Hace un año subí un one-shot llamado "No soy Gay" que pareció encantar a muchas personas y estas me pidieron continuación. En su momento no me apeteció la idea, pero hoy después de pensarla, tome la decisión de hacer algunos capítulos para ver que tal nos va.

Ladybug no me pertenece.

I am not Gay

Capítulo 15: Maid Café.

Había pasado una semana desde la extraña piyamada, donde sus sospechas sobre Gabriel Agreste crecieron y las de este sobre su persona también, ninguno lo había aceptado, pero era evidente para el otro que algo se ocultaba en cada uno. Pensó hablar con Fu, pero no lo hizo, era estúpido, pero antes de tener una prueba contundente no diría nada, al igual que con Colette, había ignorado sus mensajes temiendo que si descubriera que alguien sabía sobre ella, la mandaría a otro país.

Estaba asustada.

Muy asustada.

Las posibilidades de irse eran horribles, decirle a Fu que había vuelto a fallar, era como darle vía libre para que eligiera otro portador para Tikki.

No quería eso, ella era Ladybug, no estaba lista para dejar el antifaz.

Por muy egoísta que sonara.

Entonces solamente estaba guardando todo para ella. Incluso no podría confiar en Chat Noir este secreto, si resultaba ser verdad, su padre seria el villano con el que luchaban todos los días, Adrien ya había perdido a su madre…no podía quitarle a su padre. No podía herir a uno de sus amigos, aunque eso significara el ocultarle la verdad.

Todo era muy complicado.

—Creo que debiste ser tú la que vaya con Max a las finales del torneo de video juegos—hablo Adrien tranquilamente a su lado.

Eso era algo que también había cambiado.

Algo había cambiado entre ellos dos.

Adrien por fin había superado los nervios y el tartamudeo que tuvo durante varios días, aunque si bien en ocasiones aparecían, ya eran muy leves. Volvía a ser solamente Adrien, el chico juguetón y buena gente que siempre quiso ser su amigo. Ya saben en un estado normal. Pero a diferencia de Adrien sus otros dos amigos, alias Nino y Alya estaban muy…sospechosos.

Como en este receso donde los habían dejado solos.

Como muchos otros momentos.

Algo ocultaban.

Lo peor sería que Nino por fin hubiera logrado captar la atención de Alya, ya que de ser así, Adrien sufriría mucho por un amor no correspondido.

Eso era malo.

Pero ella se sentía más relajada si ese fuera el caso.

¿Por qué?

Ignoro sus pensamientos para concentrarse en la duda de su amigo, para su suerte, era algo fácil de contestar.

—Max sueña con ese torneo, además a mí no me gusta las cámaras, algo muy diferente al señor modelo aquí presente—hablo alzando las cejas.

Adrien sonrió con un ligero sonrojo, últimamente pasaba sonrojado casi todo el tiempo.

¿Tendría fiebre?

No podría ser bueno para su salud, sintió la risa de Tikki en su mente, pero solo ladeo la cabeza confundida.

—Al menos eso será más fácil que el Madi café—añadió Adrien nervioso.

Después de todo era su culpa, o una parte al menos.

La academia estaba en medio de un festival escolar ese día, para recaudar fondos para un nuevo salón de proyecciones, por lo cual cada grupo tendría un puesto que atender en el festival. Aun así su grupo jamás logro ponerse de acuerdo y cada opinión variaba, desde un centro de juegos de mesa, cosas con tecnología, pintura, moda…nadie pudo ponerlos de acuerdo. Así que hicieron un sorteo, donde cada quien pondría su nombre y su idea en el papel, así que el que saliera, pues tendría que hacerse.

Adrien gano, causando incredulidad en todos ante su idea.

Un café Maid.

Este se había escusado diciendo que siempre tenía mala suerte y no espero pegar nada en ningún sorteo. Pero dado que todos habían estado de acuerdo, no quedo otra que actuar. La mayoría trabajo animadamente en la preparación, otros como Chloé usaban a Sabrina o Lila que con escusas se marchaba, pero en general fue un buen trabajo en grupo.

Para suerte de todos, Chloé dijo que ella pondría los uniformes de sirvientas, con tal de que ella no los usara. Fue un trato justo.

Excepto para Nathaniel, que se desinflo ante la idea.

