Aviso: el fic es una adaptación de la novela "Sortilegio" y los personajes no son producto de mi imaginación.

Capitulo sin betear.

Entre el amor y el odio

Capítulo 2

"Conociendo a Jacob Black"

Me acababa de casar con Isabella y así le ponía fin a ala etapa más importar de mi plan. Nunca la he amado como ella cree, pero me arde la piel en deseo de hacerla mía. Al conocerla vi la oportunidad de obtener lo que siempre quise y comencé a planear mi venganza en contra de mi querido medio hermano Edward.

¿Por qué todo esto? Les explicaré.

Esme, mi madre, se casó con Carlisle Cullen, el padre de Edward y esto lo convirtió en mi medio hermano. Este acontecimiento nunca fue de mi agrado. A demás, mi madre siempre le prestó mucha más atención a Edward que a mí, que soy su hijo biológico. Edward siempre ha tenido lo que ha querido y también siempre ha obtenido el reconocimiento de nuestros padres, a pesar de los muchos intentos que hice para lograr ser el orgullo de la familia nunca lo logré. Todos estos hechos a lo largo de mi vida han hecho que sienta un enorme rencor por él, aunque, este aumentó cuando murió Carlisle. El muy desgraciado murió y le dejó todo a Edward, es decir, desde la constructora hasta la propiedad más pequeña de la que Carlisle era dueño, y todo porque Edward siempre fue el ejemplo y el orgullo de Carlisle. Mi madre, mi hermana Rosalie y yo no recibimos nada de la enorme herencia que Carlisle dejó al morir y ahora tenemos que vivir de una miserable pensión que nos da Edward, ya que así lo dejó estipulado mi padre.

Mi plan era frío y calculador, sencillamente me casaría con Isabella, haciéndome pasar por Edward y cuando ya estuviera casado con Bella conseguiría a alguien que tuviera el valor de asesinar a mi medio hermano y hacer que todo pareciera un accidente; no me sería tan difícil encontrar a ése alguien, en este mundo existen muchas personas que por dinero hacen cualquier cosa y yo conozco a la persona perfecta. Con esto Isabella quedaría viuda y con una gran fortuna a cuestas, fortuna que pasaría a mis manos para poder manejar a mi antojo.

Soy un hombre que no se detiene ante nada para lograr su objetivo y mi objetivo primordial es obtener toda la fortuna Cullen.

La tortura de mi falsa boda ya había pasado, y también la recepción que no era nada más ni nada menos que un pobre coctel; tan sólo era algo a la altura de la pobre familia Swan y ya íbamos camino al hotel donde pasaríamos la tan prometedora y ansiada noche de bodas. Acostarme con Isabella era uno más de los muchos beneficios que este casamiento me traería y para ser sincero estaba bien entusiasmado con la idea de por fin tenerla en mis brazos y hacerla mía.

Bella es una chica pegada a las viejas costumbres y aún era virgen y no había querido cambiar la situación hasta que estuviéramos casados, por lo que muy a mi pesar tuve que aceptarlo y esto me llevó a apurar el compromiso y aquí me tienen manejando algo impaciente a lo que sería mi luna de miel. Íbamos tomados de las manos de lo más animados cuando mi celular comenzó a sonar, contesté irritado, pero en el momento en que escuché las noticias que me tenía Aro; mi empleado de confianza, mi estado de ánimo cambió. Aquellas noticias me indicaban que tendría que dejar mi noche de bodas para otra ocasión ya que tendría que volver a Seattle para afinar los detalles del accidente que pondría fin a la vida de mi hermano.

—Amor, ocurrió algo importante en el trabajo y tengo que volver a Seattle ahora mismo — esperé que su reacción fuera de furia ya que la estaba dejando en nuestro primer día como marido y mujer, pero muy por el contrario en sus ojos no había más que tristeza y aunque lo comprendía; para nadie es fácil que lo dejen en la noche de bodas, mucha importancia no le di, ciertamente tenía cosas mucho más importante que hacer, por lo tanto seguí con el teatro del hombre arrepentido y enamorado.—Mi amor, perdóname, de verdad yo no quisiera dejarte sola hoy, pero sin mi trabajo no podré darte las cosas que te mereces…créeme, se que te has sacrificado por tu familia y yo quiero darte todo aquello de lo que tú misma te has privado —. Su mirada comenzó a cambiar de triste a comprensiva, lo que sólo indicaba que no habría mayor problema en dejarla.

