Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
Capítulo 6
Rose
¡Necesito terapia...! y urgentemente.
Estoy pensando seriamente que debo sufrir de algún grado de locura o de masoquismo. Me prometí no volver a pisar Rusia y heme aquí, camino a Kazán y por voluntad propia.
¡Uf! Creo que volar no fue tan buena idea después de todo.
Casi se cumple mes y medio desde que me escapé de la Corte, cuarenta y cinco días sin vínculo, Lissa o… nadie. Al menos después de mi charla motivadora padre e hija, todo ha sido más soportable. Aunque admito que sufrí una sobrecarga de información, lo cual es absolutamente comprensible.
En solo una noche descubrí que todas las ideas que me había hecho sobre mi madre, posible padre o toda mi existencia para el caso, no podían estar más alejadas de la realidad.
Yo, Rose Hathaway, tenía una familia ¡No! Corrección, tengo una familia... algo disfuncional, pero es mía.
Un padre mafioso (pequeño detalle), que se vio obligado a alejarse de nosotros para mantenernos con vida y que por alguna extraña broma del destino estuvo involucrado en la infancia del hombre que amé… que amo. Cosa que él no ha vuelto a comentar, por cierto.
Una madre (a la cual estoy evitando), considerada una de las guardianas más sobresalientes de la actualidad. Y que si bien pudo manejar la situación de una mejor manera, ahora sé que hizo lo que creyó era correcto o lo que las circunstancias le permitieron.
Pero esa es una charla que sé, algún día tendremos.
También descubrí que tengo una abuela, a la que muy pronto conoceré y un tío sumamente amable, cariñoso, responsable y extremadamente inteligente. Digo, démosle crédito al hombre, es el único capaz de persuadir a Ibrahim Mazur. Sin embargo ya trabajo en eso, solo me bastaron unos cuantos pucheros y ojos de cachorro para que me permitiera entrenar con el equipo estrella.
Hablando de ellos, me recuerdan a los tres sujetos de esa película en donde cuidaban de un bebé. Aunque en ocasiones también podrían pasar de ser Athos, Porthos y Aramis, a los tres chiflados; incluyéndome en el conjunto.
Pavel me integró a los entrenamientos Takat y se convirtió en mi hoca1, que significa entrenador en mi idioma paterno. No obstante y con algo de presión de mi parte, cada uno se ofreció a mostrarme sus habilidades.
*** Flashback ***
– Bien Rose, los dejó para que decidan qué es lo que practicarán contigo – Pavel me sonrió dulcemente y le dirigió una mirada de "estas a cargo" a Atayán, antes de salir del gimnasio.
– ¿Qué te gustaría aprender? – Preguntó el persa afilando su espada.
– ¿Bromeas? Quiero una de esas – Dije con notable interés.
Zedrik intervino – Amir domina más de quince armas, Rose.
– ¡No es para tanto! – Desestimó Sasha mientras disfrutaba un coctel de mariscos – Además, no es el único que sabe cosas.
– Eso es cierto, también puedes enseñarle tu especialidad – Dijo Atayán con una mini-pizca de ironía, la cual no dejé pasar.
Me crucé de brazos – ¿Y esa sería…?
Zedrik aparentó seriedad y se apoyó casualmente en el hombro del ruso – ¿No es obvio? Su especialidad es el escapismo. Cada vez que se presenta una situación, él es el primero en huir y desaparecer.
– Muy gracioso Esbra – Sasha se retiró sacudiéndose pelusas invisibles de donde se había apoyado el moroi – Ignóralos pastelito, están celosos porque soy mejor que ellos en muchos aspectos. Además de ser la imagen del equipo – No pude evitarlo y solté una carcajada que Zedrik secundó.
A partir de ese día Atayán me enseña a manejar ciertas armas, alegando que tengo que encontrar la que se acople a mis recursos y personalidad. Pavel me apoya con los idiomas y a perfeccionar mis métodos de lucha; Sasha… la verdad es que lo único que me interesa de él es que me enseñe a pilotar, pero aún no convenzo al viejo. Y Zedrik, pasó a ser mi pareja de combate.
Fue un alivio no ser la única en calidad de aprendiz, así como convivir con nuevas personas. Mantienen mi mente ocupada.
