Capítulo 32: Llegada
De alguna forma se mantenía consciente, aunque no sabía si quería estarlo. Estaba acostado en algo muy suave… ¿o estaba cayendo? Sinceramente no podía distinguir.
"Señor, despierte."
Su cabeza le daba vueltas, sus oídos eran azotados por un chillido constante, y su cuerpo le dolía un demonio.
"Señor, si no despierta ahora sus posibilidades de supervivencia se reducirán a cero."
Trató de responder, pero sólo atinó a gruñir. Quería dormir, gritarle a la voz que lo dejara solo pero no podía hablar.
"La altitud está bajando a velocidades críticas. Señor, si no despierta ahora usted perderá la vida."
Las palabras apenas se registraban en su cabeza. ¿Despertar? Lo último que quería era despertar, ahora lo único que deseaba era dormir. Dormir sin ser molestado. Dormir por siempre y dejar la realidad atrás. Simplemente… dormir…
La voz en su cabeza le siguió reclamando, pero poco a poco se alejaba, hasta el punto donde desapareció completamente sin dejar rastro en su mente.
Entonces sólo quedó oscuridad.
El cuerpo de Naruto caía desde el cielo. Había perdido la conciencia cuando un rayo lo impactó a él y Marco, terminando su pelea prematuramente.
Su cuerpo se encontraba cubierto por restos de armadura que lo protegieron de los miles de voltios del relámpago, sin embargo ahora estaba cayendo y ganando velocidad a cada segundo. Si seguía así de seguro moriría.
Utakata maldijo por lo bajo cuando una corriente de aire sacudió el barco. El más reciente de los Samsara había encerrado al Perla Negra en una burbuja, por lo que ahora el lujoso barco se encontraba flotando libremente por los aires. Gracias a él la tripulación había logrado escapar del mar que se encontraba lleno de olas asesinas a causa de la tormenta.
Sin embargo a pesar que se encontraban a salvo los Samsara estaban preocupados. Hace solo unos segundos su capitán había sido golpeado por un rayo. Inmediatamente ellos entraron en acción tratando de rescatarlo, pero lo habían perdido de vista y no podían encontrarlo.
Suigetsu era el principal encargado de la búsqueda. Sus sentidos no se veían empañados por la lluvia, sino que se maximizaban gracias a la humedad del aire. El peliblanco se encontraba sentado de piernas cruzadas en medio del barco, concentrado en encontrar a su capitán.
"¡Lo encontré!" gritó apuntando hacia el Norte.
Utakata pudo distinguir humo en la dirección señalada y rápidamente dedujo que provenía de la armadura usada en batalla.
'Seguramente no resistió el impacto del relámpago…' pensó Utakata.
Sin embargo sus pensamientos fueron interrumpidos por un apurado Kakashi.
"¡Hey, date prisa y rodea a Naruto con una de tus burbujas! ¡Si cae al mar no habrá forma de rescatarlo!" gritó el enmascarado.
"No necesito que me lo digas." contestó Utakata claramente enojado. El pelinegro rápidamente preparó una burbuja de considerable tamaño y la envió hacia Naruto.
"Además, tu no eres nadie para mandarme." terminó mientras controlaba la burbuja. '¿Quién se cree este chiflado para darme órdenes?'
Kakashi por su parte quiso darle un buen puñetazo para mostrarle su lugar, sin embargo se contuvo sólo porque no quería romper su concentración y causar la muerte de Naruto.
Detrás de ellos Suigetsu y Sakura se miraban preocupados. Era obvio que el Jinchuriki y el peliplata no se llevaban bien, si se habían mantenido civiles había sido gracias a Naruto. ¿Qué pasaría ahora si el rubio capitán estaba inconsciente?
Pasaron unos pesados minutos hasta que finalmente Utakata atrajo al nombrado capitán a borda. Naruto se encontraba dentro de la burbuja aparentemente en una pieza, sin embargo Sakura rápidamente notó que algo estaba mal.
"¡No está respirando!"
"¿¡Qué?!" chilló Suigetsu. Utakata y Kakashi no fueron tan expresivos, sin embargo ninguno de los dos pudo reprimir su expresión de sorpresa.
Viendo que nadie iba a hacer nada Sakura rápidamente tomó el control de la situación.
"¡Rápido, pónganlo en la borda!"
