Disclaimer: Como debéis de suponer, los personajes de Skins no me pertenecen. No tengo ni dinero ni mi musa me quiere tanto como para crear una serie así de MAGNA.
—Los calzoncillos de Hello Kitty—
«El misterio surge cuando vienen a añadirse la fascinación al espanto».
Pascal Quignard.
Sid Jenkins cierra la puerta de su habitación, poniendo el pestillo (nunca se sabe cuando el oportuno de tu padre desea hacer una visita a su adorado hijo), y mira de soslayo a Cassie, quien le da la espalda mientras se deshace de su vestido, dejando expuesta la palidez de su piel.
Él traga saliva y se quita las gafas. Pero, al no ver ni tres en un burro y al distinguir a su novia como una mancha rosada, decide volver a ponérselas y quitarse, mientras tanto, la ropa.
Cassie se tumba en la cama y espera a que él termine de desnudarse, mirando absorta las paredes de la habitación. Al final, sus ojos se desvían hacia Sid justo cuando él se está bajando los pantalones.
En su rostro aniñado, se dibuja una amplia sonrisa.
—Guay —murmura ella, llevándose un dedo a los labios y ladeando la cabeza—. Yo tenía unos así, pero mi perro se los comió y luego los vomitó.
Sid levanta la vista del suelo y arquea una ceja, confundido por sus palabras.
—¿A qué te refieres?
—Aunque no pensaba que a ti también te gustara llevar cosas así.
Él frunce el ceño. Después, baja la mirada. Sus ojos reparan en sus calzoncillos y, luego, en la mirada brillante de Cassie. Finalmente, Sid se sube los pantalones.
—Oh...
—…
—…
—Los gatitos japoneses te quedan muy bien, Sid…
Cassie se sienta al borde de la cama y lo observa, sonriente.
—Mierda —masculla finalmente él para, después, desaparecer dentro de su armario en busca de unos calzoncillos limpios (y más masculinos, a ser posible) que ponerse en sustitución de los que ahora lleva puestos.
Cassie se levanta de la cama y se acerca hasta él, fijándose detenidamente en la etiqueta que sobresale por el pantalón de su novio: en ella pone "mamá". Los "calzoncillos" de Hello Kitty de mamá.
Como de costumbre, Sid y su manía por llevar puesto cualquier cosa extraña (con tal de no ir desnudo) volvía a sorprender a Cassie.
