Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
~•~•~ Episodio Especial ~•~•~
Capítulo 8
Rose
Hace dos meses…
– Tenemos que hablar sobre lo que pasó con Víctor – Comenzó Dimitri, luego de entrar a la habitación del motel. Yo francamente… lo que menos deseaba era conversar.
– No hay nada qué decir. Solo que acabo de demostrar que realmente soy la asesina que todo el mundo dice que soy. Maté a Víctor a sangre fría.
Verdad que refutó – Eso no fue a sangre fría.
No quería escucharlo, estaba aterrada de mí misma y solo quería encontrar un agujero en algún lugar recóndito y quedarme ahí, pudriéndome para siempre.
– ¡Demonios lo fue! El plan consistía en someterlos, así podríamos liberar a Jill. No era amenaza para mí ¡Era un viejo por el amor de Dios!
– Parecía una amenaza, usó su magia contra ti – Dijo tentativamente.
¿Por qué no me daba la maldita razón y ya? – No iba a matarme y con el tiempo no podría mantenerla. Pude haber esperado o escapado ¡Demonios, escapé! ¡Pero en lugar de capturarlo lo golpeé contra una pared de concreto! No era rival para mí. Un viejo, maté a un hombre viejo. Quería encerrarlo de nuevo, que pasara el resto de su vida en prisión pagando por sus crímenes. Viviendo, Dimitri. No hay honor en lo que hice.
Poco a poco comenzamos a aproximarnos, cada argumento, un paso más cerca el uno del otro. Y la verdad es que no creo que él se diera cuenta de lo que hacía.
– Sonya dijo que no era tu culpa, que fue una reacción de espíritu.
Me encogí de hombros – Lo fue… hasta hoy no había entendido realmente lo que Lissa experimenta en sus peores momentos. Simplemente lo miré… y vi todo el mal en el mundo, uno que tenía que parar – Recordé su mirada sin vida – Era malo, pero no se merecía esto. Nunca tuvo oportunidad y eso no quita que soy un peligro para todos.
– No estas escuchando Rose, no fue tu culpa – Se exasperaba – Espíritu es una magia poderosa que apenas entendemos. Y su borde oscuro… bueno, sabemos de lo que es capaz – Murmuró.
Imágenes de nuestra cabaña asaltaron mi mente. Sin embargo, las alejé de mí inmediatamente – Debí ser más fuerte.
– No eres invencible – Sentí su cálido aliento en mi rostro – Nadie espera que lo seas y no puedes castigarte por algo sobre lo que no tenías poder.
Con qué cara me daba el consejo cuando él mismo no se creía merecedor de su propio perdón – ¿Sí? Entonces por qué… – No, no tenía corazón para lastimarlo. Desvié la mirada y la fijé en el gran ventanal a mi derecha – ¿Qué cambió tu opinión?
– No estoy seguro. Cuando me hablaron de la fuga tenía una percepción y quería ayudar a Lissa – ¡Nada cambió! Sigue pensando que todo se lo debe a ella – Pero esa noche, en el callejón, con Donovan… pude haberme convertido en alguien que mata sinsentido, pero tú me apartaste Rose. Ese fue mi punto de inflexión.
– Pero no me has respondido – Lo enfrenté de nuevo, acomodándome un mechón de cabello detrás de la oreja. Movimiento que no pasó desapercibido – Me pides que no me deje llevar por la culpa y hasta cierto punto lo entiendo ¿Pero y tú, en tu corazón de verdad te has perdonado? Porque yo hace mucho tiempo que perdoné todo lo de Siberia y te lo dije, pero qué pasa contigo ¿Lo has hecho?
– Eso no es lo que… – Sus explicaciones llegaban a su fin.
– No, sabes perfectamente que es lo mismo. Me dices que me perdone y que siga adelante, pero tú no eres capaz de hacer lo mismo por ti – Sonreí con cansancio – Eres un hipócrita camarada. Ambos somos tan culpables o tan inocentes ¡Elige!
