Hey que tal a todos.

Han pasado varios años desde la ultima vez que he publicado un capitulo

Tuve muchos problemas personales con los que lidiar, aun lo hago

Ya soy un adulto y tal vez no tenga el tiempo disponible que antes pero tratare de actualizar esta historia lo antes posible

Gracias a aquellas personas que estuvieron leyendo y esperando por esta historia

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Guerra de Amor:

Capítulo 4: Terapia de Pareja

Gerald Johansen no pudo evitar que sus pensamientos flotaran lejos a pesar de los gritos irritados de ambas personas frente a él, por supuesto, para cualquiera era normal ver a Helga frunciendo el ceño molesta, gritando a la persona frente a ella, después de todo, ella tenía siempre un temperamento fuerte. Pero, ver al siempre amable y gentil Arnold Shortman regresando los gritas de igual forma molesta a Helga G. Pataki…. Eso, eso era lo perturbador para todos los chicos presentes quienes guardaban silencio, pasmados, en aquella cafetería

De cualquier forma, Gerald, como se había dicho anteriormente, no estaba sorprendido, al contrario, él se encontró ignorando aquella escena que para él parecía tan común, después de todo, Helga parecía tener un talento innato para hacer explotar a Arnold, un talento que había perfeccionado desde prescolar.

Entonces, Gerald se encontró ignorando los gritos, más bien, el distanciamiento de sus pensamientos eran precisamente acerca de ese par en particular

En primer lugar, su mirada se dirigió hacía Arnold. Su mejor amigo, su hermano, su compañero en el crimen.

Ellos se conocían desde hace tantos años y Gerald pensó que él sabía todo acerca de él y de su familia, pero aun así, había algún par de veces que las actitudes de Arnold realmente lo desconcertaban.

Su relación con Helga era la mayor de todas en particular

En un principio Gerald pensó que su constante forma de siempre estar a su alrededor se debía a su fuerte sentido de la nobleza, su justicia ciega que lo obligaba a preocuparse de todos, incluso si se trataba de alguien como ella. Después, Arnold pareció bajar del pedestal de compasión en el que él tenía a Helga

Gerald pareció estar complacido con esto en su momento, sin embargo el gusto poco le duro cuando Arnold continuo orbitándola pero con una diferente forma de tratarla, pareciendo tomar más valor, peleando de vuelta, claro, de una manera más pacifica que ella, pero aun así, sin permitirle molestarlo tan fácilmente

Y cuando Gerald lo interrogó por ello, Arnold se había desentendido, alegando querer darle una lección

De nuevo, Gerald se quedó callado, pero en silencio se dispuso a estudiar aquel intrigante comportamiento que Arnold parecía tener solo con Helga y del cual, era parecía o no percatarse, o fingir que no sucedía

Él se inclinaba más hacía el segundo pensamiento

Sus dudas se aclararon cuando Helga cumplió once años y tuvo aquel derroche de belleza con ayuda de la obsesión de su padre para que ella entrara a los concursos de belleza, por supuesto, la expansión del imperio Pataki fue lo que disparó lo único que le hacía falta a Helga, popularidad

Popularidad

Algo muy en común entre Arnold y Helga, era que ambos odiaban la popularidad que ella había conseguido

Con belleza, dinero y fama, la brusca personalidad de Helga ya no era algo que nadie reputara por desagradable, al contrario, esa violenta forma de rechazar hombres ahora era considerada como apasionada, sexy

Una Amazona Ardiente

Había escuchado Gerald un par de veces entre los chicos, algo que le hizo temblar al pensar sobre Helga a quien ahora él pensaba como una buena amiga

Ahora, Gerald no pudo evitar pensar en su amistad con ella

Helga G. Pataki

De quien aún no sabía que significaba la G. puesto que Helga se había negado rotundamente a decírselo

Él aún recuerda la primera impresión que tuvo de ella

Su primera impresión sobre ella fuera que él esperaba evitar en su vida a esa clase de persona siempre

Por supuesto, nadie puede culparlo cuando su primera impresión fue en prescolar, después de que ella empujara a Harold, lo golpeara y amenazara a todo el mundo

