Hace un año subí un one-shot llamado "No soy Gay" que pareció encantar a muchas personas y estas me pidieron continuación. En su momento no me apeteció la idea, pero hoy después de pensarla, tome la decisión de hacer algunos capítulos para ver que tal nos va.

Ladybug no me pertenece.

I am not Gay

Capítulo 13: Revelaciones.

Maldijo a su profesora y a todos los profesores que tuvieran la estúpida idea de aun hacer el día de los padres, que acaso no comprendían que no todos tenían buenas relaciones familiares o de fijo no tenían familia, pues los detestaba con todo su corazón. Gruño desde que entro a la clase, donde la mayoría no le saludaron ese día, habían comprendido desde la semana pasada, que ese tema era especialmente sensible para ella.

No tenía padres.

Había gritado ese secreto cuando Kim insistió con mucha energía, dejando un silencio incomodo en la clase, además que sus amigos se sintieran incomodos.

Aún seguían siendo amigos.

Pero ese tema siempre era molesto para ella.

¿Estarían bien en América?

Colette siempre decía que sus ganancias les permitían tener una vida muy acomodada, que eran amados por los vecinos y que estaban bien. Pero ella ansiaba tenerlos ahí, tener a su padre exponiendo ese día sobre cómo hacer pasteles.

Tenerlos ahí a su lado.

De reojo noto como Adrien llegaba con un suspiro, al parecer, tampoco teniendo un buen día. Al notar que Nino aún no había llegado, rápidamente tomo asiento en el puesto del moreno, colocando una mano sobre el hombro de Adrien.

Este salto un poco, antes de verlo con una sonrisa tímida.

Ella no era muy observadora y siempre tenía poco sentido común en cosas que le rodeaban, pero estaba segura que desde la llegada de Kagami, había pasado algo con Adrien. Desde que llego el chico se había mostrado muy animado en ser su amigo, excepto por la semana antes del viaje en la playa, por lo que su comportamiento siempre era brillante y juguetón a su lado.

Pero últimamente, casi después de la visita de Kagami, había cambiado.

Ahora Adrien siempre parecía distraído, pero cuando le hablaba solía sonrojarse y reír torpemente, solían comer juntos y el chico se mostraba bastante tímido. Había pensado que su presencia le fastidiaba, pero aun así Adrien parecía querer estar siempre a su lado, aunque apenas pudiera tolerarlo. No todo el tiempo, a veces era normal y charlaban siempre muy a menudo.

Pero sentía que algo había cambiado, instinto de chica.

Alya solamente sonreía maliciosamente cuando le comento algo al respecto, pero sin querer decir nada.

—Mi padre no vendrá—murmuro este viendo con pena su teléfono celular.

Frunció el ceño ante esta respuesta.

Así no se supone deben ser los padres.

Los padres deben estar al lado de sus hijos, corrigiéndoles, ayudándoles y demostrándoles con amor a vivir en este mundo. Sus padres siempre lo hicieron, le regañaron cuando tenían que hacerlo, le abrazaron cuando lloraba y reían a su lado.

Pero el padre de Adrien.

Gabriel Agreste.

Frunció el ceño aún más.

Ya hablaría con ese hombre.

Fuera o no fuera lo que creía, ese hombre ocupaba que alguien le hiciera sentarse sobre la actitud con su hijo. No por nada Adrien era de sus mejores amigos, así que si tenía que levantar la voz para que algo cambiara, lo haría sin dudarlo.

—Bueno únete al club de chicos sin padres hoy—hablo con humor bastante negro.

Pero logro sacarle una sonrisa al rubio, una sonrisa triste y deprimida, que se encargaría de hacer pagar a Gabriel.

Bueno ese día no podría ser peor.

¿Verdad?

Media hora después descubre que efectivamente estaba equivocada, cuando Chloé grita indignada que su brazalete nuevo fue robado y el policía que es padre de Sabrina, termina siendo despedido segundos después frente a toda la clase. Mientras Chloé seguía gritando que alguien había sido el ladrón, ella suspira sin entender que había pasado.

Hace cinco minutos todo estaba bien.

—¡¿VA A DEJARLOS IR ASI COMO ASÍ?!—grita nuevamente la rubia indignada.

Aunque nadie había dicho nada.

Se pone de pie.

