Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
~•~•~ Episodio Especial ~•~•~•
Capítulo 7
Dimitri
– ¡Estúpido, estúpido, estúpido! – Me maldije golpe tras golpe al gastado saco de box que guardaba en el viejo cobertizo de casa – ¿Cómo pude ser tan imbécil?
Terminé mi asalto sintiéndome más frustrado que cuando inicié, tomé la toalla para secarme el sudor del cuerpo y salí al jardín trasero.
Años atrás respirar el fresco aire de Siberia me brindaba cierta calma… hoy, no era de gran ayuda.
Hacía una tarde tranquila. Con un viento muy ligero que mecía en sincronía las ramas de los árboles, la hierba crecida y las hebras rebeldes de mi cabello; un cielo despejado y matizado por varios tonos de naranja; el canto de las aves; los niños del barrio jugando al escondite; el dulce aroma del pan negro de mi madre y la seguridad que te produce estar por fin en tu hogar.
Sin embargo, jamás había experimentado este vacío que me invade el pecho. Me sentía… solo.
Juro que todo lo que deseaba hacer al instante de haber vuelto, era estar a solas en los brazos de mi Roza. Para llorar a mis víctimas y todas y cada una de las atrocidades cometidas.
Luego recordé que ella había sido una, tal vez a la que más hice sufrir y entonces decidí que lo mejor para Rose era que continuara sin mí. Aunque eso acabara con lo que quedaba de mí, de todas formas no creía merecer la segunda oportunidad que se me ofrecía.
¡Que equivocado estaba!
Me hice creer: Roza está mejor sin ti, ella no te necesita ¿Pero y yo?
En el remoto caso de que me hubieran devuelto mi estatus como guardián, por el motivo que fuera, habría aceptado ser tutor de Vasilisa. Uno: por agradecimiento, dos: porque era mi deber y tres: le hice un juramento.
Lo que me habría obligado a trabajar con Rose ¿Y luego qué?, ¿qué iba a hacer?
Verla día y noche, a diario; viajaríamos, alternaríamos turnos, compartiríamos horas de arduo trabajo solo para mantener a Lissa a salvo ¡Carajo! Prácticamente viviríamos juntos y ¿habría sido suficiente? Digo, limitarme a observar ¿Soy tan fuerte como para ignorarla como lo hice hasta el día del incidente en la cafetería? ¿Habría podido pasar por alto verla con Ivashkov? Verla sonreírle, tomarlo de la mano, abrazarlo… besarlo.
Y lo esencial, tenerla a mi lado y no devorarla a besos hasta que no tenga la menor duda de cuánto la amo… ¡No! No, la respuesta es no.
¿En qué demonios pensaba?
Fui un estúpido al creer que podía seguir con mi vida sin que Roza supiera lo que en realidad sentía… siento por ella. Soy un idiota por haberle hecho creer que no significaba nada, que mi cargo era más importante y que le bebía lealtad y agradecimiento solo a Lissa por devolverme a dhampir.
Si no conozco en su totalidad la historia de trasfondo, es porque nunca le permití a Rose contarme toda su versión. Pero para mí, Roza es lo primero y no hay nada más, nunca lo hubo.
Debería estar aquí, a mi lado. Quizás ahora planeando unas vacaciones tropicales, o a Egipto, siempre he querido conocer el Cairo.
En cambio sigo aquí, a tres días de volver a la Corte y tratando de encontrarla para luego suplicarle su perdón.
Me recosté sobre la hierba y miré al cielo – Sé que no soy el más fiel o creyente, y que como strigoi cometí muchos pecados. Pero te lo suplico, ayúdame a encontrarla. Necesito asegurarme que se encuentra bien y Rose debe saber la verdad. Te juro que dejaré la decisión en sus manos. Solo, envíame una señal… cualquier cosa que me lleve hasta ella. Tengo que encontrarla, por favor.
