Hola! Ultimo capitulo up! Soul Eater no me pertenece, solo la trama de este fic. Advierto que puede ser bastante cursi, pero así me salió xD ¡nos leemos abajo! Disfruten la lectura.

This Love

Capitulo 7

Broken

Liz guardó todas sus cosas en su portafolios y apagó su computadora. Se preguntaba qué le diría finalmente Maka a Soul, pero desistió de espiar. La duda la deshacía por dentro, sin embargo consideraba que sería caer muy bajo. Por supuesto que se moría de ganas por saber, pero también estaba segura de que podía resistir la curiosidad. Así que pasó de largo y bajó al estacionamiento. Se subió a su auto y estaba a punto de echar a andar el motor cuando Kid se le puso en frente, apresurado y con una expresión tan seria que en seguida sospechó que iba a hablarle de Maka, eso le parecía mas que obvio.

Se estiró para abrirle la puerta del copiloto y le hizo una seña.

-Sube- ordenó- daremos una vuelta.

Kid obedeció y mientras salían del estacionamiento permanecieron en silencio. Una vez que las calles se abrieron ante ellos, Kid se aclaró la garganta y comenzó a hablar.

-Liz, yo sé que en los últimos meses tu y Soul comenzaron a ser mas cercanos entre ustedes.

-Así es- confirmó ella. Sabía a donde quería llegar Kid por que igualmente le importaba a ella, pero no estaba interesada en acelerar el asunto- ¿A qué viene tu pregunta?

-¿Tienes idea de qué es lo que pasa entre el y Maka? Quiero decir, ¿Siguen en contacto?

Liz hizo una media sonrisa y dio una vuelta a la izquierda.

-No veo el problema si fuera así- replicó- después de todo son amigos.

Kid miró por la ventanilla y Liz lo observó de reojo por unos momentos.

-¿Lo crees así?- preguntó Kid con desdén- sabes tan bien como yo que entre ellos hubo algo mas.

-¿Estas preocupado de que Soul te la quite?

Kid hizo un sonido extraño evidenciando su disgusto. Liz sonrió.

-No- dijo él- pero me molesta pensar que ella sea la que pueda sentir algo ahora por él.

-¿Pero como va a pasar eso si es tu novia? Se supone que esta enamorada de ti, ¿No?

Kid apretó los puños en sus rodillas y trató de mantener la calma.

-Comienzo a sospechar que todo lo que he hecho para que me ame no esta funcionando.

Liz guardó silencio. Ella lo entendía, pues ella misma no creía que fuera posible hacer que Soul la amara a ella.

-Ella no esta comportándose como siempre, parece hipnotizada, como si nada le importara. Cuando hablo con ella no me escucha y si me acerco simplemente se aleja de mi. Y está así desde el día que regresamos, cuando supo que Soul se fue.

-¿Ella ha dicho algo al respecto?

-No y eso es lo que mas me preocupa. Lo evita deliberadamente y eso no hace sino confirmar mis sospechas.

Se cruzó de brazos mirando hacia el frente, y entonces Liz supo que era un caso perdido… entonces sus sospechas eran ciertas. Maka, la necia y tonta niña caprichosa finalmente se había percatado de sus verdaderos sentimientos y ahora estaba enamorada de Soul.

-Tonta- susurró Liz entre dientes.

-¿Qué cosa?- preguntó Kid, quien estaba un poco distraído con su propia molestia. Liz negó con la cabeza y siguió con los ojos en el camino. Se quedó pensando unos momentos qué era lo que debía decirle a Kid y se sintió muy extraña de ser la única en ese cuadrado amoroso que estaba enterada de todos los acontecimientos y de los verdaderos sentimientos de los demás. Y entonces tomó una decisión.

-Kid…si realmente amas a Maka primero asegúrate de que ella esté bien, y pregúntale de frente qué es lo que siente. Si ella en verdad te ama y quiere estar contigo, bien. Si no, lo mejor que puedes hacer es dejarla ir.

-No sé si pueda hacerlo…Maka es…

-Todo lo que has buscado, todo lo que esperas…, y te fascina su luz, y su forma de ser, y deseas que solo tenga ojos para ti pero cuando la vez suspirando por alguien mas te dan ganas de…matarla…y de matarte…y de matar al imbécil causante de su sufrimiento.

De pronto Liz se sintió demasiado tensa. Respiró profundamente y miró a Kid.

-Pero en el fondo sabes que no puedes forzar las cosas y si ella no siente por ti lo mismo que tu, la dejarías ir.

Kid miró el camino y suspiró. Liz dio otra vuelta.

-No lo se. No quiero perder. No puedo perder… no puedo perder a Maka.

De pronto, Liz tuvo una sensación extraña, como de quien ha podido ver más allá de los sentimientos y las palabras de alguien. La revelación que tuvo en ese momento no le gustó en lo absoluto.

-Kid…tú no amas a Maka.

Kid lució desconcertado unos segundos, suficientes para que Liz pensara las cosas y reafirmara su impresión.

-Temes perderla...pero es más…orgullo que otra cosa, ¿Me equivoco?

-Sí, estas muy equivocada. Yo amo a Maka…la amo y quiero que esté conmigo.

-Bien, como digas. Soul…supongo que el también la ama. Pero ya ves, se ha ido. Ustedes pueden ser felices, pueden intentarlo ahora. Pero recuerda que no solo depende de ti, sino también de Maka.

Ya habían regresado a la oficina y Kid bajó del auto. Liz tomó camino rumbo a su casa y él por su parte, entró en el edificio a buscar a Maka.

Las palabras de Liz seguían dando vueltas en su mente. Por supuesto que amaba a Maka, no podía ser que ahora se creyera que no era así, si el haría todo por ella…todo, y lo podía demostrar.

La iba a hacer feliz, costara lo que costara. La haría feliz, aun si tuviera que sacar fuerzas de la nada únicamente para arrancarle una sonrisa del rostro. Aun si tuviera que obligarla a amarlo, lo haría, lo que fuera.

Aunque estaba confundido, todo esto se disolvió de su memoria cuando encontró a Maka y por primera vez en un buen rato le dejó besarla. Todo quedo olvidado por momentos y fue feliz.

La resignación no era un buen escenario para el futuro que ella quería…pero no había nada más por hacer.

Entendía que ella misma había diseñado su destino. Cada decisión que había tomado. Cada paso que dio en la dirección equivocada. Cada pista dejada en el camino que ella decidió ignorar. Cada beso recibido que se negó a reconocer.

Lo amaba. Pero todo había terminado.

Cada vez que recordaba que iba a estar con Kid…sentía como si estuviera a punto de ponerse una mascara, un disfraz. Como si fuera a presentarse en una obra de teatro…una absurda tragicomedia. En eso sentía que se había convertido su vida, en algo fingido e irreal.

¿Cómo iba a seguir adelante? El futuro se le figuraba gris y triste. No había nada que la hiciera sentirse feliz de nuevo porque nada en su vida estaba completo si no tenia a Soul. Así había sido siempre y hasta ese momento comenzó a comprenderlo, hasta ese momento en que supo que él no volvería.

