¡Hello!

Si, sé que me tardé y mucho, pero como estaré de vacaciones a partir del viernes oficialmente, tendré más tiempo para escribir.

Sin más que añadir en esta sección, los dejo con el capítulo.


Capítulo 4.

.

.

.

Había salido de una cama para meterse en otra. La diferencia era que, en la que ahora estaba acostado haciendo nada, le pertenecía. Su regreso sano y salvo―figurativamente―había sido motivo de celebración para el Shinsengumi, tal y como lo había dicho Kondo. Tan así fue que incluso Sougo pudo sentir que en realidad si lo extrañaban, y que sinceramente esperaban que él se mejorase. Cosa rara, porque hasta dónde él creía, la gran mayoría le tenía miedo por sus "bromas" no tan inocentes.

La fiesta duró toda la noche, y los distintos miembros de la organización policíaca bebieron hasta caer muertos―o dormidos, que vendría a ser lo mismo―. A la final Okita llegó a la conclusión que su regreso sólo era una especie de excusa que habían utilizado para beber hasta hartarse.

Dado que él fue el único que no probó trago de nada etílico, a la mañana siguiente de su llegada al cuartel era el único ser humano en pie. De eso se dio cuenta luego de que se despertó y llamó a alguien, quien fuera, para que lo ayudase a ponerse de pie y poder ir al baño. No le gustaba tener que depender de nadie, pero la herida en su abdomen era tan grande y profunda, que le imposibilitaba un poco ejercer las acciones por su cuenta. Cansado de esperar, decidió levantarse por sí sólo. Le llevó quince minutos, una que otra maldición a causa del dolor y un ardor fuerte proveniente de la herida para poder cumplir con su propósito.

Una vez estuvo aseado y con su vestimenta típica para los días que no usaba uniforme―cosplay de Rurouni Kenshin o no, le valía―y más o menos decente, salió a paso lento de su habitación al salón principal, encontrándose con un montón de hombres apilados durmiendo, ahogados de borrachos. Si no hubiese sido por su limitación física, le hubiese hecho sin duda alguna una broma guarra a Hijikata, que dormía cerca de las piernas de Yamazaki. Aun así, le tomó una foto con su teléfono celular, porque no sabría cuando la podría usar para chantaje. Además, si quería hacerlo más indecente, siempre existían las nuevas tecnologías que editaban fotos.

Salió al patio del lugar y, después de meditar si aguantaría salir a las calles de Edo o no, se dispuso a caminar fuera del cuartel. No era muy prudente hacer lo que estaba haciendo porque existía el riesgo de que la herida se reabriera, pero sentía que si no hacía nada más aparte de estar tumbado en el futón, se volvería loco. Se detuvo a descansar en una panadería, dónde compró uno que otro aperitivo dulce y después emprendió el camino nuevamente hacía dónde lo llevasen sus piernas.

Cuando sintió que el dolor se volvía cada vez más punzante y lo asfixiaba, detuvo su andar y se quedó descansando en el puente, abriendo la caja de dulces que había comprado y comiendo uno.

―Antes sabían mejor ―se dijo a sí mismo, y recibió una respuesta que llegó en forma de maullido.

Giró su cabeza hacia la derecha y se encontró cara a cara con un pequeño gato negro, que lo miraba atentamente. O bueno, no lo miraba a él; miraba más bien lo que estaba masticando. Luego de comerse dos aperitivos más bajo la atenta mirada del felino―que hasta baba se le estaba cayendo―decidió compartirle la mitad de un pastelito. El gato por poco y le arranca la mano.

Entonces, a lo lejos―o bueno, no tan lejos―, escuchó un grito espartano.

―¡Gin-san, allí está el gato!

―¡Cógelo, cógelo!

―¡Ya lo tengo, Gin-chan!

Y luego algo parecido al correcaminos―o más rápido―pasó justo por el lado de Okita, que quedó asombrado por la gran nube de polvo que se había formado a su alrededor. Cuando la cortina de tierra se disipó, Sougo pudo apreciar al felino en medio de un par de…atributos muy grandes. Él levantó su cabeza para mirar a la persona que tenía al gato en su poder.

―Ah, China ―dijo en reconocimiento.

La mujer que acató al apodo nombrado miró al hombre frente a ella. ―Ah, Sádico.

Y después un ambiente pesado se formó, porque no hubo insultos, ni golpes, ni palabras ofensivas o algún tipo de burla. Sólo estaban allí, mirándose. Incluso el gato empezaba a preguntarse qué era lo que pasaba y por qué se había formado de repente aquella tensión tan palpable.

―Bien hecho, Kagura ―felicitó Gintoki una vez llegó a la escena ―. Te daría un aumento si fuese un jefe generoso, o si en realidad nos pagaran como para darte un aumento.

