¡Buenas!

Aquí les traigo el nuevo cap :3 ya es ley que tengo que actualizar este fic por lo menos una vez por semana, asi que eme aquí. Disfruten.


Capítulo 3.

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―¿Recuerdas qué fue lo último que hiciste?

―Una misión ―contestó. El médico seguía anotando cosas en aquella libreta que llevaba, pidiéndole que por favor fuese más específico con el recuerdo ―. Fui herido y… y no sé, a partir de ahí todo se vuelve muy confuso.

Desde el momento en el que había despertado fue abordado por enfermeras y doctores que intentaban evaluar qué tan grave había sido el daño neurológico que había recibido y si cabía la posibilidad que presentara secuelas, debido a que estuvo en coma durante un tiempo prolongado. Las preguntas que le hacían variaban entre información personal, hasta el reconocimiento de las personas y también sus memorias antes y después de la misión―a pesar de que después de la misión no recordaba mucho puesto que estaba muy ocupado muriendo―. El doctor había dicho que el grado del coma no había sido tan grave, por lo que entonces Sougo pensó que ya se podría largar de ese hospital de una vez por todas.

―¿Entonces ya se puede ir con nosotros? ―preguntó Kondo, que minutos antes yacía sentado en la única silla que ocupaba la habitación, destinada para los visitantes.

―Por ahora lo importante es la recuperación de la herida en el abdomen, y a pesar de que no parece presentar secuelas por el coma, pasará una noche más aquí para el seguimiento y mañana ya veremos.

―¿O sea que me quedo? ―no le gustó, sinceramente. Él ya se soñaba durmiendo en su cómodo futón en su habitación.

―Sí ―el médico siguió su camino hacia la puerta una vez había terminado de evaluar la evolución de la herida del castaño ―. Más tarde una enfermera vendrá a cambiar los vendajes.

Kondo se acercó a él, sonriéndole de forma amigable, mientras sus ojos le miraban con afecto ―No pongas esa cara, Sougo. Fijo mañana ya te dejan ir ―él era muy consciente del poco gusto que tenía el joven por estar internado tanto tiempo en un hospital ―. Y entonces celebraremos tu regreso con nosotros como se debe.

―Estoy tomando medicamentos, Kondo-san. No puedo beber alcohol.

―Yo lo bebo por ti, no te preocupes ―si el propósito del hombre mayor era sacarle una sonrisa, entonces lo había logrado.

―Bien ―miró hacia la puerta de la habitación que había sido recién abierta, revelando a Hijikata que traía unas bolsas en la mano ―. Pero Hijikata-san no está invitado.

Los ojos azules lo miraron con reproche. Hijikata casi se arrepentía por haber deseado que el canijo ese despertase de una vez por todas durante las últimas tres semanas. Cuando finalmente lo hizo, lo único que pudo pensar fue que sus vacaciones libres de intentos de asesinatos habían cesado, pues nuevamente el infierno había rechazado la presencia de Okita Sougo paseándose por ahí y lo había dejado con allí con ellos. Por algo reza el dicho que hierba mala nunca muere.

―Come ―dijo el pelinegro una vez estuvo cerca a la cama, depositando las bolsas que traía a un lado de Sougo ―. Estás tan pálido como un fantasma.

Bueno, tal vez su aspecto se debía a que estuvo inconsciente durante tres semanas y no había probado bocado de absolutamente nada durante ese lapso de tiempo. Hijikata era realmente idiota. Y luego le preguntaban por qué quería matarlo. Suspiró y tomó las bolsas inspeccionando su contenido. Cuando no sintió ningún olor extraño y confirmó que efectivamente sólo era comida―nunca se sabe, quizá Hijikata se vengaría por una de tantas cosas que él le hubiese hecho a lo largo de su vida―se dispuso a ingerir los alimentos. Hijikata entonces se excusó y dijo algo sobre ir a algún lugar a hacer quien sabe que―seguramente, iría a algún lugar en dónde pudiera saborear la nicotina que dentro del hospital estaba prohibida―.

Mientras comía, Kondo se dispuso a contarle todo lo que había pasado a su alrededor mientras él dormía profundamente. Le dijo que estaba un paso más cerca de conquistar a Shimura Otae―mentira, seguramente―dado que habían compartido bastante tiempo durante el estado de inconciencia de Sougo, puesto que la mujer venía a veces con su hermano menor y el jefe de la Yorozuya. De alguna forma, Okita sintió que el hombre le estaba agradeciendo el haber estado en coma, cosa que era completamente extraña. También le comentó que otras personas habían ido a visitarle, pero en ningún momento mencionó a quien inconscientemente él estaba esperando que mencionara.

