Hey a todos,

Como dije estare publicando primero esta historia

Espero les guste

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Hey Arnold! No me pertenece a mi ni sus personajes

Pero a "Crag Bartlett"

Gracias por hacer feliz nuestra niñez

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Capítulo 5: Dentro de la cabeza de un cabeza de Balón

Mi nombre es Arnold Phillip Shortman, aunque pocas personas conocen mi apellido. Las personas que me conocen piensan de mí como un chico amable, gentil, samaritano, otras como un molesto, irritable y soñador

Yo creo en mí como un chico con sueños que trata de ser optimista

Trate de ver el lado positivo de las cosas, el lado positivo de las personas

Por supuesto, todos tenemos ese pequeño inconveniente en nuestras metas, una pequeña obstrucción en nuestro hacía el camino que hemos decidido tomar. El mío vino en nombre y forma de una niña

Helga G. Pataki

La primera vez que vi a Helga, después de haberme bajado del auto del abuelo, tomando mi sombrilla pude ver la silueta de una niña mojada y sucia por la lluvia, ella parecía triste, a punto de llorar si me atrevo a decir. Una vez que mi sombrilla la cubrió su rostro pareció iluminarse, no me contuve en decirle lo linda que ella lucia, sobre todo con aquel lindo moño rosa que llevaba sobre su cabeza

Aquellas palabras habían salido tan naturales, tan fuertes, que era imposible para mí el tratar de contenerlas de cualquier forma

Nunca lo había querido admitir en voz alta, pero aquella primera vez, ella se había robado parte de mi corazón y de mi aliento

Había sido imposible admitir de todas formas, sobre todo desde que un par de horas, aquella triste y tímida niña retorcidamente se había vuelto tan hosca y agresiva en un abrir y cerrar de ojos

Peor aún, a partir de aquel día, ella se había convertido en mi tormento, en mi verdugo y torturador personal

Años más tarde, aprendí lo imprecisa, misteriosa y complicada que podía ser Helga G. Pataki

En un momento ella podía ser tan ruda y bravucona mientras que al otro ella podía ser tan madura y buena persona, a su manera, por supuesto

Nunca he podido definir que es realmente lo que ella piensa de mí, ni quien realmente es Helga

Y pasando los años, aquellas preguntas comenzaron de ser una relativa y al azar pregunta, para convertirse ahora en dos incógnitas que lentamente estaban matándome

¿Pero que podía yo hacer?

"Helga G. Pataki no le rinde cuentas a nadie zopenco"

Casi podía escucharla gritarme dentro de mi cabeza, algo que inconscientemente me hizo rodar los ojos con irritación

Ahora, no es como si toda mi vida girara únicamente alrededor de Helga

Por supuesto, siendo yo un soñador emprendido, alrededor de mi corta vida tuve un par de enamoramientos más, pequeños aplastamientos cortos en chicas gentiles y bonitas

También estaba mí siempre amable y preocupada mente que la otra mayor parte del día estaba siempre empeñada en ayudar a todas las personas de mí alrededor que se encontraban en problemas, tratar de hacer hasta lo imposible para ayudarlos, para apoyarlos

Era difícil ignorarlos para mí

Yo me preocupaba por lo que las personas pensaran, sobre todo por los más cercanos que me rodeaban

Pero, de nuevo, no pude evitar darme cuenta de que a mí nunca me había preocupado tanto el pensamiento de alguien como el de Helga. Porque en todos los años que nosotros nos conocíamos, yo nunca había podido saborear la victoria en ningún tipo de todos nuestros encuentros y formas que he tenido con ella

Me alteraba de formas que eran muy alarmantes para alguien a quien las personas consideraban como samaritano, como denso

Quinto Grado había sido el comienzo de una tortura completamente diferente de parte de Helga, nada físico, todo era psicológico, Gerald decía que estaba siendo paranoico, pero yo sabía mejor que Helga estaba haciendo todo esto para molestarme, para jugar con mi cabeza

