Hola a todos!
Aquí estoy de nuevo con un nuevo capitulo!
Yeh!
Hey Arnold no me pertenece, ni sus personajes
La Historia es completamente sacada de mi loca cabeza :D
Wolf-fan: Jajajaja lo se, todos queremos golpear a Arnold y a su "calor del momento", y sorpresivamente, él también querrá patearse :D Bueno, gracias por el comentario y por leer mi historia
linaakane: Jajajaja sep, gracias. Trato de liberar la tensión de la historia con un poco de locas ocurrencias :P
Orkidea16: Jejejeje gracias por dedicarle un poco de tiempo a mi historia y por hacerte un poco de espacio en dejarme un comentario. Estoy feliz de que te haya gustado jajaja lo se, es un poco extraña, pero bueno, yo soy algo rara también, así que supongo que esta bien para la historia :D
diana carolina: Jajajaja no te preocupes, a Arnold le pesara esta vez su tonta densidad y lo veremos más frustrado que todos nosotros xD
sweet-sol: Gracias por leer mi historia y estoy más que emocionada de saber que les gusta, espero que este capitulo también te guste ;)
Sams Brok: Yeh! Todos queremos aplaudirle al atrevido muchacho, y nop! esta vez no será el "calor del momento" xD
Y bueno, la escena de Arnold fue bastante genial de escribir, ya que los chicos comúnmente no son tan expresivos, eso no significa que no piensen en las cosas xD Jajajaja pobre Gerald, todos querían fusilarlo de un crimen que nunca hizo, pero bueno, él hizo su contribución para que Arnold fuera un poco más aventurero.
Gracias por el comentario, y gracias por seguir mi historia xD
letifiesta: Como siempre, me facinan tus comentarios seguidores xD Gracias.
Y bueno, eso es todo amigos xD
Guerra De Amor:
Capítulo 3: Helga VS Arnold
Helga abrió completamente los ojos, su corazón pareció detenerse y su mente trabajaba a todo lo que podía, pero no parecía procesar nada de lo que estaba ocurriendo. Ella simplemente se quedó congelada. Sintió como él se separaba de ella, pero Helga aun no era capaz de volver en sí. Lo único que podía hacer, era mirarlo pasmada; Intentando que alguna palabra coherente pudiese salir de su boca -¿Helga?- Escucho la voz de Arnold, pero sonaba como algo tan lejano, que pensó que lo había imaginado, aunque aun así, pudo percatarse que sonaba preocupado. Pero ella seguía sin poder responderle ¿Qué pasaba con ella? ¿Qué le pasaba a él? –Oh bien… una vez más…- lo escucho murmurar se acercaba a su rostro nuevamente
Y de nuevo, ella sentía esa suavidad y ese hormigueo sobre sus labios, esa corriente eléctrica recorriendo su cuerpo, y esa infinita calidez recorriendo sus mejillas. Sentía el cuerpo pesado y también estaba segura que esa sensación de vértigo podría más que ella misma… -¡Helga!- Fue lo último que escucho decirle hasta que… se desmayo
Arnold la llamó varias veces, pero ella simplemente no reaccionaba. Enfermería, necesitaba llevarla a la enfermería; Era lo único que pensaba Arnold mientras la cargaba para llevarla hacía allá. Poco le importaron las miradas curiosas de algunos, tampoco le importaban los murmullos para nada disimulados que le llegaron al oído, ni si quiera le importada las miradas celosas de los chicos hacia él; Lo único que cubría su mente, era el bienestar de Helga.
Una vez entro en la enfermería, recostó a Helga en la cama y le comento solamente de su "repentino" desmayo a la enfermera. Omitiendo los dos pequeños detalles –Tal vez fue solo el calor del verano- comentó la enfermera, que a pesar de ser "una posible explicación" del desmayo para ella, a Arnold no le gustó escuchar aquello -… o tal vez solo fue estrés- continuo divagando la mujer
¿Estrés? Pensó Arnold mientras se movía inquieto de la silla en la que estaba
¿Eso le provocaba a Helga?
Él se había casi golpeado mentalmente para no parecer alguna clase de loco desesperado pervertido y llevarse las cosas con calma…
¡Y ella solo se estresaba!