– No es tan simple – Su tono bajó considerablemente, odiaba exponerlo y hacerlo sentir vulnerable. Sin embargo, necesitaba enfrentar su realidad por más dura que fuera y alguien tenía que ayudarlo; solo entonces conseguiría aceptar y continuar.
Daba igual si era conmigo o sin mí, no quería que desperdiciara su segunda oportunidad y que mi sacrificio y el de mis amigos se fuera al infierno.
– ¡Es que es así de simple! Somos iguales. Incluso Sonya dice que siempre lo hemos sido y que ambos actuamos de la misma estúpida manera ahora. Nos ceñimos a un estándar más alto que el de los demás y eso nos hace tomar decisiones irrevocables – Era ahora o nunca, mis últimas patadas de ahogado – Yo decido perdonarme y seguir adelante ¿y tú? Tuviste tu punto de inflexión, bien… pues este es el mío.
Envolví mis brazos alrededor de su cuello, me paré de puntillas y lo atraje hacia mí. Pero sus labios nunca respondieron a mi beso.
Entonces, sus temblorosas manos me apartaron de él – No voy a ser ese hombre Rose ¿Quieres hablar de honor? Pues no hay nada honorable en quitarle la mujer a otro hombre.
– Lo sé – Me miró atónito, seguramente esperaba que lo contradijera. Desconocía lo cansada que estaba de ello – Al menos tuve el valor de actuar sobre mis sentimientos y puede que esté saliendo con Adrián, pero no es mi dueño. Solo le he pertenecido a un hombre y mira cómo me fue, aunque eso a ti debe importarte menos – Traté de acomodar los harapos de mi vestido – Voy a tomar un poco de aire, no quiero estar más aquí.
Caminé por detrás, evidentemente más calmada que cuando llegué. Creo que al fin había aceptado que hiciera lo que hiciera, el hombre del que me enamoré… no volvería.
Tomé la perilla cuando de repente, su poderoso cuerpo me presionó ligeramente contra la puerta – No te vayas. Por favor… no te vayas, Roza.
Me habló al oído apartando mi mano del umbral, mientras me giraba hacia él. Mantuvo una mano recargada contra la puerta, al mismo tiempo que la otra comenzó a acercarse a mi rostro. Cuando llegó al mentón, mi respiración se enganchó a la suya.
Sus palabras me podían decir cualquier cosa, pero sus ojos jamás iban a engañarme – ¿Qué quieres…? – Cualquier frase coherente que pretendí formular, quedó en el olvido cuando sus labios aterrizaron en los míos.
El beso inicio con ternura, hablaba de un amor puro e irremediable. Luego se transformó en algo más necesitado, una urgencia que demostraba cuánto tiempo habíamos pérdido.
Mis brazos se fueron de nuevo a su cuello y sus manos a mi cadera, dándome el apoyo que necesitaba para saltar y envolver mis piernas a su cintura.
Cada nervio de mi cuerpo ardía y sé que lo mismo le sucedía, algo retornaba en él.
Sin apartar nuestras bocas avanzó hacia la cama, depositándome con delicadeza abandonó mis labios solo para concentrarse en mi cuello y escote. Sabía que Dimitri tenía un largo camino por recorrer y que mi amor podía ayudarlo, pero el daño estaba hecho.
Esta sería la última vez que me permitiría amarlo sin condición.
La ropa salió rápidamente; nuestras manos tenían vida propia en nuestros cuerpos clamantes de pasión. Hubo besos, caricias, devoción; y cuando Dimitri nos convirtió en uno, vi en sus ojos que a pesar de ser el momento en el que más juntos podíamos estar, aún había algo que lo detenía.
Hicimos el amor suave y sin prisas, grabando el momento en la memoria.
Adoré su cuerpo como tantas veces he querido desde la cabaña, por mi parte, no quedaría duda de cuánto le quería. Fue un momento único e irremplazable, aunque también me llenaba de profundo dolor.
Cuando todo terminó, me envolvió en sus fuertes brazos atrayéndome a su pecho. Enredó nuestras piernas, besó mi hombro y me llamó Roza mientras caía en un profundo sueño.
Nunca dijo un te amo, o un nunca he dejado de amarte.
