-No puede ser…

-Recupera tu alma muchacho, recupera tu futuro. Cuando nos volvamos a ver ya no tendré esta apariencia. Me gustaba más – Cologne sonrió para finalmente desaparecer frente a él, mientras que las mariposas se alejaron del lugar. Ranma estaba atónito. No sabía cuál era el camino que debía tomar, pero algo en su interior le daba el valor para continuar. Sentía que tenía una razón para seguir adelante y luchar hasta el final.

Dio la vuelta, tomó su cabello y se hizo una trenza con su cabello. Empuñó sus manos y salió decidido del lugar. Debía saber más y ella, Akane Tendo, tendría la respuesta.

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Capítulo 3: ¿Cambiar el pasado en el futuro? (parte 1)

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De un momento a otro la lluvia comenzó a caer con intensidad. Las pisadas marcadas en el pavimento del joven azabache, quien ahora llevaba su coleta amarrada en una trenza, resonaban por las calles de Nerima. Como nunca antes Ranma corría con devoción, como si el tiempo se le estuviera acabando. No entendía el por qué, pero ahora todo tenía más sentido como si se hubieran juntado partes de un inmenso rompecabezas. Se sentía animado y con más energía que nunca. El vacío que estaba presente en su vida, desde que tenía memoria, hoy tenía nombre. Akane Tendo.

Sin darse cuenta, al cruzar a toda velocidad la calle fue interceptado por un auto, quien frenó impactando el cuerpo del joven. Ranma cayó y golpeó el pavimento rodeado por la fuerte lluvia.

-¡Ranma! – gritó nabiki quien bajó del asiento posterior para ir en su auxilio. Lo tomó de los hombros y con temor de hacerle daño se le acercó - ¿Qué te ocurre cretino? ¿Cómo se te ocurre tirarte contra el auto? ¿AH?

De apoco el azabache comenzó a abrir sus ojos, llevó su mano derecha a un costado de su frente, notando un fuerte dolor y como la sangre salía de su piel. Frente a él estaba el rostro de pánico de Nabiki y sus gritos se escuchaban a lo lejos. En ello todos sus sentidos volvieron. Tomó a la muchacha de pelo castaño por sus hombros y la abrazó.

-Nabiki, ¡ayúdame! Tengo que volver a Osaka, cuanto antes.

-Pe…pero qué te ocurre? ¡¿Estás demente?! -Nabiki se separó del hombre. Finalmente lo vio a los ojos. Su mirada era penetrante y decidida. La desconoció, no eran los mismos ojos zafiros del Ranma que conocía. En su mirada había determinación y carácter. Un escalofrío corrió por su espalda ¿Quién era el joven que estaba en sus brazos?

-Nabiki por favor escúchame, ¡tengo que volver por ella! – finalmente el grito del azabache la sacó de sus pensamientos.

Las bocinas de los autos se hicieron presentes, molestos por la detención del tráfico y la pérdida de tiempo.

-Cla…claro, vamos al auto – respondió la castaña, mientras lo ayudaba a levantarse e ingresar al automóvil. Sin embargo Ranma cayó inconciente en sus brazos -¡Ranma! ¡Reacciona! – Nabiki no sabía que ocurría pero debía sacarlo de allí inmediatamente.


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Con las piernas estiradas y con mirada perdida, Shampoo jugaba con su cabello mientras observaba con malestar la discusión que se llevaba frente a ella. La habitación era oscura, con dos cuadros de dos dragones combatiendo entre sí y en el centro de la sala, una mesa de cristal rodeada por sillones de cuero, donde ella se encontraba sentada. Al fondo un escritorio con una butaca y sentada en él un joven de finos rasgos, de cabello oscuro y liso.

Mousse apoyaba sus manos en el mesón mientras con determinación observaba como una pequeña peliroja le gritaba en su cara.

-¿Cómo que mi deuda ha crecido Mousse? ¿Quién te has creído?

-No tienes por qué gritar, sabes que nunca ganarás lo suficiente como para librarte de nosotros, ni de mí.

-Llevo trabajando más de cuatro años en esta miseria y ¿dices que mi deuda no ha bajado ni siquiera un cuarto? ¿Quieres que esté a tu lado el resto de mi vida? – Ranko trataba de controlar sus lágrimas de rabia al apretar con fuerza el vestido de seda que llevaba puesto.

