Capítulo 8: El chico encuentra a la chica parte 2

Jugando entre sus manos con una vieja pipa de plata en forma de dragón, Mousse trataba de controlar sus nervios. Las órdenes de Soun no podían ser más claras. Ya la deuda no importaba, solo quería el cuerpo de Saotome en sus manos.

-Maldición…- dijo inconsciente el muchacho de largos cabellos. Si bien siempre existió una rivalidad entre ambos, no podía negar los momentos que compartieron en su juventud. Le molestaba tener que preocuparse de él, le molestaba que sus sentimientos aún se entrometieran en su trabajo.

Lejos de él, observándolo en silencio y abrazada por la oscuridad de la habitación, una mujer de cabellos violeta estaba intranquila. Sintió una presión en su pecho verlo tan ido en sus pensamientos. Dejando el sillón y acercándose sensualmente, Shampoo lo abrazó por la espalda para despejarlo.

-Señor Mousse estar muy estresado…- sus delgadas manos comenzaron a acariciar el pecho del hombre tratando de capturar su atención- si querer, Shampoo poder ayudarlo…- acercándose al cuello del joven, la muchacha dejaba un tímido recorrido de besos, sin embargo no lograron capturar la atención de su amo.

-No es momento para tus juegos Shampoo- el azabache se apartó de la muchacha levantándose del asiento con molestia.

-¡No sé por qué seguir preocupándose por ese tonto de Saotome! ¡Arruinar vida de Shampoo y Mousse! – gritó enfurecida por su rechazo.

-Este no es momento para tus arrebatos. Sabes que no me gusta que te metas en mis asuntos – El joven chino observaba desde el ventanal de las oficinas- es mejor que acompañes a Kasumi, los clientes no pueden esperar.

-Señor Mousse…si usted querer, Shampoo poder hacerse cargo de Saotome y esa mujerzuela…si usted querer, ellos no molestarlo más. Confíe en Shampoo, puedo hacer más de lo que usted cree…

Antes sus palabras, Mousse la miró directamente a sus rojas pupilas, desafiante y lleno de odio. Un escalofrío recorrió la espalda de la joven. Con paso seguro, el azabache se paró frente a la mujer, sin dejar de observarla.

-Te dije que no te metieras en mis asuntos…

-Pero…señor mousse…

Las grandes puertas del salón se abrieron de par en par y cinco hombres corpulentos entraron a toda velocidad. De forma inmediata Mousse les prestó atención.

-¿Qué es este escándalo?- preguntó aún más malhumorado.

-Señor, encontramos a Saotome.

-¿En dónde está?

-En el hospital general, tras el accidente fue derivado hacia allá.

-¿Alguien más sabe de esto?

-No señor ¿Desea que nos hagamos cargo?

-No. Iré personalmente– Mousse retiró su chaquetón negro del perchero- Buen trabajo. Por ahora no le digan al señor Tendo.

Antes de retirarse, le dio una última mirada a Shampoo en señal que guardara silencio. Viéndolo salir de la habitación, la muchacha apretó sus puños en señal de enojo. Estaba cansada de su rechazo constante, de no ser nada para él.

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Sueño ranma


Desde mi ventana veía entrar los pequeños pétalos de cerezo que ingresaban y caían lentamente hasta mi escritorio. Estaba cansado, pero sin razón. Lo último que recordaba era la discusión que habíamos tenido con Akane hace unos días y sinceramente no era culpa de ella. Observé mi mano con determinación, levantándola al cielo de la habitación como si deseara alcanzar algo, recordé sus palabras y un escalofrío corrió por mis manos.

"Digan lo que digan continuaré con mi vida Ranma. Verás cómo sigo adelante"

Esa boba. Todo estaba claro. Cologne lo había dicho, el doctor Tofú lo había confirmado. El corazón de Akane no palpitaba. Como si se tratase de magia, ella seguía con vida…y sin poder entender, inconscientemente me aparté de ella, queriendo alejarme de la angustia que poco a poco iba apoderándose de mis días. No quería que me viera flaquear, que me viera débil y deprimido. Ella no necesitaba de ello en ese momento, entonces ¿Por qué me apartaba de Akane? Inconscientemente tenerla a mi lado me hacía sentir incómodo. Quería ocultarme de ella, porque cada vez que mi mirada se apoderaba de sus ojos avellana, deseaba no contener las ganas de abrazarla y gritar el peso que sentía mi corazón en ese momento ¿Pero qué podía hacer por ella? Debía encontrar una solución…

Finalmente y hundido en mis patéticos pensamientos recorrí el pasillo del segundo piso para encontrarme con Kasumi quien luchaba con el polvo que sacaba de su habitación. En ello escucho como un montón de cajas cayeron encima de ella. Rápidamente ingreso.