Poco después sentí movimiento a cada lado – Tío Dimka – Paul se recostó a mi lado derecho – ¿Puedo preguntarte algo? – Asentí y estiré el brazo para que apoyara la cabeza – La abuela Olena dice que estas triste por la tía Roza, pero mamá dice que no te preguntemos nada porque eso te pone más triste ¿Es verdad? – Zoya se acurrucó a mi izquierda, en el hueco de mi cuello – No va a regresar ¿Es que ya no nos quiere?
Su inocencia me desarmaba. Es increíble cómo Rose se ganó en tan poco tiempo el afecto de mi familia ¿Acaso fue diferente contigo?
Me aclaré la garganta, ya que había pasado algunos minutos sin pronunciar palabra – No dudes de su cariño, ella te tiene mucho aprecio Paul y a tu hermana. Es solo que… es complicado y no lo entenderías – Abracé a mi pequeña sobrina – Pero te prometo que algún día volverás a verla… todos nosotros.
– Eso espero, la tía Roza y tú son muy populares en mi escuela y estoy tan orgulloso de que sean parte de mi familia – ¡Tienes que ser fuerte Dimitri! – Quiero que conozcan a todos mis amigos, que nos cuenten sus aventuras y nos enseñen a luchar. Y… – Comencé a notarlo un poco tímido – … ella es muy bonita – Susurró.
No contuve la risa. Al parecer Paul tenía un flechazo por la misma mujer que yo, aunque lo mío es mucho más grave. Un mal de familia, supongo.
– Sí, lo es – Me levanté con una Zoya totalmente dormida – Entremos, se está haciendo tarde para la cena y ya conoces a la abuela Yeva – Sus ojos se abrieron como platos, se puso de pie y entró a la casa como alma que lleva el diablo.
– … ¿estas completamente segura? – Frustrado me pasé la mano por el cabello – Bien, no te preocupes Lissa. Recogeré a Christian en Sn. Petersburgo y nos veremos en la Corte el miércoles a primera hora… gracias, me gustaría revisar esos informes… sí, acabo de empacar… está bien, adiós.
¡Maldita sea! Arrojé el celular con excesiva fuerza contra la puerta de mi habitación.
¡Genial! Esto se pone cada vez peor… ¡Diablos! Necesito otro móvil – Ese aparato del demonio no tiene la culpa de nada – Mi abuela entró a la alcoba, seguida de mi madre.
– ¿Qué sucede Dimka? ¿Hay algo mal?
Retiré mi bolsa de viaje de la cama para que tomaran asiento – ¡Todo está mal, mamá! No hay nada, ni una sola pista. Nada que nos dé un indicio de dónde demonios está. No tengo ¡NADA!
Exasperado golpeé el muro, provocando el sobresalto de mi madre y el entrecejo de mi abuela – Pensé que ya habías superado ese mal hábito jovencito – Yeva regresó por donde entró – Cuando vuelvas a dominar en ti, búscame.
Cansado, decaído y sintiéndome más pérdido que nunca, me senté junto a mi madre – ¿Por qué no me lo cuentas? – Apoyó su mano sobre las mías – Tal vez no sea tan inteligente como ustedes los guardianes, pero soy buena escuchando.
– Usted señora – La besé en la sien – Es la mujer más inteligente y encantadora que conozco – Suspiré – ¡Y Zmey es lo que sucede! – Me quité la banda elástica del cabello – La reina Vasilisa envió un equipo de búsqueda a Estambul, que es el segundo lugar más obvio en dónde buscarla después de Rusia. Y...
– ¿Y? – Me animó a continuar.
– Que comprobamos que Ibrahim Mazur no es de Turquía, Turquía le pertenece a él. Al parecer todo fueron callejones sin salida, no consiguieron nada, nadie quiso cooperar. Janine y yo realizaremos una pesquisa en la capital del país, pero queríamos reducir posibilidades. No contábamos con que nos toparíamos con un muro de concreto, hablando figuradamente.
