Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.

A excepción de algunos nuevos personajes.


Capítulo 4

Rose

Nunca había estado en Estambul, al menos que yo recuerde.

Es la ciudad más poblada de Europa, con más de un millón de habitantes según Wikipedia. Las calles están matizadas por vivos colores y mucho movimiento, es alucinantemente hermosa. Las majestuosas cúpulas y grandes torres hacen de la capital un lugar salido de un cuento de hadas. Aun así, soy incapaz de disfrutarla.

Me siento al límite de mis emociones…

necesito desahogarme.

Abe posee varias propiedades, pero decidió establecernos en una que está ubicada en medio de un prado. Según él, nadie conoce su existencia y es ahí a donde nos dirigimos.

– Ya verás kiz, te va a encantar – Comentó cuando atravesamos un enorme cancel dorado. El viejo parecía contento – ¡Bienvenida a casa Rose! – Señaló por la ventana.

– ¡Wow! – Fue lo único que pude expresar. La casa, si es que se puede llamar así, parecía más bien el palacio de Aladino. De color perla en su totalidad, con algunos detalles en dorado y ocre. Una cúpula adorna el centro y cuatro torres la rodean.

¡Es bellísima! Abandoné el auto sin dejar de admirarla. Frente a ella hay una gran fuente de piedra caliza, con azulejos turquesas en el interior y pequeños peces de colores. El terreno esta bordeado por árboles frondosos y arbustos tapizados de hermosas flores, todo me era extrañamente familiar. Mi padre nunca quitó sus ojos de mí, esperaba algo.

Salieron dos mujeres y Pavel se dirigió a ellas – Por favor, lleven el equipaje de la señorita a su habitación – ¡Diablos, tengo que aprender idiomas! Se apresuraron a mis compras del maletero, estaba a punto de ayudarlas, pero Abe me condujo dentro.

Me explicó que en la casa solo habitaban él y Pavel, aunque existía una sección especial para la servidumbre. Los guardianes contaban con su propia vivienda y gimnasio en la parte trasera, así como varias estaciones de seguridad que rodean el lugar.

Muchos trabajan para él, sin embargo, pocos son los que portan la marca de la promesa. El equipo Takat son sus hombres más allegados y solo uno de ellos tiene esa marca.

También hay un garaje, un jardín de rosas y actualmente está en construcción una estancia para Shadow, que es como nombré a mi lobo ¡Lo sé, lo sé! Pero en mi defensa, él prácticamente salió de las sombras y pues… aplica bien para ambos.

La verdad es que no he visto mucho ya que llevó tres días encerrada, en la que dice el viejo, es mi habitación. Pedí no ser molestada hasta nuevo aviso, lo cual no lo ha hecho feliz.

Shadow ha estado haciendo guardia en la puerta desde que me enclaustré y Abe no ha dejado de intentar que la abra. En una ocasión escuché a Pavel pidiéndole darme tiempo y espacio. Sé que no los conozco lo suficiente, pero es evidente que son totalmente opuestos.


Esta vez irme de Montana fue mucho más difícil que la última vez, por legiones.

Jamás hubiera imaginado que una persona pudiera sentirse así: derrotada, triste, furiosa… dolida. No he abandonado la cama, no he comido, apenas duermo y definitivamente necesito una ducha.

¿Por qué la vida tiene que ser una perra conmigo? ¿Qué demonios fue lo que hice para merecer tanto maldito sufrimiento? ¿Es que acaso no merezco tener algo bueno en mi vida? ¿Por qué siempre tengo que ser yo la que sale perdiendo?

Crecí sola, sí, junto a excelentes personas y verdaderos amigos… y perdí a uno de la manera más injusta y traumática que nunca imaginé.

Añoré tantas noches tener una mamá amorosa como Olena o como Rhea; Alberta hizo lo que pudo, pero no era mi madre.

Sufrí junto a Lissa la pérdida de su familia y el descubrir y acostúmbranos al vínculo solo nos ha traído desgracias.