Bien… Ahora el estresado era él
Y Helga solo dormía tranquilamente
-No te preocupes, ella estará bien; Así que lo mejor será que vuelvas a clases-La enfermera lo empujo suavemente hacía la puerta, por lo que él, aunque no muy convencido, decidió aceptar su solicitud e ir a clases, pero pensaba volver después.
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Helga se despertó tiempo después, de mal humor por verse en la enfermería y también por recordarla razón de que se encontrara allí, de su desmayo –Oh Helga ¡Por fin despertaste!- escucho decir a Phoebe bastante aliviada
-Hola Phoebs- le sonrió, aunque aún algo somnolienta
-Comenzabas a preocuparme, llevas dos horas inconsciente- comentó Phoebe –La última vez que te vi fue cuando saliste de la cafetería con Gerald de la mano, me sorprendió bastante cuando Arnold me dijo que estabas aquí- No quiso prestar mucha atención ante lo metiche que era ese molesto cabeza de balón, pero Helga no pudo evitar entrecerrar los ojos y mirar de manera suspicaz a Phoebe ante él mencionado cabeza de cepillo; Intuía hacia donde quería llegar su mejor amiga y sabía exactamente lo que rondaba esa pequeña cabeza suya
-¿Celos?- Helga la puso a prueba, sin la menor vergüenza de ello
-¿Qué? ¡No!- Pero Phoebe no contó con la misma suerte y su cara adquirió un intenso color rojo mientras escandalizaba su respuesta y peor fue su vergüenza al escuchar la suave risa de Helga
-Tranquila hermana, yo no diré nada- le golpeo suavemente el hombro –Aunque no tienes por qué estar celosa. Geraldo solo me estaba pidiendo un favor- Repuso Helga tranquilamente
-¿Un favor?- Helga asintió con calma –Espera… ¿Todo eso, fue porque Gerald te pidió un favor? ¡¿Solo hablaste con Gerald, porque él te pidió un favor?! ¿A solas?- Y Helga volvió a asentir. Pero Phoebe aun sentía que estaba en algún lugar paralelo, simplemente le era imposible aceptar toda esta conversación
-No tienes que romperte la cabeza Phoebe, es cierto. Solo es un favor de amigos- Se encogió de hombros
-¿Amigos? ¿Tú y Gerald?- Helga asintió, esperando toda la pila de preguntas que estaba segura Phoebe le daría -¿Cómo…? ¿Tú y Gerald? ¿Desde cuándo?- Se sentó en la cama junto a Helga, incapaz de tomarse las cosas tranquilamente. Solo… le resultaba bastante increíble todo…
-Bueno, desde… ni yo misma lo sé, tu sabes… pasamos mucho tiempo juntos en el equipo de Baseball, compartimos algunas clases juntos, solo pasó- Helga simplemente se encogió de hombros –Es un buen amigo, mi mejor amigo después de ti… Pero no se lo digas, ese chico tiene problemas de grandeza, es bastante molesto –Ella hizo una mueca al recordarlo y Phoebe rió. Eso le parecía más creíble ahora –Él no quería que nadie se enterara de lo que iba a decirme, así que me pidió vernos donde no hubiera ningún chico curioso cerca- Ella siguió explicándole –Pero… el samaritano cabeza de balón fue a meter sus narices- Recordó con molestia, a lo que Phoebe asintió, recordando como Arnold había salido disparado a seguirlos después de que ellos dos salieron de ahí –Ese idiota con delirios de valentía, interrumpió mi conversación con Geraldo y me arrastro por toda la escuela para después reprocharme el que me "acercara" a su mejor amigo ¡Incluso ese tonto piensa que Gerald me gusta!- Phoebe se movió inquieta y algo avergonzada, pues ella también había pensado lo mismo –Luego, me interrogo como si él tuviera algún derecho, y para rematar las cosas… Helga comenzó a sonrojarse a pesar de que su mirada indicara él homicidio seguro de Arnold, tan solo recordar eso…
-¿Helga?-Trato Phoebe de traerla de vuelta, al ver que parecía dudar de si debía responder, o no debía hacerlo
-Ese tonto… se atrevió a besarme ¡Dos veces!- Se cubrió la cara con ambas manos, intentando que Phoebe no viera el singular color que cubría todo su rostro
-¡Te beso!- Chillo alegremente Phoebe y Helga le cubrió la boca con ambas manos –Lo siento- murmuro ella al tiempo que se descubría la boca de las manos de Helga -¿Por qué? ¿Cómo fue? ¿Qué te dijo?- estallo ella con sus miles de preguntas