Los siguientes días transcurrieron en la misma triste irrealidad gris que la rodeaba. El frío no había sucumbido todavía pero a ella le hubiera dado igual estarse congelando o morir ahogada de calor. Sí, le daba igual.

Sin embargo, desde el día que llamó a Soul y luego se dejo llevar por Kid a una de esas esmeradas salidas cuyo fin sabía era hacerla feliz, solo consiguió regresar a su casa sintiéndose mas arrastrada en su propia miseria.

En cuanto cerró la puerta de su habitación se dejo caer, arañando su propia piel y llorando, por primera vez en mucho tiempo se permitió llorar todo lo que no había podido llorar como si sus lágrimas lavaran de su mente el sufrimiento, como si le fuera posible disfrutar semejante dolor.

Lloró, sollozó, gritó, se saco toda la tristeza de encima de una buena vez.

Le tomó toda la noche. Para cuando despertó, sentía que ya no tenía lágrimas que derramar ni gritos que dejar ir. Pensó en Soul tanto que no podía más.

Cuando se recuperó, se levantó lentamente de su cama y a cada paso que daba le dolían las piernas. Estaba débil y mareada y angustiada y ya no podía más.

Quería morirse. Solo quería morirse de una vez para terminar con todo por la buena y no tener que decir más ni fingir más, ni sufrir más ni arrastrarse más.

Entonces sonó su teléfono.

-¿Bueno?- contestó apenas con fuerzas.

-Maka…soy yo, Kid.

Y entonces decidió que estaba bien. Todavía había algo por lo que debía vivir…por su propio compromiso, por la decisión que se había echado encima.

-Ah…-se dio cuenta de que su voz iba a sonar extraña así que fingió un poco- me duele un poco mi garganta, disculpa. ¿Ocurre algo?

-No…yo solo…quería preguntarte si piensas venir a trabajar. Ya es bastante tarde y tú no…

Maka miró el reloj.

-Demonios- murmuró levantándose de la cama. ¿Realmente había estado lamentándose toda la noche?- Gracias, en un rato llego.

Se apresuró a vestirse y a arreglarse las ojeras de su rostro demacrado.

Dolía, sí, debía admitirlo. Nada podía sacar a Maka fuera de su cabeza, ella era su motivo, su razón. Pero él se había hecho el firme propósito de ser firme ante ella, de no dejarse llevar por sus deseos. Pero ni la pesada carga de trabajo, ni su búsqueda de pasatiempos, ni sus ganas de perderse escuchando música en la soledad de su apartamento, ni su intento vano de observar a otras chicas porque "hay muchos peces en el mar", habían logrado distraerlo de sus tristezas y del amor que para su mala suerte aun sentía a flor de piel por ella.

Su trabajo era brillante. Su vida estaba justo como él la deseaba. Excepto porque ella no estaba a su lado. Se sentía tan idiota, pero ¿era masoquista, acaso? ¿Era una especie de enfermo mental o un imbécil? ¿Porqué seguía amando a alguien que no sentía lo mismo por él, que lo utilizaba y que lo había lastimado tanto?

En parte era porque el sabia que Maka no estaba consciente del daño que le hacia.

Pensándolo bien, el tenia casi toda la culpa de lo ocurrido. Él nunca le dijo de frente lo que sentía por ella. El nunca le dijo que la amaba, cuando mucho que la quería. Ella bien pudo confundir su amor con simple deseo, como desenfreno, error momentáneo.

No había nada que pudiera hacer para cambiarlo.

Pasaron los días, y estos dieron paso a las semanas. Maka, con los ojos secos ya de lágrimas, seguía haciendo su papel de novia perfecta, sonriente, cariñosa, amable y entusiasta. Kid seguía haciendo de novio perfecto, atento, detallista, amoroso y complaciente. Liz seguía haciendo de amiga indignada, malhumorada pero finalmente comprensiva, y Soul seguía haciendo de eterno enamorado sacrificado, aparentemente indiferente, enfocado al trabajo y blindado contra toda emoción.

La situación estaba tensa y Liz consideraba que ya era tiempo de cambiar las cosas aunque fuera un poco.

El viernes a medio día, Soul recibió una llamada en su oficina.

-¿Bueno?

-Hola, Soul- la voz de Liz sonaba alegre y transparente, y para Soul era bueno haber conservado a una amiga como ella. Le hacía bien hablar con alguien que lo conociera, que no lo juzgara, y que al mismo tiempo no pudiera verle la cara en ese momento para saber qué le estaba pasando.

-Hola, Liz- respondió al saludo- ¿qué se te ofrece?

-Bueno, me preguntaba si había la posibilidad de que vinieras este fin de semana. Me invitaron a una fiesta y la verdad no quiero ir sola.

-¿Qué clase de fiesta?

-No sé detalles- sonrió Liz juguetonamente- es de aquí, de la oficina, parece que le harán una sorpresa alguien.

Soul apretó fuertemente en su mano el lápiz que estaba usando antes de recibir la llamada.

-Entonces…debo suponer que ahí estarán Kid y Maka- suspiró, soltando el lápiz y dejándolo caer al piso.

Liz percibió la tristeza en su voz y a punto estuvo de preguntarle porqué era tan estúpido.

-¿Eso te causa algún problema?- cambio finalmente la pregunta, mas no el tono en que deseaba hacerla. Sonaba tanto a reproche que Soul no tuvo valor de dar una respuesta afirmativa, pues eso solo confirmaba su debilidad.

-En lo absoluto. ¿Cuándo es la fiesta?

-Mañana en la tarde. Puedes venir y regresar allá el domingo en la mañana. Además, te he dicho antes, todos por aquí te extrañan mucho- sonrió aunque él no pudiera verla- se alegraran de tu visita.

Soul sonrió siguiendo sus recuerdos a través de una línea que no podía identificar a donde lo iba a llevar. Pero no tardó en reaccionar, puesto que los recuerdos, aun los mas simples y tranquilos, lo llevaban en línea recta a pensar solamente en ella.

-Cuenta conmigo- aceptó- me vendrá bien despejarme un poco. Tengo mucho trabajo por aquí.

Se despidieron con informalidad, y Soul se quedó unos segundos quieto, pensando si acaso esa decisión le traería problemas. Finalmente decidió que tendría que esperar por el resultado tranquilamente, pues ya todo estaba dicho y el destino no era algo que él pudiera torcer a su voluntad. Si así fuera, mucho tiempo atrás lo habría hecho.

El sábado llegó con un día nublado, con un frío de esos que calan hasta los huesos y que no se puede quitar de encima ni poniéndose tres o cuatro chamarras encima. La humedad en el ambiente hacia mas posible la lluvia, que, si era como otros días, iba a caer a gotitas pequeñas y molestas.

Maka se puso de pie de su cama. Poco a poco sintió que se estaba reponiendo de la pérdida. No era, tampoco, que de la noche a la mañana lo fuera a olvidar. Pero ya su vida estaba decidida. Esperaría a ver qué pasaba después. Estaba viviendo al día, sin interés alguno en preocuparse por el futuro. Tal vez, si Kid se aburría de ella, estaría bien para él. Así se salvaría de toda la amargura que ella sabía, se apoderaría de su corazón en el futuro.

