Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
Capítulo 2
Segunda parte (Dimitri)
Cuatro pares de ojos me observaron con absoluto terror. Instintivamente Christian se colocó detrás de Lissa, quien parecía a punto del desmayo.
Estrepitosamente Janine dejó caer las maletas que sujetaba – ¿Qué estás diciendo? – Hasta el día de hoy, pocas veces la había visto vulnerable.
– ¡No puede ser verdad! Ella estaba mejorando – Lissa sollozó.
Comprendí entonces que no me había expresado con claridad, eso y mi angustia les pudo haber hecho pensar que Rose había muerto.
Me aclaré la garganta – Lo siento, no me expresé correctamente. Lo que…
La pelirroja se llevó las manos a sus caderas, inmediatamente sentí una opresión en el pecho pues me recordó mucho a su hija. Visiblemente alterada me encaró – ¿Cómo que no te expresaste correctamente Belikov? ¡Explícate! ¿De qué diablos estás hablando?
Petrov se interpuso y habló con total serenidad – Debemos tranquilizarnos. Janine, permite que Dimitri hable.
Y de nuevo todos me miraban, aunque esta vez con expectación.
– Hace menos de una hora estuve en su habitación y ahí no hay nadie. El lugar se encontraba en penumbra, las máquinas fueron desconectadas… ella no estaba. Pensé que la habían trasladado, pero luego algo me hizo dudar y fui directamente con Ivashkov. Me dijo que había estado con él hace casi tres horas, que alguien la llevó. Realmente no sé nada, lo único que sé es que Rose se ha ido.
– ¡Guardián Tanner! – Lissa lo llamó y el hombre entró al instante – Comprueben las cámaras del ala donde alojamos a Rose, no logramos localizarla.
– También las casetas de seguridad, por alguna debió salir – Intervino Alberta una vez más.
Mikhail tomó la radio y abandonó la sala – No lo comprendo ¿Por qué iba a abandonarme justo ahora? – Vasilisa preguntó a nadie en particular.
– Si esto es cierto, ¿por qué volvió a arriesgar así su carrera? – Janine la secundó mientras se paseaba de un lado a otro.
Lissa y Christian optaron por aguardar sentados. Alberta se posicionó junto a mí, tomando discretamente mi antebrazo como gesto reconfortante. Si alguien podía tener siquiera una pequeña idea de lo que estaba sintiendo en ese momento, esa era ella.
– En caso de que no lo hayan notado cada vez que Rose ha escapado es porque ha tenido una razón muy poderosa. Ya sea para proteger o rescatar a un ser querido, no habría huido si no tuviera un buen motivo. No se olviden de Portland, Spokane o… Rusia – Petrov llamó nuestra atención y no pudo ser más acertada.
El silencio llenó la habitación, cada uno perdido en sus propios pensamientos.
¿Cómo pudiste ahuyentar a la única persona que nunca te abandonó? Fuiste un idiota al creer que no la merecías, que no querías su amor y no solo lo quieres… lo necesitas. La necesitas a tu lado por el resto de tu maldita vida. Si solo te hubieras dado cuenta antes nada de esto estaría sucediendo. Debes admitir tu culpabilidad.
Christian rompió el silencio – Aún tengo algunas dudas Belikov ¿Qué fue lo que te hizo dudar?, ¿por qué buscaste a Adrián? y ¿quién estaba con ella?
De pronto, el bolsillo interno de mi gabardina pesaba demasiado, recordé la carta que Roza escribió para la princesa.
– Dejó esto – Me acerqué a ella – Lo lamento, olvidé por completo que la traía – La recibió con las manos temblorosas, las lágrimas corrían por sus pálidas mejillas.
– No te preocupes Dimitri, entiendo cómo debes sentirte.
No perdió más tiempo y comenzó a leer en voz alta.
Lissa:
Quiero comenzar pidiéndote disculpas. Cuando volví de Rusia te prometí que nunca más te volvería a dejar y lamento tener que romper esa promesa una vez más, pero es momento de que me ponga primero.
Tú mejor que nadie sabe el infierno que ha sido mi vida en los últimos meses y no es excusa lo sé, pero hay heridas que necesito sanar y para eso me tengo que alejar. No me reconozco.
Todo lo que quiero es que las cosas vuelvan a ser como antes, pero nunca serán iguales. Siento que perdí mi esencia… me perdí y no espero que me comprendas porque ni yo misma lo hago.
Quiero encontrar un equilibrio, dejar atrás todo lo que hoy me hace tanto daño… necesito olvidarlo.
Me voy tranquila porque sé que estarás a salvo. El mejor guardián juró protegerte con su vida y por el resto de ella y sé que no romperá esa promesa.
No tengo derecho a pedirte nada, pero por favor, no permitas que lo traten injustamente por su pasado y Liss, no me busques. Confía, estaré bien.
No recuerdo cuándo te hice esta promesa, ni cuántos años teníamos. Pero te di mi palabra de que estaríamos juntas y que cuidaría de ti por siempre y créeme, cumpliré ese juramento.
Volveré, pero no me esperes pronto.