Lentamente y con cuidado de no despertarlo giré hacia él. Verlo dormir era precioso, lucía más joven y relajado; con su hermoso cabello revuelto sobre la almohada, su musculoso pecho en armonía con su respiración y su brazo envuelto en mi cintura… nunca me había sentido más lejos de él.
Necesitaba salir de ahí.
Ocho semanas de embarazo… y pensar que creí que esa había sido nuestra despedida especial.
¡Y valla que fue especial! Que me iría de la Corte para sanar mis heridas, olvidarlo de alguna manera y tal vez, solo tal vez, volver algún día para custodiar a Lissa.
¿Pero ahora?
Un bebé crece en mi vientre, un pequeñito que es mío y de mi único amor. Y aunque intente lo que intente, jamás podré borrarme de la memoria a Dimitri. Tendremos un lazo más fuerte que cualquier vínculo mágico que pueda existir.
Después de tres exámenes sanguíneos, de exactamente los mismos resultados y de obligar al médico para que no le contara el pequeño detalle a Abe, decidí ir a casa para poder salir del shock y tener alguna reacción… la que fuera.
Nada me habría preparado para volver a verlo. A mitad de la calle en Sn. Petersburgo y… ¡uff! lucía hermoso, como siempre. Aunque el cansancio era evidente en su rostro y la tristeza en sus ojos me rompió cuando me negué a que avanzara.
Acepto que moría porque me alcanzara y me tomara en sus brazos, pero la noticia que acaba de recibir me tenía colapsada y sencillamente no creía soportar tenerlo cerca, porque entonces cedería.
¿Por qué nadie me habló de la parte difícil de la vida?
Los primeros días fueron complicados, mi lógica no dejaba de atormentarme. Pensé un montón de cosas, una más loca que la otra y no en este orden:
¿Cómo es posible que esté embarazada?, ¿estoy preparada para cuidar de un bebé? ¡Por Dios, voy a ser mamá! ¿Dolerá?, ¿será un dhampir? (esta parte es la que más me preocupa) Pues además, tengo que encontrar un médico que me brinde confianza y esté preparado para atender un caso tan peculiar como el mío.
Por último… ¿cómo es que no se dieron cuenta de mi estado cuando recibí el disparo?
A lo que Zedrik dijo, que posiblemente se debió a que había pasado poco tiempo desde que se concibió al bebé.
Hasta el momento es el único que conoce mi situación y me guarda el secreto, con la única condición de que hable lo más pronto posible con mi baba y mi amca.
Opté por no decirles nada hasta que mi cabecita aceptara la idea y decidiera qué hacer.
De todos modos pronto no se notará, Romanov dijo que posiblemente mi vientre brotará hasta el quinto o sexto mes, ya que mis músculos abdominales están muy trabajados. También me preinscribió algunas vitaminas prenatales y ácido fólico.
Lo que tengo claro es que mi bebé nacerá, crecerá conmigo y será amado siempre. Y pase lo que pase, hoy tengo una misión y la cumpliré por mi juramento a Mason.
Ha sido difícil mantener el secreto de mis compañeros guardianes, sobre todo de Atayán. Quien no ha mencionado nada, lo cual agradezco, pero me mira extraño y ha notado el cambio en el comportamiento de Shadow.
Parece que ese chico sabía de mi embarazo desde que evitó que Tafari me encajara su daga en el vientre y ahora, no permite que ningún hombre se me acerque. A excepción de Pavel o Abe… a veces.
No los ataca ni mucho menos, pero les gruñe y se pone en posición defensiva. Solo logra relajarse con una caricia mía en su lomo y cada vez que tiene la oportunidad, se sube a mi regazo y descansa su cabeza sobre mi vientre, ¿raro? ¡Lo sé!
Gracias al cielo Denis, Artur y Lev no han cuestionado el por qué no he practicado con ellos.
Estoy pendiente de sus avances e intervengo cuando tengo que hacerlo, siempre cuidando la zona de mi estómago.
Y Sasha… bueno, él no es problema.
– ¿Recuerdas lo que me prometiste cuando me hiciste prometerte que no soltaría la sopa? – Rodeé los ojos y golpeé el saco de arena con un moroi detrás.