Había recibido una llamada suya la noche anterior, sugiriéndole que se arreglara muy bien pues en la tarde irían a una fiesta.

Se vio varias veces tentada a marcar el teléfono de Soul nuevamente. No sabía qué era, pero había algo dentro de su mente que le pedía a gritos que le marcara. En realidad, hacia un par de días que había comenzado a sentir la herida cicatrizando en su interior. En el fondo, sabía que no tendría el valor de pedir nada, porque no merecía nada que Soul pudiera darle.

No iba a forzar las cosas con Kid de ningún modo. Simplemente esperaba que él se diera cuenta de que ella no era feliz y lo dejara por las buenas pero si no ocurría ella no estaba en condiciones para pelear. Hacía mucho que no lo estaba. No era suficientemente fuerte ni para soportar un roce más intimo de su piel. Los besos siempre fueron…agradables, pero nada comparado a lo que ella deseaba.

Nada le ponía color a su vida por más que ella intentara, pero lo dicho antes, ya ni siquiera quería intentar.

Para cuando Kid llegó, estaba arreglada como el le había pedido, bien vestida, con un lindo peinado y una enorme sonrisa estampada en el rostro.

Kid sonrió complacido ante la gran mujer que tenia frente a él. Se sentía bien saber que ella era suya.

Soul manejó todo el camino sin detenerse. Prefería eso al avión, teniendo dinero para gasolina y los beneficios que trae un puesto alto en una gran empresa, el mundo era suyo. Ir en auto le daba además la ventaja de huir cuando lo necesitara. Tampoco que fuera a huir, pero siempre había la posibilidad de que fuera necesario.

También le servía para pensar. Era el tipo de persona que puede concentrarse en sus pensamientos manteniéndose ocupado en algo.

Quizás por eso no podía dejar de pensar en Maka, pero eso era un problema menor. Sabía que la vería, y si el encuentro no se daba por casualidad, lo buscaría sin remedio.

Podría soportarlo. Ya lo había asimilado, ya había pensado en ello lo suficiente, ya se había imaginado las una y mil situaciones que podrían terminar de romperle el corazón, las había analizado al derecho y al revés, las había empeorado, y finalmente pudo pensar en todas esas posibles imágenes sin sentir nada al respecto. Le gustaba pensar que era una especie de entrenamiento. Se sentía fuerte, preparado, listo para lo que fuera.

Había llegado a un hotel y prometido pasar por Liz en la tarde. Se puso su mejor traje y se miró al espejo, orgulloso de si mismo por no haber perdido en ningún momento su buen porte. Al menos en eso no había cambiado. En el exterior, había logrado mantener una pose de inequívoca seguridad y fuerza, aquella que le había servido de escudo desde que era muy joven. Nadie que lo viera en el trabajo hubiera pensado que tras ese semblante serio, esa sonrisa burlona en ocasiones, esos ojos de mirada pesada e irresistible, hubiera un corazón roto en mil pedazos. Ninguna mujer de las que rondaban sus alrededores suponía que sus pensamientos ya tenían propietaria y mucho menos sospechaban que, para él, ninguna podría desplazar a aquella que reinaba en su mente.

Se prometió una noche más. Buscaría verla, que le rompiera el alma de nuevo viéndola besar a Kid con ternura como aquella vez los vio a la entrada del departamento, para tener el valor de enfrentar la realidad, y que la crudeza del momento lo obligara a odiarla, despreciarla y no desear verla nunca más en la vida. Eso le vendría bien.

Como cuando te encuentras triste y haces algo que te entristece más, como embriagarte. Sabes que te ira peor, que te sentirás miserable y que además tendrás una resaca terrible, pero aun así lo haces.

Ir a esa fiesta con Liz no fue lo más cómodo del mundo. Ella era bellísima y lucia uy bien, pero, ¿Para que negarlo? Odiaba que la gente de su círculo fuera tan propensa a hacer juicios apresurados. Sabía que todos los veían y que seguramente ya les habían inventado un romance de película.

Lo cierto es que esa noche, menos que nunca, veía a Liz como una pareja. No podía negar que era una bella mujer, pero no era lo que el podría amar.

De pronto, entre la multitud, Patty comenzó a gritar.

-¡Ya es hora, escóndanse todos!

¿Una fiesta sorpresa?

Todos corrieron tras los pilares y sillas, bajo las mesas y algunos se escondieron en el baño dejando la puerta semi abierta. Las luces se apagaron. Soul terminó detrás de un carrito de servicio con Liz acurrucada a lado suyo.

La situación tenia su gracia, pero algo de todo aquello no le daba buena espina. Finalmente, cuando la luz se encendió de nuevo lo único que pudo hacer fue saltar como resorte al mismo tiempo que todos los demás al grito de "¡Sorpresa!". Pero cuando miró para quien era la fiesta, la sonrisa se le borró del rostro por completo.

Maka se sorprendió al descubrir que la fiesta a la que la llevaba Kid era en un gran salón de eventos que le parecía demasiado grande para ser un "compromiso sin importancia", como él lo había llamado. Otra cosa que le llamó la atención fue que a su llegada todas las luces estaban apagadas. Echó un vistazo hacia atrás pero no alcanzaba a ver el estacionamiento puesto que habían entrado por una puerta diferente a la que normalmente se usaba. Hasta el momento en que no vieron un joven mesero esperándolos en la puerta, Maka pensó que el lugar estaba vacío.

Ni Kid ni el joven dijeron absolutamente nada, pero la sonrisa del primero hizo a Maka sentirse segura.

Cuando las enormes puertas se abrieron de par en par Maka se estremeció por el grito y el recibimiento.

-¡Sorpresa!- todos sus amigos y compañeros de trabajo estaban allí, y por lo que pudo darse cuenta todo había sido planeado por Kid. Lo único que se le ocurrió hacer fue sonreír tímidamente y voltear hacia él.

-¿Puedo saber cual es la ocasión?

-Aun no la hay- sonrió Kid, tomándola del brazo y llevándola entre la gente- pero te prometo que antes de que la noche termine, habrá mucho qué celebrar.

Saludaron a unos cuantos compañeros y se sentaron en una mesa. En cuanto Maka sintió que nadie los escuchaba (aunque con la música y entre tanta gente ella apenas podía oírlo a él) se inclinó y le habló despacio, con un tono ligeramente molesto en su voz.

-No me vengas con enigmas, Kid. Dime qué planeas.

Kid desvió la vista, lucia algo molesto.

-No quería que lo notaras…pero…el mantel…

-¿El mantel?

-Está…mal acomodado- le temblaban las manos- no luce nada simétrico…

Maka se tragó todo lo que tenia que decir con respecto al mantel y suspiró. Kid estaba intentando, estaba segura. Odiaba sus obsesiones, las odiaba. No sabía porqué lo había encontrado tan encantador cuando se lo contó, en la vida diaria simplemente era una situación insufrible, o al menos ella lo encontraba sumamente molesto.

Kid se aclaró la voz.

-Estaba preocupado- explicó, finalmente- te he notado demasiado decaída, pensé que una fiesta te podría reanimar.

-Bien, como sea- admitió ella con cierto aburrimiento- gracias.

Soul tomaba una copa, mirando a Liz con cierto recelo.

