Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
Capítulo 9
Rose
Mi altercado con Abe me dio mucho en qué pensar y lo odiaba. No fue sencillo ordenar mis pensamientos y emociones o lograr establecer un acuerdo pacífico entre ellos.
Tenía todo decidido y resulta que viene este señor, me da un discurso de sueños y esperanzas, y todo se va al demonio.
Gracias a que Rose "corazón de pollo", sabe que Dimitri independientemente de las circunstancias es un buen hombre y merece saber que dentro de siete meses, seremos padres.
Pero tampoco le podía fallar a Mase… o a Dimitri ¡Uff! ¡Concéntrate en la misión!
– ¿Seguros que este es el lugar? – Shadow se acercó a la ventanilla.
– Sí pastelito, es Rodas. El bar casino más exclusivo y privado de Estambul – Sasha estacionó el auto – El jefe recibió la invitación por inauguración, pero nunca le han gustado las apuestas.
Bueno, al menos el viejo no es un jugador vicioso.
– Según los datos que le proporcionaron a Abe, aquí es donde obtendremos información sobre el tal korol' – Zedrik parecía animado.
No me lo ha dicho, pero sé que la misión de cierta forma también es personal para él. Ya que se confirmó que la mano humana estuvo involucrada en el incidente que acabó con la vida de sus padres.
Atayán llamó a Shadow, ellos esperarían en la azotea del edificio de al lado
– ¡Bien muchachos! – Me dirigí a mi equipo – ¡Hagamos esto!
Si pensaba que el viejo era raro, en el interior parecía haber una fiesta privada de Halloween… a destiempo.
La opulencia, la extravagancia y el libertinaje eran visibles en cada rincón.
Mujeres y hombres moroi despilfarrando grandes cantidades de dinero, ingiriendo sustancias con colores extraños y bebiendo abiertamente de las putas de sangre.
– Tengan cuidado, la gente que frecuenta este lugar es sumamente peligrosa y no se anda con miramientos – Atayán habló por el intercomunicador.
Yo iba del brazo de Zedrik, vestida de la única manera en la que podía entrar al casino… como prostituta.
– Y muchos son conocidos de tu padre, pastelito. Gente que le debe varios favores, pero que no está muy agradecida.
Denis se coló como barman; Artur, era el croupier1 y Lev, parte de la seguridad del bar. Mientras que Sasha era la escolta de Zedrik.
– Chicos en posiciones, llegó el momento de actuar – Literalmente me colgué del brazo del moroi, reía de cualquier tontería y tropezaba al caminar.
– Buenas noches Sr. ¡Bienvenido al Rodas! – Nos recibió una rubia teñida y bastante escuálida – ¿En qué puedo servirle? ¿Desea una sala privada o tal vez probar suerte en el casino?
– ¡Nada de eso! – Zedrik habló con desdén, a veces pienso que Abe es un mal ejemplo para él – ¡Quiero ver a Stephan! Y será mejor que no me lo niegues cariño, dile que Zmey quiere un trato.
El nerviosismo de la mujer era evidente; desconozco si fue por mencionar a su jefe o al mío. Asintió profusamente y se dirigió a una habitación iluminada por luces purpuras – ¿Cariño? ¿En serio?
Me habló al oído – ¡Oye! Soy la estrella de esta película, se me permite improvisar.
– No, de hecho no – Exclamó Denis, con el que hice contacto visual en la barra; que se encontraba a tope.
La rubia nos permitió el paso – No admito la entrada a bastardas, sucias de sangre a mi despacho.
Sasha cerró detrás y comencé la zonificación: lugar estrecho, poco iluminado, repleto de humo, dos guardianes, una chica perturbada y un tipo de estatura media con claros problemas de obesidad y dándoselas de interesante.
– Pues harás una excepción o Zmey estará decepcionado de tu hospitalidad – Lo enfrentó Zedrik con bastante valentía.
– ¡Yo no le debo nada a esa serpiente rastrera! – Le sopló el humo de su tabaco en el rostro.