Entonces ese día había sido de correr arriba y abajo, mientras la mayoría de chicas estaban atendiendo en este momento a los muchos clientes. Los chicos se habían limitado ayudar en la cocina (guiados por Alya) y en todo lo que dependiera de traer cosas, como Kim quien era quien traía los suministros si se acababan. Fue toda una odisea ver chicas como Alix vestidas de forma tan femenina, en cambio otras como Rose o Juleka, sinceramente les quedaba muy bien.

Bueno el receso de ambos ya había terminado.

Se levantaron caminando a su salón, que ahora estaba totalmente decorado como si saliera de un anime y era el salón que más clientes estaba recibiendo. Al pasar al lado de los chicos que molestaron a Rose en su llegada, se encogieron y se adentraron a sus propios salones.

Adrien le vio de reojo, negando divertido ante su sonrisa satisfecha.

Un grito los alerto.

Corrieron al mismo tiempo a su salón, donde ahora Alix estaba en el suelo con su vestido manchado, su expresión era de furia.

—¡RENUNCIO!—grito quitándose el delantal que tenía sobre un vestido negro demasiado corto.

Alya jimio de forma enojada.

Ella quien era la que más tenía conocimiento en cocina y manejo de clientes (no por nada trabajaba cada tiempo de vacaciones con su madre) así que se había puesto a cargo de guiar al salón aunque no le gustara.

De reojo vio como Nathaniel le pagaba a Kim, al parecer apostando cuanto aguantaría la chica.

Había muchos clientes viendo la escena curiosos.

El lugar estaba decorado al estilo de cafetería Francesa, con sillas y delantales a juego, incluso habían conseguido unas cortinas temáticas que daban un aspecto bastante clásico al salón. También lograron acomodar suficientes sillas y mesas, para atener a la mayoría de personas. El resto de chicas quienes estaban vestidas, miraban preocupadas por donde Alix estaba por irse.

—¡ALIX!—gruño Alya en advertencia.

Pero la chica giro a verle enojada.

—Ya no soporto, busca un remplazo—grito antes de salir dando un portazo.

Silencio.

Tenebroso y nervioso silencio.

Si alguien decía algo, seguramente Alya lo mataría ahí mismo sin piedad.

Le hizo una seña a Adrien para salir silenciosamente del salón, cuando una mano se posó en su hombro, Alya la veía fijamente con una clara idea en sus ojos.

Se puso pálida.

Pero al ver la determinación, supo que aunque luchara, estaba perdida.

.

Alya era malvada a niveles que nadie podía comprender, el tomar a Mark y a él por la camisa saliendo del salón, le indico que algo malo pasaría. Pero al final esta solo tuvo que luchar durante diez minutos para que Mark cediera ante su carita de perro en medio de la calle. Sabía que su salón vestiría a Kim de mujer antes de esperar que Chloé hiciera algo, pero que eligiera a Mark para vestirse de chica, era algo malévolo. Quiso ayudar a su amigo, pero la mirada de advertencia de Alya, le hizo no intervenir.

Así que ahora estaban en los baños de chicos, esperando a que Mark se terminara de vestir en un cubículo. Escucho al chico gruñir más de una vez con la ropa, que según Alya constaba también de ropa interior.

¿Cómo podía hacerle eso a un chico?

Había visto una cara de enojo en Mark a Alya, pero al final terminaba cediendo con algo de rencor.

Mark tenía una debilidad.

Eso era la carita de perro en medio de Alya, Nino o él.

Siempre funcionaba.

—¡Hasta puso una peluca!—grito de repente Mark indignado.

Soltó una leve risa.

La idea de ver a Nino o Max vestidos de chica era graciosa, no podía esperar por ver a Mark quien seguro se vería ridículo, pero haría el intento. Vale que aceptaba tener sentimientos por el chico, pero aun así le gustaba molestarlo, hacía una cara muy mona.

Ya no tenía tanto tapujos en sus sentimientos como en el inicio, donde siempre intentaba negarlo. Todo lo contrario, desde que el chico había abrazado su cuerpo en medio de la noche, llorando, sentía que algo se había roto.

Una compuerta.

Había luchado tanto por no sentir nada, que cuando por fin se liberó y comenzó a dejarlos fluir, todo se sentía correcto.

Aun no pensaba así en otros chicos, solo era Mark.

Solo él.

El sonido de la puerta le alerto y se giró con una sonrisa burlona, que desapareció al instante. Incluso debió ponerse algo pálido.