-Puedo jurarte por mi cabello- dijo Liz levantando una mano extendida y paseando las otras por su dorada y larga cabellera- que no sabía nada sobre esto.

-Sí, claro, lo que digas- accedió- da igual. Sabía que la iba a ver de todos modos.

Liz le dio un trago ligero a su copa y lo miró de reojo.

-¿Estas bien?-preguntó ella. Soul asintió. Iba a agregar algo más cuando notó que Kid jalaba a Maka hacia su mesa.

Soul cerró sus ojos y se esforzó en sonreír. En cuanto levantó la vista hacia ellos lo había conseguido.

Se puso de pie y Liz lo hizo también para saludar a la parejita.

-Es un gusto verte, Kid- dijo, apretándole la mano- ¿Qué tal el trabajo?

-Muy bien- sonrió el pelinegro con gusto- pero a ti debe de irte mejor. He escuchado muy buenas cosas de ti, dicen que puedes llegar a los altos mandos en poco tiempo.

-No es para tanto- Soul sonrió en el mismo tono- solo cumplo con mi trabajo. Maka, es un gusto verte también.

Se estiró y le besó suavemente la mejilla.

-Me alegra verte, Soul- dijo ella con un hilo de voz. A Liz no le pasó desapercibida la mirada que compartieron antes de apartar la vista casi al mismo tiempo.

-Discúlpenos,- pidió Kid- tengo algo que anunciar.

Kid pidió la atención de todos los presentes. En cuanto tuvo todos los ojos puestos sobre él y Maka, ésta sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal.

-Buenas tardes a todos, me alegra que hayan podido venir. Esta es una ocasión especial para nosotros y es un placer contar con su presencia. Como todos saben, Maka es mi novia- declaró con orgullo- pero esta noche…esta noche será especial.

Volteó hacia ella en medio del silencio aplastante que reinaba en el lugar. Se metió la mano en el bolsillo y sacó una cajita forrada en terciopelo negro. Se miraron a los ojos y él le tomó la mano acercándola hacia su pecho. Abrió la cajita y le mostró el hermoso anillo en su interior. Maka se quedó sin habla.

Kid sacó el anillo y se lo puso con delicadeza. Maka lo miraba, desconcertada.

-Maka, ¿Quieres casarte conmigo?

Los asistentes estallaron en aplausos. Maka comenzó a temblar, y Kid se conmovió. La atrajo hacia sí y la envolvió en un abrazo por que daba la impresión de que se iba a echar a llorar.

-No es para tanto- le dijo con una sonrisa- solo di que sí.

Maka movió la cabeza afirmativamente aun atrapada por el abrazo. Para Kid fue suficiente.

Cuando el desastre de felicitaciones y abrazos posterior a la propuesta matrimonial se aplacó un poco, Soul y Liz se encontraban recargados en un ventanal. Soul tomaba agua, porque sabía que si dejaba entrar una gota más de alcohol en su cuerpo no se iba a detener.

Liz lanzó un suspiro cargado de fastidio, en realidad no se esperaba que las cosas terminaran de ese modo. Una fracción de segundo luego de que Maka asintiera en brazos de Kid, ella volteó a mirar a Soul y jamás en la vida lo había visto así de desconcertado y desesperanzado. Comprobó con tristeza que él estaba resignado. A estas alturas no sabía qué seria mejor para él.

Decidió que era momento de hacer su último movimiento. Sabía que se podría arrepentir. Sabía que si eso le proporcionaba un poco mas de sufrimiento a Soul ella iba a ser la culpable, pero se atrevió.

-Soul- susurró, jalándolo de la manga- acércate. Préstale atención a Maka.

Soul obedeció de mala gana, y se esforzó por no sentir una punzada en el pecho al voltear hacia ella. Pero no se esperaba ver lo que vio. Maka caminaba de la mano de Kid, con la cabeza agachada, como si estuviera triste, como si ese no fuera el mejor día de su vida.

-Mírala bien. Ella no esta feliz. Soul, la he visto estas semanas, muy de cerca, y desde que te fuiste no ha sido la misma, ni siquiera hacia Kid. Su rostro…debería estar deslumbrante ahora mismo, y sin embargo pareciera que la acaban de sentenciar a muerte.

-¿Y yo qué tengo que ver?

Liz ignoró el tono brusco con que Soul le hizo la pregunta y se quedó mirando hacia Maka.

-Ahora mira a Kid- prosiguió sin responder-, lo único que hace es pasear de aquí a allá con una sonrisota en el rostro como si no se diera cuenta de la cara que tiene Maka.

-¿Qué quieres decir con todo esto?- preguntó Soul, sabiendo que con Liz siempre había algo más.

-Esos dos no se aman, ¿comprendes? Solo míralos. Kid no es un mal tipo, pero lo único que ve en Maka es que ella es la "ideal". Y Maka…

Liz dudó si completar la oración o no. Finalmente, la desesperación se hizo más que evidente en los ojos de su amigo, así que accedió a hablar.

-Maka te ama a ti, Soul. Y no puedo creer que haya sido tan estúpida como para no verlo antes, pero me alegro de que lo haya hecho. Lo que no me parece es que haya aceptado casarse con Kid.

Soul comprendió entonces. Maka aceptaba a Kid porque él la había rechazado. Pero, ¿cómo quería ella que comprendiera un mensaje tan confuso? El no estaba acostumbrado a leer entre líneas y mucho menos a que Maka pretendiera que él adivinara sus sentimientos.

-Yo…debo salir un momento, necesito estar solo.

-Entiendo- concedió Liz mirando hacia el frente, ignorándolo ligeramente.

-Si me necesitas para algo…estaré en el auto.

Liz observó a Soul caminar hacia la entrada del lugar y a su vez se encaminó al tocador.

Maka miraba de vez en cuando a Liz y a Soul. Estaban tan juntos, y hablaban tan secretamente entre ellos…los celos se hicieron presentes en su mente poco a poco, pero comprendía que ese no era su problema. O más bien, lo era, pero ella no tenía nada que hacer allí.

Sin embargo, aunque intentó ignorarlo, no pudo evitar que su sangre ardiera cuando, tras una distracción, no los vio más. Se habían ido… ¿juntos?

Tenia sentido, pero…pero….

¡No podía ser! ¿Qué hacia ella en ese lugar? ¿Qué hacia del brazo de Kid? ¿Qué hacia sonriendo como una estúpida cada vez que la felicitaban? ¿Y porqué la felicitaban si para ella era lo peor que pasaría en su vida?

Los celos la hicieron reaccionar.

Para sorpresa de Kid, ella le soltó el brazo con brusquedad y se apartó unos pasos de él. Se cubría la boca con una mano, y parecía asustada. Con un movimiento rápido, se quitó el anillo y se lo puso en la mano, para luego soltarlo poco a poco.

-Lo siento- dijo con la voz entrecortada- yo…no puedo con esto, por favor perdóname…

Y dicho esto salió corriendo de ahí, buscando la puerta entre la gente.

Se le olvidó su suéter, y en cuanto llegó afuera el frío le dio de lleno.

Soul estaba en su auto. Puso la calefacción y un poco de musica para aclararse la mente. Aunque había restringido su consumo de alcohol, debía admitir que una copa le venia bien en ese instante.