Estuvo a punto de hacer la pregunta, pero se arrepintió en el último segundo, puesto que se replanteó la idea. Él no tenía por qué preguntar por ella. Es más, ni siquiera sabía si había vuelto de su travesía por el espacio intentado demostrar que ya no era una niña y que podía ganar dinero por su cuenta. Además, si ese fuese el caso, ella no se había molestado en ir a despedirse de él, por lo que tampoco sería extraño el que se hubiese molestado en ir a visitarle.

De todas formas, pensó luego, tampoco es que le importase mucho. Siempre y cuando volviera para él patearle el trasero, todo estaba bien.

Su mirada entonces vagó por la habitación, deteniéndose en la esquina, mirando el jarrón que tenía las flores marchitas dentro. Yamazaki le había dicho algo sobre eso; una persona que nadie había visto iba y le dejaba flores cada dos días. Era raro imaginar el hecho de que alguien extraño entrara a su habitación mientras él permanecía inconsciente, por lo que había preferido pensar que era alguien del Shinsengumi que deseaba que él se recuperara pronto.

―Kondo-san, ¿quién deja las flores? ―preguntó. Era realmente un tema trivial, pero la curiosidad le podía en ese momento.

El hombre miró en la misma dirección que Sougo, y entonces rio, porque lo sabía, pero quería que el castaño se diese cuenta por sí sólo. La chica de la Yorozuya no era especialmente sigilosa y la segunda noche que a Kondo le tocó cuidar a Sougo, ella había ido a dejarle flores y se había sentado a hablarle y hablarle sin parar, contándole las formas en las que lo haría morder el polvo, o sobre algún trabajo en el cual la Yorozuya estuviese inmiscuido, o simplemente se quedaba en silencio y lo miraba dormir. Kondo no le dijo a nadie sobre el descubrimiento que hizo puesto que, si Kagura procedía de esa forma, era porque quería que todo se mantuviese en secreto y, seguramente tampoco quería que alguien le dijese a Sougo cuando despertase que ella, su rival jurada, iba a visitarlo al hospital para llevarle flores.

―No sé ―respondió, fingiendo seriedad ―. Alguien a quien le importas mucho, seguramente.

Sougo si mucho le importaba a Kondo, el resto de miembros del Shinsengumi y, en contadas ocasiones, a Hijikata. ¿Quién más podría albergar ese sentimiento para con él? le era realmente difícil pensar en una persona aparte de las ya mencionadas.

La noche cayó entonces y con ella, la visita del Comandante del Shinsengumi se dio por terminada. Le había dicho que Hijikata esa noche se quedaría allí con él por si se le presentaba algún inconveniente. El inconveniente mismo era saber que el pelinegro se quedaría, pero bueno, tampoco estaba en posición de protestar―aún―.

Le fue realmente difícil encontrar una posición cómoda para poder relajarse, dado que estaba limitado de movimiento a causa de la herida que cruzaba lo largo de su abdomen. También estaba el hecho de que ciertas posiciones lo ahogaban, y entonces aquello lo haría toser, y el acto de toser le dolía porque debía utilizar sus músculos abdominales y en general, todo era una mierda. Estaba considerando seriamente el hecho de dormir de pie. Y, para acabar de completar el cuadro, le dieron ganas de orinar.

―Ojalá Hijikata se muera ―carecían de sentido sus palabras en ese momento, pero para él Hijikata siempre era el culpable de todo estuviese presente o no.

Se descubrió de la cobija, apoyó los pies en el frío suelo y consideró seriamente orinar en la cama cuando vio el camino al baño tan largo. Cuando estuvo a punto de levantarse, un ruido extraño proveniente del exterior le alertó. Como acto de reflejo buscó su katana, pero se recordó que estaba internado en un hospital y las armas allí estaban prohibidas. El sonido se escuchó una vez más, pero consiguió asociarlo con el crujido de las ramas de un árbol.

¿Había animales afuera?

Lo siguiente que Okita supo fue que, por la ventaba de la habitación asignada para él, entró lo que parecía ser una persona. El cabello largo y de color bermellón brillaba en contraste con la luz de la luna y el castaño no tuvo que ser un genio―que, modestia aparte, obvio lo era―para saber que era la China. ¿Por qué no entraba por la puerta como las personas normales? vale, ella no era una persona, era una Amanto, pero igual.

Y, en primer lugar, ¿qué hacía ella ahí?