Utakata obedeció al instante y colocó a Naruto suavemente sobre la borda del Perla Negra. Sakura no perdió tiempo y estuvo a su lado en un segundo. Lo primero que hizo fue arrancar los pedazos de armadura que le impedían el acceso a su pecho. Los demás Samsara vieron embobados como Sakura arrancaba con sus manos desnudas varios trozos de metal que parecía indestructible, sin embargo la pelirrosa los ignoró y rápidamente puso su oído sobre su pecho.
"Es débil, pero puedo oír latidos…"
La pelirrosa entonces unió sus labios con los de Naruto mandando aire a sus pulmones. Hecho esto ella puso sus manos sobre su pecho y presionó firmemente. Naruto inmediatamente comenzó a respirar por sí mismo, aunque no despertó.
Tras terminar de reiniciar su sistema respiratorio Sakura comenzó a hacer un chequeo rápido de su cuerpo para ver si tenía alguna herida grave. Encontró dos costillas fracturadas y un corte al lado de su frente, pero además de eso nada digno de mencionar.
"Tardará unas semanas en sanar, pero tendrá una recuperación total."
"Uff, que alivio." dijo Suigetsu derrumbándose en el suelo.
"Lamento ser negativo, pero la situación no está como para descansar." dijo Kakashi para luego mirar al Jinchuriki pelinegro. "Utakata, debes sacarnos de esta zona inmediatamente."
El mencionado le respondió con una mirada desafiante.
"No se quien crees que eres, pero tú no eres nadie para darme órdenes."
"Soy el miembro más antiguo de la tripulación, así que seguirás mis órdenes." le respondió Kakashi con la misma mirada desafiante.
"No sigo órdenes de nadie más que Naruto."
Kakashi ya mosqueado dio paso hacia Utakata y este no se quedó atrás dando un paso hacia Kakashi. Utakata alistó su burbujero y Kakashi puso su mano sobre su espada, sin embargo antes que pudieran dar un paso más Suigetsu se puso entre ellos.
"¿¡Qué mierda creen que están haciendo?!" exclamó Suigetsu furioso.
"¡Fuera del camino Suigetsu! ¡Voy a poner a este desgraciado en su lugar!"
"Sólo inténtalo espantapájaros."
Kakashi gruñó y se abalanzó contra Utakata y este respondió poniendo su burbujero en su boca rápidamente, pero antes que pudieran enfrentarse los dos se encontraron en el suelo presionados por una fuerte corriente de agua.
"¡Se acabo! ¡¿Qué creen que pensaría nuestro capitán si los viera así?!" les grito el peliblanco dándoles una mirada intensa. Utakata y Kakashi sólo se quedaron callados.
"Utakata, debemos seguir hacia el Norte. Debemos seguir navegando hacia la reunión o llegaremos tarde."
El mencionado se levantó con un pequeño gruñido y acató las órdenes. Kakashi por su parte se retiró a su habitación, no sin antes de darle una mirada molesta a Suigetsu.
Finalmente desapareció por la puerta y Suigetsu cayó sentado cuando creyó estar solo, sin percatarse de la presencia de la pelirrosa detrás de él.
"Estuviste genial Suigetsu-kun."
"¡Ack!" chilló el peliblanco. "H-hey, no me asustes así! "
"Jijiji, eso no fue genial, que alivio. Por un momento pensé que te habían cambiado por otra persona." río divertida.
"Hmp, claro que no. Es sólo que… ver a nuestro capitán en esa condición…"
Los ojos de Sakura se suavizaron al ver la expresión preocupada de Suigetsu. Era obvio que el peliblanco admiraba mucho a su capitán.
"Él va a estar bien, no te preocupes tanto."
Suigetsu negó con la cabeza. "No estoy hablando de eso." dijo sorprendiendo a la pelirrosa. "La actitud de nuestro capitán ha cambiado. No se como explicarlo pero… es como si sus emociones hayan tomado el control de sus decisiones."
Sakura quedó pensativa.
"Ahora que lo mencionas, Naruto-san siempre ha sido alguien que toma decisiones lógicas. Pero justo ahora…"
"Mantén el rumbo."
"Si no fuera porque tú detuviste el barco todos nosotros estaríamos muertos."
El peliblanco le lanzó otra mirada preocupada antes de levantarse.
"No se lo que le está pasando, pero lo único que podemos hacer es estar ahí para él." dijo caminando hacia Naruto. "Hey, dame una mano para llevarlo a su habitación."