Pero Helga negó con la cabeza -¡Nada! Él… solo lo hizo ¡Lo hizo!- Se dejó caer de nuevo en la cama
-¿Entonces por qué no luces feliz?- se recostó Phoebe a su lado – Yo pensé que, que tu amabas a… mantecado- fue casi un suave susurro lo ultimo
-¡Eso ya no importa ahora! En este momento no puedo hacer nada, y ese torpe cabeza de balón solo está probando mis nervios- Sentenció Helga
-Pero… - Intento decir Phoebe
-Sin peros le advirtió ella – Escúchame bien Phoebe, nunca confíes en los callados, enloquecerán- Repuso Helga sabiamente –Y es más que obvio, que Arnold ya enloqueció- Dio ella por terminada la conversación y Phoebe asintió ante sus palabras, aunque algo contrariada de ello
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Mientras tanto, Arnold pensaba que iba a enloquecer, ni siquiera podía prestar atención a las explicaciones del profesor. Y a pesar de que Gerald le había explicado era amigo de Helga, y que su "extraña" conversación del otro día había sido solo para ayudarlo a salir con Phoebe, de quien ahora era novio; No podía apartar ahora esa incomodidad que le provocaba la fresca indiferencia de Helga, como si nada de lo que hubiera pasado hace dos semanas fuera cierto.
Agradeció el escuchar la campana que anunciaba la siguiente clase, porque no podría soportar más la mirada indignada del profesor hacía él, por haberlo ignorado todo el tiempo; Así que tomó sus cosas y salió desganadamente del aula, para ir hacía su casillero, pero… choco con alguien –Lo siento, fue mi culpa- Dijo él apenado, sin molestarse en levantar la cabeza
-Vaya, con que otra vez tú, cabeza de balón- Escucho la jocosa voz de Helga por lo que casi al instante se giró a mirarla –Más vale que te fijes por donde caminas, zopenco- ella levanto una ceja, haciendo que él frunciera el ceño
-Qué forma tan poco amable de disculparse, no tienes modales- Se indignó él ante la poca delicadeza de ella
-Pero que dices Arnoldo, si tú fuiste quien no se fijó; Yo no tengo por qué disculparme- Le acuso Helga –Aunque no te culpo, debes sentirte con suerte- Le sonrió
-¿Eh?- preguntó confundido
-Sí, cualquier chico se sentiría feliz de que mi "asombrosidad" lo tocara- lo miro con superioridad y él simplemente comenzaba a irritarse más
-¡Vamos Helga, deja de atormentar a Arnold o llegaremos tarde!- le grito Rhonda bastante divertida de ver como Helga se burlaba del pobre chico, solo para divertirse un poco de sacarlo de quicio
-Ahora voy- Helga rodo los ojos cansada de los chillidos de las chicas y regresó nuevamente a mirarlo con burla –Nos vemos después cabeza de balón, tal parece que tienes muy buena suerte- le revolvió el cabello para molestarlo un poco más y luego se fue
-Lo que tú digas Helga- él también rodo los ojos y solo la miró irse
Arnold entró al salón, más irritado que antes ya que a Helga simplemente parecía no importarle aquel beso y ahora lo trataba pésimo, no como antes, ahora parecía que simplemente le gustaba probar su paciencia y a decir verdad, y aunque sonara loco, él prefería mil veces, sentir aquellas bolitas de papel mientras ella trataba de parecer inocente, escucharla reír por alguna broma, aunque fuera hacía él; Pero ahora solo lo ignoraba… -¿Arnold? ¿Te quedaras aquí?- la pregunta de Sid pareció traerlo de vuelta
-¿Eh?- parpadeo confundido y luego se dio cuenta de que no había nadie más en el salón -¿A dónde se fueron todos?- se giró confundido
-El profesor tuvo una emergencia, así que no tendremos clase; Todos se fueron a ver el partido de Baseball
Arnold asintió aun algo desorientado, no sabía cuánto tiempo había estado divagando, pero decidió dejar las cosas del lado y salió junto a Sid –Ahí están todos- señalo los asientos donde todos parecían entretenidos
-Buenos días Arnold- saludo Phoebe alegremente
-Hola Phoebe ¿Vienes a apoyar a Gerald?- Dijo él gentilmente mientras se sentaba a su lado
