Capítulo 35: El sufrimiento de un Jinchuriki
Tú no mereces morir por mi maldita existencia, ni por el demonio que está sellado en mí. Toda mi vida fue controlada por ese simple hecho. Mis sueños, mis aspiraciones, mi amor…
Moriré pronto.
Mi vida empezó llena de luz y felicidad, protegido de la oscuridad del mundo en el regazo de mis padres. Fueron nueve años en los que pensé que nada podría salir mal. Que tonto fui.
Mis padres fueron asesinados en mi noveno cumpleaños. Murieron protegiéndome de Kirigakure, quienes me querían por el demonio que estaba sellado en mí.
Escapé a uno de los lugares más recónditos del país, traumatizado por la muerte de mis padres. Tenía la esperanza de que las cosas mejorarían, de que quizás podría encontrar ese amor del que ellos me hablaron.
Los años pasaron y a pesar de la oscuridad que envolvió el país, el amor por fin llegó en la forma de una bella muchacha pelirroja. Mi amada Mei…
Fueron los años más felices de mi vida.
Pero como era de esperarse la felicidad no duró para siempre. Kiri nos encontró y tuvimos que escapar. Fuimos corridos de nuestra propia casa.
A pesar de todo aún parecía haber esperanza. Un grupo recién formado se estaba rebelando contra la dictadura que azotaba al país. Nos unimos a ellos, decididos a luchar por nuestro futuro.
O eso creía yo. Una vez más fui traicionado. La muchacha pelirroja que tanto amaba me traicionó. No…Ella nunca estuvo conmigo. Resulta que para ella todo fue una misión. Volverse cercana a mi, hacer que yo la amara, convencerme de unirme a los rebeldes…Todo para sacrificarme.
Su plan era usar la bestia dentro de mi para matar al Mizukage. Esto significaría mi muerte, ya que yo no tenía control sobre la bestia. Y Mei lo sabía.
Mi corazón estaba hecho pedazos.
Como me subestimaron fue fácil deshacerme de ellos. Escapé. Esta vez decidí que ya no amaría más. Viviría solo hasta el final de mis días, conformando el dolor de mi corazón con el hecho de que al menos ya no sería traicionado.
Fueron los años más tristes de mi vida.
Llegó un momento en que la soledad se volvió demasiado para mí. Mi única acompañante era una pequeña ardilla sin modales, y aunque la quería no reemplazaba el calor humano. Extrañaba amar. Extrañaba ser amado.
En medio del conflicto de mi corazón ellos llegaron. Se hacían llamar Akatsuki, me habían estado buscando por meses, aunque siempre los había evitado. Sabía que venían por mí, o más bien por la bestia dentro de mi. Así que escapé a la capital, buscando un poco de seguridad. Solo tenía que ocultar mi identidad. No esperaba encontrarme con una guerra...
Me infiltre por los laboratorios. Ahí encontré a una joven, llorando por la muerte de su amado. Su llanto era verdadero. No era fingido. Me hizo preguntarme si Mei hubiera llorado así por mi.
Por supuesto que no.
El amor en los ojos de la chica era tan claro para mí. Estaba celoso del chico. Celoso de que él haya obtenido lo que yo nunca pude.
Aconsejé a la chica. Le dije que el amor era traicionero, que no merecía sus lágrimas. Fue mi sorpresa cuando ella me refutó completamente, defendiendo a su amado y profesando su amor por él.
¿Podría ser verdad? ¿Acaso estaba equivocado?
Decidí poner mi fe en ellos. De todos modos ¿De qué servía estar vivo si no iba a disfrutarlo? Quizás ellos podrían probar que un amor puro era posible. Si moría en el intento no importaría, después de todo mi existencia estaba maldita. Nadie me extrañaría.
Entonces usé mis burbujas para restaurar a su amado. La expresión de la chica fue hermosa. Me llenó de esperanza.
Después de eso los seguí, decidido a ver su historia. En Kiri me encontré con Mei, no había cambiado nada. O eso pensé al principio. Antes de abandonar la isla junto a los Samsara ella me declaró su amor, diciéndome lo arrepentida que estaba por lo que hizo. Mi corazón la odiaba, pero verla en ese estado me hizo dar cuenta que también la amaba. Le pedí tiempo, y ella aceptó más que gustosa.