"Ok, pero ten cuidado de no moverlo tanto. Recuerda que tiene dos costillas fracturadas."
Juntos lo levantaron y lo llevaron hacia su habitación. Abrieron la puerta con cuidado y lo depositaron en la cama suavemente. Su expresión era completamente calmada y ni siquiera notó ser movido.
'¿Capitán, que estás pensando?'
"Menma, mamá dijo que no saliéramos."
"Hmp, ¿A quién le importa? ¡Estoy aburrido!"
"Lo siento, pero son órdenes de mamá."
"Si si, lo que digas. Eres un aguafiestas Ni-san." dijo el pequeño pelinegro tomando un crayon y rayando en las paredes.
"Hey, ¿Qué te ha dicho mi mamá acerca de hacer garabatos en las paredes?"
"¡No son garabatos!" le gritó terminando de escribir.
En la pared las letras M-E-A se veían claramente en crayon rojo.
El ojo de Naruto tembló ligeramente.
"¿En serio? Si querías ir al baño sólo debías preguntar."
"Muu, ¡Tonto Ni-san! Es un acrom… acron…"
"Acrónimo."
"¡Eso! Significa…"
Significa.
Significa.
"...Menma estuvo aquí. MEA." susurró Naruto y una lágrima rodó por su rostro. Poco a poco las las garras de oscuridad tomaban control de su alma, mientras se rendía más y más hacia la venganza.
Hancock mordió su labio y miró a través de la ventana por milésima vez esa mañana. La reunión empezaría mañana en la tarde y aún no había rastro de Naruto. Rumores acerca de la presencia de los Yonko estaban corriendo por toda la isla, decían que estaban rondando los alrededores y que pensaban atacar la isla. Para empeorar la situación, esa mañana se había hecho oficial que Doflamingo y Kaido se habían encontrado, por lo que ya se estaba discutiendo la posibilidad de una batalla y la posible muerte del rubio Shichibukai. Después de todo era bien sabido que el único que podía sobrevivir al poderoso Yonko era el hombre más fuerte del mundo, Shirohige.
La presencia de este en los alrededores también estaba confirmada.
La hermosa joven Kuja fue sacada de sus pensamientos cuando una torrencial lluvia empezó a azotar la isla. Fue en ese momento, mirando por la ventana desde su habitación asignada que Hancock supo que algo malo pasaría. Era un sentimiento extraño, de inseguridad y preocupación que hacía sentir vacíos en el estómago y escalofríos en la espalda. Su ceño se frunció y miró con intensidad a la lluvia, como exigiendo respuestas a las lágrimas de las nubes. Obviamente no las recibió.
"Si sigues lanzando esas miradas a la lluvia no me sorprendería si le prendieras llamas." vino la voz entretenida de su hermana.
"No se a que te refieres, nee-san. Además es ilógico que el agua se prenda fuego." respondió cortante.
"¿Que tal si le añades aceite inflamable?"
"Entonces lo que se quemaría es el aceite, no el agua." respondió intensamente. Su hermana levantó sus brazos en señal de defensa.
"Ok ok, parece que hoy estás de pocas pulgas. ¿Tan preocupada te tiene tu noviecito?" el tono meloso que le añadió sólo hizo que Hancock se molestara aún más.
"Es normal que una mujer se preocupe por su amado." Sandersonia sólo sonrió con sorna.
"Pensé que tú 'amado' era invencible." dijo burlona, recordando todas las veces que Hancock había presumido del poder de Naruto.
"¿No tienes nada más que hacer? Quiero estar sola." le respondió cortante. A Sandersonia se le borró la sonrisa.
"Lo que sea. De todos modos no se que le ves a ese hombre." dijo Sandersonia antes de salir de la habitación.
Hancock regresó su vista a la ventana. "Así está bien. Si ustedes entendieran que tan genial es Naruto yo terminaría teniendo más competencia por su cariño."
La lluvia siguió cayendo toda la tarde y Hancock la miró cada minuto, con el sentimiento de preocupación más claro que nunca. La miró hasta que terminó a las seis y siguio mirando incluso cuando la oscuridad de la noche no dejaba ver más que penumbras. Trató de seguir despierta lo más que pudo pero el sueño le ganó a las doce.
Naruto nunca llegó.