-No sería mala idea – Mousse le sonrió y le tomó del mentón atrayéndola hacia él.

-Estás demente. Dime qué tengo que hacer para liberarme de ti.

-Ya lo hemos hablado – El azabache se alejó de ella, apoyó su espalda en la butaca y le dio una sonrisa ladina – ser de mis estrellas vip, volver a trabajar con el señor Soun o…entregarme el cuerpo de Saotome.

-Ja! Ya sabía que solo querías usarme. Eres un cobarde. Entiende ¡Yo no tengo ninguna relación con él!

-Sabes que si no se hubiera suicidado el cretino de su padre, la deuda nunca se hubiera transferido a su hijo. Sinceramente me da pena ese miserable, pero el jefe está molesto y hay que entregarle algo. El dinero o el cuerpo – Mousse pasó por su cuello una fina navaja. En ello fueron interrumpidos.

Al salón ingresó Kasumi. Vestida elegantemente con un vestido largo y una sensual abertura desde sus muslos hasta sus altos tacones dorados, la muchacha le dirigió un filosa mirada al hombre.

-Lamento interrumpirlo señor Mousse, el jefe ha llegado – abriendo las pesadas puertas de la oficina central, frente a ellos ingresa Soun Tendo, un hombre mayor con un abrigo largo y negro, sus bigotes perfectamente armados y su cabello largo caía hasta sus hombros. Al hacer su ingreso, todos hicieron una gran reverencia. Su presencia inundaba el lugar, no sabían si por miedo o respeto, pero ese hombre era poderoso.

-Buenas tardes Mousse-san

-Señor Tendo, que sorpresa, por favor siéntese.

Mouse rápidamente cedió su asiento al mandamás, sin antes notar como la pequeña pelirroja observaba con detenimiento al jefe y dueño del clan. Sabía que aquella muchacha era impertinente y lo menos que quería era desatar la furia de Soun, sin embargo no pudo evitar que abriera su boca.

-¡Oiga usted!

-¿Mmm? – El hombre de bigote notó con sorpresa la actitud de la muchacha. Se sentó pesadamente en el asiento de cuero, levanto la mirada y le dio una sonrisa ladina.

-Sí, le hablo a usted. Sin vergüenza, viejo asqueroso. No pueden tenerme acá por siempre. Mi deuda debió ser pagada hace meses ¡yo no puedo continuar acá! – Ranko golpeó con furia el mesón, encarándolo a pocos centímetros del rostro de Soun.

Acariciando sus largos bigotes, observó a mouse, Kasumi, a sus guardias de seguridad y a la joven china de cabello purpura. Tras ello se rio y fugazmente sacó de su pecho una kodachi y apuntó el cuello de la joven.

-Si quieres puedo terminar con tu deuda en este preciso momento- La sonrisa del señor Tendo era de temer. Levantó el arma al rostro de la mujer – eres muy bella pero con una lengua venenosa ¿Sabes que las mujeres deben aprender a quedarse calladas y obedecer a los hombres?

-Maldito… - En el rostro de Ranko no había miedo, solo odio. Odio hacia el hombre que le arrebató su libertad hace años y la encerró en una jaula construida por mentiras.

-Tú me conoces querida, fue elección tuya trabajar junto a Mousse e irte de mi lado, sabías que tu deuda aumentaría – con el filo de la kodachi, Soun rompió el traje de la pelirroja para dejar ver sus suaves y redondos pechos – pero si quieres podemos hacer un trato. Vuelves a mí y te hago un descuento.

Ranko llena de furia y sin pensar en las repercusiones de sus actos, tras sentirse humillada le escupió en la cara, sin temor.

-Eres un mounstro…

El silencio inundó la habitación, la escena era sorprendente. Mousse con horror dio un paso adelante, si no la sacaba de allí eran capaz de matarla frente a sus ojos. Kasumi desde la puerta dio una sonrisa de satisfacción mientras que Shampoo de asombro, llevó sus manos al rostro. De un momento a otro ambos centinelas que acompañaban al viejo Soun se abalanzaron encima de la pelirroja.

