X Men Evolution y todo lo referente al universo Marvel no me pertenece. No hago este fic con fines de lucro.

Holocausto M

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La luz se desbordaba tan brillante

Que incluso yo pude creer en milagros

Como una niña que quería todo

Te sostuve una y otra vez

(Rurutia – Una flor para una estrella y la lluvia gris)

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Capítulo IX. La Academia de Massachusetts

Kitty observaba detenidamente a la mujer frente a ella. No parecía tener más de treinta y cinco años, su cabello rubio peinado a la moda apenas le rozaba los hombros y estaba perfectamente acomodado. Sus ropas eran completamente blancas, compuestas por una falda a la rodilla, una blusa, zapatillas y un abrigo de piel que parecían ser bastante caros. "¿Emma Frost?", se preguntó, "nunca había escuchado de ella".

A su lado, Sapo se movió incómodo con su dolorido pie.

- "¿Es…es una mutante?" – preguntó sorprendido.

- "Lo soy. Al igual que ustedes" – ella le sonrió a uno y otro – "Señorita Pryde, Señor Tolansky" - Kitty y Sapo abrieron los ojos ante las palabras de su salvadora. – "Y, por cierto, veo que ese pie está muy mal, señor Tolansky. Déjeme ayudarlo un poco"

Los ojos azules de ella conectaron con los rojizos y amarillentos de Sapo y él pareció quedar momentáneamente hipnotizado. Entonces Emma parpadeó y el extraño embrujo en el que parecía haber caído el joven mutante se rompió.

- "Vaya, dejó de doler" – dijo él, moviendo ligeramente el pie. El alivio era evidente en su voz – "¿Cómo lo hizo?"

- "Es sólo uno de mis dones, adormecí tu tobillo, pero trata de no hacer movimientos bruscos con él o el efecto se irá"

Kitty observaba la escena con sorpresa y agradecimiento; era la primera persona amable que encontraban en todo ese tiempo, la primera que estaba dispuesta a ayudarlos, pero después de todo lo que había pasado aún dudaba en confiar plenamente ¡tenía tantas dudas en su cabeza y dolor en su corazón!

- "Muchas gracias, pero… ¿cómo nos conoce? ¿cómo nos encontró? ¿sabe… sabe lo que sucedió?" – preguntó entrecortadamente Kitty, tratando de ordenar todos los pensamientos que giraban en su mente.

La mirada de Emma Frost denotaba tristeza y comprensión; tratando de tranquilizar a la joven contestó con la calmada voz que comenzaba a caracterizarla.

- "En realidad encontrarlos fue una feliz casualidad; estábamos de paso cuando escuchamos que la policía perseguía a unos mutantes y sólo los seguimos" – dijo girando levemente para señalar al chofer, que les saludó por el retrovisor con una inclinación de cabeza –"Fue también una grata sorpresa ver que eran miembros de dos de las asociaciones mutantes más reconocidas actualmente: La Hermandad y los X-Men. Y por supuesto, supe lo que pasó en Bayville. Para este momento me sorprendería que alguien no lo supiera… La Gran Cacería, así es como lo están llamando en las noticias"

Kitty y Sapo se congelaron por el largo instante que les tomó procesar esa información, las miradas de ambos se llenaron de horror antes de que Kitty lograra articular una pregunta coherente.

- "¿Cacería? ¿fue una cacería? Pero ¿quién? ¿quién haría algo así?"

- "No lo sé" – declaró seriamente Emma Frost – "Pero sea quien sea no sólo no es nuestro amigo, tampoco se ha detenido, estoy segura. Y nosotros… quiero decir, los que quedamos, tenemos que averiguar qué sucedió y detenerlo"- entonces posó su mirada en Kitty y la mutante más joven sintió como si pudiera ver a través de ella – "Conocí al Profesor Xavier y su trabajo en favor de nuestra comunidad, que respeto y admiro profundamente. Así que créanme cuando les digo que mi única intención es ayudarlos y salvar a todos los mutantes que pueda antes de que sea demasiado tarde. Estoy segura de que eso es lo que querría el Profesor" – hizo una pausa para dejar que los adolescentes pensaran en sus palabras, antes de concluir – "Entonces, ¿me ayudarán?"