Para la siguiente mañana el sol brillaba con fuerza, como si la tormenta nunca hubiera existido. Sus poderosos rayos golpeaban la cubierta del Perla Negra donde el peliblanco navegante ya dirigía el navío con una cara que reflejaba seriedad, una expresión que quedaba fuera de lugar en su cara.
Si había algo que Suigetsu odiaba eran las discusiones entre Nakamas. Iban en contra de las enseñanzas de su abuelo, Nakamas siempre deben llevarse bien y estar unidos, especialmente en una situación tan crítica como lo es la inconsciencia de su capitán. ¿Qué pasaría si Shirohige regresaba y los encontraba peleando entre ellos? Ellos no sabían si Marco había sobrevivido, pero si no era así era seguro que el hombre más fuerte del mundo buscara venganza. Si Shirohige los encontraba ahora no tendrían posibilidades de ganar, serían despedazados antes de ser tirados por la borda.
Fue por eso que ayer Suigetsu tomó control de la situación, pues irónicamente a pesar de ser el más inmaduro era el único que tenía la cabeza fría. Parecía que estaba fuera de su personalidad, pero en el fondo también tenía cualidades de líder. O al menos eso fue lo que Sakura le dijo, él no estaba muy seguro.
Sin embargo esa no era su única preocupación.
Su capitán parecía haberse vuelto más osado. El hecho que haya puesto a toda la tripulación en riesgo era realmente preocupante y le hacía cuestionar qué es lo que había cambiado. La respuesta vino a su mente en un instante.
Venganza.
¿Será que la oscuridad de la venganza era tan poderosa que pudo corromper a alguien tan fuerte como Naruto? Ese simple hecho lo espantaba. Pero si algo tenía claro es que su capitán los necesitaba más que nunca, y Suigetsu se aseguraría de mantener la tripulación unida para él.
"Estás haciendo esa expresión seria otra vez. No le queda a tu cara." dijo Sakura caminando hacia él.
"¿Uh? ¿Y qué expresión le queda a mi cara?"
Sakura le agarró las mejillas y se las estiró.
"Una sonrisa." cuando ella se dio cuenta de lo que estaba haciendo se sonrojó y rápidamente dio un paso atrás. "L-lo siento."
"Jeje, ahora eres tú la que está haciendo una expresión rara." dijo Suigetsu con sus brazos detrás de la cabeza.
"!C-cállate!" dijo la avergonzada pelirrosa ocultando su cara.
"Hey, no es nada malo. Es adorable."
Los ojos de Sakura se abrieron como platos, su cara se puso roja como tomate antes de mandarlo a volar de un puñetazo.
"¡No digas esas cosas vergonzosas, baka!"
"¡Duele! ¡¿Por qué me pegaste?!"
En la cocina Utakata suspiro negando con la cabeza. 'Eres tan denso Suigetsu.' pensó mientras terminaba el desayuno. "¡La comida está lista!"
Los Samsara poco a poco llegaron al comedor hambrientos por la primera comida del día. Sin embargo se llevaron una sorpresa cuando su capitán también entró al comedor. Todos se lo quedaron mirando raro haciendo que Naruto se extrañe.
"¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara?"
"N-no. Es que usted no debería despertar hasta dentro de una semana…" contestó Sakura avergonzada.
"Oh. ¿Qué puedo decir? Me curo rápido." Aunque Naruto diga eso realmente no se sentía tan bien. Su cuerpo le dolía, especialmente la zona de las costillas. Eso sin contar que uno de sus ojos había perdido sus poderes tras haber usado Rinnegan: Aka en su última batalla. Honestamente lo único que quería en ese momento era descansar.
"Aunque diga eso, no quiero que haga ningún esfuerzo. Recuerde que su salud es importante para todos nosotros." le dijo la pelirrosa.
Naruto sonrió un poco y le revolvió el cabello. "Lo que tú digas, doc."
Suigetsu se carcajeó un poco al ver la expresión feliz de Sakura y esta le envió una mirada asesina. A ella le gustaba que reconocieran sus habilidades ¿Ok?
"Mmm, lo siento, pero que no esperaba que usted despertara así que no le preparé su desayuno. Sin embargo usted puede tomar el mío, yo me puedo preparar algo más." Utakata le dijo a Naruto con una reverencia.
"No te preocupes tanto Utakata, no tengo hambre." le dijo de Naruto antes de sentarse a leer el periódico del día.
