Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.

A excepción de algunos nuevos personajes.


Capítulo 10

Dimitri

Casi tres meses…

Tres meses de búsqueda, noventa días y noches de desvelos, auto-reproches y angustia.

Todo ese tiempo detrás de Ibrahim Mazur.

Quién iba a pensar que sería él mismo quien me contactaría, pagaría mi vuelo y me diría lo que tanto moría por saber… el paradero de mi Roza.

Me ofreció un trato que no pude rechazar, me dejaría verla con la condición de antes mantener una charla personal con él y… traicionar la confianza que fue depositada en mí.

En especial la de Janine.

Nadie, absolutamente nadie, puede saber que te vas – Dijo.

Confieso que no dudé en aceptar, hubiera sido un completo idiota de no haberlo hecho.

Sin embargo, eso no me impidió sentir remordimiento. Todos queremos encontrarla, saber cómo está y convencerla de volver. Su madre ha puesto mucho de sí en la búsqueda y yo no podía abrir la boca.

Y así fue, hice mi maleta y abandoné la Corte prácticamente en el momento en el que terminé la llamada.

Ahora me encuentro nervioso y ansioso como el demonio en mi camino a Turquía.

¡Pronto Roza! Espero me permitas reparar el daño que hice.

Esta vez no voy a dejarte ir, al menos no sin luchar.

*** *** Flashback

¡Belikov, tienes visitas!

Uno de los custodios habló desde la puerta de la habitación en donde estaba recluido, como el asesino que era.

La princesa entró seguida de un hombre al que no veía desde el día en que me gradué de Sn. Basilio.

¡Déjenos! – Habló con autoridad, mientras Lissa se sentaba frente a mí.

Algo en su semblante me indicó que lo que venía a decir no iba a gustarme. Porque si tenía que ver con Rose, yo no podía ayudarla.

No podemos Sr. Mazur. Nuestras órdenes son… – El moroi lo silenció levantando la mano.

Entonces uno de sus guardianes, el más veterano, se acercó al custodio y lo llevó a la salida – Nosotros nos encargamos – Cerró la puerta al salir.

Ibrahim Mazur se mantuvo de pie junto a Lissa – ¿Cómo estas Dimitri? – Retorcía las manos con evidente nerviosismo.

Dejé mi occidental a un lado – Estoy bien – Cómo si fuera cierto, pensé – ¿Qué puedo hacer por ti, princesa?

Alisó su falda un par de veces ¿Será que la tiene amenazada?

– Recuerdas que dijiste que me ayudarías con cualquier cosa que necesitara – Asentí, esto no iba bien – No quiero que pienses que me debes algo, ya lo sabes. Pero de verdad necesito de tu ayuda, se trata de Rose…

Negué con la cabeza. Odiaba decepcionarla, detestaba no ser capaz de ayudarla o a Rose.

¡Carajo! Me odiaba a mí mismo.

También recuerdo haberte dicho que me pidieras cualquier cosa que no tuviera que ver con ella.

Vi súplica en su mirada – Pero Dimitri, sabes que es inocente. No podemos no hacer nada, tenemos que ayudarla porque…

El hombre le colocó una mano sobre su hombro izquierdo – Vasilisa, permíteme hablar con él.

Lo miró incierta, parecía renuente a dejarme con el moroi – Yo…

No te preocupes querida – La ayudó a levantarse y la instó a salir; ella me dio una última mirada de preocupación. Desconocía cuál era su papel, Rose lo mencionó en Rusia ¿Pero que hace aquí? ¿Le deberá algún favor? – Ha pasado tiempo, muchacho – Habló antes de volverse a mí – ¿Sabes a qué he venido, verdad?

Creo que sí – Respondí tentativamente.

¿Y qué es exactamente lo que crees? – Tomó el asiento que ocupó Lissa.

Suspiré – Que por fin ha venido a cobrar la deuda que tengo con usted.

Llamaron a la puerta e inmediatamente entró el mismo guardián con dos tazas. Se las entregó a Mazur y este, una a mí.