¿Quizás no estaba mintiendo?...
Tras unirme a los Samsara conocí más acerca de ellos, aunque mi enfoque principal estaba en Sakura y su relación con el chico.
Nuestro capitán tenía una mirada llena de oscuridad. Todos parecían preocupados por él, así que supuse que esta no era una ocurrencia normal. Que curioso...
Suigetsu en vez era extraño. A veces era completamente inmaduro, otras veces parecía un experimentado capitán. Supongo que era de esperarse del dueño del corazón de Sakura.
Kakashi…Odio a Kakashi. No había más que decir. Aunque debo admitir que siempre pone a sus Nakamas primero ante todo.
Aunque todo eso ya no importa. No vería cómo terminaría el amor de Sakura. No haría las paces con Kakashi. No descubriría por qué había tanta oscuridad en los ojos de su capitán. No volvería a ver a Mei…
Mi maldita existencia por fin terminaría.
Moriré pronto después de todo.
Utakata abrió los ojos lentamente, observando sus alrededores con cautela. Pudo darse cuenta de varias cosas en ese momento. Primero, estaba siendo cargado en los hombros de alguien más como si de un costal de papas se tratase. Segundo, estaba lloviendo. Y por último, iban a pie.
El hombre se detuvo.
"Vaya, ya te has despertado. Apenas han pasado cinco minutos. Aunque era de esperarse de un Jinchuriki." dijo el enmascarado, Madara.
Utakata no dijo nada, sorprendido de que se haya dado cuenta de que había despertado.
Madara solo soltó una risa.
"No estés tan sorprendido, tengo más experiencia de la que tú jamás tendrás. Saber cuándo alguien está dormido o está fingiendo es cosa de niños para mí."
Utakata rápido trató de bajarse de su hombro, sin embargo encontró la tarea más difícil de lo que esperaba.
Madara volvió a reír.
"No intentes nada, es en vano. Ya me he hecho cargo de esposarte con Kairoseki." dijo el inmortal antes de seguir caminando. "Pronto llegaremos a nuestro objetivo, así que sé un buen chico y vuelve a dormir, ¿Si?"
Esta vez el que rió fue Utakata.
"¿En serio esperas que haga eso? Cometiste un grave error, Madara." le dijo punzante el pelinegro, haciendo que el enmascarado pare.
"Deja de jugar, sé que no liberarás a tu Bijuu. Le tienes terror." le contestó el enmascarado con el tono más lleno de confianza que pudo utilizar.
"Tenía, Madara, tenía." una energía roja empezó a rodear a Utakata. "Pero te olvidas que los años pasan, y antiguos miedos quedan en el pasado. ¿Y si muero? ¡Entonces al menos me aseguraré de llevarte al infierno conmigo!"
Una explosión arrasó con todo.
Suigetsu suspiró satisfecho ajustándose los pantalones.
"Ahh, al fin terminé. Creo que vacíe todo mi cuerpo de líquidos… Ack, pero si yo soy un hombre líquido ¿No significa que si no tengo líquidos, moriré?..."
Suigetsu palideció. Rápidamente terminó de abrocharse los pantalones decidido de regresar con Sakura. No quería morir por mear mucho. Sería patético.
No tuvo que caminar mucho antes de encontrarse con la pelirrosa, quien aún tenía un ligero sonrojo en sus mejillas.
"¡Sakura! ¡Creo que voy a morir!"
"¿E-eh?..."
"¡Es que meé demasiado! ¡Me voy a quedar sin líquidos, y entonces moriré! ¿Tú eres doctora no? ¡Tienes que hacer algo!" gritó el peliblanco desesperado.
Sakura lo quedó mirando, antes de empezar a reír sin control. Pensaba que después de la última escena que tuvo con él las cosas se volvieran incómodas. Debió haber pensado mejor, jamás podría estar incómoda con Suigetsu.
"¡Ack! ¿Por qué te ríes? ¡Esto es serio!" le gritó el peliblanco.
Sakura solo negó con la cabeza, una sonrisa firmemente plantada en su rostro. Dió un paso adelante y acercó su cara a la de Suigetsu.
"No te preocupes Suigetsu-kun, mientras yo esté aquí no dejaré que te pasa nada." le dijo mirándole a los ojos.
"...¿Ok?..." contestó confundido el peliblanco.
