Hace un año subí un one-shot llamado "No soy Gay" que pareció encantar a muchas personas y estas me pidieron continuación. En su momento no me apeteció la idea, pero hoy después de pensarla, tome la decisión de hacer algunos capítulos para ver que tal nos va.
Ladybug no me pertenece.
I am not Gay
Capítulo 16: Competencia culinaria
Bien esto era raro.
Miro las 24 llamadas perdidas de Colette, las cuales ignoro completamente y sin intenciones de volver a contestar. La última vez había estado histérica por lo sucedido con Kagami, si se enteraba de todo lo que había sucedido desde entonces, ella estaría bien frita. En su lugar tomo la mochila de Tikki en su cadera y salió tranquila para disfrutar de ese día libre.
No había clases.
Luego de dos semanas de completos exámenes por todos lados, un buen descanso era lo mejor. Ya con un mes desde lo del Maid Café, todo estaba regresando a una aparente normalidad. Alya le había atacado por no hablar con Adrien sobre sus sentimientos, mientras que ella aún no estaba preparada.
Esperaba aun no fuera tarde.
Pero estaba tan asustada.
Todo parecía ir tan rápido.
Al menos Adrien no había cambiado con ella, eso no lo toleraría. El chico seguía siendo amable con ella y muy dulce, si bien en algunos momentos tenía detalles significativamente caballerosos, a pesar que se supone ella era un chico, no decía nada o parecía incómodo. Solo eran pequeños gestos que solamente le hacían querer soltar toda la verdad.
Desde prestarle su sudadera cuando la suya termino llena de barro.
Traerle una bebida que sabía que le gustaba.
Prestarle un libro que siempre había querido.
Solía prestarle siempre atención.
Pasarle el Pokémon que ella siempre quiso, con buenas características y mucho nivel.
Incluso paso el templo del agua en Zelda porque ella no quería hacerlo.
Ese chico sabía cómo conquistarle.
Cuando salió del hotel, escapando de la mirada de Chloé, que últimamente estaba algo más apegada con él, se sorprendió de ver a Adrien en la entrada del hotel. Sus ropas habían cambiado un poco, desde un pantalón negro con tenis de color oscuro, a su camiseta verde y pelo algo despeinado.
¿Chat Noir?
Se sonrojo levemente, pero logro calmarse antes de hablar con este.
Era curioso como un cambio de atuendo, te hace notar cosas sutiles de esa persona. Probablemente de no saber que era Chat Noir, se estaría comiendo la cabeza al pensar que podría recordarle el chico.
—Hola Mark—saludo Adrien con una gran sonrisa.
Le imito con una más leve.
La sonrisa de Adrien era un poco, aplacadora, como si lo único que necesitara para ser feliz era estar a su lado. Lo cual le provocaba dolores de cabeza al sentirse mal, pero aun así le agradaba el que este pensara así de ella.
—¿Vamos siempre a comer?—
—Bueno Alya y Nino quieren ir a la panadería cerca de la escuela, al parecer sacan un nuevo pan que tiene a Nino como loco—
—Se salva que Alya es una gran cocinera para cuando se casen—
Hace una semana por fin había obtenido su venganza, con ayuda de Adrien para su diversión. Alya jamás había esperado que cuando fueron a visitarle, con una sonrisa malévola los encerrara a ella y a Nino dentro del baño, durante por tres horas. Un precio justo por haberlo disfrazado de chica durante varias horas. El que ambos salieran algo sonrojados, con el cabello despeinado y una marca rojiza en el cuello de Alya…no tenía ningún significado oculto.
No eran novios.
Pero ahora que sabían que podría aceptar los sentimientos de Adrien, ambos se iban para no molestar, cuando probablemente se estarían besando por algún pasillo.
No es que ella no hubiera tenido la idea con Adrien anteriormente.
Pero se había controlado.
Ignoro que sus hormonas eran alborotadas por un modelo atractivo que le había declarado su amor, para entablar una conversación random sobre video juegos. Cuando llegaron al parque cerca de la escuela, se sorprendieron de ver a Nino y Alya esperándolos en la esquina haciendo movimientos de manos bastante notorios.
Al llegar a su lado Nino miro emocionado a la panadería de la esquina.