Sasha intervino – Será mejor que mida sus palabras.
Stephan soltó una carcajada, que más bien parecía el guarrido de los cerdos – ¿Y si no lo hago? ¿Qué harás dhampir?
– ¡AHORA! – Sasha y Zedrik inmovilizaron a los tutores, quienes no opusieron resistencia.
– Quizás no eres tan buen jefe después de todo – Abordé al moroi de un solo golpe sobre su fino escritorio, cortándole el aire. La chica continuó desparramada en el sofá – Será mejor que hables o no te gustará lo que esta sangre sucia tiene para ti.
– Cazadora… – Tragó saliva.
– ¿Segura que te encuentras bien kiz? – Preguntó mi baba por enésima vez, mientras me evaluaba de pies a cabeza, también por enésima vez.
Rodeé los ojos – Sí viejo, estoy bien ¿Puedo continuar el relato? – Indignado se cruzó de brazos, alguien sigue molesto – Stephan cantó como un loro. Tafari o mejor dicho, su jefe strigoi, puso un precio por mi cabeza. Y ahora toda Rusia está pendiente de la cazadora. La parte optimista es que dio una descripción general, como el color de mi cabello, nacionalidad y complexión…
– La quiere con vida – Agregó Zedrik.
– Y piensa que trabaja para usted, señor – Sasha bebió su late.
– Por lo que involucró a la mafia – Atayán se cruzó de brazos.
Pavel se detuvo junto a Abe – Se refieren a todos tus conocidos de tu círculo social más oscuro.
Fue turno de Lev – Nada cambió cuando desapareciste en Rusia.
Artur asintió – O al menos no oímos de alguien que te estuviera buscando.
– Sin embargo… – Agregó Denis – Bajó el índice de merodeadores strigoi. Ya no suelen pasear solos.
~•~
Poco después los chicos se fueron del despacho, salieron a comer y a descansar. Dejándonos a Abe, mi amca y a mí.
– Acaba de una vez… ¿qué vas a pedirme?
Recogí mi cabello en un moño alto y suspiré.
Es complicado convivir con una persona que tiene tu misma mente criminal – ¿Recuerdas que querías darme tu apellido? – Miró asombrado a su hermano ¡Un punto para Rose! – Pues estaba pensando… cómo suena una gran fiesta de presentación de tu hija para con la escabrosa sociedad con la que Zmey tiene tratos.
Pavel preguntó – ¿Un cotillón?
– Algo así – Me encogí de hombros – No tiene que ser por lo alto.
Mi padre se puso de pie – Jamás ofrezco una fiesta que no sea por lo alto. Me encantaría reconocer ante el mundo que eres mi hija, pero… – Titubeó.
– No tienes que hacerlo, es solo una idea – Me sentía estúpida – Yo sé que un hijo dhampir no representa lo mismo que uno moroi y que tienes una reputación que cuidar…
Se sentó a mi lado – No es nada de eso Rose, te lo aseguro. Lo que esa gente piense de mí me tiene sin cuidado – Se aclaró la garganta – Eres mi única hija y me enorgulleces cada día. A lo que me refería, es que me gustaría presentarte como una Mazur con las personas indicadas. No con ese montón de escoria. Pero si ideas un plan, uno que no te ponga en riesgo o a mi torun2, lo haré. A estas alturas ya debes saber que no hay nada que te pueda negar.
– Sobre todo cuando es por una causa noble – Mi amca siempre tan dulce.
Les sonreí – Ya pensaré en algo.
Caímos en un cómodo silencio, cuando de pronto percibí un leve asentimiento de Pavel hacia Abe.
– Sin embargo, esta vez tengo peticiones kiz – Afirmé – Nadie se entera de tu estado, eso nos pone en desventaja y a ti en más peligro. Cuando sea tiempo te retirarás a atender al bebé, dejando a cargo a tu equipo o al mío – Tomó aire – Y esto ocurrirá, por lo que espero que aprecies que te estoy dando a elegir. Tendrás custodios, así que ¿cuántos guardianes quieres, cinco…? – Acarició descuidadamente su barba de candado.
