Capítulo 04
La fuerza… es lo único que importa…
Hola, este capitulo es un poco extenso, estuve tan bloqueada que no podía terminar el capitulo de una forma en la que me agradara, lamento la tardanza…
Patético, esa quizás era la definición correcta de aquel estúpido entrenamiento, ese pequeño niño era un Sayayin con un muy bajo nivel, tan bajo que daba lástima, bueno menos a el, a el… lo irritaba. Cada mañana desde hacía un mes y medio veía la misma escena, con algunas variaciones, despertaba temprano y aquel mocoso hacia unos ejercicios estúpidos, a modo de calentamiento, según el anciano. Posteriormente caminaba un corto trayecto de un par de kilómetros hacia un lugar donde los arboles eran enormes, para cortar con un utensilio extraño una sección de alguno, y traerlo hasta aquella choza y con unas estúpidas maniobras… hacerlo añicos. Se suponía que debía cortarlos en secciones iguales, como alguna vez había visto al anciano hacer varias veces, aquel mocoso no lo hacia bien, sus golpes eran tan fuerte que solo algunas veces alguna sección se salvaba de aquel destrozo, y entonces… debía hacer todo el trayecto de nuevo, hasta que lograra obtener 12 secciones perfectas. Normalmente el niño perdía casi toda la mañana haciendo eso… Patético, no había otra definición.
Mientras miraba algo molesto aquella muestra de patetismo, alejado, como siempre, también tomaba en cuenta su propia debilidad, su cuerpo aun estaba resentido, sus piernas aun tenían algunas heridas, pero sus brazos ya casi habían sanado por completo, pero la herida que aun sangraba y aun dolía, era la de su estómago, aquella hecha por su propio padre, aquella que a veces le recordaba que tenia que vengarse… de todo.
- Es necesario que pierda tanto tiempo en algo tan estúpido? – grito finalmente al anciano que miraba tranquilamente a su nieto mientras preparaba lo que suponía era el futuro almuerzo.
- Lamento que creas que es una perdida de tiempo, pero es parte de su entrenamiento… desde hace días quiero preguntarte algo, pero no quiero que te molestes, esta bien?
- Puedes hacer la pregunta, pero no prometo respondértela viejo
- Que tan fuerte eres? –
Una mueca de orgullo apareció en el normalmente molesto rostro de aquel niño.
- No podría definírtelo, y si quisiera mostrártelo, destrozaría más que esa choza que llamas casa.
- Vaya… supongo que eres impresionante – Son Gohan solamente atinó a sonreír después de decir aquello, pero no dejaba de mirar a su pequeño invitado… tenia demasiadas preguntas que hacer, pero realmente no quería molestarlo, sentía su ki… y era impresionante, lentamente crecía, cada vez que mejoraba. Pero el príncipe había notado aquella inquisidora mirada.
- Que?
- bueno… me preguntaba, ¿Que harás cuando te sanes?... es decir… te quedaras aquí?
La pregunta quedó flotando en el aire, el príncipe cavilaba en silencio antes de responder, ya que no sabía en pocas cuentas que haría en realidad. Tenía un plan a grandes rasgos… pero nada más.
- Eso no te incumbe anciano
- Por lo menos te quedarás en el planeta?
- no es como si pudiera arreglar la estúpida nave ahora, así que como te dije hace tiempo, estoy estancado aquí… no me queda de otra.
- Me alegro, es decir… me alegra que te quedes en el planeta
Aquella explicación era bastante extraña para el joven príncipe, la amabilidad no era algo a lo que estuviera acostumbrado, todo sonaba a mentiras… todo sonaba estúpido.
- ¿Porque? - Se animó a preguntar, aun no comprendía al anciano, en realidad, no comprendía para nada a esa raza.
- Incluso aunque no te quedes en esta jungla… estoy seguro que nos volveremos a ver y eso me hace feliz, eres similar a mi nieto y confió en que Goku se convertirá en tu aliado en el futuro, por alguna extraña razón siento que el destino hizo que llegaras aquí, ¿tu no?