―Por lo menos admites que eres un pésimo jefe ―escupió Shinpachi en reproche. Luego miró al castaño ―. Okita-san, que bien que estés mejor.

―Si. Ya no necesitaré el discurso que daría en tu funeral ―expresó el de la permanente, sacando una hoja arrugada del bolsillo y botándola por ahí.

―Gin-san, ese tipo de cosas no se dicen.

―¿Qué? él debe estar acostumbrado a escuchar cosas peores. Además, la sinceridad es una gran virtud y me enorgullece decir que yo la poseo.

―Eres la persona más mentirosa que conozco.

―¡¿Cómo puedes decir eso?! Siempre digo la verdad, ¿no, Kagura? ―Gintoki miró a la bermellón, pero parecía que se había vuelto boba o algo, porque lo único que hacía era mirar al Capitán roba-impuestos ―. ¿Kagura?

En realidad, la Yato hacía tiempo que se había desconectado del mundo. Quería dejar todo el asunto de las flores en el hospital y de que fue descubierta de una forma embarazosa por el estúpido chihuahua, en el olvido. Por eso, había decidido que, a la menor burla, frase o lo que sea que emitiese Okita referente a ese tema, ella lo patearía. Y, por esa razón se había quedado quieta mirándolo. Estaba esperando que el Sádico hiciese lo que mejor sabe hacer; ser un sádico.

Y Sougo, bueno, él estaba en algo así como entre la espada y la pared. Una parte de él―que era el 95%―quería molestar a Kagura; burlarse de ella, como siempre lo hacía, porque se había dado a la tarea de llevarle flores, de visitarlo y todas esas cosas que los verdaderos rivales no harían. Pero, por otro lado―ese 5% restante―quería agradecerle el gesto porque, carajo, le gustó. Le gustó sentir que, de alguna forma, él era importante en la vida de la joven Yato. Le gustó generar ese tipo de preocupación en ella que, él creía, estaba reservado para los más allegados a ella―como el Jefe o las gafas parlantes―.

Así pues, y luego de una meditación interna, Okita decidió hacerle caso a esa minoría de porcentaje. Las buenas acciones que las personas tenían para con él, se agradecían. Mitsuba siempre se lo había dicho.

―China, por lo del hospi ―no pudo terminar porque en seguida el gato había sido estampado contra su cara.

Eso le pasaba por pendejo. Definitivamente no podía ser bueno.

¿Desde cuándo la tonta China ilegal había desarrollado ese gusto por tirarle cosas al rostro?

Flores.

Gatos.

¿Qué seguía?

―¡Olvídalo, bastardo! ¡Si vuelves a mencionar algo sobre eso para molestarme, voy a meterte mi sombrilla por el trasero! ―le gritó Kagura, con el rostro rojo por la ira, o la vergüenza, o quizá ambas.

―Oh ―canturrearon Gintoki y Shinpachi, asombrados. Era como ver una telenovela en vivo y en directo.

El pobre gato, asustado de la vida, se había aferrado con sus garras al rostro de Sougo. Cuando el castaño logró quitarse el animal de la cara, procedió a tirarlo al agua.

―¡NO! ―gritó el trio de la Yorozuya al ver al felino escaparse nuevamente. Ahora tendrían que buscarlo por todo Edo, otra vez.

―Ah, ¿lo necesitaban? qué pena ―dijo Sougo, sin realmente sentir remordimiento por lo que acababa de hacer ―Bueno, espero que su búsqueda sea fructuosa ―empezó a caminar, pasando de largo a las tres personas.

―¡¿A dónde crees que vas, bastardo?! ―Kagura, cegada por el enojo, olvidó que tal vez el joven seguía convaleciente. Que, el hecho de que estuviese andando por ahí, no significaba que estuviera del todo bien. Olvidó el hecho de que él era un humano y como tal, su recuperación era más lenta.

Así que fue por eso que lo tomó con fuerza―porque en términos de fuerza, ella era la más―del brazo y lo hizo devolver, estampillándolo contra el suelo. En su cabeza, aquella hazaña era más impresionante, pero cuando lo vio quejarse realmente de dolor, una punzada de culpabilidad la abordó.

Él nunca se quejaba y si lo hacía, era porque realmente le dolía.

Y ella era la causante de ese dolor.

Okita parecía muñeca de trapo, descociéndose por el mal uso. Para su muy mala suerte, justo allí tuvo que darle aquella sensación sofocante de ahogamiento y tuvo que toser. Se tapó la boca con el antebrazo y enterró las uñas en las palmas de sus manos para intentar mitigar el dolor en su abdomen.

―Hey, Okita ―que el Jefe le llamara por el nombre que era y no por cualquier otro debía ser mala señal. Seguro se veía de la mierda.