Lo peor de todo era, que ella lo había logrado…

"Buenos días Arnold, hoy es un maravilloso día ¿No te parece así?" escuchó a Lila saludarlo de forma efusiva, como cada mañana lo hacía, con aquella angelical y honesta sonrisa

"Buenos días Lila, creo que hoy es un muy buen día" regreso el saludo de forma cortes, agradeciendo al cielo que su enamoramiento por ella fuera ahora cosa muy lejana

"Wow Helga, tienes muchos trofeos deportivos" había escuchado decir a Phoebe mientras ayudaba a Helga a cargar otra dotación de trofeos deportivos que había obtenido en el torneo del mes pasado

"Estas cosas solo me molestan, pero Bob insiste en guardarlos" La escuchó suspirar "Estas cosas solo son molestas, No tienen ningún tipo de importancia para mí. Porque yo solo quiero superar a alguien, solo a uno en especial…" Él sonrió, tomando aquel murmuro irritado como una invitación para intervenir

"Hola Helga, me alegro de verte… Parece que volviste a ganar, estoy contento, pero… yo ya sabía que lo harías" él le sonrió mientras tomaba asiento frente a ella

Tal vez era masoquista, tal vez estoy loco, definitivamente solo esas dos deducciones tengo para explicar el motivo por el cual a pesar de estar siendo perturbado, siempre me acerque a Helga con una sonrisa para felicitarla por los logros que ella pensaba, eran solo algo tedioso que obtener

O tal vez, disfrutaba ver que ella parecía igual de desequilibrada que yo en cuanto mis amables palabras salían de mi boca, especialmente dirigidos a ella

No quería estar solo entre tales sentimientos, quería que ella se sintiera de la misma forma por mí que yo lo hacía por ella

Era tal vez mi forma de hacer el Karma entre nosotros

A finales del sexto grado pude haber tenido la oportunidad de tener una vida tranquila, ser un estudiante ordinario, con pensamientos ordinarios, con problemas ordinarios

Después de todo, me había enterado de que él problema eterno en mi cabeza alias Helga G. Pataki había recibido el regalo costoso de su ahora adinerado padre para irse a estudiar al extranjero, había escuchado a Phoebe que ella planeaba asistir a una escuela privada en Paris, una de las más prestigiosas

Había sido como un balde de agua fría más que como un alivio y yo no había podido disimular mi malestar

O callarlo para variar

Me acerque a ella en el almuerzo, agradeciendo que ella estaba sola, esperando por Phoebe. Mi rostro pobremente mostraba tan claro como el cristal mi malestar tan contrariado a mis falsas amables palabras, por suerte Helga parecía no mostrar mucho interés en mirarme ahora mismo, su vista estaba en su almuerzo recién comprado "Voy a sentirme muy solo sin ti" Trague con dificultad el enorme bulto que se había formado en mi garganta, ignorando la incomodidad en mi pecho "Pero, aun así, espero que estés bien" me había costado parte de mi alma el haberle sonreído a pesar de sentirme tan enfermo y agraviado por mis propias palabras

Helga me había mirado entonces, sin ninguna expresión en su rostro unos segundos, para luego rodar los ojos, levantarse de su asiento e irse de ahí con su almuerzo sin tocar "Idiota" había sido lo último que ella había murmurado antes de dejarme ahí parado y más irritado que nunca

Mi malestar se había ido tan rápido como llego aquella mañana que llegue a la escuela para comenzar mi séptimo grado y la vi, luchando por meter algún pequeño libro rosa en su mochila, murmurando algunas malas palabras para su mochila

"¿Helga? ¿Qué haces aquí?" Aquella pregunta había sonado más extasiada de lo que debería, pero poco me importo mi efusividad, al contrario, yo necesitaba que ella supiera lo dichoso que estaba con su presencia