-Hahaha…siempre has sido sorprendente Ranko-chan – limpiándose el rostro con un pañuelo se acercó a la muchacha que estaba apresada en el suelo por sus guardianes. Se puso a la altura de ella y le tomó el mentón con fuerza – Pero siempre tomas tan malas decisiones…- Con un solo gesto, los hombres la tomaron presa y la sacaron fuera de la habitación, mientras la pelirroja daba patadas y gritaba de rabia. La muchacha sabía que recibiría su castigo. Mientras la sacaban de allí pudo ver el rostro de terror de Mouse, quería ayudarla, sacarle de allí, pero estaba atado de manos.

Finalmente, tras Kasumi acompañar a los hombres y cerrar las puertas del lugar, el silencio y la oscuridad se apoderó de la oficina. Soun limpió sus manos y se volvió a sentar. Con mirada filosa posó sus ojos en los de mouse.

-Ya he esperado demasiado y sabes que no tengo paciencia…


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Rodeado por una densa neblina, sentía como el frío calaba en cada uno de sus huesos y rasgaba su piel como si fuera finas cuchillas. Tratando de enfocar con dificultad, la vio. Sus cabellos azules caían con gracia en su delgada espalda, era un poco más largo de lo que él recordaba. Vestía un camisón blanco completo. Gritaba, gritaba su nombre pero ella no lo escuchaba. La distancia se hacía mayor y una luz lo encegueció. De pronto, sintió como su cuerpo se sentía más cálido y tranquilo, unas jóvenes manos lo abrazaban y apoyaba su rostro suave en su espalda. La neblina se disipó frente a sus ojos al tocar sus frías manos. "perdón, perdón…" Era en lo único que pensaba. Lágrimas, una vez más brotaban de su mirada y vio en ella solo calidez y compasión.

"No te culptes, Ranma. Si los días no permiten que nos encontremos, nuestras memorias lo harán por nosotros y si mis ojos no son capaz de encontrarte, mi corazón nunca te olvidará".

Ranma abrió de golpe su ojos y despertó del profundo sueño. Una vez más lágrimas. Se levantó con pesar de la cama mientras limpiaba sus mejillas. Estaba en el hotel y en la esquina de la cama vio a Nabiki hablando por teléfono ¿Qué acaso todo lo que ocurrió había sido otro sueño? ¿El misterioso dojo, el choque contra el auto? Llevó la palma de su mano al rostro. No. No había un sueño, el dolor era real.

-¿Qué pretendes Ranma?

-Nabiki…yo…

-Sales corriendo como un lunático, te tiras contra los autos, te desmayas, despiertas llorando ¿Qué estás mal de la cabeza? ¡Me asustas!

-No, espera. Todo tiene lógica ahora Nabiki, deja explicarte – El joven acercó su cuerpo al de la muchacha, la tomó de los hombros y la miró fijamente – ya sé a quién estoy buscando.

-Me estás hablando en otro idioma ¿Quién mierda es Akane?

-Te reirías si te digo que…no lo sé

-¿Ah? Ya…se te soltó un tornillo – Nabiki empujó la cabeza del azabache hacia un lado y se levanta.

-No, por favor, escúchame. Sé que eres altanera, cruel, siempre quieres ganar y para ti los sentimientos no valen nada, pero Nabiki sé que puedo confiar en ti – Ranma se llevó una mano al pecho – Akane está acá dentro y sé que es real.

-¿La muchacha de tus sueños?

-Sí, sé dónde encontrarla. Mira – Ranma sacó de su bolsillo el pequeño diario amarillo y le mostró la fotografía – ¡Ella es!

Nabiki la tomó con ambas manos para dar cuenta de la fecha de captura. Al verla sintió una presión el pecho que no le gustó para nada.

-Ranma, esta foto es de hace 12 años.

-Pero yo la vi, no está como en la fotografía, pero nos encontramos. Por eso tengo su diario.

-Lo que entiendo es que tú quieres que yo, Nabiki Kuno ¿Te ayude a encontrarla?

-No puedo pedirte eso – Ranma sabía que la muchacha aún mantenía sentimientos por él – solo te pido que me dejes volver a Osaka.