Nunca sentía tal necesidad por alcohol pero eso era diferente. Era algo demasiado fuerte para el.

Reflexionó en lo que le había dicho Liz y se dio cuenta de que aunque lo había intentado, no había podido mantenerse frío ante la reacción de Maka a la petición de Kid. Porque de haberlo hecho no hubiera necesitado salir de allí como lo hizo. Simplemente lo hubiera ignorado…eso hubiera sido lo mejor.

Pero no lo hizo. Reacciono justo como no quería reaccionar. Le dolió. Y se tuvo que tragar el dolor para poder salir de allí sin correr, sin gritar.

Se pasó la mano por el rostro y se alborotó el pelo, maldición, ¿Porqué demonios la amaba tanto todavía?

Maka siguió corriendo aun cuando ya había salido del salón. Pensó en tomar un taxi que la llevara a casa, pero si esperaba a que llegara uno Kid podía llegar a buscarla y lo último que quería en ese momento era dar explicaciones. Ya se había dado a si misma la prueba irrefutable de que no podría entregarse a alguien a quien no amaba. En pocos segundos habían pasado ante sus ojos escenas de cómo sería su vida en adelante si seguía con toda esa farsa y decidió que simplemente no podía hacerlo, no podía sacrificarse a si misma de esa manera y mucho menos lastimar a Kid.

Así que decidió seguir corriendo de camino a casa, aunque había empezado a lloviznar y el frío era cada vez más crudo.

Al pasar por el estacionamiento, vio el auto de Soul. El estaba dentro. Sin Liz.

Soul pensaba si estaría bien volver a la fiesta. Apagó la radio y bajó un poco la temperatura del calefactor. Tal vez seria mejor idea irse de una vez. Estaba cansado y enfadado y no quería saber más de nada.

Encendió el motor del auto y estuvo a punto de echarlo a andar cuando unos golpecitos tímidos y temblorosos se sintieron en la ventanilla del copiloto.

Realmente, Maka sabía que no perdía nada acercándose así a el. Si la rechazaba ya no podía doler mas, y esperaba que en nombre de esa amistad que tanto había defendido, se compadeciera de ella y por lo menos la dejara entrar al auto.

Soul se quedó estático procesando rápidamente la situación. Abrió la puerta de golpe y se estiró lo suficiente para pescar a Maka de un brazo y jalarla al interior. Cuando estuvo sentada cerró la puerta y le miró seriamente.

-¿Se puede saber porque sales vestida así, sin siquiera un suéter con que taparte?- preguntó mientras se quitaba su saco y se lo ponía sobre los hombros- ¡Te vas a enfermar! Dime, ¿Qué rayos hacemos si te enfermas, eh?

Sin quitarle las manos de los hombros, le friccionó los brazos esperando que la temperatura regresara a la normalidad. Subió de nuevo la calefacción y cuando Maka dejó de temblar, le pasó el dorso de la mano por las mejillas, la barbilla, los labios y la frente.

-Parece que ya estas mejor- comentó, bajando un poco la voz. ¿Porqué no pudo evitar tocarla de esa forma?- ahora, ¿Puedes decirme qué hacías aquí afuera así? ¿No deberías estar en la fiesta?

-Yo…no. No quiero estar allí.

Soul cerró los ojos, absteniéndose a preguntar los porqués. Fuera lo que fuera, conocía a Maka lo suficiente como para saber que no le contaría todo así de…

-No pienso casarme. No puedo casarme con Kid.

Maka se había cubierto los ojos con las manos, y luego comenzó a presionarse la frente como si un fuerte dolor de cabeza la estuviera atacando.

-No puedo hacerlo.

Soul volteó a verla. Parecía tan atormentada que no tuvo el valor para insistirle. Además, en el fondo de su corazón y para su propia vergüenza, se había sentido aliviado de escucharle decir esas palabras. Aunque sabía que estaba en terreno pantanoso.

No podía volver a ser su juguete, nunca más. No le iba a permitir que lo usara para consolarse y luego romperle el corazón de nuevo. Simplemente era algo que no podía consentir. Con ella no tenia, ni nunca tuvo, ningún tipo de seguridad, pues aunque el en determinado momento había querido que fuera así, ella no el pertenecía.

Simplemente encendió el motor del auto.

-Te llevo a casa- dijo como conclusión. No preguntó cuando alcanzó a verle la mano y descubrió que en efecto se había quitado el anillo. No preguntó cuando ella se acurrucó en el asiento con la mirada perdida.

No hizo ninguna pregunta, aunque Maka sabía bien que, conociéndolo, lo más normal hubiese sido una avalancha de cuestionamientos que cayeran sobre ella.

Eso la llevó a darse cuenta de que a él no le importaba, o por lo menos, lo fingía.

Al cabo de pocos minutos, llegaron a su edificio. Soul bajó tras ella, y permaneció a sus espaldas mientras caminaban hacia el interior y subían las escaleras. Estaba tan cerca que Maka creyó poder sentir en la nuca el calido choque de su respiración pausada, contrastante con el penetrante frío que le calaba hasta lo más hondo de su piel.

Cuando llegaron a su departamento, ella abrió la puerta con nerviosismo, equivocando varias veces la llave y dándole vuelta al lado equivocado. Finalmente pudo abrir y se encaminó hacia el interior con paso lento.

Se sentó en la orilla del primer sillón que encontró a su paso y recargó la cabeza contra el descansa brazos. Se cubrió la cara con una mano y no dijo ni media palabra. Soul la miraba desde la puerta sin decir nada, pues creyó que lo más prudente era irse de allí lo más pronto posible.

Su corazón no lo dejó. Sentía un fuerte nudo en el pecho que le hacia más difícil respirar y un calor frío bajando desde allí hacia sus piernas, que sabía podían flaquear en cualquier segundo. Así que tuvo que hacerse fuerte y preguntar.

-¿Necesitas algo?

Maka levantó su cabeza hacia él haciendo en su rostro un gesto interrogante como si no le hubiera escuchado bien. Soul alzó un poco la voz.

-Pregunto si puedo hacer algo por ti- aclaró- no puedo dejarte así, de verdad te ves terrible.

Maka bajó la vista de nuevo, pero en lugar de quedarse sentada sin decir nada, que era lo que ella quería, su cuerpo actuó por si solo, y se encontró a si misma poniéndose de pie y caminando hacia él. Cuando estuvo a menos de veinte centímetros de distancia de su cuerpo, estiró su mano y tocó su pecho, y sin quitar la mano levantó su vista y lo miró comprendiendo lo que realmente necesitaba en esos momentos.

-¿Crees que puedas abrazarme?- preguntó con trabajo, mientras el ponía su mano sobre la que ella le había dejado en el pecho.

Soul estiró sus brazos y la arropó entre ellos. La apretó contra su pecho y de nuevo sintió esa horrible presión que no lo dejaba respirar. Pasó sus manos por su cabello, por su espalda, parecía que no la iba a dejar ir nunca.

Maka se aferró a él como a un bote salvavidas, como a una ultima esperanza, como cualquiera se aferra a algo que realmente necesita tener y en lo que necesita creer. Respiró con ansias el aire helado y calido que transitaba por su cuerpo y se sintió demasiado pesada como para aguantarse un segundo más a si misma.