Mi madre me sonrió con simpatía – No muchas personas están dispuestas a ir en contra de Abe. Es un buen hombre, aunque se empeñe en demostrar lo contrario. Tiene sus métodos y contactos, pero tú tienes los tuyos. La encontrarás Dimka, sé que lo harás; eres fuerte, inteligente y muy capaz.
Guardamos silencio un momento – ¿Lo sabías? – Levantó una ceja pidiéndome que me explicara mejor – Cuando estuvieron aquí… ¿sabías que era hija de Ibrahim? ¿Él te dijo algo?
Negó con la cabeza – Supuse que ella era especial, pocas veces Abe toma los asuntos en sus propias manos – Fijó la mirada en la foto del buró – Lo noté genuinamente preocupado y cuando Roza recobró la conciencia – Se encogió de hombros – Descubrí las muchas similitudes, pero no pregunté – Tomó la imagen – Él ha hecho mucho por esta familia, era lo menos que podía hacer, ayudarlo sin condición.
– Mamá, necesito saber qué fue lo que…
– Ya te lo dije hijo, ese es un tema que no me corresponde. Si has de saber, será por tus hermanas o por la misma Roza.
Son las tres quince de la madrugada y no puedo conciliar el sueño. Lissa creyó que viniendo aquí me desharía de algunos problemas, pero al parecer solo han surgido más.
Sigo sin saber nada de Roza y Mazur nos obstaculiza el camino a cada paso que damos; al parecer hubo una situación que involucra a dos de mis hermanas y a Rose. Lo único que sé es que Karolina no está implicada, pues cuando quise sacar el tema a colación tanto Sonya como Vika se delataron por sus reacciones. Y mi madre dispuso no incluirme a menos que sea decisión de ellas hacerlo.
Sinceramente no tengo ni idea de qué pudo haber pasado.
Frustrado me levanté para abrir la ventana. Dimitri, no eres el único que está teniendo dificultades.
Christian viajó a Rusia por asuntos relacionados con su herencia, ya que desde hace una semana no cuenta con un albacea.
– ¿Puedes creerlo Iván? – Observé la fotografía que nos tomamos hace quince años en la casa de campo de su abuelo – Tasha está muerta… murió siendo una asesina.
*** Flashback ***
– Belikov, no tienes que hacerlo. Solo te lo digo porque… bueno, no sé ni por qué te lo digo. Pero esa es su voluntad, ella quiere verte – Christian concluyó con cansancio y notable tristeza.
Asentí con rigidez – Sé que no estoy obligado – Tanto Lissa como Alberta y Janine permanecieron en silencio – Pero lo haré. Necesito cerrar el ciclo, no quiero lamentarme después por lo que pude haber hecho y no hice. Y si me permites un consejo, tú deberías hacer lo mismo.
Petrov se acercó al él – Se lo debes a la mujer que te salvó la vida.
~•~
– ¿Dimka? – La incredulidad era palpable en su rostro – Viniste… ¿por qué? – Terminó murmurando.
Mantén el control, pensé – Dímelo tú, deseabas verme. Pues aquí estoy.
Me senté frente a Tasha, que tenía un aspecto bastante desmejorado. Su juicio había tardado más de lo normal debido a las circunstancias: la muerte de la reina, la coronación de Lissa, etc.
– Tú siempre tan contundente – Sonrió débilmente – Pues bien, tomando en cuenta que ya no tengo mucho tiempo y que dudo volverás a visitarme… hablaré – En honor a la verdad, no sabía qué estaba haciendo ahí – Espero que no me guardes rencor, que entiendas por qué actué de esa manera y puedas perdonarme. Nuestro mundo necesita un cambio urgente; Tatiana simplemente aceptó tratar a los jóvenes dhampir como a peones de ajedrez. Tenía que hacer algo para evitarlo, morirían inocentes.
Cada palabra pronunciada hacía crecer mi ira ¡Ella de verdad pensó que nos hacía un favor!
