Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
Capítulo 1
Segunda parte (Rose)
El guardián más veterano dio un paso al frente, oscilaba entre los cuarenta y cinco, cincuenta años. Un poco más alto que mi padre, mismo color de piel, ojos y cabello, aunque con algunas finas líneas plateadas en él.
Me parece tan familiar…
– ¿Qué tan ligero? ¿Cómo una pluma o como millones de ellas?
– Rosemarie – Abe me llamó – Te presentó a Pavel Mazur, mi jefe de seguridad y hermano mayor.
Mi tío se giró a mí y me saludó con amabilidad – Es bueno verte de nuevo Rose. Me alegra que hayas despertado y que te encuentres bien – Dijo mientras me daba un ligero, pero extrañamente reconfortante abrazo.
– Gracias, es bueno saber que mi familia está en expansión.
Me sonrió dulcemente. Parecía un buen hombre, me sentí bien con él ¿Cómo es que está relacionado con mi padre?
– Nos vamos y no necesito decir que quiero absoluta discreción. Dile a Ivanov que preparé el avión y que disponga de todo lo necesario para el traslado de mi hija. Que Esbra encuentre una enfermera que no labore aquí, que le ofrezca una gratificación por acompañarnos y guardar silencio. Y que Atayán se encargue de cualquier obstáculo, no voy a correr riesgos ¿He sido claro? – Pavel asintió – ¿Necesitas algo más kiz?
– Emm… algo de ropa sería estupendo y si me pudieran conseguir papel y lápiz se los agradecería mucho.
Abe miró a sus hombres que seguían estoicos y en la misma posición. Se dirigió de nuevo a su hermano – Que sea rápido – Pavel se hizo a un lado para darme una mejor visión del equipo guardián.
– Guardiana Hathaway, es un placer para mí presentarte a la unidad Takat1 – Abe rodó los ojos, parecía aburrido – Guardián Amir Atayán, segundo al mando y uno de los mejores guerreros persas que hay.
Le extendí la mano, pero él solo asintió sin mover un solo músculo de su rostro. No tomó mi mano en saludo y creo que fue mejor así, el tipo da miedo ¡Y creíste que Dimitri era ecuánime! Quizá se encuentre a mediados de los treinta; de estatura media, piel acanelada, barba prominente y brazos bien marcados. Traía el cabello recogido en un chonguito alto, pero algunos mechones negros se le escapaban y pude ver que era ondulado.
– El siguiente activo es también nuestro piloto, Guardián Sasha Ivanov…
– Déjame adivinar, eres ruso – Interrumpí la presentación.
A diferencia de su compañero, Sasha me regaló su sonrisa más seductora – ¿Por qué? ¿Tienes algún problema con los rusos? – Apresó mi mano y sin apartar la mirada de la mía, se inclinó levemente y besó mis nudillos.
– En realidad, solo con uno.
Ivanov podría pasar por hermano menor de Brad Pitt. Parecía estar al inicio de los treinta; alto, atlético, rubio, ojos claros, perfecto afeitado y al parecer excelentes modales. Pulcro en su vestir, fino reloj que pudo haberle costado una fortuna o… también pudo haberlo robado ¡Solo Dios sabe lo que han hecho estos hombres!, incluyendo a mi querido padre en la ecuación.
De hecho, él fue el que terminó con mi pre-investigación – ¡Pavel, me aburro! – La nueva adquisición a la familia suspiró ante los infantilismos de su… mi… ¡lo que sea!
– Por último, Zedrik Esbra.
El joven extendió la mano y me saludó tratando de ocultar su emoción – Es un placer conocerla al fin Guardiana Hathaway.
Al principio no me di cuenta pues vestía como guardián, pero él no era un dhampir. De entre veinte años, alto, alborotado cabello negro azulado, apariencia relajada, lindos ojos grises y tal vez un poco más musculoso y no tan pálido para ser moroi ¿Pero qué está haciendo aquí? Definitivamente despertó mi curiosidad.
– ¡Hola! Emm… soy Rose. Solo Rose para todos.
Pavel se dirigió a sus colegas – Saben lo que tienen que hacer y tienen exactamente una hora para hacerlo – Los tres sujetos salieron – Ibrahim, quédate aquí y aléjate de todo lo que parezcan problemas.
¡Hey! Conozco esa línea – Eres un aburrido. No te preocupes estaré aquí, además necesito hacer una llamada – Con eso mi tío se fue.
Abe me entregó su pluma y un pequeño cuadernillo; se retiró a la esquina más alejada dándome la privacidad que necesitaba. Mientras él hablaba, pienso que en turco, yo me devanaba la cabeza por encontrar las palabras adecuadas para Lissa. Tomé una profunda respiración y dejé que mi corazón hablara.