Los chicos se miraron un momento. La mujer frente a ellos parecía hablar con sinceridad, había dicho que conocía al Profesor y admiraba su trabajo, eso significaba que al igual que los X Men, ella buscaba la paz y armonía entre mutantes y no mutantes. Kitty respiró profundamente, tratando de pensar con la mayor claridad que su cerebro le permitía en ese momento; si Emma Frost lograba encontrar al culpable de lo ocurrido hace unos días entonces también encontraría a sus amigos. Era extraño, pero era justo lo que necesitaba en ese momento, una aliada, así que decidió que podía confiar en ella. Después de todo, no tenía otras opciones.

Volteando para verla a los ojos, Kitty respondió con voz firme.

- "La ayudaré. Ellos se llevaron a mis amigos y tengo que encontrarlos. Todo lo que ha pasado aquí y en otras partes del país no puede ser casualidad y tenemos que evitar que algo así vuelva a ocurrir"

Sapo miró a Kitty con sorpresa y luego, tragando lo que pareció ser un nudo en la garganta, asintió con inseguridad.

- "Sí, bien… también yo"

Aunque más bien parecía que le gustaría no tener que hacerlo, pero no tenía otra opción y no quería que lo bajaran del auto en medio de la carretera en la que estaban… ¿carretera? pensó; no se había dado cuenta de que estaban saliendo de la ciudad y su paranoia lo invadió de golpe.

- "¿A dónde nos dirigimos?" – preguntó tratando de controlar el tono asustado de su voz. Emma volteó a ver el cielo por la ventana antes de contestarle.

- "A Massachusetts, ahí estaremos seguros. Nueva York se ha vuelto demasiado peligroso para que los mutantes podamos seguir aquí. Ahora, queridos…" - dijo señalando su ropa sucia y su general estado agitado – "cuéntenme qué sucedió con ustedes".

Entonces los dos jóvenes le relataron todo lo que había sucedido en sus respectivos hogares mutantes. Tuvieron que hacerlo con lujo de detalle para que Frost tuviera toda la información e indicios que pudieran servir para localizar al enemigo -aunque Kitty omitió lo ocurrido en la biblioteca del Instituto. Eso parecía ahora tan irreal que no pudo ni tuvo fuerzas para recordarlo- y también para que tuviera una idea de su estrategia de ataque y en su momento, pudieran estar preparados por si ocurría de nuevo.

En todo su relato Frost les hacía preguntas específicas para aclarar puntos y también por si era posible localizar a algún otro mutante conocido suyo, lo cual obviamente no era así. Finalmente, sacando una laptop de un compartimento del lujoso carro, les mostró diferentes noticieros que mostraban la tragedia en Bayville, para darles un mejor panorama de lo que había sucedido y lo que se sabía hasta el momento, que no era mucho más de lo que ellos mismos sabían.

Lo único que quedaba claro era que alguien había organizado un ataque múltiple a todos los lugares de concentración mutante y en una sola noche habían desaparecido todos los implicados, tanto los atacantes como las víctimas, lo que lo hacía un caso muy extraño y difícil de resolver para las autoridades.

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Las calles de Nueva York lo recibieron con su típico ajetreo y ruido. Logan conducía lo más rápido que podía entre el tráfico tratando de aferrarse a un aroma que se difuminaba un poco más a cada minuto. Había escuchado que unos mutantes habían sido vistos cerca de ahí hacía unas horas y estaba siguiendo el rastro.

Su motocicleta rugía mientras intentaba no perder lo que parecía era la única posibilidad de encontrar a Kitty entre esa multitud.

Su único consuelo -y no muy grande, en realidad-, era saber que ella no estaba sola; había captado junto al suyo el aroma – peste, diría él – de uno de los miembros de la Hermandad, el chico conocido como Sapo. Aunque eso podía ser algo contraproducente, si lo pensaba bien; el chico no era precisamente el más listo, ni el más fuerte entre esos problemáticos. Ni siquiera era el que probablemente se preocuparía más por la seguridad de la enanita, como ese otro chico Avalancha. Pero al menos no estaba sola y seguramente ellos se estarían cuidando uno al otro lo más que pudieran.

