Apretándola contra su pecho, Ranma protegía el rostro de la peliazul, mientras un grupo de personas se acercó a brindarles ayuda. En el piso se encontraban las compras esparcidas de la joven, quien con dificultad escuchaba las voces a lo lejos. Se levantó quedando de rodillas y observó que algo, o más bien alguien, la sostenía con fuerza de su mano.

-Me…me alegro que no estés herida…

-Tú…

La mujer sostuvo con ímpetu la mano del hombre que había arriesgado su vida por salvarla y una vez más el tiempo se detuvo entre ellos. El joven sonrío tratando de levantarse del lugar, mientras Akane le brindaba su ayuda. Lo reconoció, era él, el universitario de la estación de trenes.

-Pero…¿Cómo?...

-No tienes idea cuánto quería encontrarte…- en ello un copo de nieve se posó en su mano y viendo al cielo, el azabache sonrió – la primera nevada del año ha comenzado.

Finalmente el ruido de la ambulancia inundó el lugar y la pareja se perdió entre la multitud.

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Capítulo 4: El chico encuentra a la chica parte 1

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El sonido de la ambulancia ensordecía los alrededores y su intensa luz de color rojo iluminaba el rostro de quien hace pocos segundos casi perdía la vida. En sus faldas un hombre de 24 años perdía la conciencia con una sonrisa en sus labios, mientras ella sostenía de su mano con fuerza. En un cerrar de ojos la sangre de Ranma comenzó a teñir la blanca capa de nieve que los rodeaba.

-¡Por favor ayuda! – El grito de Akane era apabullador. Observó sus manos y vio como estaban cubiertas de sangre por tratar de detener la profunda herida del muchacho. El azabache yacía totalmente inconsciente. La mujer apartaba los cabellos de Ranma de forma desesperada, para luego tomar su rostro con ambas manos, suplicando, pidiéndole que despertara. Lloraba ahogada mientras gritaba en busca de alguien que viniera a su rescate, que la sacara de aquella pesadilla.

Del vehículo descendieron dos hombres con una camilla de primeros auxilios, quienes con cuidado tomaron al azabache.

-¿Qué fue lo qué ocurrió? –preguntó uno de ellos.

-Un accidente…él…me salvó…- Akane no podía despegar su vista de sus manos, ahora teñidas de rojo carmesí.

Las luces intermitentes lo despertaron, sentía que se movía, que lo llevaban hacia algún sitio. Estaba mareado y no podía fijar bien su mirada. Solo pudo notar que ella estaba allí, junto a él. Corriendo tras la camilla que se desplazaba a toda velocidad por el corredor del hospital, mientras la joven peliazul continuaba llorando de angustia. Por él. Ranma quería sonreír de alegría y abrazarla, pero su cuerpo no respondía.

-Vamos, rápido. Tengan preparado el desfibralador – una muchacha de pelo castaño agarrado por una coleta alta, vestía una bata blanca y daba órdenes a sus subordinados – ¡sus signos vitales están bajando!

-¡Doctora Kuonji, está perdiendo demasiada sangre!

Ukyo Kuonji era la médico cirujana encargada del turno de noche, generalmente su carga laboral era bastante aburrida, pero se equivocó al pensar que ésta también lo sería. Una persona dependía de él y debía salvarlo a toda costa. Apretó los dientes y se posicionó arriba del hombre, apretando la herida con ambas manos.

-¡Vamos, vamos, tienes que aguantar! ¡Preparen la carga a 200!

Apoyando las manos cubiertas de sangre en la ventana de emergencias, con la mirada perdida, la muchacha peliazul pedía que el muchacho no cerrara su ojos, que sobreviviera, porque no sería capaz de soportar la pérdida de otra persona. No por su culpa. Otra vez no por su culpa. Las lágrimas brotaban con urgencia. La mirada casi perdida de Ranma no se separaba de los ojos avellanos de la mujer, volvería a perder la conciencia en cualquier minuto y lo único que quería era mantener la viva imagen de ella por un tiempo más, antes de dormir.

"Finalmente te encontré Akane… lo siento… no te reconocí cuando nos vimos en el tren…"- pensaba el azabache al mismo tiempo que veía el rostro de la peliazul desesperado al notar que el pulso del muchacho se perdía.

"Yo…hay algo que quiero decirte, mas por el hecho que me siento agradecido de encontrarte de nuevo…yo quiero decirte...algo más…Lo siento"

El monitor cardiaco dejó de marcar los latidos del corazón de Ranma e inundó el lugar con un sonido ensordecedor. Akane cayó al suelo. Perdiéndose en el vacío pedía por el muchacho "Por favor…no mueras…"

Ukyo giró al ver oxímetro de pulso y se preparó para realizar reanimación cardiaca pulmonar. Hoy, en su sala de emergencias, nadie moriría. Con una fuerza descomunal la mujer comenzó a presionar el pecho del muchacho para luego utilizar el desfibralador.