—¿Me veo tan raro?—pregunto el chico con su voz rasposa que lo identifico.

Volteo a verlo de arriba abajo nuevamente.

Mark no parecía chico, en lo absoluto, no tenía ni una pizca masculina. No solo portaba el vestido de forma que se notaba su cintura (¿Desde cuándo tenía cintura?) negro al estilo de sirvienta, con un delantal blanco a juego. Sus zapatos eran una especie de botas cafés, con medias altas que terminaban en medio muslo. Su cabeza tenía una peluca de color negro oscuro, que era larga hasta la cintura.

Trago saliva, un sonrojo involuntario que nunca hubiera podido controlar, se posó en sus mejillas.

Había preguntado algo.

¿Qué había preguntado?

Cierto que si se veía raro.

Claro que no, se veía hermoso, si fuera una chica seria alguien que envidiarían las demás. Si bien su pecho era algo plano a pesar de tener ropa interior femenina, su forma de ser era…perfecta.

Puso una mano en su rostro sin comprender que pasaba en su interior.

Su corazón no dejaba de latir, su mente trabajaba a gran velocidad y juraba que jamás en su vida olvidaría esa imagen.

Tampoco quería hacerlo.

Quería verle así por siempre.

—Pareces una chica—dijo algo débil, una chica muy hermosa pero jamás lo diría en voz alta.

Vio a este suspirar algo desganado.

Era normal que la idea no fuera de su agrado.

—Alya también comento algo de maquillaje, seguramente me obligara a cambiar de voz y todo—gruño con enojo y un puño en alto.

Intento reír normalmente, pero solo salió una risa algo histérica y nerviosa.

Mark le vio preocupado.

Decidió que era mejor volver al salón, para su corazón y su mente, ocupaba despejarse con algo. Cuando salieron caminaron tranquilamente, aunque Adrien pronto supo que era una mala idea, la mayoría de chicos de la academia o fuera de ella, miraban descaradamente a Mark, quien ahora caminaba algo torpe, intentando imitar el caminar femenino.

Claramente estaba nervioso.

Este tropezó con nada en el suelo, así que apenas pudo sujetarle con la mano.

—Gracias Adrien—dijo Mark con voz algo forzada.

Un suspiro colectivo les hizo voltear, notando como algunas chicas los veían de forma soñadora, casi con flores saliendo a su alrededor.

¿Qué rayos?

Se vieron preocupados, encogiéndose de hombros.

—Ustedes lucen como una pareja de revista—hablo una voz detrás de ellos.

Se voltearon a ver a Alya que sonreía satisfecha, viendo de arriba abajo a Mark, antes de alzarle un pulgar y que este bufara con los brazos cruzados.

—Ahora mi querida Mari, dame una voz femenina y estas lista para ser una Maid por un día—le dijo guiñándole un ojo.

Mark sintió enojo.

—¡Alya!—dijo con voz enojada y normal.

Alya alzo una ceja retándole, a lo que Mark suspiro. El chico tosió un poco antes de aclarar su garganta.

—Como digas—hablo con voz femenina perfecta, antes de caminar al salón con la frente en alto.

La vio con la boca abierta.

Mark era una perfecta mujer si quisiera intentarlo, incluso él se sentía engañado. Debía haber un error, Mark debía haber sido mujer en otra vida u otro universo paralelo. Además si bien admitía que se había enamorado del chico que vestía despreocupadamente y era la persona más genial para él, verlo de esta forma simplemente le hacía querer tomarle de la mano y besarle en algún rincón.

No lo haría.

Lo patearía antes de acercarse.

Pero las ganas estaban ahí.

—Te daré una foto cuando termine—le dijo Alya como si leyera su mente.

Se sonrojo, pero asintió decidido, ocupaba más que nada esa fotografía.

.

Nadie creía que ella fuera Mark, si bien sus compañeros estaban enterados del plan de Alya, cuando le vieron entrar, nadie acepto que fuera él. Tuvo que alzar un poco la peluca y hablar normalmente, para que los chicos por fin aceptaran la realidad. A diferencia de lo que espero, ningún chico se burló de ella, todos estaban con la frente azul y juro escuchar a Nathaniel hablar sobre poner la sexualidad de todos en duda. Las chicas lo aceptaron más cómodamente y le trataron normalmente, excepto Rose, ella estaba encantada con la apariencia.