– Espero que no hayas olvidado el secreto de un buen chocolate – Sonrió antes de beber un poco – Y te equivocas, ese favor hace mucho que quedó saldado.

Estaba confundido, Zmey no perdona las deudas. Y estaba completamente seguro de que la mía no había sido liquidada – No comprendo.

El día que me buscaste para pedirme que alejara a tu padre. El verte tan joven y con los golpes frescos, no sé, vi algo que me motivó a mantener un ojo en ti. Desde ese día supe que llegarías a ser alguien muy importante y respetado. Impecable en la escuela, el primero de la clase y tenías el coraje para defender a tu familia, así fuera del mismo hombre que te dio la vida.

– Nunca entendí porque no me reclamó el día de la graduación – Confesé – Estaba seguro de que me pediría unirme a su seguridad, jamás faltó a una de las exhibiciones de combate.

Consintió – Y eso es lo que pensaba hacer, así es como iba a cobrarme el favor. Pero hubo algo que me detuvo, una fuerza que me convenció de dejarte libre para custodiar al joven Zeklos. Quién diría que años después y sin necesidad de reclamarte nada, saldarías la deuda conmigo – Estaba más confundido – Cuando envié el anónimo a Sn. Vladimir con la ubicación de las chicas en Portland, jamás me imaginé que serías tú quien devolvería a mi hija a la Academia.

¿SU QUÉ? – Mi tono era de asombro total.

Rose era la hija de Ibrahim Mazur. Descendiente del tan temido, Zmey.

Sonrió con orgullo – Por tu expresión diría que ahora entiendes muchas cosas, ¿eh muchacho? – Bebió su chocolate – Como decía, la regresaste sana y salva; abogaste por ella para después convertirte en su mentor; la salvaste de morir a manos de la niña Dashkov; la encontraste en Spokane y la convertiste en una de las mejores guardianas. Como verás, pagaste el favor y con creces. Sin mencionar que tu madre me ha salvado la vida en algunas ocasiones y la de ella también – ¿Mi madre salvó a Rose? ¿Cómo? Su ánimo cambió – No voy a pretender que sé por lo que pasaste, debió ser difícil, pero ahora soy yo el que te pide ayuda.

No podía creer nada de lo que escuchaba, es que sencillamente era… ni siquiera sabía cómo describirlo.

– ¿Qué puedo hacer?

Sabes lo que le sucede a los que son acusados de traición, sobre todo a los dhampir. Estoy seguro que la condenarán sin juicio y si le dan uno, no será a su favor. Tengo que comprarle tiempo para poder obtener evidencia sólida que la ayude a limpiar su nombre y lo último que necesito es tenerla encarcelada. Y tú muchacho… eres la opción más lógica. Prácticamente sigues en detención y muchos saben que ella arriesgó su vida para salvar la tuya. La fuga será creíble. Belikov, necesito que la saques de aquí.


– Estamos por aterrizar – Una azafata se aproximó, sacándome de mis recuerdos – Lo estarán esperando en la sala A del aeropuerto – Sonrió con cortesía.

– Gracias – Abroché el cinturón de seguridad, mientras admiraba la ciudad por la ventanilla.

La terminal estaba abarrotada por familias despidiendo a sus seres queridos, madres dando la bienvenida a sus hijos, amigos emprendiendo aventuras y amantes que tenían que decir adiós.

Me encontraba recogiendo mi equipaje cuando sentí miradas sobre mí. Di la vuelta y vi a dos guardianes acercándose.

Por su apariencia bien podrían trabajar para Mazur. El rubio tenía los característicos rasgos rusos y a pesar de vestir como todo tutor, sus ropas parecían bastante costosas. El otro, era un pirata como bien había descrito Adrián.

– Guardián Belikov – Asentí – Soy el Guardián Ivanov y este es mi compañero, Guardián Atayán – Les ofrecí la mano, pero este último se limitó a dar la vuelta y a emprender el paso – Olvida sus terribles modales, él es así – Habló en ruso – El jefe nos envió, somos tu escolta – Me guio hasta una ostentosa limosina negra, no podía creer que Zmey hubiera mandado este tipo de vehículo por mí – ¡Por cierto, bienvenido a Estambul!