Con resignación, Logan continuó su búsqueda por la ciudad.

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Ya era noche cuando una enorme mansión de dos pisos apareció en el camino, bordeada por grandes jardines que eran visibles desde fuera de la reja por la que el auto entró. La fachada era de estilo colonial y había una bonita fuente a unos metros de la entrada.

El chofer abrió la puerta y todos bajaron siguiendo a Emma Frost hasta la entrada principal. Kitty ayudó a Sapo a bajar y a caminar tratando de no apoyar su pie. La enorme puerta blanca se abrió y ellos pasaron a la que seguramente era la residencia más bella en que habían estado. El interior no sólo era lujoso, también estaba hermosamente decorado; había grandes ventanales rodeando el recibidor que le daban al lugar la apariencia de ser aún más amplio. El suelo era de mármol blanco y frente a ellos unas bonitas escaleras también de mármol subían al segundo piso. El techo era alto y de él colgaba un enorme candelabro con vidriería que al encenderse creaba destellos arcoíris que embellecían aún más el lugar.

- "Bienvenidos" – dijo amablemente Frost – "A la Academia de Massachusetts"

- "¡Vaya, esto sí es elegancia!" – comentó Sapo al entrar, dando un brinco que no pudo soportar su pie lastimado y lo obligó a sentarse en el suelo quejándose.

Kitty se acercó a él comenzando a regañarlo.

-"¡Sapo! Se suponía que no apoyaras tu pie" – dijo dejando escapar un suspiro de frustración por su torpe compañero que ahora se agarraba el tobillo como si se le fuera a caer. Pero su atención se desvió de Sapo a un sonido de pasos detrás de ella.

En ese momento apareció bajando las escaleras una joven de quizás diecinueve o veinte años, delgada y de piel tan blanca que parecía hecha también de mármol. Lo que más llamó la atención de Kitty fue su cabello largo hasta el pecho y de un color rojo brillante que le trajo involuntariamente a la mente a Jean. Sin embargo, su cabello no era de un rojo tan oscuro como el de su amiga, tenía destellos anaranjados y un tono más claro y sus ojos no eran verde brillante como los de la x-men telekinética, sino verde claro.

- "Disculpe la tardanza, señorita Frost" – dijo la recién llegada dirigiéndose a la mutante mayor con cordialidad.

- "Descuida, Angélica ¿has hecho lo que te pedí?"

- "Sí, la habitación está lista, señorita Frost"

- "Excelente. Ahora por favor conduce a nuestros invitados, la señorita Pryde y el señor Tolansky a la enfermería para un chequeo médico, el señor Tolansky seguramente tiene un esguince en el pie" – dijo la mutante rubia señalando cordialmente a los jóvenes detrás de ella – "Les presento a Angélica, mi asistente personal y ayudante de enfermería. Ella cuidará de ustedes mientras me ocupo de asuntos urgentes que debo atender. Por favor síganla"

Kitty asintió hacia Emma Frost antes de que ésta diera la vuelta y saliera rápidamente por una de las puertas del recibidor, luego volteó para encontrarse con la mirada penetrante de la bonita chica pelirroja.

- "Um, hola, mucho gusto Angélica, mi nombre es Kitty" – comenzó a presentarse personalmente antes de que la chica frente a ella la interrumpiera.

- "Un gusto. Por favor síganme" – dijo dándose la vuelta y comenzando a caminar hacia un pasillo. Kitty se sorprendió levemente por la poca sutileza de la joven y estaba por responder cuando un herido Sapo habló desde el suelo sosteniendo su pie.

- "¡Disculpen la interrupción, pero me estoy muriendo!" – dijo dramáticamente.