Soul la soltó lentamente y se dio la vuelta, dispuesto a irse.

-Soul…- Maka lo llamó, aunque sin ánimos de detenerlo o de sonar autoritaria como hubiera ocurrido en otras ocasiones. Soul se detuvo y volvió a voltear hacia ella.

Se había metido las manos en los bolsillos y tenia esa expresión que te hacia pensar en un tipo frío al que nada le importa. Maka se sorprendió de cuan fácil era para el poner esa mirada en sus ojos y esa inexpresión en su rostro.

-¿Qué ocurre?

-Dime, ¿Puedo hacer algo yo por ti?- sujetó la tela del vestido y la estrujó entre sus manos.

-No sé a qué te refieres.

Maka hizo un esfuerzo sobrehumano para no desmoronarse ahí mismo. Tomó mucho aire y se dispuso a admitir, con la voz temblorosa.

-Yo sé…que te lastimé. Soul…tu sabes…tú sabes muy bien que yo nunca hubiera querido que las cosas fueran así. Soy una tonta por no haberme dado cuenta de la forma en que me expresabas tu amor cada vez que estábamos juntos…supongo que estaba tan acostumbrada a que fueras así conmigo que me parecía perfectamente natural pero…

Hizo una pausa larga, tanto que Soul pudo vislumbrar cuanto le estaba costando expresarse en esos momentos. Así que se quedó de pie, sin moverse, sin interrumpir, casi sin respirar.

-Había tanto amor en todas y cada una de las cosas que hacías por mí, y me di cuenta de lo mucho que significas para mí únicamente cuando te perdí. Sé que no puedo cambiar el pasado, no puedo cambiar el hecho de que te herí y te abandoné. Pero también sé que debe haber forma de repararlo.

Levanto la vista y lo miró, angustiada, con suplica, con anhelo y tristeza.

-Ya ni siquiera aspiro a que me ames- finalizó- solo quiero reparar lo que he hecho.

-Para repararlo- dijo él con cierta indiferencia, pero con el dolor saliéndole a borbotones junto con la voz- primero tendrías que vivirlo y comprenderlo.

-Lo haré- puntualizó ella- solo dímelo, y te prometo que lo haré.

Soul se adelantó y se sentó en el sillón. Maka lo miró confundida y no se atrevió a acercarse a él.

-Primero siéntate a mi lado y escúchame hablar de…digamos, de Liz. Ella es atractiva e inteligente y me parece que me gusta, y mucho- volteó a mirarla, sin piedad- ve a trabajar a la oficina mañana y trata de fingir que no te importa que yo empiece a salir con ella.

Maka sintió como si le dieran un golpe repentino en la boca del estómago, pero supo por la mirada de Soul que no se iba a detener.

-Cuando no puedas mas, ven y róbame un beso- continuó, como un reto- y luego desvívete en patéticos intentos de que no me enoje contigo. Luego mírame besándola y trata de seguir fingiendo que no te importa y que todo lo que quieres es que yo sea feliz. Nos ignoramos por un tiempo y me aparezco en tu casa un buen día hondeando la bandera de la paz y te invito a ver películas de terror.

Maka se mordió los labios. Venia la peor parte y la expresión de Soul no cambió en lo absoluto, aunque aumentó la fuerza en su voz.

-Fingiré dormir pero en algún momento te besaré solo por que me da la gana. Luego haremos el amor, o como quieras llamarle, y te dejaré en seguida diciéndote que todo fue un error. Al día siguiente me iré con ella de viaje y te dejaré, pero tu iras a buscarme y me pedirás paz otra vez como si tu fueras la culpable de todo lo ocurrido. Ah, y mientras ocurre todo eso, no se te olvide nunca dejar la rosa roja en mi escritorio todas las mañanas. Ni rosa, ni amarilla. Roja- recalcó.

Se puso de pie y caminó de nuevo hacia la puerta, dispuesto a irse, porque sabía que iba a tener que pedirle perdón y abrazarla de nuevo si se quedaba allí. Se sintió demasiado cruel pero esa era la verdad, era todo lo que él había pasado.

-Luego seremos oficialmente novios, ella y yo, ¿Qué te parece? Pero yo renunciare al compromiso y me daré cuenta de repente de que a quien amo es a ti. Suena divertido, ¿No? Como una montaña rusa.

Mientras hablaba, se estaba obligando a recordar y a atizar el fuego de su dolor interno para odiarla definitivamente y para no necesitarla nunca más, pero no podía.

-Y sobretodo, ámame- agregó- hasta que te duela, hazte dependiente de mi y de todo lo que yo quiera y necesite, vive por mi, no dejes de pensar en mi. Y cuando quieras recuperar tu voluntad y tu autoestima, hazlo, pero aun así, date cuenta de que no eres nada sin mí. Vive todo eso- dijo a modo de conclusión- y llegados a este punto sabrás como me siento yo. Y entonces me pregunto si encontraras la forma de repararlo.

Maka se limpió la cara de unas lágrimas rebeldes que habían resbalado por ellas.

-¿Eso será suficiente?- preguntó, cuando él estaba a punto de salir de allí definitivamente.

-No lo sé- contestó sin detenerse- a mi no me sirvió para nada.

Y la puerta se cerró tras él. Y Maka se fue de vuelta a su sillón tratando de reponerse.

Soul volvió al hotel. Se instaló en su habitación y vio que la pequeña llovizna seguía cayendo. Se quedó sentado junto a la ventana, la noche había caído de repente, cuando salió del departamento de Maka le había parecido que apenas era media tarde.

Desistió de cenar, de dormir o de hacer cualquier cosa. Solo se quedó allí mirando entre suspiro y suspiro la ciudad cubierta de agua y el calor de su respiración empañando la ventana.

Se sentía terrible, como un león enjaulado, cuando no aguantó más estar allí sentado sin hacer nada se levantó de la silla y comenzó a caminar en círculos. La habitación le quedaba pequeña, la piel le quedaba grande y todas y cada una de las cosas que le había dicho a Maka le repiqueteaban en la mente de forma extremadamente molesta.

Sintió que se había pasado, y luego sintió que se había quedado corto. Sintió que debía ser fuerte pero también lo encontró estúpido, ¿Porqué negarse a si mismo algo que deseaba y que podía tener?

Se encontró con algunas respuestas. ¿Porqué negarse? Por su dignidad. Por su autoestima. Por su voluntad. Para probarse a si mismo que no era un idiota que se deja manipular porque sí.

Sentía que tenia cada vez menos espacio, como si la habitación se le cerrara encima. Sentía unas ganas locas de salir corriendo, de perderse en algún bosque, de tirarse a un río y nadar toda la noche a pesar del frío que hacía…

Quería ser libre. ¿Eso es mucho pedir para un hombre? Quería dejar de sentirse amarrado y prisionero, dependiente. Quería poder hacer algo por primera vez para ser feliz él. No por Maka, no por Liz, no por su hermano, no por sus padres. Por él.

Soul miró de nuevo por la ventana. La abrió un poco y sacó su mano para comprobar que la lluvia había dejado de caer.