Aun así, estar con tan excelentes personas no fue nada comparado con lo que llegué a sentir cuando conocí a Dimitri. Al hombre que había detrás de la máscara imperturbable. Creí haber encontrado una pieza de mí que no sabía que faltaba, creí ser parte de algo muy especial, creí por fin pertenecer a un lugar.

Me he dedicado a llorar mi corazón roto y juro que serán las últimas lágrimas que derramaré.


– Kiz, por favor. Al menos dame una señal de que sigues viva – Silencio – ¡Rosemarie, si no abres ahora mismo quemaré la puerta con todo y cachorro!

¡Ya es suficiente de sufrimientos, afronta la realidad y sigue adelante! Tambaleante me acerqué a la puerta aclarándome la garganta – Antes tomaré un baño, ¿por qué no pides la cena y vuelves aquí en hora y media? Hablaremos, lo prometo.

– Será mejor que no intentes engañarme jovencita.

La ducha me ayudó a ordenar un poco mis revoltosos pensamientos. Descubrí dos cosas mientras me cepillaba el cabello frente al espejo; la primera, que me veía como una mierda y la segunda, lo deslumbrante que es mi alcoba. Con el drama ni siquiera la había apreciado.

La iluminación le da un efecto increíble, parece el aposento de Cleopatra. La mayoría de los muebles son ligeramente dorados, la cama es formidable y está repleta de almohadones con mandalas bordados, del dosel cuelgan telas de seda y lino de diferentes colores. Tengo un tocador, un armario enorme, un reposet, un pequeño escritorio y una sala de tv con chimenea.

Toc, toc… desbloqué la puerta y Abe entró como un niño asustado – Yo… traje la cena – Una mucama le siguió y estableció dos platos.

– Gracias – Le dije a la joven, ella asintió sin mirarme y prácticamente huyó – No sé tú viejo, pero yo muero de hambre.

Habló con cautela, parecía ser la primera vez que lo hacía porque lo sentí torpe – Rose, ¿te… te encuentras bien? – Era tan irreal, Abe estaba preocupado y me veía como si fuera a romperme. No sabía cómo reaccionar a eso y apostaría la mesada que nunca he tenido a que él tampoco.

– No, pero realmente tengo hambre ¿Qué te parece si primero cenamos? – Lo cual hicimos en absoluto silencio. No estaba preparada para sincerarme con él, digo, apenas conocía al sujeto y qué chica en su sano juicio quiere hablar de estas cosas con su padre. Sin embargo, fue quien impidió que me mataran por un crimen que no cometí al planear y financiar mi fuga y me sacó de la Corte con medias verdades. Merecía algo de honestidad de mi parte – Así que… parece que te debo una charla.

Todo era tan nuevo para los dos; no logró ocultar su nerviosismo – Tenemos tiempo, nadie nos molestará – Asentí observando la alfombra. Lentamente se sentó a mi lado y colocó su mano sobre las mías, este gesto me hizo sentir como una niña aterrorizada y necesitada del consuelo de su padre. Como tantas veces lo necesité en noches de tormenta – ¿Qué fue lo que…

No pude evitarlo, rompí a llorar – Dime cómo se arrancan los recuerdos, porque los míos me están matando – Tentativamente pasó su brazo sobre mis hombros y me acercó a su pecho – Debo parecerte patética, llorando por un hombre que me juró que me amaba y que nunca me iba a dejar – Dije con amargura.

– Jamás pensaría eso de ti – Suspiró – Los recuerdos no se pueden desterrar, te acompañarán el resto de tu vida. Pero tú decides si permites que te persigan u obtienes lo mejor de ellos.

Los sollozos me impedían respirar – Prométeme que… no vas a interrumpirme… hasta que haya… terminado.

Y ahí estaba, en los brazos de mi padre derramando lo que había en los pedazos de mi corazón.