– Lo sé, lo sé… – Shadow gruñó – No pasa nada chico, estoy bien.
– Rose, ya ha pasado medio mes desde… – Nos volvimos para ver a Atayán entrar al gimnasio y dirigirse a la bodega – … ya sabes, eso – Zedrik miró mi abdomen como de costumbre.
– ¡Quieres dejar de mirar mi vientre como si fuera a emerger un alíen de ahí! – Hablé en voz baja – Ya sé que tienes razón ¿O acaso crees que se me olvidó que estoy embarazada, que el padre de mi bebé es un dhampir, que me reencontré con él en Rusia, que la inquisición strigoi está detrás de mis huesos y que todavía tengo que decirle al sobreprotector de mi padre que será abuelo? – Respiré profundamente – Tenía que sacarlo de mi sistema.
Me sonrió en complicidad – Haces mucho eso últimamente. Pero ya, hablando en serio ¿Cuándo se los dirás? Amir nos está acorralando y creo que Pavel puede sospechar. No es que a mí se me haya escapado algo por accidente – Agregó rápidamente.
Tiré mi toalla al suelo – ¿Qué hiciste Zedrik? ¡No me digas, no quiero saber! Cuando llegué a ese puente, lo cruzaré.
– No fue nada grave. Además, desvié su atención… creo – Se rascó la nuca con pereza – Puedo preguntar cuándo será ese momento. Digo, para tomar precauciones.
Suspiré mientras me dirigía a tomar el almuerzo con Shadow siguiéndome de cerca.
– Esta noche.
~ • ~
Entré a la cocina para ver a Sasha coquetear con una de las mucamas, la cual al verme salió corriendo de ahí.
Siempre he sido amable con todo el personal, pero parece ser que la mala reputación del viejo le gana a socializar conmigo.
– Aquí tienes, deliciosa fruta rallada con jugo de naranja y limón.
Zedrik me entregó el tazón sentándose junto a mí en la isla – Gracias.
Amir entró y cerró la puerta detrás de él, le dirigió una mirada a Sasha y éste dejó de lado su arroz frito.
¡Esto no se ve bien!
– Pastelito… – Tanto el moroi como yo dejamos de comer – ¿Cuándo le dirás al jefe que estás embarazada? – ¿QUÉ? Me atraganté ¿Cómo diablos? – Lo sabía. Me debes veinte pagos, persa.
Atayán lo ignoró deliberadamente y se acercó a mí – No puedes ocultarle algo así a tu padre, Rose.
– Lo sé – Ya no había razón para negarlo, hoy mismo hablaría con él.
– ¿Creíste que no nos daríamos cuenta? – El ruso se recargó casualmente en el lavavajillas – Por alguna razón custodiamos a Ibrahim Mazur – Enumeró – Después de la clínica cambiaste tus virulentos hábitos alimenticios, duermes más, tomas vitaminas para Dios sabe qué y prácticamente evitas cualquier entrenamiento que involucre el contacto físico. Y cuando lo haces, proteges tu zona de mamá. Sin mencionar que tu bestia pulgosa parece odiar a cualquier hombre que se te aproxime.
– ¡No ayudas Sasha! – Protestó Zedrik, mientras Shadow gruñía.
Amir tomó mi mano temblorosa ¿Cuándo comenzó a tiritar? – Todo saldrá bien.
Toc, toc…
Respira Rose, es el secreto.
Tomé aliento mientras esperaba afuera del despacho de mi padre.
Cada noche después de la cena, ambos hermanos se reúnen ahí y bueno, realmente no sé qué discuten, pero se toman su tiempo.
– Rose, ¿necesitas algo? – Sentí un poco extraño el recibimiento de Pavel, parecía esperar mi presencia ahí.
¿Y si también lo sabe? ¡No puede ser, antes se me daba mejor ocultar las cosas!
Volví a enfocar cuando noté su mirada evaluadora – Emm… ¿puedo pasar? Tengo algo que decirle a mi baba, a los dos en realidad – Agregué rápidamente.