-¡Kasumi!¿Te encuentras bien?

Y la vi entre un montón de fotografías, libros cubiertos de polvo, tosiendo delicadamente mientras trataba, con sus manos, hacer circular un poco el aire.

-Ranma-kun…cof, cof, cof!...estoy bien no te preocupes.

Me senté a su lado y le ayudé a recoger lo que había en el piso. Después de un buen rato, bajo su cama y como si una pequeña luz me llevara hacia donde ella, una fotografía de Akane cuando pequeña me llama la atención. Vestía un gi enorme, con su cabello corto y mirada de pocos amigos. Sin quererlo solté una risa al verla.

-Al parecer siempre ha sido igual…de bonita…- al dar cuenta lo que había dicho, rápidamente tapé mi boca con ambas manos.

-Oh! Una fotografía de Akane-chan. Tienes razón, se ve muy linda, si quieres podemos ver más…

-Nah…para qué querría ver yo más fotos de esa boba…- pero mis palabras quedaron en mi boca tras ver a Kasumi hojear lentamente un viejo álbum de fotos de Akane y de la familia Tendo ¿Cuánto no conocía de ella? Momentos que no tuve la posibilidad de compartir con ellos, que desconocía totalmente…me sentía derrotado de alguna manera.

-Mira…acá aún mantenía su cabello largo- noté como la mirada de Kasumi se llenó de nostalgia y la mía también.

-Aún no llegábamos con papá...-comenté inconsciente.

-En ese tiempo Akane chan siempre estaba malhumorada, aunque no contara mucho sus cosas y pasara todo el tiempo encerrada en el dojo, su corazón siempre fue muy fácil de leer…

¿Estará hablando de Tofú? Tomé las fotos y las observé detenidamente. Su ceño fruncido, su pelo azul en una cola baja, su mirada desviada hacia el televisor y sus pechos planos. Toda una adolescente. Sin embargo, a la siguiente, noté que no estaba sola en la fotografía, el doctor estaba un poco más atrás sonriendo como un bobo al lado de Kasumi y las mejillas de Akane, dejaban ver un leve tono rosa en ellas. Sin desearlo, me molesté. Dejé la foto bajo los álbumes tratando de olvidar que en el corazón de Akane, Tofú, siempre sería su primer amor. Rebusqué entre las demás fotografías y noté que no había ninguna de nosotros. Del viejo, de mí. Como si la vida de los Tendo se hubiera estancado en el tiempo. Más molesto me hacía sentir.

-¿Te puedo contar un secreto Ranma kun? – preguntó Kasumi de forma tímida y dirigiendo su mirada hacia donde estaba, ayudándome a salir de mi enojo.

-Cla...claro…

-Desde que el tío Genma y tú llegaron a vivir con nosotros, Akane chan, cambió. Su linda e inocente sonrisa que tenía de niña, volvió. No sé si serán ideas mías, pero creo que tú le ayudaste a cambiar Ranma.

-¿Yo? Pero…por qué…lo dices…- no podía sostener la vergüenza que sentía en ese momento.

-Por eso te pido, que sigas construyendo hermosos recuerdos junto a ella y junto a nosotros- sonrío.

Me sentía extrañamente bien tras escuchar las palabras de Kasumi. Seguir construyendo recuerdos junto a ella, es lo que más deseaba en ese instante, pero ¿Cómo lograrlo? Si el tiempo se estaba acabando…

-Mira lo tarde que es…pronto será la hora de la cena – noté como, elegantemente la mayor de las hermanas Tendo se levantaba del suelo de la habitación, para luego entregarme algo en mis manos con una gran sonrisa- esta fotografía es muy especial, por eso te la entrego Ranma kun.

