X Men Evolution y todo lo referente al universo Marvel no me pertenece. No hago este fic con fines de lucro.

Holocausto M

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Mojadas por una lluvia gris
oscuras y tristes memorias
flotan entre las ruinas de los muros.
Pero, entre tanta locura, el mundo sigue girando.

(Rurutia – Gola)

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Capítulo VIII. Conociendo a una reina

-"¿Listo? … uno, dos… ¡tres!"

Jalándola por el brazo, Sapo saltó lo más fuerte que pudo y ambos atravesaron la parte trasera del camión aterrizando entre el equipaje de los pasajeros, en el pequeño y oscuro maletero.

-"¡Auch, ese es mi pie!"

-"Lo siento, pero este lugar es muy estrecho" – dijo Sapo, intentando acomodarse en un extremo. Kitty se sentó en el otro, aunque realmente no estaba muy lejos de él. El lugar era tan pequeño que ninguno de los dos podía levantar del todo la cabeza, pero era mejor estar ahí que en el ensangrentado escondite de los Morlocks. "Amen".

Por la mañana, cuando Kitty despertó, tenía los ojos hinchados, se sentía aún cansada y tenía una incómoda sensación de vacío en su pecho, pero descubrió que su mente estaba más clara que por la noche, así que aprovechó esa lucidez para reconsiderar toda la situación y tratar de hacer un plan; tanto los Hombres x, como La Hermandad y los Morlocks habían sido "asaltados" mientras tenían la guardia baja y ya no quedaba nadie en sus respectivas bases. Y sin celulares o cualquier forma de comunicación, encontrar a los que hubieran escapado –suponiendo que había otros que habían logrado escapar – sería sumamente difícil.

Entonces, sus opciones eran reducidas. "¿Tratar de contactar a los nuevos reclutas?" No, ella ni siquiera sabía la dirección de la mayoría de ellos, y aún si la supiera, muchos estaban fuera del país -vacacionando o de regreso con sus familias-, como Rahne, que seguramente estaba en Escocia, su país natal. Además, con las cosas como estaban, sería casi imposible que sus padres les permitieran salir de la seguridad de sus casas para planear el rescate de los mutantes más buscados del mundo. Y quizás era mejor así.

"Al menos ellos estarán bien…y vivos", pensó.

Bien, una vez descartada esa opción, las cosas parecían más complicadas. Buscar a Lance era buscar a Nick Furia, lo cual era casi imposible; S.H.I.E.L.D parecía ser una organización a la que no encontrabas, ellos te encontraban a ti, así que, a menos que tuvieran intención de hallarla, no podía contar con ellos. Aunque, gracias a ellos, seguramente Lance estaba a salvo, y eso era un gran alivio. Lo echaba tanto de menos, quería verlo; últimamente él rondaba en su mente con tanta insistencia que varias veces se encontró a si misma pensando en él cuando se suponía que estaba haciendo un plan. Kitty se esforzó para apartarlo de su mente y seguir barajando opciones.

Por otro lado, el único X-men que se le ocurría estaría a salvo, era también el más difícil de encontrar; podría estar en cualquier parte del país justo ahora y buscarlo sería como buscar una aguja en un pajar, pero era la opción más viable y confiable; tendría que encontrar a Logan. Él sabría qué hacer. Él la ayudaría, y a su lado no se sentiría tan perdida.

"Dios como quisiera que estuviera aquí", pensó tristemente. Sí, ellos podían no ser los mejores amigos del mundo; Logan era distante, callado y más bien sombrío, pero se llevaban bastante bien. Él era su mentor, un guía y un protector en el Instituto, alguien en quien todos confiaban que, de estar en problemas, se presentaría y los ayudaría. Era parte de su familia, como todos los Hombres x. Y simplemente, si Logan estaba cerca, las cosas no podían salir mal ¿cierto? Después de todo, él era Wolverine. Él temido, respetado, legendario Wolverine. El que te encontraría si estabas perdido –o secuestrado-, el que te infundía valor si tenías dudas, el que te acompañaba en silencio. Kitty estaba segura de que todos los estudiantes de la mansión pensaban de la misma forma sobre él. Todos le tenían muchísimo respeto y admiración. "Después de todo, él es un héroe".