Destino. Esa palabra era parte frecuente de sus pensamientos, desvió su mirada hacia el nieto el anciano, no quería pensar en el futuro… pensar en aquello era una tarea difícil en su condición, aun no se recuperaba del todo y tenia que entrenar a un niño estúpido que no podía siquiera cortar un tronco.
- El destino es algo estúpido entonces – diciendo esto con algo de dolor comenzó a alejarse, aunque antes de desaparecer de la vista son Gohan dijo algo más – volveré para comer anciano, tendré hambre así que más vale que hagas suficiente comida!
Había caminado un buen tramo adentrándose en aquella jungla, entonces… sus pies dejaron el suelo, Vegeta alzo el vuelo lentamente inspeccionando que ni el anciano ni su nieto hubiesen notado su ausencia, esto pasaba desde hacia pocos días… comenzaba a reconocer aquel extraño planeta.
Había varias cosas que había notado, el planeta estaba habitado y su gente era completamente débil e inútil, lo interesante era que tenían algunos mecanismos que hacían su vida algo mas llevadera con tecnología, pero igualmente eran patéticos si comparaba toda esa tecnología con la de Freezer. Como nada parecía ser de utilidad en realidad, prefería ir a locaciones cercanas, ciudades pequeñas, pero por alguna extraña razón ese día animó a ir un poco más allá.
Claramente era una locación mucho más importante que las anteriores, había muchos tipos de edificaciones y naves, había montón de ruido, sin saberlo el pequeño príncipe sayayin había llegado a la capital del Sur. Le molestaba esa extraña ciudad, las calles estaban abarrotadas de gente y demasiado ruido, así que después de inspeccionarla por un par de horas decidió ir a otra locación, pero en el trayecto sintió como una nave pasaba velozmente cerca suyo, alguna vez había visto naves surcando el cielo, pero definitivamente esta le llamaba la atención por su velocidad, no era tan lenta como las demás…
Quizás la tecnología estaba algo avanzada en ese planeta y podría usarla a su favor cuando se convirtiera en el emperador, decidió acercarse un poco pero igualmente lo hacia con sigilo, alejándose y acercándose rápidamente, parecía que la persona que piloteaba aquella nave quería acercarse, pero no se lo permitía, cuando se acercaba a una velocidad bastante decente el la aventajaba velozmente en otra dirección, era gracioso saber que alguien intentaba seguirle el ritmo, ni siquiera Napa o Raditz lo habían conseguido… esa persona en la nave era muy idiota si creía que lo lograría, pero hacia mucho tiempo que alguien lo intentaba, definitivamente le parecía algo entretenido, unas buenas horas siguió haciéndolo… pero cuando el atardecer llegó entonces se percató de algo… se estaba comportando como el mocoso. Si bien era verdad, que el príncipe Sayayin tenia 9 años y era un niño, sus pensamientos le decían que el era… diferente, entonces cuando vio el ocaso, supo que la sensación de aventajar a una estúpida nave solamente era un capricho de su niño interno, se insultó a si mismo, desde que había llegado a este extraño planeta había bajado la guardia en innumerables ocasiones, esto era... impensable hacia tan solo unos meses… quizás fuese porque no era vigilado por Freezer, o porque en realidad todos seguramente creían que estaba muerto… se estaba relajando, y eso solamente significaba una cosa, se estaba volviendo débil. Algo molesto en ese momento se planto por un segundo frente a aquella nave para alejarse esta vez definitivamente, una parte de el se arrepentía de no haberla destruido, pero tenia demasiada hambre, y también estaba algo cansado, no iba a molestarse en una insignificancia. Tampoco había alcanzado a ver al piloto de la extraña nave, aunque no le interesaba, pero había notado un logo en la parte frontal de aquel vehículo, quizás era una marca de algo… había leído Capsule Corp. Quizás un grupo de gente que podría fabricar naves, tomaba nota mental de aquello, claramente dejaría vivos a quienes pudieran ser de utilidad.
