Capítulo 30: Mizuyomi
Era ya de noche en Kiri, habían pasado algunas horas desde la partida de Naruto y todo parecía estar en paz. Esa paz sin embargo no duraría tanto como se esperaba.
De repente la alarma de la ciudad comenzó a sonar haciendo que los transeúntes entren en pánico corriendo a tomar refugio ante la posibilidad de peligro.
Al final y razonablemente las calles quedaron aisladas, dejando apenas una solitaria figura femenina en la calle, cierta joven pelirroja.
La alarma aún sonaba cuando otra figura salió apurada de entre los callejones, arrodillándose en frente de la joven.
"Reporte." dijo la pelirroja en tono de comando.
El soldado tardó un segundo para recuperar el aliento antes de responder. "Señora, es un robo. Me temo que alguien se ha colado en la tesorería y a robado uno de los tesoros del país."
La pelirroja frunció el ceño. 'Demonios, esto es malo. ¿Por qué pasa esto justo ahora que no tenemos a nuestro Mizukage en la capital?...' "¿Identificaron el tesoro?"
"Sí señora. Es Mizuyomi (Dios del agua)."
"Demonios…"
En ese momento Mei supo que no tendría una noche tranquila...
En la sala de reuniones la situación era tensa, los presentes mostraban expresiones de preocupación ante los eventos de la noche. Era claro que el hecho que alguien se haya infiltrado en la tesorería y no se supiera cómo no los ponía muy felices.
"Esto es una vergüenza. ¿Cómo es posible que 25 guardias no se dieran cuenta de un intruso?"
"Consejera-sama, con su respeto, pero los soldados estuvieron en sus puestos toda la noche. El intruso no usó ninguna entrada convencional, tuvo que usar otros medios."
"Tras que nuestro país quedó pobre por la guerra ahora un desgraciado nos viene a robar… ¿Cuales fueron las pérdidas?"
En ese momento antes que Ao pudiera contestar Mei entró por la puerta y se le adelantó.
"Solo hubo una. Mizuyomi."
"¿Nuestra piedra sagrada? Esto es inesperado… A pesar del valor histórico que nosotros le tenemos, esa piedra no tiene valor monetario alguno…" dijo la anciana dudosa.
"Si es así entonces ¿por qué nosotros la conservamos?" preguntó Mei un poco confundida.
"Según la leyenda esa piedra fue confiada a nuestros antepasados por el sabio de los seis caminos con el fin de protegerla. Es más, cada nación no afiliada posee una. Konoha protege a Hiyomi (Dios del fuego), Iwa protege a Tsuchiyomi (Dios de las piedras), Kumo protege a Kamiyomi (Dios del trueno), Suna protege a Kazeyomi (Dios del aire) y nosotros protegemos a Mizuyomi (Dios del agua). No se sabe exactamente qué pueden hacer estas piedras, pero nosotros la hemos protegido por generaciones y me entristece que la hayan robado. Sin embargo en este momento nuestra prioridad es la reconstrucción de nuestra ciudad, así que no queda más que dejarla ir…"
"¿Llamaremos a Mizukage-sama de vuelta?" preguntó Ao.
"No. En este momento él está rumbo a una reunión muy importante con el Gobierno Mundial. Los 7 Shichibukai han sido llamados con carácter urgente, y Naruto-sama está obligado a ir. Además nos conviene que él asista a la reunión, ya que así podrá declarar a Kiri bajo su mando y finalmente afiliarlo con las demás naciones para empezar los tratados de comercio que tanto necesitamos."
"Esperen un momento ¿Entonces simplemente olvidarán el asunto? Hay alguien allá afuera que puede infiltrarse en nuestra tesorería ¡¿Y ustedes simplemente lo dejan ir?!" el tono de Mei no tenía enojo, sino pura incredulidad.
"¿Acaso no entiendes, niña?" contestó la anciana. "Esa piedra no tiene valor, no vale la pena ir por ella. Necesitamos mantener la aldea fuerte mientras la reconstruimos, no podemos mandar soldados tras alguien que no sabemos dónde está."
La anciana hizo una pausa.
"Aunque si estás tan preocupada por la piedra ¿Por qué no la vas a buscar tú? Tu poder se desperdicia en el trabajo de reconstrucción, y parece que además te importa recuperarla."
"Hmp, eso mismo haré." sin más que decir e ignorando los llamados de Ao, Mei salió de la sala en busca del tan mencionado ladrón. La piedra no le importaba tanto, pero saber que alguien podía infiltrarse en la aldea cuando quisiera ciertamente la asustaba.
