Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
Capítulo 3
Rose
Todo en el jet gritaba lujo – ¿De verdad viejo?
Abe se encontraba al final del pasillo; vi como lentamente dejó escapar el aliento cuando me vio abordar. Y al igual que yo, ocultó su nerviosismo con humor.
– ¿Qué? A tu padre le gusta viajar con estilo niña – Se aproximó a recibirme y aproveché el lapso para la zonificación: alfombrado beige; cuatro asientos de cuero ahumado separados en pares por una mesa de olivo, una tenía un elegante ajedrez de plata. También un mini bar, el baño y al fondo un camarote con una enfermera… – Alguien me va a explicar ¿Por qué mi hija está de pie? ¡Tam!1
– No te molestes con ellos. Adrián me sanó, ya no necesito una enfermera.
– ¡Eso no es negociable Rosemarie!
El sujeto parecía decidido ¡Lástima! – Te he dicho que no me llames así, supongo que la edad te está afectando el oído y la vista ¡Mírame, estoy perfectamente bien!
Estaba a punto de contradecirme, pero Pavel intervino – Rose, tu padre no va a ceder y ya que hay sangre Mazur corriendo por tus venas sé que tú tampoco lo harás. Qué te parece si permites que la señorita te acompañé hasta nuestro primer destino y si llegando allí considera que puedes continuar sin vigilancia médica, ella regresará. Él solo está preocupado.
Tenía razón, estaba siendo una necia, pero no es como si se los fuera a confesar.
Además, no me harían ningún mal algunos mimos.
Mi curiosidad se hizo cargo – ¿Primer destino?
– Kizim, tengo un compromiso. Ya sabes cómo son los humanos, tienen la manía de trabajar de día. Haremos escala en Moscú; por desgracia ahora mismo no soy bienvenido, por lo que nuestra estadía será breve. Después iremos a casa – Sonrió ligeramente.
No lo cuestioné más, desconocía dónde exactamente quedaba mi casa y no me agradaba la idea de volver a Rusia, pero no me encontraba en condiciones de opinar.
Pavel me acompañó al camarote. Una vez ahí tuve la intención de comprobar a Lissa, pero en cuanto despegamos me quedé profundamente dormida.
Cuando desperté el sol brillaba en lo alto y ya no estábamos es las nubes.
Habíamos aterrizado en la madre Rusia.
Escuché movimiento afuera, me levanté y arreglé un poco mi cabello. Lo que menos quería era espantar al equipo o darles material para jugarme bromas.
Todos se encontraban reunidos en torno a Abe y ya no había enfermera.
– … Pavel e Ivanov vienen conmigo, Esbra y Atayán se quedan con Rose. Llévenla al centro comercial, que compre todo lo que necesite y quiera: ropa, zapatos, maquillaje, accesorios, tecnología ¡Qué sé yo, cosas! No escatimen en nada, pero sobre todo, la quiero devuelta en una pieza. Nos reuniremos en el lugar de siempre para la cena, hoy mismo nos vamos.
No necesitaba guarros. Sin embargo, el cansancio me impidió protestar, así que decidí seguir el plan. No soy fan de las compras, pero no tenía opción. Hui únicamente con lo que llevaba puesto y una pequeña mochila con algunas pertenencias que Pavel recuperó para mí, entre ellas mi estaca.
Terminé comprando un montón de cosas, pero nada innecesario o lujoso. No estaba cómoda gastando el dinero de dudosa procedencia de Zmey.
Nota mental: sería bueno averiguar a qué se dedica "papá", entre otras cosas.
Resumiendo… Rusia o mejor dicho Moscú, se sentía medio vacío. Algo faltaba, aunque no logré ubicar qué o tal vez lo sabía, pero no quise reconocerlo. Me aburrí como ostra con Atayán, en cambio Zedrik fue agradable. Hablé poco con él, porque la mayor parte del tiempo estuve ocupada entrando en pánico, ya que hasta ahora no he logrado establecer el vínculo con Lissa.
Viajamos en una limosina no tan ostentosa como me hubiera esperado, por una carretera medio iluminada rumbo al aeropuerto.