Su mente se había puesto a trabajar en miles de escenarios chico x chico, que realmente no quería saber.

Ya debía ser bastante perturbador.

No tenía nada en contra de una relación chico x chico, pero tampoco quería saber que tan lejos podría llegar la mente de la joven.

Si bien muchos chicos fueron atendidos por ella, quienes le habían dejado el número y coqueteaban descaradamente, lo mejor era tratar con las chicas de otros salones, que al reconocerlo, se reían nerviosas y decían que era genial.

Qué curioso.

Cuando era chica la mayoría de chicas la veían con celos, pero estas al pensar que eran chico, lo trataban amablemente.

Este mundo estaba loco.

De repente mientras caminaba a una de las mesas para atender, un descarado poso su mano en el trasero de ella, su frente se puso azul y de repente sintió unas ganas homicidas. Eso era lo que odiaba, si bien los chicos eran acosados en esta época actual, el acoso solo por ser chica siempre incrementaba el doble o triple.

Apretó la bandeja con fuerza.

Tikki intentó calmarla.

Era tarde.

Ahí iba a correr sangre.

Se giró con una mirada completamente asesina, pero antes de darle una patada en el rostro (como sangrientamente paso en sus ideas) la mano del hombre era sujetada por fuerza por otra. Alzo su vista sorprendida para toparse a Adrien con mirada totalmente oscura y una sonrisa muy fingida.

Olvido por un momento al desgraciado que toco su trasero, viendo a Adrien con sorpresa.

—Lo siento señor, pero le debo pedir abandone el lugar amablemente…antes que algo malo puede pasar—añadió lo último con una sonrisa demasiado peligrosa.

Pestañeo confundida.

Al igual que noto que toda la clase miraba sorprendida lo que estaba pasando.

El hombre se intimido un poco por la mirada de Adrien.

Era un hombre que pasaba a los treinta años, con rostro algo arrugado y expresión cansada, vestía ropas normales y sus ojos eran de color café aburrido. Estaba solo y nadie comprendía quien lo había invitado, pero el pobre estaba seguro de no querer estar ahí.

Curioso como un adolecente puede verse más intimidante que un hombre mayor.

Marinette noto que la presión que sujetaba el brazo del hombre, se aumentó, ya que se puso algo colorada a sus alrededores.

—Bien—espeto levantándose de golpe y saliendo sin verlos a ninguno.

Volteo a ver como Adrien relajaba un poco su expresión, pero aún se mantenía bastante seria.

Entrecerró los ojos.

—Soy perfectamente capaz de poder defenderme por mi cuenta—hablo con ambas manos en sus caderas.

Era gracioso.

Había pasado tanto tiempo fingiendo ser chico, que le costaba acostumbrarse actuar como antes lo hacía, pero al final con un poco de tiempo, volvía a ser una chica. Al igual que su madre, tenía un tic de poner sus manos en sus caderas siempre que se enojaba con algo, pero lo había eliminado para fingir ser Mark.

Aunque ahora vestida de chica.

Le era imposible no hacerlo.

Noto la mirada de Adrien sobre ella, sus ojos no demostraban ni una pizca de arrepentimiento. Todo lo contrario, tenía una completa expresión de satisfacción.

Hombres.

—Lo sé—fue lo que dijo antes de irse al lado de Kim para cargar algunas cosas.

Con los brazos cruzados ahora, noto como Alya a su lado estaba con el teléfono en la mano y expresión emocionada.

—Chica eso fue tan romántico—expreso con emoción.

Se sintió algo nerviosa ante la imagen de Alya.

Probablemente igual de loca que la de Rose.

.

Al final el día termino sin muchos más accidentes, lo único es que ahora todos sus compañeros lo veían de reojo cotilleando entre ellos, si bien no ocupaba la confirmación de Nino, este llego a explicarle que todos estaban especulando por lo sucedido en la tarde, sobre lo que paso cuando defendió a Mark. Si bien la mayoría de sus compañeros, bueno casi todos excepto Mark habían notado su comportamiento errático con el chico, nadie había tenido algo tan claro para hablar.

Como ahora.

Estaba algo preocupado y nervioso.

Aun así no se iba echar para atrás con sus sentimientos.

Aun así no se esperó que Chloé lo retuviera cuando iba a buscar sus cosas, en medio de un pasillo a solas. La rubia estaba con las manos en sus caderas y una expresión bastante seria, poco común en ella.