Así que, eso era lo que tenía que hacer; encontrarlo. Una vez resuelto esto, Kitty despertó a Sapo –que roncaba a todo pulmón enrollado en su cobija- y le informó de su idea, a la cual, a falta de una mejor, él no se negó.

Ambos habían desayunado –si se le puede llamar desayuno a unas cuantas galletas y una lata de atún que habían traído de casa de la Hermandad –. Luego, mientras esperaban a que la noche cayera de nuevo para tener más oportunidad de pasar inadvertidos por las calles, se dedicaron a inspeccionar de nuevo el lugar para recolectar todo lo que les pudiera servir, pero aparte de algunas luces, unas mantas, la televisión de Evan y algo de dinero, nada más había que pudieran llevarse.

Ella procuró no entrar al recinto donde se había llevado la batalla –le infundía demasiada desesperanza – y no miró hacia atrás al salir del escondite de los Morlocks.

Por supuesto, con todos los incidentes era obvio que no podrían pasar mucho tiempo inadvertidos, y sin ningún lugar dónde poder refugiarse, también era obvio que no podrían quedarse en Bayville. Ese pueblo los conocía lo suficiente como para reconocerlos y atraparlos en cuanto se dejaran ver. Les temía y odiaba de igual modo.

Para Kitty, de pronto ese lugar parecía demasiado pequeño, demasiado inseguro y la idea de irse comenzó a darle menos miedo que la de quedarse. Era como si nada ahora la retuviera en ese lugar, o como si ese lugar la estuviera empujando para que se fuera, corriéndola con invisibles, intolerantes manos dispuestas a aferrarse a una pistola y jalar el gatillo a la menor oportunidad.

Además, sentía que tenían más oportunidad de encontrar a otros mutantes que los ayudarían, como Wanda o incluso quizás Magneto, al irse de Bayville. No era como si el resto del país fuera un mejor lugar que aquí, solo que aquí era ya demasiado adverso para vivir. Y eso terminó de confirmárselo una mujer que los vio caminando por la calle y llamó una patrulla que los persiguió como si fueran los peores criminales del mundo e incluso pidió refuerzos que no tardaron en aparecer. Les había costado muchísimo trabajo deshacerse de ellos.

Cuando por fin perdieron a los policías, estaban ya muy cerca de la estación de autobuses, así que solo tuvieron que esperar el momento oportuno para abordar furtivamente alguno que se dirigiera a la ciudad, lo cual, con su capacidad para traspasar objetos y la agilidad de Sapo, no fue difícil.

Así que aquí estaban, dentro de la cajuela de un camión que se dirigía a Nueva York, donde ella esperaba pudieran conseguir información de lo que fuera que había pasado, de dónde estaban sus amigos o S.H.I.E.L.D.

Quizás ahí tendría pistas de dónde estaba Logan.

Kitty cerró los ojos y se permitió descansar un rato mientras el camión se acercaba a la carretera.

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La noche era particularmente silenciosa sin el familiar bullicio de los estudiantes, la calma solo era alterada por el ruido de un motor acercándose.

Estacionando su motocicleta, Logan caminó hacia donde había estado el Instituto. Pasó bajo el cordón amarillo que la policía había colocado para limitar el acceso y avanzó entre las ruinas. Realmente no esperaba que hubiera algún aroma que pudiera darle información sobre lo que había pasado, después de todo, habían transcurrido ya varios días del incidente, pero había decidido ir por si podía hallar algo, lo que fuera, que le indicara dónde encontrar a los X men.

De camino a aquí, había pasado cerca de la preparatoria y la residencia de la Hermandad solo para encontrarla deshecha y vacía, con claros indicios de una batalla llevada dentro de sus paredes. Obviamente alguien no estaba feliz con los mutantes, pero le parecía despreciable que atacaran a niños. Además, era bastante sospechoso que todos estos supuestos ataques de mutantes a lugares importantes de Estados Unidos, junto con los ataques a lugares de concentración de mutantes –como el Instituto- fueran tan cerca de la fecha de elecciones para alcaldía. Es decir, al parecer nadie sabía exactamente quién era el responsable por los altercados, solo se decía que de una u otra forma los mutantes estaban causando estragos a lo largo y ancho del país, lo cual claro, los dejaba muy mal parados.