~ • ~

Las avenidas son muy concurridas y pintorescas, puedo apreciar mucha de la exoticidad de Rose en la colorida arquitectura. Ella encaja perfectamente con el lugar, es una belleza turca.

Cuando estuve aquí con Janine no consideré nada de esto porque toda mi atención se consumía en encontrar a su hija.

Ahora tengo la certeza de que voy a verla, voy a reencontrarme con mi Roza.

Una hora y media después, me hallaba frente a la misma reja dorada que fuimos incapaces de atravesar hace días.

Se abrió y comencé a sentir la típica reacción que experimenta mi cuerpo cuando tengo cerca a Rose ¡Está aquí! Literalmente la percibía.

– El jefe te recibirá en su despacho.

Bajé del vehículo y tomé todo a mi alrededor, realmente era una fortaleza.

La casa, si se le puede dar el distintivo, parecía el palacio de un sultán, y estaba rodeada por varias casetas de seguridad y mucha vegetación que la oculta de las miradas indiscretas.

Una fuente de piedra blanca adornaba el centro del jardín.

De pronto, fue como tener una de las visiones de mi abuela… supongo. Se abrió la puerta principal y varios niños salieron corriendo a mi alrededor, pero en un parpadeo la imagen se desvaneció.

No pude pensar mucho en ello porque la puerta realmente se había abierto y el guardián que siempre había visto acompañando a Mazur, estaba ahí.

– ¡Dimitri! ¿Cómo estuvo tu vuelo…? ¿Puedo tutearte? – Consentí estrechando la mano que me ofreció – Soy Pavel, pero lo más probable es que no te acuerdes de mí. Eras muy joven cuando nos conocimos. Aunque llegué a presenciar varios, sino es que todos tus combates en Sn. Basilio.

– Recuerdo – Respondí, el hombre parecía agradable y por alguna razón me brindaba confianza – Sin embargo, desconocía su nombre Guardián Mazur.

Desestimó mi formalidad – Es solo Pavel. Acompáñame es por aquí – Entré temeroso, lo admito. Temía encontrarme con Rose y no saber cómo reaccionar o qué decir. Había escrito y ensayado un discurso, que ya no recordaba – No te preocupes, no está…

– De hecho, no sabe que tú estás aquí – Mazur salió del que creí era su despachó – ¡Bienvenido a mi humilde hogar! – Hizo una pausa y miró a su alrededor – Disculpa el desorden, muchacho – Había cajas esparcidas de equipo para gimnasio – Esta antes era una casa decente, pero desde que tengo a Rosemarie conmigo, no ha dejado de malgastar en juguetes y en instructores de todo tipo de combates. Se transforma en una máquina de matar.

Eso no sonaba como a Rose – No se preocupe – ¿Qué se supone de bebía decir?

– Pues ya que cumpliste con cada una de mis peticiones, entra y ponte cómodo – Y así lo hice.

Pavel nos siguió cerrando la puerta. Me ofreció una bebida, no obstante preferí agua – Por dónde iniciar… – Zmey se sentó detrás de su escritorio y nosotros frente a él.

Tomé la iniciativa. El hombre no me intimidaba, al contrario, lo respetaba. Quizá es debido a la tranquilidad que le brindó a mi familia.

– ¿Por qué yo? Soy la última persona que ella quiere ver. La ayudó a escapar sin dejar rastro y de repente me llama y me dice que me dirá dónde se encuentra… ¿por qué yo?

– Porque creo que eres el único que puede evitar que cometa una locura y sé que tu interés es más que personal ¿O me equivoco? – Se cruzó de brazos.

Ya no había razón para negarlo – No, no lo hace. Dígame, ¿Rose está en problemas?