—Adrien—inicio.

No Adrinkis.

No cariño.

No tesoro.

Joder estaba bien jodido.

Trago saliva sin poder contenerse y comenzó a sentir un poco de sudor por su frente, esto era el apocalipsis estaba totalmente seguro.

—¿Te gusta Mark?—cuestiono su amiga de la infancia de forma curiosa.

Mentir o no mentir.

Eh ahí el dilema.

Rememoremos la amistad que ambos tenían. Desde que eran niños se conocieron, ambos fueron creciendo al lado del otro y por lo tanto eran de los que mejor conocían al otro. Mientras él sabía que Chloé nunca fue la chica que muestra, antes cuando era niña era súper adorable y mona con él. Al igual que Chloé sabe todo sobre él, que lo ignore a propósito otras veces, es un tema fuera de importancia.

Sabía que ella lo notaria.

Aunque no espero lo confrontaría, bueno era Chloé Bourgeois, tarde o temprano pasaría.

—Si—musito algo incómodo.

Perfecto ahora no solo Alya y Nino lo sabían, sino que también Chloé estaba al tanto.

La vio pestañear sorprendida, antes de meditar algo en su mente, asentir y pasar de largo de él.

Al menos no había gritado.

—¡MI ROPA!—grito una voz que le costó reconocer, ya que aún era algo femenina.

Corrió a los vestidores donde vio como Mark aun vestido como chica, fulminaba ahora a Alya quien sonreía de forma divertida. Mientras todos habían vuelto a sus atuendos normales, este aún permanecía con el traje de Maid, algo que obviamente no le era cómodo.

Muy al contrario de él, que agradecía al cielo por apreciar aun la vista.

—Ya me disculpe por que la ropa terminara manchada, te prometo lavarla y regresártela mañana, puedes soportar un poco más ese vestido…mira a los chicos no les molesta—añadió Alya señalando a los hombres.

Todos tenían la frente azul y veían a Mark con tristeza.

—No es posible que un chico luzca tan bien como chica—gruño Kim con tristeza de no poder molestarle.

Se rio un poco, para ocultar los celos que tenía.

Bien ahora no debía luchar contra las chicas, si no sobre cualquier heterosexual que pensara que Mark era lindo. Lo cual era casi toda la población.

Genial.

—Me pagaras esto Alya, lo harás—hablo Mark con furia, tomando su mochila y caminando furioso a la salida.

Miro fijamente a Alya, quien le guiño un ojo señalando donde se fue el chico.

Sin duda, era un monstruo a tener en cuenta, pobre Nino.

.

Gruño maldiciones a su amiga, aun cuando Adrien apareció a su lado con una sonrisa nerviosa. Esa perra, si era una perra en ese momento. Ya por si no fuera poco de saber su identidad secreta, llega y ponerla a tal extremo, significaría una venganza gigante. No importaba que pasara, pero la dejaría metida dentro de un armario con Nino, ya verían esos dos. Lo sentía por Nino, pero su amiga acababa de declararle la guerra.

Vio de reojo a un chico pasar y guiñarle un ojo.

Su frente se sombreo de azul, no acostumbrada nuevamente a que alguien la viera atractiva, estaba por írsele encima cuando Adrien logro detenerla.

—Calma Mark, que cuando llegues a tu casa todo será nuevamente normal—hablo Adrien calmándolo mientras lo arrastraba.

Claro.

Pero antes mataría a cualquier hombre que la viera como un trozo de carne.

Al final con la promesa de un helado, aun con esas ropas y la peluca incluida, logro calmarse. Ambos terminaron sentados en un parque viendo a la gente caminar relajada.

Aunque no sabía que unos arbustos más atrás estaban dos personas.

.

—Adrien tiene el comunicador activado—hablo Nino cuando noto que Adrien volteaba donde ellos con un pulgar en alto.

Alya sonrió maliciosamente.

—Debe estar desesperado—anuncio cuando encendió su propio comunicador.

Era hora de amor.

.

—Mantenlo casual, crea una buena atmosfera chico—hablo Alya a su oído.

Bien.

No debía ser tan difícil.

Solamente era una forma de acercarse más a Mark. Ahora que sabía que a este los chicos no le eran completamente indiferentes, a lo cual Alya había declarado como algo lógico, los tres estaban en medio de un plan para poder conquistar el corazón de este.

Aunque no por eso era más sencillo.