Suspiro.
Debió haberlo supuesto.
Mientras Nino y Adrien comentaban sobre la deliciosa panadería que estaba en la esquina cercana a su usual colegio, Alya le vio sobre su hombro confundida. Claramente la chica conocía de sus padres, pero nunca comento sobre que esta panadería era su anterior hogar o el nombre en específico, era lo mejor supuso. Tikki desde su mochila le intento dar su apoyo.
No era tan difícil.
Sin sus padres ahí, la panadería apenas si podría darle un golpe tan duro.
La campana de la entrada sonó cuando pasaron, provocando que se golpeara mentalmente. La panadería si bien ya no era de sus padres totalmente, aún estaba casi igual de como recordaba. Casi podía jurar verse a sí misma caminando entre la habitación, siendo observada con cariño por sus padres mientras intentaba acomodar la mercancía.
El golpe de nostalgia fue como una patada en la entre pierna, si fuera hombre claro está.
Suspiro tocando al pasar uno de los muebles.
Parecía que había pasado hace una vida.
—Hola Nino—hablo Nicolás con amabilidad.
Nicolás era un hombre de cabellera negra como el carbón y ojos castaños, era bastante normal, pero tenía una sonrisa bastante bonita. Parecía estar cerca de los 30 años, pero su cuerpo era suficientemente musculoso para encargarse de este lugar unos cuantos años más.
Nino quien era cliente frecuente, sonrió emocionado chocando la mano.
—Te dije que traería amigos en este día—se exalto Nino con emoción.
Los tres rodaron los ojos ante su comportamiento infantil.
Nicolás por otro lado soltó una leve risa.
—Nunca debí decirte sobre el nuevo pan, ahora jamás podre sacarte de esta tienda, te harás gordo—
—Valdrá la pena—
Mientras Nicolás mostraba unas bandejas con un nuevo tipo de pan que parecía un croissant, ella se vio totalmente embobada por otro pan que vio en la vitrina, sus ojos se abrieron incrédulos y camino hasta el lugar como atraída.
.
Adrien sabía que la panadería favorita de Nino era la suya también, si bien habían cambiado de administración, el pan nunca dejo de fallarles. Nicolás había explicado que usaba las recetas originales de sus anteriores dueños, lo cual era toda una delicia, pero especialmente ese día el pan sabía incluso mejor. Los tres gimieron al sentir el relleno del interior, totalmente delicioso.
Volteo a ver a Mark por instinto.
Ya saben enamorarse hace esas cosas.
Se sorprendió de verlo al lado de la vitrina, viendo un pan con ojos abiertos de la impresión.
¿Qué sucedía?
De pronto un hombre gigante apareció de la cocina, con una enorme sonrisa y un aspecto bonachón. Adrien le pareció levemente familiar, pero no pudo reconocerlo del todo. Este quien estaba lleno de harina con una gran cantidad de panes había visto en dirección de Mark, una sonrisa se puso en su rostro.
—Veo que encontraste nuestro pan de la suerte, mi hija lo creo cuando tenía cinco años—hablo el hombre con una gran sonrisa.
Mark se giró para verlo pálido.
Mientras Nicolás sonreía.
—Señor Dupain, estos chicos son clientes frecuentes y amantes de su cocina—dijo Nicolás guiñando un ojo.
El hombre sonrió con las manos en sus caderas.
—Claro que conozco a este niño Nicolás, Nino era un compañero de clases de mi hija y tengo recuerdos de este niño rubio como cliente con su madre—hablo Tom guiñándole un ojo a ambos chicos.
Mientras Nino sonreía emocionado de tener de nuevo a ese hombre en la cocina, Adrien pestañeo confundido de ser reconocido. Vagamente tenía destellos de ese hombre en la panadería, siempre impresionado por que alguien pudiera ser tan grande.
Un recuerdo también vino con esa revelación, sobre una niña de preciosos ojos celestes que siempre le sonreía amablemente.
—Marinette—hablo Adrien de repente cuando la iluminación le pego.
No pudo ver como Alya gemía por bajo y Mark lo veía confundido.
Los ojos de Tom se iluminaron.