Esperé que saliera de la habitación para darle un vistazo a lo que me había entregado. La giré con temor y no pude creer lo que esa fotografía significaba. Transformado en mujer, con el traje blanco arruinado, me encontraba al lado de Akane vestida de novia, con el pelo desarreglado y las mejillas empolvadas. Ambos reíamos con ganas. Tras la boda que no fue, tras no poder conseguir la solución a mi maldición, tras la llegada de los locos de Nerima y la guerra que se armó, juntos, cercanos, finalmente nos reíamos de la situación. En el día de nuestra boda, estábamos juntos, sin peleas ni discusiones, disfrutando del poco tiempo que estuvimos uno al lado del otro.

Y sin tener que pensar mucho más, Kasumi me había dado la respuesta. Sin importar cómo, cuándo, ni lo que ocurriera en un futuro, seguiría viviendo con Akane estas y mil locuras más. El tiempo corría y solo deseaba estar a su lado. Si en ese álbum no habían fotografías de nosotros, me encargaría de capturar cientos de ellas. Sonreí con entusiasmo y salí en dirección a su habitación.

Con paso seguro me planté frente a su puerta y la golpeé. He estado escondiéndome de ella como un cobarde, por sentirme culpable e inútil de encontrar la forma de devolverle la vida que perdió. Golpeo con más fuerza y clamo su nombre.

-Entra Ranma.

Le escucho decir. Me lleno de valentía para tener la suficiente confianza de lo que haría. Tras ingresar la veo, de espaldas sentada en su escritorio. En silencio me siento en su cama y observo el lugar.

-¿Qué ocurre? ¿Para qué me buscabas? – preguntó sin dirigirme la mirada, concentrada en lo que estuviera haciendo.

-Bueno, yo quería…- la ansiedad me ganaba como siempre, por qué cuando se trataba de Akane todo era más difícil.

-Si vienes a disculparte por lo del otro día, por ser un mal agradecido, desconsiderado y bruto, no te preocupes, ya se me olvidó.

-Ja! Ya veo como se te olvidó el asunto, eres una rencorosa Akane.

De un momento a otro siento en mi rostro el golpe de un pequeño lápiz, que ni siquiera llegó a doler. Aún no recupera su fuerza, aunque mantiene la misma vitalidad de siempre. Sin pensar, tomé el lápiz que me arrojó y sonreí.

-¿Por qué sonríes como un tonto? Es solo un lápiz. Y de verdad ya te perdoné. Ahora puedes irte de mi habitación.

-No me iré sin antes una respuesta- Me levanté de un saltó y me acerqué hasta su escritorio. Giré su silla para que me viera de frente.

-Estás raro…vamos Ranma, dime qué quieres…

-Mañana, salgamos.

Noté su rostro sorprendido. Su ojos avellanos abiertos de par en par, su boca entre abierta y su respiración agitada. Por mi parte, cada segundo que pasaba me volvía más ansioso y sentía como mis mejillas se acaloraban.

-¿Qué?

-¡Lo que oíste! Quiero que mañana me acompañes a…bueno tú ya sabes a qué...

-¿De verdad? ¿De verdad irás conmigo al Hanami? ¿Ranma?- su mirada se llenó de ilusión, de emoción, parecía una niña pequeña.

-Me…me gustaría que, bueno, yo…tú, nunca hemos…salido…y te escuché que querías ir…entonces…

-¡Por supuesto! Claro vamos- veo que se levanta de su silla y se dirige a su clóset con rapidez- dónde lo habré dejado…

-¿Qué…qué buscas?

-Pues mi kimono tonto…- notaba como sacaba de su ropero cientos de prendas las que caían encima de mi rostro y pude apreciar cómo, Akane, seguiría siendo siempre la misma sin importar su nueva condición. Mi corazón se llenó de esperanza al verla tan viva y alegre. En ello y sin pensar en lo que hacía, tomé de su antebrazo llamando su atención.

-Akane…

-¿Mmm? Oye, si te preocupa que me vaya hacer cargo de la comida, no te preocupes que no iba a hacerlo de todas maneras.

-Prométeme, que no harás mayores esfuerzos y que si te sientes cansada me lo dirás. No me ocultes nada.

-Pero…Ranma…- Vi como apartó su brazo de mi agarre y me observó molesta -No me gusta que me veas con lástima. De verdad me siento bien, solo deja de mirarme así…

-Comeré lo que cocines, te prometo, que comeré todo lo que me prepares, pero prométemelo.