Pero las siguientes impresiones que tuvo de ella no cambiaron, después de todo, ella era de esa manera siempre

Hasta que cuando estaban en séptimo grado, ambos comenzaron a compartir muchas clases juntos, en algunas de estas, compartieron proyectos juntos también

Un día en particular, mientras estaban haciendo un ensayo de historia juntos en casa de él, Jamie O su hermano mayor los encontró en su habitación en el momento que él pensó era el mejor para molestarlo

"¡Woah! No puedo creer que este tipo de polluelo sexy esté saliendo con algo como tú"

Después de eso se había comenzado a reír en su cara

Por supuesto se sintió ofendido en un instante. Él sabía que Helga era bonita pero eso no significaba que él no pudiera estar a su nivel, aunque bueno, él no la veía de esa manera, después de todo, en su mente solo estaba una pequeña y linda muchacha asiática

Listo para tratar de pelear de vuelva a contra su hermano, sus ojos se abrieron sorprendidos cuando él cayó al suelo tras solo un par de segundos

Helga se cruzó sus brazos y sus piernas, su mentón en alto emitía su arrogancia "Oye zopenco, antes de creer que estas siendo tan divertido burlándote de los demás, deberías mirar tu cara antes de pensar que alguien siquiera va a pensar en salir contigo" a pesar de haber tirado a su gran hermano mayor de una patada, ella nunca había perdido su elegancia "¿qué? Él se lo merecía" Ella se excusó

Gerald le sonrió divertido mientras negaba con la cabeza y no pudo más que aplaudirle a Bob por aquella obra maestra que era Helga ahora a pesar de su corta edad

Después de eso, no pudo más que estar de acuerdo con Arnold al saber que existía algo más en Helga G. Pataki que la bravucona a la que todos estaban acostumbrados

Por supuesto, el hecho de que ella pocos minutos después de que salieron de su casa aquel día e incómodamente le ofreciera su mano y su amistad, seguro que habían ayudado a que aquellos pensamientos se quedaran en su cabeza incluso hasta ahora

Por supuesto, Helga todavía seguía siendo Helga, ella era más paciente, tal vez no tan generosa, pero seguro que no andaba por ahí golpeando y molestando a todo el mundo como antes lo hacía

A menos que realmente la hicieran enojar demasiado

"!Oye, tú no te vas de aquí, todavía no terminamos de hablar!" Arnold tiró de su muñeca

"¡Suéltame ahora mismo cabeza de balón o te arrepentirás!" le advirtió

Gerald conocía esa cara

La había visto un par de veces cuando iba a casa de sus padres y con algunos pervertidos de décimo grado

Ella estaba tensa, puños apretados, y el ceño fruncido que amenazaba con convertirse en una ceja nuevamente

Ella hablaba en serio

Oh, Oh….

"Viejo, creo que es mejor que la dejas ir" Él trató de calmar las cosas

Pero Arnold no escuchó, al contrario, solo soltó su muñeca para rodearla completamente con su brazo en su cintura "¡Ah no, ella aún tiene una cosas que discutir conmigo, no la dejaré escapar esta vez!" Pudo ver la incomodidad de Helga pasar a ser ira pura

Ella odiaba que le dijeran cobarde y que la tocaran, para variar, sin su permiso

¡BANG!

Gerald cerró los ojos tras escuchar el sordo golpe que Helga le había dado a Arnold, cuando lo escuchó quejarse los abrió, solo para ver a su amigo en el suelo tirada y sosteniendo su nariz

"¡Señorita Pataki a mi oficina!" Escuchó gritar a la directora

Helga hizo una mueca disgustada por su mala suerte pero aun así asintió en silencio mientras caminaba tranquilamente hacia donde la directora molesta señalaba con su mano derecha

Su irritación creció más cuando escuchó su última oración "¡Usted también señor Shortman, vaya a verme después de que lo vea la enfermera!"