Asintió dando dos pasos hacia atrás para permitirme el paso – Kiz, ¿qué sucede? – El viejo se encontraba detrás de su escritorio, bebiendo licor de café.
– Parece que quiere charlar con ambos, Ibrahim – Intervino Pavel al volver a su asiento.
Definitivamente sospecha algo, pero no creo que tenga idea ¿o sí?
– Sabes que no me gusta que me llames así hermano – Abe se quitó el saco de lino, lo colocó detrás de su ostentosa silla y volvió a sentarse plácidamente – Siéntate Rose ¿Es el banco? Siguen los problemas con la chequera.
– No es nada de eso – ¿Y si no me creen?, ¿y si manda un séquito de matones por la cabeza de Dimitri?, ¿y si no me creen?, ¿por qué me ve de esa manera? ¡Solo escúpelo, de todas formas no van a creerte! Exhalé – Yo… tengo algo muy importante que decirles.
Mis manos sudaban, mi corazón iba a mil por hora y ya percibía el ligero temblor de mis piernas.
– Eso ya nos quedó claro Rose – El viejo notó mi incómodo y creyendo que no me daría cuenta, miró disimuladamente a su hermano mayor en busca de ayuda.
– Puedes confiar en nosotros, siempre te vamos a apoyar – Pavel le dio unas palmaditas a mis manos inquietas.
– Esta bien – Alisé mi cabello – Aunque no me van a creer. Pero por favor, júrenme que me creerán. No tengo por qué mentirles.
Ambos hombres se miraron momentáneamente para después poner toda su atención en mí ¡Aquí voy! – Estoy embarazada.
Pavel se llevó una mano a la mandíbula, miró mi vientre y se mantuvo en silencio.
Definitivamente lo sorprendí.
Sin embargo, la reacción del viejo fue la más alarmante, pues se limitó a observarme sin emitir un sonido o realizar algún movimiento.
En pocas palabras, estaba en shock.
3, 2, 1…
– ¿Qué tú ¡QUE!? – Se levantó tan estrepitosamente que terminó volcando la silla – ¡Dijiste que no era nada Pavel! – Comenzó a ir de un lado para otro – Que no me preocupara, que seguramente se trataba del estrés causado por la misión – Derribó el resto de su bebida – Entonces, ¿me puedo preocupar ahora?
– Quieres tranquilizarte, aún hay más – Me acerqué a él.
– ¿Qué puede ser peor que esto?
Mi amca se puso de pie – Déjala terminar Ibrah…
– ¡Nada! Quiero saber quién fue y lo quiero saber ¡AHORA! – De pronto, parecía conocer todos los secretos del universo – ¿Fue él no es así? – ¿Qué diablos? – ¡Ese infeliz! ¿Dónde está tu hijo? ¿Dónde está Zedrik? – De golpe tomó el teléfono – Ivanov, tráeme inmediatamente a Esbra…
– ¡Es suficiente! – Le arrebaté el auricular y colgué – El padre no es Zedrik… es Dimitri.
Dimitri
Estaba tan cansado de mantener mi distancia que cuando sentí que de verdad la estaba perdiendo, me rendí.
Me rendí ante mí, me rendí ante Rose. Simple y sencillamente… me rendí.
Sin embargo, no fui capaz de entregarme completamente a ella.
Para mí fue un momento balsámico. Todo este tiempo negándome a su presencia, que en el instante en que la tuve entre mis brazos, descubrí que solo ahí encontraría la paz que tanto me faltaba.
No sé, tal vez siempre lo supe. No obstante, conjuré una mentira tan verosímil que terminé por creerla yo mismo.
Roza era mi todo, eternamente lo ha sido. Pero me encontraba tan cegado que le di la espalda a mi único camino hacia la salvación.
Hace dos meses…
Me desperté sintiendo que una gran parte del peso que cargaba en mis hombros había sido levantado.
Su dulce aroma a vainilla persistía en mí. No puede evitar sonreír, me sentía completo… aunque no lo merecía.
Estiré el brazo y me encontré con la frialdad de la cama – ¿Roza? – Me incorporé y volví a llamarla, esta vez corrigiéndome – ¿Rose?