Ambas chicas lo miraron y lo ayudaron a levantarse. Angélica los guio hasta un cuarto con varias camas que claramente era la enfermería. Al llegar fueron recibidos por una mujer que rayaba los cincuenta años y estaba en pijama; Angélica la presentó como la enfermera del lugar. Ellas los revisaron a ambos; Kitty tenía varios moretones y rasguños en todo el cuerpo, pero fuera de eso estaba bien. Sapo, en cambio no tuvo tanta suerte. Su hombro estaba lastimado -Kitty recordó que Mole lo había lanzado por el techo de la casa de la Hermandad para salvarlo- y su tobillo tenía un esguince de segundo grado que requeriría su inmovilidad por al menos dos semanas.

Kitty agradeció la ayuda de las dos; era un alivio extraño saber que Sapo estaba siendo atendido. Quién sabe qué hubiera pasado si continuábamos viajando con él en este estado, pensó seriamente.

Por otro lado, se sintió algo incómoda; pese a sus intentos por comenzar una conversación con la otra chica, ella parecía no querer seguirla, contestaba con monosílabos o no lo hacía, le resultaba extraño, la hacía sentir no…bienvenida ahí, pero trató de no darle mucha importancia, quizás sólo no estaba contenta de tener que atender a dos invitados inesperados a esas altas horas de la noche.

Cuando Angélica hubo terminado de vendar al chico mutante -pese a las constantes quejas y gemidos de dolor de Sapo que avergonzaron mucho a Kitty- se quedó en silencio, como pensando y luego les comunicó:

- "La señorita Frost vendrá en un momento"

Un instante después, Emma Frost apareció y agradeció a Angélica y a la enfermera Jones por su ayuda. Les dijo que pidieran algo de comer para Sapo y fueran a descansar. Luego le pidió a Kitty que la siguiera, pero ella dudó un instante viendo a su compañero quedarse en una de las camas. Se mantuvo inmóvil y volteando hacía la puerta por la que desaparecía la mujer, sintió una punzada de miedo. ¿Podría realmente confiar en estas personas? ¿Y sí le hacían algo a Sapo? ¿Y si en lugar de ser salvados habían entrado por su propio pie a la cueva del lobo?

- "Vamos, todo estará bien, puedes confiar en mí. Él tiene que descansar; mientras tanto te mostraré tu habitación" – Kitty sintió una mano sobre su hombro y volteó para ver a Emma sonriéndole amablemente. Observó su fino rostro un momento antes de asentir, desearle buenas noches a las enfermeras y a Sapo, y seguirla al segundo piso y entre los corredores del lugar mientras la mujer le explicaba rápidamente algunas cosas - "Somos una institución que ayuda a los jóvenes como tú; mutantes en proceso de desarrollar su don a su máximo potencial. Por supuesto a los ojos de extraños nos presentamos como una escuela de élite para hijos de familias acomodadas, un internado, a decir verdad. Es aquí" – dijo deteniéndose ante una puerta antes de abrirla y dejarla pasar.

Kitty entró a paso lento mientras Emma prendía la luz. Era un cuarto grande, con una cama matrimonial, un tocador y un armario. Al fondo un amplio ventanal daba a un bonito balcón. Era francamente elegante, pero Kitty estaba demasiado ocupada tratando de controlar su persistente desconfianza como para admirar el lugar. ¿Era una escuela? la señorita Frost se había olvidado de mencionar eso en el camino, pese a que habían sido varias horas de viaje. Aunque claro, ellos habían pasado la mayor parte de ese trayecto contándole lo que había sucedido en la noche de la… ¿cómo la había llamado? ¡Ah, sí! Gran Cacería.

- "Um. Me preguntaba, ¿Dónde están los estudiantes?"

- "Oh, deben estar dormidos. Te los presentaré mañana querida, por ahora debes descansar. Haré que te traigan algo de cenar" – dicho esto, Emma dio la vuelta para salir del cuarto – "Debo dejarte, hay asuntos urgentes esperándome justo ahora"

- "¡Espere, yo… tengo muchas dudas! ¿Tiene alguna pista de qué ha estado pasando con los ataques de mutantes? ¿Ustedes pertenecen al gobierno o…?"