La sonrisa en la cara de la pelirrosa se borró.
"¿Ok? ¿Eso es todo? ¡Estoy abriendo mi corazón aquí y no te importa! ¡Qué desconsiderado! Hmp." Sakura le dio la espalda a Suigetsu molesta.
"Hey, es otra de esas marcas. M.E.A." señaló Suigetsu.
'¡Me ignoró completamente!' pensó Sakura decepcionada.
Mirando hacia donde Suigetsu estaba señalando se dio cuenta que esta vez la marca estaba a un lado de una cueva.
"¿Crees que deberíamos investigar?" preguntó Suigetsu.
"¿E-eh? Pero tenemos que ir a los departamentos…"
"Pero ni siquiera sabemos dónde están. Si no los encontramos quizás tendremos que dormir aquí." apuntó el chico.
'Dormir en una cueva…Sola con Suigetsu…'
"¡Vamos a investigar!" dijo Sakura rápidamente tomando la mano de Suigetsu.
"¡Ack! ¡Hey espera!" gritó el peliblanco cuando empezó a ser arrastrado por la súper fuerte pelirrosa, pero esta no escuchó.
Suigetsu ya se había resignado a ser arrastrado cuando de repente Sakura paró de golpe.
"E-e-ese e-es…"
"Uff, gracias al rey de los piratas. Pensé que sería arrastrado por horas como la última vez." dijo Suigetsu recordando cuando fue arrastrado por la pelirrosa junto a Kakashi cuando aún estaban en Kiri. "¿Eh? ¿Te pasa algo Sakura? Estás pálida."
"¡Es Menma!"
"¡Naruto-sama, espere!" gritó Hancock. La joven había perseguido a Naruto por algunos minutos sin descanso. Sus piernas ya le ardían por correr tan rápido y sin descanso.
'¿Acaso Naruto-sama nunca se cansa?'
Para su buena suerte Naruto finalmente la escuchó. El rubio se detuvo a encararla y Hancock aprovechó ese momento para recuperar la respiración.
"¿Sucede algo, Hancock?" preguntó Naruto un poco inquieto.
"Si, Naruto-sama." respondió Hancock aún con respiración agitada. "Hay algo muy importante que debo preguntarle."
Naruto por su parte negó con la cabeza un poco molesto.
"No creo que sea el mejor momento para hacer preguntas, tenemos que encontrar a Utakata." le dijo con el tono más calmado que pudo usar. Lastimosamente aún así logró sonar un poco fastidiado. Hancock fácilmente notó su tono. La pelinegra frunció el ceño.
"Es algo muy importante Naruto-sama , necesito sacarme esto del pecho."
"Si es respecto a tus sentimientos entonces no hay problema. Si sientes que no estás segura de nada yo no te obligaré a estar conmigo." dijo el rubio.
El comentario hizo que Hancock apretara los labios en frustración.
"No se burle de mi, Naruto-sama . Yo tengo mis sentimientos muy claros. Es usted el que me preocupa."
Naruto se palmeó la cara y se dio media vuelta.
"¿Realmente tenemos que hablar de esto ahora? Mientras hablamos el desgraciado de Madara se acerca más y más a su objetivo. No voy a dejar que el desgraciado cumpla sus metas ¡Tengo que evitarlo!"
"¿Madara? ¿Es eso lo que le preocupa en esta situación? Realmente a cambiado, Naruto-sama …"
El rubio se detuvo en seco ante su declaración, como si supiera exactamente a lo que se refería.
"Tú no entiendes, Hancock…"
"¿Qué es lo que hay que entender? El hombre del que me enamoré está cayendo en la oscuridad en frente de mí y parece que no hay nada que pueda hacer. Me siento impotente."
"¡Él me lo ha quitado todo! ¿¡Acaso no es justo que destruya sus sueños también?!" gritó Naruto desesperado, como rogándole a Hancock que concordara con él.
"¿Pero a qué costo, Naruto-sama?"
El bosque quedó en silencio, lo único que se escuchaba era la lluvia caer.
"...Naruto-sama ¿A qué costo?..."
Naruto suspiró, bajando la cabeza.
"He estado desarrollando una nueva técnica, completamente superior a mi Rinnegan:Aka. Con ella podré no solo arruinar sus planes, sino destruir todo el trabajo de su vida. Finalmente se hará justicia."