—No te preocupes, amor, yo entiendo —. Dijo dándome un beso en los labios. —Sólo llévame de vuelta a casa, no quiero quedarme sola en el hotel — me volvió a besar, pero esta vez el beso fue mucho más pasional e hizo que comenzara a replantearme el tener que irme ya que si así me daba los besos de despedida no podía llegar ni a imaginarme como sería en el acto mismo de hacer el amor.

Llegué a mi casa y lo primero que hice fue dirigirme al área de servicio; ya que éste es el lugar donde se encuentra la habitación de Aro; mi empleado de confianza y quién me está con el plan de darle muerte a Edward Cullen. Aro tiene unos 40 años y es un hombre que conoce a mucha gente de los bajos mundos, aparte conoce cada detalle del plan, puesto que él es el hombre que compra los boletos de avión a nombre de Edward, quién alquila los pequeños hoteluchos que hay en Forks, ya que yo no puedo dejar que nadie sepa que estoy detrás de esto.

Llegué a la puerta de la habitación de Aro, intenté entrar, pero esta estaba con cerrada con seguro por lo que comencé a tocar la puerta insistentemente hasta que el muy holgazán se atrevió a abrir la puerta.

—¿Hablaste con tu primo y le dijiste todos los detalles? — fue lo primero que pregunté al verlo, no me interesaba saludarlo, yo estaba ahí por algo puntual y no para hacer vida social ya que para eso tenía a un montón de personas de la misma clase social.

—Sí señor Jacob, está todo listo y dispuesto para que todo resulte exactamente como usted lo ordenó —contestó él automáticamente.

—Supongo que tú estarás con el supervisando el trabajo —lo que dije fue más que una pregunta, en realidad, fue una orden.

—Así es, yo estaré en la carretera junto a mi primo, para poder identificar el coche del Señor Edward…

—Baja la voz idiota y no lo nombres. Hay que tener mucho cuidado al hablar uno nunca sabe si lo pueden estar espiando. — Quizás mi reacción es un poco paranoica, pero vamos estoy planeando un asesinato quién no estaría igual que yo.

—Discúlpeme por mi error señor Jacob —dijo bajando la mirada yo asentí con la cabeza, pero le di una mirada de advertencia. —como le decía yo estaré ahí para reconocer el coche u también para asegurar de que no haya ningún error.

—Espero que sea así y que todo salga bien, estoy confiando en ti y espero que no me defraudes —dije con tono amenazante.

Sin esperar un segundo más; ya que no soportaba estar en este lado de la casa, saqué un sobre sellado, lo miré por unos segundos antes de entregárselo a Aro directamente en sus manos, Aro miraba el sobre con sus ojos brillantes de codicia ya que sabía exactamente lo que contenía el sobre.

—Esto —dije moviendo el sobre de un lado a otro—es la otra mitad del dinero para que la des a tu primo, claro que se lo tienes que dar cuando te asegures que ese maldito esté bien muerto ¿Entendido?

Esperando que asintiera a mi orden di media vuelta y me fui a mi cuarto a dormir. Mañana me esperaba uno de los mejores días de mi vida, el día en que el maldito de Edward; aquel estúpido que me quito todo lo que anhelaba y aún anhelo, moriría.

Desperté con mucho ánimo, era raro despertarme así, pero ya que hoy era un día especial y la ocasión ameritaba andar de buen humor. No tenía duda de que todo saldría bien, confiaba plenamente en Aro.

Realice mi día con normalidad, fui a trabajar a la oficina, practique algunas visitas a terreno y en la tarde volví a la casa y pude notar el aire tenso, pude notar la preocupación y tristeza alrededor; lo que me avisó que mi actuación tenía que comenzar. Entré a la casa y vi a mi madre la cual estaba llorando, mi hermana la cual se encontaba casi en estado shock, mi cuñado Alistair, Emmett el mejor amigo de mi hermano, todos ellos reunidos en la sala.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué están todos aquí? ¿Por qué lloras, madre? — Hice todas esas preguntas rápidamente y con un tono de preocupación en la voz.