- "Calma, calma Kitty" – la interrumpió suavemente la mutante mayor, poniendo una mano sobre su hombro – "Entiendo que tengas muchas preguntas, sólo te pido que confíes en mí hasta que pueda darte las respuestas y, por supuesto, trataré de ayudarte a encontrar a tus amigos y al Profesor Xavier. Sin embargo, ahora estoy bastante apurada, espero lo entiendas"

Kitty la escuchó y después de una pausa, asintió. No había más que pudiera hacer, realmente.

- "Bien, hablaremos mañana y te presentaré al resto del equipo. Ahora descansa, has tenido días muy complicados, pero estás a salvo ahora, créeme. Todo va a estar bien" – dijo Emma sonriendo cálidamente antes de salir del cuarto y cerrar la puerta.

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Cuando Kitty despertó sobre una mullida cama, tapada con suaves y cálidas cobijas, le pareció que regresaba de una horrible pesadilla que había durado mucho tiempo. Fue hasta que abrió los ojos para ver que el cuarto en el que estaba no era el suyo, que la realidad cayó sobre ella como agua helada y poco a poco se apoderó de su mente el recuerdo de la noche anterior, cuando Sapo y ella habían llegado a la que sería su nueva residencia por tiempo indefinido.

Era extraño, pero no había soñado nada, es más, había descansado profundamente y cuando se levantó para arreglarse se sentía muy bien, mejor de lo que se había sentido en mucho tiempo. Notó que junto a su cama había un sencillo vestido blanco y nuevo, ropa interior y un par de zapatos del mismo color. Ella agradeció mentalmente a la señorita Frost por pensar en algo como su cambio de ropa; no creía que sería muy feliz de ponerse de nuevo lo que traía puesto el día anterior.

Estirándose entró al cuarto de baño más lujoso que había visto jamás; con un jacuzzi de hidromasaje que no desaprovechó y un baño de burbujas que la hizo sentir como si estuviera tomando unas vacaciones relajantes en algún hotel de lujo, tanto así que cuando por fin salió al pasillo tenía una sensación de irrealidad tan grande que apenas notaba su propio caminar. Tenía que admitirlo, el contraste entre ese día y el anterior era enorme y había sido tan brusco el cambio que su mente estaba más que tentada a tratar de olvidar o a evadir el hecho de que los días anteriores habían ocurrido ¿cómo podía ocurrir algo así?

Habían encontrado por una enorme casualidad a una persona que quería ayudarles, alguien que los había salvado y que ahora, en medio de lo que parecía el apocalipsis para su comunidad les ofrecía refugio, protección y tranquilidad. Realmente era como un milagro. Seguramente.

Seguramente un milagro.

Kitty siguió caminando entre los diversos pasillos de la Academia; ahora que podía apreciarla mejor se daba cuenta de lo enorme y bella que era, todo a su alrededor le gritaba que no lo tocara porque romperlo y luego pagarlo costaría mucho.

"Vaya, creo que el blanco es su color favorito", pensó viendo que era el color predominante en todos lados. Entonces, cuando se disponía a bajar al primer piso algo la hizo dar un brinco de miedo; ahí, al final de la escalera estaba parada Angélica, inmóvil y viéndola fijamente. Su mirada profunda la perforaba mientras comenzaba a bajar hacia ella tratando de recuperarse del susto.

- "Disculpa Angélica, no vi que estabas ahí"– comenzó Kitty, tratando de ser amable y esperando que ese día la chica estuviera de mejor humor. Pero no era el caso.

- "La señorita Frost me envió a buscarte" – dijo fríamente. Kitty notó que llevaba puesto un traje ajustado que le recordó a los trajes de batalla de los X-Men, sólo que éste era totalmente blanco y no tenía botas ni guantes ni otros colores. Se parecía levemente al uniforme de Jean -si ese hubiera sido totalmente blanco y sin la franja verde del pecho-enmarcaba su delgada figura y el color hacía resaltar su hermoso cabello rojo y sus ojos verdes. Realmente, tanto Emma Frost como su asistente Angélica parecían modelos salidas de alguna revista juvenil.