"Pero capitán…" trató de refutar Sakura. Una buena comida era importante para una buena recuperación.
"Sakura, está bien."
La pelirrosa solo asintió un poco decepcionada. 'Pero si acaba de decir que se iba a cuidar.'
Naruto estaba leyendo su periódico así que no lo notó, pero la habitación entró en un tenso silencio y nadie sabía qué decir. Sakura estaba perdida en sus pensamientos, Utakata y Kakashi se miraban molestos entre ellos y Suigetsu los miraba a todos incómodo.
El chico agua no sabía cuándo… pero la tripulación había perdido su dinámica. El navegante miró de reojo a su capitán y lo encontró leyendo tranquilamente. Ni siquiera había notado la tensión que había en el comedor.
Suigetsu bajo la mirada decepcionado. El futuro de los Samsara se veía oscuro.
En una oscura cueva, dentro de una isla desconocida se encontraban dos misteriosas figuras. Si discusión secreta para todo el mundo pero no menos importante, pues su influencia abarcaba a nivel global.
"Madara-sama, es raro verlo estos días. ¿A qué le debo el honor de su presencia?"
"Pain. ¿Cómo va la extracción del Kyubi?"
"Estará completa en unas horas. El desgraciado no está poniendo mucha resistencia." dijo Pain con desdén. Menma no era su persona favorita.
A Madara le pareció gracioso ver a su siempre estoico subordinado molesto, pero se evitó comentarios porque sólo gastarían tiempo. Y para él nada era más precioso que el tiempo.
"Excelentes noticias. Una vez que haya sido extraído sólo nos quedará el seis colas. ¿Supongo que ya lo capturaron?"
Pain se removió incómodo en su lugar.
"Me temo decirle que Itachi y Kisame fallaron en capturarlo. Cuando ellos llegaron él ya no se encontraba en su casa, y no sabemos dónde pudo haber ido. No podemos proceder hasta que tengamos más información."
"Mmm, si no me equivoco el contenedor es Utakata… ese muchacho nos está dando demasiados problemas. No te preocupes, tú encárgate de las piedras legendarias. Yo mismo me encargaré de encontrar al Jinchuriki, y creeme, no hay nadie en este mundo que pueda esconderse de Uchiha Madara." sin decir más el legendario Uchiha desapareció en un vórtice.
Pain soltó el aire que había mantenido en toda la conversación. Jamás lo admitiría, pero le tenía pavor al inmortal Uchiha.
"Recuperar las piedras sagradas huh?… creo que es momento de darle una visita a Iwagakure."
Con esto Pain se volteó revelando un río subterráneo. En este había un navío pequeño de extraña forma alargada. Era el Speed Demon V69, el navío más rápido del mundo. Inventado por uno de los miembros de akatsuki, su velocidad era tan superior a la de un barco común que podía acortar el tiempo de los viajes en un 80%.
Con un salto Pain entró en el Speed Demon, antes de acelerar a velocidades infernales. Pronto Iwa sabría el significado de dolor.
No había nada más bello que ver las calles de Konoha a las doce de la noche. O al menos eso pensaba él, y considerando que él era el Hokage, su opinión era muy importante.
Danzo Shimura era un hombre solitario. Nunca tuvo ningún amor, no tenía hijos y su familia murió antes de que él tuviera memorias. Un huérfano más de la guerra.
Sin embargo desde que tenía memoria siempre tuvo una pasión: Konoha. No existía nada en este mundo que él amara más que su preciada aldea. El hecho de ser el Hokage sólo lo hacía mejor.
Ese último hecho no era así hace diecisiete años. En ese tiempo era su antiguo compañero, Hiruzen, quien ocupaba el puesto de Hokage. Pero su compañero era muy suave, muy débil para el puesto de Hokage. Bajo su mando Konoha se volvió cobarde con la excusa de ser 'pacifista'. Danzo no pudo evitar reír en burla, la paz era sólo el sueño de los idealistas ignorantes, algo que sólo existía en los cuentos de hadas.
Trágicamente su compañero murió. Por suerte su compañero murió. Por supuesto, un hombre tan fuerte no muere sólo porque sí. Hiruzen fue envenenado, su muerte formó revuelo en la aldea por la posibilidad de tener un infiltrado. O aún peor: un traidor. En ese tiempo él fue uno de los sospechosos principales, todos sabían que él quería el puesto de Hokage. Sin embargo al final él fue declarado inocente. La respuesta correcta obviamente, pues él no mató a Hiruzen.