Le conté prácticamente toda mi historia, aunque algo me decía que él no era totalmente ajeno a algunos pasajes. Desde el accidente en donde morí; lo difícil que fue adaptarme al vínculo; Portland y el regreso a la Academia; la lucha por ocultar mis sentimientos por Dimitri; nuestra promesa; estar a punto de morir a manos de Natalie y Víctor Dashkov; mi pelea con Janine; Spokane y la muerte de Mason; la oscuridad y los fantasmas; el ataque a la Academia; la travesía por Rusia; mi estancia con las Belikovas; conocerlo a él; mi secuestro; volver a estar a punto de morir esta vez por Dimitri strigoi; la encrucijada por encontrar a Robert; el regreso y cambio de Dimitri.

En fin, le conté todo y lo hice lo mejor que pude. Hablar de ello dolía demasiado y no voy a mentir, hubo detalles que guardé. No sabía cuánto soportaría revivir, ni cuánto podría procesar Abe.

Cuando finalicé tomó mi barbilla, levantó mi rostro y limpió mis lágrimas con su pañuelo – Soy pésimo solo en una cosa, que es en ser padre – Se aclaró la garganta – Has pasado por tanto Rose, pero tu juventud y carácter te sacarán adelante. Lo llevas en la sangre. No volverás a estar sola kiz. Lo lamento, debí haber estado ahí.

– No había nada en este mundo que no hubiera hecho por él – Desconozco cómo fue que pude abrirme tan fácilmente, tal vez solo necesitaba sacarlo de mi sistema.

– Conozco a Belikov desde que era un niño, prácticamente lo vi crecer – ¿Qué? ¿Cómo? – Sé que es un buen hombre. No lo culpo por haberse enamorado de ti; eres hermosa, inteligente y muy valiente. Le estoy agradecido por cuanto ha hecho por ti. Lo que vivió fue terrible, ni siquiera puedo llegar a imaginarlo y si hoy tiene una segunda oportunidad es gracias a ti. Pero si considera que las cosas llegaron a su fin, lo único que puedes hacer es seguir adelante y yo estaré a tu lado.

Por primera vez hubo un silencio realmente cómodo entre nosotros. Sin embargo, también necesitaba algunas respuestas – Mmm… ¿eres casado?

Abe se rio y me envolvió más en sus brazos – ¿Estas coqueteando conmigo?

– ¡Vamos viejo! Para empezar no eres mi tipo y ¿acaso está mal que quiera saber más de ti? Creo que es muy justo. Así que dime, ¿hay una novia?, ¿tienes más hijos?, ¿te gustan los donuts…?

– ¿Qué clase de pregunta es esa?

Pensé que aligerando el ambiente hablaría. Todo el mundo especula sobre Zmey – Bueno, una de las pocas cosas que sé acerca de Janine es que odia el chocolate y de algún lugar debe venir mi fascinación por ese manjar de los dioses.

– Y tienes toda la razón, mea culpa – Me acurruqué en su hombro, levanté la vista y esperé a que continuara – Esta bien. Sí, soy un hombre casado.

– ¡Oh! – Fue lo mejor que pude articular, su respuesta me pilló por sorpresa. Sinceramente no sabía qué decir o hacer.

– He estado casado poco más de veinte años con la misma mujer, la cual me dio una hermosa hija. Viví con ellas hasta los tres años de la pequeña, en estos mismos terrenos – Por eso me parecía familiar… ¡Santo infierno! Janine Hathaway está casada con el rey de la mafia turca – La casa sufrió cambios considerables, pero la fuente jamás la modifiqué. Mi pequeño ángel amaba jugar ahí – Tomó su billetera y sacó algo – ¿Dime si no es lo más bello que has visto jamás?

Me entregó una fotografía: el día era soleado y una niña de tal vez tres años, largo cabello marrón y enorme sonrisa estaba dentro de la fuente. La imagen era mía y Abe se encontraba sentado al borde de la pila sonriendo mientras me veía jugar.

Decidí que era mí foto favorita. Parecíamos… felices – ¿Dónde estaba ella?

