¡Buenas!
Kiry, en lugar de estar haciendo su trabajo de inglés muy juiciosa, decidió que escribir el nuevo capítulo era más importante xD (en realidad, lo de inglés ya lo tengo cubierto). No pensé traerles el capítulo tan rápido, pero esta mañana en una conferencia, para evitar dormir, me puse a escribir en el celular y sorpresivamente terminé el capítulo.
Como fue escrito en el celular, no se si contenga errores y la verdad me da mamera ponerme a revisar. Si los tiene, perdón. Los corregiré el fin de semana que tenga tiempo y pueda respirar.
Disfruten.
Capítulo 1.
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Los viajes eran un asco. ¿Por qué la condenada Tierra tenía que quedar tan alejada de todo y de todos? vale, no podía culparla por su ubicación, cosa que se había establecido milenios y milenios antes, pero no encontraba a que otra cosa más atribuirle su dolor de cabeza. Tomó las pocas pertenencias que traía en una bolsa y se dispuso a bajar de la nave, estirando un poco su cuerpo antes de emprender camino.
Hacía un mes que Kagura no estaba residiendo en la Tierra, ya que había salido de su "cómoda" casa, la Yorozuya, para irse de cazadora espacial y ganar muchos billetes, con el fin de que cuando volviera se los restregaría en la cara a Gintoki. Él la había acusado un mes antes de no servir para nada y sólo hacer que su reputación de por sí ya mala fuese más mala―al parecer, la gente seguía sin creer que un hombre pudiese vivir en paz con una mujer sin ningún lazo sanguíneo en la misma casa―; además, también había dicho que le molestaban los coqueteos de los chicos hormonados que habían notado su desarrollado cuerpo despampanante―eso sí, al principio le encantó la idea de cobrarles por hablar con ella tan sólo cinco minutos―.
Así pues, ella le había dicho que servía para muchas cosas y que podría ganar en un mes lo que ellos, con los trabajos que llegaban a la Yorozuya, ganarían en un año. Gintoki tomó actitud infantil, ella también y el resto es historia. Salió de la casa como toda hija rebelándose ante su padre, se infiltró en una nave que salía de la Terminal con destino a quién sabe dónde y se fue a patear traseros espaciales.
Ya ansiaba el momento de hacer comer a Gin sus billetes y con ello, sus palabras.
Salió de la Terminal, desplegando su inseparable paraguas para así evitar que los rayos del astro rey entrasen en contacto con su piel delicada―con los años vividos en la Tierra había adquirido un poquito de inmunidad, pero aún seguía siendo vulnerable―y se encaminó sin más preámbulos a la Yorozuya.
―Kagura-sama ―le recibió Tama con una sonrisa adherida al rostro, mostrándose feliz de verla. Estaba barriendo el frente del bar de Otose cuando la bermellón apareció en su línea de visión ―. Bienvenida. Esta vez, su pelea con Gintoki-sama duró bastante.
―¡No fue una pelea, Tama! ―replicó ella, porque pensaba eso. No sentía que fuese una pelea―bueno, sí―, sólo quería demostrarle a Gin que podía hacer cosas por ella misma y hacerlo arrepentirse de tratarla como una inútil. ―Y a propósito, ¿dónde está?
―Con una resaca de los demonios ―le contestó la voz de Shinpachi. Kagura volteó a verlo, alegre. Debía admitir que había extrañado su molesta presencia.
―Sigues siendo virgen, ¿verdad? ―le molestó ―. Patsuan, aquí traigo varios billetes. Puedo pagarte una cortesana de Yoshiwara y….
―¡No me ves en un mes, ¿y eso es lo que tienes por decirme?! ―alterarlo era tan fácil.
La Yato se encogió de hombros, se despidió de Tama y pasó de largo a Shinpachi, ignorando al iracundo hombre que iba tras ella para subir las escaleras. Una vez arriba, abrió la puerta corrediza y se encontró con el diseño familiar―y que nunca cambiaron―de lo ella llamaba casa desde que tenía 14 años. Sonrió con nostalgia. Sólo había sido un mes, pero sentía como que hubiese sido más tiempo. Aun siendo seguida por Shinpachi, se quitó las botas y se dispuso a adentrarse en la cocina, buscando algo de sukonbu―con suerte, el que había dejado de reservar aún estaría allí―.
El sonido de arcadas y contenido siendo expulsado de la boca proveniente del baño le aseguró a Kagura que si, efectivamente Gintoki estaba que se lo llevaba el diablo. Él debería seriamente bajarle a la ingesta de alcohol. En sus treinta y tantos, ya debería empezar a cuidarse de las enfermedades, ¿no?
