Capítulo 36: El fin del Amanecer


Una gran explosión sacudió la isla de Amegakure, retumbando por su completa región insular. El claro donde se encontraban Hancock y Naruto no fue excepción, los dos sintieron la explosión claramente.

"¿Cree que ese fue Madara?" preguntó Hancock frunciendo sus cejas.

"Solo hay una forma de saber." le contestó Naruto seriamente.

Los dos se miraron y asintieron. Llegando a un acuerdo silencioso y rápido, los dos se movilizaron hacia el lugar de la explosión.


En el lugar de la explosión un furioso enmascarado esquivaba como podía los agresivos ataques del Bijuu de seis colas, Rokubi.

La bestia poseía la forma de una babosa con seis colas cubiertas de fluido lubricante. La bestia controlada por su ira rugía furiosa tratando de aplastar al enmascarado.

"¡Maldito mocoso! ¡No puedo creer que arruinaras mis planes de esta forma!" exclamó Madara furioso. El enmascarado estaba teniendo problemas para esquivar a la gigantesca bestia, sin embargo eso no le evitaba expresar su furia. "Pero no pienses que has ganado. Yo tengo todo el tiempo del mundo. Tarde o temprano mis planes darán sus frutos. Entonces nadie podrá pararme."

Madara rió siniestro. De solo pensar en su futuro las carcajadas se le escapaban.

Desgraciadamente para el malvado enmascarado la bestia no rió con él, sino que aprovechó su distracción para lanzar un latigazo con sus colas. Madara no tuvo tiempo para reaccionar, y terminó pagando su descuido. A pesar de que trató de esquivarlo fue muy tarde y terminó con una herida en su brazo.

"¡Agrr!" Madara retrocedió tomando varios metros de distancia. Una vez hecho esto se revisó el brazo, encontrando una larga herida que iba desde su hombro y bajaba por su bícep. "Tch, duele demasiado…su energía debió entrar en mi brazo. Me has causado demasiados problemas, pero no creas que olvidaré esto. Te arrepentirás."

Dicho esto el enmascarado desapareció en un vórtice.

No pasó mucho tiempo antes que Naruto junto a Hancock llegaran al lugar de la batalla. El estado del lugar los dejó con la boca abierta, sin embargo lo que les sorprendió más fue el transformado Utakata que estaba en el medio de toda la destrucción.

"Oh no…" exclamó la pelinegra.

"¡Utakata!" le gritó Naruto, pero la bestia solo rugió. "Demonios...Parece que ha perdido la conciencia. Tendremos que encargarnos de él de la forma difícil." dijo haciendo que la pelinegra palideciera un poco.

"¿Lucharemos contra eso?" preguntó Hancock intimidada.

"Solo debemos debilitarlo lo suficiente para que Utakata recupere la conciencia, después el sello debería encargarse de lo demás." le respondió Naruto. "Usa ataques de rango y mantén tu distancia. ¡Shinra Tensei!"

El ataque favorito del rubio golpeó directamente a la bestia, que retrocedió unos metros al ser golpeada por la gravedad. Naruto se aseguró de agarrar la mano de Hancock para que ella no fuera afectada por su ataque.

Si hubiera sido otra ocasión la pelinegra se hubiera sonrojado. Soltándose de su agarre (para su desagrado) la pelinegra cargó su propio ataque.

"Slave arrow."

Usando la habilidad de su Akuma no mi Hancock creó varias flechas las cuales lanzó contra las colas de la aturdida bestia. Las colas se volvieron piedra gracias a las propiedades de las flechas.

"Eso se ocupará de sus colas." dijo la pelinegra orgullosa de su logro.

"Incluso una bestia salvaje te considera bella. No esperaba menos de ti, Hancock." dijo Naruto, refiriéndose al poder de la pelinegra. Después de todo este solo afectaba a las personas (Y Bijuus, aparentemente) que se sentían atraídas a ella.

"Me halaga, Naruto-sama." dijo Hancock dedicándole una hermosa sonrisa.

Sin embargo su momento fue interrumpido cuando la bestia rugió furiosa. Sin importarle sus colas se abalanzó hacia ellos en un poderoso placaje.

Sus colas se hicieron pedazos al estar hechas de piedra, sin embargo a la bestia no le importó y continuó su frenético ataque.

Naruto rápidamente abrazó a Hancock y repitió su ataque gravitacional, Shinra Tensei. El efecto fue inmediato y la bestia fue lanzada atrás salvajemente.