Y la vi sonreír. Una sonrisa genuina y divertida. Finalmente asintió a mi petición.

-Está bien! Pero me lo acabas de prometer, te comerás todo ¿Eh? ¡Sin reclamar y te tragarás todas tus palabras al ver como he mejorado!

-Ja! Eso ni tú te lo crees boba – de un brincó me acercó hacia la puerta.

-¡Hey! ¿A dónde vas?

-Pues a la farmacia, me aseguraré de comprar medicina para no enfermar- y antes de sentir la explosión de furia salgó corriendo de allí.

-¡RANMA!- la escuché gritar mi nombre, y sonreí victorioso. Mañana sería un gran día y todo debía ser perfecto.


Fin sueño ranma


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El suave sonido de los latidos del corazón del azabache, quien se encontraba entre sábanas blancas y una camilla de hospital, eran fijamente vistos por la mujer de cabellera castaña. Nabiki, observaba atenta como se marcaba el pulso de quien fue su ex amante.

Tomó una de las manos del joven y la apretó con fuerza.

-Qué está sucediendo…Ranma…- dijo Nabiki mientras observaba las largas pestañas del muchacho, quien pareciera que estuviera soñando con algo sumamente agradable. En ello, escucha el abrir de las puertas corredizas de la habitación y suelta rápidamente la tozuda mano del azabache.

-Hijo...aún no despiertas ¿Pero qué fue lo que ocurrió acá? – preguntó Nodoka, molesta y con una bolsa plástica en sus manos.

-No tengo idea, de seguro se metió en problemas, como siempre…-respondió Nabiki dando una media sonrisa.

-Bueno, no sería la primera vez que estamos en esta situación…es la mala suerte que heredó de su padre.

Ambas se conocían hace bastante tiempo. Fue gracias al apoyo de la familia Kuno que Nodoka y Ranma pudieron salir adelante y olvidarse del pasado. La mujer estaba completamente agradecida de la ayuda que les habían brindado, sin embargo desconocía la relación que mantenía su hijo con la muchacha.

-¿Qué lleva en sus manos Nodoka san?

-Son las cosas personales de Ranma, me las entregaron las enfermeras. Espero que despierte pronto, sino todo esto será impagable.

Nabiki observó la bolsa plástica y reconoció el abrigo del joven. En seguida recordó el diario que se había encontrado, el diario de aquella mujer que se encontraron en el pasillo, aquella mujer por quién Ranma hace un día corría desesperado a su encuentro. Debía recuperar ese diario, como fuera. Necesitaba respuestas de lo que estaba ocurriendo.

-Nodoka san, usted conoce a la mujer que nos encontramos…

-¡Ah! ¿Hablas de Akane chan? Es una de las cuidadoras de infantes del jardín infantil. Creí que sus crisis habían disminuido pero al parecer…no ha recuperado su salud del todo – mencionó Nodoka sin darle importancia a sus palabras mientras abría las cortinas de la sala.

-Qué…¿Ella está enferma? …- preguntó Nabiki impaciente por la respuesta.

-Es una joven muy bella pero con una triste historia. Hace unos años perdió a su esposo en un accidente automovilístico. Él…la protegió y gracias a eso, Akane chan pudo seguir viviendo. Sabemos que aún no está recuperada del todo, pero a pesar de su triste historia sigue siendo una joven valiente y amable.

-Así que perdió a su esposo…

-Espero que algún día encuentre a un hombre que la haga feliz y pueda continuar con su vida. Si conoces a alguien Nabiki, no dudes en presentárselo ¿si?

-Ah…sí claro, claro. Nodoka san ¿Me presta las cosas de Ranma? Las dejaré dentro del armario.

-Claro, acá tienes. Eres muy amable.

Sigilosamente Nabiki revisó una por una las prendas del muchacho. Y finalmente lo encontró. En sus manos estaba el pequeño diario de color amarillo con flores secas de portada. Dando una sonrisa triunfante, salió de la sala.


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En otra de las habitaciones del hospital, una mujer de cabellos azules abría con pesar sus ojos. Aún sentía un dolor agudo en la cabeza. Ya acostumbrada a ellos trató de incorporarse, sin embargo la voz de un muchacho llamó su atención.