Él solo dio la orden…
Antes que sus pensamientos se volvieran más oscuros un Den-Den mushi interrumpió sus pensamientos. Metódicamente se levantó de su asiento para responder a la llamada, con cuidado de no derrumbar la gigantesca pila de papeleo que había en su escritorio.
"Hola."
"¡Hokage-sama! ¡L-le Tenemos un reporte!"
"¿Me llamas para eso?" frunció el ceño. "¿Acaso debo recordarte que este teléfono es sólo para emergencias extremas?"
"Pero señor, es importante…"
"Más te vale que sea así, o me aseguré que tu paga se reduzca significativamente."
"S-señor…" hubo una pausa donde el subordinado tragó audiblemente. "Nuestro líder de grupo… ha fallecido."
"...¿es esta la emergencia? Esto lo pudiste haber reportado a la división de logística."
"P-pero señor…"
"La muerte es algo que sucede muy seguido. Deberías estar feliz que tu compañero murió para proteger Konoha."
"Lo se señor, pero…"
"Me temo que tendré que ponerte un castigo por esta acción. Debiste haber contactado a logística."
"¡Señor! ¡El fallecido es Uchiha Sasuke!"
"...¿Qué?"
"¡La misión fue un fracaso! ¡Sasuke fue envenenado y…!"
"¿Me estás diciendo que Sakura no pudo encontrar la cura?"
"No señor… Sakura no regreso con nosotros. Nos traicionó señor."
"Ya veo… regresen de inmediato." sin esperar por respuesta Danzo cerró la llamada. "El último Uchiha leal está muerto. Y todo es tu culpa. Espero que no te arrepientas, mocosa ingrata."
La puerta se abrió de repente, una joven entró cargando más papeleo. Era su secretaria.
"Oh, justo la persona que deseaba ver. Aiho, ¿recuerdas ese orfanato del que te hablé? Cambié de opinión. Necesitamos más soldados, ponlos en el servicio de entrenamiento avanzado."
"A-a sus órdenes Hokage-sama."
Nadie traicionaba a Konoha y vivía para contarlo. Nadie.
Finalmente el Perla Negra llegó a los puertos de la isla de reunión: Amegakure. Una suave lluvia caía rodeando a la isla de un ambiente húmedo y deprimente, pero a Naruto se le hacía muy familiar. Malos recuerdos plagaban su mente, pero no demostró ninguna expresión que lo delatara.
'Esta isla… que lugar tan interesante escogieron para la reunión. No puedo esperar.' pensó el rubio capitán. Quizás su venganza llegaría más temprano de lo que esperaba.
Caminando por el puerto después de dejar Perla Negra anclada, Naruto y su tripulación caminaron hasta llegar a la entrada del complejo. Esta estaba vigilada por dos corpulentos guardias con cara de pocos amigos.
El de la izquierda dio un paso al frente y les dedicó una mirada intensa.
"Identidad y razón de su visita." les dijo sin cambiar su expresión intensa.
"Soy Uzumaki Naruto, Shichibukai y mi razón de visita debería ser más que clara." le respondió irónico. Al guardia no le hizo gracia, pues frunció el ceño.
"Cuida la forma en que me hablas, mocoso, o vamos a tener problemas." advirtió amenazante el guardia.
"Problemas tendrás tú si llego tarde a la reunión." dijo Naruto, aunque ya de por sí estaban llegando 5 minutos tarde.
"La reunión es sólo para miembros del Shichibukai y los altos mandos de la Marina, aquí no hay lugar para ti." ahora fue Naruto quien frunció el ceño.
"Ya te dije que soy un Shichibukai." le dijo molesto.
"Lo siento, pero a mi no me vas a engañar. El jefe me dijo que los Shichibukai ya habían llegado." dijo el guardia.
"¿Que?"
"¡¿Es que eres sordo?!" esta vez habló el otro guardia. "Los cinco Shichibukai ya están aquí." dijo con seguridad, pero Naruto solo frunció el ceño en confusión.
"Cinco… ¡Pero si los Shichibukai son siete!" discutió el rubio capitán. Sus Nakamas se miraban preocupados detrás de él. ¿Habían llegado muy tarde?