Por ejemplo, mi relación con Ibrahim Mazur mejora con el paso de los días, aunque en ocasiones Pavel tiene que intervenir y fungir como el adulto responsable que es.
¿Qué puedo decir? Mi parecido con Abe es escalofriantemente innegable.
Con mi tío no podría estar mejor, el hombre es un pan. Es como el padre que siempre quise tener, pero que desastrosamente no tengo.
El trato con Atayán es 110% profesional. Se limita a entrenarme y a ayudarme con el cuidado de Shadow, que me sigue a todas partes, es como mi fiel guardián personal.
A Sasha cuando no está practicando yoga se le puede ver comiendo, ligando o ambas a la vez. Puede ser un tipo muy divertido cuando no está tratando de coquetear conmigo, pero sé que esconde mucho de él detrás de esa actitud.
Con Zedrik es con el que mejor relación tengo, tal vez es porque estamos cerca de la edad o a que los dos abusamos del sarcasmo. No pasó mucho tiempo para que saciara mi curiosidad de por qué se encontraba aquí y ahora que lo pienso hubiera sido mejor no saberlo.
De procedencia rumana, pero nació y vivió hasta los seis en San Petersburgo. Tiene veintiún años, de los cuales quince ha vivido bajo la tutoría de Pavel ¿La razón…? Daño colateral.
Resulta que el famoso atentado que acabaría con mi vida ocurrió exactamente afuera de su casa, el mismo día que Zedrik y sus padres abandonaban Rusia en busca de mejores oportunidades. No pude no sentirme mal por las consecuencias, la bomba que se suponía pondría fin a mi existencia terminó por llevarse todo lo que él tenía.
Pavel escuchó sus sollozos y lo rescató de entre los escombros con tan solo algunos moratones; no fue capaz de abandonarlo a su suerte. Mi amca2 crio a un buen muchacho, aunque en ocasiones demuestra los malos modales de Zmey. En fin, desde joven quiso ser lo que su padre adoptivo… un guardián. Motivo por el que hoy forma parte del equipo.
Zedrik perjura que ese terrible día nos conocimos, que viajamos en el mismo auto rumbo al hospital. La verdad es que no recuerdo absolutamente nada de eso…
¿Mencioné ya que el chico es fan número uno de Dimitri Belikov?
Pues sí, al parecer el Dios ruso comenzó con su fama desde joven. Para ser más exactos y teniendo al moroi como mi única fuente no muy confiable de información, se debió a una hazaña que realizó a los quince años y de la cual obviamente yo no sabía nada.
*** Flashback ***
Terminé una severa jornada de entrenamiento persa. Mis días de claustro hicieron meya en mí, estaba jodidamente agotada y la idea de mi cama era lo más atractivo que se me había ocurrido en el día. Pero antes había que ordenar el nuevo equipamiento, cortesía de papi Zmey.
– ¿Qué se siente? – Preguntó Zedrik.
– ¿De qué hablas? – Lo miré extrañada pues no estábamos conversando.
Cerró el almacén y me sonrió como el mismísimo joker – ¡Ya sabes Buffy! – Rodeé los ojos – ¿Qué se siente ser entrenada por un Dios?
Su emoción era tan evidente que definitivamente me tomó por sorpresa, por lo que le di la espalda para que no viera lo mucho que me dañaba su pregunta.
– ¡Ay no! ¿Tú también? – Intenté desestimar su interés.
– Vamos, no me puedes culpar. Quiero decir, ¡hablamos de Belikov! – Tomé asiento para verlo transformarse en uno de esos fanáticos de Marvel – Cuando me enteré que era tu mentor en la Academia, no sabes. Ya antes asesinaba por conocerlo y luego se supo lo de tus primeras muertes strigoi. Hice hasta lo imposible para que me enviaran por tu informe mensual a Sn. Vladimir solo para toparme con alguno de los dos, pero tu padre me lo prohibió rotundamente – Parecía molesto – Dijo que mi entusiasmo podría mandar todo al carajo… textual.
Suspiré y comencé a deshacer mi trenza – No es para tanto.
– ¿Qué no es para tanto? ¿¡Estás loca!? Portas la estrella de la batalla, eres hija de Janine Hathaway e Ibrahim Mazur (alias Zmey), te robaste a la que creímos era la última Dragomir de uno de los lugares más protegidos de nuestro mundo y Belikov fue tu mentor personal – Tomó aire – El novato que salvó, junto a otra leyenda, a poco menos de cien jóvenes reales de una muerte segura.