– Sí, no, probablemente… – Suspiró – Te aseguro que los habrá y de sobra. Pero eso ya te lo contará Rosemarie si aceptas lo que voy a proponerte – Apretó el puente de su nariz – A grandes rasgos, lidera una misión que no abandonará por nada del mundo. Acepté apoyarla para evitar que se le fuera de las manos; infortunadamente la situación fue crítica desde el comienzo. Alguien está detrás de ella, un poderoso strigoi al que llaman kuru'l y del que prácticamente sabemos nada – Eso era mucho decir para alguien como Zmey – No me preguntes cómo o por qué, solo te puedo decir que aceptó tener un custodio, muy a su pesar. Le ofrecí varios elementos de seguridad sabiendo que los rechazaría y apostando en que cedería con solo uno…

– … y tú eres ese uno – Concluyó Pavel.

– ¿Tan malo es? – Le pregunté, intuí que no disfrazaría la verdad.

Quiero decir, protegería a Roza con mi vida. Sin embargo, actuábamos a sus espaldas y eso ya iba en nuestra contra.

De hecho, se avecinaba un infierno.

El guardián asintió – Lo ventajoso es que conoces las posibles consecuencias; mi sobrina puede llegar a ser bastante. No obstante, – Prosiguió – considera el mérito que hay para ti con este plan: la mantendrás a salvo y eso te dará la oportunidad perfecta para estar con ella y redimirte.

– De acuerdo, acepto.

Mazur parecía satisfecho con mi determinación – ¡Perfecto, hablemos del pago! – De un cajón sacó la chequera.

Decir que estaba sorprendido sería poco – Señor, ya conoce cuál es mi interés con su hija. Por lo que me niego a cobrar por proteger a la mujer que amo – Lo dije.

– Y no esperaba menos de ti, muchacho – Sonrió a su hermano – Pese a ello, tienes una obligación en Rusia y me gustaría que siguiera cumpliéndose.

Pavel volvió a intervenir – Olena es una buena mujer y amiga nuestra.

Mazur retomó – Y dado que estarás protegiendo a mi familia, yo tendría que hacer lo mismo por la tuya. Además, no te estoy pidiendo opinión. No obstante, quiero aclarar algo… – Aquí vienen los reclamos – Te daré tantas oportunidades como sean necesarias para redimirte, pero solo mi hija decidirá. Y podrás enojarte y hasta sentirte traicionado, pero tienes que comprender que Rose cree estar haciendo lo mejor.

Era justo, jamás haría nada que Rose no quisiera. Aunque, ¿por qué habla de traición? – Gracias.

Se puso de pie – ¡Bueno… fue genial ponerse al día! Pavel te llevará a tu habitación para que te instales y te refresques. Te dará algunos detalles y después enfrentaremos a Rose. Te deseo suerte muchacho, la vamos a necesitar – Estreché su mano – ¡Ah, y Belikov! Si vuelves a ser la causa de su dolor… bueno, lo dejo a tu imaginación.


– No le hagas mucho caso a mi hermano, hijo. Le gusta llevarse toda la atención y sentirse temerario – Llegamos a una habitación – En la casa solo vivimos mi hermano, Rose y yo. Y ahora tú. La servidumbre y los guardianes tienen sus propios alojamientos.

El lugar era enorme para un solo hombre – Gracias, pero no es necesario. Puedo dormir con el resto de los guardianes.

Pavel negó – Eres muy noble para haber caído en esta familia – Sonrió ¡Claro! Si es que mi Roza me quiere de vuelta – Además, permanecer en la casa te da más oportunidades de acercarte – Me entregó las llaves del cuarto – Hay algo más que deberías saber…

Parecía indeciso – Continúe, le aseguro que puedo manejar cualquier cosa.

– Y no tengo duda, pero esto no estaba previsto. La misión te la explicará Rose… espero – Suspiró pesadamente – Lo que hay que saber, es que parte del plan cosiste en ofrecer una fiesta para presentar ante lo peor de la sociedad a la primogénita de Zmey y esto ha traído cierto interés…

¿Cierto interés? ¿Lo peor de la sociedad? – No estoy comprendiendo.