—Claro recuerdo a una niña que jugaba siempre que venía aquí con mi madre, se llamaba Marinette y era muy amable conmigo—dijo emocionado.
De su infancia pocos habían podido llamarse sus amigos, pero la amistad que tendía Marinette en los pocos momentos que se vieron, eran sinceros.
¿Estaba ahí?
Giro el rostro buscándola.
Probablemente sería una chica muy atractiva, si bien sus sentimientos por Mark eran reales, la idea de ver a un viejo amigo le emociono.
—Marinette no está aquí con nosotros chico, ella está estudiando en el extranjero—hablo Tom con un tono de voz algo dolido.
Vaya.
Que decepción.
Bajo los hombros y Nino puso una mano sobre su hombro en señal de apoyo.
El hombre en cambio camino donde estaba Mark y Alya, viéndolos fijamente, aun así Mark había apartado la mirada para tener uno de los bollos de pan. Estos parecían un pequeño colocho y estaban llenos de crema pastelera.
—Mi nombre es Alya y este es Mark, ambos somos nuevos en la ciudad así que no lo conocíamos—hablo Alya claramente nerviosa.
Nino giro a verle, se encogió de hombros pensativo.
Tom asintió.
—Mi esposa y yo vinimos acompañar a un pariente de ella para una competencia de comida. Saber cómo estaba el negocio y todo…Mi nombre es Tom y esta que viene acá es mi esposa Sabine—hablo señalando a la mujer que bajaba las escaleras.
Mientras que su sonrisa era hermosa, esta se congelo unos momentos cuando vio a Mark, entrecerrando los ojos confundida, mientras este escapaba de su mirada. De pronto el extraño movimiento de ojos cambio a su usual sonrisa, caminando donde su esposo.
—Un placer—saludo tranquilamente.
Alya soltó una risa aún más nerviosa y casi estrangulada.
Mark seguía con el pan en sus manos.
Descuidadamente tomo un poco del pan y lo metió a su boca, Nino exclamo que debía pagarlo antes, a lo cual Sabine dijo que sería un regalo de la casa por conocerlos de tanto tiempo.
—Aún le falta un poco de dulce a la crema pastelera—musito Mark tan bajo, que solamente Alya, Sabine y Tom le escucharon.
Mientras que Tom entrecerraba los ojos confundido, de pronto una revelación pareció golpear su rostro, antes que Mark pusiera el pan con fuerza en la bandeja y saliera corriendo.
Tom hizo el esfuerzo de salir detrás del chico con el rostro perturbado, pero la pequeña Sabine lo agarro con fuerza evitando que se fuera.
—Ocupo que muevas algo arriba Tom—indico Sabine con voz algo ahogada.
Tom giro a verle con la frente algo pálida.
Alya sin embargo salió corriendo detrás de su amigo.
—¿Les gustaría pasar?—pregunto amablemente a Nino y Adrien, quienes parecían confundidos de todo lo que había pasado.
.
No podía soportarlo.
No era justo.
¿Cuán desgraciada debía ser par que el mundo fuera feliz?
Corrió hasta el parque donde nadie pudiera verle, ahí noto un poste de luz, que no le importo utilizar toda su fuerza para patearlo con fuerza. Si bien era imposible tirarlo, noto que este se dobló unos milímetros, así que al comprobar su dureza, comenzó a pegarle con fuerza.
Como si fuera un saco de boxeo.
Claramente cuando comenzó con los puños, por más fuerza que tuviera, sus nudillos comenzaron a desgarrarse.
No le importo.
—¡MALDITA SEA!—grito con fuerza pegándole nuevamente al poste.
De repente unos brazos en su espalda le separaron.
Gruño y pataleo.
Antes de ver como Alya le tenía entre sus brazos en medio del suelo, sin importarle nada soltó el llanto, Alya había visto suficiente para comprender que pasaba.
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—Entonces Mark y Alya son compañeros nuevos para ustedes—hablo Sabine mostrando una gran cantidad de galletas.
Estaba preocupado por Mark, pero Alya había mandado un mensaje que ella se encargaría, tomo una galleta algo distraído.
—Alya y Adrien llegaron hace dos años a clases, Mark fue en este año y pronto se hizo buen amigo nuestro—hablo Nino quien monopolizaba la conversación por ambos.