"Pero que sea bonita no le da derecho a ser tan antipática", pensó con desagrado Kitty antes de seguirla hasta un elevador que bajó varios pisos, hasta el que parecía ser el sótano del lugar. Caminaron un poco más hasta que frente a ellas apareció un enorme domo incrustado aún más abajo en la tierra.

Angélica se detuvo frente a él y a su lado, Kitty se asomó para presenciar algo realmente impresionante: dentro del domo se estaba liberando lo que parecía una sesión de entrenamiento con cinco jóvenes vestidos de la misma forma que Angélica y desplegando cada uno poderes mutantes.

De pronto una conocida voz se dirigió a ambas.

- "Angélica, por favor entra a la sala de entrenamiento y apoya a tus compañeros" – dijo Emma Frost, que estaba parada a su derecha viendo también la sesión. Sus ropas esta vez eran diferentes; consistían en un pantalón blanco y ajustado a la cadera, un top del mismo color con un escote que dejaba casi nada a la imaginación, guantes que cubrían hasta los codos y una capa larga que arrastraba hasta el suelo. Presumiblemente era su traje de batalla, aunque a Kitty no le pareció una elección que ella haría –"Señorita Pryde, tú observa conmigo"

Kitty vio a Angélica entrar por una compuerta y la observó comenzar a pelear, sólo dio un par de pasos dentro del domo cuando comenzó a volar y lanzar llamas desde las alturas para tratar de liberar a uno de sus compañeros que estaba atascado en una trampa.

Vio a otra chica de cabello rubio correr hacia ellos y lanzar con su mano un disco rojo al chico atascado lo cual logró liberarlo.

- "Ella es Jennifer. Su nombre clave es Roulette. Genera discos de energía psíquica que alteran la ley de la probabilidad de lo que tocan. Y el chico es Manuel, su nombre clave es Empath, quizás no es tan buen peleador, pero su habilidad empática es de gran utilidad en otro tipo de misiones" – le dijo Emma Frost y Kitty la escuchó maravillada de conocer a nuevos y tan diversos mutantes –"El chico que está golpeando la barrera de metal a su alrededor es Haroun o como le decimos en batalla, Jetstream, que puede concentrar energía bajo sus pies e impulsarse como un jet, el chico junto a él es James, Thunderbird es su nombre clave y es nuestro mejor peleador"

Kitty observaba a cada uno, tenía una especie de dejá-vu al verlos a todos dentro de esa sala, era como ver un entrenamiento de los nuevos mutantes o de sus propios compañeros en el Salón Peligro. De pronto, algo llamó su atención. Dentro del domo había una enorme pantera color lila que saltaba tratando de alcanzar una bandera amarilla en una parte alta del salón.

- "¿Una pantera?"- preguntó en voz alta bastante sorprendida.

- "Oh, ella es Sharon, tiene la capacidad para transformarse en una pantera y cuenta con sentidos y agilidad sobrehumanas. Su nombre clave es Catseye. Seguramente te entenderás con ella" – el entrenamiento continuó hasta que todos lograron conseguir una bandera amarilla y salieron por la puerta por la que Angélica había entrado. Kitty y Emma se acercaron a ellos. Todos se felicitaban entre sí por un buen entrenamiento y trabajo en equipo y cuando Emma Frost se les acercó la saludaron con algo de formalidad que no pasó desapercibida para Kitty – "Señorita Pryde, permíteme presentarte a tus nuevos compañeros: los Hellions".


¡Hola a todos, he vuelto! Después de años de no actualizar vengo dispuesta a terminar todos mis fics. Por favor no desesperen, les garantizo que esta historia será terminada, amó esta serie y quisiera mantener vivo el fandom, aunque también influirá ver si les gusta o no el fic. Sugiero que opriman el botón "seguir" para que reciban notificación cada vez que suba un capítulo.

Muchas gracias por sus reviews y a todas las personas que han seguido la historia desde el inicio, siempre me da mucho gusto leerlos, son un impulso para mí. Síganlo haciendo! :D