―Ah, no volveré a beber ―la misma promesa vacía que decía cada vez que se emborrachaba hasta perder la conciencia, pero que nunca cumplía al fin y al cabo―. Shinpachi, ¿conseguiste la medicina? ―se detuvo un momento a examinar la presencia de Kagura en el hogar ―. Patsuan, tengo visiones de Kagura. ¿Será que ha muerto y está recorriendo sus pasos?
La bermellón ignoró lo que dijo el de la permanente y sin más, se dispuso a hacer lo que tenía deseos de hacer en cuanto la paga por cazar aquel monstruo en ese planeta lejano tocó sus manos. Sacó un fajo de billetes y se tiró encima de Gin, tirándolo al suelo con ella encima.
―¡Lo sientes, ¿no?! ―Gintoki movía sus brazos y piernas pidiendo piedad ―. ¡Huélelo, huélelo! ―con el fajo en mano, le daba cachetadas al peliplata ―. La gran Gura-sama ha conseguido más dinero que tú en toda tu vida, vago con pies olorosos.
Shinpachi observaba todo en silencio, porque de todas formas no veía la manera de interrumpir. No iba a ganarse la paliza de los billetes él también.
―¡Bien, bien, ya entendí, mocosa del demonio! ―exclamó Gintoki ―. ¡Ahora quítate de encima! ¡Gin-chan no está para estas cosas!
―Felicidades, Kagura-chan ―mencionó Shinpachi ―. Me alegra saber que tienes dinero y no estás penando por una paga insignificante que ni siquiera llega.
―Shinpachi-kun, te preocupas por pequeñeces ―con el meñique hurgando su nariz, el mayor de los tres le restó importancia.
―¡¿Pequeñeces?!
―Lo de las cortesanas sigue en pie ―le dijo Kagura.
―¡Deja eso!
―¿Cortesanas? Gin-chan quiere cortesanas.
―No, tú no.
―¿Y así es como me pagas? ―una voz exageradamente dramática salió de la boca del peliplata ―. Yo, que te alimenté y te di cobijo bajo mi techo.
―En realidad, es de Otose-san ―interrumpió el de lentes.
―A callar, Shinpachi ―expresó, para luego dirigirse nuevamente a Kagura, que lo miraba con ojos de aburrimiento ―. Te dediqué mis años de juventud y belleza…que desagradecida.
―No te conocí joven y bello, así que de eso a mí no me eches la culpa.
―Mocosa del aver… ―el sonido del estómago de Kagura le interrumpió el insulto.
―Tengo hambre ―notificó la bermellón, parándose del suelo ―. ¿Dónde está Sadaharu? vamos a ir a comer ―en cuanto el can escuchó su nombre, salió disparado de la habitación de Gintoki a lamer la cara de su dueña, bajo las maldiciones del de la permanente que se preguntaba por qué el Inugami se encontraba en su cuarto.
Kagura se encaminó entonces a la salida, siendo seguida por su fiel mascota. ―¿Y bien? ¿No vienen? ―le preguntó al par de hombres que había dejado atrás. Ellos por inercia comenzaron a caminar tras ella, sintiéndose extraños dado que Kagura, la monstruo glotona, los había invitado a comer ―. Ah, y por cierto ―ella se dio la vuelta y les ofreció una cálida sonrisa ―. Gin-chan, Shinpachi, estoy de vuelta.
Un par de sonrisas y un par de palmadas en su cabeza fueron su respuesta. ―Bienvenida.
El trío de la Yorozuya más su inusualmente gigante mascota caminaban por las calles de Edo, en dirección al puesto de comidas que Gintoki solía frecuentar―que tuviese dinero no significaba que Kagura estuviera dispuesta a pagarles una comida de lujo a ese par―y, en cuanto llegaron, se sentaron y cada quien pidió lo suyo.
Dos voces, pertenecientes a personas entrando en el local, se le hicieron conocidas. Ella ya sabía que sucedería a continuación. El trío del Shinsengumi y el de la Yorozuya se enfrentarían por alguna estupidez y ella tendría el gusto de partirle la cara de niña al súper sádico. Hacía tiempo que no tenía una buena pelea después de todo.
Gintoki, Shinpachi y Kagura voltearon entonces a ver a Hijikata y Kondo, pero no había ni rastro de Okita acompañándoles.
―¡Oh, la Chinita está devuelta! ―le saludó el Comandante de la organización policiaca ―. Shinpachi-kun, ¿cómo está tu hermana?
El mencionado puso cara de póker. ―Lejos de tú alcance.