He recibido miradas extrañas de mi padre, intuye que algo no anda bien, pero no ha hecho ningún comentario. Se dedicó a observarme durante la cena, donde comí poco y permanecí en silencio, al igual que ahora.
¿Qué diablos le ocurre al vínculo? ¿Ella me estará bloqueando? No, sentiría el bloqueo si así fuera. Mil posibilidades pasaban por mi cabeza ¡Ok, mil es una exageración!
Iba junto a la ventana, mi atención fija en ella. De pronto, sentí unas náuseas familiares y reprimí una mueca – ¿Qué suce… – No permití que Abe terminará la pregunta.
– ¡Prepárense! Están a punto de atacarnos.
Tomé mi estaca y comencé a buscar entre las sombras. Todos me miraban como se mira… pues a una loca. A excepción de Pavel, que me observó rápidamente por el retrovisor – ¿Cuántos?
– No lo sé con exactitud. Tal vez… ¿diez? – En ese momento un neumático estalló haciéndonos virar con brusquedad.
En la carretera y frente a nosotros, había ocho strigoi.
– ¡Mazur! ¿Acaso pensabas irte sin visitar viejos amigos? – Gritó en ruso el que supuse era el líder. No entendí nada, pero por el tono supe que era una amenaza contra el viejo.
Aun dentro del auto averiado pude ver a los guardianes midiendo la situación, pero ninguno decía nada – ¿Qué esperan, una invitación? – Suspiré exasperada – Ok, somos cuatro y ellos el doble. Los moroi se quedan aquí, los demás salimos y les pateamos el culo ¿alguna pregunta?
– ¡Tú no vas a ninguna parte jovencita! – Abe se interpuso.
– Ni lo intentes. Soy guardiana, esto es lo que sé hacer y no es por presumir, pero se me da bien. Espera aquí.
Zedrik nos siguió. No tenía tiempo para lidiar con él, los tipos de afuera parecían muy relajados y yo tenía un mal presentimiento. La mayoría habían sido moroi; tres de ellos guardianes, incluyendo al líder. Por su apariencia diría que era nigeriano; vestía largas ropas étnicas, alto, calvo, corpulento y oscuro, e irradiaba pura maldad.
– ¡Esto es nuevo! Una chica en tu ridículo equipo. Haz caído más bajo Zmey – Se paseaba de un lado a otro con notable altanería y yo seguía sin entender una sola palabra y eso comenzaba a molestarme.
Pavel repuso – ¡Takat! – Los cuatro hombres formaron una especie de cuña frente al auto. Él era el pico, Sasha y Zedrik los laterales y Amir se refregó detrás, dejándome al centro.
Y si algo jamás iba a ser Rose Hathaway, era la damisela en apuros. Así que me posicioné junto a mi tío.
– ¿Podemos dejar la charla para otro día y terminar con esto? Tengo frío, sueño y hambre. Así que si fueran tan amables…
Un strigoi joven se acercó a su líder – Señor, es la chica estadounidense – Me señaló – La cazadora que mató y torturó a los nuestros – ¿Pero qué diablos están diciendo?
Por un instante se vio sorprendido – Cazadora, no eres… lo que esperaba – Esta parte sí la entendí pues habló en perfecto inglés, aunque con acento – Disculpa mis modales y permíteme presentarme, mi nombre es Tafari y soy quien te asesinará – Expresó sonriente mientras se pasaba entre los dedos unas dagas negras.
¡Qué carajo! Nunca supe de alguno que utilizara armas, solo se dedican a morder ¿no?
Antes de que mi ingenio pudiera responder la ola de náuseas se intensificó. Me giré para ver a Atayán – ¡Vienen más! – Vimos como otros seis strigoi llegaban por detrás. Corrí a su lado, estábamos flanqueados y superados en número – Definitivamente este no es mi día.
– ¡Ahora Esbra! – Pavel ordenó e inmediatamente la tierra comenzó a temblar y partículas de polvo se levantaron por doquier. Esto me confundió, pero también a los muertos vivientes, lo que nos dio la perfecta ventaja para atacar.