– No hay forma de decir esto, así que simplemente lo diré – Mantuve mi mascará – Han llegado varias… bastantes propuestas procedentes de las grandes familias de la mafia mundial – Me miró cauteloso – Pidiendo un acuerdo matrimonial.

¡Propuestas matrimoniales! – ¿QUÉ?

Pavel caminó hacia la puerta – Esa fue nuestra reacción. Jamás imaginamos que buscarían una alianza con Zmey, les da igual si para ello venden a sus hijos – Giró la perilla – Son tan cínicos que los mandan personalmente con las dotes – Necesito sentarme – Te dejaré descansar y ordenar tus ideas. Vuelvo en un rato, te llevaré con ella y prepárate hijo, nos espera un cataclismo.

Se fue dejándome hecho un desastre natural.

Mazur acababa de contratarme como escolta para su única hija; la parte positiva es que seguía respirando después de confesarle mis sentimientos por ella. Quien actualmente se encuentra en peligro debido a una misión que desconozco, pero que ya pinta fatal.

¿Qué pretendes Roza?

Voy a vivir bajo el mismo techo que ella, a unos cuantos pasos y estoy a nada de volver a verla.

¡Ah! y le llueven propuestas matrimoniales de sujetos que pueden darle el mundo entero a sus pies. Quizás motivados por la conveniencia, pero eso da igual.

¿Qué voy a hacer?

Definitivamente no concebía nada de esto. Todo lo que deseaba era tirar de ella en un gran abrazo, seguido de un beso apasionado y un te amo para siempre. Sin embargo, Rose no me aceptará ni la hora del día.

Así que tengo que conformarme con solo verla. Supe que sería difícil, pero este panorama es completamente adverso.


Rosa


¡Hola Rosemarie!

Me giré bruscamente para ver a… – ¿Señorita Karp?

Sus ojos se abrieron – ¿Rose? Cómo, tú… – Su vista clavada en mi vientre.

Instintivamente me llevé las manos a esa zona. Cómo si pudiera ocultárselo de su visión espiritual – Yo… – Estaba muy nerviosa.

Su expresión se suavizó – ¡Es maravilloso, Rose! – Me abrazó en medio del patio central de Sn. Vladimir – ¿Sabes lo que significa?

Negué – ¿Lo sabe? Quiero decir, el padre es…

Dimitri, un dhampir – Confirmó – Sí, veo un poco de sus auras ahí. Aunque esto lo cambia todo. No me malinterpretes Rose, sigue siendo un milagro; los alcances de espíritu son inconmensurables. Sin embargo, debes tener cuidado. Si esta información llega a oídos incorrectos… – Sentí escalofríos – … tú y tu bebé correrán grave peligro.

Lo sabía, por alguna razón desde que descubrí que estaba embarazada supe que mi bebé podría correr con ese destino – ¡Antes muerta!

Estoy aquí porque me ofrecí voluntaria para descubrir tu paradero. No obstante, pienso guardarte el secreto hasta que averigüe un poco más – Señaló la biblioteca – Recuerdo haber leído algo en unos manuscritos muy antiguos, pero ahora me es imposible tenerlos.

Gracias – Suspiré entrecortadamente – Necesitaba que alguien que manejara espíritu me diera la razón. No voy a mentir, no estoy tranquila. Pero le juro que a mi bebé nadie lo toca.


Estos días habían sido muy estresantes para todos. Mi baba no deja de preocuparse por mí y Pavel no es diferente.

Durante las pesquisas con el equipo hemos recogido migas de pistas y siento que no avanzamos. Llamamos la atención con las muertes múltiples y el enemigo nos lleva un abismo de ventaja.

Sumándole a esto las ridículas peticiones de matrimonio, ¿cómo puede darse este tipo de cosas en pleno siglo veintiuno?

Esos moroi ni siquiera saben que la hija del poderoso Zmey es una dhampir. Cuando lo descubran será épico.

Sin mencionar que comienzo a experimentar las malditas náuseas matinales y un poco el vértigo.

Y la visita de la señorita Karp no hizo mejor las cosas.