Ella había levantado la cabeza al escucharme, con una mirada desconcertada, luciendo como si yo la hubiera atrapado en un acto indebido, como si estuviera tratando de esconder algo de mí. Para mí sorpresa su rostro se sonrojo completamente "Estoy aquí solo por Phoebe, ¡No porque tu estés aquí!" Me grito tan fuerte, todos a nuestro alrededor nos voltearon a ver, confundidos y algo sorprendidos por aquel arrebato de la mañana

Yo rodé los ojos, pero aun así sonreí, sintiendo como si hubiera conseguido una ventaja sobre Helga de alguna manera "Lo que tú digas Helga, lo que tú digas…"

Fue sin duda, esclarecedor para mí el darme cuenta que yo condicionaba ver a Helga ruborizada más seguido, incluso si moría en el intento

Para mi desgracia poco me duro el buen humor, a mis apenas 12 años, fui un testigo más de que Helga G. Pataki, siendo la bella pero malhumorada chica que era, comenzaba a atraer a la mayor parte masculina de la escuela, confesiones, regalos, cartas de amor, parecían haber sido hechas para Helga y destinadas a llegar a mis celos que crecían más al aumentar la cantidad de invitaciones

Alivio fue lo que sentí cada vez que Helga rechazo a cada uno de ellos

Gracias, casi suspire, después de todo, la vida no podía ser tan mala conmigo

Tal vez era mi castigo divino por haber sido tan apático con la confesión de Helga hace un par de años en aquel edificio de Industrias Futuro

"El calor del momento"

Cada día que recordaba aquello me sentía más culpable, más arrepentido, yo deseaba poder retractarme de mis palabras

Había entrado en un ataque de pánico luego de que Helga soltara todo aquello ese día que solo había buscado alguna coja excusa para salir del asunto

Era imposible de creer para mí, Arnold, que Helga estuviera enamorada de mí cuando ella siempre fue tan cruel e indiferente en mi presencia

Aún era muy difícil para mí creer que su declaración fue dicha alguna vez

¿Qué tal si realmente no lo decía enserio?

Es decir, habiendo tantos chicos en la escuela, ¿Por qué se enamoraría de alguien como yo?

"Ella dijo que no le gustaban los densos, soñadores, que siempre hicieran las cosas correctas, ¡Ah! Y que no usara una estúpida gorra"

"Parece que estuviera diciendo todo lo contrario de lo que eres viejo, aunque eso no es raro, ella siempre te ha tratado pésimo"

Por un segundo, recordé aquellas palabras que Stinky y Gerald habían dicho hace un par de meses, lo que solo comprobaba mi teoría de que ella no hablaba enserio

Antes, cuando la conoció, tal vez sintió ese primer amor al igual que yo porque era su primer amigo; Pero luego, ¿Por qué?

Incluso Stinky me había confesado estar enamorado de ella en cuarto grado

Helga había salido con él

¡Helga había salido con Stinky de todas las personas!

Entonces….

Si Helga estaba enamorada de mí, ¿Por qué ella no me invito a salir a mí en lugar de Stinky?

Aquello simplemente me deprimió aún más, debía dejar de castigarme a mí mismo con esas cosas del pasado

Ahora que estábamos en noveno grado, debería de ser más positivo respecto a mí ya no tan secreto y vergonzoso enamoramiento hacia Helga

Y también, sin contar las veces que ella me había besado a mi

Ahora, a mis 14 años yo la había logrado besar dos veces

¡Dos veces!