"¡Criminal!" Maldijo Helga en voz baja

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"¡De acuerdo, le pegue! ¿Y eso que?" Helga se cruzó de brazos y piernas a la defensiva, dentro de la oficina de la directora

"Señorita Pataki no tengo que recordarle por millonésima vez que golpear a otro estudiante es una violación de la política de la escuela, una de las más graves si debo añadir" la estirada mujer respondió, alejando con sus dedos, sus lentes fuera del puente de su nariz

Helga levanto una ceja "Pero se lo merecía, estaba irritándome" se negó a dejarse perder aquella discusión

"¡Yo seriamente no me lo merecía!" Arnold giro la cabeza aun con aquellos tapones en la nariz, frunciendo el ceño ante el victimizo punto de vista que Helga fingía ser

"¡Te dije que me soltaras!" replico Helga de vuelta

"¡Te dije que solo quería hablar!"

"¡Pues no veo como apareciéndote frente a mí y comenzar a gritarme es querer hablar!"

Arnold se tensó, sintiéndose atrapado "Es tu culpa, has estado evitándome desde hace dos días" murmuró entre dientes

Pero Helga lo escuchó "Es tu culpa, te dije que no quería volver a ver tu cara" Bufo de vuelta

Eso pareció aumentar el malestar de Arnold quien enseguida se disparó de la silla donde estaba sentado "¡¿Y por qué no?!" grito indignado

"¡No es asunto tuyo cabeza de balón!"

"¡Pues, lo es!"

"¡No te metas en lo que no te importa!"

"¡Pero me importa!"

¡Pues no deberías!"

¡Pero yo quiero, y tú no puedes obligarme a no hacerlo!"

"¡¿Quién no dice que no puedo obligarte?!" Ella resopló indignada "¡¿Quieres volver a sentir mis puños de nuevo sobre ti Arnoldo?"

La directora se tomó el puente de la nariz al escucharlos gritarse nuevamente

"¡SUFICIENTE!"

Su gritó hizo brincar sorprendidos a los dos adolescentes frente a ella quienes al instante se acomodaron en sus sillas

"Señorita Pataki, Señor Shortman" Les llamo la atención "Dado que ustedes no parecen recapacitar sobre sus actos, me he visto en la obligación de acceder a un castigo diferente" tomó un poco de aire antes de volver a hablar "Hace un par de minutos hable por teléfono con los tutores de ambos y…

Helga enseguida abrió los ojos con horror "¡¿Habló con mis padres?!" enseguida dijo eso, el celular en su bolsillo comenzó a vibrar con insistencia

"Lo hice, no fueron muy amables al respecto, pero al menos no se negaron a ello" La directora rodó los ojos "También llame a los abuelos de Arnold" ella explicó "Por alguna extraña razón tu abuela está muy feliz de que te metieras en una pelea con la señorita Pataki, ella citó las palabras Ya era hora, mi Kimba se estaba volviendo demasiado lento sobre Eleanor" ella levantó una ceja hacía Arnold quien solo pudo bajar la mirada avergonzado "Lo que sea que eso haya significado"

Helga sacó el celular de su bolsillo, y al echar una rápida mirada se dio cuenta la cantidad de problemas que tenía

Su gran problema venía en forma de 20 llamas perdidas y 32 mensajes sin leer de su padre, Bob Pataki

"¿Algún problema señorita Pataki?" La mujer entrecerró los ojos al ver la mirada disgustada que Helga le dirigía a su celular

Helga tomó aire, volviendo a guardar el molesto aparató en su bolsillo, para luego volverse a mirarla de forma seria "Bueno, dígame ¿Qué tipo de castigo ha pensado usted para nosotros?"

La mujer sonrió, un mal augurio según los pensamientos de Helga "Terapia, dos veces por semana, durante todo el mes" respondió simplemente

"¿Terapia?" Preguntó Arnold confundido "¿Por qué?"

Por supuesto, Helga no estaba tan tranquila "¡Esta loca!"