No estaba de humor para hablar.
Aun así noto un brillo en los ojos de Sabine ante la mención de su amigo. Tom casualmente se había escusado y caminado a la cocina, parecía algo perturbado cuando Sabine le dijo que no se le ocurriera salir de la panadería.
—Mark es un chico adorable, me podrían hablar sobre él—pidió Sabine con voz suave.
Era muy dulce.
No podía negarse.
No quería ver ese rostro triste.
—Bueno Mark suele ser muy callado, pero también es bueno con los video juegos y en los deportes—menciono Nino con una sonrisa algo leve.
Era verdad.
No por nada ahora estaba en el esgrima y siempre jugaban partidos de futbol al finalizar las clases, Adrien sospechaba que las intenciones de Mark era que él jugara, pero aun así agradecía a su amigo.
—¿Tiene novia o novio?—pregunto Sabine con una sonrisa divertida.
Escupió parte de su galleta en un ataque de tos, mientras que Nino comenzaba a palmear su espalda para que no se ahogara.
Bien este tema era delicado.
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Al final había logrado llevar a Mark de camino al hotel donde vivía, el chico parecía como muerto y no se quejó cuando entre Tikki junto con ella le arrojaron en la cama. Luego de envolverla en las cobijas y salir de la habitación, Alya juro escuchar sollozos de esta, por lo cual Tikki salió corriendo atravesando a la pared para consolar a su portadora.
Alya suspiro en medio de la sala.
Marinette/Mark era el portador del Miraculous de la mariquita.
Era Ladybug.
El héroe que salvaba a Paris de la destrucción, quien siempre estaba con una sonrisa y mirada confiada para enfrentar al mal. Era la misma chica que ahora estaba dentro de su habitación llorando a mares, por haber visto a sus padres aun cuando no se sentía digna. Marinette no podía verlos, según ella eso los pondría nuevamente en el blanco de los villanos, jamás se perdonó que ellos salieran herida.
Era tan…humana.
Siempre que la vio por la televisión, idealizo a la chica, como probablemente hizo todo el mundo. Encantados por alguien tan fuerte y valiente que arriesga todo por otros, como los héroes de sus comic.
Aun así.
Solo era una chica normal.
Con preocupaciones.
Problemas.
Amigos.
Familia.
Pero era diferente, tenía un peso enorme que no le dejaba estar tranquila como otros.
Dejo de pensar cuando un teléfono sonó en la sala, para que no interrumpiera a Marinette lo tomo rápidamente para contestar en su lugar.
—Marinette habla Colette, ocupo que me llames mocosa malcriada, ocupo hablar contigo de tus padres—dijo una voz de una mujer al otro lado de la línea.
No muchas personas sabían que Mark era Marinette.
Recuerdos vagos de la historia de la chica le hicieron contestar
—¿Colette?—pregunto esperando aceptar el nombre.
El tono de la llamada cambio, a pesar que ella no había dicho nada.
—¿Quién eres tú?—
—Alya compañera de clase de Marinette—
Entonces…la charla entre ambas comenzó.
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—Entonces estas interesado en Mark—hablo Tom levantando las cejas.
El rubio gimió audiblemente, sin tener vergüenza.
No entendía como, pero Nino y él habían terminado contando su historia a dos completos desconocidos, que a pesar de su edad, no parecían horrorizados de que le gustara un chico. Sabía que era pleno siglo 21, pero aun así existían personas que no estaban de acuerdo con la relación de parejas del mismo sexo.
Incluso él tenía sus dudas.
Si terminaba saliendo con Mark, pasarían cosas, no solo besos (que ya en si eran geniales) si no que avanzarían en la relación.
¿Tener sexo con otro chico?
Era algo que no terminaba de comprender.
Adrien había obligado a su cuerpo a ver varias series de anime yaoi, pero en las mayorías termino algo traumado y jurando que era mejor experimentar con Mark.
Vale al tema.
Gimió nuevamente cuando Nino se rio de su desgracia.
—Creo que Mark es un chico muy adorable, casi podría jurar que es una chica si tuviera el pelo más largo—hablo Sabine con un dedo en su mentón y una risa indiscreta.
Al menos eso lo tranquilizaba, no era el único en pensar así.