Bueno los chicos habían aceptado estar ahí para ayudarlo si metía la pata.

—Hoy es un gran día—hablo con voz alta y totalmente nervioso.

Alya y Nino se golpearon la frente con la palma de la mano.

Bien mal inicio.

Por otra parte Mark solo ladeo la cabeza confundido, dios era tan mono con esa peluca y esa ropa, podría besarlo en cualquier momento.

Bien.

Estúpidas hormonas.

Ya era suficientemente malo tener hormonas, como para sumarle el chico que te gusta, descubrir que eres gay y además tenerlo vestido de chica.

—Tomando en cuenta que me vestí de chica, un hombre me toco el trasero y fui acosado…no estoy tan seguro—añadió este con diversión.

Rayos.

Bien.

Ayuda.

Giro a ver a Alya con expresión de pánico. A lo que esta suspiro antes de asentir.

—Dile que piensas que se ve bien como esta vestido, Mark saco el tema, es un cumplido…supongo—hablo la morena para sí misma.

Se sonrojo un poco.

¿De verdad haría eso?

No ocupo más que ver unos segundos los ojos azules del chico, si, si lo haría.

—C-creo que te ves bien así—tartamudeo casi sin soportar la vergüenza.

Mark pestañeo viéndolo.

Antes que sonriera levemente, sin comprender la intensidad con la que le decía ese cumplido.

—¿A que soy una chica muy guapa?—hablo fingiendo nuevamente el tono de voz femenino.

¿Fingiendo?

Era casi natural, en otra vida Mark no solo fue chica que si no que también fue un actor de películas o algo.

Comenzó a toser un poco.

Mantenlo casual.

Mátenlo casual.

¿Qué podía decir sobre eso?

Nada que no fuera un: eres lo más hermoso que vi en toda mi vida, por favor hazme el honor de casarte conmigo, tener tres hijos (adoptados), un perro, un gato y un hámster. Te juro que te hare el chico más feliz del mundo, pero que por favor se vistiera así más seguido.

Era demasiado.

—Tranquilo no pienses tanto en tu sexualidad, Kim casi lloro sobre mi diciendo que no era justo que no pudiera bromear sobre mi vestido de chica—hablo Mark con voz calmada.

Maldito Kim.

Sonrío de medio lado antes de verle.

—Saco el tema, aprovéchalo—gruño Alya de inmediato.

Aunque también parecía muerta de risa, se preguntó que tanto sabría Alya, pero decidió que sería en otro momento.

Bien.

Era hora de abordar el tema, debió abordarlo en la piyamada con Nino, pero este era un momento perfecto.

El te amo momento.

—Mark yo…a mi…me…—no sabía cómo continuar, pero este tenía su mirada en él.

Joder que ojos más hermosos.

—Creo que me gusta un chico—soltó sintiendo un peso menos de encima.

Los ojos de Mark pestañearon, antes de brillar con algo de emoción, como de preocupación. Acaso pensaría que le gustaba él y no le interesaba, o acaso algo le había preocupado.

Que debía hacer.

Se retractaba.

Decía que era una broma.

Ocupaba una bolsa de aire.

.

Bien Mark como tú quisiste, ahora Adrien estaba confesando lo que tanto temías. No pudo evitar sentir un agujero dentro de su pecho, Adrien por fin le diría que le gustaba Nino, ella lucharía por ayudarlos y de alguna u otra forma, Adrien sería feliz. Pero ella no podía ser feliz por él.

¿Por qué no?

Había pensado mucho en eso, pero cada vez el sentimiento era peor.

Sentía que lo perdería.

Lo cual no tenía sentido.

Siempre serian amigos.

Sonrío de forma nerviosa.

—¿Quién es?—pregunto con nervios, sentía que cuando Adrien lo dijera, terminaría de apuñalar algo dentro suyo.

Este también parecía nervioso, claramente no acostumbrado a eso. Chat Noir confeso que siempre le gustaron las chicas, incluso eso significaba que en un momento Adrien estuvo enamorada de ella, al menos como Ladybug. Pero no había aprovechado sus sentimientos.

Un momento.

Detuvo sus pensamientos un instante.

Porque por un segundo había deseado volver el tiempo, que Chat Noir se le declarara como lo hizo mil veces y seguirle el juego.

¿Acaso ella..?

—Me gusta mi mejor amigo—hablo Adrien con el rostro totalmente rojo y casi gritado.