He tenido que recurrir a Sasha y a sus clases de yoga para acallar mi ansiedad y eliminar la tensión. Atayán ha desarrollado un modo de combate en el cual Shadow es mi apoyo principal. Lo sé, parece loco. Sin embargo, ha sido muy productivo. Me alerta con sus ladridos y gruñidos. Mientras atacó aéreamente, él protege mi zona media y trabaja a nivel del suelo ¡Somos un equipo!

También he notado que desde hace tres días, Abe y mi amca están raros. Tal vez sea por la visita de la abuela… ¡uff! No sé, tengo tantas cosas en la cabeza que lo que menos quiero es agregar nada.

– Llegamos Buffy, esperaremos aquí.

– ¿Te encuentras bien? – Preguntó Denis.

Asentí y salí del vehículo – No tardaré… – Me aproximé a la pintoresca casa y timbré.

– Rosemarie, llegas tarde.

Le sonreí a la mujer – Ya me conoce Dra. Olendzki.

Pasamos a la sala – Realizamos los exámenes que pidió tu padre y ya tengo en mi poder todos tus archivos médicos de la Academia – Me informó John, el esposo de la mujer que me atendió desde mi primer corte en el jardín de niños, hasta el día que me fracturé el tobillo a causa de una mente retorcida.

– ¿Y? – Necesitaba conocer los resultados.

– Tu embarazo es tan normal como el de cualquier dhampir de tu edad – Pude respirar mejor – El bebé se encuentra sano y en crecimiento. Sin embargo, no puedo realizarte un ultrasonido ya que no ha llegado el equipo necesario.

– ¡No se preocupe doc! Para el ultrasonido vendré con el viejo… hablando de él – Cambié mi tono, puede que no haya crecido con el hombre, pero ya lo conocía como a la palma de mi mano – Espero que no los haya intimidado para tratar mi caso y sobre todo para guardar silencio.

Me ruboricé, tal vez John no conocía a Dimitri, pero su esposa sí. Confesarle el nombre y género del padre de mi hijo fue un gran reto, me moría de la vergüenza.

Extrañamente, algo en su expresión me confirmó que ya lo sospechaba.

Quizás no fuimos tan cuidadosos en Sn. Vladimir.

Fue ella quien respondió – Admito que recibir una llamada de Ibrahim Mazur a media noche, intimida a cualquiera. No obstante, su llamado fue una petición, no una orden Rose.

Sonreí – Es bueno saberlo.


– ¿Y bien… cómo te fue? ¿Qué dijeron? – Denis conducía y Zedrik era el copiloto.

Me encogí de hombros – Que coma todas mis frutas y verduras.

Los chicos rieron – ¡Cómo si pudieras dejar los donuts!

– Nadie habló de abandonar mis preciadas rosquillas.

Después de un tramo de carretera...

– ¿Y ahora, a dónde? ¿Qué quieres hacer?

Me solté el cabello – Vamos a casa, estoy de humor como para un poco de entrenamiento al aire libre.

Pedí nuevo equipamiento que moría por usar. No es que estuviera abusando de Abe, realmente creía que era momento de cambiar el área de los guardianes y abastecer de mejores recursos.

Se aproximaba una batalla, teníamos que estar preparados.

Llegué a casa y experimenté un escalofrió que hace tiempo no sentía. Lo ignoré puesto que no era posible y prácticamente corrí a mi habitación para cambiarme a mi ropa de entrenamiento.

Pregunté por mi padre, pero al parecer se encontraba en una importante reunión en su despacho. Tuve la intención de ir y averiguar, pero me arrepentí en el último minuto cuando vi a los muchachos esperándome en el jardín.

– Comencemos – Indicó Amir – Zedrik, tú atacarás a Rose por la derecha; Denis por su izquierda; Lev la asechará desde lo alto del árbol; Artur sostendrá el arma y Sasha…

– Los observa cómodamente desde aquí – Interrumpió el ruso, mientras reposaba en un camastro y comía como de costumbre.