-Señora Ono, no se levante aun por favor.

Era un muchacho de cabellera castaña, ojos azules profundos y sonrisa amable. Llevaba puesto un traje azul, bata blanca y un etetoscopio al cuello. En sus manos sostenía una carpeta.

-¿Qué…qué ocurrió?- preguntó desorientada.

-Te desmayaste en la entrada. Una mujer amable te trajo.

-Debe haber sido la señora Nodoka…- Akane sin dar cuenta tomó su cabeza y frotó fuertemente sus cabellos- no puedo creer que sea su madre ¡No entiendo nada!

El joven doctor la observaba con cara curiosa. El aspecto de la mujer le parecía de lo más gracioso, sus cabellos desarreglados, su cara somnolienta. De pronto dejó escapar una pequeña risa logrando que la mujer le tomará atención. Frunciendo el ceño lo observó.

-Y usted…es…

-Shinnosuke, soy el encargado de urgencias de esta hora, trabajo con la doctora Kounji. Revisamos su expediente y estuvo involucrada en un accidente de tráfico hace unas 8 horas atrás.

-Ah…sí…

-¿Te sientes mal aún? – atrevidamente el muchacho colocó sus manos en el cuello de la mujer.

-¡Oye! Qué pretendes acercándote así.

-Calma, sólo deja revisar algo…

El muchacho comenzó a bajar desde el cuello de Akane, tocando cada una de sus vértebras. Luego tomó el estetoscopio y lo acercó a su pecho.

-Tu respiración se escucha bien, un poco acelerado tus latidos del corazón…pero…todo bien señora Akane Ono.

Al escuchar su nombre completo de los labios del muchacho, lo recordó.

-Tu nombre me suena familiar…

-Al fin te acuerdas de mí. Éramos compañeros con Tofu hace unos años en el hospital, creí que me reconocerías enseguida. Estoy un poco decepcionado.- respondió el hombre dejando salir un suspiro de sus labios.

Compañeros de la universidad y mejores amigos de práctica, Shinnosuke con Tofu compartieron los últimos años de estudio y juntos iniciaron su carrera profesional. Como mejores amigos, escuchó hablar de Akane desde hace años, aunque solo la vio en una ocasión, durante el funeral de Tofu Ono. En ese momento sus ojos avellanas llenos de melancolía lo capturaron, tanto su atención como su alma. Sin embargo un sentimiento de culpa lo embargó y prefirió salir corriendo de allí. No podía traicionar a su amigo de esa manera, pero el destino la ponía frente a sus ojos una vez más ¿Debería tomar esta oportunidad?

-Disculpa, la verdad es que últimamente todos mis recuerdos están un poco desordenados…-respondió la peliazul con una sonrisa.

-Si quieres, podemos ir afuera a que tomes un poco de aire fresco…y…conversar sobre cómo te has sentido, de todo…

-¿Me está dando el alta doctor?

-Hahaha, solo por 15 minutos ¿te parece?

Ayudada por Shinnosuke, Akane se levantó de la camilla y ambos se dirigieron a la salida de la sala. Sin embargo, en el despacho estaba Nabiki de brazos cruzados esperando que la peliazul apareciera.

Akane se sintió amenazada ante la mirada aguda de la mujer, quien con paso seguro se acercó a ellos.

-Akane, vengo a conversar contigo – dijo Nabiki sin tomar en cuenta la presencia del doctor.

-Tú quien…

-Con Nodoka San te trajimos a urgencias ayer por la noche, ¿no lo recuerdas? – ante su pregunta vio como la mujer peliazul movía su cabeza para ambas direcciones a modo de negación- bueno, da igual – la castaña sacó de su cartera el libro amarillo y se lo enseñó.

-Ese libro ¿Cómo lo tienes tú? ¿Quién eres?

-Solo te lo vengo a devolver…- Nabiki dio una mirada al mesón de enfermeras y le devolvió la vista a la peliazul – pero primero debes responderme algunas cosas, señora Ono.

-Cla…claro…- Akane dio una sonrisa a Shinnosuke y una reverencia – Senpai, conversemos en otra ocasión, creo que debo solucionar esto…

-No te preocupes, solo no te alejes del hospital. Debemos hacerte un nuevo chequeo médico antes de darte el alta por completo.