Kagura olvidó como respirar cuando sus ojos azules se encontraron con los rubíes de Okita. ¿Por qué no estaba dormido? ¿Era sonámbulo? o ¿el muy tonto ya por fin se había despertado? No importaba qué mierda estaba pasando, ella tenía que idear una coartada o una forma de escapar y la tenía que idear ya.

El silencio sepulcral se hizo por lo que parecieron largos minutos, con ellos dos allí, sin hacer nada más que mirarse.

Sougo estaba dispuesto a ser quien lo rompiera preguntando qué era lo que ella hacía allí, pero en cuanto la Yato vio sus labios separarse para ejercer el acto del habla, inmediatamente, y con todas las fuerzas que tenía en ese momento, le tiró las margaritas amarillas a la cara, impidiendo así que él articulara alguna palabra, creando su forma de escape perfecta.

―¡Hey, maldita China!

Cuando escuchó el insulto, Kagura quiso devolvérselo, pero su dignidad estaba en juego―de todas formas tampoco es que le quedara mucha luego de haber sido descubierta―por lo que recurrió a la huida, tirándose por la ventana justo como la primera vez que estuvo en esa habitación.

El oficial se quitó los restos de flores―que habían colisionado perfectamente en su boca―y se dispuso a buscar a la bermellón con la mirada, más no la encontró. La muy cobarde había huido. Apretó las flores que tenía en la mano derecha. Cuando estuviese completamente bien, la haría morder el polvo por ir y tirarle a la cara…

Un momento.

Margaritas amarillas.

"―Kondo-san, ¿quién trae las flores?

―No sé. Alguien a quien le importas mucho, seguramente."

Okita esbozó una sonrisa cuando su cerebro llegó a la conclusión más obvia. Quién diría que Kagura sería la autora del misterio de las flores. Pero, lo que más le causó aquella sensación de satisfacción, fue el hecho de saber que ella se preocupaba por él.


Respuesta a los reviews:

Melgamonster: A mi me encanta que te encante :3 todos sabían quien era la de las flores, no era un secreto de talla internacional :v hay que pensar que la lastimada de hombro valió la pena xD por lo menos pudo cumplir el objetivo de dejar las flores. No quiero romperles el corazón...mentira :b si quiero.

Shiawase Day: Los truenos me dan miedo xc ojalá siga siendo tan veloz como ellos para actualizar. Si Madao aparece y no se le hace bullying, se perdería la homeostasis xD si, pobre Gin-chan la vejez pega fuerte. De hecho, se dice que es bueno hablarle a una persona en coma porque de alguna forma ellos escuchan, y me agrada que hayas mencionado ese detalle que quise dar a entender :3 nunca había visto a alguien tan dispuesta a dar todo porque su shipp sea feliz for ever and ever xD Gracias por comentar ^3^

Lira-Lira19: Era una especie de polémica xD bueno, si, Kagura debió haberle dejado al menos una cajita como agradecimiento por hacerla reaccionar :v ella es una Yato, un hombro dislocado no es la gran cosa para ella, más si es por consecuencia de ir a ver a su macho (?) gracias por el review :3

Bloddy Cherry: Kagura es muy sweet, es un alma bondadosa bajo toda su coraza de rudeza UuU pues el reencuentro oficialmente será en el siguiente cap, pero en este ya se vieron las caras xD gracias por el review.

Gabyru07: El comercial fue como la luz que descendía sobre Buda y le dio sabiduría xD Gin es un agradable sujeto. Siempre lo he dicho, siempre lo diré. El parque es un lugar sagrado para el OkiKagu. Madao no debe meterse con el sukonbu :v antes debe agradecer porque le hayan compartido un poquito de él xD muchas gracias por comentar.

Mumi Evans Elric: Ese comercial era muy convincente, tanto como las vendedoras de Avon xD los terceros (en este caso Gin y Kondo) siempre son los testigos y ven todo más allá de lo que se muestra. Ay, que lindo saber que te da alegría leerme :3 gracias a ti por leer y siempre dejar tu comentario *corazones*

StellaStars: El poder ver a su hombre lo vale todo (?) si, ciertamente las miradas de Kondo y Gin para con Kagura era por esa razón. Bueno, una explosión te vuelve caca, Sougo la está contando de milagro (el milagro llamado Hijikata :v). Gracias por comentar x3

hitorikitefa8: Es buena saber eso, a veces pienso que me quedan muy OOC. Gracias a ti por comentar.

Eso ha sido todo por ahora.

Nos leemos la próxima semana si mi universidad así lo permite xD

Se despide de ustedes Kiry, paz.