Tras partir de las costas de Kiri, y tras tomar rumbo hacia la isla de reunión, los Samsara quedaron en un silencio de incertidumbre. Su nuevo Nakama yacía inconsciente en frente de ellos pues aún no se había despertado de la "situación" en las playas de Kiri.
Sin embargo no tardó mucho en recuperar la conciencia, y cuando lo hizo el silencio se volvió incómodo. Nadie sabía qué decir, y Utakata les estaba enviando unas miradas sospechosas, pues aún estaba confundido por el asunto de Sakura y el chocolate.
Fue Naruto quien pasó adelante y le explicó lo que realmente pasaba. Utakata se vio avergonzado por el mal entendido, aunque no ofreció disculpas. Él tenía su orgullo después de todo.
Después de eso ya no hubo silencios incómodos, comenzaron a charlar y hacerles preguntas a Utakata para conocerlo mejor. Naruto sonrió, parece que no se equivocó al elegir a sus Nakamas.
'Aunque quizás ellos sí se equivocaron en elegir a su capitán…' pensó el rubio. Él aún no entendía que había hecho para conseguir a tan buena tripulación, pero sí estaba seguro de algo: él no los merecía…
"Déjame entender esto… Tú tienes una ardilla como mascota." dijo Kakashi incrédulo.
Utakata asintió. "Hai. Debo añadir que es un animal muy inteligente."
"Una ardilla… de mascota… vaya, debo decir que eres muy raro."
"Lo dice el que tiene un Den-Den Mushi de mascota…" comentó Sakura.
"Además ¿Cómo puede una ardilla tener inteligencia?" preguntó el peliplata, convenientemente ignorando a la pelirrosa.
Utakata no pareció afectado por sus dudas. "Créeme, te sorprendería. Fue gracias a él que logre evitar a los Akatsuki. Él me avisó cuando ellos venían por mí, así logré escapar de mi casa y tomar refugio en los laboratorios." dijo Utakata.
Los Samsara veían a la ardilla impresionados, aunque Kakashi aún no se lo terminaba de creer.
"¿Te avisó? ¿Puedes hablar con ella?" preguntó Naruto genuinamente curioso.
"Así es, quizás un día de estos le pueda enseñar cómo comunicarse con ella." dijo Utakata y Naruto asintió. Sonaba interesante.
"Rayos, desearía tener una ardilla." murmuró Suigetsu, aunque todos lo escucharon. "Bueno, al menos tengo a Sakura."
"¡Hey! ¿Me estás comparando con una ardilla?" reclamó indignada la pelirrosa, aunque Suigetsu la ignoró por seguir mirando a la ardilla.
¿Se podía sentir celos de una ardilla? Sakura diría que sí.
"Ah, pero no se confíen tanto con él. Detrás de su imagen adorable se oculta un ser sádico y lleno de maldad." dijo Utakata, su tono mostrando un poco de miedo.
"¿Sádico?"
"Hai. A este pequeño le gusta orinar sobre la comida de los demás." Utakata aún recordaba al pobre Akatsuki que fue víctima de su 'adorable' ardilla. Pobre hombre.
Los Samsara no tardaron en reaccionar.
"¡¿Eh?!" Sakura se puso un poco verde.
"Ack, que asco. Me quedo con Sakura." dijo Suigetsu.
"Mmm, Pakkun-kun no hace eso. El si tiene modales." declaró Kakashi.
"Quizás, pero mi ardilla es más inteligente." debatió Utakata.
Pronto todo escaló a una discusión total donde nadie entendía lo que se decía, pero eso no importaba, pues todos estaban divirtiéndose. Naruto sonrió, quizás no sabía cómo consiguió semejante tripulación, y quizás él no la mereciera, pero de algo si estaba seguro: Él lo disfrutaría por cuanto durase.
Mei caminaba por el bosque a las afueras de la capital. Seguía unas huellas sospechosas que iban de camino a la playa.
¿Coincidencia? Mei diría que no.
Las huellas estaban frescas, de menos de una hora. Mei había vivido en esta isla toda su vida, no había forma de equivocarse. Si las huellas se dirigían a la playa eso significaba que el implicado estaba tratando de escapar, por lo que debía detenerlo antes de que pudiera zarpar.
Sin embargo su búsqueda terminó inesperadamente cuando las huellas terminaron repentinamente.
'Es como si la persona hubiera desaparecido… no, tiene que haber una explicación.' pensó.
Siguió buscando entonces, la forma en como las huellas del implicado pudieron desaparecer. ¿Quizás saltó? No, nadie podía saltar tan lejos. Tal vez escaló un árbol, pero las huellas se detenían en medio del camino sin ningún árbol cerca, por lo que también descartó esa opción.