"¡Señorita Pataki, por favor!" se indignó ante la despreocupada forma en que le hablaba "Respondiendo a la pregunta del joven Shortman, he decidido que detención no servirá para sanar las asperezas que ambos comparten y me temó que tal vez si ustedes simplemente son castigados de otra forma, la escena que acabo de presenciar, sin duda va a repetirse nuevamente"

"¡Criminal, no lo volveré a hacer, lo prometo!" Helga trató de alegar

"No puedo tomar su palabra señorita Pataki" La mujer negó con la cabeza "Su primera terapia iniciara ahora mismo, así que por favor diríjanse a orientación" Firmo el papel frente a ella y se lo ofreció a Arnold quien al instante se adelantó para tomarlo

Ambos suspiraron una vez que la directora comenzó a ignorarlos, solo haciendo señas con sus manos para que se fueran mientras miraba unos papeles sobre su escritorio

Salieron, caminando abatidos por los pasillos de la escuela, sin mirarse, en silencio

Arnold miraba el papel con el permiso para saltarse las clases que ambos tenían a continuación, después su mirada se dirigió hacía Helga quien parecía más tensa que antes

Si eso era posible

Arnold levanto una ceja confundido por su actitud, ellos ya no estaban peleando más, entonces, ¿Por qué parecía tan molesta? "¿Te encuentras bien Helga?"

"Te lo dije antes, no es asunto tuyo" ella respondió de forma simple

Arnold rodó los ojos, luchando contra el impulso de contradecirla "Lo que sea que digas Helga" él toco la puerta un par de veces una vez que llegaron a la oficina de la psiquiatra

"Adelante" se escuchó decir a una mujer desde adentro

Arnold abrió la puerta, pero no entró al contrario se hizo a un lado y miro a Helga directamente a los ojos "Damas primero"

Helga Bufó "Qué valiente cabeza de balón resultaste ser, Arnold" rodo los ojos, pero aun así entró

A solo haber caminado unos pasos Helga se quedó estática, haciendo que Arnold quien venía detrás de ella, golpeara su cabeza contra su espalda "Hey, ¿Cuál es tu problema ahora?" después de pasar junto a ella miró a la mujer frente a ellos "Buenas Tardes, la Directora nos pidió venir con usted" Arnold saludo respetuosamente, entregándole la hoja que tenía entre sus manos

La psiquiatra sonrió "Si, ya me lo había comentado. Pero por favor, tomen asiento primero" señalo ambas sillas frente a ella. En seguida su vista se dirigió hacía Helga "Me alegra volver a verte Helga, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuvimos una charla" le sonrió la mujer

"¿Dra. Bliss? ¿Usted es nuestra psiquiatra?" Helga preguntó en shock mientras tomaba asiento junto a Arnold

Arnold miró a la doctora, él sabía que Helga había tenido terapia hace algunos años, pero nunca había conocido a la persona a quien Helga había compartido gran parte de su vida

Él se sintió intrigado

"Como ya sabes Helga estamos aquí para discutir acerca de las tensiones que crean este ambiente violente entre ustedes dos y examinar posibles estrategias para mejorar su relación" La Dra. Bliss explicó de forma simple, aunque echando un rápido vistazo a Arnold quien aún trataba de apaciguar el dolor en su nariz, se había retirado ya los tapones de la nariz desde que ya no había sangre bajando por esta

"No hay ninguna relación que discutir, yo le dije a este idiota que se apartara de mi vista pero no me escuchó, así que tuve que obligarlo a dejarme ir" Helga cruzo sus brazos y piernas a la defensiva

"Te dije que necesitábamos hablar, pero te comportarse infantil, obstinada y luego me golpeaste la nariz" Arnold respondió irritado

Helga bufó "Te he dicho miles de veces que tú y no tenemos nada de qué hablar, así que guarda tus palabras samaritanas para alguien que quiera escucharlas"

"¡Pero Helga, tu sabes que necesitamos hablar!" Arnold declaró

La Dra. Bliss levantó una ceja ante la forma tan extraña en la que ellos discutían. Ella trató de intervenir "No necesariamente tenemos que hablar de sus problemas en pareja…"

"¡No somos pareja!" gritaron Helga y Arnold al mismo tiempo, interrumpiéndola

Arnold chasparreó "Lo siento" murmuró apenado por su repentino estallido

La Dra. Bliss buscó algo dentro del cajón de su escritorio "Bueno…. Entonces, que tal si vemos algunas manchas, tal vez algo más simple sea lo indicado para que ambos se relajen un poco" dijo tomando las hojas que Helga ya conocía muy bien. Ella las miró horrorizada, sospechando hacía donde se dirigían sus tan inocentes… Pruebas

"Ah, si… claro" Helga balbuceó bastante nerviosa

"Bien, Comencemos contigo Helga ¿Qué ves aquí?" La Dra. Bliss señaló la primera hoja. Era una figura sin mucho sentido como cualquiera pensaría.