Pero ahí no había nadie, todo tipo de ideas descabelladas vinieron a mi mente ¿Y si se escapó, cometió una locura o está herida? ¿Dónde está?
Arrojé las mantas y salté de la cama, rápidamente levanté mi ropa del suelo y comencé a vestirme. En menos de dos minutos me encontraba bajando las escaleras del motel.
En ningún momento se me ocurrió acudir a Sonya. Comprobado está que cuando se trata de Rose, mi raciocinio falla considerablemente.
Afortunadamente no tuve que buscar mucho.
Llegué al estacionamiento y la descubrí sentada sobre la cajuela del auto robado, admirando tranquilamente el paisaje.
Ahora que se encontraba a unos cuantos pasos de mí, no quería acercarme. La amaba… muchísimo, pero tenía que decepcionarla otra vez. Por nada del mundo me iba a permitir arruinarle la vida.
Me pasé una mano por el cabello. En mi prisa por salir de la habitación no tuve tiempo de recogerlo.
Me aclaré la garganta – Rose…
– ¡No! – Respondió contundentemente sin mirarme – No quiero oírlo.
Pretendí ser el adulto responsable – Tenemos que hablar, las cosas no puedan quedar así.
Se volvió hacia mí y juro por mi madre que nunca olvidaré lo que vi en sus ojos.
– ¿Sabes…? Tienes razón. Todavía hay un montón que quiero decir – Puse mi mascara de indiferencia, pero por dentro era un completo caos. Todo en lo que pensaba era en que había llegado el momento en que me reclamaría el sufrimiento que le hice pasar en Rusia; que me diría lo despreciable que soy para ella – Así que aquí voy: me parece maravilloso que estés agradecido con Lissa y que le hayas jurado lealtad por toda la eternidad, pero ¿dónde quedo yo, Dimitri? ¿Dónde queda todo lo que hice? – Bajó su tono de voz – Sé que no deseabas vivir como uno de ellos y te prometo que intenté con todas mis fuerzas cumplir la promesa. No me importó dejar la escuela y viajar al otro lado del mundo para liberarte. Puse en peligro mi graduación, abandoné a mi mejor amiga… atravesé el mismísimo infierno y casi muero en el intento – Suspiró, posando la mirada en su regazo – He pasado dos días terribles en toda mi existencia. El primero, fue cuando Mason me dijo en lo que te habían convertido y el segundo, cuando creí que te había matado. Sentí que me moría junto contigo porque no sabía cómo vivir sin ti – ¡No puedes dar marcha atrás, no ahora que parece haber una esperanza para ella! – Y cuando supe que había fallado, que estabas vivo y que había una remota posibilidad de restaurarte. Absurdamente la creí… por ti. Haría todo por ti, lo que fuera; saqué a Víctor de la cárcel convirtiéndome en una criminal, expuse las vidas de mis amigos y la de Lissa ¿Y todo para qué?
Mis ojos ardían, me debatía entre dejarme llevar por mis sentimientos o hacer lo que creía correcto para Roza.
– Entonces… ¿te arrepientes? ¿Lamentas que esté de vuelta?
Negó fervientemente – No, nunca… pero al parecer tú sí.
Una vez más me sorprendieron sus palabras – ¿Cómo puedes pensar eso?
De un salto bajó de la cajuela – ¡Porque es cierto! No soy yo quien desaprovecha su segunda oportunidad o quien le niega la ocasión de ayudar al otro – Extendió lo brazos – ¡Mira esto Dimitri! ¿No crees que es un paisaje hermoso? Sin embargo, soy yo quien decide apreciarlo a pesar de haber asesinado a un hombre hace unas horas. No digo que será fácil, pero es un comienzo.
– Mataste a un hombre, yo… a cientos de inocentes ¡No es lo mismo!
Dejó caer lo hombros en derrota – No voy a caer en el círculo vicioso. Me dijiste que no me culpara por algo sobre lo que no tenía poder, pues te sugiero que tomes en cuenta tu propio consejo. Porque aplica perfectamente, el Dimitri Belikov que conocía se hubiera cortado una mano antes de dañar a nadie – Miró detrás de mí – Ahora vámonos, tengo un plan y nos están esperando.