—Chloé no podemos saber quién es el ladrón sin tener pruebas—expresa claramente preocupado.

La rubia se lanza dramáticamente entre sus brazos, por lo que al final suspira y se limita a consolarla.

—Jamás podrías hacer algo malo Mark cariño, tampoco Adrinkis, obviamente el ladrón está lejos de ser alguno de ustedes—musita está en tono altanero.

Suda nerviosa al ver atrás de ella como Nathaniel cruza los brazos, claramente molesto, al igual que el resto de la clase.

Al final se decide entre los profesores por hacer una revisión a cada uno de las mochilas, aunque nadie parecía muy feliz por la noticia, pero para sorpresa de todos no había nada en la mochila de nadie. Mientras los profesores y los adultos discuten, no mucho después de eso, entra el padre de Sabrina en una versión nueva de Robocop, justo cuando el alcalde había salido hablar con el director sobre el asunto.

Otro akuma.

Culpa principal de Chloé.

Un típico día en la academia.

Salió de la clase, tropezando con Adrien cayendo cómicamente por las escaleras, debido a que los demás estaban gritando, ambos se levantaron rápidamente para irse. Ella se detuvo unos instantes confundida de ver a Adrien correr apresurado afuera del colegio, no sabía que el chico fuera tan asustadizo, aunque más bien parecía tener prisa.

—¡Oye no puedo ver!—dijo alguien a su lado.

Bajo la vista confundida, topándose con un pequeño ser volados de color negro, con el brazalete que Chloé perdió hace unos segundos.

Ladeo la cabeza confundida.

.

—¡Plagg transformación!—hablo cuando estuvo por fin fuera de la academia, cerca de un callejón para no llegar tan tarde.

Pero el silencio reino el lugar.

La transformación nunca sucedió.

Estiro parte de la camisa, buscando al Kwami que hace segundos estaba ahí. Su frente se puso pálida alno ver al gato ni el brazalete de Chloé, que este había buscado pensando era queso.

Había perdido a Plagg.

A Plagg.

Oh perfecto, ahora si estaba literalmente jodido.

.

Corrió fuera de la escuela, cuando el padre de Sabrina paso de largo de ella, en su lugar corrió a un parque cercano, donde nadie pudiera verla. Fue cuando Tikki salió de su bolsillo también con las manitas en su boca. Había oído rumores de quien era este ser, más que todo del maestro Fu y de Tikki, cuando esta se tomó una noche para explicar a cada uno de los kwamis hace unos años.

—¡PLAGG!—grito Tikki ayudando al Kwami para quitarle la pulsera.

Este se quedó quieto.

—¿Tikki eres tú?—pregunto con algo de pánico.

Uso un poco de aceite que tenía entre su estuche, era uno que había comprado para hacerse un tratamiento en el cabello en la noche (vestía como chico pero que aún era una chica), pero ahora pudo ser utilizado para liberar al pequeño ser del brazalete de su cabeza.

Este pestañeo unos momentos, antes de verla con completo pánico.

Al parecer no se esperaba verle.

Sonrió nerviosa.

—¿Plagg que haces aquí? ¿Dónde está tu portador?—pregunto Tikki con preocupación.

Era cierto.

Plagg había aparecido de repente bajo sus narices.

Un bombillo se prendió en su cabeza.

Justo después de chocar con Adrien.

La magia hizo su efecto, le comenzó a doler la cabeza, pero igualmente siguió pensando. Plagg el Kwami de Chat Noir había aparecido justo después de chocar con Adrien, un chico de cabellera rubia y ojos verdes, justo como Chat Noir.

El dolor persistió, tuvo que alejar esos pensamientos.

—Gracias por saludar, un gusto verte también—se mofo el gato negro.

Tikki permaneció con mi arada seria.

—Puedo preguntarte lo mismo, que haces con este chico—señalo ahora en su dirección.

Ella se señaló algo estúpidamente.

—Bueno esta es mi portadora—explico Tikki con una sonrisa.

Silencio.

Incomodo silencio.

Casi sentía que una ráfaga de viento había pasado entre ellos, mientras Plagg le miraba con la boca abierta.

—¡ES UNA CHICA!—grito y tuvo que taparle la boca rápidamente con Tikki.