-Sí. Prometo no escapar.

Desde lejos Shinnosuke, observó con detención como ambas mujeres se retiraban del lugar en silencio. Dudoso de su decisión, el hombre se dirigió a la estancia de enfermería para continuar con su trabajo.

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Sueño Ranma


El sonido de la cámara instantánea interrumpía nuestra conversación, sin embargo deseaba poder capturar todo momento de este día. Los pétalos de flor de cerezo caían elegantes a nuestro alrededor. En ese kimono color rosa con detalles verdes, Akane resplandecía entre la multitud. Alegre e inquieta, disfrutaba del Hanami a mi lado ¿Por qué tardé tanto tiempo? Estaba embelesado ante sus movimientos, mi corazón latía con fuerza. Era incontrolable ¿Me estaré enamorando de ella?

-¡Ranma! No sabía que te gustaban tanto las fotografías…¿puedo verlas?- frente mío estaba ella, sonriente. Me impresionó lo cercana que estaba y como un tonto me aparté.

-No las puedes ver y es un trabajo que me dio Nabiki, asi que no es que me guste esto de las fotos.

-Ya veo…por eso me invitaste ¿Te lo pidió Nabiki?

-¡NO! Digo…no, solo…- para escapar de la vergüenza rasqué fuertemente mi cabeza y aparte la mirada.

-Bueno, está bien. No es necesario que te esfuerces tanto...¿Vamos a comer? Pronto serán los fuegos artificiales…

-Claro...

Caminamos por el sendero de cerezos y encontramos un lugar entre la multitud. Sentados uno al lado del otro, una inquietante calma nos rodeaba. Hace semanas que los locos de Nerima habían dejado de perseguirnos. Tal vez, como dijo Ukyo, estaban esperando el momento en que Akane ya no estuviera...Noté como los palillos se cayeron de mis manos al pensar en ello y fijé mi mirada azulgrisácea en ella ¿Qué akane no estuviera? ...Cómo eran capaces de decir algo así. Sin embargo recordé el encuentro que tuve con Cologne hace unos días.

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"No puede ser…"

"Lo siento querido yerno, pero el corazón de la joven Tendo está cada día más débil, debes estar preparado..."

"Qué quiere decir vieja momia, qué ella…"

"Así es, justamente lo que piensas. La existencia de esa joven es breve, paulatina, no sabemos cuánto tiempo estará viva, porque parte de su existencia se quedó allá en China"

"No lo permitiré"

"Lo siento nuevamente querido yerno, hay cosas que los humanos no podemos manejar, el fin de la vida o el inicio de una nueva. Son cosas del destino que está más allá de nuestras manos"

"Debe haber alguna otra solución aparte del , algo que yo pueda hacer por ella…algo que me saque esta maldita culpa…

"Todo tiene un riesgo Ranma Saotome, y debes saber que para ganar algo debes sacrificar otra cosa. Y no cualquier cosa. Sino lo más importante para ti"

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Lo más importante para mí...pero si lo más importante para mí está frente mio...me di dos golpes en la cabeza para alejar esos pensamientos de mi cabeza ¿Desde cuándo...desde cuándo, comencé a darme cuenta de lo importante que era ella para mí?

-Ranma...estás distraído, si te preocupa la comida, está bien. No es necesario que comas...- noté como frunció su ceño, estaba molesta y tenía todo de su lado para estarlo. Desde que habíamos salido de casa más que compartir con ella, me ensimismaba en mis pensamientos.

-¡Bah! No le tengo miedo a nada niña boba. Crees que me rendiré ante estos bocados de...¿sushi? ¿onigiri? ¿rocas?

-¡Eres un tarado! ¡Son croquetas de carne! Y si te vas a seguir burlando de ellas, prefiero que no tengas el honor de comerlas.

-Dame para acá marimacho – tomé con rapidez la caja de bento y acerqué una croqueta a mi boca. Mis manos temblaban y es que, en realidad, no hay peor enemigo que la comida que prepara Akane...pero está mi honor en juego. Noté como su mirada fija daba cuenta de cada uno de mis movimientos. Estaba emocionada y contenta. No sé cómo lo logré, pero rápidamente la croqueta de carne se había ido directo a mi estómago.

