Capítulo 3
Desfortuna
La música empezó a sonar y Gajeel con una sonrisa, miraba a Levy con el micrófono en mano. Interpretó una canción de Kiss "I was made for loving you", que ha decir verdad, fue acertada en cuanto a su personalidad. Las chicas reían al verlo hacer muecas, intentar hacer algunos pasos de baile y tirar guiños al público. En cuanto a los chicos, lo abucheaban por lo bajo, aunque no la estaban pasando del todo mal con su amigos en el escenario. El público lo aplaudía ya que no era del todo molesto a los oídos y el morocho se sentía en una especie de frenesí de estrella de rock. Hubiese deseado tener con él una guitarra, pero se conformó con las palmas del público al verlo tocar una guitarra imaginaria.
— ¡Demosle un aplauso al intrépido Gajeel! —Sonrió el anciano al volver a subir al escenario y despedir al morocho que bajaba triunfante con la cabeza en alto y se acercaba a sus amigos por entre la multitud—, ¡¿Y ahora, quién sigue?!
—¡Erza! —Chilló Lucy entre asustada y divertida cuando se dio cuenta de que su amiga no se encontraba a su lado—. No me digas que..
—Mi nombre es Erza. —La pelirroja se encontraba ya junto al anciano que le ofrecía gustoso el micrófono y la dejaba sola frente al público que la aplaudió al solo verla.
—¡Vamos Erza! —La alentaba Natsu.
—¡Tú puedes! —Agregaba Mirajane entre sonrisitas.
—No creo que pueda superarme —se mofaba Gajeel mientras Levy lo observaba riendo.
—Oh, yo creo que cualquiera podría ganarte —contestó por lo bajo Rogue.
—Erza canta muy bien —comentó Juvia con una sonrisa—, pero de todas formas que dos de nosotros canten, significan más posibilidades de ganar el primer premio.
—¡Deberíamos ser las siguientes! —La animó Lucy, entretenida— Ganamos, ¡o ganamos!
La canción que interpretó Erza fue "Roar" de Katy Perry. En su mente, la pelirroja quiso haberse vestido para la ocasión con algún tipo de disfraz que tuviese que ver con la jungla o la selva, y lo dejó pendiente para su próxima salida a un karaoke.
Cuando ella bajó del escenario, Juvia se negó a subir a cantar, por lo que Lucy, desalentada, tampoco lo llevó a cabo. Varias personas más subieron a cantar después de ellos, algunos eran muy buenos y tuvieron miedo algunas veces de perder el premio. Sin embargo, lo olvidaban a los pocos segundos de empezar a reírse por criticar a los participantes de la misma manera, que estaban seguros que habían sido criticados ellos anteriormente.
Aunque estaba animada por el futuro premio de bebidas gratis por el resto de la noche, Juvia sentía que su estómago ya no daba a basto y tampoco su cabeza, que daba vueltas de a ratos entre mareos y reflejos lentos. Decidió ir a la barra para pedir su último trago de la noche. Un gin tonic bien helado. Mientras lo esperaba, se apoyó en la barra pensativa.
¿Cuántas posibilidades había de que si por esas casualidades de la vida se disponiese a ser feliz, encontrara a alguien mejor que Gray? Lo recordaba nuevamente como aquel que la complementaba. Eran como el agua y el hielo, suplementos igualados de sentimientos y afecto. Bueno, sin embargo, la había dejado, porque mucho tardó ella en darse cuenta, de que en realidad jamás la había correspondido del todo. La utilizó durante tanto tiempo sólo para no encontrarse en soledad. No quería pensarlo más, porque el dolor que ella había sentido por él, se disipaba si pensaba en su vuelta a sus brazos. Estaba segura de que lo perdonaría y aunque desea volver a cruzarselo, a la vez deseaba ya no verlo más, para guardar ese poco orgullo que quería hacer florecer nuevamente.
—Un black velvet, por favor —una voz un poco familiar resonó a su lado y al voltear se encontró con aquel rostro que sin darse cuenta había buscado toda la noche—, ¡Ey, vos sos la que me salvó de ese trago horrible hace un rato!
—S-sí.. —respondió Juvia con una sonrisa tímida—, lo siento mucho.. ¡te compraré otro!
—No hace falta —sonrió el peliblanco y en un rápido movimiento tomó con elegancia la mano de Juvia, dándole un beso y provocando en ella un extraño rubor que hacía mucho no sentía—, mi nombre es Lyon —en ese momento el barman de la barra le acercó el trago que había pedido hacía un momento—. Y aunque ya pedí algo para beber, aceptaré tu invitación como excusa para quedarme un rato más a tu lado.