Ella asintió –Y también a Helga- señalo el campo y fue cuando Arnold, pudo verla, ahí, mirando de manera intensa al chico que supuso, deseaba dejar fuera al lanzar la bola y provocar un strike; Pero, también notó algo más a su alrededor de él…
No pudo evitar percatarse como los chicos miraban soñadoramente como Helga elegantemente jugaba Baseball mientras gritaban entusiasmados, para molestia de él mismo y de las otras chicas, que solo bufaban irritadas –Menos disimulados, no podrían ser- se lamentó Arnold de la poca dignidad que tenían los chicos al gritar tantas cosas locas hacía Helga
-¡Oh, Vamos Arnold! Helga es la novia que cualquier chico quisiera tener, es decir… ¡Mírala! Está que arde, es linda, divertida, atlética, genial, y esta demás decir que tiene dinero a más no poder- trato de defenderse Stinky, pero eso solo logro importunar más a Arnold quien solo golpeo su frente, intentando no decir nada ante aquella extraña contestación que solo Stinky podría hacer
Los gritos de todos se escucharon ya que él equipo de Helga y Gerald había ganado. Miró como Gerald y Helga se separaban del equipo para ir hacía ellos, aunque pudo ver como en él camino, se jugaban bromas y se reían del otro. Intentó ver las cosas con calma y no parecer alguna clase de chico paranoico –Hola- saludo Gerald, a él con la mano y a Phoebe con un corto beso en la mejilla
-Phoebs y… Arnoldo- y de nuevo, ahí estaba esa sonrisa extraña, esa sonrisa que parecía querer echarle en cara como si ella supiera algo que él no
-Buen día Helga- Arnold sonrió forzadamente, intentando parecer lo más gentil y para nada indignado con ella; No quería que ella tuviera el gusto de saber que su simple presencia lo volvía loco y lo hacía sentir frustrado; Y es que Helga parecía luchar para que él se saliera de sus casillas con tanta facilidad, que incluso parecía que ella lo hacía de manera natural
Ella lo miro un rato que incluso a él le pareció que lo estudiaba internamente -¡PF!- Helga se cubrió la boca con una mano mientras miraba hacia otro lado para reprimir la sonora carcajada que quería salir de ella al ver la cara tan graciosa que Arnold hacía para aparentar la amabilidad que obviamente, en esos momentos, no poseía
Fue una total humillación para Arnold él escucharla reírse de él, así que solo giro su cara bastante indignado, intentando ignorarla
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Arnold camino hacía la dirección, para nada feliz de ser parte del consejo estudiantil, pero que debía aceptar, ya que él director se lo había pedido. Toco la puerta y después de escucharlo dar su consentimiento para que entrara, abrió la puerta – Joven Shortman, me alegra verlo- él hombre le hizo una seña para que se sentara junto a Helga…
¡¿Junto a Helga?!
Giro rápidamente su cabeza hacía ella para estar seguro de que no era una alucinación –Si cabeza de balón, soy yo, Helga G. Pataki- la escucho decirle, como si fuera algún niño pequeño, que no comprendía alguna palabra
–Así es, la Señorita Pataki, se encargara de la presidencia, solo quería presentársela ya que usted es el vicepresidente, espero que se lleven bien- repuso el director amablemente
-Tiene que ser una broma…- se lamentó Arnold mientras miraba a Helga de reojo quien al verlo, solo le sonrió maliciosamente, y él ante esto se mostró más molesto y decidió mirar hacia el otro lado
-No se preocupe, estaremos bien- termino de decir ella con una sonrisa aparentemente inofensiva
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¿Qué estarían bien? ¡Ha! Ahora podía burlarse de las inciertas palabras de Helga. O al menos, él no estaba para nada bien con todo esto. A penas una semana había pasado y a él le era demasiado frustrante estar en esa aula estudiantil para trabajar en los papeles que Helga debía firmar, pero que ella solo los ignoraba
Helga solo estaba ahí, sentada frente a él, sin apartar la vista de él durante todo el tiempo. He incluso bebiendo un poco de café, traído "dulce y especialmente solo para ella" por el embobado secretario y él tesorero
¿Acaso ella disfrutaba de torturarlo Psicológicamente?