Auch.

Inserte dolor aquí.

Bueno no importaba, no importaba ahora que sentía, solamente podía ayudar a su amigo.

Mostrando una gran sonrisa, más fingida que otra cosa, hablo…

—No te preocupes, estoy seguro que Nino también te va querer—hablo con dolor en su corazón.

Adrien pestañeo un momento.

Antes que gritara.

—¡¿QUÉ?!—grito él y casi juro que cercano a ellos grito alguien similar.

.

Alya salto sobre Nino para taparle la boca, casi muerta de la risa pero igualmente preocupada por Marinette, sin duda esa chica era única.

Y ciega.

Muy ciega.

.

Bien esto no tenía el menor sentido del mundo, no entendía como Mark llego a la conclusión de que le gustaba Nino, incluso se puso algo azul al pensar en la posibilidad. Nino era genial y un gran amigo, pero no tenía sentimientos por el chico, nada más que hermandad, aunque a veces bromeaban solo eran bromas de chicos, jamás ninguna insinuación real como con Mark.

¿Es que acaso era legal ser tan ciego?

Para su frustración Mark parecía totalmente confundido, como si no entendiera la gravedad del asunto.

Tomo aire.

Nada podía ser peor que eso.

—No hablo de Nino—

—Pero dijiste que te gustaba tu mejor amigo—

—Si me gusta mi mejor amigo, Nino es de mis mejores amigos, pero tú también eres mi mejor amigo—

—Pero si no es Nino esto no tiene…Oh…—

Se sintió morir cuando vio la revelación en el rostro del chico, como si entendiera por primera vez todo, como si viera el sol y ahora todo fuera claro.

Entonces llego el silencio.

Como las ansias en su interior.

.

Adrien estaba enamorado de ella.

La revelación le ha pegado tan fuerte como si él le dijera que sabía sobre que era mujer o era Ladybug. No tenía ningún pensamiento coherente en su interior, solamente repetía una y otra vez la frase de que Adrien estaba enamorado de ella.

Entonces una estúpida felicidad le inundo.

Ese gato idiota.

No solamente se había quedado encandilado con su identidad como Ladybug, si no que había logrado enamorarse también de Mark, un chico bastante reservado pero que era lo más sincero que podía ser.

Amaba ambas partes.

Se había enamorado de ella dos veces.

Se sintió feliz, fuerte, nerviosa, ansiosa, feliz muy feliz.

No entendía por qué.

¿Ella lo quería?

Bueno Adrien había sido su primer amigo en Francia, uno de los mejores que extendió su mano sin dudarlo, alguien con quien podía confiar su espalda en medio de las luchas contra villanos como nunca hizo. Adrien siempre parecía solitario, pero a su lado reía divertido y juguetón, era uno de los seres más amables que conocía aunque tuviera un triste pasado.

Era alguien que quería en su futuro y a su lado.

Pero nunca pensó en nada más.

No.

Eso era mentira.

Cuando había pensado que quería a Nino, su corazón se había dividido entre ayudarlo o no, siempre buscando la felicidad del chico. Porque de algo era seguro, Adrien se merecía una vida feliz de ahora en adelante. Pero ella había tenido miedo, que la amistad entre ambos cambiara, que este se alejara.

Pero ahora podía tenerlo.

No estaba segura si era amor, si era egoísta, pero no quería que se fuera.

Había pensado hace una semana en besarlo en medio de la piyamada, había sentido calor a la hora de ser abrazada por el chico, había disfrutado los dos besos anteriores.

Podía repetirlo.

Podía buscar la felicidad que Adrien ofrecía.

Lo vio nervioso, temeroso, dudoso de sus pensamientos. Pues claro el chico pensaba era Gay, y era nuevo para él.

El peso de la realidad cayo tan fuerte sobre sus hombros, que la estúpida felicidad que había formado se evaporo dejando el frio de lo que debía hacer.

Adrien pensaba que era chico.

Pensaba que era chico porque lo había engañado.

Lo engañaba por un motivo.

Mark había nacido para proteger a los demás, para no involucrarse con otros y que no sucediera de nuevo lo mismo con sus padres. Había fallado creando amigos cercanos y ahora una relación no sería conveniente, además de tener que explicarle a Adrien tantas cosas.

Le estaba mintiendo.

Bajo la vista perdiendo el dolor en el rostro de Adrien.