En sólo un poco de conversación, Juvia descubrió que Lyon era una persona encantadora. Era caballero y muy buen mozo, tenía un sentido del humor un poco ácido, pero lo suficiente como para hacerla soltar unas cuantas carcajadas. Él le contó que era la primera vez que visitaba aquel bar con sus amigos, pero le aseguró volver si cabía la posibilidad de volver a encontrarla allí. Así mismo, descubrió que a sus 22 años, trabajaba como cuidador de una pista de hielo a las afueras de la ciudad, lo que a Juvia dejó encantada.
—Juvia.. Juvia.. —repetía Lyon mirándola embobado—, jamás había escuchado ese nombre.
—No es muy conocido —sonrió y recordó como a Gray no le gustaba su nombre, llamándola por algún apodo momentáneo. Le decía siempre que era un nombre nostálgico, triste—. Algunos consideran mi nombre como un llamado al mal clima.. ya sabes —rió—. Dicen también que es un nombre triste y apagado..
—¡Qué absurdo! —Dijo largando una carcajada— ¿Tu nombre triste y apagado? —Juvia lo miró dubitativa sintiendo ansias por escucharlo hablar, Lyon sonrió enormemente al darse cuenta y se acercó un poco a ella—. Es un nombre encantador y creo que se adecua excelente a tu personalidad. Si es que el mal clima lo rige, no creo que sea del todo malo. ¿Nunca has disfrutado los días de lluvia? Porque particularmente, son mis favoritos —Juvia lo miró con ojos brillantes y una sonrisa—. Para serte sincero, quisiera que todos los días tuviesen un poco de.. Juvia.. en ellos.
—No hablas en serio.. —sonrió enormemente la peliazul tomando el final del trago en su vaso.
—¡Claro que sí! —Insistió Lyon—. Tienes que creerme; es la primera impresión que me diste al verte, y ha sido todo muy rápido, no tuve tiempo de pensarlo.
—Yo también tengo una primera impresión sobre ti —agregó la peliazul y Lyon arqueó una ceja mirándola con una mueca.
—Pues, dila.
—No lo sé, no estoy segura de que te agrade. Puede que no sea tan.. delicada, como la que tú tienes sobre mí.
—Sabes.. creo que estás un poco ebria —sonrió él observándola con cuidado y se acercó otro poco—, lo que es bueno, porque vas a ser completamente honesta. Quiero escuchar la primera impresión que tienes de mí.
—Bueno.. —Juvia dejó su vaso vacío en la barra y giró el cuerpo para quedar frente a frente con Lyon, que le llevaba unos cuantos centímetros en altura, por lo que su mirada se elevó un poco al hablarle directamente—, creo que eres un poco arrogante.
—¡Arrogante!
—Sólo un poco —prosiguió—, y creo.. que tienes mucha facilidad para hablar con mujeres.
—Con las que me agradan, quizás.
—También me pareces un poco frío.. y lo tratas de ocultar. De hecho, por momentos te ha salido bastante bien.
—¿Cómo que me ha salido bien?
—Te han lastimado antes, Lyon, puedo verlo en tu mirada —Lyon la miraba fijamente, sereno y aunque su sonrisa había desaparecido, su expresión pacífica se mantenía con el mismo semblante.
—¿Cómo puedes saberlo?
—Porque cargo con el mismo dolor de a ratos.. todos estamos un poquito lastimados.
—¿Sabes lo que dice tu mirada, Juvia?
—¿Qué dice? —Preguntó sonriente.
—Dice que sería un estúpido, si no permitiera que me vuelvas loco —Juvia abrió grandes sus dos hermosos ojos azules y quedando boquiabierta lo observó acercarse a ella lentamente—, y volverme loco es algo que con tu hermosura, no va a costarte nada.
Se dejó convencer por aquel muchacho que había conocido hacía unas horas. Sus palabras llenaron un pequeño hueco en su alma rota, no había tenido contacto con ninguna otra persona en un habito tan personal y casual como la estaba teniendo con Lyon. Sacando en cuenta de que le había parecido extremadamente lindo y buen mozo.
No intentó correrse cuando notó que Lyon se acercaba hacía ella. Él iba a besarla y ella quería besarlo también. Cerró los ojos esperando el ansiado momento en que sus labios se juntaran y pudiera sentirlo aún más cerca de ella. Pero un grito los sacó de la burbuja en la que se habían estado todo aquel tiempo.
—¡Juvia no está! —Gritaba Levy buscándola con la mirada por todos lados.