Seguí su mirada para ver a Sonya y a Jill salir de la habitación.
– ¿No crees que ya has tenido suficiente? – Acepté el vodka que me ofrecía el barman.
– ¡No, la verdad es que no!
– No quiero ser grosero Sr. Ozera, pero se lo preguntaba al Guardián Belikov – Señaló Mikhail.
Christian ordenó otro trago – ¡Disfruta Tanner! Fue difícil salir de la Corte para poder tener una tarde de chicos, al menos así lo llamó Liss. Pero si me preguntarás a mí, te diría que esto es la oportunidad de Belikov para beber sin dañar su reputación y olvidar el fracaso que fuimos por no encontrar a Rose en Rusia.
Dejé de prestar atención a la conversación y permanecí en la barra, con la mirada clavada en el vaso de cristal frente a mí.
La última vez que bebí fue durante el funeral de Iván ¡Claro que no se compara con esto!
En esa ocasión estaba considerablemente más bebido que ahora y no porque me encuentre fuera de servicio significa que voy a abusar de alcohol. Además, es un vicio que no quiero heredar de mi padre.
La tuve tan cerca… tan cerca ¡Maldición!
– ¡Estoy jodido!
Recibí una palmada en la espalda – Lo estas, la vida es una perra. Sin mencionar que mañana moriremos a causa de la resaca.
– No sean pesimistas – Comentó Mikhail – Mírenme a mí, pensé que había pérdido a Sonya.
– ¡Ok, aclaro! La vida es una perra con todos, menos contigo – Christian se puso de pie – Si me disculpan caballeros, necesito usar el baño de este establecimiento – No podía culparlo, resintió mucho la muerte de Tasha.
– Belikov, sé que no somos amigos ni mucho menos – Mi compañero habló tentativamente – Pero déjame decirte que no hay licor que te alcance para borrar una pena. Lo digo por experiencia.
– Lo sé Mikhail y puedes llamarme Dimitri – Afirmé – Créeme no tengo intención de embriagarme, con Christian tenemos bastante. Tampoco quise arrastrarte hasta aquí, es solo que… – ¿Qué diablos? – … Rose no quiere tener nada que ver conmigo y no dejo de pensar en el futuro que nunca voy a tener, en lo que nunca sucederá y que es solo mi culpa.
– No sé qué decirte.
– No tienes que decir nada – Alejé la bebida de mí – Mejor dime, ¿cómo se encuentra Sonya?
El hombre sonrió ampliamente, hasta parecía iluminarse – Mucho mejor, su terapeuta dice que ha logrado avances significativos y que pronto podrá…
– Mira nada más lo que trajo la marea. Jamás hubiera creído encontrarte en un lugar como este ¡Tú, siendo un tutor ilustrísimo! – ¡Estupendo! Justo cuando creí que nada podía ir peor – ¿Así que la viste? – El moroi se sentó a mi lado – Cuéntame, ¿corrió a tus brazos o en sentido contrario?
– Guardián Tanner, podrías llevar al Sr. Ozera a la Corte. El Sr. Ivashkov y yo tenemos una conversación pendiente – A lo que Mikhail parecía renuente – Está bien, no te preocupes – Sin más, dio media vuelta.
Cuando devolví mi tención a Adrián, este estaba a punto de tomar un trago. Así que rápidamente le quité la copa de la mano.
– Lo que tú y yo tenemos que hablar será estando sobrios, Ivashkov.
– ¡Wow! Entonces es cierto, te mandó al carajo. Pues bienvenido al club, yo soy el fundador – Encendió un cigarrillo.
Era difícil no exasperarme con su actitud – Deja los infantilismos y de hombre a hombre, acabemos con esto. La convivencia en la Corte se está tornando insoportable y no sé tú, pero yo me estoy cansando de esto.