Aterrizo lenta y sigilosamente cerca de la casa del anciano, mientras escuchaba aquel estruendo de maderas destrozándose, definitivamente aquel niño era un completo imbécil, aun no había logrado hacer la estupidez de cortar esos troncos.
- Oye, Kakaroto! – Llamo a aquel niño pero no hubo respuesta.
- Kakaroto! – tampoco hubo respuesta al segundo llamado, se impacientaba.
- Niño estúpido, escuchame Kakaroto! – entonces el pequeño niño lo miró enojado.
- no me llames así, mi nombre es Goku!
- Acostumbrate porque no pienso llamarte de otra forma, idiota!
- Eres malo!
- Eso ya lo sé imbécil, tampoco me interesa ser amable. Como demonios piensas que esto es un entrenamiento?!
- Pues es difícil, aun no puedo hacerlo bien – Como el invierno se acercaba, ahora el número de Maderos había aumentado, esta vez debía hacer tres docenas antes de comer, a pedido de su abuelo.
- Es estúpido!
- Estoy seguro que ni tu lo lograrías – Al pequeño Goku ese entrenamiento no le parecía estúpido, tenia que concentrarse bastante para hacer algo tan simple, porque parecía fácil, pero no lo era.
- Que dijiste imbécil? – Como se atrevía aquel pequeño a cuestionar su superioridad?, el era el príncipe de los Sayayins… el era el mejor sayayin. El pequeño lo miró nervioso y algo asustado, pero no iba a retractarse, entonces sintió como Vegeta pasaba por su lado aun cojeando algo, y sin poder ver sus movimientos, al elevar la vista solo vio que el gran trozo de madera que estaba guardando ahora estaba en el aire, Vegeta iba a intentarlo…
Un golpe violentamente veloz se movió delante del nieto de son Gohan hacia el gran tronco …. pero… no había conseguido su cometido, frente a Goku el gran tronco era despedazado por un puño, el de Vegeta.
Hubo un silencio muy incómodo, Vegeta miraba al tronco y luego a su puño, acaso…
- Jajajaja destrozaste todo pero no lo hiciste como el abuelo – Goku se burlaba estruendosamente, si el príncipe le hubiese puesto algo de atención quizás lo hubiera golpeado, pero no lo estaba escuchando, aun miraba sus propias manos, no comprendía que pasaba.
- Le pusiste demasiada fuerza pequeño… creíste que era sencillo igual que Goku, pero todo está en la técnica- casi no había escuchado las palabras del anciano que se acercaba tranquilamente - me extraño un poco que no hubieses regresado para el almuerzo… te guarde bastante, pero ya será la cena, supongo que también querrás comer.
- No me entrenaron para partir leña anciano, sino para partir huesos – estaba enojado consigo mismo, pero… también por la debilidad de su cuerpo… no podía calcular su propia fuerza…
- Ya veo, quizás es muy difícil para ti..
- Que dijiste!? – el anciano observo el rostro del joven sayayin y decidió decir algo antes de que los siguiente que el joven golpeara fuera su cara.
- Si lo haces con demasiada fuerza solo destrozaras la madera, debes ser certero y delicado, debes hacerlo con eficacia, con la cantidad correcta de velocidad, precisión y fuerza, así no gastas demasiada energía y eso… es importante en la vida… y en la lucha no?