-¡Doctora está listo!

-3, 2,1 ¡vamos! ¡despierta!


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(sueña Ranma inconciente)

Akane se encontraba en su habitación observándose al espejo, su tez pálida descubría una profundas ojeras causadas por el cansancio. Cada día sentía que le costaba respirar, que su corazón se detenía. Perdiendo aquella vitalidad que le caracterizaba. Sonrió al espejo. Tenía que seguir adelante, no quería preocupar a nadie.

Terminó de cepillar sus cortos cabellos y se levantó para dirigirse al desayuno. Tomó su bolso y cerró la puerta tras ella.

-Tengo que mantenerme alegre, vamos Akane, esto no es nada para ti – sonriendo con entusiasmo encaminó el paso hacia la habitación de su prometido.

-Ranma, ¡es hora de despertar!

La escuché llegar a mi habitación, pero disfrutaba de aquellos minutos en que la sentía tan cerca de mí, mientras me hacía el dormido. Estaba frente a ella apretando con fuerza mi almohada entre la piernas tras balbucear algunas palabras sin sentido para distraerla, en ello escuché como Akane dejó salir una tímida risa.

-Eres un niño… ¿Con quién peleas esta vez? – dijo mientras apartaba mis rebeldes cabellos de la frente, a modo de respuesta y un poco molesto fruncí el ceño, en ello escucho su voz quebrarse– ¿Sabes?...No sé qué pasa conmigo, Ranma…

Al notar sus palabras sentí como el corazón dejó de latir. A mis pulmones ya no entraba aire al notar que Akane, frente a mí, mientras me hacía el dormido, estaba llorando. Lo hacía con desesperación y trataba de ocultarse ante mí. Este último tiempo la veía sonreír con más costumbre de lo usual, ya no caía en mis bromas fácilmente…pero yo sabía que algo no andaba bien, nada de bien. Tengo que despertar, no quiero que siga llorando…no al menos sin saber qué es lo que le ocurre, tengo que preguntarle. De un salto me destape.

-A…¡Akane! ¿Qué haces en mi habitación?- le grité con ahínco para que se detuviera.

Rápidamente, vi como la peliazul se levanta y gira su rostro para no preocuparme. Quería que no me diera cuenta. Pero que boba era.

-No es como si me gustara tener que despertarte todas las mañanas. Apresúrate, Kasumi nos llama al desayuno – de un golpe Akane salió de mi habitación.

Tras ordenar la trenza, me vestí con mi común camisa china de color celeste. Tenía que apresurarme, tal vez de camino a la escuela pueda preguntarle a Akane si algo le ocurría…no puedo evitar no preocuparme por ella. La conocía demasiado bien, cada gesto de la peliazul era un mensaje claro y directo para mí. La leía con facilidad, sinceramente trataba de no hacerlo, pero era imposible evitarlo.

-Niña tonta…como si no supiera que estabas llorando...

Preparado para salir de mi habitación de repente siento un escalofrío bajar por mi espalda…y como consecuencia siento el fuerte gritó de Kasumi llamando a su hermana menor. A toda velocidad, me dirijo hacia las escaleras…y allí estaba, Akane se encontraba totalmente desmayada en el suelo del primer piso de la casa. Mi pecho se apretó. No había duda, todo esto era una mala señal.

¡Akane! – de un momento a otro, me encontré sosteniéndola entre mis brazos, moviéndola suavemente tratando de despertarla. Pero no había caso – qué…qué…demonios está ocurriendo…


Pasadas las horas, finalmente la joven de avellanos ojos despertaba. En la clínica del Doctor Tofú la familia Tendo esperaba ansiosa la recuperación de Akane, más aún yo quien caminaba descontrolado de un lado a otro preguntando cada 15 minutos cómo se encontraba. Nada de esto tenía sentido ¿Desde cuándo…desde cuándo Akane no era la misma de antes?

Finalmente Tofú salió de la habitación con aquella sonrisa que le caracterizaba. Fijé mi mirada en su rostro y decidido le pregunté.

-Doc…doctor , ¿Qué le paso a Akane?- Preguntó nervioso.

-No podría decirlo con seguridad, en realidad no tiene nada fuera de lo común, su respiración está bien, sus reflejos también…lo único…

-Por favor, doctor dígame qué le pasa a mi pequeñaaa – De los ojos de Soun brotaban grandes lágrimas incontroladas mientras se apoyaba de su querido amigo Saotome.

-Bueno…su corazón, su corazón no se escucha con normalidad. En realidad, no puedo escuchar sus latidos.

Silencio. Un silencio absoluto apagó la respiración de todos.

-Pero, no se alarmen. Lo primero será llevar a Akane al hospital por unos exámenes. Hoy ya puede irse a casa.