– ¡Perfecto! Quieres saber lo que pienso, pues bien – Me enfrentó – No puedo hablar de hombre a hombre contigo porque lo que me hicieron es de cobardes. Me engañaste con mi novia, la mujer que amaba. Deposité mi confianza en ti cuando te la confié para la fuga, te pregunté de frente si tratarías de recuperarla y qué fue lo que me dijiste…
– Te dije que no y lo lamento. Actué sin honor, lo reconozco. Hice lo imposible por alejarme de ella, por ahuyentarla de mí, pero esto nos rebasó. No tengo excusas, de verdad lo siento.
Rio sin humor – El que lo siente soy yo, el que se hizo falsas ilusiones fui yo. Podían haber engañado a cualquiera. Quizás, el uno al otro, pero jamás a espíritu y él constantemente me mostraba lo que yo no quería ver. Yo decidí ignorarlo, así que la culpa es mía ¡Por imbécil!
Negué con la cabeza – Cada quien tiene su parte de culpa en todo esto y tal vez el que provocó todo fui yo al tratar de engañarme a mí mismo.
Se encogió de hombros, tirando la colilla de cigarro – Ya no importa, no vamos a discutir por saber quién es más culpable y por la convivencia ni te preocupes. Como ya sabrás, mandarán a Jill a vivir fuera. Así que me postulé para ser parte de su compañía. Por lo que supongo que esto es una despedida Belikov, espero que te vaya mejor que a mí y que Rose no te busque un reemplazo.
~ • ~
Adrián logró trastocar una fibra muy sensible.
Ahora no podía quitarme de la cabeza qué haría si Roza me dejaba de amar por otra persona.
Y qué si se volvía a enamorar o peor… ya estaba enamorada de ese moroi con el que la vi.
¿Podría vivir con eso?
Rose
– No puedes ir de cacería ¡Estas embarazada!
– Tú lo has dicho viejo. Voy a tener un bebé, no estoy inválida. Así que si me disculpan, mi equipo aguarda – Tomé mi estaca de plata.
Abe me obstruyó el paso – ¡Pero qué terca eres, igual que tu madre! Primero, no quieres abandonar esta locura; después, decides no contárselo a Belikov y terminas por salir una fresca tarde a matar strigoi como si fueras a cortar margaritas al prado ¡Pavel, di algo!
– No metas a tu hermano. No voy a abandonar esto porque gente inocente está muriendo. Le hice una promesa a Mason, el amigo que salvó mi vida. Y con respecto a Dimitri, decidí que es mejor así – Ajusté mi chaqueta.
– Tiene derecho a saberlo ¿Tienes alguna idea de lo difícil que es vivir lejos de tu propio hijo? ¿Verlo crecer sin estar presente? Tú mejor que nadie debe saber lo que se siente crecer sin un padre – Suspiró – Si él fuera un desgraciado no estaría diciéndote esto y probablemente ya lo habría matado, pero sé que no lo es. Prometí ayudarte siempre y cuando no atentaras contra ti. Ahora también tengo que pensar por mi nieto, así que será mejor que te hagas a la idea de que cuando crea que estas corriendo mucho peligro voy a actuar con, o sin tu consentimiento.
No sabía qué contestar, jamás me había hablado con ese tono tan grave.
– Vete Rose, sigue el protocolo y no habrá problema. Atayán está a cargo, no te alejes de Shadow.
Besé la mejilla de Pavel y después la de mi padre, quien no perdió la oportunidad para abrazarme – No quiero discutir más kiz, pero necesitas poner un poco más de tu parte. Solo quiero protegerte.
– Lo sé, es solo que... – Por qué me era tan difícil dejar que alguien más cuide de mí – De acuerdo, cuando vuelva hablaremos como gente civilizada. Lo prometo.
Una vez más, gracias por comentar, seguir y darle favorito.
En especial a: jonathaclary, sassySassenach y a las personas que firmaron como Guest y Jhossy.
Sus comentarios me hicieron muy feliz, así como sus sugerencias.
Me encanta que la historia esté teniendo esas reacciones en ustedes y que hayan entendido perfecto el rumbo de la trama.
Por último, una disculpa por el retraso. La razón, exceso de trabajo.
Hasta dentro de ocho días, espero sus comentarios con verdadera ansia.
Saludos, Isy.