Algunos niños que estaban cerca jugando en un parque de juegos, se voltearon curiosos, pero se hizo la indiferente y pronto perdió la atención de ellos. Luego de asegurarse que Plagg no volviera a gritar y que nadie estaba viendo, lo saco de sus manos para verlo muerto de risa.

—Adrien piensa que eres un chico, dios esto es tan divertido, verlo sufrir tanto…dios hace siglos no me reía así—suelto el felino.

Pero solo capto una cosa.

Del montón de palabras que probablemente revelarían algo, solo una llamo su atención, ya que era la única que importaba.

—Adrien—susurro con la última pieza del rompecabezas.

Entonces la magia se rompió.

Todos los recuerdos que tenían de Chat Noir llegaron a su mente con más claridad que nunca, al lado de los recuerdos de Adrien, su cerebro parecía por fin conectar aquello que la magia nunca permitió. La imagen de Chat Noir se confundía ahora con la de Adrien, cuando ambos reían, cuando ambos hacían malos chistes o cuando ambos le tendían una mano para ayudarles.

Eran la misma persona.

Adrien.

Chat Noir.

Gimió mientras colocaba ambas manos sobre su cabeza, ahora entendía por qué ambos estaban tan insistentes en ser amigos de la personalidad que conocieron.

Chat Noir con Ladybug.

Adrien con Mark.

Porque ambos eran la misma persona.

Chat Noir que siempre comentaba sobre la ausencia de su padre, era el Adrien que se entristecía cuando Gabriel no estaba. Chat que siempre se quejaba de no comer muchos dulces, era el modelo que llevaba una dieta rígida. El gato negro que siempre busco ser su amigo y compañero, también era el chico rubio que le había admirado durante años por un televisor.

Había sido una mierda con ambos.

Había tantas cosas que pensar y poner en orden, cuando entro en una revelación al recordar las noches pasadas.

Específicamente una.

Un momento.

Si ambos eran la misma persona.

—¡ADRIEN ES GAY!—grito ahora incrédula.

Plagg gimió por bajo a lo que Tikki rio nerviosa.

Eso solo podía significar.

—Chat Noir dijo que le gustaba su mejor amigo…Adrien está enamorado de Nino—hablo ahora con ambas manos en las mejillas y rostro azulado.

Plagg se golpeó la frente incrédulo.

—Tu portadora es una idiota Tikki—mascullo bajo para que solo esta le escuchara.

El Kwami de la buena suerte no pudo negarlo.

.

No pierdas a tu Kwami, ya que entonces no podrías ser un súper héroe, era una lección bastante fácil de recordar. Comenzó a correr con fuerza por las calles, en busca del guardián, Fu probablemente podría ayudarle con algún artefacto para rastrear a Plagg. Había revisado toda la escuela, su casa, cada uno de sus pasos, pero no lo encontraba. Mientras tanto el robot del padre de Sabrina, estaba en medio del ayuntamiento con el padre de Chloé y esta. Ocupaban a los héroes, pero Ladybug tampoco aparecía aun.

Entro al negocio sin importarle tocar, ya después se disculparía.

Pero al entrar al salón principal, se congela al ver al maestro Fu tranquilamente sentado, Wayzz estaba frente a él en la mesa con un juego de té, sirviéndole a Plagg un poco, aunque este estaba molesto. Pero la sorpresa era ver frente a ellos a Ladybug, tranquilamente sentada con su disfraz.

La conversación que habían tenido se detuvo al verlo entrar.

Ladybug se puso de pie con expresión tranquila y comprensiva.

Abrió la boca sin saber que decir.

¿Una mentira?

¿La verdad?

—Vamos Chat Noir, ocupamos detener al villano—aseguro la chica viéndolo fijamente.

Bueno adiós a la mentira.

¿Cómo sabía que él…?

Giro a ver envenenado a Plagg, quien se rio nervioso. Ya tendría que hablar con él sobre cuanto queso comería de ahora en adelante, ya era suficientemente feo tener que vivir con el olor apestoso, como para sumarle eso.

Volteo a ver preocupado a Ladybug, pero esta se mostraba calmada.

¿Estaba feliz o molesta?

No sabía identificarlo.

Los ojos de ella se clavaron en los suyos, trago saliva nervioso.

—Hablaremos después del asunto, por ahora tenemos un akuma que vencer—indico saliendo calmadamente del lugar.