Pero, ¿realmente habían sido mutantes los que atacaron en Bayville? Seguramente no. Había hallado casquillos de balas en la residencia de la Hermandad, lo cual apuntaba a que los culpables seguramente no tenían poderes. Todo esto le parecía una especie de conspiración.

Empujando a un lado, Logan quitó del camino un enorme muro –que terminó de deshacerse al chocar con el suelo- y no caminó ni cinco pasos cuando volvió a detenerse al ver un pedazo de tela bajo una viga. Sintiendo el rápido, agudo dolor en su mano derecha, sacó sus garras para cortar el metal y con una de ellas enganchó el tejido que resbaló por el adamantium hasta quedar descansando sobre sus nudillos. No era muy grande y estaba agujereada y quemada en varios lados, pero el color se apreciaba claramente; verde claro. Su mano izquierda se acercó para sentir la textura suave de lo que era parte de un pijama y no tuvo que olerlo para saber que era de Ororo.

Ella era seguramente la dama más ruda que conocía, era poderosa y sabía defenderse, y si habían podido vencerla, entonces realmente tenía que preocuparse por los chicos. Pero, esperaba que no fuera así. Esperaba que todos estuvieran a salvo en alguna parte del pueblo, después de todo, habían enfrentado ya muchísimas adversidades como para dejarse vencer tan fácil. Sobre todo Ororo ¿verdad?

¿Verdad?

Suavemente, dejó a su mano correr por la tela mientras su mente lo llevaba al pasado, a aquella primera vez que la vio. Ella tenía entonces unos veinticuatro años y ya era parte de la escuela de Xavier; incluso había sido ella quien lo fuera a buscar para reclutarlo cuando estaba perdido en su propio salvajismo, sin la mayoría de sus recuerdos y pareciendo más animal que hombre. Aun así, ella no le mostró miedo, parecía no temerle a nada con esa mirada segura y fuerte; se acercó a él para llevarlo con el Profesor, quien le ofreció algo que pensó nunca tendría; un hogar, un lugar al cual volver. Y claro, gran parte de sus memorias.

Y él estaba agradecido por todo ello.

Aunque Logan nunca lo dijera, los consideraba su familia y estaba realmente preocupado por cada uno de ellos, Charles, Ororo y los estudiantes.

"Tengo que encontrarlos…", pensó. El viento agitaba suavemente su cabello y la tela en su mano.

De pronto, una intensa luz iluminó su perfil, sacándolo de sus pensamientos.

-"Hey, no puedes estar aquí" – dijo un policía, varios más detrás de él. Pasó de iluminarle el rostro a la mano que tenía garras. – "¡Es uno de ellos!" – gritó a sus compañeros y todos comenzaron a desenfundar sus armas. El miedo distorsionaba su percepción y Logan parecía una poderosa, temible silueta dibujada contra el oscuro cielo, una bestia infernal a punto de atacar con enormes navajas saliendo de su cuerpo.

Logan los observó fijamente; bien podría matarlos a todos antes incluso de que alcanzaran el gatillo. No sería difícil, esos idiotas solo servían para estorbar. Aunque, claro, también podía solo "escapar" de ellos, lo cual tampoco sería difícil.

O podía matarlos.

Pero, si lo hacía, no podría llamarse a sí mismo un X men, no mientras hubiera otra salida. Él procuraba no matar a menos que fuera estrictamente necesario, era algo que Charles le había pedido desde el inicio, y algo que él mismo se había propuesto. Como regla de oro estaba nunca hacerlo frente a los chicos; les daría un mal ejemplo pues los X men no mataban y él era ahora un maestro, no un asesino.

Con un gruñido, contrajo sus garras y la tela fue libre para volver a formar parte de los escombros.

-"¡Pon tus manos en el suelo mutante!"

Por supuesto, Logan siempre estaba dispuesto a acatar las órdenes de los policías, así que saltó a un lado y corrió hacia su moto. Detrás de él varios disparos y gritos se escucharon, pero ya estaba alejándose cuando ellos apenas entraban a sus patrullas.

Tenía que perderlos pronto, aún tenía que ir a varios lugares esta noche, y mientras se alejaba de la que había sido su casa, se preguntó distantemente si en algún momento se arrepentiría de no haberse quedado con aquel trozo de tela.