Tomé la pashmina y comencé a vendar mis ojos – Cuando llegué el Apocalipsis zombi strigoi, no vengas a nosotros, Alexander.

Refunfuñó Sasha, odiaba que usáramos su nombre – Casi perfecto, pastelito. Pero te sigue fallando la pronunciación; el ruso no es un idioma para todos, por ser uno de los más complicados del mundo – Percibí su tono triunfante.

– También lo son sus habitantes. Conozco a dos o tres que son un dolor en el culo ¡Ahora chico! – Murmuré.

Y entonces Shadow corrió hacia él y le arrebató su mantecado – ¡Maldita bestia pulgosa! Un día de estos te daré veneno para ratas y veremos quién reirá al último – El cachorro gruñó mientras se ponía en posición de defensa.

– ¿Te das cuenta que le hablas a un animal, verdad? – Se burló Zedrik.

Atayán chifló, atrayendo nuestra atención – ¡Concéntrense! A la cuenta de tres, saben lo que tienen que hacer ¡Uno… dos… tres!

Lo primero que sentí fue a Shadow acariciar mi pierna derecha, era su manera de decirme que estaba preparado. Después, todo era adrenalina. Sentía las ráfagas de aire de los golpes que mis compañeros me lanzaban, pero el tipo de ladrido que emitía el lobo me alertaba de dónde provenía el golpe para esquivarlo y contraatacar.

Uno a uno fueron cayendo mis adversarios. De pronto, comencé a sentir que se me movía el suelo – ¡Zedrik, con un demonio! Sabes que no soy muy estable en estos días ¡Voy a patearte el paliducho trasero moroi que tienes!

Escuché risas – ¡Claro Buffy, lo que digas! – Shadow gruñó, se encontraba detrás. A unos seis pasos de mí… si tomó vuelo y le lanzó una patada alta, le reventaré toda la cara.

Sonreí – ¡Uh, oh! ¿Por qué sonríes? ¡No lo hagas, me da no sé qué!

Estaba por lanzarle el golpe mortal cuando volví a sentir aquella sensación que invade mi cuerpo y nubla mis sentidos cada vez que tengo a Dimitri cerca.

Pise mal y comencé a caer hacia un costado para no desplomarme sobre mi cachorro. Iba a besar el suelo cuando sentí dos brazos evitar que lo hiciera.

¡Demonios!


Dimitri


– Se encuentra en el jardín, practicando.

Seguí a Mazur y a Pavel. Mi corazón iba por delante de los tres, casi fuera de mi pecho. La siento… muy cerca – ¡Que Alá nos ayudé!

Vi a los guardianes que me recogieron del aeropuerto, con ellos había tres dhampir. Uno me pareció conocido, pero no profundicé puesto que mi atención se fue al moroi que sostenía entre sus brazos a mi Roza.

¡Mi Roza!

– ¡Santos cielos, Buffy! ¿Qué pensabas hacer allá abajo?

Estalló en risas, ella se rio del comentario poco divertido ¿Por qué me sentía tan celoso?

Respira Belikov, no te adelantes y mandes todo al carajo. Se quitó la venda de los ojos, pero el sujeto no la liberaba – ¡Cállate Esbra!

Mazur se aclaró la garganta y seis pares de ojos se posaron en nosotros, todos menos los de ella.

La vi tensarse, no quería volver la mirada – Kiz… – Comenzó el hombre – … tu escolta ha llegado.

Levantó sus hermosos ojos marrones y sentí cómo todo el peso del mundo fue liberado de mi espalda.

Estaba tan feliz que mis celos desaparecieron, como lo demás a nuestro alrededor.

Por favor, Roza. Te a… – ¡Hola, Guardián Belikov!


Disculpa la tardanza, no creas que la estaba haciendo de emoción. Pero hasta ahorita tuve oportunidad de publicar.

Llegó el día esperado, ¿qué te pareció? Al fin se encontraron, muero por leer tus comentarios.

Sabes que me motivas a seguir escribiendo y a buscar mis tiempos para hacerlo.

Gracias por leer y nos vemos pronto.

Saludos, Isy.