– Eso no te detuvo con Rose, era inocente de todo eso y no te importó que pagara con su vida por algo que no cometió – Levanté la voz – ¿Cómo me pides que te comprenda cuando intentaste quitarme mi razón de ser? ¿Qué pensaste que sucedería? ¿Qué correría a tus brazos una vez muerta ella…? ¡No Tasha! También me habrías matado a mí. Sabías lo que sentía por ella, cuán especial es para mí y aun así no te importó. Te creí mi amiga, pero eso no te impidió hacernos daño.
– Dimka, por favor…
– ¿Y Christian?, ¿pensaste en él? Tú mejor que nadie conoce la carga con la que tiene que vivir por culpa de la mala decisión de sus padres, y vienes y le sumas algo mucho peor. Te dio igual volver a colocarlo en una posición incómoda ¿No crees que ya ha sufrido suficiente? – Tomé aire – Si te hace sentir mejor, no te odio. Pero que sepas que aborrezco cada una de tus malas decisiones y actos malintencionados.
Me dispuse a irme, ya no tenía más que decir – ¿Asistirás a mi ejecución? Al menos… ¿llorarás mi deceso?
– No me verás ahí – La observé por última vez – Sin embargo, te aseguro que me lamentaré por la amiga que perdí hace tanto tiempo – Una lágrima corrió por su mejilla izquierda – Adiós Natasha.
Justo antes de salir, la escuché susurrar – Adiós, te amo.
Extraña manera de demostrarlo… en fin.
A la mañana siguiente busqué a mi abuela antes de partir a Sn. Petersburgo. Sin embargo, fue Victoria quien me encontró primero – ¿Dimitri, tienes un minuto? – Musitó.
Esto es serio, puesto que casi nunca me llama por mi nombre.
– Por supuesto – Intenté sonar lo más natural posible, quería brindarle la confianza que parecía necesitar para que de una vez por todas me dijera qué fue lo que pasó – Dime, te escucho.
Suspiró entrecortadamente – Prométeme que la encontrarás. Yo… le dije cosas horribles y quiero pedirle perdón.
Noté como luchaba por retener sus lágrimas y fue entonces cuando verdaderamente me alarmé – Vika, por lo que más quieras ¡Cuéntame! ¿Qué sucedió que las tiene tan descompuestas? – Negó con la cabeza, mientras se limpiaba el llanto – ¿Es grave?
– Pudo llegar a serlo, pero Roza lo impidió – Sollozó – Y yo no supe agradecérselo. Sé que quieres saber más, pero te lo contaré hasta que ella esté presente – Se recompuso un poco – Es algo que no quiero volver a mencionar, ¿puedes entenderme?
La abracé, mi hermana pequeña pocas veces demuestra debilidad y parecía que esto, fuese lo que fuese, no había pasado a mayores – Si, sí puedo – La miré a los ojos – Te lo prometo, haré todo lo posible por encontrarla y traerla a casa.
Sonrió sutilmente – Confío en ti – Pronto volvió su seriedad – Aunque tengo algo más que decirte. Conozco bien tu autocontrol, sé que tiene un límite y que estás llegando a ese punto y no me gusta.
– No te preocupes por mí, estaré bien – Espero.
Me despedí del resto de la familia. Dicen que a nadie le gustan las despedidas, yo no soy la excepción. Mucho menos cuando veo a mi madre obligarse a no llorar.
Por último, subí a la habitación de mi abuela – ¿Puedo pasar?
– Eso depende de ti – La sabiduría de Yeva tiene una forma muy particular, desde siempre lo he creído. Tomé respiraciones profundas y entré – Siéntate Dimka y escucha atentamente lo que tengo que decirte.
Rose
Convencer a Denis, Artur y Lev de unirse a la cacería de brujas fue más fácil de lo que pensé.
Aunque admito que me llevé el crédito al presentarles un contrato laboral bastante atractivo: residencia en el extranjero, cómodo alojamiento y transporte, comidas incluidas, formación a cargo de guardianes experimentados y diversas prácticas de campo con posibilidades de mantener un puesto fijo.