―Kondo-san, creo que se me ha quitado el hambre ―mencionó Hijikata al hombre que ahora mismo lloraba en un rincón.
―Sí, sí, largo de aquí. La peste debe ser removida ―expresó Gintoki con burla, haciendo enojar al pelinegro.
―¡¿Qué dijiste, imbécil de…?!
―¿Y el Sádico? ―todos voltearon a verla. Incluso ella misma se había sorprendido de soltar la pregunta que se suponía se estaba haciendo mentalmente. Pero ni modo, ya la había hecho y la verdad si tenía curiosidad.
Los recién llegados intercambiaron miradas entre ellos, y su semblante cambió a uno mucho más serio del que traían.
―Sougo está en el hospital ―le había dicho Kondo finalmente.
Bien, como ya les había dicho (o escrito), los capítulos no serán tan largos. No me pasaré del rango que me he propuesto. Mínimo 1.500 palabras, máximo 2.500. También les había dicho que conforme avanzaran los capítulos el punto de vista cambiaría, para que así la historia pueda ser mejor apreciada. Aún no sea desde que punto de vista narraré el siguiente capítulo; si Sougo o Kagura, pero creo que lo más seguro sea Kagura porque...cuando les traiga el capítulo se darán cuenta por qué :b
Nuevamente, pido perdón si se me fue un dedaso.
Por cosas de pereza (Kiry es muy perezosa), responderé los reviews a medida que vaya publicando capítulos y no por el PM. Así que aquí va:
Respuesta a los reviews:
hitorikitefa8: ¡Gracias! en realidad, me da mucho gusto que te hayas enganchado enseguida a la historia pese a haber sido una introducción tan corta.
Bloddy Cherry: Me alaga que digas que por ser algo que escriba yo lo vayas a leer pese a ser un género que no sueles leer por la sensibilidad que tienes frente a estos temas. Como dije en el prefacio, no soy de escribir estos tipos de tramas porque no me salen muy bien, pero quería experimentar, así que no creo que será tan trágico. Muchas gracias por leerlo.
Lira-Lira19: ¿En serio? jajajaja. Y yo que pensaba que no me había quedado tan sad. Bueno, no se muy bien si sí, pero yo creo xD agarra tus pañuelos y no los sueltes (?) :v gracias.
LoreinBedat: Ay, también me alagan mucho tus palabras. Aunque siento que ya debo cumplir con expectativas y lo último que quiero es decepcionar, pero me esforzaré. Y gracias por mencionar el detalle del resumen. A veces pienso que soy una mierda pa los resúmenes pero me agrada que te haya gustado.
Ariasm: Nunca nadie me había dedicado tan bonitas palabras (?) No sé si llorarás mucho, porque voy aprendiendo poco a poco a hacerlos llorar, pero igual ten tus pañuelos cerca. Intentaré dedicarme a este fic, lo prometo :3 mira que ya le subí otro capítulo así que lo estoy intentando xD Jajajajaja, al Sádico no lo haré sufrir mucho. En realidad, creo que hasta me sentiré mal cuando tenga que escribir lo otro que tengo en mente :'v si, ya se que te encanta quejarte mucho de la destrucción de las ship's. Muchas gracias a ti por el comentario.
Shiawase Day: ¡Pues aquí está el otro capítulo para que sigas leyendo! si, o sí :v yo voy en contra de todo xD rechazo la naturaleza. En realidad, esa patología era la que primero pensaba ponerle (y todavía lo pienso hacer), pero hay muchas que se manifiestan con signos de hemoptisis, así que puede ser cualquiera :v además, la TB es altamente contagiosa y si voy a hacer algo, lo voy a hacer bien, como debe de ser (por lo que ponerle esa enfermedad sería muy tedioso y toda la cosa, pero por el momento no tengo otra). Antes de morir tendrá momentos bonitos, lo prometo :3 Gracias por leer, señorita Criss. Es un honor tenerla por aquí.
Mumi Evans Elric: ¡Muchas gracias! yo creo que sí eres vidente, porque pienso poner todo eso que has relatado x3 y eso que solamente leíste el prefacio y ya sabías todo lo que va haber xD me hace feliz saber que te gustó.
StellaStars: No necesariamente debe ser TB, pero por el momento no tengo otra (como a Kiry ya le dio eso, ella sabe del tema y además estudia salud, así que por eso es mi primera opción), y sí, de esa enfermedad el Okita real murió. Buena corazonada, pronto lo descubrirás xD no soy muy buena con los misterios. Gracias por leer.
¡Muchas gracias por los reviews! espero que hayan disfrutado de este capítulo y nos vemos lueguito.
¡Besos, flores y chocolates! -3-