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El aire frio de pronto tocó su rostro y una fuerte voz terminó de despertarla.

-"¡¿Pero qué demonios?! ¿Qué están haciendo aquí?"

Kitty abrió de golpe los ojos para ver frente a ella un hombre levantando la tapa de la cajuela. Al parecer ya habían llegado.

-"¡Traigan a seguridad!" – gritó antes de que una pegajosa sustancia verde le diera de lleno en el rostro – "Mmmm…mmm…"- comenzó a quejarse tratando de despegársela.

-"¡Vámonos!"- dijo Sapo saltando fuera del auto. Kitty lo siguió, secretamente agradecida de que tuviera ese poder, asqueroso, claro, pero al menos útil.

Mientras corría, ella se regañó mentalmente por no percatarse de que el camión se había detenido. Ahora tenían que lidiar con los guardias de seguridad que comenzaron a seguirlos a lo largo del estacionamiento de autobuses y que, seguramente, ya habían llamado a la policía. "Genial, ¿ahora qué?", pensó Kitty al lado de Sapo, que parecía estar corriendo más lento hoy.

Antes de llegar a una de las paredes, un tumulto de personas que salía de otro autobús les dificultó el paso el tiempo suficiente para que un guardia se lanzara sobre Sapo, cayendo ambos al suelo.

-"Aaagg" – gritó Sapo al caer, y mientras el guardia tomaba sus brazos y los sostenía detrás de su espalda Kitty entró en fase para acercarse a dónde estaban, tomar a Sapo y levantarlo atravesando a su captor ante los ojos atónitos del guardia y todos los presentes. Seguramente nunca habían visto un mutante de cerca.

Aprovechando el estupor general, echaron a correr hacía la pared más cercana – "Ouch, ouch, ouch" se quejaba Sapo a cada paso - y Kitty los hizo pasar a ambos para salir a una calle transitada. Para este momento era obvio que Sapo apenas podía apoyar uno de sus pies. Se recargó respirando agitado en la pared.

Kitty lo observó más detenidamente; sudaba mucho y tenía la rodilla flexionada para evitar que su pie tocara el suelo. Entonces recordó que desde que se habían encontrado, él cojeaba, pero nunca dijo nada al respecto ni se quejó, así que ella solo no le tomó importancia. Ahora se sentía mal por eso.

-"¿Te encuentras bien?" – preguntó con tono preocupado. Él la miró con una ceja alzada y la boca abierta como diciendo ¿tú que crees? que la hizo sentir algo tonta; obviamente no estaba bien, pero, era su culpa por no hacer nada al respecto ¿cierto?...por otro lado, había sido ella quien lo había hecho caminar y caminar…pero, él no se había quejado…

-"¿Por qué no me dijiste que te sentías mal?" – preguntó silenciosamente. Él la miró.

-"No me dolía mucho…pero ese guardia me cayó encima…ah, siento que mi pie se está muriendo" – le respondió tratando de colocar su pie en el suelo.

-"Pero, desde un principio cojeabas, ¡Debiste decirme que te dolía!"- dijo molesta. En el fondo, se sentía algo culpable por el actual estado de Sapo.

-"¿Y qué ibas a hacer, cantarme una canción para que sanara?" – le respondió. Al menos no estaba tan mal como para dejar de lado su sarcasmo. Era buena señal ¿cierto?

Kitty no pudo replicar nada cuando unas ruidosas sirenas comenzaron a acercarse y de pronto la luz roja y azul de una patrulla los iluminó.

-"Mejor vámonos de aquí" – le dijo y sin pensarlo se acercó a él, pasó un delgado brazo sobre sus hombros y rodeo su espalda para ayudarlo a caminar. Él la observó algo sorprendido.

Sapo olía tan mal que Kitty casi se arrepintió, pero no podía dejarlo. Tratando de correr lo más fuerte que pudo con Sapo colgando a su lado, llegó a una esquina que daba a una amplia calle donde las muchas personas les dificultaban correr. Kitty estaba al borde de un colapso nervioso, era realmente estresante tener que correr a cada lugar al que iban.

-"Deténganse ahora mismo" – decía la policía con altavoces, casi a su lado.