Giro a ver a Fu, quien seguía tomando te.

Suspiro.

Que gran día resulto ser este.

.

Detener al villano fue como siempre, incluso pudo devolver el brazalete de Chloé sin que nadie lo notara. Al final luego de que la chica lograra obtener una fotografía con ella, salió volando por los aires con Chat Noir detrás de ella, le indico que le esperara a media noche en la torre Eiffel, a lo que este asintió sin muchas ganas, después de todo de su parte ya no era necesario ocultar la identidad al otro.

Durante las horas que faltaron para la media noche.

Pensó en todo.

Pensó en cómo se convirtió en Ladybug, en sus padres, en sus viejos amigos, en los actuales y en Adrien. Sabía lo duro que era perder tu identidad secreta frente a las personas equivocadas, sabía que era cargar con la decisión que te carga la espalda con un peso demasiado grande.

Y tomo una decisión.

Tikki estuvo de acuerdo por ahora.

Entonces voló por Paris.

Cuando llego a la torre, no se sorprendió de ver a Chat Noir tranquilamente sentado en una de las vigas, viendo a la ciudad con expresión derrotada.

—Chat—saludo a lo que este lo hizo algo temeroso.

Habían logrado un gran avance cuando Chat Noir confeso su problema con su mejor amigo, aún tenía lastima de él si amaba a Nino, ya que este estaba obviamente interesado en Alya.

Por algún motivo Tikki se rio en su mente ante ese pensamiento, pero la ignoro.

El paso que habían dado ambos para ser compañeros, parecía haber retrocedido diez al descubrir la identidad de Chat Noir.

No había nada de malo en él.

Seguía siendo Chat Noir, quien también era su amigo Adrien. Sería difícil comenzar hacer la distinción de ambos para no equivocarse, pero estaba seguro que lo lograría por su seguridad.

—Debe ser una vergüenza enterarse quien soy, el típico niño de papá que juega a ser un héroe, Adrien es una vergüenza—expreso Chat Noir con el ceño fruncido.

Suspiro.

Comprendía bien a Chat Noir, había pasado gran parte de los últimos dos años, diciendo que Marinette no debería existir, que nunca sería igual a Ladybug. No fue hasta que su identidad civil tuvo que desaparecer, que supo cuánto le hacía falta.

Ambas eran Ladybug.

Marinette.

La chica con mascara.

Ambas eran su personalidad.

Poso una mano sobre el hombro del chico, que giro a verla con unos ojos tan grandes llenos de miedo, que le hizo estremecer el cuerpo.

Debía estar solo.

Al igual que ella.

Entonces sonrió con ternura y tomo asiento a su lado.

—Adrien y Chat Noir son la misma persona, son dos mitades de un todo—explico con calma, este la vio sin creerle—no es bueno que descubriera tu identidad civil, pero te prometo proteger tu secreto con mi vida de ser necesario—añadió con tenacidad.

Logro que este la viera con confusión.

Entonces giro su rostro a Paris.

Ver la ciudad en la media noche era precioso, la cortina negra que tenía el cielo, las miles de luces que iluminaban las calles y la sensación de bienestar, cada uno dormido en sus hogares confiando en que ellos le protegerían.

Cerró los ojos.

Sintiendo un momento que estaba en Londres…que todo era igual que antes…aunque no lo era.

Ahora no estaba sola.

—¿Ladybug?—llamo Chat preocupado de que se hubiera distraído.

Pero no lo estaba, giro a verle con una sonrisa, que causo un leve sonrojo en el rostro del chico detrás de la máscara.

Probablemente porque nunca sonreía con tanta libertad ante él, pero en comparación a Ladybug, Mark siempre sonreía al lado de Adrien. Sabía que debía separar ambas vidas, pero era imposible sabiendo que Chat Noir era su amigo en la vida real.

Un chico sincero.

Que quería hacer amigos.

Siempre tuvo una debilidad por Adrien, que ahora era revelada al comprender como ambos se parecían. Si bien como Chat Noir siempre tuvo la barrera, porque se había equivocado como Ladybug antes, con Adrien era Mark, alguien nuevo que no debía preocuparse de nada.

Era difícil unir ambas personas.

Tanto en Adrien como en ella.

Pero por ahora podía ser sincera…al menos en lo posible.