-Muchas gracias Doctor, como siempre ayudando a nuestra familia – Kasumi se acercó al hombre y apoyó su mano en el hombro del castaño. Quien al sentirla cerca, se volvió tan torpe como de costumbre.

-Por...por favor pasen a verla –Tofú abrió la puerta de un fuerte cabezazo impresionando a todos menos a la mayor de los Tendo quien dejó salir una simpática sonrisa.

-Doctor, usted tan impredecible como siempre.

Soun fue el primero en ingresar a la habitación, llorando descontroladamente se abalanzó a la cama de la peliazul, abrazándola con fuerza.

-Mi pequeña, mi hija…¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? ¿Mareada? ¿Quieres algo? Tú papá te conseguirá lo que tú quieras, solo Akane, por favor resiste ¿Cómo le explicaré esto a tu madre? No puedes morir – El llanto exagerado de Soun caía con pesar encima de la joven. Tras escuchar los gritos de su padre y tratando se soltarse de su agarre, Akane lo observó incrédula.

-Vamos...papá, no fue nada, solo soy torpe. Me caí de la escalera por estar pensando en otras cosas…no me moriré, no pienses eso.

Genma, Kasumi y Nodoka observaban la escena con ternura, excepto un apático joven azabache quién quedó en el marco de la puerta analizando el comportamiento de su prometida.

-Claro que eres torpe Akane, siempre lo has sido – Ranma golpeó la puerta llamando la atención de la muchacha y de la familia – pero…pero nunca tanto como para perder la conciencia – Los profundos ojos zafiros del muchacho se dirigieron con furia hacia ella.

-Tal vez tanto que me lo dices, ya me lo estoy creyendo…

El espeso ambiente entre ambos inundó la habitación, sin embargo Nodoka interrumpió antes que iniciara una nueva pelea entre ambos. Tomando de los hombros a su hijo, le dio un empujón acercándolo a la cama de la muchacha.

-Querido hijo, no es nada varonil que trates de esa manera a una muchacha que está débil. Debes de ayudarla.

-¿Por qué debería? ¿Por qué siempre me tengo que estar ocupando de una niña tan tonta y fea?

La respuesta ante la pregunta de Ranma se vio frente a sus ojos, el filo de la katana de su madre estaba próximo a su cuello y en silencio tragó saliva para armarse de valor.

-No se preocupe tía Nodoka, perfectamente puedo cuidarme sola, no necesito de un hombre insensible y bobo como Ranma – totalmente molesta, Akane levantó las frazadas de la cama y apoyó sus piernas en el suelo, sin embargo no pudo mantenerse en pie.

El azabache al verla caer, con rapidez se acercño y la tomó entre sus brazos. Los mayores se observaron entre sí con curiosidad y temor. Algo no estaba bien en ella. Su pálido rostro y debilidad era notorio. En ello sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz ronca del joven Saotome.

-Por…por favor váyanse de la habitación.

-¡Ranma! Como puedes tratarnos así, tú sabes que estamos igual de preocupados que tú por la salud de Akane, no puedes pedirle a Soun que también se vaya de a…- las palabras de Genma se quedaron en su boca al ver el rostro amenazante de ofukuro – ya…ya nos vamos. Genma Saotome sabía que no había nada peor que hacer enojar a su mujer y ese no era el momento para hacerlo.

Kasumi asintió a la petición de Ranma y tomando del brazo de su padre, quien aún sollozaba de preocupación, cerraron la puerta dejando a los futuros herederos del dojo en silencio.

Akane temía levantar su mirada y topar con los ojos azulgrisáceos del joven que hace más de dos años llego a su casa a cambiar todo, su rutina, su vida y a ella misma. Tenía miedo de encontrarlo, de tener que enfrentarlo y con rapidez aparto su cuerpo del de él, sin mostrar su rostro.

-No tienes por qué preocuparte por una chica torpe como yo…

-Akane, mírame – el azabache tomó de los hombros a la menos de las Tendo para llamar su atención, sin embargo no lo logró.

-No necesito de tu ayuda, menos de tu lástima. Me siento bien, de verdad, puedo levantarme sola – Una vez más Akane trato de sostenerse de pié, pero al mínimo de esfuerzo cayó pesadamente al piso, golpeando sus rodillas contra el suelo. Sentía rabia, rabia de mostrarse tan patética frente a él.

-Dime…desde cuándo…- La pregunta del Ranma caló firme en el pecho de la muchacha, más al notar como los puños del joven se cerraban con fuerza – di…¡dímelo! Por qué, por qué no me dijiste nada…por qué siempre tratas de hacer todo por tu cuenta, maldita sea…Akane…

-Yo…no quería molestar ni preocupar a nadie… - la joven peliazul posó su avellanos ojos en la mirada azul de su prometido, quien reflejaba sinceridad y preocupación. Ranma tomo se la mano de la joven y la apretó con sutileza.