"¡Tonto! Dos de los Shichibukai fueron asesinados por Kaido y Shirohige." dijo el primer guardia.
"Así es, a nosotros no nos podrás engañar con esos disfraces baratos. Además es obvio que tu no eres Uzumaki Naruto, él tiene ojos púrpuras con círculos concéntricos, mientras que tu solo tienes un ojo y este es azul." dijo el segundo guardia refiriéndose a que Naruto tenía uno de sus ojos cerrados y el único ojo abierto era azul.
"Oh…" 'Tch, mi ojo derecho aún no se recupera después de usar Rinnegan Aka, así que estaba conservando la energía de izquierdo en caso de que ellos aparezcan. Supongo que gracias a estos infelices el plan es inútil ahora.'
"Ahora largaos de aquí antes que los saquemos a patadas." terminó el guardia arrogante.
"Capitán…" Suigetsu le envió una mirada preocupada, pero Naruto la ignoró.
De repente los dos guardias fueron aplastados por una fuerte presión, haciéndolos caer de rodillas. Cuando trataron de alzar sus cabezas se encontraron con la mirada penetrante del Rinnegan que brillaba amenazante en el ojo izquierdo de Naruto.
"Basuras como ustedes… deberían saber su lugar. Vámonos." sin esperar respuesta Naruto empezó a caminar con una preocupada tripulación detrás, aunque él no le prestó atención.
Su objetivo era claro: vengar la muerte de su hermano. Quizás había fallado en protegerlo, pero no dejaría que su muerte quedara impune. 'Lo siento mucho, Kushina Okaa-sama, no pude cumplir mi promesa. Pero me aseguraré que el culpable sufra las consecuencias. Quizás así puedas perdonarme.'
Más soldados intentaron detenerlos, aunque solo quedaron en intentos pues Naruto los aplastaba con gravedad sin prestarles mucha atención.
Acompañados por la suave lluvia de la isla la tripulación llegó a su destino, un edificio alto de arquitectura modernista.
El edificio era grande, por lo que el rubio capitán asumió que era usado para más que solo reuniones. Su estructura y acabado eran metálicos de diseño peculiar le daban un aspecto de estar cubierto de tuberías.
'¿Quizás para aprovechar el agua de lluvia?...'
Restándole importancia se acercó a la puerta. No podía darse el lujo de perder tiempo pues estaban llegando tarde. Era la hora de la verdad.
Hancock le dio una mirada a la sala de reuniones. Era grande, suficiente para acomodar a todos los Shichibukai y los altos mandos de la Marina. Tenía forma cilíndrica, puerta doble para fácil acceso de multitudes y un techo alto. Dentro habían dos mesas, una para los Shichibukais y otra para la Marina.
La mesa donde se sentaban los Shichibukai tenía la forma de medio círculo, mientras que la de la Marina era más al estilo de un stand de juez. Obviamente los desgraciados querían mostrar su superioridad incluso cuando eran aliados.
Ella se encontraba sentada al costado derecho de la silla central. A su izquierda se encontraba Bartholomew Kuma, un sujeto alto (Muy alto) y corpulento que vestía una camiseta manga larga con un estampado en forma de objetivo en el centro y dos huellas de oso en lo más bajo. Vestía además un sombrero que tenía dos orejas de oso y pantalones blancos con lunares. Para terminar el tipo cargaba un libro en su mano. Hancock pensaba que él era raro, pues desde que había entrado no había dicho ni hecho nada. De hecho, era difícil distinguir si estaba respirando o no.
A la izquierda de Kuma se encontraba Dracule Mihawk, actualmente el "Espadachín más poderoso del mundo". Vestía una capa larga y roja sin camiseta, mostrando un trabajado torso. Tenía además un sombrero clásico con pluma y unos simples pantalones celestes y botas negras. Su característica más interesante eran sus ojos, los cuales guardaban una mirada tan intensa que parecía ver a través de tu cuerpo directo a tu alma. O al menos eso es lo que dicen, Hancock simplemente pensaba que era un bastardo arrogante.
A la izquierda de Mihawk estaba uno de los dos asientos vacíos en la mesa de Shichibukai. Le pertenecía a un tal Dofaningo ¿O era Doflamengo? No lo recordaba y sinceramente tampoco le importaba mucho, lo importante es que el puesto estaba vacío. Supuestamente el hombre y su tripulación habían sido emboscados por Kaido, por lo que ya se lo daba por muerto.