Tom en cambio lo evaluó unos momentos.
—Sabes…aquí fue el hogar donde vivimos Sabine, Marinette y yo…si bien ahora aquí vive Nicolás con su novia, aún recuerdo a mi hija en su habitación gritando que sería una famosa diseñadora que haría ropas para Adrien—cambio radicalmente el tema el señor Dupain.
Lo cual fue un completo alivio para Adrien.
No estaba acostumbrado a hablar sobre su nueva dirección de interés sexual.
No quería saber que pasaría cuando se lo dijera a su padre.
Comenzó a procesar lo dicho por el señor Tom, una ligera sonrisa se posó en su rostro.
—Adrien era un rompe corazones desde niño—se mofo Nino a lo cual lo empujo molestándolo.
El señor Tom rio divertido al igual que Sabine, a pesar de las burlas, la incomodidad y todo el asunto de Mark. Era interesante estar entre dos padres tan cariñosos como el matrimonio Dupain-Cheng, Marinette sin duda era una chica muy afortunada de nacer en una familia tan bendecida.
—Chicos les tengo una propuesta—hablo Sabine con ojos brillantes.
Ambos chicos se vieron confundidos.
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Ese día había sido horrible, al levantarse sentía un millón de peso sobre ella, típico efecto de la depresión que había comprendido durante tanto tiempo. Al menos Hawk Moth esta vez no se había molestado en enviarle una mariposa, que probablemente no le afectaría, tenía muy claro que nunca quería ser un akuma. Alya no estaba cuando se despertó, en su lugar estaba una nota diciéndole que mañana tenían un evento importante.
Wang Chef.
La mejor competición de chef del mundo.
El tío de su madre.
Claramente había seguido la noticia por internet intentando ignorar que la competencia seria en Paris, pero aparte de un suspiro soñador que Tikki comprendió, no paso a más. Claramente no había forma que ella estuviera presente en la competencia, aunque si pensaba de esa manera, claramente no había forma que sus padres terminaran en Paris y la encontraran vestida de chico.
Así que, pensar que Adrien, Nino y Alya le llevaron a la competición, no era una locura completamente.
El destino la odiaba.
Eso era todo.
Al entrar al restaurante no pudo evitar las ganas de vomitar cuando vio a sus padres, estos iban en camino a saludarlos, así que rápidamente se fue a otro lado ante la mirada de sus dos amigos preocupada y la de comprensión de Alya.
Así que no importa que Chloé se le pegara como un chicle, prefería a la rubia que a sus padres.
No debía hablar con ellos.
No podía hacerlo.
Entonces mientras veía anhelante como su padre molestaba a Adrien y su madre le daba unas galletas a Nino, comenzó a escuchar el parloteo de Chloé que parecía no detenerse.
—Pues si Mark soy una de las jueces hoy, al parecer ese hombre de China no vino hace dos años, pero esta vez va reclamar supuestamente el trono con una sopa, odio la sopa—gruño lo último mientras abrazaba su mano.
Hace dos años su tío abuelo no había podido asistir, debido a que ese año su familia se había reunido en China, alegando que era más importante la familia que cualquier título.
Una media sonrisa se posó en sus labios ante el recuerdo.
—A mí me gusta la sopa—hablo provocando que Chloé gimiera.
Sabía que lo que iba hacer no era del todo ético, pero si bien no podía hablar con su familia por su seguridad, le daría todos los ánimos que podía.
Incluso aunque debiera usar sus…¿encantos?
Si Chloé descubría que era una chica, estaba segura la mataría por lo que iba hacer.
Lentamente tomo la mano de la chica, que se quedó congelada con un ligero sonrojo en sus mejillas (también le pidió mentalmente disculpas a Nathaniel), alzándola lo suficiente como si le fuera a dar un beso, como muchas beses Chat Noir hizo con Ladybug. Pero no lo hizo, la dejo con la boca abierta, aún más que antes.
—Estoy seguro que si le das la oportunidad te gustara…lo harías…¿por mí?—pregunto con unos ojos que le había visto muchas veces a Tikki cuando quería más galletas.
Nunca fallaban.
Chloé soltó un grito que no se molestó en ocultar, antes de salir corriendo con las mejillas rojas.