Se sentía estúpido, aunque parecía que el anciano sabia de lo que hablaba se negaba en admitir que aquello era importante. Mientras mas fuerte era mejor, siempre había creído en ello… pero… mirando su puño se dio cuenta, las cosas estaban cambiando, y eso… eso nunca había pasado, la fuerza era lo único que lo había salvado, el odio, la ira y la pelea era su canalizador… pero, en ese pequeño planeta… nada de eso ya importaba…
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Deseaba ser la mano derecha de Freezer, lo necesitaba, necesitaba que confiara en el para encontrar alguna debilidad… pero ahora que había pasado casi dos desde su incursión a las tropas de la lagartija, todo parecía imposible. Sus planes no estaban avanzando, apenas había encontrado algunas cosas para usar, pero… no eran cosas importantes… la comida que el emperador prefería, igualmente se había enterado que los venenos no funcionaban con el, conocía su horario diario, pero encontrarlo desprevenido y solo era impensable, irónicamente ahora sabia que Freezer tenia un hermano y un padre… aunque parecía que no eran tan poderosos como el emperador. Incluso conociendo todo aquello aun era impensable trazar un plan, decidió entonces cambiar sus tácticas. Quizás se había convertido en uno de sus favoritos, pero jamás estaría a la altura de la patrulla Ginyu, o quizás de Sabbon… Además… el emperador ya se estaba cansando de el…
- Tardaste tres horas mas de lo que prometiste Vegeta
El príncipe se hallaba frente a Freezer con una rodilla en el suelo, solía hacer eso para mostrar respeto y disculpas, si bien era verdad que se había tardado tres horas más que otras misiones, también era una verdad que esa misión había sido una de las más difíciles, eliminar a los habitantes de un planeta de esa dimensión sin afectar sus recursos era una tarea lenta y molesta, mucho más con un sayayin de clase algo decente y otro de clase baja, Nappa y Raditz… eran idiotas, pero tenían su razón de ser, le servían…
- Lamento la tardanza gran Freezer, pero el planeta GH-57 esta listo para su venta.
- Me alegra saberlo, pero tardaste más de lo debido en volver, me prometiste que no te tomaría más de una semana, y acaban de pasar exactamente 7 días y tres horas… Estas perdiendo el toque Vegeta
- Gran Freezer lamento hacerle perder el tiempo, fui muy iluso al pensar que lograríamos deshacernos de esos insectos en tan corto tiempo, yo-
- Excusas, Vegeta no me interesan los motivos, solo quiero resultados… estás listo para tu castigo?
Dudo en responder por un segundo, pero ahora que sabía que no había muchas opciones… esta era su última carta, lo había planeado así. La fuerza era lo único que importaba… y solo había una forma de conseguirla.
-… si magnánimo
….
- 51, 52, 53… - Freezer contaba cada golpe que daba en el pequeño cuerpo del príncipe, 180 golpes, cada uno por cada minuto que había perdido. Su cuello era sujetado por una de las manos del emperador y luego era azotado con su cola. Normalmente Freezer no tocaba a nadie, era Sabbon quien se encargaba de castigar a cualquier insubordinado que osara en equivocarse, pero… por alguna razón era el mismo emperador quien siempre se encargaba de los castigos cuando se trataba del príncipe – 88, 89, 90…- trataba de mantener algo de aplomo cuando sentía su piel desgarrada, sus ojos estaban cerrados tratando de soportar sin gritar, sin pensar, porque seguramente si los abría observaría el horrible rostro del emperador, sus ojos no podrían evitar mirarlo con ira y odio, y si algo había aprendido estos años, era que nada se le escapaba al emperador, una mirada, una palabra, una mueca… era suficiente para que aquella lagartija supiera si alguien era leal o no – 133, 134, 135… - y había logrado que confiara en el, era una confianza sumamente delgada, tanto así que no podía darse el lujo de dar señales de ese tipo – 177, 178, 179 y… 180 – aunque la cola del emperador ya no lo golpeaba aun sentía el agarre de la mano de Freezer sobre su cuello, casi asfixiándolo… un silencio incómodo se hizo presente. Freezer acostumbraba terminar sus castigos aventando su maltratado cuerpo a cualquier lugar, para posteriormente limpiarse las manos y retirarse, pero esta vez… parecía que estaba esperando a que abriera los ojos, esto solo significaba una cosa, el castigo no había terminado.
Abrió los ojos aun con duda, pero apenas lo hizo sintió como el agarre del emperador también había menguado.
