no quería pensar en lo que podía pasar después. Todo en su cabeza estaba revuelto, confuso, desesperante. Se sentía completamente impotente ante la idea de perderle de nuevo. Trató de ser lo mas sincera que pudiera.
-Sólo quiero que estés aquí.
-Ya te lo dije, Maka….
-¡Es que no entiendes! ¡Es algo muy fuerte, te necesito enserio, quiero que estés junto a mi!
Soul no podía comprender qué era lo que Maka quería de él. Él nunca le reprochó nada, había dado por olvidado el hecho de que se habían acostado juntos, le había dicho lo mucho que la quería, le había dejado el camino libre para que fuera feliz, y ¿ahora salía con que lo quería con ella? Es mas , ¿a que se refería con eso? ¿Quería que fuera su amigo inseparable que hacia todo por ella, que vivía para ella, que se dejaría matar por ella? ¿No lo había visto sufrir ya bastante? ¿No se daba cuenta de que con cada pequeño comentario o gesto podía matarlo?
Pero hacia varios días que Soul había decidido que nunca mas. Maka era una debilidad del pasado que el debía dejar detrás. Ya no estaba como para seguirle el juego, ni para cumplirle todos y cada uno de sus caprichos, como lo hubiera hecho hacia dos años, como lo hubiera hecho hacia dos semanas. ¿Porqué era siempre él quien tenia que ceder, quien tenia que caer en sus deseos y procurarle la felicidad? No podía seguir así y lo sabía a la perfección.
Cuando la oyó tartamudear, por un momento, solo unos pocos segundos, hubiera pensado que ella le diría que lo amaba. Pero eso nunca pasó, y nunca pasaría. Los sentimientos de Maka siempre eran fuertes, abrasadores, intensos y duraderos. Ella no era de las que un día aman a alguien y al siguiente juran adorar a alguien diferente. Ella era de las que aman hasta el final.
Pero cuando escuchó que volvía a gritar, hablando de sus necesidades, le dio la impresión de que la Maka que había oído al principio no era sino una débil impresión de la niña berrinchuda que había conocido por tanto tiempo. Y tristemente, le dio la impresión de que ella solo pensaba en si misma. En ningún momento pareció percatarse de sus sentimientos, ni en lo que el quería o lo que él necesitaba.
Pero no más. Nunca más. Solo pensaba en ella, en su actitud desesperada, en su voz temblorosa y en el dolor que parecía estar sintiendo, supuestamente, sin él. Y Soul, como el idiota que siempre había sido, seguramente trataría de calmarla y correría a su lado para asegurarse de que estuviera con bien, se aseguraría de que cenara algo nutritivo y se fuera a dormir temprano, diciéndole que se iba a sentir mejor si descansaba, incluso preparándole el desayuno por la mañana, cumpliendo además otras funciones de amante/juguete ocasional y chofer, sin recibir (ni esperar) nada a cambio.
-Maka, te quiero y eso lo sabes- trató de no sonar muy duro ni demostrar que a él también le dolía- pero todo lo que pasó me hizo demasiado daño. Siempre pienso en ti, hago todo por ti. Quiero acabar con esto de una vez por todas, ya no quiero pensar en lo que tú esperas de mí, quiero hacer lo que quiera para mi mismo. Además, aunque quisiera hacerlo no puedo volver. Tengo trabajo que cumplir y no puedo dejarlo solo porque tú me lo pides.
-Pero tu dijiste que…
-Lo que haya dicho antes ya no importa.
Maka aguardó unos segundos. La voz de Soul sonaba dolida y sabia perfectamente porqué, lo entendía, pero apenas en ese momento logró comprender cuanto daño le había hecho.
Supo que nada de lo que hiciera iba a poder cambiarlo. Definitivamente era el final. El corazón se le cayó hasta los pies, pero finalmente cerró los ojos y aceptó. Hasta cierto punto, le parecía perfectamente justo. Hacia mucho que no lo escuchaba tan convencido y tan fuerte, y sintió que no se lo merecía. Se dijo que debía sentirse feliz porque él encontrara su camino, y se dio cuenta de que los últimos años ella solo había pensado en si misma y Soul siempre había estado a su lado. Era una tonta, egoísta, caprichosa, necia, que no había podido ver los sentimientos de aquel que llamara mejor amigo únicamente porque creía imposible que se enamorara de ella. No lo había querido ver, y además había insistido en su ilusión de que un príncipe azul como Kid lograra quitarle a Soul de la cabeza. Sin duda, era una gran estúpida.