¿Dimitri hizo qué? ¿Por qué no puedes quedarte con la duda?
– Zedrik, relaja tu pálido trasero moroi y dime de qué diablos hablas.
En cuanto hice la pregunta me miró como si hubiera cometido traición, pero al ver que no tenía ni idea… – ¿De verdad no lo sabes? – Se acercó y me tendió una mano – Ven, te mostraré.
Me llevó a su habitación para enseñarme viejos recortes de periódicos, que obviamente tradujo para mí.
Pero todos los titulares eran el mismo: "Arthur Schoenberg evita tragedia real," y como subtítulo: "junto a novato de Sn. Basilio".
No supe qué pensar o cómo reaccionar. Quiero decir, hay tantas cosas que sé no conozco de Dimitri, pero por qué nunca mencionó esto y cómo es que no lo descubrí estando en su casa… en su propia alcoba ¡carajo! Zedrik siguió parloteando, pero mi mente no estaba con él.
¿Así conocería a Arthur? ¿Qué ocurrió? Entonces un nombre de la lista de los jóvenes rescatados me llamó la atención… Adrián Ivashkov.
Ahí perdí cualquier rastro de la narración del moroi. No entiendo cómo es que algunas vidas siguen misteriosamente entrelazadas.
Me ajusté el cinturón de seguridad para el descenso. Hmm… Dimitri ¿Pensarás en mí? Aparté la mirada de la ventanilla, mientras desdoblada el único recorte que mostraba a un joven dhampir de largo cabello marrón y hermosos ojos a juego; junto a un moroi rubio de apellido Zeklos.
No otra vez, Rose ¡Enfócate, tienes una misión!
No fue fácil para mí no tener modo alguno de saber que Lissa o mis amigos se encontraban bien. Sin embargo, Abe solucionó eso con un contacto que le informa desde la Corte. Lo cual ayudó considerablemente pues los primeros días no sabía qué hacer conmigo misma, me sentía fuera de lugar y con la terrible necesidad de encontrar algo que me evitara pensar en él, o en todo.
Por eso fui tan contundente con el viejo para que me permitiera entrenar con el equipo o mejor dicho, a ellos conmigo. Pues si de él dependiera me tendría viviendo como la princesa que no soy.
Un día, después de la práctica habitual quise exponerles una idea que llevaba noches rondándome la cabeza. Algo arriesgado que definitivamente pondría a prueba las nuevas tácticas que habíamos ensayado hasta el cansancio.
*** Flashback ***
– Deséame suerte Shadow – Acaricié su suave pelaje y me dispuse a hablar con los muchachos – ¿Tío Pavel? Me preguntaba… ¿no crees que sería bueno probar una de las rutina en el campo de batalla?
Inminentemente obtuve su atención; el persa dejó de hacer lo que sea que estuviera haciendo, Sasha se quedó a medio bocado de tarta y el semblante de Zedrik se iluminó por completo. Conocían mi método para cazar cuando estuve en Rusia y las nuevas tácticas aplicaban perfectamente.
– ¿Qué tienes en mente Rose? – Pavel se cruzó de brazos y esperó paciente.
– Nada no muy arriesgado, solo digo que busquemos un lugar en donde poder aplicarlas – Por su expresión supe que consideraba la situación, de haberme dirigido primero a mi padre habría obtenido un no rotundo – Podemos analizar posibles situaciones, designamos la solución y actuamos. Así le restamos al mundo algunos strigoi y generamos aprendizajes.
– Esta bien – Concluyó Pavel, ganándose más de una mirada.
– ¿Hablas en serio? Si algo le pasa al pastelito Zmey nos mata – Sasha se olvidó de su tarta de manzana – Él fue muy claro: practiquen con ella, dejen que les pateé el trasero y ella siempre tiene que ganar – Rodeé los ojos, conociendo a Abe sabía que diría algo así.
Mi tío retomó la palabra – Rose tiene razón, las nuevas rutinas son muy buenas como para no llevarlas a cabo. El margen de error es mínimo y si manejamos las posibles situaciones tendremos todo bajo control. Es una buena opción de entrenamiento.