Se pasó una mano por la cara algo cansado y vio salir huyendo al secretario y al tesorero cuando prácticamente huyeron para ir a casa y supuso que Helga también se había ido ya, usando la excusa de que "debía ir por algo" desde hace más de media hora. Arnold suspiro cansado de ver todo el trabajo que aun debía hacer, estos últimos días no había dormido mucho entre la tarea y varios papeles que se había llevado a casa para terminarlos, el tiempo simplemente no le alcanzaba –Cabeza de balón, eres un masoquista- escucho decir la siempre conocida voz de Helga, aunque no se la esperaba –Pudiste haber dicho que no a todo esto, y ahora mismo estuvieras en tu casa holgazaneando- le echó en cara Helga, que para su malestar, ella tenía toda la razón, pero como siempre, él no había podido decir que no
-Tú también pudiste decir que no, y así tampoco estarías aquí también- le contraataco sin querer responderle claramente
-Yo tengo mis razones, tú no las tienes- simplemente dijo ella mientras se encogía de hombros y le dejaba una taza de café en el escritorio –Bébela cabeza de balón, necesitas terminar rápido eso- él no supo si agradecer esto o molestarse de su poca colaboración
Simplemente hizo lo que ella dijo -¿Razones? ¿Qué razones?- le interrogó curioso, y le dio una mirada extraña a su taza, quería pensar, que era su imaginación que él café supiera un poco extraño
-No es nada que necesites saber, Arnoldo- y de nuevo ahí estaba ella a la defensiva.
Él iba a replicarle, pero entonces comenzó a sentirse pesado, sus ojos parecían no responderle bien –Quédate aquí…- le escucho decir a Helga mientras lo ayudaba a moverse de la silla para llegar al sofá que había ahí y el sueño lo venció…
-Tonto cabeza de balón, solo vienes a provocar dolores de cabeza en la escuela- negó Helga con la cabeza mientras tomaba su chaqueta y lo cubría con ella –Tú tienes la culpa de que yo tenga que estar aquí, idiota, no siempre tienes que ser tan samaritano con la gente- mascullo ella mientras tomaba la taza del café, y la tiraba hacía una maceta –No quiero olvidarme que eso tiene pastillas para dormir- murmuro para sí
Dejo la taza ya vacía en el escritorio y se sentó en la silla que hasta hace unos momentos ocupaba Arnold –Terminemos con esto- suspiro un poco molesto y tomó la pluma
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Arnold se despertó más relajado ahora que había podido descansar y entonces cayó en cuenta del lugar en que se encontraba y que se supone que él debía estar haciendo ¡Helga iba a matarlo! –Criminal, cabeza de balón, pensé que dormirías toda la vida- casi brincó al escuchar a Helga, sentada cerca de el
-Lo siento, no sé qué paso, yo no…- trataba de disculparse, pero las palabras simplemente sonaban incoherentes y no lograba acomodarlas
-Sí, sí, sí, lo que sea; Solo vámonos- se levantó Helga mientras tomaba sus cosas
-Pe… pero, aun falta…- y miró la mesa, los papeles ya no estaba ahí -¿Dónde…?- señalo el escritorio
-Los tiene el gordinflón, ya están terminados y le di tu renuncia y la mía- explico Helga indiferente
-¿Tu terminaste todo? ¿Cómo que mi renuncia? ¿Tú también renunciaste?- Este chico era un parlanchín por naturaleza, pensó Helga
-Sí, termine todo, si, le dije a ese tipo que tu renunciabas, y sí, yo también renuncie- ella explico bastante cansada de lo hiperactivo que era Arnold –No soy tan inútil, es obvio que tú no puedes con esto y yo… estoy cansada de estar aquí- se encogió de hombros
-Pero… pensé que querías estar aquí, que tenías tus razones- Arnold no podía estar más confundido ante la bipolaridad que mostraba Helga
Ella dudo un poco en responder, pero finalmente decidió hacerlo -Mmm… de hecho, nunca me intereso el consejo estudiantil- fingió penar las cosas, para luego simplemente encogerse de hombros
-¿Qué le dijiste al director entonces?- Cambio de tema Arnold, no quería presionarla y que ella lo mandara lo más lejos que podía
-No mucho… charlamos tranquilamente- respondió Helga simplemente. A pesar que a su mente vino el recuerdo de haber tenido que prácticamente amenazar al director con dinero y poder de su familia. Y él había aceptado casi al instante, lleno de miedo de lo que le pudieran hacer si se negaba a ello. Arnold asintió aunque no muy convencido con su respuesta; Pero no se atrevió ni siquiera a pensar en los extraños métodos de convencimiento que Helga tenia.