-Soul...
-Oye, se que pronto podré verte, y seremos tan amigos como siempre. Voy a olvidar lo que siento, Maka, lo prometo.
-Entiendo. Lamento haberte importunado.
Un segundo, ¿qué estaba haciendo? Ella no era así, ella no era de las que se rendían tan fácilmente y sin pelear. Pero simplemente no pudo decir más. Le había hecho mucho daño y ella no tenia ningún derecho a pedirle nada.
-No te preocupes. Teníamos que hablar.
¿Hablar? ¡Ella no había podido hablar! ¡Ella no pudo decir nada de lo que quería decirle, su lengua se trabó y ella no pudo decirle lo que sentía por el!
-Bien... adiós.
-Adiós.
Y escuchó como Soul colgaba el teléfono del otro lado de la línea y no pudo evitar pensar que ella siempre había sido la primera en colgar y era ella quien decía la ultima palabra cada vez que hablaban, y solía ser ella quien contestaba el teléfono y no quien marcaba.
…
Soul colgó, y luego desconectó el teléfono para que no fuera a entrar ninguna llamada más. No quería volver a escuchar su voz en caso de que volviese a marcar, ni hacerse ilusiones de manera estúpida ni pensar en todo lo que podría ser si sus deseos de pronto se volvieran realidad. Pero sobretodo no quería que de pronto ella volviera a llamar por cualquier cosa ya que el solo hecho de escuchar su voz lo obligaría a correr a su auto y conducir ochocientos kilómetros solo para hacerla sentir mejor, cuidar de ella, hacer lo que le pidiera y olvidarse de nuevo de su propia voluntad.
…
Maka comenzó a ordenar sus cosas para irse a casa. Cuando la puerta se abrió, sintió enseguida la presencia y el aroma de Kid inundando por completo su oficina. Para ese momento ella ya se había repuesto lo mejor que había podido, ya había logrado darle a su cara el tono firme y tranquilo que quería, su voz estaba firme y había reprimido todos los deseos que tenia de llorar. Cuando sintió que Kid la abrazaba por la espalda todas sus fuertes convicciones se fueron por los suelos y se dio cuenta de lo débil que era de verdad. Se recargó contra él y no le impidió besarle cuando él lo intentó.
-¿Estas bien, Maka?
Ella asintió con desgana aún sujeta de el. Sentía que le hacia bien tener a alguien que le ayudara a superar el trago amargo. No sabía si se iba a recuperar, pero sí sabía que por lo menos, si ella ya no podía amar a quien quería, dejaría que Kid la amara y ya no tendría dudas en estar a su lado. Con el tiempo…quizás, en un par de años, le dejaría de doler. Amaba a Soul y sabía que ni siquiera Kid iba a poder sacarlo de su mente. No lo iba a olvidar, pero deseaba por lo menos poder acallar el dolor que sentía. Comenzó a temblar en los brazos de su novio, y antes de que él pudiera preguntar, lo sujetó de la cara y lo besó tiernamente, poniendo lo que quedaba de su corazón en esa caricia que tanto trabajo le estaba costando.
-Mejor que nunca, mi amor.
Kid sonrió, complacido, y la besó de vuelta. La tomó de la mano y la sacó de la oficina, diciéndole todo lo que tenia planeado para esa noche, la cena, la película, el paseo, etc.
Ella no lo escuchó, simplemente se dejó llevar. Toda la noche fue igual, simplemente asentir, soportar y fingir.
Y pensar que así iba a ser el resto de su vida.
Continuará…
Yo digo que Liz le dé un par de cachetadas mas a Maka, y tal vez una para Soul, ¿Porqué no? Jejejeje. Yo también quería hacerla sufrir, lo bueno es que mi precioso Soul se recupere y se dé su lugar.
Bien, muchas gracias por leer. Todos los Rrs son bien recibidos n.n
Cuídense y espero que lean el siguiente capitulo que será, ahora sí el ultimo.
Hasta pronto! Atte. Yereri Ashra n.n