Aposté uno fácilmente, lo difícil era llegar a ellos pues parecían rehuirme. De reojo vi que algo se movía entre las sombras, pero no presté atención.
Era todo un espectáculo ver a mis nuevos compañeros trabajar: Zedrik utilizaba su magia de tierra para hacer caer al enemigo y estacarlo, Sasha era bueno en la lucha. De pronto, una cabeza rodó a mis pies. Seguí con la mirada su recorrido para ver varios cuerpos yaciendo decapitados alrededor de Atayán. Él no usaba una estaca, su arma era una especie de gran cuchilla ¿De dónde diablos la sacó?
Busqué a Pavel, retiraba su estaca del pecho de un strigoi que ardía en llamas. Abe estaba a su lado, flashes del ataque a la Academia se reprodujeron ante mí. El líder lo vio y aprovechó el caos para saltar y abordarlo. Corrí tan rápido como pude pues me encontraba en la parte opuesta, me arrojé contra él cuando aún estaba en el aire, provocando un fuerte choque y que ambos cayéramos. Me levanté de un salto; el odio con el que me miró me provocó escalofríos e inmediatamente comenzó a lanzarme golpes.
Era extremadamente fuerte. Sin embargo, no la tenía fácil con mi agilidad y sus rugidos de frustración fueron prueba de ello. Desgraciadamente la pelea no duró mucho.
De repente, un aullido nos detuvo abruptamente. Lo primero que vino a mi mente fueron los psi-hounds.
Tafari murmuró – Dier2.
A partir de aquí todo sucedió muy rápido. De las sombras, salió un lobo gris que corría directamente hacía mí, mostrando sus feroces fauces y ojos plateados que contrastaban con la oscuridad ¡Genial, lo que me faltaba! Mi nuevo mejor amigo nigeriano aprovechó el momento para intentar clavarme una daga en el estómago.
– ¡Cuidado Rose! – Una bola de fuego pasó cerca de mi cabeza terminando en la de mi oponente. El lobo saltó sobre Atayán quién estaba listo para frenar al animal, pero en lugar de ir sobre mí, mordió la mano del strigoi, la que sostenía la daga.
El no-muerto vio al animal con horror, el cual se colocó delante de mí y en posición de ataque. Admito que estaba muy sorprendida como para hacer nada.
– ¡No ha terminado Mazur! ¡Ya nos veremos cazadora! Sé de alguien que estará muy interesado en saber de ti – Dio media vuelta y corrió hacía la oscuridad. Entonces el lobo se giró y me olfateó, regresando la mirada arrancó tras el único strigoi sobreviviente.
– ¿Qué diablos fue eso? – La expresión se me escapó.
Mi padre se apoyó contra el vehículo recuperando el aliento, mientras Pavel examinaba la llanta dañada.
– Un lobo siberiano – Dijo Amir.
– ¡Santo infierno maldito! El persa habla. Espera… ¿cómo lo llamó nuestro amigo Tafy?
Comenzó a limpiar su espada – Dier, significa la bestia – No sé qué cara puse, pero logré que el tipo esbozara media sonrisa.
Me giré para ver a Sasha ayudando a Zedrik a subir al auto – ¡Con un demonio Esbra! Tú y tus malditas mañas mágicas, esto es un dolce – Dijo mientras se sacudía el polvo del traje ¡Hombres, peor aún… rusos!
Abe caminaba tambaleante a nuestro transporte. Me percaté de que ninguno de sus hombres se ofrecía a ayudarlo, ni siquiera su hermano. Sin embargo no lo descuidó, simplemente lo veía de reojo mientras instalaba el repuesto.
– Vamos, apóyate en mí.
– ¡De ninguna manera! Puedo hacerlo, no soy ningún viejo.
– Estas agotado – Se irguió y dio dos pasos más – ¡Ibrahim Mazur, no me hagas llevarte! – A regañadientes colocó un brazo sobre mis hombros – Ahora ya sé de dónde viene mi orgullo y el instinto suicida – Lo ayudé a subir y me deslicé a su lado; en cuanto estuvimos en movimiento se quedó dormido en mi hombro. Pavel observaba con simpatía por el retrovisor – ¿Ahora qué?