Sonrió antes de notar que alguien estaba detrás de ella.
Al voltear noto a Adrien que le veía con una ceja arriba.
—¿Acabas de coquetear con Chloé para que probara la sopa del chef Shifu?—cuestiono Adrien incrédulo.
Una sonrisa socarrona le demostró su respuesta, a lo que este negó con una sonrisa resignada. No pensaba que se fuera a molestar porque coqueteara con Chloé, pero por si las dudas volteo a verle fijamente. Este al notar su atención pestañeo confundido.
—Tranquilo minino tu aun eres mi preferido—le dijo con un guiño descarado.
Fue tan divertido.
Adrien si bien no estaba tomando o comiendo nada, se atraganto con su propia saliva y su rostro obtuvo un nuevo tono rojo. Este la vio indignado cuando ella soltó una risa descarada. Amaba ponerlo rojo por cualquier situación.
Estaba admitiendo que ese día podría ser mejor.
Cuando su cuerpo se puso tieso y sus ojos se congelaron ante lo que vio entrar por la puerta.
.
—¿Padre?—dijo incrédulo de ver a su padre.
El señor de la moda, el mejor diseñador de Paris y hombre más antisocial que conocía, decirle que iba a ser uno de los jueces de la competencia de comida.
No solo eso.
Había notado las miradas melancólicas de Mark, había intentado apoyarlo y hacerle reír, aunque fuera a costa suya. Funciono bastante bien, no parecía muy convencido al inicio, pero Mark había sonreído de esa forma sincera que demostraba que estaría bien.
Ignoro la leve punzada de celos del chico por coquetear con Chloé, cuando este le indico que era su preferido.
¿Qué significaba eso?
Bueno Mark había comentado varias veces que si le aceptaba con todos sus secretos, podrían intentar algo. Había dejado que pasara el tiempo y no presionándolo, aunque se moría de curiosidad, incluso Plagg le comento que era mejor esperar a que estuviera listo, lo cual no tenía sentido por su desesperado Kwami.
Pero esperaría.
Aun así la felicidad duro poco, pues cuando Mark pudo divisar a su padre, su cuerpo se había puesto tenso y sus ojos mostraron un frio que no había visto antes.
¿Qué pasaba?
—Veo que el joven Strauss también vino—hablo ignorándolo y posando sus ojos codiciosos en Mark.
¿En serio? ¿Qué pasaba?
El cuerpo De Mark seguía tenso, como si fuera un animal listo para el ataque. Pero lo más grande de todo, era que su padre también parecía igual de tenso. Era difícil notar cuando su padre era tan reservado, pero conocerlo durante tantos años, le demostró que su padre no estaba cómodo.
Sabía que ambos habían tenido varios intercambios poco amables, pero este grado era diferente.
—Supongo que todo vampiro debe salir de su cueva en algún momento—contrataco Mark con mirada fija en su padre.
Gimió por bajo incrédulo.
Mark…había dicho lo que había dicho.
Volteo a ver a su padre a punto de hablar en favor de su amigo, de que estaba en un mal momento y que no quiso decir nada malo. Pero se congelo cuando vio una leve sonrisa socarrona, muy vaga en el rostro de su padre.
—Interesante…Adrien ve hablar con el alcalde e infórmale que estoy aquí, Mark y yo tenemos un asunto que tratar—ordeno su padre.
No lo iba hacer.
No pensaba dejarlos a solas.
Pero la mirada de su padre era de autoridad que siempre gobernó su vida, así que con culpabilidad salió corriendo, buscando solucionar estos lo más pronto posible.
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—Me alegra ver que tu carácter sigue igual, perdería un poco de diversión si no fuera así—musito Gabriel con su rostro nuevamente firme.
Se erizo como si fuera un gato.
—No podrías ser más hipócrita—
—Habla el niño que es niña—
Ese maldito.
La lucha de miradas no se detuvo en ningún momento, hasta que una mano se posó en el hombro del señor Agreste. Vio con pánico como su padre estaba ahí, con su madre, Nino y Alya….pero sobre todo sus padres. Recuerdos de su padre quemado en su espalda y su madre herida ayudándole en su batalla final, le hicieron querer tomarlos y ocultarlos en una cueva, a salvo, lejos del mal, no al lado de otro villano.