'Es como si hubiera levitado, pero eso es completamente imposible. ¿Teletransportación entonces? Bah, eso también es imposible, debo concentrarm…'
De repente Mei sintió una presencia detrás de ella, lo que la hizo parar. Rápidamente se giró y se puso en guardia, pero para sorpresa de ella no había nadie ahí. Por un momento pensó que fue su imaginación, hasta que vio una sombra por la esquina de sus ojos. Mei volteó a mirar, pero tampoco había nada.
"¡¿Q-quién anda ahí?!"
Pero nadie contestó. El aire se puso frío de repente, muy frío. Una brisa corrió por el frío bosque y los pelos de la nuca se le pusieron de punta. Había algo aquí, Mei estaba segura.
Una risa decrépita, la agarraron por detrás y comenzó a perder la conciencia. Pataleó y trató de soltarse, pero fue en vano.
Cuando su visión se comenzó a oscurecer, solo un pensamiento pasó por su cabeza.
'Utakata-kun… lo siento.'
Oscuridad.
Al siguiente día en el Perla Negra todos dormían tranquilos. El clima era agradable y nadie tenía apuros para levantarse. Se habían quedado hasta la madrugada el día anterior, charlando y pasándola bien en general, así que todos aún estaban cansados.
Todos excepto por Naruto claro, ya que él casi nunca dormía, evidencia que se podía ver en sus prominentes ojeras. Él se encontraba tranquilamente hablando por Den Den Mushi.
"¡¿QUEEEEEEE?!"
Quizás no tan tranquilamente.
El grito hizo que sus Nakamas se levantaran alarmados para ver que su capitán estuviera bien, pero cuando ellos entraron apurados por la puerta sólo encontraron a Naruto enfocado totalmente en el Den Den Mushi.
"¡¿Me estás diciendo que alguien se infiltró en la tesorería, y a la única que enviaste fue a Mei?! ¿¡Y que ahora ella está desaparecida?! ¡En qué mierda estaban pensando!"
Naruto lucía furioso, tanto así que incluso unas venas se le brotaron en la frente.
"Quiero a todos las fuerzas disponibles en trabajo de búsqueda, Mei debe ser encontrada." ordenó con un tono frío.
"Pero señor, la reconstrucción…"
"¡Me importa una mierda la reconstrucción! Mei es una persona muy preciada para mí. Ustedes la perdieron, y ustedes la encuentran. ¡¿Entendido?!"
"¡H-hai, Mizukage-sama!"
"Eso espero."
Sin más Naruto cerró la llamada.
El silencio se sentó en la habitación y lo único que se escuchaba era la respiración laboriosa de Naruto que trataba de calmarse.
Fue Suigetsu quien rompió el silencio. "Ehm… ¿Pasó algo malo?"
Sakura le dio un pequeño golpe por su insensatez y le susurró que se disculpara, pero Naruto solo negó con la cabeza y rió un poco.
"Déjalo, está bien." Naruto les dio una mirada a todos, mirando por un segundo más a Utakata para finalmente contestar. "Mei desapareció anoche sin dejar rastro."
"¿Qué quiere decir con 'sin dejar rastro'?" preguntó Kakashi.
"Anoche hubo un robo en la capital. Perdimos una reliquia histórica muy importante, por lo que la consejera pensó que sería buena idea mandar a Mei a investigar… sola. Al parecer ella estaba siguiendo las huellas de alguien, estas llevaban a la playa. Pero extrañamente las huellas, incluyendo las de Mei, terminan en medio camino. No se ha sabido nada de ella desde anoche."
"¿Crees que esto fue planeado por los consejeros para deshacerse de Mei?"
Naruto negó con la cabeza.
"Ya sabes como los consejeros están obsesionados con la reconstrucción, la desaparición de Mei solo perjudicaría eso. Además ¿Por qué robarían una piedra sin valor? No sería conveniente ni para ellos ni para el país. Hay que tomar en cuenta también que la tesorería jamás había sido robada, todos en Kiri saben que ese lugar tiene un nivel de seguridad insana. Aunque no se puede descartar del todo la idea de un culpable local, me temo que el implicado tuvo que ser alguien extranjero." la teoría del rubio tenía mucho sentido, había llegado a una conclusión lógica en menos de cinco minutos.
Sus nuevos Nakamas estaban honestamente impresionados, aunque Kakashi y Suigetsu ya no tanto. Ellos sabían que Naruto era muy inteligente.