-Al menos te queda un poco de cordura. Toma –La muchacha le arrojó un sobre que tomó Ranma con ambas manos.

-Esto…¿es dinero?

-Aja, mientras andabas haciendo de loco por las calles de esta aburrida ciudad, yo cerré un contrato por millones de yenes – Nabiki le sonrío – esta es parte de tu paga Ranma Saotome.

De un respingo, el joven azabache saltó y le dio un abrazo a la castaña, quien no pudo evitar sonrojarse.

-Gracias Nabiki

Sus rostros estaban cercanos, más de lo que debían y en un impulso, Nabiki besó los labios de Ranma con ahínco. El joven no fue capaz de devolverle el gesto, dejando caer sus tozudos brazos hacia los costados. Finalmente, la joven se separó de él con lentitud.

-No sé si me estás contagiando tus locuras, pero estás distinto Ranma. Tómalo como un beso de despedida. Siempre me agradaste, mucho más que solo agradar, en realidad.

-Lo siento, yo no…

Nabiki detuvo el hablar del azabache con otro estrepitoso beso, que tampoco fue correspondido.

-No tienes que decir nada. Ahora vete, no te necesito más acá. Ah... la trenza te queda bien.

Tras escuchar a Nabiki y cerrar las puertas de la habitación, Ranma apretó con fuerza el dinero ganado. Debía volver lo antes posible. Ya era media tarde y el tren hacia Osaka saldría en pocos minutos de Nerima.


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En un callejón en el centro de Osaka, se veía la silueta de una muchacha peliroja. Sus ropas rasgadas, su cabello desordenado y rastros de sangre en el piso daban cuenta de la brutalidad con la que le habían golpeado. No era la primera vez que vivía algo así. Pero prefería decir sus verdadero pensar, sin importar las consecuencias de sus palabras. Con dificultad se levantó, apoyándose en la fría pared. El viento de otoño la hacía sentir viva y eso le alegraba.

-Al menos puedo irme a casa a descansar – dijo entre sonrisas.

A unos metros de allí una mujer caminaba con una bolsa de compras, su pelo azul bailaba al paso del viento. Su turno en el jardín infantil había terminado, Akane retomaba el camino a casa sin pensar en que desde ese punto, su vida cambiaría. Sin entender la razón, algo le atrajo a un viejo callejón de la calle central y la vio. Una pequeña pelirroja que apenas podía mantenerse en pie. Desesperada y dejando las bolsas en el suelo fue a su ayuda.

-¿Es…estás bien? ¿Quién te hizo esto? – con rapidez se sacó su abrigo para colocarlo en los hombros de Ranko. Quien infantilmente trató de apartarla.

-No es necesario que me ayudes, te meterás en problemas…

-¡No digas tonterías niña! Si te quedas acá puedes morir – con delicadeza la tomó de uno de manos y la subió a su espalda – te llevaré a tu casa. Confía en mí.

A excepción de Ryoga, aquella mujer de profundos ojos avellanas logró que el corazón de Ranko se acelerará. Se asustó. No era posible que haya caído tan fácilmente por su amabilidad. Al sentir la tibieza de la espalda de la mujer y sin darse cuenta, Ranko cayó en un profundo sueño, confiando a ojos cerrados en cada paso que Akane daba. Se sentía extrañamente a salvo.

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Discúlpen el atraso pero estoy pasando por mi periodo azul (depresión estacional) y me cuesta mucho escribir o dibujar o crear cualquier cosa. Pero finalmente he sacado un nuevo capítulo. Qué les ha parecido el Soun malo? siempre ha tenido cara de mafioso al igual que Mouse, como esos mafiosos chinos de las películas. Me hacen falta caractéres para poder bajar todos mis ideas, por ello no se de cuántos capítulos será este fanfic. Muchas gracias por su paciencia, sus comentarios y reviews! de verdad me hacen feliz y me gustaría que dieran su opinión o qué debería pasar.

Ah se me olvidaba, siempre he creído que Nabiki Tendo si sentía una atracción hacia Ranma, quizás no profunda como Akane, pero si físicamente o algo más sexual ¿Ustedes que creen?

Siempre atenta a ustedes, lectores, me despido! Un abrazo grande!