Zedrik se acercó – ¡Ese fue un pedazo de discurso! ¿Qué piensas Atayán?
– Coincido con Pavel, pero tendremos que ser cautelosos.
– No puedo creerlo. Si el jefe me cuestiona le diré que no estaba informado ¿Además, en dónde van a encontrar un lugar con esas características?
Maliciosamente le sonreí al ruso – Pensé que tú podrías ayudarnos con eso. Ya sabes, lo de siempre: chicas guapas, música, alcohol y como postre, algunos strigoi – Me volví a mi amca – Solo tengo una duda… emm, ¿quién se lo dirá a Abe?
~•~
Tres días después y sin la simpatía de mi baba, nos encontrábamos en un famoso bar cerca del Gran Bazar. Cada uno en sus posiciones, atentos a nuestro alrededor y a la espera de cualquier oportunidad.
Sentada en un extremo de la barra y con Zedrik como mi acompañante, comencé a observar a dos jóvenes humanos que charlaban en inglés.
– Te lo aseguro, nos dirá en dónde encontrar vampiros de verdad ¿Trajiste el dinero? – El otro asintió – Entonces no habrá problemas, en poco tiempo seremos inmortales.
No podía creer lo que oía. Si esto era lo que creía que era… ni siquiera quería pensarlo. Miré a mi compañero y su semblante refleaba el mío – La rutina tendrá que esperar.
Zedrik comenzó a levantarse del taburete, mientras dejaba algo de dinero sobre la barra – La curiosidad mató al gato, Rose.
– Y ya sabes cómo termina la historia: el gato murió feliz después de satisfacer su curiosidad – Presioné el intercomunicador cuando de pronto, percibí una sutil ola de nauseas. Sigo sin saber por qué los efectos Shadow Kiss no desaparecieron junto con el vínculo – Takat, hay una situación. Sigan a los extranjeros.
– Se dirigen a la salida trasera – Señaló Amir.
– ¡Perfecto! Van hacia un callejón mugriento – Agregó Sasha – Solo para aclarar, ustedes pagarán la factura de la tintorería.
Nos reunimos en la salida de emergencia, unos segundos después de que los jóvenes abandonaran el lugar – ¿Cuántos son? – Preguntó Pavel.
– Posiblemente seis – Los miré rápidamente – Quiero a uno con vida, ahora vamos y salvemos a ese par de idiotas.
Para cuando salimos los strigoi ya tenían presos a los humanos. Desgraciadamente la pelea no duró; éramos seis contra siete y los redujimos con bastante facilidad. Ya liberados y muy aterrados, Pavel ahuyentó a los jóvenes mientras que Shadow, Atayán y yo, arrinconamos al que parecía ser el líder.
Lo que ocurrió a continuación fue todo menos agradable. La tortura que ejercí cuando estuve en busca de Dimitri fue mera ficción comparada con el método persa.
En segundos, Amir logró que aquel strigoi moribundo prácticamente cantara.
Admito que al principio no sabía qué hacer con esa información. Sentía una mezcla de emociones, desde rabia hasta impotencia, que aún hoy me invaden.
Al parecer existe un strigoi muy poderoso en Rusia al que hasta sus mismos secuaces temen, ya que prefieren morir que delatarlo. En fin, no tenemos un nombre, solo que lo llaman korol´3 y que está enviando grupos strigoi en busca de adeptos humanos que se unan a la causa.
Pero ahí no acabó el asunto, ya que salieron a relucir algunos nombres. El primero y menos importante: Tafari. Al parecer mi amigo nigeriano soltó la sopa y toda Rusia está en busca de la "cazadora". De ahí que Zedrik me llamé Buffy.
No me hace gracia que mi cuello tenga un precio y cabe resaltar que entre las letras pequeñas se lee: con vida ¿Para qué demonios me querrían con vida? ¿Para torturarme después? O para llevarme ante el famoso strigoi y éste termine matándome.
Sin embargo y siendo poco optimistas, solo se escucha el apellido Mazur. Lo que se traduce a altas probabilidades de problemas para Abe y termina por involucrar al equipo.
El camino de vuelta a casa fue silencioso, cada uno sumido en su propio mundo. En ese momento no supe qué es lo que pensaban los demás, pero yo era un manojo de múltiples pensamientos. Aunque hubo uno en particular que me dio el coraje para actuar.