3

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2

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1

Y nada malo había ocurrido, no me dolía el estómago, no sentía nauseas ni ganas de correr. Por primera vez, por primera vez la cocina de Akane sabía bien y no hablaba de unas galletas. Habló de comida de verdad. Me quedé en silencio unos momentos meditando qué había ocurrido.

-Ran...¿Ranma?¿Qué ocurre? No me digas qué me equivoqué otra vez...¿Habrá sido mucho salsa de soya o tal vez condimento? ¡Ranma háblame por favor!

Y de un momento a otro, no sé si habrá sido por lo atónito que estaba debido al milagro de la comida de Akane, pero ahí estaba tomándola de sus hombros, viéndola fijamente.

-Akane...

-¡Ya no digas nada! ¡Si no te gustaron mejor que te quedes callado!

-Estaban...estaban buenas, no, más que eso, deliciosas...

-Lo...lo... dices...¿En serio? – vi su cara iluminada por mis palabras.

-¡Sí! No sé qué truco habrás usado esta vez, pero realmente, ¡realmente estaban muy sabrosas!

-¿Cómo qué truco? Como si hubiera usado el agua de Ryusengawa como para que mi cocina sepa bien...bobo...- En un segundo, como un rayo, sentí la respuesta que estaba buscando: agua de la vida, es lo que necesitamos. Tomé de sus hombros con más fuerza llamando la atención.

-Ranma...¿Por...qué me miras así?

-¡Eso es Akane! ¡Podemos mantenerte con vida!

-Eso es...imposible...- sorprendida ante mis palabras, llevó sus manos a sus labios tratando de procesar lo que acabábamos de descubrir. El agua de Orochi, si bebe del agua Akane podrá mantenerse con vida. Sentía como la angustia abandonaba mi cuerpo, mi corazón latía fuerte de alegría. Ella no me dejaría, no se iría de mi lado.

Una ráfaga de viento pasó entre nosotros y las flores de cerezo cayeron a nuestro alrededor. Nos miramos fijamente, ya nada nos separaría. Podríamos crear cientos de recuerdos más como éste, como otros tantos que quería solo compartir con ella. Ver sus ojos de esperanza estrujaron mi corazón y de un salto sorpresivo la rodeé entre mis brazos con fuerza.

El cielo se cubrió de colores y gracias al sonido ensordecedor de los fuegos artificiales me atreví a hacer lo que ni en sueños creí poder lograr. Toqué sus labios, unos segundos que se transformaron en infinito. Y es allí cuando te das cuenta de las cosas importantes. Las conversaciones a escondidas, las risas de madrugada, el agotamiento tras la práctica, las peleas sin sentido que llevan a los abrazos, las cosas diminutas que causan emociones gigantescas.

Aparté mi rostro lentamente, con vergüenza y sin creer lo que había ocurrido entre ambos. La observé decir nada, hablándole con los ojos exhaustos de palabras no dichas, pero de intenciones claras. La seguiré mirando, así, de esta manera profunda y ahogada, tratando que entienda todo sin necesidad de decir.

Finalmente sentí sus brazos rodear mi espalda tibia, un abrazo tan fuerte que logró por segundos tranquilizar la guerra interna que llevaba. Un abrazo que daba final a esta angustia, al final del miedo. Un abrazo que dice más que un beso.

Sin embargo, en ese momento no tenía idea de lo que ocurriría.

Era de despedida. De punto final.


Fin del sueño


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Para qué vamos a detenernos en cuánto tiempo llevo sin actualizar, ya es común en esta historia. Sin embargo y por esa misma razón, agradezco de corazón a todas las personas que lo siguen leyendo, dejan sus mensajes de cariño y se interesan por esta historia.

El próximo capítulo es el reencuentro de Akane y Ranma...¡será muy emocionante! Por mientras les dejo un texto del siguiente episodio:

-Dime por qué te niegas a aceptarlo…-preguntó el azabache.

Ranma estaba demasiado cerca al cuerpo de la mujer, sentía que su alma ya no le pertenecía, tenía que tocarla, solo se sentiría completo al saber que ella si era real. Que no era solo parte de su imaginación. Que ella era a quién estaba buscando.

-Yo…no se…

-Akane, por favor…

¡Kyaa! Saludos a mis trastornadas por los fics! The best group in the world! hahaha