—¡Aquí estoy! —Gritó ella desde la barra, alzando un brazo y Levy corrió desesperada hacia ella. Ebria, en realidad—, ¿qué es lo que pasa, Levy?
—Alguien estaba molestando a Erza y ya sabes como es ella.. cuando la quisimos detener, otro tipo se entrometió.. y otro, y otro.. entonces Natsu y los demás también se metieron, y, y..
En el centro de la pista, Juvia observaba como el revuelo empezaba a disiparse. Natsu, Gajeel, Laxus, Sting y Rogue estaban siendo echados del bar, encontrándose totalmente desalineados y con algunos moretones en la cara. Detrás de ellos, Lucy, Erza y Mirajane caminaban rápidamente, teniendo pensado acompañarlos.
—¡Juvia, Levy! —las llamó Erza al pasar a su lado—, ¡Nos vamos!
Levy salió disparada tras de las chicas, mientras Juvia suspiró algo molesta. Sabía que la noche con sus amigas siempre terminaba algo mal, pero no se había imaginado que esta vez, verdaderamente las echarían del lugar. Miró a Lyon, que la observaba con una cara de perrito mojado y se sintió apenada. Ella hubiese querido pasar con él algún rato más.
—¿No quieres quedarte? Te llevaré a casa más tarde —le ofreció él.
—Lo siento, Lyon —contestó apenada—, no puedo irme sin mis amigas o dejar que se vayan solas, tengo que ir con ellas.
—Pero estarán bien sin ti —refunfuñó—, en cambio yo me quedaré pensándote por el resto de la noche—. Juvia sonrió en cuanto lo escuchó.
—De verdad quisiera quedarme, pero será para la próxima —dándole un beso rápido en la mejilla, se despidió dejando impregnado en él su perfume dulce.
—Ten por seguro que habrá una próxima —reafirmó él al verla alejarse del lugar.
Al salir del bar, ya no llovía como cuando recién habían llegado al lugar. La noche se había despejado completamente y la brisa de la madrugada era fresca y seca. Casi llegando a la esquina divisó que sus amigos la esperaban entre quejas.
—¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó al acercarse a ellos.
—¡Juvia! ¡Podes creerlo! —Habló Natsu aún enfurecido por la situación— ¡Esos tipos intentaron pasarse de la línea con Erza!
—¿Con Erza? —Preguntó dubitativa mirándola— ¿Y tú no hiciste nada?
—Por supuesto que reaccioné en cuanto me molestaron demasiado —respondió la pelirroja de brazos cruzados.
—Fue la que lanzó el primer puñetazo —aclaró Mirajane.
—Y, ¡qué puñetazo! —Festejó Sting entre risotadas ya que el había sido el que menos golpeado había salido de la situación.
—La pelirroja tiene agallas —rió Laxus—, sin embargo, no podíamos dejar que se enfrente a un tipo ella sola e interferimos.
Juvia suspiró con una sonrisa leve. Los amigos que habían conseguido aquella noche iban a ser unos de los que no iban a poder librarse fácilmente. Aunque tampoco pretendían hacerlo. Ellos eran buenos y honestos, además de que podían contar con ellos sin dudas.
—Todavía son las cinco de la mañána —comentó Levy—, ¿a dónde vamos a ir ahora?
—¡Maldición, todavía es temprano para volver a casa! —se quejó Gajeel.
—Yo tengo hambre, ¿quieren ir a comer? —preguntó Natsu
—¿¡A las cinco de la mañana?! —Lucy pareció sorprendida con la propuesta.
—Para mí es buena idea —agregó Gajeel—, las peleas me dan hambre.
—Hay un restaurant cerca de aquí —dijo Mirajane—, aunque no sé si está abierto.. podríamos intentar ir a averiguar.
Siguiéndose los planes entre ellos, cada uno se convenció de que a fin de cuentas, no los dejarían entrar a ningún otro lugar, de que ya no habría posibilidad de poder seguir embriagándose y de que todavía no era lo suficientemente tarde como para volver a su casa. No querían desperdiciar la noche. Así que, sin más, caminaron unas cinco cuadras más entre risas e interpretaciones de golpes que les mostraban a las chicas para impresionarlas hasta llegar al restaurante, que por suerte seguía abierto.
Se sentaron en una mesa en el piso de arriba del lugar junto a la ventana, y aprovecharon ser los únicos comensales del lugar para disfrutar de la vista y el silencio del lugar. Pidieron hamburguesas, papas fritas, algunos trozos de pizzas y pastas. Coca cola, jugo de frutas y agua. La mesa estaba llena de comida y de risotadas. La noche no tuvo ningún desperdicio.