-Acaso ¿No confías en mí?- Sin recibir respuesta, el artista marcial sirvió de apoyo a la joven para que una vez más se sentará encima de la camilla de la clínica.

-No…¡No sé qué ocurre conmigo! No tengo fuerzas Ranma, no puedo siquiera hacer algo tan simple como mantenerme en pié por mí misma…

-Serás boba, eso es porque te caíste de la escaleras, obviamente tus piernas están débiles – sonrío valiente Ranma ante su lógica, sin embargo no recibió el mismo gesto de parte de Akane, quien aún mantenía perdida su vista.

-No. Esto no es por la caída – La peliazul levantó su vista y la fijo firme en el rostro sorprendido de su prometido – No es la primera vez que me pasa algo así, Ranma – apretando sus puños con la poca fuerza que tenía evitando que las lágrimas recorrieran sus mejillas, Akane comenzó a morder su labio inferior en señal de molesta. Odiaba, odiaba más que nada sentirse débil, toda su vida ha sido entrenamiento, combate tras combate para ser más fuerte, más hábil y capaz, era una artista marcial, la única heredera del Dojo Tendo y la única en la familia quien quiso continuar con el legado de su padre. Sin las artes marciales, entonces ¿Quién sería? Sus tormentosos pensamientos fueron interrumpido por la voz ronca de Ranma.

-Escúchame, marimacho, no importa lo que tenga que hacer, pero volverás a ser la misma.

Akane levantó su rostro y su mirada se iluminó, si había alguien en quien podía confiar era en él, no conocía a nadie tan testarudo como ella, finalmente le sonrío.

-Confío en ti, Ranma


Sostenida del hombre de Ranma y con un leve tono color rosa en sus mejillas, Akane finalmente llegó a su hogar e ingresó animadamente tratando de desviar la preocupación que hace unas horas había causado.

-¡Ya llegué! – gritó con ánimo.

Ante su llamado fue recibida por Soun quien corrió a recibirla, tras él se acercó Nodoka quien vestía su usual kimono de tonos azules y atrás de ella un gran panda se asomaba por la entrada principal de la casa.

-¡Hija! ¡Ya estás de vuelta!- gritó el jefe de hogar mientras ríos de lágrimas caían por sus ojos.

-Akane, querida ¿Te encuentras bien? Veo que finalmente mi querido hijo se está comportando como todo un hombre – ante las palabras de ofukuro, Ranma desvió la vista molesto que todo estuvieran atentos a sus actos.

-Yo…ya me siento mucho mejor, solo …- Akane bostezo y sintió que sus párpados caían pesadamente- solo me gustaría ir a descansar un poco…

-Claro, claro que sí. Ranma acompáñala a su habitación – dijo Genma en su cartel de madera esperando alguna respuesta inoportuna de su hijo, sin embargo, obedientemente el muchacho ayudó a la peliazul a subir cada peldaño de la escalera lentamente.

Los adultos sorprendidos por la actitud madura de Ranma sonrieron escandalosamente.

-Finalmente se ven como verdaderos prometidos!, esto es espléndido! – escribió el panda mientras danzaba alrededor del señor Tendo.

-Así es querido amigo, pronto veremos pequeños corriendo a nuestro alrededor por toda la casa- Soun abrazó al peludo de su amigo con fuerza, sin embargo la celebración fue detenida abruptamente por Nodoka quien los golpeó a ambos en la cabeza.

-Mejor que no se entrometan. Es mejor darle tiempo a solas – Dijo la mujer mientras dirigía su mirada a la pareja que se perdía frente a ellos "Ranma…" pensó ofukuro. En su interior sabía que lo que le había ocurrido a la prometida de su hijo, no era normal. Hace bastante tiempo la había estado observando, en sus entrenamientos o en su andar por el dojo. Algo había en su mirada que le perturbaba.


Ya en la habitación de la peliazul, Akane lentamente daba un paso tras otro, tratando de caminar por su cuenta siendo perseguida por la vista atenta de Ranma.

-¿Estás segura si te quedas sola?

-De verdad ya estoy mejor, muchas gracias Ranma – sonrío Akane, logrando que el artista marcial se sonrojara.

-Yo…

Akane se acercó a su cómoda para buscar el pijama mientras Ranma mantenía fija su vista en cada movimiento de la muchacha.

-¿Qué? ¿Acaso no piensas salir de mi habitación pervertido? – Dijo molesta logrando que el nerviosismo del azabache aumentara.

-¡¿QUÉ!? No!...No! además ¿¡quién querría ver a una pecho plano como tú!?