Cualquiera lo pensaría menos ella. Helga G. Pataki quien ya era casi una experta en ese tipo de trampas sucias que aquella psiquiatra tenía y a quien su traidora mente le jugó una mala broma, y esa tonta mancha se convirtió en…

"Ah…. Arn…Ar…."Helga balbuceó. Estúpida mancha, estúpido cabeza de balón "¡Árbol, sí, Árbol!" ella casi se alabó una vez que la palabra salió de su muy inteligente boca "No entiendo qué sentido tiene ver estas estúpidas manchas, solo son un montón de manchas, es decir, ¿Qué tenemos, 9 años otra vez o qué?" Entonces ella tomó las hojas de las manos de la psiquiatra y las escondió detrás del cojín del sillón donde estaba sentada

La Dra. Bliss sonrió a sabiendas de lo que pasaba por la mente de Helga "Ya habíamos hablado de esto Helga, no tienes que ser hostil" respondió tranquilamente

"No soy hostil, así qué, ¿Por qué no comenzamos con otra cosa?" Helga se encogió de hombros

"Luces molesta" volvió a señalar tranquilamente

"No estoy molesta" Helga murmuró entre dientes

"Bien Helga, ¿Qué tal si tomas un descanso? Comencemos con Arnold entonces" Ella se giró a mirarlo, quien pareció salir del trance en el que estaba sumido

"¿Arnold?" Helga pareció escandalizarse

"¿Conmigo?" Arnold se señaló, confundido por ser repentinamente el centro de atención

"Dime Arnold, ¿Cómo has estado?" Ella preguntó amablemente

"Pero Arnold no la miró a ella, su mirada se dirigió hacía Helga, levantando una ceja hacía ella respondió "¿Usted quiere decir desde hace un rato?"

La Dra. Bliss no pudo evitar sonreír ante la respuesta, le recordó un poco a Helga la primera vez que estuvo aquí, pero esta vez se sintió preparada para responder a aquella inusual desconformidad entre ambos adolecentes "¿Hubo algo que hiciera el día de hoy diferente a los demás días?"

"Bueno, un par de cosas supongo, sobre todo el hecho de estar en terapia y el que Helga haya intentado romperme la nariz hace que mi día sea diferente de los del resto de la semana"

NI Helga ni la doctora sabían si estaba siendo sarcástico respecto a ello

Helga lo miró, tratando de encontrar una respuesta, y al ver su ceño fruncido mientras su mirada se encontraba en ella supo que estaba siendo simplemente honesto

Bueno, honesto y posiblemente muy irritado de que ella lo hubiera golpeado

Ella nunca antes lo había golpeado

Helga realmente lo siento, no fue a propósito. Fue casi un reflejo que no pudo controlar una vez que su paciencia se había terminado. Ella había tratado de advertirle que la dejara ir mientras se enfriaba un poco por su cuenta, pero él se había negado

"Fue tu culpa" no pudo evitar que aquellas palabras salieran

Arnold parecía querer alegar nuevamente aquella cruel declaración, pero fue interrumpido

"Lo siento, no quise golpearte" Helga dijo casi en un susurró, pero fue lo suficiente claro para Arnold

Arnold sonrió "Lo siento también" su mano se posó sobre la que Helga tenía sobre el apoyabrazos del sillón

Helga trató de quitar su mano, pero Arnold apretó un poco más el agarre, impidiéndole alejarse de él. Ella bufó, fingiendo malestar pero no volvió a tratar de quitar su mano "Realmente eres algo Arnoldo"

La sonrisa de Arnold se amplió más, y se encogió de hombros "Supongo que lo soy"

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Helga iba caminando sola en la calle, había sido difícil hacer que aquel cabeza de balón desistiera de seguirla a su casa pero al final había logrado convencerlo de que ella podía arreglárselas sola. Ella supuso, no quería volver a sentir su puño en otro momento tan cerca el día de hoy