Punto uno: conseguir un equipo adecuado ¡Hecho!
Punto número dos: articular dicho equipo. En pausa.
Rose Hathaway no es conocida por meditar las situaciones antes de actuarlas ¡Todo el mundo lo sabe! Sin embargo, esta vez no me podía lanzar a matar sin antes asegurar bien este requerimiento. Por mi seguridad y la de los hombres que me seguirán. Y digo solo hombres, porque desgraciadamente Tamara se mudó a Alemania por cuestiones de trabajo.
Independientemente de que seré la única mujer de la unidad; fue una de las condiciones impuestas por Abe. Me hizo prometer que antes de hacer nada sometería al equipo a un entrenamiento riguroso, incluyendo algunas pruebas teniendo a Pavel u Atayán como jefe guardián.
Acepté, pues ya lo venía pensando y reconozco que es aventurado de mi parte creer que estoy preparada para liderar un equipo… porque no lo estoy.
¡En fin! La parte difícil, fue salir de Kazán en una sola pieza.
Nota: Nunca dudar del instinto persa.
Atayán estaba en lo correcto. Algo no le gustó prácticamente desde que arribamos a la ciudad y para cuando volvíamos a la pista de aterrizaje, fuimos emboscados por un significativo grupo de doce mercenarios humanos y tres strigoi.
Gracias a mi sentido vomitivo, alerté oportunamente al equipo y he de manifestar que cada vez se agudiza más. Eso, o la red strigoi se organizó excelentemente. De tal manera que fuimos vigilados desde el momento en que pusimos un pie fuera del jet.
¡Santo infierno! Comienzo a hablar con propiedad y a pensar lógicamente ¿Cómo llegué a esto?
– Baba déjame hablar o voy a colgar – El viejo podía ser intenso cuando se lo proponía – ¡Por supuesto que sería capaz! – Tanta era su exaltación que comenzó a mezclar el turco con el inglés – ¿Quieres calmarte? Estamos bien… ¿cómo que no te importan los demás…? ¡Uf! Eres imposible… estoy bien, solo fue un rasguño… ¿quién te lo dijo?
Miré a Atayán, Sasha y Zedrik que me observaban atentos, el resto parecía no saber qué sucedía – Esto no va bien, si tenemos suerte seremos despedidos. Si no, considérennos material para chimeneas – Ivanov se dirigió a sus compatriotas.
– Sí, recibí un fuerte golpe ¿y cuál es el problema? Los guardianes los recibimos a diario… ellos eran más y Shadow se encargó de aniquilar al sujeto – Mi cachorro se acurrucó en mi regazo – El desmayo fue después y se debió a que nos saltamos la comida… ¡ya sé que no soy médico! Pero tú tampoco y gracias a tu necedad tus tutores me trajeron a uno y ahora estoy haciendo lo que más me gusta hacer en el mundo, esperar – ¿Por qué es tan testarudo? – Sabes qué, quiero hablar con tu versión razonable, pásame a Pavel… ¡entrégale el teléfono a tu hermano! – Se escuchó un leve forcejeo – Amca, te comunico con Atayán.
Le entregué el móvil a Amir y esperé a que llamaran mi nombre de incógnita: Serena Summers, que es una mezcla entre mi anime favorito y el bobo apodo de Zedrik.
Distraídamente acaricié a mi fiel mascota. Este chico me había salvado una vez más de tener una lesión grave ¿Tendrá un sexto sentido oculto? No sería tan alocado ¿o sí? ¡Uff! Hasta mis pensamientos son irónicos, jamás pensé que vería el día en que me jugaría bromas a mí misma.
– Tu padre quiere que volvamos cuanto antes – Comunicó Amir.