Al lado izquierdo de la silla del centro estaba Sir Crocodile, un hombre con aura elegante que vestía una capa negra larga con una camisa blanca por debajo. También tenía unos pantalones y zapatos formales negros. Para completar su aspecto tenía el cabello peinado para atrás con un mechón colgando en la frente. Sin embargo lo que más llamaba la atención era el garfio dorado que tenía en una de sus manos, sin duda hecho de oro puro. En la opinión de Hancock el era otro hombre arrogante.
'Aunque el mono se vista de seda, mono se queda.' pensó para sí misma.
Finalmente el último Shichibukai en la sala era un Hombre-pez azul. Hancock no necesitaba decir más.
Con esto se cuenta a seis Shichibukai, el séptimo es el que debería estar sentado en la silla del centro, Uzumaki DD Naruto.
La silla se encontraba vacía.
Habían llegado noticias de como él, al igual que Dofaningo (¿Doflamengo?) había sido emboscado por uno de los Yonko. Y no por cualquiera, sino por el hombre más fuerte del mundo, Shirohige.
Ella no creía que Naruto estuviera muerto, quizás porque no quería creer. Para ella no existía nadie más fuerte que Naruto, el hecho que alguien pudiera derrotarlo era imposible, mucho menos matarlo. Su amado era poderoso después de todo. Muy poderoso.
Sin embargo a pesar de su fuerte devoción dentro de su corazón existía una onza de duda. Diminuta, casi invisible, pero existía. Esa duda la carcomía, incluso la había hecho romper en llanto. Si Naruto había sobrevivido, ¿Entonces por qué no estaba a su lado?
"Deberíamos empezar ya, es obvio que esos estupidos estan muertos." Dijo uno de los Marinos. Hancock no había tenido mucho tiempo para examinarlo, pero las primeras palabras que vinieron a su mente eran "Perro" y "Rojo".
"Maa Maa, esperemos un poco más, Akainu-san. Quizás tuvieron una emergencia." El que habló le parecía conocido a Hancock.
'Gafas y traje amarillo… ¿Dónde lo he he visto antes?'
"Borsalino, se que es duro pero hay que aceptar los hechos, es posible que Naruto esté muerto." dijo el que parecía ser el líder.
Su primer error fue ser hombre, su segundo error fue insinuar que Naruto estaba muerto. Ahora Hancock podía decir sin dudas que ese hombre no le caía bien.
Al llamado Borsalino tampoco pareció gustarle su comentario, pues le envio una mirada intensa, aunque no dijo nada.
"Los dos Shichibukai ausentes fueron emboscados por dos de los hombres más fuertes del mundo, cierto, pero no hay que olvidar que ellos también eran fuertes. Quizás lograron sobrevivir." habló el último de los marinos. De pelo largo negro y ondulado, traje blanco y… ¿era eso un antifaz de dormir?. Hancock podría decir que no le caía tan mal.
Las puertas de la sala se abrieron abruptamente interrumpiendo sus pensamientos. La figura que habitaba su mente 24/7 se encontraba en la entrada de la doble puerta, luciendo más casual que nunca, como si la ocasión no fuera más que una reunión de amigos. Hancock no pudo contener las lágrimas al verlo, la duda que le carcomía el corazón había sido aniquilada con tan solo su presencia.
'Naruto-sama…' Naruto la miró de reojo, como leyendo sus pensamientos, antes de regresar su mirada a los puestos de la Marina.
"Lo siento, ¿Llegamos tarde?"
El Sabio de los Océanos
AN
Ha pasado un largo tiempo desde el último capítulo, pero era necesario que me tome este break ¿Por qué? Pues bueno, por ahora la historia está en un interludio, una transición que está sentando las bases para la siguiente saga, la cual es muy importante.
¿Y por qué es tan importante esta saga, que tuviste que tomarte tanto tiempo para pensar? Simple, esta será la última saga. Necesito que sea la mejor posible.
Así que desde ahora los capítulos deberían volver a ser constantes, si no lo son posiblemente sea por Navidad, ya saben que son fechas ocupadas.
Esperen el final en, probablemente, diez capítulos. Acción, romance y revelaciones llenarán esta última saga, así que manténganse sintonizados.
Fuck like hell and sleep well.
R&R