Me levanté de un salto – ¡Por supuesto que no! – Shadow entró gruñendo – Tranquilo chico, estoy aquí – Se echó a mis pies.
– Te lo advertí Pavel, sabía que cinco no serían suficientes…
– ¡Santo infierno! ¿Es enserio?
Pavel me tomó del hombro – No discutas en esto Rose, es por tu bien y el de tu hijo. Tienes una misión y lo entendemos. No obstante, recuerda que tienes que pensar por dos.
Me dirigí al viejo – No cambiarás de opinión ¿verdad? – Negó con la cabeza – Uno… permitiré solo un tutor para mí.
Sonrió como el gato de Alicia ¡Carajo!
– Bien, una cosa más – Intenté levantar una ceja – Respecto al doctor. Pavel y yo convenimos que sería bueno que te atendiera alguien que conozca tu historial médico. Por lo que la Dra. Olendzki será nuestra huésped, su esposo es obstetra.
Acaricié a mi fiel mascota – Ya lo tienes todo planeado ¿no, viejo?
– Soy un Mazur – Se deleitó – Cada paso que doy esta fríamente calculado. Y vete preparando kizim, en unos días al fin conocerás a tu abuela.
Me preparé un relajante baño de burbujas, encendí algunas velas y el sahumerio con olor a canela.
Pensé que era una buena idea antes de que sea del tamaño de una casa rodante.
Ha pasado tanto en tan poco tiempo.
Suspiré mientras me llevaba las manos al vientre – Mami no sabe qué hacer… aún se me hace increíble que estés aquí adentro bebé.
Comencé a llorar sin previo aviso ¡Malditas hormonas!
Zedrik me regaló unas revistas de maternidad y decir que estoy horrorizada es una falacia.
Desde el tema de las hormonas, las náuseas matinales, el vértigo, los antojos involuntarios, el incremento de peso y las estrías; necesitaba sentirme acompañada… lo necesitaba a él.
– Me encantaría quererte un poco menos, Dimitri Belikov.
Me atraganté con un sollozo, mientras me aferraba a mi estómago.
Me sentía sola – Nunca te voy a dejar bebé, no voy a hacer contigo lo que mis padres se vieron obligados a hacer conmigo. Te lo prometo, aunque es probable que no sea muy buena madre, pero te juro que voy a darte lo mejor de mí. Viviremos juntos y te enseñaré a ser un guardián nivel legendario como… tu papá.
¡No te dejaré jamás!
Limpié mis lágrimas y terminé mi baño. Estaba lista para ir a la cama.
– Mañana será un nuevo día.
Ibrahim
Días más tarde...
Le entregué a mi hermano una copa con dulce licor de café.
Reposábamos frente a la chimenea, estaba agotado mental y físicamente.
Y podría declarar lo mismo de Pavel, las últimas noches no habían sido nada fáciles.
– ¿Estas completamente seguro de esto, Ibrahim?
– No… – Tomé un trago – … pero no me está dejando opción. Una cosa son los strigoi, sabemos que los maneja excelentemente y otra muy distinta la mafia. Juntos es una mala idea.
Asintió con reconocimiento – Se molestará bastante.
Me encogí de hombros – La prefiero cabreada que muerta, Pavel – Bebí el resto de mi copa – ¿Tienes el número?
Me entregó su teléfono celular – Haces lo correcto, solo espero que esto no sea contraproducente.
– ¡Que Alá nos proteja de una Hathaway enfurecida!
Dimitri
– ¿Por qué me dejaste beber, Belikov? Sabías que tenía que dar un maldito discurso a la puñetera realeza – Christian se preparaba para asistir a un concilio extraordinario. Uno que podría redirigir nuestro mundo – Recuérdenme, ¿por qué hago esto?