– ¡Por favor! Solo fuimos atacados por un montón de rusos lunáticos – Sasha, Denis, Artur y Lev me dirigieron una mirada que si hubiera tenido una cámara conmigo, habría sido épico – Sin ofender al resto de la población que goza perfectamente de sus facultades mentales.
– En cuanto el médico te realice el chequeo, partiremos. Ningún lugar en Rusia es seguro para ti en este momento – Asentí no queriendo comenzar una disputa con el persa.
– ¿Pastelito? – Me volví a Sasha – Si me lo permites… ¡todo esto es tu culpa!
Zedrik que se encontraba a mi lado, negó con la cabeza – ¿Cómo en la tierra verde de Dios esto es mi culpa?
Se acercó a mí e intentó inútilmente ahuyentar a Shadow – ¡Aléjate, bestia pulgosa! Déjame ver, hay un precio por tu garganta en todo el país y aun así decidiste venir a buscar a estos… trotamundos – Lev intentó defenderse, aunque fue inútil – Terminamos luchando en medio de la nada contra una horda de fanáticos y ahora estamos estancados en una clínica de Sn. Petersburgo, obligados a correr para mantener la cabeza pegada al cuerpo ¿Olvidé algo?
– ¡Cállate Sasha! – Zedrik intervino – A veces te comportas como mi hermana.
– Tú no tienes hermanas, Esbra… – Se quedó a media frase debido a la interrupción de una enfermera.
Shadow bajó de mis piernas y se acercó a Atayán. Entonces, mientras me ponía de pie experimenté otro mareo.
Tanto Denis como Zedrik se levantaron de sus asientos para evitar que cayera – ¿Qué pasa? – Preguntó el moroi.
– Debe ser algo que comí… – Me enderecé – Al parecer hoy mi estómago no está muy de acuerdo conmigo – Todos, y me refiero a todos ellos, me vieron con evidente incredulidad y algo parecido a la preocupación. Lo cual me obligó a intentar aligerar el ambiente – ¿Qué?, ¿no tengo permitido sentirme mal? ¿Tener una debilidad? Hasta Superman tiene su kriptonita.
– Por aquí señorita Summers – Volvió a llamarme la mujer – ¿Entrará sola o… con alguno de ellos? ¿Tal vez su marido? – Sonrió con cordialidad.
Instintivamente tomé la muñeca de Zedrik – Él irá conmigo.
– Nunca había estado en un consultorio tan lujoso – Le comenté a Zedrik mientras esperábamos al médico y los resultados de los estudios relámpago que me realizó – En la Academia era cliente distinguido, pero habría ingresado gustosa si hubiera habido algo así – Miré las enormes peceras que adornaban la habitación.
– Tu padre no se limita cuando se trata de ti, Rose. He escuchado que el Dr. Romanov es uno de los mejores a nivel mundial y también uno de los que más disfruta de sus honorarios.
El hombre mayor volvió con un expediente en sus manos – Usted se encuentra perfectamente de salud – Yo francamente lo dudaba, ya que aún sentía los estragos del vértigo – No obstante… tomando en cuenta la sintomatología que ha experimentado, tengo una pregunta más – No me gusta ese tono. Zedrik notó mi malestar y tomó mi mano en apoyo – ¿Cuándo fue su última relación sexual?
Esto no puede estar pasándome…
¡Es que simplemente no es posible!
Es genéticamente improbable.
Pero todo estaba ahí: mi cansancio excesivo, el aumento de apetito y sueño, el vértigo, el sutil dolor de mis pechos.
Nunca he sido regular en mis períodos y creí que se trataba de un retraso habitual, debido al estrés al que estuve sometida.
– Creo que necesito sentarme.
– Rose tranquilízate, estas emociones no son buenas en tu estado.
– No lo entiendes Zedrik, no puedo estar embarazada. Solo he dormido con un hombre en mi vida y es un puto dhampir – Me atraganté con un sollozo – ¿Por qué la vida sigue arrojándome pruebas tan duras? ¿Qué fue lo que hice que me condenó para siempre? ¿No creen que ya he tenido suficiente? ¿Qué más tengo que sacrificar?