En respuesta ante el usual comportamiento de Ranma, Akane le arrojó un cojín en el rostro, sin embargo no logró hacerle ni el menor daño, ni siquiera lo alcanzó. El azabache sorprendido y dando cuenta que la situación de su prometida era más seria de lo que creía, tomó el cojín con ambas manos y se acercó a ella.

-¿De verdad estarás bien sola?

-Estaré bien…¡UNA VEZ QUE TE VAYAS DE ACÁ!- gritó exasperada.

-Esté bien! Ya me voy! Estaré en mi habitación, cualquier cosa…grita, vendré enseguida y no se te ocurra hacer cosas por tu cuenta, ni bajar la escalera, ni subir al tejado, nada de cosas raras.

Akane quedó perpleja al ver la actitud amable y preocupada de Ranma, si bien generalmente era un niño y discutían constantemente, sabía cuál noble era su corazón y las cientos de veces que la había rescatado y protegido…un sentimiento de incomodidad nació en su interior, de inferioridad.

-No te preocupes por mí, estaré bien. De verdad...

Ranma en silencio, se giró y cerró la puerta de la habitación para dar el último suspiro y bajar las escaleras.

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(Fin sueña Ranma inconciente)


Afuera de la sala de emergencias se encontraba Akane, sentada en una de la sillas con sus manos apoyando su rostro ¿Por qué debían sufrir otros por ella? Estaba escrito desde su acta de nacimiento que su vida no duraría mucho, que aquella enfermedad recorría sus venas y que en cualquier minuto se la llevaría, así como lo hizo con su madre hace unos años. Su esposo desvivió por encontrar la cura, pero finalmente la muerte lo encontró antes de poder salvar a su amada. La peliazul sentía rabia, rabia de sí misma ¿Por qué el destino era tan cruel con todos quienes la rodeaban? Debía de ser una mala broma, estaba maldita, por eso su padre las abandonó, por eso… en ello escuchó las pesadas pisadas de dos personas acercándose a toda velocidad, subiendo su rostro y sorprendiéndose al verlos frente a ella.

-Por favor, queremos saber cómo está el paciente Saotome Ranma ¿Ya terminó su operación? ¿Qué fue lo que ocurrió? – Ryoga sostenía con fuerza la bata de uno de los paramédicos de la zona de urgencias.

-Él aún sigue en cuidados intensivos, estamos haciendo todo lo posible para…

-¡Mejor cállese! ¡Queremos verlo ahora!- gritó Ranko, quién antes de acertarle con golpe al joven fue detenido por Ryoga.

-Cálmate Ranko! No ayudarás, tenemos que esperar con calma ¡Nos sacarán del hospital!

-De seguro fue ese maldito de Mousse, ¡lo mataré!- Debido a sus heridas la pelirroja y al esfuerzo, ranko terminó por caer al piso mientras caían lágrimas incontenibles de sus ojos

-Ran…ko…

-Es por mi culpa Ryoga. Si ese bobo no hubiera ido a enfrentarlo, nada de esto hubiera pasado. Si no atraviesa esas puertas vivo, yo misma acabaré con su vida.

Ambos jóvenes quedaron en silencio al ver que frente a ellos se encontraba Akane, con las ropas ensangrentadas, su cabello alborotado y notando el dolor que sentía en ese momento.

-Akane san ¿Qué hace acá? – Ryoga no podía creer en la coincidencias, hace menos de 5 horas que habían estado juntos en su residencia y ahora se volvían a encontrar. El muchacho fijó su mirada en las manos ensangretadas de la mujer y se asustó – ¿Qué ocurrió? ¿Está herida?

-Fue…por mi culpa- La mujer observó sus manos aún teñidas de rojo.

-¿Qué?

-Ese joven, Saotome…- Sin antes Akane poder continuar, Ranko se abalanzó encima de ella tomando de sus hombros.

-Cuéntanos qué fue lo que ocurrió- Sin embargo, la peliazul inició un llanto profundo y ahogado. El corazón de la pelirroja, sin explicación, se apretó al escucharla, como si la culpa la embargara y un nudo en su garganta apareció, no pudo decir nada, ni hacer nada. Solo comenzó a golpear con estimo la espalda de la mujer quien lloraba desconsolada por la salud de su amigo.

En la sala de de urgencias del hospital solo escuchaba el lamento de Akane, quien daba lágrimas de agonía por el desconocido que había arriesgado su vida.

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(sueña Ranma inconciente)

Los pasos rápidos de la pequeña pelirroja dejaban huellas en las pozas de lluvia que se formaban por las calles de Nerima. Corría a toda la velocidad, debía llegar al Neko Hanten cuánto antes, si alguien tenía respuestas, aquella persona era la momia de Cologne.

Golpeando las puertas con ahínco y gritando el nombre de la anciana, Shampoo fue al llamado de su prometido.