—Cuando estaba en Londres…un villano descubrió a la chica detrás de la máscara—comenzó tocando levemente el contorno y la textura diferente sobre su rostro.

Vio cómo su compañero abría los ojos incrédulo.

—Un fallo muy torpe de mi parte, pero funciono para este, poco después capturo a mis padres…de no ser porque lo detuve a tiempo, mis seres queridos también pudieron salir heridos— expreso con pesar.

Siempre seria el recuerdo más doloroso.

Pudieron morir.

El villano los pudo matar con tal de tomar su Miraculous.

Ella hubiera sido la única culpable.

—Ladybug—susurro Chat.

Al no verlo, al escuchar su voz, ahora podía escuchar perfectamente a Adrien. Un chico preocupado por sus amigos, sintiendo pena por ella pero al mismo tiempo querer ayudarla.

—La única salida fue alejarme de ellos, irme, desaparecer…aun así ahora como Ladybug mis antiguos amigos y los nuevos corren peligro si descubren mi identidad, por eso no te la puedo revelar, sería peligroso—explico calmadamente, lo vio asentir pensativo—por eso no quiero que pases algo similar Chat Noir, te prometo proteger tu identidad, para que no vivas lo que tuve que vivir—añadió con una mano en el hombro del chico.

Este la vio unos instantes.

Antes de sonreír.

—Estoy seguro que la chica detrás de la máscara es asombrosa—le alago con total sinceridad y no tan coqueto como de costumbre.

Sonrió de regreso.

—Y yo ahora puedo asegurar que el chico detrás de tu mascara, es un chico amable y torpe con los chistes de gatos—bromeo codeando un poco su costado.

El joven suelto una ligera risa.

Luego volvieron al silencio, uno cómodo mientras ambos veían la ciudad de Paris.

Para bien o para mal, ahora había una barrera menos entre ellos.

.

Adrien se sorprendió cuando al día siguiente antes de ir a la escuela, al bajar las escaleras se topó con una escena un tanto bizarra. Si bien la noche anterior parecía un extraño sueño al ver a Ladybug tan suelta con él, aceptándolo como compañero luego de descubrir su identidad, sin juzgarlo o burlarse de él, como había temido tanto tiempo. La idea de ver a Mark a primera hora en la entrada de su casa, en el salón mientras su padre lo veía desde las escaleras con expresión seria.

Era algo que no pensó.

Sus amigos habían venido anteriormente a casa, pero siempre se aseguraba que no se toparan nunca con su padre.

Era algo que no quería ver.

Hoy menos que nunca.

Sabía que una buena noche como ayer, tendría consecuencias negativas.

Giro a ver a Nathalie que estaba al lado de Mark, también con expresión confundida.

—¿Disculpe?—cuestiono su padre.

Oh no.

Ya habían hablado antes y llego tarde.

Trago nervioso viendo a Mark, pero este mantenía una expresión seria, con algo de veneno en sus ojos, como si viera un enemigo que nunca quiso conocer.

—Si en verdad es el padre de Adrien, le recomiendo tratarlo diferente, faltar a un día como el de profesiones de padres es una completa falta de amor a su hijo. Su deber es quererlo y demostrarlo, no siendo un hombre frio como el hielo—espeto Mark estirando una mano y la otra presionándola en un puño.

Se puso pálido con claras ganas de vomitar.

Mark acababa de hablarle así a su padre.

Giro su vista nerviosa a este, quien parecía comenzar a molestarse.

—Apreciaría que no viniera a decirme cómo educar a mi hijo, joven…—

—Mark—

—Bien Mark, apreciaría que no viniera a entrometerse en lo que no le corresponde, claramente usted es una mala influencia para mi hijo y espero mantenga una distancia prudente con él de ahora en adelante—

No.

Bajo las escaleras apresurado.

No dejaría que su padre le alejara de Mark.

Detuvo sus pasos cuando su padre le dio una mirada de advertencia, quiso decir que pudo retarlo, pero no pudo, su pie se detuvo y el bajo la mirada preocupado.

Se perdió como Mark lo vio preocupado.

—Deje de tratar así a su hijo, es un ser humano y necesita de amor, no de temor y control obsesivo—ataco con molestia.

Mark…no.

Miro a su amigo pidiendo que se detuviera, pero este seguía con la vista en su padre y este de igual forma con él.