Gabriel no se inmuto.
—Es un gusto verle señor Agreste, no sé si me recuerde, pero mi hija gano algunos de sus concursos en Inglaterra—hablo su padre ofreciéndole una mano.
Adrien llego justo a tiempo para notar el intercambio de manos de ambos.
—Marinette era una chica con mucho talento, algo atolondrada pero alguien interesante—contesto indiferente viendo de reojo a Mark.
Noto como Alya se tensaba a su lado, como si comenzara a entender que algo pasaba ahí. Solamente Nino y Adrien eran claramente ignorantes de todo el asunto.
Observo bien como el apretón de manos de su padre, era bastante fuerte para cortar un poco la circulación del hombre, antes de separarlas.
Apretó sus puños.
—Me alegre profundamente volverlos a encontrar—sus palabras fueron claras.
Su alrededor se congelo.
Su respiración igual.
Alguien dio un anuncio para que todos se fueran a sus puestos, pero cuando Gabriel comenzó a caminar, intentando seguir a los demás, lo detuvo con fuerza de su muñeca. Utilizo sin importarle la fuerza de Ladybug, pues un siseo salió de sus labios, claramente herido por su fuerza.
Lo vio con los peores ojos de odio que tenía, pero este no se inmuto.
—Toca a esa pareja…y tu sufrimiento será eterno—gruño por bajo antes de soltarlo de mala gana.
Este hizo una pequeña mueca al tocar su mano, pero no dijo nada cuando volvió a caminar.
Ocupaba pensar.
Salió corriendo fuera del hotel, ocupaba pensar, se detuvo frente a las puertas tomando aire, ocupaba pensar.
Una mano sobre su hombro le hizo saltar asustada.
Pero sus ojos parpadearon al ver la sonrisa de su madre. Iba a saludarla antes de salir corriendo, pero luego noto claramente esos ojos, llenos de cariño y comprensión, que no eran como cuando veía a sus amigos, si no cuando la veía a ella caer por las escaleras y ayudándola a levantarse.
Suspiro revolviendo su propio cabello.
Lo sabía.
—No debieron venir, deben salir fuera del país ahora mismo, no sé cuánto tiempo dure Hawk Moth para encontrarlos—expreso con furia.
Se golpeó mentalmente.
Debía haberla abrazado.
Decirle cuanto la extrañaba.
Llorar como quiso hacer durante todos estos meses.
Detuvo sus pensamientos cuando ella le dio un fuerte y rápido abrazo, no era lo que esperaba o quisiera, pero era más que suficiente por el momento. Por qué no podía ponerlos en más peligros, no por ahora. Cuando se separaron esta le vio con lágrimas en sus ojos de felicidad, así que trago pesado.
—Tenemos un vuelo esta tarde, no te preocupes mi panecillo—hablo una voz en la espalda de su madre.
Vio con ternura el rostro de su padre.
Estaba tan lleno de orgullo, preocupación y cariño.
Apretó los dientes para no llorar.
Era la primera vez que los veía cara a cara desde lo ocurrido en Inglaterra, ocupaba demostrarles lo fuerte que era para que no se preocuparan por ella.
Debía luchar.
—Sé que lo harás bien mi querida héroe—hablo su madre dándole un pequeño beso en la frente antes de entrar al hotel.
Su padre le ofreció el puño para chocar, gimió casi al borde del llanto chocándolo con él.
—Nos volveremos a ver pronto—le prometió.
Su padre sonrió con tal cariño, que ignoro la lagrima que salió de su rostro, antes que se marchara al interior del hotel.
Sus propias rodillas temblaban, pero logro mantenerse de pie viendo con firmeza el hotel.
Apretó los puños.
Ya no había marcha atrás, ver a sus padres solo le confirmo que debía hacer algo y no dejar más tiempo pasar. No dejaría que un día más pasara, sin detener a Hawk Moth de su reinado del terror en Paris.
Continuara...
Aunque no lo crean, el próximo capitulo va ser el ultimo de esta historia. Claro que tendrá su Epilogo bien bonito, pero se nos esta acabando ya la historia :D
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde público mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