La ciudad se veía luminosa y brillante aun siendo de noche, se extendía ante ellos como un lugar lleno de sorpresas a cada esquina. Y así era: por todos lados había centros comerciales, luces de colores, atracciones y restaurantes abiertos aunque fuera tan tarde. A ella le habría gustado tener el tiempo para verlos todos, le gustaba la ciudad, pero justo ahora solo estaba tratando de no ir golpeando gente al pasar.

Se fueron metiendo cada vez más y más por distintos callejones y calles, tratando de perder a la patrulla. Las personas los miraban curiosos por todos lados. De pronto, la patrulla desapareció y Kitty se sintió bastante aliviada pues casi iba cargando a Sapo. No es que fuera muy pesado, pero ella no era especialmente fuerte y estaba agotada.

-"¡Ahí están atrápenlos!" – escucharon a su lado y dos policías aparecieron corriendo entre la gente, obviamente pensando que sería más fácil atraparlos a pie.

La gente pareció cambiar sus expresiones de curiosidad a miedo y enojo mientras algunos les comenzaban a cerrar el paso. Los policías estaban ahora demasiado cerca.

"Rayos, rayos, rayos, rayos" pensaba Kitty. Estaba muy cansada, pero parecía que tendría que entrar en fase para evitar a todas las personas y obstáculos frente a ellos. Aferró fuertemente a Sapo y comenzó a atravesar todo lo que se ponía a su paso. Sapo la impulsaba un poco saltando con su pierna sana y poco a poco fueron dejando más y más atrás a los oficiales que tenían que sortear a las personas en lugar de pasar a través de ellas.

La gente comenzó a gritar asustada.

-"¡Mutantes! ¡Son mutantes!"

-"¡Atrápenlos!"

-"¡Tengan cuidado!"

-"¡No se acerquen!"

La histeria comenzaba a su alrededor, y Kitty entró en un callejón, luego en otro y en otro para tratar de perder a los oficiales, pero los oía aún detrás de ellos. Ya no podía más, sus piernas estaban por flaquear y estaba demasiado cansada para seguir en fase.

A su lado, Sapo habló, solemne.

-"Kitty, quiero que sepas que…sé que soy una carga" – ella tragó saliva – "¡pero no quiero que me dejes aquí!" – chilló poniendo los mejores ojos de cachorro que pudo. Sí, era el camarada más valeroso que había tenido.

-"No, no te voy a dejar, estamos juntos en esto" – respondió ella, tratando de juntar todas sus fuerzas para salir del pequeño callejón en que estaban, y, justo cuando llegaron a una calle donde los autos no pasaban tan seguido como en las anteriores, su fuerza terminó de irse y Kitty calló de rodillas con Sapo junto a ella.

Hasta aquí habían llegado, seguramente.

"Vamos, vamos por favor, tengo…que…levantarme" pero sus piernas dolían demasiado, temblaban mientras ella intentaba ponerse en pie de nuevo.

-"Vámonos, ya están aquí" – dijo Sapo volteando hacia atrás, a los dos policías que aparecieron por una esquina a no más de cincuenta metros. Él trató de levantarla sin apoyar su pie, pero era casi inútil.

"Por favor…" los nervios comenzaban a hacer estragos en ella mientras sus ojos se empañaban un poco por lágrimas que no dejó caer. Parecía que todo le salía mal no importaba lo que hiciera, era tan frustrante. Por milésima vez en lo que llevaba de este cansado viaje, Kitty deseó que sus amigos estuvieran con ella. Deseó que Kurt estuviera ahí con su alegre voz con acento alemán para hacerlos desaparecer y aparecer luego en un lugar seguro, deseó que Jean la ayudara usando sus poderes para arrojar lejos a los policías. Ojala Logan estuviera presente, él no permitiría ni que se acercaran.

Ojala alguien quisiera ayudarlos justo ahora.

-"Los tenemos" – escucharon reportar a los oficiales apenas unos metros detrás. Pero, de pronto, como salido de la nada, un elegante auto negro se estacionó frente a ellos tan rápido que pareció irreal y una mujer abrió la puerta.

-"Rápido, entren" – ordenó suave pero autoritaria. Kitty y Sapo la observaron un momento, inseguros de confiar o no en ella. La mujer sonrió de lado, sus ojos azules brillando en comprensión y delicadamente estiró una mano hacía ellos que se cristalizó brillando como si fuera de diamante – "Vamos queridos, no les haré daño"

Queriendo confiar, queriendo salir de este lugar, Kitty tomó su mano y junto a Sapo entró al auto, cerrando la puerta en las narices de los policías que comenzaron a tocar fuertemente en el vidrio.