P.d.: No tengas miedo el día de la coronación. Fuiste destinada para la grandeza y sé que reinarás con justicia y verdad.
Siempre estaremos a un vínculo de distancia.
Con amor, Rose.
Terminé con el incómodo silencio que perduró después de la lectura – ¡Es culpa mía! – Roza se fue y no solo huyó de mí, se fue para olvidarme ¿Cómo pude ser tan idiota?
– Él tiene razón…
– ¡Christian! – Vasilisa lo reprendió.
– No me mires así, solo dije lo que la mayoría aquí piensa.
Sentí que el aire me faltaba por lo que tomé asiento, Lissa me acompañó.
Creí que estaría molesta pues por mi culpa su mejor amiga la abandonó, otra vez. En cambio, se mostró preocupada por mí – Dimitri, pensé que se habían arreglado las cosas entre ustedes, ¿qué fue lo que pasó? – No logré responder porque Janine atrajo nuestra atención.
– Llamaré a Ibrahim, él terminará con este capricho.
Alberta parecía ser la única en la sala con los nervios de acero, hasta Christian se veía afligido – Me temo que esto es mucho más que un capricho… – Interrumpí a Petrov.
– La carta fue lo que me hizo dudar, pensé que se había ido con Adrián pues porque… él es o era su novio. Rose no está sola, estuvo a punto de morir, es obvio que alguien le ayuda y creo que ese alguien es Abe. Adrián dio la descripción particular de uno de sus hombres. Su padre le ayuda a escapar.
En ese momento volvió Mikhail – Princesa, hurtaron las grabaciones y todas las cámaras de la zona están bloqueadas. Los tutores de guardia fueron… inhabilitados y la caseta oeste estaba despejada. No hay evidencia de nada, lo único que se sabe es que tomó la vía más rápida a la pista de aterrizaje, pero no hay registro de ningún vuelo.
– ¡Ibrahim Mazur, me va a escuchar! – Janine abandonó el lugar teléfono en mano y maldiciendo al hombre.
Christian se levantó de su asiento y caminó hacia el pasillo – Pensé que esto era malo, pero es mucho peor – Salió sin decir más, seguido de Tanner. Dejándome con Alberta, Lissa y mi autocompasión.
– Tienes que ir tras ella, tienes que encontrarla y traerla de vuelta. Tú eres el único que puede arreglar esto.
Realmente llegué a creer que todo mejoraría, que había logrado algún avance conmigo y con Roza. Sin embargo, el panorama seguía siendo desolador para mí.
Ella quiere dejar atrás todo lo que le hace daño y seguramente soy el inciso A de su lista – Lissa… Rose no quiere ser encontrada. Además de que soy la última persona que quiere ver, tú misma lo leíste – Y con Mazur de su parte la búsqueda será una encrucijada – Va a ser imposible encontrarla, su padre la está protegiendo y la va a ocultar del mundo si es necesario. Esa es su especialidad – Si lo sabré yo.
– ¿Y qué se supone que debemos hacer? ¡Esperar a que decida regresar! Nos necesita más que nunca aunque piense que no es así – De pronto su semblante cambió, al fin la molestia la había golpeado o la oscuridad, no lo sé – Ella me metió en esto y tú la apoyaste, así que ahora mi familia me va a ayudar a sobrellevar todo. No es solo el trono o el Consejo, también lo es Jill, los Alquimistas y Tasha – Se generó un incómodo silencio – Pero sobre todo, tienes que entender que Rose te ama, pero si de verdad se lo propone te va a olvidar y nada podrás hacer ¿Es eso lo que quieres Dimitri?
Tiene razón Belikov, no te puedes dar el lujo de perder a la única mujer que has amado y por la única que vale la pena romper todas las reglas. Así tengas que enfrentar al mismísimo demonio con apariencia turca.
Las dos mujeres me miraban, esperando una resolución. En ese instante irrumpió una Janine muy cabreada – ¡El infeliz no me contesta! ¿Cómo pudo hacerme esto Alberta? ¡No me respondas!, espera a que lo tenga de frente…
De repente, unas voces fuera de la sala perturbaron la aparente tranquilidad del interior.
– ¡Adrián, deja de ser un desgraciado y entra! No me tientes a utilizar mi magia en ti otra vez.
– ¡Cállate Ozera, no tienes ningún derecho! Te daría una paliza si mi poder no fuera tan inútil como yo ¿Quién te crees que eres? Estabas mucho mejor en el anonimato, mi amigo.
Nos pusimos de pie en cuanto la puerta se abrió de golpe – Sujétate los pantalones y crece. Fuiste el último en verla y vas a responder algunas preguntas quieras o no… amigo – Christian casi tuvo que arrojar al moroi dentro.
Adrián recuperó la postura; arregló su camisa, su desordenado cabello, sonrió e hizo una reverencia – Señoras – Después su atención se fue directo a mí – Ladrón de cuna, pensé que ya estarías camino al fin del mundo – La mirada que Janine me dirigió me obligó a permanecer en silencio – ¡Oh! Es que aún no has hablado con tu futura suegra. Guardiana Hathaway, considéreme voluntario para ponerla al tanto.