Ajusté mi corbata – En primer lugar, lo del bar fue hace dos días…
– ¡Deja de moverte Ozera o no podré hacer nada por tu cabello! – Interrumpió Mía – Además, es tu propuesta.
– Cuando escuchen lo que tengo que decir pensaran que estoy tan loco como Tasha y querrán que desaparezca de sus vidas perfectas.
– Eso es, sí… te escuchan – Bromeó Eddie.
Aunque es alta la probabilidad de que nadie lo tome en cuenta.
Adrián entró a la habitación – Te irá bien. Solo no hagas lo que ellos, aparentar ser alguien que no eres – Se detuvo frente a sus amigos – Castile, presiento que la despedida será inolvidable.
Abandoné el lugar para darles un momento de privacidad, ya que Jill y su compañía partirían mañana temprano.
Tendrías que estar aquí Roza.
– ¡Dimitri! – Exclamó Mikhail – La reina y la princesa ya están en la sala – Asentí en agradecimiento, pues no pude hacerme cargo de ello porque se consideró pertinente mi presencia junto a Christian durante su propuesta – Y Sonya me pidió que te dijera que quiere hablar contigo antes de irse.
– Gracias, más tarde la busco.
La sala se encontraba a su máxima capacidad, realmente esperaba que fuera por interés y no por morbo.
Como era habitual el lugar estaba dividido entre la realeza y la nobleza, dejando un pequeño espacio para la comunidad dhampir. Sin embargo, por fuera el recinto se inundaba de tutores interesados en la resolución del concilio. Más precisamente, en la propuesta de Christian.
Todo era tan surrealista. El que la nueva reina fuera joven motivó a aquellos que quieren un cambio, por lo que se abrió este espacio para escuchar al pueblo.
Se abordaron propuestas con temas tabú para la sociedad y desde luego que no faltaron las caras ofendidas, hasta aquellos que decidieron salir de ahí. Al menos hasta el momento el debate se desarrollaba civilizadamente.
No obstante, se hizo el silencio cuando llamaron a Christian.
Se puso de pie y yo tras él. A nuestra izquierda se encontraba la reina y el consejo real, a la derecha había cinco sillas, aunque solo Adrián, Mía y Eddie se encontraban ahí. Y de frente, casi trescientas personas que fungían como público.
– Para los que no me conocen, mi nombre es Christian Ozera y vengo a hacerles la propuesta para el programa "Avatar".
No pude dejar de pensar en lo orgullosa que estaría mi Roza y que por mi culpa se perdía de algo sin precedentes.
Mantuve mi atención en el público por si alguien intentaba algo contra Christian. Llegamos a la parte de las preguntas incomodas no tan pronto como me hubiera gustado.
– Durante tu… discurso, mencionaste que teníamos miedo ¿Serías tan amable en decirme a qué exactamente? – Preguntó el moroi con bastante altanería.
– Sería un placer Sr. Conta – Ozera bebió de su agua – Tememos luchar nuestras propias batallas y la prueba está en que nos escondemos detrás de aquellos que consideramos fuertes, pero somos tan capaces como los dhampir. Ellos están dispuestos a dar su vida por la nuestra y no les mostramos respeto alguno. Hay un enemigo en común y los recursos necesarios para unir fuerzas y protegernos unos a otros. Nadie tiene que seguir sacrificándose.
– ¡Esto es un insulto! ¿Por qué deberíamos aprobar tu absurdo programa, cuando tus padres fueron strigoi y tu tía una asesina?
Lissa intervino – ¡Sr. Ivashkov! Por favor, evite las ofensas.