-Airen! ¿Qué hacer tan tarde? ¿Tu extrañar a Shampoo verdad? – la joven abrazó con dulzura el menudo cuerpo de Ranma, sin embargo solo recibió una dura sonrisa de la muchacha.

-Dime dónde está Cologne.

De la cocina apareció la anciana sostenida por su viejo bastón de madera.

-Querido yerno, alegría de verte.

-No hables más vieja bruja, necesito respuestas y quiero que me las des.

-Ya te dije que no hay solución para lo de Akane Tendo, no pierdas tu tiempo – Cologne dio media vuelta. No era la primera vez que Ranma se aparecía furioso en su restaurante tratando de buscar respuestas al paralizado corazón de la menor de las Tendo. No sabía cuántas veces había recibido el mismo discurso y cuantas veces había recibido la misma respuesta. Ranma de un salto llego delante de la anciana tapándole el camino.

-No me has dicho toda la verdad ¡Habla! – Tras escuchar la exigencia de su yerno, Cologne sonrío.

-¿Fue Happosai verdad?

-No importa cómo me enteré, necesito del artefacto. Necesito que me des el Wan Huan Tong, ahora.

-No sabes lo que hablas. Ese artefacto no puede ser usado por nadie ¿Sabes qué ocasionarías? No dejaré que cambies la estabilidad del mundo tan solo por una terca jovencita.

Al escuchar hablar de su prometida, Ranma no dudo en atacar con furia a Cologne, sin embargo solo recibió un castigo por parte de la anciana. Si bien la pelirroja había mejorado en fuerza, rapidez y técnica, en su condición de mujer Ranma nunca podría ganarle. Caído entre loza china y fideos, con sus puños apretados y fijando su mirada en el vacío se levantó del lugar.

-Ella…ella está así por mi culpa ¡Tengo que ayudarla!

-¡Deja de auto compadecerte! Que haya caído a la pozas de Jusenkyo no fue tu culpa, que le hayan arrebatado la mitad de su vida tampoco. Es el destino de Akane Tendo. La vida de aquella muchacha ya estaba escrita que sería de ese modo y lo será siempre. Sea en este mundo o en otro alterno. Nunca podrás hacer nada para que cambiarlo.

-Qué…qué dices…

-Así es Ranma, si el corazón de Akane se esté deteniendo no es culpa de lo que ocurrió con Saffrón… Es que acaso ¿Sabes cómo se crea un pozo de Jusenkyo?

Shampoo llevó sus manos de sorpresa al rostro y observó con temor a su Airen, quien mantenía la mirada fija ante el diminuto cuerpo de la anciana. Cologne prendió su pipa y dejo salir el humo de sus pulmones.

-Al crear el pozo de la Akane ahogada, Jusenkyo no le arrebató la vida por completo en ese instante, sin embargo…

-Sin embargo ¿Qué?...

-La vida de ella se irá apagando lentamente. Sus años de vida se redujeron dependiendo de cuánto tiempo estuvo ahogándose en el pozo…

-Cuánto tiempo…¡DIME CUÁNTO TIEMPO LE QUEDA! Gritó con furia la pelirroja.

-Eso es algo que ni tú, ni yo, ni nadie puede saberlo querido yerno.

-Entonces deme el maldito Wan Huan Tong y cambiemos el futuro – dijo decidido el artista marcial. Sin embargo Cologne solo cerró los ojos ante su necedad.

-No es solo cambiar el futuro, Ranma. El Wan Huan Tong es un artefacto chino de hace 3 mil años creado para poder cambiar a voluntad el umbral del tiempo. Así como uno ve tras un caleidoscopio, las figuras se van fundiendo, cambiando y rotando, es lo mismo que produce Wan Huan Tong. Si lo usas abrirás un umbral nuevo en el tiempo, crearás un mundo totalmente nuevo, mezclaras vidas, cambiarás y romperás el destino tuyo y de cada una de las personas que conozcas.

-Quiere decir que existe la posibilidad que ella, que Akane, pueda mantenerse con vida en otra realidad – Ranma al escuchar las palabras de Cologne sintió que el alma le volvía al cuerpo.

-Puede ser…sin embargo, al mezclar los distintos parámetros de tiempo, puede ser que nunca la vuelvas a conocer, que nunca nazcas Ranma, que tu existencia sea absorbida por otro umbral del tiempo y tu alma se pierda en el camino. Solo te pregunto…¿Dejarías de existir solo por ella, Ranma Saotome?

Ante la pregunta de Cologne, Ranma cerró con fuerza sus puños. La anciana tenía razón, no podía ser tan injusto de deshacer la vida de todos como la conocían, de arriesgar el futuro y destino de los demás, pero…pero si Akane se mantuviese con vida, él…

-Airen…no preocupar, todo estará bien – Shampoo sostuvo las mano de la pelirroja tratando de darle ánimos, sin embargo Ranma las apartó de su tacto.