– Detrás de la cámara, fueron los mejores años de mi vida kizim. Fuimos una familia feliz – Abe se veía atrapado en sus recuerdos. Al parecer es cierto que siempre te acompañarán.

No pude dejar de preguntar – Entonces… por qué terminamos separándonos – Mi lógica comenzó a azotarme – ¿Discutieron? ¿Pero por qué no se divorciaron?, ¿fue por mí culpa?, ¿por qué te conocí hasta hace unos meses?, ¿Janine te abandonó?, ¿si éramos tan felices entonces por qué me dejó en la Academia?, ¿estuviste de acuerdo?, ¿no querías verme?, ¿ella te obligó verdad…?

Me sostuvo con fuerza y se incorporó un poco para mirarme a la cara.

– Respira Rose, vas a hiperventilar. Sé que tienes muchas dudas y que tu cabecita trabaja a la velocidad de la luz, pero ahora soy yo el que te pide que no hagas suposiciones y me escuches – Asentí – ¡Küfür1! ¿Por dónde empezar? Bien… a diferencia de lo que la gente pueda llegar a pensar, no siempre tuve una vida fácil. De hecho, las circunstancias hicieron de mí lo que ves, pero no siempre lo que ves es lo que hay – Shadow se echó a mis pies – Mis padres fueron personas humildes, de trabajo. Cuando mi anne2 conoció a mi baba3 él ya tenía a Pavel. Se enamoraron, se casaron y poco después nací yo. Nos amaron y nos criaron por igual, nunca hicieron diferencias y no porque fuéramos medios hermanos, me refiero a entre ser dhampir o moroi. Trabajamos desde niños como mozos del que fuera el jefe de mi padre, en huertos de cacao. De ahí viene nuestro gusto por el chocolate – Sonreí ante la idea – Fueron tiempos difíciles. En fin, fui testigo de las injusticias que tuvieron que soportar mi hermano y mi padre, que independientemente de ser moroi para el resto de la sociedad era… pobre.

Abe se quedó mirando las llamaradas de la chimenea. Sentí que era mi momento para brindarle consuelo, así que tomé sus manos entre las mías – No merecían ese trato, eran buenas personas. Entonces decidí cambiar eso y comenzar en el único lugar donde podía hacerlo, la escuela. Pavel siempre tuvo la idea de ser mi guardián, así que necesitaba iniciar su formación y yo, mi negocio. Al principio el tiempo en la Academia no fue mejor. Todo era política y chismes, un hervidero de hipocresía e injusticias. Y yo estaba dispuesto a conseguir la única cosa que me daría respeto… poder. Te preguntarás qué fue lo que hice, pues bien, me puse a leer ¿Qué? todo lo que creí necesario: filosofía, economía, leyes, administración, etc. Cumplí trece y comencé haciendo favores a las presas más fáciles del campus, los reales. Lo que me dio acceso a algo más poderoso… secretos. Créeme cuando te digo que saber, es poder. Pronto me convertí en una celebridad y no solo entre los moroi, también con los dhampir. Mi reputación comenzó y el dinero no tardó en llegar, pero Pavel arruinó todo. El muy idiota se enamoró de la que pasaba a ser la mejor amiga de tu madre.

– ¿¡Alberta!?

Mi padre asintió – A donde quiera que fuera Petrov, Janine iba. Pero donde fuera que estuviera Alberta, estaba Pavel y yo con él. Entonces me uní al club, me enamoré de una peligrosa pelirroja que me dio el peor infierno de mi vida – No pude contenerme y comencé a reír – ¡Como sea! Una cosa llevó a la otra y…

– ¿En serio viejo, vas a utilizar esa línea?