En la casa Badica recuerdo haber pensado: ¿habrá más strigoi por ahí con la idea de enganchar humanos ingenuos que buscan la tan anhelada inmortalidad? y que aprovechándose de eso hacen daño a un montón de inocentes.
Pero lo olvidé cuando la vida decidió ser una perra conmigo. En aquel entonces simplemente no podía obtener un descanso. Gente agonizó a causa de la ayuda humana que recibieron los strigoi… Mason murió prácticamente por la misma razón.
Esa noche después del bar, le hice una promesa al que fuera mi mejor amigo. Le juré encontrar a la mente siniestra que está utilizando a las personas como marionetas y ponerle un fin.
Cuésteme lo que me cueste.
Pero primero tenía que hablar con el viejo, otra vez.
Más que nada para que estuviera informado, porque para mí, el tema no estaba a discusión. Además de que necesitaría un equipo propio para las pesquisas, no podía disponer del suyo y menos con la situación actual.
*** Flashback ***
– ¿Pavel? Dile algo – Mi anca intentó hablar – ¡Esto es una locura y no lo voy a permitir! ¿Y tú, no tienes nada que decir? – Su hermano lo volvió a intentar, pero… – ¡Mírate! ¿Quién es el consentidor ahora? Pero esto lo sabrá mamá y no va a ser feliz cuando sepa que estás de acuerdo con que su única nieta se lance al matadero – Esta vez Pavel solo se cruzó de brazos, mientras negaba con la cabeza.
Caminé hasta su lado del escritorio, no me dejó más remedio que utilizar el cartucho de hija – Papá por favor, entiéndeme. Esto es importante para mí – Me arrodillé y coloque mis manos sobre sus rodillas – Puedo hacer mucho más por el mundo si estoy afuera, cazando strigoi… podría salvar muchas vidas.
Abe suspiró – ¿Por qué no puedes ser como las jóvenes normales de tu edad? Pídeme un auto, un departamento, lo que sea que no te ponga en peligro de muerte – Miró a su hermano con absoluta seriedad y le habló en turco – ¿Qué piensas?
– No voy a mentir, esto es muy arriesgado. Pero entiendo perfectamente, para esto fue entrenada y necesita algo a que aferrarse. Sin mencionar que es mejor que tenerla aquí y verla suspirar por algo que talvez nunca va a recuperar…
Exasperada los interrumpí – ¡Ah no! No vuelvan a iniciar una charla turca cuando aún no domino el idioma.
Con cansancio, Abe se apretó el puente de la nariz. Vi en sus ojos que esto no le gustaba ni un poco, pero sabía que no había nada que pudiera hacer – A veces es tan inconveniente tener una mini-mí – Sonreí, después de todo lo había conseguido – ¿Qué necesitas?
– Que encuentres a alguien por mí.
Lo que me trae hasta este momento…
– ¿Es aquí? – Sasha llamó mi atención mientras se bajaba las gafas de diseñador y observaba el barrio.
Me encogí de hombros – No lo sé, pero pronto lo averiguaremos.
Atayán me abrió la portezuela del auto; sus ojos siempre vigilando – No te apartes mucho de nuestra línea de visión, hay algo que no me gusta Rose.
Asentí y salí junto a Shadow – Ok, pero déjenme hablar a mí.
Los tres hombres aguardaron junto al coche, totalmente listos para saltar a la acción. Rápidamente recorrí el descuidado andador, llegué al umbral, tomé aire y llamé a la puerta.
¡Por favor, por favor! ¡Que se encuentren en casa!
Comencé a oír pasos lentos aproximándose, así que puse mi sonrisa ganadora y esperé lo mejor.
La puerta se abrió y un dhampir muy despeinado y con evidente sueño apareció.
– ¡Hola chicos! ¿Me extrañaron?
1 Hoca: "instructor u entrenador" en turco.
2 Amca: "tío" en turco.
3 Korol´: "rey" en ruso.
¡Hola! Muchas gracias por leer y seguir esta historia.
Espero no haberlas enredado con tantas escenas retrospectivas, pero eran necesarias y lo más importante, espero que les haya gustado mucho el capítulo. No se olviden de dejarme todos sus comentarios.
El siguiente episodio aguarda una gran sorpresa, no te lo pierdas.
Un beso, Isy.