-No Shampoo, nada está bien…

Con esas últimas palabras, Ranma se retiró del Neko Hanten. Finalmente encontró sus respuestas, había un modo de salvar a Akane, de mantenerla con vida, pero eso significaría que tal vez nunca la volvería a ver, que tal vez él nunca exista…confundido y agotado mentalmente, lo único que necesitaba era verla para recargar sus energías y saber que esto aún no había terminado.

-Abuelita ¿Es…es verdad lo que dijiste?- preguntó Shampoo ansiosa.

-Así es querida nieta.

-¡Yay! Finalmente Akane Tendo no será impedimento para estar con Airen, chica violenta desaparecer- dijo la amazona mientras daba giros de alegría.

-Hay que tener cuidado con el yerno. Si el Wan Huan Tong cae en sus manos, todo estaremos en grave peligro.

-¿Tú crees que Airen poder arriesgar vida por chica violenta?

-HOHOHO

-¡Contéstame abuelita!

-Solo se, que un hombre enamorado puede actuar como un completo idiota.

-¡Airen no estar enamorado de chica violenta!

-HOHOHO

-No te rías

-Mejor vamos a ordenar todo para mañana, querida nieta- Cologne se perdió dentro de la cocina, aún quedaba mucho por hacer.

-¡Airen de verdad no estar enamorado de chica violenta! – refunfuñó la amazona quien siguió los pasos de la anciana.


Golpeando suavemente la ventana de la habitación de la peliazul, el joven azabache ingresó sin hacer el más mínimo ruido. Debía saber si su corazón, por más mínimo que fuera el sonido, aún latía. Akane se encontraba durmiendo extendida por toda su cama. Ranma al verla tan tranquila, suspiró. Debía tomar una decisión si utilizar el Wan Huan Tong era muy arriesgado para todos, debía mantener a su prometida con vida como de lugar, compartir con ella lo más que podía y de ser necesairo entregarle parte de su vida.

-Te prometí que volverías a ser como eras antes…confía en mí.

Llevando con timidez su mano derecha al rostro de la muchacha, movió parte de sus cabellos que tapaban su frente. "No puedes desaparecer boba, no sin antes escuchar todo lo que tengo que decirte..."

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(Fin sueña Ranma inconciente)


Ukyo Kuonji finalmente logró estabilizar al muchacho, tras dos horas intensas de nivelar la saturación de oxígeno, presión y latidos, ver que estuvieran totalmente normales, la mujer volvió a respirar con tranquilidad.

-Doctora Kounji, ¿quiere que le avisemos a la familia?

-No te preocupes Konatsu, iré yo misma – dando un gran suspiro, dejó sus guantes encima del mesón de limpieza y abrió las puertas de la sala.

-Busco a los familiares del joven Saotome Ran…

-Acá estamos, somos nosotros – dijo Ryoga con rápidez.

-¿Qué relación tienen con él? – preguntó la doctora un poco incrédula.

-Bueno, nosotros vivimos con él…

-Ah ¿Usted también señora?- preguntó mirando a la peliazul, quien respondió moviendo en negación su rostro- Bueno, el joven Saotome tuvo suerte. A pesar de haber perdido gran cantidad de sangre causa del accidente, por ahora está fuera de riesgo vital. Será llevado a una de las habitaciones.

-¿Cuándo podremos verlo?- pregunto Ranko entusiasmada.

-En unas 5 horas más. Pregunten en el box de informaciones sobre el paciente. Ah, me presento. Soy Ukyo Kuonji, médico cirujana de la sala de emergencia estaré a cargo del joven Saotome.

-Muchas gracias doctora – contesto Ryoga, dándole una amable sonrisa.

-No, es solo mi trabajo.

En ello Akane se levanta del asiento y toma de las manos a la doctora, dando una gran sonrisa cubierta de marcas de lágrimas, tratando de expresar su mayor gratitud dando una reverencia de 90 grados, la peliazul agradecía por haber salvado al joven.

-Muchas gracias por salvarlo, estoy en deuda con usted.

-No…- Ukyo apartó sus manos de la mujer con desdén- no me dé las gracias. Usted también debería ir a la sala de urgencias menores en el primer piso, está bastante pálida. Bueno me retiro.

-Ah…qué alivio siento! Hasta me dio hambre – dejó salir Ranko totalmente despreocupada.

-No puedo creer lo rápido que cambias de ánimo- respondió Ryoga mientras le daba un pequeño empujón a la pelirroja.

-Como si no me conocieras Ryo chan- atrevidamente y sin importar la presencia de Akane, Ranko sopló la oreja del muchacho logrando que su rostro llegará a tonos rosados de vergüenza.

-¡Pe…pero qué estás haciendo! ¡Acá no!- se quejaba el joven de bandana amarilla. En ello recordaron la presencia de la mujer quien los miraba con ternura.