Pero Helga trató de alejarse por el momento de aquellos pensamientos, por ahora, ella tenía otros problemas que resolver

Como él hecho de que todavía tenía que asistir a otras 4 terapias junto a Arnold, al menos agradeció que ese mes de terapia se hubiera reducido a la mitad desde que ya estaban a mediados del mes

Por otro lado, ella no sabía cómo iba poder evitar despotricar algunas verdades frente a la Dra. Bliss cuando Arnold estaba presente también "Esto es una locura, volver a pasar por esto una segunda vez…." Ella comenzó a hablar con ella misma "¡Criminal! ¿Qué voy a hacer?" ella maldijo en voz baja, sin importarle parecer una loca mientras entraba al lobby del lugar

"Buenas tardes señorita Pataki" Le saludo el portero del lugar

Helga sólo hizo un ademan con la mano mientras tomaba el elevador "Está bien, Helga, niña, tu puedes hacerlo, lo superaste una vez, tu puedes superarlo una segunda vez" ella trató de calmarse

Suspirando, ella abrió la puesta, tirándose en el sofá de su casa

Ahora, ella estaba pasando al problema numero dos

Mirando el control remoto de su contestadora en la mesa de al lado, con malestar y tratando de terminar lo más rápido que pudo todo este drama, ella reprodujo los mensajes que tenía

"¿¡Terapia de nuevo?! ¡No puedo creer que no puedas hacer nada bien señorita, esto no le hubiera pasado nunca a tu hermana Olga!"

Helga rodó los ojos ante lo explosivo que su padre era siempre, él no había podido esperar ni un segundo para comenzar a despotricar gritos sobre el teléfono

"¡Te he dicho que no había terapia cuando yo era niño y mírame tan fuerte como una roca!"

Helga dejó caer su cabeza en el respaldo del sofá. Era evidente que su padre nunca había ido al psiquiatra, e incluso si lo hubiera hecho, Helga dudaba ciertamente que alguno hubiera podido ayudarlo a controlar tal temperamento

"No quiero que hables con ningún loquero de nada, te he dicho siempre que los Patakis no hablamos de las cosas, las echamos bajo el tapete y usted señorita no es la excepción"

Por supuesto que no podría olvidar la filosofía de Bob quien no perdía ni un instante para recordárselo en cualquier ocasión que se vieran.

"Y sobre todo tú Helga, es mejor que guardes silencio" murmuró entre dientes "Nuestra familia es alguien muy influyente e importante, no quiero que ninguno de tus tropiezos dañen nuestra reputación, y es mejor que comiences a cuidar de tu reputación, no olvides lo que hablamos la última vez"

Entonces, se escuchó el violentó golpe del teléfono, la línea se cortó, Helga supuso que su padre había azotado el teléfono para terminar la llamada

Helga suspiró, su padre realmente sabía cómo terminar con su paciencia y su cordura tan rápido

Cuando su padre había hecho una fortuna con la venta de celulares, lo que Helga pensaba que había obtenido además de aquella lujosa tarjeta de crédito, fue libertad. Ahora se daba cuenta que era todo lo contrario

Con aquellos millones, Bob también había logrado incrementar de forma ridícula su egoísmo y su petulancia. Arrastrándola a ella hacía aquel círculo corrompido que él llamaba negocios

Por ahora y por suerte, al parecer ella solo había tenido que alejarse de los problemas y todo seguiría rotando con normalidad por lo menos hasta que ella se graduara. Por lo que la pequeña disputa con Arnold realmente estaba haciendo que su tranquilidad pendiera de un hilo

Esta era realmente la razón por la cual ella quería alejarlo de su vida. Arnold realmente convertía su cerebro en un vegetal y su sola precia derretía aquello que Helga tan celosamente cuidaba, aquello que para su devastación no le pertenecía a ella desde hace más de 10 años

Su corazón, su estúpido corazón que le pertenecía a Arnold Shortman

Tendría que idear una forma de adormecer aquellos insanos sentimientos si quería salir en una pieza de la escuela, y sin que Bob enloqueciera por… dañar su reputación

¿Pero que hacer sin enloquecer ella misma?

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Capítulo 5: Dentro de la cabeza de un cabeza de Balón