– Gracias majestad – Retomó Christian – Cada escuela debería tener avatares especializados en agua, aire, tierra, fuego y espíritu. Así, por medio de la enseñanza de magia ofensiva salvaríamos incontables vidas. Incluyendo la de sus hijos. Y sí propongo esto Sr. Ivashkov, es porque toda mi vida he practicado magia, viví en primera persona la trasformación de mis padres y participé en el ataque a Sn. Vladimir cuando el número de guardianes se reducía a nada. Luché junto a Rose Hathaway y logramos dejar el patio de la primaria tapizado de cadáveres strigoi – Respiró profundamente – Acepto que mi tía tenía una ideología bastante clara y estoy de acuerdo con que no actuó como debería. Pero hasta cierto punto fue orillada por la estúpida ley de los dieciséis años.
El interés era palpable en la población de jóvenes moroi. Aunque gratamente había sus excepciones, como… – Joven Ozera, ¿por qué piensas que esta ley es irracional? – Ekaterina Zeklos.
– Por dos razones muy simples, Señora. Nos decimos civilizados, pero no nos importa mandar al matadero a un puñado de niños. Y muchos de los presentes juran estar dispuestos a lo que sea con tal de mantener a salvo a sus hijos, sin tomar en cuenta que muchos de esos dhampir también llevan su sangre.
Y entonces, estalló el caos. Exclamaciones e insultos por doquier.
– ¡Tienes excelentes referencias muchacho! – Gritó el padre de Adrián – Natasha Ozera y la delincuente de Rose Hathaway.
Mi sangre hirvió a tal grado que no supe en qué momento me apoderé del micrófono.
– Sr. Ivashkov – Mi tono obligó al silencio – Le agradecería que se dirigiera a ella como Guardiana Hathaway y le recuerdo que todos los cargos fueron revocados.
– ¿Pero quién te crees que eres…?
Ekaterina se dirigió a Lissa antes de que volviera el descontrol – Su alteza, creo que es todo por ahora. Dejemos la decisión al concilio.
– Adelante, se encuentra en el vivero – Mikhail me acompañó hasta ahí y agregó – Me voy para que puedan hablar.
– No es necesario, si Sonya está de acuerdo puedes quedarte.
Pasamos a la sala de estar, mientras Tanner servía el té – Escuché que dejaron una buena impresión en el concilio – Inició ella.
– Christian tiene el mérito. Era un buen discurso.
Admito que me sentía un poco incómodo al no saber para qué fui llamado.
De pronto, Sonya comenzó a leer mi aura. O al menos eso creí que hacía.
– ¿Dimitri, has pensado ver a un terapeuta?
¿Qué?
Definitivamente no me esperaba que el rumbo de la plática fuera este – No necesito terapia – Me miró con simpatía – Bien… tal vez la requiera. Pero mi prioridad ahora es encontrar a Rose.
Tomó su taza – Sé que la amas y que no te quedarás aquí lamentándote. Coincido con que necesitas apoyo profesional, pero no lograras avance alguno hasta que no la encuentres. También sé que en un principio hablaste con Vasilisa, ¿eso te ha ayudó? Porque a mí me sirvieron mucho tus palabras cuando me trajeron de vuelta y no quisiera irme sin antes haberte ayudado también.
Bebí un poco del té – Sí, hablé con Lissa. Aunque hay cosas que no le he dicho y la verdad no creo que pueda decírselas a nadie.
– ¿Ni siquiera a Rose?
Negué con la cabeza – ¿Sabes lo que le hice en Rusia? – Intentó responder, pero no se lo permití – Sé lo que vas a decir. Que no era yo y que no había nada que pudiera hacer, y ahora lo comprendo. Pese a ello, fueron mis manos las que la lastimaron en más de una ocasión. Fue mi alimento, pasaba horas sin beber porque ya no había sangre que me satisficiera tanto como la de ella. Le llevé las joyas de mis víctimas y la mantuve cautiva.
Tanner permaneció callado – Tu situación y la mía son abismales. También hice cosas que aún me aterran por la noche, pero gracias a la terapia y a Mikhail he encontrado luz – Se tomaron de la mano – Rose es tu paz y será a la única a la que le cuentes tus miedos. No podrás ir con un profesional hasta que no hables con ella y enfrentes tus demonios – Cosa que ya sabía – Sus auras… jamás había visto algo parecido y en el poco tiempo en que conviví con ambos, supe que nada podría separar sus almas. Te prometo contactarla una vez que mi cuerpo se libere de los efectos de los sedantes.