Claro, aparentemente ella se había desmayado por el estrés que eso le provoco

Okay…. mal comentario para ser positivo respecto al asunto

"Aunque también estaba esa pequeña escena que presenciaste antier en donde la encontraste detrás del bote de basura de la cafetería, ella a horcajadas de Brainy"

"Y cuando la confrontaste respecto al asunto ella te había gritado que no era de tu incumbencia"

"Ah… y no olvides él golpe en la nariz que te dio, un hermoso y duro golpe que te mando directo a la enfermería y con una cita más tarde a terapia junto a ella"

Fruncí el ceño ante lo sádica que podía ser mi conciencia

"Ella se disculpó después" me murmure a mí mismo, defendiéndola, sin importarme el parecer alguna clase de loco aquí en la entrada de la escuela

Además, ella después me dejo tomar su mano todo el tiempo que estuvimos con la Dra. Bliss

Una sonrisa apareció en mi cara ante aquel pensamiento

"¿Cabeza de balón?" escuché la inconfundible y extrañada voz de Helga frente a mí "¿Qué haces todavía aquí para dado solo y sonriendo como un maniático? Las clases terminaron hace dos horas" ella levantó una ceja mientras guardaba algunos libros en su mochila

Deje de recargarme sobre la pared donde me encontraba "Podría decirte lo mismo a ti, ¿Qué haces aquí todavía sola después que las clases terminaron hace dos horas?"

La escuché resoplar "Contrario a ti Arnoldo, los lunes y los jueves yo tengo dos clases más, Literatura y Finanzas, no todos sentimos la necesidad de ser tan holgazanes como tú"

Ah, era cierto

La escuela había tenido la delicadeza de ofrecer clases extracurriculares para cualquier valiente que quisiera tomarla después de clases, por supuesto casi nadie las tomaba por gusto, la mayoría lo hacía porque fallaban en las mismas asignaturas, por lo cual las tan dichas clases extracurriculares eran más bien tutorías

Solo por algunas pocas que las tomaban por más bien obligación a sus padres como era el caso de Lorenzo, Alan, Rhonda y Phoebe

Lo que me sorprendía era que Helga estuviera haciendo lo mismo, eso no encajaba en algo que ella haría o algo que sus padres la obligaran a hacer, aunque bueno habían pasado muchos años desde la última vez que vi a los padres de Helga

Como 4 años tal vez

Si, definitivamente fue a finales del cuarto grado, cuando llegaron al colegio de Helga para informarle que se irían en las vacaciones de verano a Nueva York, luego de eso, solo los había visto en la televisión, en las noticias hablando sobre su gran riqueza que habían logrado en los negocios y en los cuales nunca aparecían junto a Helga

Alguna vez que les preguntaron acerca del motivo por el cual ella nunca aparecía frente a las cámaras, yo recuerdo que Bob Pataki había respondido algo incómodo que su pequeña dama estaba estudiando duro y no quería tener distracciones

Por supuesto eso había bastado para calmar a la reportera quien parecía bastante impresionada de que El Rey Bob tuviera una hija tan estudiosa y madura como ella

No pude evitar sonreír con ironía, recordando las veces que Bob siempre llamaba Olga a Helga, tal vez por eso se había referido a ella en televisión como pequeña dama

Una forma simple de no dejar ver realmente que el hombre siempre olvidaba su nombre

"Realmente estas demente cabeza de balón, incluso estas riéndote solo" Helga levantó una ceja mientras negaba en mi dirección

Mi sonrisa se amplió al enfocarme en ella "Helga, ¿Quieres que te acompañe a tu casa?" dije de pronto

Ella me miró extrañada "Solo vete a casa Arnold, soy una niña grande, se cómo llegar por mi cuenta"

Me trague el suspiro decepcionado que intento escapar de mi "Lo hare en cuanto te lleve a casa, solo, por favor déjame llevarte a casa esta vez" tan patético como me vea, poco me importó casi implorarle

Pude ver la duda en sus ojos, me miró, y luego pareció tensarse otra vez, apartando la vista de mí

Por un momento pensé que iba a comenzar a gritarme que no era asunto mío si ella llegaba a su casa o no, o que no iba a dejar que un holgazán como yo tuviera el honor de acompañarla hasta su casa

Me inquieto bastante el verla tener tal difícil batalla para responderme una pregunta tan simple, digo, no es como si yo no la hubiera acompañado nunca a su casa, de hecho, incluso había entrado, había visto hasta su habitación en algún momento de nuestros años siendo relativamente amigos

¿Por qué la desconfianza ahora hasta de eso?