"Aún no ha respondido mi pregunta." dijo Hancock con clara angustia en su voz. Naruto apretó sus puños.
"Mi vida, Hancock. El costo es mi vida."
Los ojos de la pelinegra se llenaron de lágrimas, pero ella se aguantó el llanto y no las dejó caer.
"Si esa es su decisión entonces la respetaré. Y lo apoyaré. Desde ahora estaré detrás de usted."
Naruto la miró intensamente.
"No. Si me sigues sólo terminarás muerta."
"No me importa." dijo Hancock sin titubear. Los ojos de Naruto se abrieron como platos. "Si usted quiere la paz entonces yo quiero la paz. Si usted quiere la guerra entonces yo quiero la guerra. Y si usted quiere venganza entonces yo también."
La mirada de Naruto se oscureció.
"¿Por qué haces esto por mí?"
Hancock sonrió ligeramente con nostalgia.
"Usted una vez me dijo que nunca deja a sus Nakamas atrás. Sus palabras tocaron mi corazón." La joven se acercó a Naruto le agarró las mejillas. "Ese día me enamoré de usted. Ese día, sin saberlo, decidí que lo seguiría hasta el mismísimo infierno si fuera necesario."
Sin esperar respuesta Hancock besó a Naruto en los labios. El beso fue tierno e inocente, traicionando la inexperiencia de la joven. Después de un segundo se separó mirándolo a los ojos. Sus mejillas estaban rojas.
"Cuando me di cuenta de lo que sentía me asusté. Quería estar lo más lejos posible de usted y estos sentimientos." Hancock hundió su cara en el pecho del rubio. "No entendía cómo pudo pasar. Apenas nos conocíamos. Pensé que si me alejaba entonces estos sentimientos desaparecerían. Fui una estúpida."
Hancock regresó su mirada hacia él.
"Me fui para realizar que no quería estar lejos de usted. Los lazos con mi familia se habían roto en los años que estuve separada de ellas y lo único que podía pensar era en Naruto-sama. Decidí volverme una Shichibukai sólo para poder caminar cerca de usted. Pensé que así le sería más útil, que así el tiempo separados no sería en vano. Ahora me doy cuenta que me estaba engañando a mi misma. Si no me hubiera ido no lo hubiera dejado caer en la oscuridad. Si solo no hubiera sido una cobarde...Es por eso que tengo que tomar responsabilidad. Si usted muere, entonces yo moriré con usted." terminó con pura determinación.
Naruto la quedó mirando anonadado. No tenía palabras.
Simplemente empezó a reír. Comenzó como una pequeña sonrisa, pero terminó como una gran carcajada. Se sentía extrañamente...liberado.
Naruto la abrazó fuertemente, haciendo que Hancock chillara de sorpresa.
"Tienes razón. Lo siento, me dejé llevar por mi odio y no me di cuenta de que aún había personas que les importaba. Decidí sacrificarme sin pensar en mis Nakamas. He sido un completo idiota." dijo el rubio sinceramente.
"Esta bien, Naruto-sama." dijo Hancock con una pequeña sonrisa.
Después de eso el claro quedó en un cómodo silencio, los dos se permitieron unos segundos de paz antes de retomar la búsqueda.
"Ne, Naruto-sama ¿Cuándo vamos a hacer a nuestros bebés?"
Y así para Naruto el cómodo silencio se volvió incómodo.
"¡Es Menma!"
Suigetsu se rascó la cabeza tratando de recordar donde escuchó ese nombre. Después de un segundo su mirada se iluminó y golpeó su puño contra su palma.
"Oh, ya recuerdo. ¡Es la hermana del capitán!"
"¡Soy hombre, cabrón!" contestó el llamado Menma, sin embargo después de eso comenzó a toser de forma preocupante.
El pelinegro se encontraba sentado en un lado de la cueva. Su cuerpo portaba varias heridas y quemaduras, casi como si hubiera entrado en una licuadora. Era un milagro que aún siguiera vivo.
Por supuesto Sakura estuvo a su lado en un instante, sacando un su kit de primeros auxilios el cual lo cargaba en su pequeño bolso de cadera. Sin embargo Menma solo le dio una mirada sospechosa. Antes que la pelirrosa pudiera hacer algo el herido mercenario la agarró de su cuello sin piedad.