—Es tu hermano, hijo, —dijo mi madre en susurros y aguantando el llanto —tuvo un accidente y él…—en ése momento a mi madre se le quebró la voz y no pudo seguir hablando.

— ¡No! Qué alguien me diga que lo que estoy pensando no es cierto. Edward no pudo haber…— me quedé callado y miré a Emmet, él sólo asintió con la cabeza y en ése momento hice mi mayor actuación, lloré la fatídica muerte de mi medio hermano. — ¿Cómo ocurrió? —pregunté luego de un rato de llantos y silencios.

— Un accidente en la carretera que se dirige a Forks, al parecer perdió el control del auto y cayó a un barranco. Por lo que nos han dicho los policías el auto explotó a minutos de la caída —hablo Alisteir quién era quien más control de la situación tenía. —Es muy extraño ya que Edward era un excelente conductor —apremió él.

—Para todo hay una primera vez y ésta para tristeza de nosotros no salió bien —dijo mi madre mirando a la nada.

—Lo siento mucho, madre. Sé que esto es algo muy doloroso para la familia y para nuestros amigos, pero la vida sigue. Debemos de hacernos cargo de su velorio y funeral así como de las empresas también —. Dije "recobrando" el sentido.

La hora había llegado y por fin tendría la presidencia de la empresa, por fin tendría todo aquello que me merecía.

Luego de consolar a Esme y también de acordar que ella se haría cargo de todo lo del velorio y funeral, mientras yo avisaba en la empresa; y como aún era muy pronto para una junta en la cual se tendría que elegir al nuevo presidente, yo estaría al mando de la empresa, me excusé y me dirigí al despacho que Edward tenía en la casa, puesto que ahora venía la segunda parte de mi plan, es decir, tenía que comunicar a mi amada familia que mi hermano había contraído matrimonio con una mujer que no conocíamos, y que para empeorar las cosas su casamiento había sido en sociedad conyugal.

Cuando tuve el documento en mis manos, subí hacia el cuarto de mi madre.

— ¿Madre, puedo? —Pregunté educadamente.

—Claro que puedes —dijo, ya se encontraba más calmada y resignada, ése indiscutiblemente era el efecto de sus calmantes.

—Encontré este certificado de matrimonio en el despacho de Edward, es de hace dos días. Mamá Edward se casó en Forks con una mujer que no conocemos — la expresión de su cara era muy difícil de explicar; Esme estaba sorprendida y disgustada al enterase de que su hijo preferido se había casado sin contarle nada.

—No estoy para bromas, Jacob —dijo regañándome—Ed no pudo hacer algo así, ¿Por qué nos ocultaría algo como esto? —dijo resignando y tomando aquel certificado de mis manos para leerlo.

—Como veras no bromeo, y también encontré que un número se repite varias veces tiene el nombre de Bella y creo que es el diminutivo de Isabella. No sé tú, pero yo no le había visto este celular.

—¡Oh dios mío! Es verdad, tu hermano se casó y no nos dijo nada. —Dijo ya con todas las pruebas en sus manos. — Pobre criatura debe estarse preguntando dónde estará tu hermano. Tendré que llamarla para anunciarle la mala noticia.

Yo tomé el celular y sin demorarme un segundo marqué en número, cuando el tono comenzó a sonar se lo entregué a mi madre. Luego de unos minutos mi madre colgó.

—Pobre muchacha, ella asegura que no se trata del mismo Edward Cullen. Dice que él le dijo que no tenía madre ni padre y que sólo tenía una hermana. Ni ella ni yo entendemos nada —dijo con el ceño fruncido —ella vendrá lo antes posible. — sentenció.

—Madre, mientras ella viene hasta aquí, yo viajaré a Forks a pedir otros documentos que acrediten esté casamiento. Me iré ahora mismo, debo investigar qué está sucediendo —dije, no me quedaba otra opción más que desaparecer por unos días, Bella no me podía ver aún.

—Está bien, alguien debe investigar. Todo esto es muy extraño porque no es algo que Edward haría —. Yo no dije nada, sólo me despedí y me fui a arreglar una pequeña maleta para viajar a Forks. Lo primero que debía hacer al llegar a Forks era hablar con Charlie, el padre de Bella, le contaría todo y luego lo amenazaría para ponerlo de mi parte.


Muchas gracias a las que llegaron al final del capitulo.