Estuve tentado a retractarme de mi pregunta, pero ahora mi curiosidad me lo impedía, al contrario "No voy a tomar un no por respuesta, incluso te seguiré desde detrás si es necesario" Fue lo que a continuación salió de mis labios

Me miró de nuevo, aquella blanca y fría expresión me congeló hasta los huesos, entonces, espere los insultos y palabras crueles que yo se venían con ella, pero de nuevo, Helga me sorprendió, no con bonitas palabras

"Voy a dejarte acompañarme Arnold, pero debes jurarme que lo que voy a mostrarte no debe cruzar nunca del encierro de tu cerebro, nunca debe pisar tus labios porque entonces, te juro que hare que te arrepientas de haber incluso hablado conmigo"

La luz verde que yo esperaba solo vino con una aceptación disfrazada de amenaza, una muy escalofriante

Yo asentí de inmediato "Lo prometo"

"Helga negó con la cabeza "No, yo necesito que me lo jures"

Aquello me puso muy alerta, todo parecía tan serio y tan secreto, como si fuese a pasar alguna clase de peligro. Por supuesto, así como Helga estaba confiando en mí para lo que sea que este escondiendo en su casa, yo estaría confiando en ella acerca de aquello de lo que ahora yo estaba siendo cómplice "Te juro Helga, que jamás hablare de esto con nadie" Era verdad, yo respetaba la privacidad de todos, no iba por ahí diciendo los secretos de las demás personas

Como Iggy había pensado alguna vez

Ella me miró por un largo tiempo, uno muy incómodo debo añadir, como si estuviera sondeando mi honestidad, lo entendí, aunque honestamente me había sentido un poco ofendido

¡Ella me conocía por dios santo!

Aun así, como dije antes, yo entendí, esto debía ser un tema delicado y ella solo estaba siendo precavida

"Bien" Ella asintió con la cabeza, aun tensa "Vamos entonces" me tendió su mano para que yo la tomara

Enseguida me sentí abochornado por su acción tan indiferente "¿Quieres que tome tu mano?" pregunte tontamente

"Por supuesto capitán obvio, eso es lo que estoy diciendo" La vi rodar los ojos, mientras bruscamente y sin mi permiso tomaba mi mano izquierda, jalándome

"¿Por qué?" por una vez quise que mi cerebro apagara su lógica y que solo dejara que Helga me tirara a donde ella le placiera, por supuesto, yo no era tan afortunado, y mi cuerpo por inercia parecía estarse resistiendo

"Deja de ser tan quejumbroso cabezón, es mejor que te calmes tarado o voy a olvidar esta tontería y te vas a quedar aquí, no es como si yo quisiera estar así contigo, yo solo estoy tomando tu mano porque tu no vas a saber a qué lugar ir zopenco" ella dijo molesta entre dientes

Me indigne ante su explicación, pero esta vez deje de luchar contra su agarre, no quería molestarla más de lo que ya estaba para que terminara mandándome a volar directo a mi casa

Sobre todo ahora que yo estaba tan intrigado acerca de la casa de Helga

Así que ahora me resigne, entrelazando mis dedos con los de ella, ella pareció tensarse más si eso era posible

Como una estatua

Me miró "Esta bien, puedes llevarnos a donde quieras, prometo que no me opondré" le sonreír divertido

El bufó, como siempre lo hacía a mí alrededor. Una mezcla entre diversión y fastidio y suavidad. Yo trate de vanagloriarme con ello, algo así como que ese bufido era hecho especialmente para mí, marca registrada Arnold, seguido por un…. "Idiota…" ella me sonrió

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Capítulo 6: El Hogar de Helga