Tomó grandes bocanadas de aire y, después de que sintió que podía respirar correctamente, miró a Gintoki, que le estaba extendiendo una mano para ayudarlo a ponerse de pie.

―¿Todo bien? ―le preguntó el peliplata, una vez estuvieron frente a frente.

―Sí.

―¿Seguro? ―cuestionó Shinpachi.

―Sí.

―Bueno, entonces nosotros nos vamos por el gato ―anunció Gintoki ―. Adiosito, Souichiro.

Sougo asintió y, en cuanto se giró para mirar a Kagura, se arrepintió.

Aquellos ojos azules expresando culpabilidad no los sacaría tan fácilmente de su mente.


Y esto ha sido todo, por ahora.

Si bien el segundo encuentro se dio, en el siguiente capítulo se encontrarán, oficialmente, solos :v puede que hablen, puede que peleen, aún no lo sé xD

Respuesta a los reviews:

hitorikitefa8: ¡Pues aquí hay uno! pero como dije anteriormente, habrá otro más oficial (?) el OkiKagu no ha interactuado mucho, pero prometo que se viene mucho love y cosas mejores antes de lo sad :v Gracias por el comentario :D

Bloddy cherry: Todos amamos a Kagura y golpeo a quien diga lo contrario x:v Si, Sougo quedó feliz como una lombriz xD Gracias por comentar.

Ariasm: Bueno, siempre he pensado que los Yato son muy escandalosos xD Por ejemplo, los Yato del Harusame cada que hacían acto de presencia estrellaban el barco :'v así que no, no son sigilosos y si, Kagura enorgullece a su raza xD Mientras Hijikata viva será el culpable de todas las desgracias de Sougo; es ley. Lo lindo, ya está por llegar y lo triste tal vez se multiplique (no ha sido tan sad, en serio). Gracias por el review :3

Lira-Lira19: Mientras puedas salvar un poco de tu orgullo no importa las heridas secundarias, jeje. Kondo y Gintoki actúan como idiotas, pero no lo son. Son bastante perceptivos. Gracias por el comentario.

Mumi Evans Elric: Es una Yato xD si se rompe algo, Kagura se va a sanar :v *aplausos por mi lógica*. No importa hacer lo que sea necesario con tal de salvar tu dignidad. Y pues sí, se volvieron a ver, pero como dije, hay un encuentro aún más oficial :v Espero que hayas pasado todo muy bien en tus estudios. Kiry te entiendo porque acaba de culminar esa estresante etapa (por ahora) :'v Gracias por comentar :D

Gabyru07: De todas formas esa siempre fue la intención de Kondo xD guardarle el secreto a Kagura y que Sougo se diera cuenta solito. Kagura es una chica buena, dulce y linda UuU mientra Sougo esté dormido, ella puede mostrar esa faceta xD Gracias por comentar.

Shiawase Day: Para que decirle si puede descubrilo x2 si el encuentro pasado te gustó, espero que este también. O tal vez no, es hasta un poquito sad. No me mates (?) Bueno, aquí no sólo tira flores, también gatos xD Gracias por el comentario :3

StellaStars: Kagura y sus tiradas por la ventana son un buen atajo :v debe aprovechar el hecho de que sana rápido en caso de que se hiera x) Y pues aquí hay un encuentro en dónde medio se hablan :v algo es algo, por ahora. El capítulo siguiente habrá más dialogo de su parte, lo prometo. Gracias por el review.

KawaiiKagu: Espero que no te aburras :) y tampoco quiero que llores mucho. Mentira, si quiero xD Escapar en ese momento fue su única salida al no querer responder preguntas. Pero, aquí tienes un nuevo capítulo dónde Kagura no es tan tsundere :v ¿Oh si? Nah. Gracias por comentar.

Melgamonster: La sanación de la herida tomará tiempo y esfuerzo y gran parte del fic. Kondo quería guardarle el secreto a Kagurina porque la conoce y sabe que a ella no le gustaría que todo el mundo supiera lo que hacía :') él es un agradable sujeto. Okita es tan malo que el infierno mismo no desea su presencia y eso Hijikata bien lo sabe :v Jajajajaja, vuélvete a dormir con lanzamiento de flores; si más o menos eso xD Bueno, si usted quiere hacer esa escena pero con rosas, usted tiene una mente muy sádica xD pero me gusta 7u7r y yo leeré ese fic cuando se publique. Sougo no morirá pronto, por lo que tu corazón aún está a salvo de romperse xD ¡Gracias por comentar! :D

okita kagura: Que bien que te parezca lindo :D muchas gracias por el comentario :3

Bien, eso es todo.

Sin más que añadir, Kiry se despide, paz.

Besos, flores y chocolates ^3^