No podían ser nada.

No ahora.

Y cuando este supiera la verdad, probablemente no entonces. No cuando descubriera todos sus engaños, desde Mark, desde Ladybug, incluso Adrien no conocía a Marinette, solo la parte que Mark dejaba ver.

Era tres personas.

¿Amaría ese conjunto que la formaba en una totalidad?

Alzo la vista con temor cuando lo vio levantarse, con ambas manos en los bolsillos del pantalón y una sonrisa tímida. Claro, el bueno y gentil Adrien no diría nada en su contra, aunque lo estuviera lastimando, así de estúpido era el amor de este por sus amigos.

—Sé que es mucho para procesar, solamente no quería que hubiera más malentendidos y estaba algo cansado de ocultarlo—musito este con una mano ahora tras su cuello.

Era verdad, Adrien no era bueno ocultando cosas, incluso su identidad como Chart Noir era oculta solamente por la magia del antifaz, ahora era claro que ambos eran el mismo.

Abrió la boca, pero no pudo decir nada.

¿Qué podía decir?

Acaso había una oportunidad para ella hacer algún día algo bien por un ser querido. Esta era una, alejarlo antes que se involucrara en medio de una espirar que lo terminaría lastimando. Esto era, romperle el corazón y alejarlo de ella, como todo ser cercano, para que no sufriera.

Apretó los puños con fuerza.

—Solamente que cuando me di cuenta que te podrían gustar los chicos, pensé que tal vez…tendría una oportunidad de que algo pudiera suceder, ¿tonto no?—hablo lo último en broma.

Pero se estaba lastimando, cada frase lo hería, se estaba lastimando por ella.

Incluso eso hacía por ella.

No era un tonto.

Si ella hubiera conocido a Adrien como Marinette, estaba totalmente segura que no duraría mucho en enamorarse del chico, su personalidad, su forma de ser y como actuaba a su lado. Tarde o temprano también aceptaría a Chat Noir por su valentía y coraje.

No era tonto.

Para nada.

—Bueno lamento si te incomode, yo solamente…espero sigamos siendo amigos como siempre y yo…—por fin dejo de hablar cuando puso su mano sobre la de este.

Aunque estaba de pie y ella sentada, Adrien permaneció silencioso viendo como tomaba su mano con algo de fuerza.

No sabía ni por que había tomado su mano.

No sabía que hacer…decir…hacer.

Supuso que lo menos que Adrien merecía era la verdad, pero aun eso le tenía negado, así que solo podría decir algo.

Lo que fuera.

—No merezco tus sentimientos—musito lo suficientemente alto.

Noto la mirada fija de Adrien en su persona, sin juzgarla o estar confundido, solamente esperando y confiando en ella.

Apretó los dientes.

—Te estoy ocultando muchas cosas Adrien, no soy tan buena persona, falle tantas veces…si vieras como verdaderamente soy, probablemente no sentirías lo mismo—explico viéndolo a los ojos.

Deseando que entendiera la advertencia, que se alejara, que huyera.

Pero no lo haría.

Los ojos del chico parecieron confusos, antes de suavizarlos un poco y volver a esa forma de ser tan amable, que siempre procuraría apoyarle en todo. Incluso cuando su temor fuera ella misma, estaba segura que él estaría ahí para ella.

Era tan buena persona.

—Bueno amar a una persona es amarlo en lo bueno y lo malo, si ocultas algo estoy seguro que solamente tendré que amar es parte también—expreso con tal sencillez.

Que la dejo muda.

Pestañeo unos instantes procesando las palabras del chico, antes que una sonrisa tonta se formara en sus labios.

Era increíble.

Soltó la mano de este y se puso a ver al cielo, Adrien no se movió más, pero estaba ahora esperando una respuesta pacientemente.

¿Qué decir?

Lo vio de reojo, este le sonrió en apoyo.

—¿Podrías darme tiempo?—pregunto esperanzada.

—¿Tiempo?—

—Para poder ser sincero completamente, luego si aún quieres…podríamos intentarlo—

Lo vio sonrojarse completamente y sonrió con calidez.

—Está bien—dijo Adrien tímido con el rostro ahora más rojo.

Esa tarde ambos vieron fijamente el cielo sin decir nada, pero ya no faltaban más palabras después de todo.

Continuara…

Estoy segura que nadie esperaba que pasara esto ahora.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde público mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.