—Espero tenga en cuenta mi advertencia, si no quiere que por tu culpa Adrien deje de asistir a la escuela pública—pronuncio de forma tajante.

Ambos jóvenes vieron al mismo tiempo al señor Agreste, que con su rostro indico que no pensaba discutir más, aunque no era necesario, esas palabras prácticamente habían dejado todo en completo silencio. Giro a ver nuevamente a Mark quien tenía los puños apretados, pero los bajo con expresión de derrota.

No estaba satisfecho.

Giro a ver a su padre nuevamente enojado, pero pareció morderse la lengua.

—Gracias por su atención señor Agreste—casi escupió las palabras, antes de dar media vuelta e irse molesto.

Mark.

Corrió escaleras abajo para seguirlo, pero se detuvo al escuchar las palabras de su padre.

—Perdonare a tu amigo por su imprudencia esta vez Adrien, pero era enserio cuando hable, si tus amigos son una mala influencia asegurare de cancelar la matrícula de tus clases—termino de hablar su padre antes de caminar directo a su despacho.

Apretó los dientes, pero lo ignoro para seguir corriendo.

Mark estaba muy molesto.

Estaba preocupado por él.

Había visto antes a personas ser ofendidas así, recordaba que pronto podría haber una mariposa morada cerca. No se equivocó, cuando doblo la esquina y Mark estaba al final de la cuadra, pudo ver una mariposa morada aleteando en dirección de Mark.

Casi podía sentirlo.

Enojado con su padre, enojado con este por no darle el amor, enojado porque él tenía un padre que no lo amaba mientras Mark había perdido a los suyos.

—Hay que detener esa mariposa—hablo abriendo la chaqueta para sacar a Plagg.

Con suerte podría detenerla como Chat Noir antes que hiciera algo, no quería luchar contra su mejor amigo. Pero para su sorpresa Plagg no pareció muy interesado, en más justo cuando la mariposa se iba a posar sobre el collar que sobresalía de la camisa de Mark.

Este la vio fijamente, antes de que con una mano la tocara.

La mariposa revoloteo asustada, antes que se color oscuro se transformara en uno blanco, mientras Mark sonreía de medio lado.

La mariposa se fue.

Sorprendido quedo incrédulo cuando Mark volteo su rostro sonriendo algo apenado.

—Lo siento Adrien, supongo que no fui de mucha ayuda—se disculpó.

Giro a ver a la mariposa, mostrando una expresión de total asombro, que sin saberlo, también tenía Hawk Moth dentro de su escondite.

Fue la primera vez que un akuma no funciono.

.

—¿Cómo es eso posible?—se preguntó un hombre vestido con traje de villano dentro de su guarida.

Mark.

Tal vez no tendría que alejarlo de su hijo, sin lugar a duda, este chico parecía interesante.

.

Bien ya había admitido sus sentimientos frente a Ladybug, había intentado desaparecerlos y claramente no funcionaba, esta mañana al ver al chico defenderlo de esa forma, solamente hizo que su interior ese sentimiento creciera aún más. Si bien ahora Ladybug parecía querer ser su compañero, no negaba que eso sería fantástico y siempre lo espero, aun así sus sentimientos por Mark eran reales.

Entonces si no podía eliminarlos.

Solamente no quedaba otra que aceptarlos e intentar hacer algo con ellos.

Por eso fue con las dos personas que sabría podrían ayudarle y no juzgarle…tanto.

Nino y Alya lo miraban confundidos, había aprovechado que Max había tomado por el cuello a Mark con la idea de entrenar para el próximo torneo de Mecha V, que era perfecto para hablar con los dos chicos.

—¿Qué sucede Adrien?—pregunto Nino de brazos cruzados confundido.

Alya también había dejado su teléfono para verlo directamente.

Bien.

Era ahora o nunca.

No volvería a reunir nunca ese valor y sabía que jamás podría volver a sacar el tema. En realidad no sabía cómo sacarlo, Plagg se había burlado de él durante el receso, pero lo ignoro.

—Me gusta Mark—hablo Adrien con seriedad.

La bebida en la boca de Nino y Alya salió escupida sin poder evitarlo.

Esto…sin duda era un cambio radical de los acontecimientos.

Continuara…

Esto se va a descontrolar :D

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde público mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.