A pesar de esto la bestia solo se levantó y volvió a rugir furiosa.

"¿Quiere que la transforme completamente en piedra, Naruto-sama?" preguntó Hancock aprovechando que Naruto la abrazó para pegársele más. 'Concéntrate Hancock ¡Estás en medio de una batalla! Oh, pero estos músculos…'

"No. Las colas están bien, pero si transformas su cuerpo entero corremos el riesgo de afectar a Utakata." contestó Naruto sin darse cuenta que Hancock estaba frotando su mejilla contra su pecho.

¡Qué aprovechada, Hancock!

Lastimosamente su fugaz momento fue otra vez interrumpido cuando la bestia regeneró sus colas y lanzó un ataque desde donde estaba. La velocidad del ataque agarró desprevenida a Hancock quien tenía una expresión de terror en su cara.

Aún peor, no habían pasado los segundos suficientes para recargar el Shinra Tensei, así que viendo que no podrían esquivar el ataque Naruto abrazó fuertemente a Hancock y giró su cuerpo para recibir el daño completo con su espalda.

El rubio cerró los ojos y tensó su mandíbula en espera del dolor. El tiempo pareció detenerse. Todo quedó en silencio dentro del nublado claro. Lo único que se escuchaba eran los árboles siendo mecidos delicadamente por el viento. Y sin embargo el dolor nunca llegó.

Cuando se giraron a ver lo que pasó los dos se llevaron una sorpresa.

El Rokubi había sido amarrado por lo que parecían ser hilos.

'Hilos extremadamente resistentes, suficiente como para detener a un Bijuu…' pensó Naruto.

"Lo siento primo. Sé que es tu pelea, pero vi que estabas en un aprieto y no pude evitar intervenir, jejeje…"

Naruto miró al dueño de aquella voz y no pudo evitar entrecerrar los ojos.

"Doflamingo."


Madara apareció en medio de una playa. Con la lluvia aún cayendo fuerte el empapado hombre caminó hacía una construcción rocosa cubierta por árboles y moho.

La escena anterior seguía repitiéndose en su mente. Había bajado la guardia y eso le había costado un brazo. Si la Marina lo encontraba ahora sería presa fácil.

"Lo mejor será reunir a esos buenos para nada y largarme de aquí. Aunque ellos sean poderosos si nos enfrentamos a la Marina ahora seguramente tendremos algunas bajas. Esos son recursos que no me puedo permitir gastar." murmuró Madara.

Moviendo un árbol hacía un lado el enmascarado dejó al descubierto una cueva. Estaba tan bien escondida que nadie sin información previa la hubiera podido descubrir. Era el escondite perfecto.

"No me gusta gastar tiempo, pero no hay nada que pueda hacer en esta ocasión. Ese mocoso arruinó todo. Me aseguraré que sufra antes de extraer al Rokubi de sus entrañas. Mmm, quizás mate a esa pelirroja que tanto le gusta también. Ya me puedo imaginar su expresión de terror. Será exquisita." Madara soltó una carcajada oscura mientras seguía caminando dentro de la cueva. Está de repente se abrió de un pequeño pasillo a una gran habitación.

Lo que vio Madara hizo que sus carcajadas mueran inmediatamente en su garganta. Ahí en medio de la gigantesca habitación estaban sus subordinados: Akatsuki.

Todos estaban muertos.

De hecho toda la habitación parece que hubiera sido víctima de una gran explosión. La forma en que los cuerpos de sus subordinados habían sido mutilados solo confirmaba la teoría.

Y en la pared del fondo, mirando directamente en frente de él, habían tres letras. M.E.A.

Madara solo tardó un segundo en descifrar el significado de esas letras.

M.E.A.: Menma estuvo aquí.

"¡HIJO DE PUTA!"


El Sabio de los Océanos


AN

¡Es imposible! Simplemente no puedo actualizar de forma seguida, o al menos eso parece. Y no es por falta de tiempo, es más bien por falta de inspiración. Yo leo muchas veces lo que escribo antes de publicarlo y si pienso que no está a la altura entonces no lo publico.

Este capítulo por ejemplo ya estaba escrito hace semanas, pero lo quería hacer más largo y simplemente no podía. Había tocado una pared mental imposible de romper. Así que lo siento si están decepcionados por el tamaño del capítulo, joder YO estoy decepcionado con su tamaño. En fin, que voy a tratar de actualizar pronto pero no prometo nada. Ya aprendí mi lección.

Fuck like hell and sleep well.

R&R