– Los alquimistas se encargarán de limpiar todo. En cuanto a nosotros, no podemos irnos, ellos necesitan descansar. Iremos a una de las casas de seguridad y saldremos por la mañana – Respondió.
La mayor parte del camino nos mantuvimos en absoluto silencio, hasta que…
– ¿Sabes pastelito? Recuérdame nunca tentar tu lado oscuro.
Ivanov me sonreía con bravuconería – ¿Qué clase de apodo es ese?
– Uno que te queda muy bien. Digo, ¿a quién no le gustan los pasteles? – Me hizo un guiño – A mí me encantan.
– ¡Cállate Sasha!
Temprano por la mañana nos preparábamos para salir. Cabe mencionar que solo durmieron Zedrik, mi padre y Sasha que tenía que pilotar. Los tutores restantes se turnaron para hacer guardia, no tomándome en cuenta para ello.
Recostada sobre la cama me dediqué a observar el techo e intentar hacer contacto con Lissa para no pensar en Dimitri, lo cual es una locura, pues al tratar de no pensar en él técnicamente estoy pensando en él ¡Maldita sea! ¡Estúpido vinculo! Seguía sin pasar absolutamente nada.
– ¿Kiz, estas despierta? – Abe me sacó de la bruma – ¡Oh, ahí estas! Yo… emm… vine a decirte que… verás, yo… – Nervioso comenzó a ajustarse la corbata.
– ¡Solo escúpelo! Estoy envejeciendo aquí – Traté de animarlo.
Cruzó los brazos mientras se recargaba casualmente en el marco de la puerta – Te agradezco por lo que hiciste por mí anoche – Se expresó como si estuviera hablando con un diplomático.
– No tienes por qué agradecerme nada – Le sonreí – Aunque tenga mis dudas eres mi padre y después de todo tú eres el que me está ayudando.
Esbozó una sonrisa juguetona que he visto algunas veces cuando me miro al espejo – ¿Entonces lo hiciste por agradecimiento, porque soy moroi o porque soy aunque no lo creas, tu padre? – Se acarició la barba con el dedo índice y el pulgar.
Imité su postura – Hmm… todas las opciones.
– ¡Pastelito, te buscan! – Dijo Sasha desde la entrada principal, pasé a mi padre apresurándome por las escaleras. Todo en lo que podía pensar era en ¿cómo rayos me encontraron? Mi corazón latía como loco.
Cuando el guardián se retiró de la puerta, me topé con un par de ojos fijos en mí.
– ¿Rose? – Mi padre llegó detrás y buscó con la mirada lo que me tenía hipnotizada – Pavel, mi kiz quiere un cachorro – Mi tío se aproximó.
– Ese no es un cachorro, es una bestia – Añadió Sasha, mientras comía un bagel.
Atayán hizo un movimiento para que lo siguiera, acercándome al lobo gris – Pavel, dile al persa que si mi hija pierde una mano, él perderá otra cosa.
El sujeto se quedó a mi lado – No tengas miedo Rose, él no te hará daño. Es un vigilante, por eso te salvó anoche y por algo está hoy aquí. Inclínate lentamente, míralo a los ojos e intenta acariciarlo.
– No tengo miedo. Es solo que no les gustamos mucho a los animales – Y menos a uno salvaje, agregué en silencio. Hice lo que me dijo, no iba a demostrar debilidad ante nadie nunca más. Aunque eso significara perder un brazo.
Sin embargo y para sorpresa nuestra, en cuanto acaricié el suave pelaje del animal, este se acurrucó en mi regazo.
Zedrik se acercó – ¡Vaya! Solo Rose Hathaway tendría una fiera por mascota.
… y así es como me hice de mi primer cachorro.
1 Tam: "ahora mismo" en turco.
2 Dier: "bestia" en africano.
Nota: decidí escribir en español las conversaciones que se suponen están en ruso, hice referencia de ello.
Muchas gracias por leer, darle seguir o favorito.
Te mando un abrazo en donde quiera que te encuentres y espero que tengas o hayas tenido un buen día.
Deja tus comentarios, me interesa saber lo que piensas.
Isy.