-No se preocupen por mí, será mejor que me retire.

-No, Akane san…¿No quiere ir con nosotros a comer algo? Sé que es más de madrugada pero…- en ello Ryoga recibió un codazo por parte de Ranko, sin entender nada.

-Muchas gracias por todo- dando una reverencia, la peliazul giró su rostro y comenzó a apartarse de ellos.

-Akane – al escuchar su nombre provenir de la pelirroja, la mujer detuvo su paso – ¿Dónde conociste a Ranma? ¿Cuál es su relación? – al escuchar el nombre del joven, el corazón de la peliazul se aceleró, pero sin entender la razón llevó sus manos a su pecho tratando de controlar sus impulsos.

-Yo no lo conozco, con su permiso- respondió la mujer de ojos avellanos. Ranko quedo observando cómo se alejaba de ellos. No le creía, algo ocultaba esa mujer y lo descubriría.


Mientras bajaba las escaleras mecánicas del hospital trataba de darle sentido a su negación ¿Por qué lo negó? Ya lo había visto antes, claro, en el tren. Se equivocaba. No, ya lo había visto mucho antes. Recordó su cuerpo protegiéndola al caer en el accidente, sus tozudos brazos, su ancha espalda y la trenza azabache cayendo por su cuello. Aquella sensación de sentirse protegida por alguien, no le era una mera coincidencia. Él no era una coincidencia. En ello una punzada hizo retumbar su cabeza, un dolor intenso y que se expandía por toda su frente. Como pudo terminó de bajar las escaleras y se sostuvo de uno de los pilares mientras caía agachada. No recordaba desde cuándo fue su último ataque neurálgico ¿Desde la muerte de Tofú?...

La mujer trató de ponerse de pie, y a paso lento y cansado, llegó a la entrada principal del edificio, quería volver a su casa, olvidarse de todo, sin embargo frente a ella se detuvo una mujer que conocía perfectamente.

-¡Akane chan! ¿Te encuentras bien?

-No…Nodoka- san…- aliviada y tratando de componerse, la peliazul llevó uno de sus cabellos tras de su oreja- Qué...¿Qué hace en el hospital?

-Bueno es que mi hijo...Ranma tuvo un accidente…

-¿Ranma….?- sorprendida Akane perdió el equilibrio al escuchar una vez el nombre del joven de sus sueños, el dueño de la mirada azulgrisacea que la hipnotizaba y quien arriesgo su vida por ella.

Nodoka sostuvo con rapidez a la joven, mientras atrás de ella aparecía una muchacha de cabellos castaños largos y ondulados, con mirada aguda y falda color negra en tubo.

-Señora Nodoka ¿qué ocurre? Oh por Dios! ¡Se está desmayando! – Nabiki ayudó a sostener a la peliazul.

-¡Akane-chan! ¡Akane chan! ¡Responde! – Nodoka trataba de recuperar el sentido de su compañera de trabajo pero no hubo caso. Por otro lado, al escuchar el nombre de la mujer, Nabiki detuvo la respiración y de forma inmediata la soltó.

-Dijo…¿Akane?- masculló.

-¡Qué te ocurre Nabiki! ¡Ayúdame a cargarla!

No podía, la castaña recordaba las palabras de Ranma y lo que había sucedido en Nerima. Se negaba a que todo fuera cierto ¿Es que acaso Akane era real? Quería saber más de ella, cuál era la relación con su ex amante…y cómo podía sacarla del camino ¿Por ella la había rechazado? No...debía ser una broma, no dejaría que nadie lo apartara de su lado.

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Es un fanfic que me cuesta mucho escribir, debo estar muy inspirada para poder lograr terminar cada capítulo y éste me costó mucho sacarlo ¿La razón? flojera, no mentira, hahaha no sabía cómo hacerlo. Contar la razón de todo...aunque aún falta, la siguiente parte se viene aún más pesada y cargada...estoy viendo como la escribo para que se logre entender. De todas formas quienes no hayan entendido nada, me comentan y les explico :D
Wan Huan Tong significa caleidoscopio en chino. Cuando chica me gustaba mucho jugar con ellos y verlas formas, como cambiaban y armaban nuevas ¿Tenían uno ustedes?

¿Qué les pareció este capítulo? ¿muy aburrido? díganme lo que quieran! necesito de su guía para continuar, un abrazo a todos quienes pasar a leer este fanfic que ya había olvidado, pero lo terminaré! si o si, me siento culpable cuando lo veo botado y olvidado hahaha pero sus reviews y visitas me animan y me hacen siempre muy feliz!

PD: en el próximo aparece shinnosuke...¿Por qué será? ¿Qué tendrá que ver él? ¿Como ayudará? uuuu

Abrazo, los quieros! Ja ne! :D