Decidió salir a caminar un rato. Quizás después, se iría de aquella ciudad a dejar atrás tantos recuerdos dañinos que lo estaban matando. Le apetecía manejar de noche, pero por el momento necesitaba respirar, estirar los brazos y las piernas, sentir el suelo bajo sus pies y la oscuridad de la noche envolviéndolo, disfrutar un poco de la soledad y del anonimato.

Se puso un saco grueso, creyendo haber dejado el otro en el auto, y descendió en el elevador hacia la salida del hotel.

Avisó a la recepcionista que solo tardaría un par de horas cuando mucho, y pidió que para entonces le tuvieran listo algo de cenar. Se negó a llevarse el auto y también negó ante la propuesta de conseguirle un taxi. Quería caminar. Quería ser libre aunque fueran solo un par de horas.

Caminó un poco. Se detuvo en una esquina antes de decidir su rumbo, y se quedó allí parado un momento, reflexionando, meditando, respirando profundamente, llenando sus pulmones del aire frío y húmedo que tanto bien le estaba haciendo en esos momentos.

Decidió qué camino tomar. Dobló la esquina hacia la derecha, que era la calle menos transitada. Y apenas había dado un par de pasos cuando todo el mundo se le vino encima.

Empapada, caminando despacio, con la cabeza agachada y con su saco, que le quedaba algo grande, aun sobre los hombros, Maka venía caminando en dirección a él. Al parecer no lo vio primeramente. Soul dejó de caminar. Se quedó mirando la escena sabiendo que esa imagen no se le iba a borrar nunca de la mente, no sabía si por la sublimidad de la tristeza que emanaba o por lo terriblemente bella que le parecía en esos momentos.

Maka levantó la vista y lo miró. Se llevó una mano a la mejilla, sorprendida de encontrarlo en ese sitio, y dejó de moverse por unos segundos.

Antes de que Soul dijera cualquier cosa, Maka corrió hacia él.

-Soul…tu saco. Lo siento, olvidé dártelo.

Se lo quitó rápidamente y quedó descubierta en un estremecimiento que le enchinó el cuerpo al sentir el aire terriblemente frío sobre su piel húmeda.

Soul tomó con una mano el saco que pesaba lo triple debido a la lluvia que había absorbido, y con la otra atrapó a Maka y la detuvo antes de que emprendiera la huída de nuevo.

Se resistió a abrazarla. La mantuvo frente a él y la miró con severidad.

-Te dije que no anduvieras así, en serio te vas a enfermar ahora- la regañó como a una niña pequeña- y no puedo creer que hayas venido hasta aquí así solo para devolverme esto.

Maka negó con la cabeza, con la mirada agachada.

-No era nada- dijo, tratando de zafarse del agarre- no creo que me quieras escuchar.

-Bueno, contigo ya he perdido tanto que nada puede ser peor- contestó Soul encogiéndose de hombros. No trataba de herirla, pero quería seguir siendo fuerte.

-Yo…lo siento, es algo estúpido- cerró los ojos con fuerza, trataba de no derramar una sola lagrima- Soul…yo lo haré. Haré lo que tú me pidas.

Sinceramente confundido, Soul la miró esperando una explicación.

-Yo…yo…haré todo. Sé que no puede pasar exactamente igual pero no me importaría hacerlo a mi manera. Viviré cerca de ti, me iré esta misma noche si es lo que tengo que hacer para poder cumplir. Cuidaré de ti, te haré de comer, te visitaré todos los días, buscare la forma de alegrarte la vida cada vez que estemos juntos. Si es necesario descuidaré cualquier otro aspecto de mi vida para poder estar a tu lado.

Estiró sus manos y tomó entre ellas una de las de él. Las tres manos estaban frías como el hielo.

Se llevó aquella anhelada mano al rostro y comenzó a besar sus dedos, uno por uno, lentamente, tal como él lo había hecho aquella noche en que todo cambió, aquella noche que los marcó a ambos con tanta estupidez, deseo mal contenido y amor incomprensible.

-No me importa si ya nunca vuelves a decir que me amas, estaré bien. Puedo conformarme con lo que quieras darme. Y si alguna vez te encuentras a una mujer a quien ames y que realmente te merezca, te prometo que me iré y no volverás a saber nada de mí.

Seguía sujetándole la mano, y ahora la mantenía presa contra su mejilla. Se conformaba con eso. Sabía que no tenía derecho a pedir nada más.

-Mientras tanto has de saber que yo si te amo- continuó, nerviosa porque el no le había contestado nada, solo estaba allí mirándola- te amo como una loca, te amo tanto que me cuesta comprender como no pude demostrártelo antes. Siempre tuve miedo de enamorarme de ti, siempre pensé que alguien como tu era inalcanzable para mi y que solo conseguiría lastimarme a mi misma…y todo lo que logré con eso fue dañarte a ti.

Se acercó mas a él y le abrazó, aun pensando que si el no quería corresponder al abrazo, estaba en su derecho y era completamente comprensible.

-Solo no tomes venganza de una manera cruel- pidió, para terminar su declaración- no trates de separarme de ti, Soul, eso podría matarme.

El silencio se apoderó de ellos. Los ruidos de la ciudad eran un murmullo lejano. El frío parecía haber menguado.

-Tonta- escucho Maka de un momento a otro, pero no lo pudo procesar, su abrazo fue correspondido con tanta fuerza que le arrebató el aire- Tonta. Tonta. ¡Tonta, tonta, tonta! ¡Maka, eres una tonta! ¡Nunca vuelvas a hablar de esa forma! ¿Me escuchas? ¡Nunca! ¡Jamás!

Maka pegó su cara al pecho de Soul mientras este la abrazaba con más fuerza. Tenía tanto miedo. Su corazón latía tan desbocado que pensó que si seguía así podría explotar.

-¿Por qué dices eso?- preguntó con un hilo de voz.

-¡Porque tu no eres así! ¡Nunca lo has sido! No necesitas de nadie para ser valiosa, no necesitas nada que yo pueda darte, tu eres perfecta tal y como eres, no me necesitas en lo absoluto.

Le sujetó la cabeza protectoramente con una mano y con la otra seguía sujetando su mejilla. Besó su cabello, en silencio, esperando a que se le pasara el nudo del estomago y poder decir lo que tenia que decir.

-Si sigues así…dejaras de ser la mujer de quien me enamoré, y a quien, para mi desgracia, sigo amando.

Maka se separó bruscamente y buscó en su mirada algún signo de broma o de falsedad, pero no pudo hacer mucho porque fue atrapada por un tierno beso que tomó control sobre sus labios, primero despacio, aumentando cada vez mas la velocidad y la fuerza impresa en aquella caricia. Había tanto cariño en ello, que a ella le costaba creérselo. Cada caricia era estremecedora y le regresaba poco a poco la vida que había creído perder antes. Sentía como poco a poco el hueco en su corazón volvía a llenarse.

-Soul…

Cuando le dio unos segundos para respirar, se encontró sin saber qué mas decir. Simplemente se abalanzó de él y siguió besándolo.

Regresaron al hotel, sin hablar de nada, contando los pasos, los minutos y los segundos.