"¿Acaso tú no eres de Konoha? ¿Qué rayos haces con la tripulación de mi hermano?" le preguntó con el ceño fruncido.
Antes que la pelirrosa pueda responder Suigetsu le agarró la mano fuertemente, liberando a Sakura y poniéndola tras él.
"No me importa quién seas. No dejaré que le hables así a Sakura ni mucho menos que le hagas daño." amenazó Suigetsu seriamente.
Sakura puso una mano en su hombro.
"Está bien Suigetsu, tiene sentido que sospeche de mí." Sakura se tocó el cuello, tratando de aliviar el dolor donde fue agarrada por el hombre herido, quien aún conservaba una gran fuerza. "Si, yo fui una espía de Konoha. Sin embargo le juré lealtad a Naruto-sama, y no pienso romper mi juramento."
"¿Y tú esperas que te crea?"
"Konoha solo ha traído sufrimiento a mi vida, y fueron los Samsara quienes realmente me ayudaron. No los traicionaré."
Menma la miró intensamente y Sakura le regresó la mirada sin titubear.
"Ok, te creo."
"¿E-eh? ¿Así de fácil.?" preguntó Sakura confusa. Honestamente esperaba que Menma pusiera más resistencia.
Menma solo sonrió de medio lado.
"Estoy al tanto que los espías de Konoha son considerados los mejores en el mundo, sin embargo eso no significa que sean perfectamente leales. Eso lo sé por experiencia."
"¿Por experiencia?" preguntó la pelirrosa curiosa.
"Si, por experiencia." reiteró Menma. La imagen de una tímida Hyuga vino a su mente. La misión original de Hinata era espiarlo y convencerlo de unirse a Konoha. Sin embargo la pelinegra terminó cayendo en sus encantos y una cosa llevó a otra…¿O fue él el que cayó en los encantos de la pelinegra? La verdad no sabía ni le importaba. Lo que importaba es que al final terminaron concibiendo un hijo junto.
La pelirrosa lo miró por un momento antes de negar con la cabeza para despejar su confusión. Luego empezó a tratar sus heridas más graves. A pesar de su horrible imagen sus heridas no eran tan graves como parecían.
"Hey, ¿Tú conoces a Hyuga Hinata, verdad?" le preguntó Menma a Sakura.
"Oh ¿Acaso estás preocupado por tu novia?" le preguntó Sakura en un tono bromista.
El párpado de Menma tembló un poco.
"¿Cómo sabes que es mi mujer?" le respondió irritado.
Sakura sólo rió divertida.
"No hay nada de qué preocuparse. Ella está a salvo en Kiri."
"¿Cómo rayos estará a salvo en Kiri? ¿Qué acaso no estaban en guerra?" preguntó Menma irritado.
Sakura lo quedó mirando raro.
"Oh, tú aún no te has enterado. Tu hermano tomó control de Kirigakure. Hace unos días Hinata junto a unos guerreros de Konoha llegaron y…"
Sin embargo antes que pudiera terminar un explosión retumbó la isla entera. Suigetsu quien había estado en silencio, más que todo porque no le interesaba mucho la conversación, salió de la cueva para ver qué pasaba.
"Algo está pasando hacia el sur. Parece una batalla." declaró el hombre agua.
"Sea lo que sea el capitán seguramente se dirigirá hacia allí. Deberíamos reunirnos." Sakura volvió a mirar a Menma. "¿Puedes caminar?"
"Tch, claro que puedo. Esto no es nada."
A pesar de sus palabras Menma tuvo dificultades para levantarse. La pelirrosa lo miró preocupada, pero Menma simplemente la ignoró.
"¿Te vas a quedar mirando o vas a venir?"
"A-ah…Si…" 'Será mejor que lo tenga vigilado, quizás sus heridas son peores de lo que pensé.'
Con eso los dos Samsara junto a Menma salieron hacia el lugar de la batalla.
El encuentro estaba sellado, pero el resultado estaba aún por conocerse.
El Sabio de los Océanos
AN
El capítulo pudo haber sido más largo, sin embargo pienso que ha pasado demasiado tiempo desde el último capítulo así que tendrán que conformarse por el momento. Mis más sinceras disculpas.
Fuck like hell and sleep well.
R&R