Releí la carta y comencé a doblarla – ¿Qué sabes sobre mi estatus y… el de él?
– Por una vez Hans hizo su trabajo. Ayer salió tu absolución y la reivindicación de Belikov. Retiraron los cargos y les regresaron sus títulos, están limpios. Solo quedan pendientes las asignaciones, pero todos sabemos a quién te otorgaran.
Antes de que pudiera hacer algún comentario hubo un golpe en la puerta y Zedrik entró – Señor, aquí está la enfermera.
– Hazla pasar, que desconecte los monitores y ayude a Rose a vestir.
Ambos salieron y un momento después una mujer entró. Sin decir mucho comenzó a eliminar las mangueras y cables de mi cuerpo y a apagar las máquinas que me rodeaban. Me ayudó a poner los vaqueros, un suéter gris holgado de cuello alto que cubría perfectamente todos los vendajes y unas zapatillas beige. El dolor me sofocaba con el más mínimo movimiento. Una vez que alisó mi cabello se asomó al pasillo y los hombres volvieron.
Cuando Abe me vio aun sobre la cama y reprimiendo una mueca, se aproximó visiblemente preocupado – ¿Te encuentras bien?
– No te alarmes, estoy acostumbrada al dolor. Lo que no logro entender es por qué sigo sintiéndolo si Lissa me curó.
– Kizim, Vasilisa no te sanó.
Lo miré aturdida – ¿Adrián?
– Me temó que esta vez tienes todo el crédito. Ninguno de ellos llegó a sanarte porque con el caos del tribunal se los llevaron para ponerlos a salvo. Ambos pelearon para llegar a ti, pero la guardia se los impidió. Sin embargo, Lissa ha intentado sanarte en sus cortas visitas después de la cirugía. No veíamos mejora debido a que estabas muy débil y ella se encontraba cansada gracias a todas las diligencias que ha tenido que hacer desde entonces. Ivashkov no está en…
Irrumpieron Pavel y Amir – Todo está listo Ibrahim.
– Rose, Atayán te llevará al vehículo que nos trasladará a la pista. No creí conveniente una silla de ruedas, demasiada atención – Abe miró a su hermano – Dile al persa que mi hija no es un saco de patatas.
– ¿Por qué no se lo dices tú mismo viejo? El hombre está justo detrás de ti – Pavel sonrió divertido, Abe parecía indiferente y guardián Atayán seguía imperturbable. Utilicé mi propia máscara y hablé con seriedad – Aún hay algo que tengo que hacer – Mi padre esperó a que continuara – Necesitó hablar con Adrián, es mi único asunto pendiente. Sé que pongo el plan en riesgo, pero le debo una explicación.
Mi padre me miró con reconocimiento – Que Atayán la lleve con Ivashkov, Esbra los acompaña. Te esperaré en el jet y Pavel volverá por ti, pero que sea rápido Rose – Asentí, coloqué la carta sobre la almohada y esperé a que Amir me levantara.
Todo a nuestro paso estaba despejado ¡El persa es bueno! Cuando salimos por detrás del edificio nos separamos. Atayán me llevó en sus fuertes brazos todo el trayecto hasta el lujoso módulo de departamentos, Zedrik iba por delante y aunque era temprano como para que hubiera gente por la calle nos fuimos ocultando entre las sombras.
Esperaba encontrar a Adrián, solo tenía una oportunidad para hablar con él de frente.
– ¿Ahora qué? Guard… Rose – Dijo Zedrik.
– Ahora llamas a su puerta y en el remoto caso de que me permita pasar ustedes esperan aquí – Los hombres se miraron, al parecer no estaban de acuerdo conmigo – No va a lastimarme y sé muy bien cómo cuidarme – El moroi se encogió de hombros y tocó, Amir seguía sosteniéndome sin hablarme o mirarme. Pasaron unos minutos para que la puerta comenzara a abrirse. Me tensé y sé que Atayán pudo sentirlo, pero continuó impávido.
Nos golpeó un penetrante aroma a cigarrillos y alcohol. Adrián se veía ojeroso, desgastado y muy desaliñado. Usaba un pantalón caqui, camiseta blanca e iba descalzo. Se sorprendió al verme, pero trató de ocultarlo.
– Vaya, vaya, vaya… ¡miren a quién tenemos aquí! Volviste a levantarte de entre los muertos ¿Por qué decidí dejar de beber precisamente ayer?