– ¡Basta Adrián! – Lissa se acercó a Ivashkov – Por favor, dinos qué fue lo que te dijo Rose.
– Lo siento su alteza, pero esa fue una conversación privada. Además, le dije al ruso todo lo que tenía que saber.
Alberta se dirigió a él con propiedad – Sr. Ivashkov, sería tan amable de repetir sus palabras.
El sujeto parecía reacio – Por usted cualquier cosa Guardiana Petrov – Tomándose su tiempo caminó hacia una gran ventana y se limitó a observarla – La pequeña dhampir me visitó, un pirata la llevó a mi departamento. Hablamos de asuntos personales, pero nunca mencionó sus planes. La verdad es que fue muy críptica… o mi resaca no me permitió ver más allá. No sé más, lo lamento.
Vasilisa se desplomó tendida en llanto – ¿Qué vamos a hacer? No tenemos nada – Christian la levantó y la ayudó a sentarse, Adrián les siguió.
Alberta se posicionó al centro de la sala y llamó de nuevo a Mikhail – Antes que nada, aceptó su petición su alteza. Con mucho gusto formaré parte de su Guardia Real – Lissa intentó decir algo, pero los sollozos se lo impidieron – Ahora, esto es lo que vamos a hacer: debemos aprovechar que irán con precaución dada la situación en la que viaja Rose…
– Eso no es del todo cierto.
– ¿Qué hiciste Adrián? – Preguntó Ozera.
– Yo como que… la sané – Ambos moroi lo miraron en shock – ¡Qué iba a saber que pensaba huir! Además, no es como si me hubiera podido detener. Pensé que estarías feliz prima, todas tus enseñanzas valieron la pena – Sacó un cigarrillo.
Petrov continuó – Está bien, tendremos que hacer algunos ajustes, pero se harán hasta después de la coronación. Aun así mentalícense, esto será complicado. Janine, Mikhail y yo, te ayudaremos en lo que necesites princesa. Hablaré con Hans para llegar a hacer algunos acuerdos en torno a Jill, ya pensaremos en algo para con los Alquimistas. Con respecto a Lady Ozera no hay mucho que podamos hacer, ella tendrá una audiencia en donde…
– Se le dictará sentencia de muerte. Termine la frase, sé muy bien cuál será el final de mi tía – Christian se encontraba claramente herido por las acciones de Natasha. Sentí pena por él, no ha tenido una vida fácil ¿Pero quién sí?
– Dimitri – Alberta me miró – Te cubriré todo el tiempo que sea necesario para que busques a Rose. Porque estoy segura de que no vas a renunciar a ninguna de tus responsabilidades, pero tienes que tomar una decisión y como yo lo veo tienes dos opciones: puedes ponerte de pie una vez más y luchar por ella o dar un paso hacia atrás y dejarla ir para siempre.
– ¿Qué vas a hacer ladrón de cuna? – No me dio la gana entrar en las provocaciones del real.
La capitana instó a todos a salir, dándome la oportunidad de ordenar mis ideas.
No tienes nada que pensar, sabes exactamente qué hacer. Aceptarás la posición que Hans te ofrece en la Guardia Real. Estipularás que será un puesto provisional pues ese lugar le pertenece a Rose. Pero lo más importante, la buscarás y la vas a encontrar.
– No importa lo que tenga que hacer, lo juro.
Más tarde regresé a la habitación de Rose, no sé qué esperaba encontrar. Tal vez otra carta que no logré ver, la cual por alguna extraña razón cayó de la cama y tiene mi nombre en ella.
No obstante, el lugar se encontraba exactamente como esta mañana, como yo me sentía… vacío.
¿Dónde estás Roza?
Oí pasos tras de mí – ¿Sabes Belikov? Ibrahim y yo habíamos decidido hablar contigo y con Rosemarie en cuanto ella se recuperara. Pero dadas las circunstancias y como verás, él no tuvo ni la más mínima consideración conmigo. Lo cual no debería sorprenderme – Agregó – Sin embargo, las cosas han cambiado y yo necesito saber.
Me giré para ver a Janine en el marco de la puerta. Sabía que la conversación llegaría tarde o temprano. No tenía miedo de enfrentar a los padres de Rose, pero al igual que ella, me hubiera gustado que Roza estuviera a mi lado
– Lo sé, aun así hay cosas que solo diré frente a su hija.
Asintió en silencio, evidentemente estaba conteniéndose y midiendo mi reacción. Así que tomé asiento y esperé a que diera el primer paso.
– Antes que nada, que sepas que esta plática no me hace feliz. Pero te aseguro que será una charla civilizada, por ahora… ¿por qué se fue?
Había tantas respuestas para esa cuestión, mi historia con Roza no era corta y mucho menos fácil. Por lo que decidí abreviar, hablando con la verdad.
– Porque me rendí en nosotros. Rechacé su amor… pero eso no quería decir que no la amara.
Y así comenzó mi conversación con la madre de la mujer que amo.
Gracias por leer. Espero que les haya gustado.
Besos, Isy.