– ¡Rosemarie, no estoy teniendo esa plática contigo! – Trató de sonar grave – Cuando nos graduamos Janine obtuvo las mejores notas y muchas peticiones de tutoría, pero me eligió. Nos fuimos a vivir juntos y al poco tiempo le pedí matrimonio. Fue testigo de cómo construí mi negocio y nunca cuestionó nada. Sé que quieres saber cuál exactamente es mi negocio y ciertamente no es solo uno. Tengo algunos legales y otros no tan lícitos; mi ritmo de vida me ha llevado a conocer buenas personas y otras poco honorables. No estoy orgulloso de muchas cosas, pero al final del día conseguí lo que me propuse. Libré a mis padres de la humillación y fui capaz de darles una mejor vida. Lo mismo pasó con Pavel, hicimos muchas conexiones, pero también enemigos. Eso fue lo que me obligó a alejarme, en realidad, fue un atentado que estuvo a punto de terminar con tu vida. Me obligaron a separarme de mi propia familia. Dejarte ir fue una pesadilla, te vi crecer desde lejos y lo mismo tuvo que hacer Janine pues en aquel tiempo muchos la vinculaban conmigo. Te retiré mi apellido y desaparecí de tu vida. Eso es lo más difícil que he tenido que hacer en toda mi existencia. El resto ya lo sabes… ¿qué piensas? – Susurró.

– Honestamente, no lo sé ¿Por eso nos atacaron en Moscú? ¿Tus enemigos son strigoi?

– Te repito, he hecho cosas poco honorables. Tengo tratos con humanos, moroi, dhampir, Alquimistas, entre otros. Sin embargo, hay una línea que jamás pienso atravesar y eso incluye socializar con cadáveres – Por un instante nos quedamos en silencio – Lo lamento Rose, por todo.

– También yo ¿Pero sabes?, hicimos lo que teníamos que hacer. Nuestros propios sacrificios. Aunque en el proceso sufrimos y las cosas no terminaron como creímos; tú al perdernos y yo al confiar en alguien que juró que daba la vida por mí.

– Es tarde, por qué no tratas de dormir – Me tendió la mano y me acompañó a la cama, pero no tenía sueño y la curiosidad estaba obteniendo lo mejor de mí.

– ¿Aún tengo abuelos?, ¿qué paso con Alberta y Pavel?, ¿tienes algún acuerdo con Janine?, ¿crees que tus enemigos todavía me quieran muerta?

Me arropó y se sentó a mi lado – Dilara es el nombre de tu abuela, con respecto a Pavel tendrás que preguntárselo. No hay mucho que pueda hacer con Janine ya que estamos evitándola ¿recuerdas? Y no tienes por qué preocuparte por aquellos que intentaron asesinarte, ya no son un problema. Ahora tengo recursos ilimitados como para mantenerte oculta hasta del mismísimo Alá. Aunque seguramente te las arreglarías sola.

– Gracias papá, por lo que hiciste y sigues haciendo – Me incorporé, le di un abrazo y besé su mejilla. Lo tomé por sorpresa, pero pude ver que apreció mi demostración de afecto.

– Kiz, no quiero que andes a hurtadillas como si esta no fuera tu casa. Todo lo que tengo es tuyo, si necesitas algo solo pídelo.

Protesté – Pero…

– ¡Nada! Eres mi única hija Rose – Sonrió con malicia – Y yo soy muy rico, mientras estés aquí quiero que disfrutes de todas las comodidades. He esperado mucho para poder echarte a perder, haz un favor a este hombre y malgasta mi dinero. Tengo algunos cumpleaños y navidades que compensar – Me recostó de nuevo – No es fácil dejar atrás a las personas que amas. Serán tiempos difíciles, pero si es tu decisión olvidar y comenzar de nuevo, estaré aquí para ti – Abe se inclinó y me dio un beso en la frente – Aún hay algo que te está molestando, ¿no es así?

– Creo que el vínculo se ha roto.


1 Küfür: "maldición" en turco.

2 Anne: "madre" en turco.

3 Baba: "padre" en turco.

Hola! Gracias por seguir conmigo.

Al igual que con las conversaciones en ruso, decidí escribir en español las que se suponen están en turco.

Agradezco tu apoyo y comentarios. Esto ya está tomando forma, mejores cosas están por venir.

Saludos, Isy.