- Vegeta estas… tramando algo? – la pregunta sonaba algo extraña, la voz del emperador no era precisa como siempre, entonces el príncipe dedujo que la lagartija sospechaba algo pero también vacilaba… no había pruebas ni motivos
- A – a- que se re- refiere magna..nimo – el príncipe de 8 años respondía apenas, pero con total seriedad y seguridad.
- … nada, olvidalo, no eres tan estúpido – diciendo esto arrojo su cuerpo herido – apenas te cures necesito que vayas al planeta Zixara, es del mismo tamaño que el anterior, y necesito que retornes en 5 días, si quieres seguir estando en mis fuerza elites más te vale que no vuelva a pasar esto, estoy perdiendo la paciencia Vegeta.
Tan solo unos segundos después de que el emperador saliera de aquella estancia, la puerta se habria dejando pasar a dos personas… dos Sayayins
- Príncipe, se encuentra bien? – la pregunta era estúpida, su espalda sangraba profusamente y apenas podía mantener los ojos abiertos, claramente esa pregunta venia de Nappa, el idiota ayudante de su padre, lo había elegido no solo por su estupidez también porque era decentemente fuerte, y necesitaba alguien que le cuidara la espalda.
- Vegeta… debemos ir rápido a la cámara de recuperación, dejame ayudarte – el confiado Raditz, era el que no preguntaba nada y solo hacia las cosas, el perfecto peón, reaccionaba sin pensar cuando lo provocaban y era una pantalla perfecta, aparentaba ser fuerte.. . Pero no lo era.
- Estúpidos… - ambos ni se inmutaron a la respuesta del príncipe, era algo natural ser insultado por Vegeta. Mientras llevaban al príncipe a la cámara eran observados por los demás soldados, los insultos y las burlas eran cosa diaria y estaban acostumbrados a ignorarlos, pero eso no hacia que dejara de ser algo humillante, ambos Sayayins estaban hartos de eso… su príncipe era más poderoso que casi toda la maldita flota, pero no podían mostrarlo… no aun.
- Nappa, crees que esto sea buena idea?
- No lo se, nada es seguro ahora niño, pero… Vegeta planeo esto desde hace tiempo, y es el mejor estratega que vi en mi maldita vida, recuerda que es el líder de los Sayayins ahora… - Raditz observaba silenciosamente la cámara de recuperación mientras pensaba en la situación, desde hacia un año acompañaba al príncipe de los Sayayins y no sabia el motivo por el cual lo había elegido, solamente le hacia caso en cada momento, debía confiar en el, seguramente había visto algo bueno en el. Tanto su padre como su madre se habían sorprendido de que el príncipe lo hubiera elegido, no era el mas fuerte de los de su edad, aunque su nivel era decente, no como su hermano, a quien habían enviado a un planeta lejano y débil para que lo sometiera, y eso era algo humillante….
La cámara emitía un fuerte pitido mientras terminaba su misión, el cuerpo desnudo del príncipe estaba completamente recuperado.
- Príncipe… cuales son las instrucciones ahora?
- Consigue tres naves Nappa, nos vamos ahora
- Pero acabamos de llegar
Ni siquiera se inmuto con las palabras de Raditz y siguió su camino. Mientras Nappa se alejaba hacia los garajes de la gran nave de Freezer, el príncipe por fin le comentó algo al adolecente Raditz.
- Iremos al planeta Zixara, tenemos 5 días, así que no hay excusas, si cometes un error, te eliminaré personalmente.
- … - ante las instrucciones asintió en silencio pero luego de unos minutos se quitó el comunicador y viendo que Vegeta tampoco había activado el suyo pregunto – lo… lo conseguiste Vegeta?
Ante aquella pregunta una sonrisa burlona y odiosa apareció en el rostro del pequeño niño.
- Gracias al emperador soy más fuerte ahora
Las palizas no eran sencillas, pero eran una herramienta con la que podía contar si las cosas fallaban, y tenia la excusa perfecta, dos inútiles… no había modo que el emperador sospechara, la diferencia abismal de poderes era clara, no había nadie sayayin más poderoso que el príncipe, y era plausible que los demás Sayayins fallaran, pero claramente… jamás seria culpa directa del príncipe, pero como líder, quien asumiría el castigo seria el… la fuerza era lo único importante y no importaba como la conseguía.]