"Eso significa que el culpable es alguien de otra aldea… la pregunta es ¿cuál?" preguntó Kakashi.
"Bueno… este robo no es un asunto aislado. Las otras 4 aldeas no afiliadas también poseen estas piedras, y 3 de ellas ya han sido robadas. Esto no es coincidencia. Alguien está robando estas piedras, ¿Pero por qué? Y aún más importante…"
"...¿Cómo evadieron la niebla venenosa?..."
La habitación volvió a entrar en silencio. Sus ocupantes pensaban profundamente en quién podía ser el culpable del delito, aunque en el fondo todos sabían que no llegarían más lejos que Naruto. La inteligencia del rubio era bestial.
Cuando el silencio se comenzó a volver incómodo, un rugido lo rompió. Naruto y Kakashi miraron alrededor, esperando el ataque de un rey marino, pero nada pasó. El rugido volvió a surgir y esta vez hasta Sakura tuvo miedo, haciéndola pegarse a Suigetsu por protección.
Fue entonces que la pelirrosa descubrió la fuente de los rugidos.
"Suigetsu-kun… tú tienes hambre ¿verdad?"
Todos lo miraron por un momento antes de romper en risas haciendo que Suigetsu se sonroje por la vergüenza. La verdad era que tener un cuerpo líquido hacía tu estómago mucho más ruidoso.
Sin que nadie se haya dado cuenta el silencio incómodo había sido reemplazado por risas, y aunque en el fondo todos aún estaban preocupados, se permitieron este momento de diversión. Después de todo, de nada les servía preocuparse.
Comieron en tranquilidad aprovechando que el clima estaba claro y despejado. Sin embargo la calma fue de nuevo interrumpida cuando el Den Den Mushi (Pakkun) volvió a sonar.
"No se preocupen, yo voy. Ustedes sigan comiendo." dijo Naruto levantándose de la mesa. Sus Nakamas no protestaron, la comida de Utakata estaba deliciosa.
Pakkun sonaba y sonaba, protestando para que alguien finalmente le prestara atención y agarrara la llamada. Naruto entró a la habitación y rápidamente contestó antes de que la llamada se cerrara.
"Aquí Naruto. ¿Quién habla?"
"Hablamos desde la isla de reunión. Queremos saber si vendrá a la reunión de Shichibukai." contestaron del otro lado. Un soldado de la Marina seguramente.
"¿Uh? ¿Preguntarme? Pensé que la reunión era obligatoria." dijo Naruto.
"Lo es. Pero le preguntamos para que no nos haga perder el tiempo. Si no viene su puesto de Shichibukai será automáticamente revocado. Aunque no se preocupe si no puede venir, nosotros no lo extrañaremos." contestó el soldado. Era obvio que no le tenía ningún amor a los piratas.
"Jejeje, me alegra saber que la marina me ama tanto, es más razón para ir." dijo Naruto con sarcasmo para hacer enojar al soldado.
El soldado cayó redondo.
"Tch, bastardo…" murmuró del otro lado, aunque Naruto lo escuchó claramente y tuvo que aguantarse la risa. "Por cierto, se han avistado movimientos de los Yonko cerca de la zona, así que se avisa precaución."
Sin esperar respuesta el soldado cerró la llamada, dejando a Naruto con la palabra en la boca.
"Je, ¿Los Yonko? Si claro. ¿Qué posibilidad hay que me encuentre con uno?"
Naruto miró por la ventana y los ojos casi se le salen por lo que vio. Afuera, a estribor del Perla Negra se encontraba uno de los barcos más legendarios de los Océanos.
Con las velas ahondando bellamente ante la brisa del mar, el majestuoso Moby Dick se acercaba por el horizonte…
"...Joder, creo que hablé demasiado pronto."
…por primera vez en años, Naruto maldijo su suerte.
El Sabio de los Océanos
AN
La saga recién comienza y los Samsara ya están en problemas... fantástico.
Por cierto, quería notificarles algo. He comenzado a corregir los primeros capítulos de la historia. Nada drástico, solo estoy actualizando el formato de la historia y corrigiendo algunos errores, así que no hay necesidad de ir a releerlos y tampoco debería afectar la trama. Si tienen curiosidad vayan de vuelta al primer capitulo para que se den cuenta de lo que hablo, este debería actualizarse al mismo tiempo que subo este capitulo.
Por cierto, quiero saber saber su opinión. ¿Cual es su personaje favorito de la historia y por que? Si pueden déjenme un review con la respuesta.
Sin mas que decir, nos vemos.
Fuck like hell and sleep well.
R&R