Me miró con un poco de aprensión y ¿quién no? Yo misma dudaría de algo tan descabellado como esto.
– Sé que es difícil, pero intenta relajarte o los demás se darán cuenta. Los envié a comer como pediste, Atayán nos espera en el auto a dos cuadras de aquí y ya sospecha algo. Seguramente intentará hacer palanca, pero ya lo resolveremos – Sorpresivamente me abrazó, tal vez para calmar los temblores involuntarios de mis extremidades – Sé que esto lo cambia todo… pero ahora es prioridad salir de aquí. Ya tendremos tiempo para pensar.
¡Quiero ir a casa!
Dimitri
La mayoría de las veces los acertijos de mi abuela son tan crípticos que me lleva varios días, incluso meses, descifrarlos.
– La vida es como una noria, da vueltas, muchas vueltas Dimka. A veces se está arriba, otras abajo. Sin embargo, tienes que seguir adelante y esperar el momento justo para actuar. El destino es el viejo más sabio, pero a ti te corresponderá afrontar con la cabeza en alto, visualizar lo que quieres y luchar con coraje. Ahora, te daré el consejo que no me has pedido: nunca dudes de lo evidente. Ten presente esto y alcanzarás la felicidad.
Luego me pidió que hiciera mi vida lo más normal posible, para así recuperar mi esencia y a la persona que un día fui.
Por lo que terminé aquí, en mi librería favorita de Sn. Petersburgo.
Cada vez que visitaba la cuidad cuando era un niño, volvía a casa con uno o dos clásicos del oeste, regalos de mi madre por un buen comportamiento.
Así que me dije, ¿por qué no? Según Rose, no hay peor intento que el que no se hace.
Seguí buscando en las estanterías. No obstante, no era capaz de concentrarme en los títulos de los libros, algo en las palabras de mi abuela no me dejaba en paz.
¡Vamos Dimitri! Ella tiene razón ¡Levanta la cabeza y lucha por lo que quieres!
Y así lo hice, levanté la mirada al gran ventanal que daba a la concurrida calle. La luz del atardecer le brindaba al local una energía bastante particular.
De pronto, los vellos de mi cuello se erizaron.
Una sensación bastante familiar me invadió y fue entonces cuando sucedió.
Frente a mí y al otro lado de la calle, vi un manojo de rizos marrones que reconocería en cualquier sitio. Sabía que era ella, tenía que ser ella.
No perdí tiempo y salí corriendo del establecimiento. Poco me importó empujar transeúntes a mi paso, mi misión era recuperarla y no dejarla ir jamás.
Quise atravesar la calle, pero era hora pico. Iba a perderla si no actuaba, así que sin pensarlo me lancé entre los autos en movimiento – ¡Rose! – Grité sin éxito.
– ¡Roza! – Lo volví a intentar.
Se detuvo frente a un lujoso automóvil. Lentamente se giró y en el proceso sus hermosos cabellos volaron haciéndola lucir tan hermosa, que me dolía el solo mirarla.
No supe en qué momento dejé de correr, pero al intentar avanzar, Rose negó ligeramente con la cabeza.
Algo en sus bellos ojos me obligó a quedarme donde estaba. Había llorado y no quería que me acercara, en ese instante me percaté del moroi que la acompañaba. El joven la sostenía en un medio abrazo, ambos abordaron el vehículo no dándome ninguna oportunidad.
La multitud continuó su camino, como si ahí no hubiera pasado nada. Pero ocurrió...
Una vez más, había dejado escapar al amor de vida.
Hola! Gracias por leer, en esta ocasión estoy muy emocionada por leer sus comentarios. Este capítulo y el que sigue, son la verdadera columna vertebral de la historia.
Espero no haberlas defraudado y que continúen conmigo hasta el final.
Les deseo que tengan o hayan tenido, un excelente día.
Saludos, Isy.