Desconozco si fue la charla o la posibilidad de conectar con Rose, pero el sofoco de mi pecho disminuyó considerablemente.
– Gracias, eso sería de gran ayuda.
Veintidós días después…
Me encontraba en reunión, en el despacho de la reina.
– ¿Cuál es el panorama? – Se hizo la pregunta que al menos yo no quería que fuera contestada.
– ¡Desolador! – Respondió Christian.
Alberta continuó – ¿Janine, tienes algo que agregar?
La mujer cerró la carpeta que contenía los informes preliminares – Estambul fue un fracaso. La primer cuadrilla se encontró con el mismo panorama que Belikov y yo, Ibrahim tiene el control total del flujo de información. Ni siquiera tuvimos una oportunidad de acercarnos al terreno en donde Rosemarie vivió, que es en donde creo puede llegar a estar. El lugar es prácticamente una fortaleza que rezumba guardianes. Nadie accede a menos que Ibrahim dé la orden, pero también podría estar en cualquier otro sitio – Terminó masajeando sus sienes con cansancio.
– ¿Dimitri? – Lissa me dio la palabra.
– Tras nuestro encuentro – Suspiré pesadamente – Christian y yo buscamos en todos lados en donde se nos ocurrió. Desde hoteles de lujo, hasta aeropuertos públicos y privados; que fue a donde primero nos dirigimos. Era obvio que una vez descubierta no se quedaría en Rusia. Sin embargo y como apunta Janine, podría encontrarse en cualquier lugar. Mazur tiene recursos ilimitados.
Alberta se quitó los anteojos de lectura y se puso de pie – Sabíamos que no sería fácil, al menos tenemos la certeza de que se encuentra bien. Yo… – Miró con nostalgia a través de la ventana – Intenté comunicarme con Pavel.
– ¿Quién es Pavel? – Inquirió Christian, recibiendo un codazo por parte de su novia – ¡Auch!
Janine parecía esperanzada – Es el hermano mayor de Ibrahim, su mano derecha y podría decirse que su conciencia. Dime que has podido localizarlo, que nos dirá en dónde está mi hija.
La capitana negó con la cabeza – No, no ha contestado mis llamadas. Lo cual es bueno. Si él creyera que Rose está en peligro estoy segura de que se comunicaría con alguna de las dos.
– ¿Aunque fuera en contra de Zmey? – Dudé. Digo, si el señor es capaz de comprar el silencio de todo un país, también tendrá la lealtad de su familia.
La pelirroja se unió a Alberta – Pavel portará el apellido Mazur, pero no tiene la mente retorcida de Ibrah…
Justo es ese momento, llamaron a la puerta. Lissa le concedió el paso al Guardián Croft.
– Disculpe la intromisión su alteza, pero llegó a mí una información que creo puede serle de ayuda en la búsqueda de Rosemarie.
Mi corazón comenzó a correr tan descontroladamente que podía sentirlo en mi garganta.
– Hable por favor, Hans – Suplicó Lissa.
El hombre le entregó un documento – Circula cierta información sobre algunas matanzas strigoi, lo inquietante del asunto es que el número de muertes es considerable. Se menciona Rusia y algunos barrios… turcos.
¡Es ella, tiene que ser mi Roza!
Vasilisa me pasó el archivo – Le llaman, la "cazadora".
Después del shock permanecimos solo Lissa, Christian y yo.
– Era obvio que saldría a cazar strigoi. Digo, yo lo haría.
Ozera le entregó una tila a la joven reina. Últimamente no lleva bien la oscuridad de espíritu.
– ¿Saben…? – Murmuró, atrayendo inmediatamente nuestra atención – Llevo varios días pensando que el vínculo se ha roto.
La preocupación me invadió – ¿Por qué crees eso?