Antes de poderse dar cuenta, estaban en el elevador besándose sin importarles que alguien los pudiera ver.

Soul simplemente no había podido más. La amaba mucho, y ella se veía tan vulnerable y débil que supo en seguida que no estaba mintiendo.

Ella de verdad sentía lo que estaba diciendo, de verdad le amaba, de verdad deseaba estar con el.

Cuando llegaron a la habitación cayeron en cuenta de lo que estaba pasando. Maka miró la hora, eran más de las diez de la noche.

De pronto la realidad le dio un golpe frontal. Se había ido de esa fiesta, había dejado a Kid con el anillo en la mano, y ahora estaba ahí con Soul…lo había buscado, le había revelado sus sentimientos, y si el se lo pedía, se hubiera puesto de rodillas con tal de poder estar con él.

Soul también recibió su cuota de realidad. Tenía a Maka aun abrazada contra él pero de pronto se sintió raro, absurdo.

-Nos estamos precipitando- dijo mientras le acariciaba el rostro- dime, ¿es esto lo que quieres?

Maka asintió. Finalmente…al diablo todos los demás, ella solo quería a Soul. Era todo lo que necesitaba para ser feliz, a él.

Soul la soltó y sacó una maleta. De la maleta extrajo un cambio de ropa para dormir y se la dio a Maka.

-Sigues empapada. Ponte esto.

Maka asintió. Cuando salio del baño con un pantalón corto y una camiseta que le quedaban grandes, ya Soul había pedido la cena. Se sentaron juntos en la cama, observándose, sin hablar. Cuando llegó la cena, comenzaron a platicar tranquilamente. Les costaba mucho trabajo pues las últimas veces que habían hablado todo había sido muy intenso, ahora hablar de cosas "normales" era una gran dificultad.

-No entiendo- dijo Soul en algún momento, dejando de lado su cena- como es que aun estoy cuerdo. Sé que esto tiene que ser una locura pero…es como si no me importara.

-Yo tampoco entiendo- susurró Maka- pero te juro que a estas alturas ya no quiero entender.

Cuando acabaron de cenar, Maka se puso de pie y lo miró con seriedad. No había querido romper la intimidad tan suave que los rodeaba, pero al no tener en qué mas ocuparse para no tener que hablar de "cosas serias" la atmósfera se había tornado pesada.

-Si crees que es un error, podemos dejarlo aquí. No merezco que me des otra oportunidad. Me conformo con que me des tu perdón.

Soul no contestó. Bajó la vista hacia sus pies, y luego la paseó por la habitación pensando en cuan solo se sentiría en ese momento si no estuviera ella.

El silencio aumentó. Como Soul no respondía, Maka trataba de figurarse como iba a salir de allí enfundada en una pijama de hombre sin que se viera raro. Apretó los puños esperando la respuesta. En serio, pensar en ese momento en una reconciliación definitiva era soñar demasiado.

Él finalmente se puso de pie. Caminó hacia ella y le puso las manos en los hombros, mirándola con una mueca traviesa.

-Dime, ¿Tu oferta anterior sigue en pie?- preguntó mientras la levantaba suavemente del suelo.

-¿Eh?

-¿Cocinarás para mi?- preguntó en tono mimoso mientras la recostaba en la cama acariciándole el cabello- ¿Me cuidarás? ¿Te ocuparás de que sea feliz?

Maka asintió para luego recibir otro beso, tierno y suave, lleno de amor. Tan delicioso que no pudo reprimir el suspiro que tuvo que dejar escapar cuando se separaron apenas unos centímetros.

-¿Y te quedarás conmigo?- preguntó, y ella solo asentía, incapaz de hablar- ¿Porqué?

-Porque te amo- musitó ella, presa de un temblor que iba por todo su cuerpo cada vez que recibía otro beso o caricia, o cuando sentía que la abrazaba un poco mas fuerte.

-No te oigo- retó- dilo mas fuerte o no podré si quiera creerlo.

-Te amo- Soul acarició su rostro y su cuello sin piedad, dejando besos aquí y allá- ¡Te amo!

Cuando al fin pudo dejar salir su voz, ambos estallaron en risas.

-Yo te amo mas- contraatacó Soul, haciendo que ella hiciera una mueca de disgusto, para luego reír otra vez.

-No me provoques…- pidió.

-Tienes razón. Ambos hemos tenido suficiente.

Mas tarde, luego de mucho platicar y compartir esa intimidad tan anhelada por ambos, se encontraron acostados mirando hacia el techo, ambos pensando exactamente lo mismo.

-¿Qué haremos ahora?- preguntó Maka. Soul la atrajo hacia él enredando sus piernas con las de ella y mirándola como si estuviera pensando en algo profundamente.

-Realmente no lo sé. Podemos pensarlo en la mañana si quieres.

A Maka le dio un vuelco en el estómago. Se abrazó a él y procuró dormir tranquilamente.

Al día siguiente, una avalancha pasó por el departamento de Maka llevándose en una pequeña maleta apenas lo esencial, algunos cambios de ropa y documentos importantes, y algo ligero para comer por el camino.

El auto de Soul salió de la ciudad a eso de las diez de la mañana, sin decir a nadie como, ni porqué, con sus dos ocupantes asustados por el riesgo, pero contentos con la decisión.

Liz recibió en su oficina una carta de renuncia que realmente esperaba. En la fiesta nadie se percató de la ausencia de Maka y Soul, lo cual fue bueno para Kid, quien también se fue para aclararse la mente un poco. En el fondo, entendía lo que había ocurrido. Solo quería meditar un poco en su error.

Todo fue difícil en un principio, vivir juntos, lidiar con la compañía, con los recuerdos. Maka consiguió un nuevo trabajo, y aunque no estaban siempre juntos, procuraban compartir todo el tiempo posible.

Aun después de semanas, algunas cosas eran incómodas. A veces, cuando repasaba todo lo que había hecho mal, la culpa la asaltaba y se deprimía un poco. En las noches soñaba que todo era una broma terrible o que por cualquier cosa Soul se iba y la dejaba, y en el fondo sentía que lo merecía.

Pero cuando despertaba, Soul estaba allí, abrazándola con fuerza, dormido. A veces el también despertaba, pero no preguntaba nada, pues comprendía. Solo la besaba suavemente en los labios y trataba de hacerla dormir.

Frecuentemente le decía que nada de eso importaba ya, que si ambos se amaban todo iba a estar bien.

Probablemente todo había estado mal desde un principio, básicamente habían empezado por el final, haciendo siempre cosas incorrectas, pero ella eligió creer.

Se esforzaría por hacer de eso que estaban viviendo el comienzo de una nueva vida, distinta, perfecta. No solo por ella sino también por el amor de su vida, por el hombre que llenaba sus días y la protegía entre sus brazos. Se esforzaría por (y lograría, de eso estaba segura) hacer feliz a Soul.

FIN

Jujuju…bueno, mucha miel, pero espero que les haya gustado.

Muchas gracias por sus reviews y sus ánimos para seguir con este fic. Para mi este fue de los finales más difíciles de escribir, y estoy feliz con el resultado.

Pd. Cherry, no trates de matarme!

Saludos, besos y abrazos!

Atte. Yereri n.n