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Miraba sus puños, todo era estúpido y no le hallaba sentido, el era el príncipe de los Sayayins… su esfuerzo, sus planes, su sacrificio, nada había valido la pena… nada importaba ahora, en este pequeño e insignificante… nada, quizás… ni siquiera su propia existencia.
Tanto el anciano como si pequeño nieto miraban de forma preocupada al niño sayayin quien por varios minutos que se había quedado simplemente observando sus puños. Impotencia, Son Gohan sabia que eso era impotencia, no podía ni imaginar lo humillante que era para aquel niño saber que algo tan simple en su condición y con sus conocimientos… fuera algo tan difícil, lentamente también sintió… como aquel Ki se elevaba.
- Goku… em… ve adentro, yo, debo hablar con Vegeta.
- Abuelito, Vegeta esta bien?
La pregunta se quedó suspendida en el aire, hasta que un fuerte estruendo los sorprendió por un segundo. Un grito había salido de la boca del sayayin, y luego un temblor se hacia presente en el suelo, Son Gohan sabia que aquello no era nada mas que el Ki elevado de su pequeño paciente, pero Goku no tenia ni la más remota idea de que era lo que sucedía.
- Abuelito, un terremoto
El anciano estaba preocupado, pero no por el temblor en el suelo, aquella elevación tan repentina de Ki, estaba lastimando el cuerpo de Vegeta. El sabia que elevar tan rápidamente el Ki era algo sumamente difícil para un cuerpo mal herido, definitivamente las heridas de aquel niño no estaban del todo curadas, mucho menos la de su estómago.
- Vegeta, vas a agotarte si sigues así!
Pero el príncipe no parecía escuchar nada, su ira estaba descontrolada, su frustración se hacia presente con cada elevación de Ki. Pero tan veloz como había estallado… aquella energía se había esfumado, y cayó de rodillas al piso, varias de sus heridas se habían abierto, haciendo que el dolor fuera demasiado para su ya débil cuerpo.
- Vegeta… deja de presionarte, solo te lastimarás más – lentamente el anciano se acercó al niño, pero el no parecía querer su ayuda, cuando el anciano le había ofrecido su mano para que se levantara este respondió con un manotazo…
- Vegeta el abuelo solo quiere saber si el terremoto no te lastimó!
Miró furioso al mocoso, pero luego se olvidó de el, lentamente se levanto y sin dar ninguna explicación se adentró al bosque.
- Abuelo… que le pasa a Vegeta?
-… va a intentarlo…
- que?
- es tan testarudo que no le importa si su herida se abrió, el va a intentar partir la leña.
El cuerpo del príncipe sayayin estaba lastimado, pero se negaba a rendirse, sonaba estúpido, sonaba ilógico, pero debía hacerlo, no importaba cuanto tiempo tardara. Era un estúpido tronco, era estúpida madera, si… pero era una prueba, una estúpida y simple prueba que no había logrado, el era el mejor sayayin, si no lograba esto, si no era capaz de hacer algo tan estúpidamente simple, significaba que aun no seria capaz de lograr algo, algo de todo lo que había planeado, que esto no era el destino, que su destino no era matar a Freezer…
Aun con dolor siguió caminando hacia los arboles más grandes… no importaba cuanto tardaría… el lo lograría, la fuerza era lo único que importaba… y el lo probaría, la fuerza de sus brazos, la fuerza de voluntad… su fuerza, era lo único que importaba ahora.
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Disculpas a todos por el tan largo hiatus, los problemas se hicieron un poco frustrantes para mi, espero les guste este capitulo, ya tengo adelantado el siguiente así que no tardare demasiado en subirlo, mil gracias a los que espero aun me sigan y a los que recién leen mi historia, muchas gracias por leerla.