Christian la abrazó por los hombros – Antes podía sentirla. Era como un cosquilleo leve, pero ahí estaba. Cuando entraba a mi mente o absorbía la oscuridad de mí y ahora… nada – Suspiró.
– Tal vez no ha entrado a tu mente, ni sacado las tinieblas de ti – Sugirió el moroi.
Cosa que me molestó. Si pensaba así de Rose, entonces no la conocía.
– Eso es imposible. Rose conoce perfectamente su deber y a pesar de la distancia jamás dejaría de cuidar de Lissa.
La rubia asintió y señaló – ¿Qué sucede Dimitri? Tu energía esta por todas partes.
Esto de las auras comienza a ser inoportuno.
– Es solo que… la vi tan triste, derrotada y confundida – Apreté el puente de mi nariz – Tal vez lo último que esperaba era verme en Rusia.
– No creo que se compare a como se puso cuando te despertaron – Su tono era neutro – Estaba destrozada, detuvo su vida solo para traerte de vuelta ¡No tienes idea! – Gritó.
– Es la obscuridad – Dijo Christian – Será mejor que salgas Belikov. Ella no quiere decir nada de lo que dice.
Asentí – Por supuesto que sí, perdí a mi mejor amiga por su culpa.
Me fui de ahí antes de que pudiera escuchar los mismos reproches que me hago todos los días.
– ¿Roza…? ¿Eres tú? – Me acerqué lentamente a la mujer más hermosa que he visto en mi vida, con miedo de que fuera a desaparecer una vez que llegara a ella – Estas aquí…
Se giró a mí, al tiempo que sus cabellos volaron libres. La luz del atardecer la hacía lucir bellísima.
– Por supuesto que estoy aquí – Sonrió – No iba a perderme el día más importante de mi vida ¿o sí camarada?
Mis rodillas se debilitaron – Extrañaba que me llamaras así.
– ¿Tú me llevarás al altar? – Entonces, aprecié que vestía un elegante vestido blanco – ¿Crees que luzco bien?
Estaba desconcertado – ¿Altar? ¿Qué está pasando Roza?
Sonrió con alegría – Me caso Dimitri, hoy es mi boda y tú eres el padrino ¿Lo has olvidado?
¿QUÉ? – No puedes casarte Rose. Te amo – Supliqué.
– Camarada, eso fue hace tanto tiempo que ya ni siquiera lo recuerdo…
~•~
Desperté sudando frío – ¡Roza!
Reconocí mi habitación.
Fue solo un sueño, Dimitri.
– ¡No, fue una maldita pesadilla!
Arrojé las mantas y me levanté muy molesto – ¿Cómo pude ser tan estúpido? – Recorrí la cortina para dejar pasar los rayos del sol.
– ¿Cómo pude pensar que Roza no seguiría con su vida? Es libre de hacerlo, es joven, talentosa, hermosa y obviamente no tiene compromiso conmigo, con Adrián o con nadie.
¿Qué debo hacer?
Solo quiero una oportunidad, eso es todo.
Ring, ring…
¿Quién podrá ser a esta hora?
Tomé mi teléfono celular del estante y revisé el identificador de llamadas. Era un número que no reconocí.
Aun así respondí, podría tratarse de algo relacionado con la Guardia Real.
– Belikov.
– Muchacho, ¿cómo estás? Ha pasado tiempo.
CONTINUARA...
1 Croupier: repartidor de cartas.
2 Torun: "nieto" en turco.
¿Qué piensas? ¿Te gustó? ¿Ya te lo imaginabas? ¿Qué sucederá ahora?
Tun, tun, tun... :)
Agradezco infinitamente la respuesta que tuvo el capítulo anterior y tu continuidad para con la historia.
Me hace muy, muy feliz y me motiva a seguir creando.
El momento esperado está cerca, lo único que te puedo pedir es que no te lo pierdas.
Mil gracias por comentar y seguir.
¡Hasta dentro de ocho días!
Besos, Isy.