– ¿Puedo pasar? – Se dio la vuelta dejando la puerta abierta. Amir hizo la zonificación, me colocó en la silla del recibidor y antes de salir observó a Adrián y después a mí. Creo que esperaba mi permiso o confirmación, así que asentí torpemente – Adrián yo…
– No intentes disculparte pequeña dhampir, no me ofendas más. Acabemos con esto, ¿ocurrió antes de que salieran de la Corte?
La conversación sería inminentemente dolorosa para ambos. Lo engañé con Dimitri después de vivir uno de los peores momentos de mi vida; en un intento por apaciguar el dolor con amor y por hacer reaccionar al estúpido ruso ¿Y todo para qué? Volvimos a estar juntos, pero seguíamos tan lejos el uno del otro – No, yo estaba contigo.
– ¡Bueno, eso es algo! – Espetó sarcásticamente.
Inhalé profundamente – Mira Adrián, sé que nada de lo que diga o haga cambiará las cosas y que lo último que quieres son mis disculpas que serán para ti solo excusas. Pero no por eso voy a dejar de intentarlo… te debo mucho más que un lo siento. Nunca debí chantajearte para que me ayudaras a llegar a Rusia y tú nunca debiste exigirme una oportunidad a cambio – Me observaba cruzado de brazos – Intenté amarte, pero…
– No, no, no… ¡alto! No tengo muchas ganas de oírte hablar de la gran revelación que tuviste acerca de cómo estaban destinados a estar juntos – Exasperado se pasaba las manos por el cabello – ¿Sabes…? En realidad la culpa es mía, estaba ahí, cien veces ahí ¿Con qué frecuencia lo vi?, no lo sé. Dijiste que pasabas de él y yo me lo creí. No quise ver lo que espíritu me mostraba o lo que mi corazón me decía – Lo percibí a punto de explotar, la oscuridad lo estaba turbando. Quise tranquilizarlo, pero ya era tarde – ¡TE AMÉ! Te amaba y me destruiste, me arrancarte el corazón ¡Puedes decir orgullosa que me usaste todo el tiempo!
– Si de algo no puedes dudar es de que te quiero – Se rio cínicamente mientras encendía un cigarrillo – ¡Lo digo en serio! Te quiero, pero no como te mereces.
– Esa es una línea de ruptura de mierda y lo sabes. Lo dices debido a que estas con otro hombre.
Si supieras… – No, lo digo porque no soy el equilibrio que necesitas – Mientras estuvimos juntos pretendió ser una mejor persona, pero sus esfuerzos nunca fueron suficientes. Ahora sé que se debió a que todo lo que intentaba lo hacía por mí, nunca por él.
– ¿Qué diablos significa eso?
– El hecho de que lo preguntes lo dice todo. Lo sabrás cuando encuentres a la persona indicada y sé que suena como otra línea de ruptura de mierda, pero es verdad.
Se acercó y me miró hacia abajo – Y mientras tanto ¿qué?, ¿qué debo hacer? Sentarme aquí y ver tu final feliz.
Con dificultad me puse de pie, apoyándome en el recibidor. Mis piernas temblaban y mi pecho ardía – Los finales felices no existen en mi mundo – Recordé el final de Mason, el que tuve con Vika, el de Víctor y por supuesto, el que tendré con Dimitri.
– ¿Ah no? Una vez más te libraste de la muerte, Lissa será reina, tienes al chico y el felices para siempre – Burlándose, utilizó los dedos para enumerar cada punto.
– No sabes lo que dices… ¿qué quieres que diga? Te puedo pedir disculpas por siempre y nunca será suficiente. No fue mi intención hacerte daño y ya no hay nada más que pueda hacer aquí.
Adrián guardó silencio abruptamente y con la mirada extraviada comenzó a estudiar mis movimientos a profundidad, parecía ver a través de mí. De pronto, tomó mi brazo e inmediatamente comencé a sentir calor y frío. Me estaba sanando y él no era consciente de que lo hacía – Pienso que eres un chico increíble, pero no creo que te hayas dado cuenta.
Exhausto, abrió la puerta – Por cierto, el contrato es nulo y sin efecto – Sentí como si me hubiera abofeteado, salí y le di una última mirada.
– Adiós Adrián.
En el pasillo, mis dos custodios me miraron con extrañeza. Atayán intentó recogerme de nuevo, pero detuve sus avances – Creo que ya no necesitó una enfermera – Obviamente no dijo nada, se dio la vuelta y comenzó a caminar.
Zedrik tomó mi hombro y me guío a las escaleras – ¿Te… encuentras bien? – Susurró vacilante.
Decidida a realmente llegar a estarlo, le respondí – Lo esteré.
– Vamos entonces, Pavel está esperando.
Mi nueva vida aguarda y no pienso hacerla esperar más.
1 Takat: "fuerza" en turco.