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El mal humor de Helga era notable para cualquiera, aun si estuviera a kilómetros de distancia, pero nadie sabía la razón de ello. Nadie, excepto Phoebe que solo miraba de manera nerviosa como Helga, prácticamente apuñalaba su comida; Aparentando no mirar como Arnold, platicaba tranquilamente con una chica que no le era familiar entre todas las caras de la escuela, así que supuso, era alguna alumna nueva
Pero Helga a pesar de verse tan serena por fuera, en su cabeza, trataba que no hubiera ninguna erupción volcánica
Estúpido cabeza de balón, estúpida chica desconocida
¿No podían irse a otra parte?
Tal vez… ¿A china?
Se levantó de la silla y tomo su bandeja a lo que todos se asustaron, no sabiendo que haría ella después. Helga se acercó al bote de basura y se deshizo de su comida, bastante disgustada de todo mientras respiraba varias veces, tratando de no cometer alguna tontería…
-Ugh… Ugh… Ugh… Hola… Helga- escucho el respirar de Brainy detrás de ella y frunció el ceño casi como si fuera un reflejo. Ese chico era una plaga, por donde quiera le aparecía
Helga sintió la adrenalina corre por sus venas y su rabia ganar terreno para después subírsele a la cabeza. Así que sin esperar ni un segundo más, se abalanzo sobre Brainy, y para su buena suerte, cayó con él detrás de un bote de basura, para que así no hubiera testigos cuando ella lo estuviera asesinando, lenta y dolorosamente…
-Um… ¿Helga?- Escucho la voz de Gerald desde arriba y levanto la vista, sin soltar del cuello de la cabeza a Brainy
-¿Qué?- preguntó como si nada pero luego miro como Gerald le enviaba señas para nada positivas. Y entonces se dio cuenta de la situación tan reveladora que estaba mostrando…
A ella, escondida para no ser vista, sobre Brainy, a pocos centímetros de su rostro (aunque claro, para desfigurarlo), pero que a simple vista, parecía una escena de cualquier pareja de tortolos cursis, guardando él secreto de un amor apasionado. Y simplemente se quedó congelada ante ello para luego sentir como comenzaba a sudar frío; Eso no se veía nada bien, no se veía para nada bien, para nada bien…
Y su mayor confirmación, fue que al ver más allá, pudo ver a Arnold parado detrás de Gerald, con la mirada igual de desconcertada que la de ella misma…
Y bueno, otro capitulo más terminado!
Estoy muy feliz!
Como siempre, ya saben que pueden dejarme sus opiniones
Por que, la verdad estoy algo indecisa respecto al suertudo chico con el que Helga saldrá
Y bueno DEJARE UN PEQUEÑO AVANCE DEL SIGUIENTE!
¿Por que no?
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Capítulo 4: Terapia de Pareja
-Me alegra tanto volver a verte Helga, ha pasado mucho tiempo- le sonrío la mujer
-¿Dra. Bliss? ¿Usted es nuestra Psiquiatra?-
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-No necesariamente tenemos que hablar de sus problemas en pareja…-
-¡No somos pareja!- gritaron Helga y Arnold al mismo tiempo
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-Bueno… entonces qué tal si, vemos algunas manchas- dijo tomando las hojas que ella ya conocía muy bien. Ella las miro horrorizada, sospechando hacía donde se dirigían sus tan inocentes "pruebas"
-Ah sí… claro- balbuceo bastante nerviosa
-Bien, que ves aquí- señalo la primera hoja. Era una figura sin mucho sentido, como cualquiera pensaría. Menos ella, a quien su traidora mente le jugó una mala broma, y esa tonta mancha se convirtió en…