-"Acelera"- le dijo la mujer al chofer y el auto se alejó rápidamente por las calles de Nueva York.

Cuando estuvieron lejos y hubo recuperado su respiración, Kitty se animó a hablar.

-"Gracias, pensé que nos atraparían esos policías" – dijo aliviada – "Pero, dígame, ¿quién es usted?"

La mujer la observó un momento, su cabello rubio enmarcando su bello rostro. Levantó la mano que aún estaba cristalizada y la devolvió a su original recubrimiento de piel.

-"No se preocupen por nada, conmigo estarán bien. Pueden llamarme Emma" – dijo, su voz suave, casi hipnótica – "Emma Frost"

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La noche había terminado, pero la preocupación de Logan solo iba en aumento. Ya había ido a la cueva del bosque, el mirador y el escondite de los Morlocks, había ido prácticamente a todos lados de Bayville pero no pudo encontrar a nadie. Lo que lo estaba molestando en verdad era la cantidad de sangre regada tanto en la Residencia de la Hermandad, como en las alcantarillas, sin embargo, lo único que lo tenía un poco aliviado lo había encontrado también en éste último lugar: un rastro.

"Kitty…", pensó.

En el escondite de los Morlocks, había logrado percibir un aroma familiar; era muy leve, casi opacado por el asqueroso olor del drenaje que reinaba el lugar, pero no tenía duda, era la pequeña. Por la naturaleza de sus poderes, parecía lógico que ella hubiese podido escapar, pero no entendía por qué todos los demás no aparecían; Scott era poderoso, Jean también y ¿dónde estaba el elfo? Dudaba que se hubiera teletransportado hasta Alemania. No era posible que los hubieran derrotado a todos a menos que tuvieran un armamento especial, aunque también estaba el hecho de que el ataque había sido por la noche, cuando todos dormían. Logan sintió un gruñido escapar por su garganta.

Bien, si solo Kitty lo había conseguido, tenía que encontrarla; había logrado seguir su rastro por el pueblo y había terminado en la estación de autobuses, en la zona de los que partían a Nueva York. La pequeña era inteligente, seguramente ya no estaba en Bayville y él la seguiría a la ciudad. Iría a buscarla al fin del mundo si era necesario, porque los X men deben estar unidos, aunque solo sean dos.

Además, él sabía que Sombra era fuerte, pero, era tan joven y pequeña y algo en él se removía de solo pensar que estuviera lastimada y sola, vagando por ahí. Solo esperaba que estuviera bien.

Mientras el sol se elevaba poco a poco coloreando el cielo de azul brillante, Logan dejó atrás el pueblo que había considerado su hogar, dirigiéndose a la ciudad para buscar a la más joven de los X men.


Un capítulo más, hoy que aquí en México se estrena la película de Wolverine Inmortal (soy tan feliz :D). Ahora sí, a contestar Reviews:

Shadowcat - Riot: muchísimas gracias, que bueno que te esté gustando este fic. Claro que sí, me encanta The Last of Us (no lo he jugado pero me vi el gameplay XD) y es genial me gustaría que Logan y Kitty formaran un vínculo así en este fic! Por cierto que hace poco subí un fic del juego, ojala puedas leerlo también! :D

musicfan1346: gracias de verdad por tus comentarios, me alegra mucho saber tu opinión y que te guste esta historia!

Stormplains: muchas gracias por esforzarte en leer este fic aunque esté en español, tu comentario me hizo muy feliz! :D ojala sigas leyendo y te siga gustando!

Eternauta: muchas gracias por comentar, ahora si encontraron una aliada, pero, ¿será buena?, pronto lo veremos. Espero sigas intrigada con esta historia :D

Ya saben, todos a ver Wolverine Inmortal como fans de X-men! Y si ven la peli antes de leer este capítulo, también comenten que les pareció, si les gustó o no, (pero no la cuenten! XD)

Cualquier comentario, duda, queja, sugerencia, si les gusta el fic, si no les gusta, etc. dejen un Review! Nos leemos pronto, espero.