Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.

A excepción de algunos nuevos personajes.


~•~ Episodio Estelar ~•~


Capítulo 11

Rose

– Kiz… tu escolta ha llegado.

No quería mirar, como si eso pudiera esconderme de él.

¿Por qué me hace esto? El viejo lo prometió… tranquila Rose, solo levanta la cabeza y actúa normal. No les des la satisfacción de verte vulnerable

¡Hazlo por tu hijo!

Y ahí estaba él, en toda su gloria rusa. El hombre que con solo una palabra tiene el poder de llevarme al cielo o al infierno.

Lo percibía cansado, pero en sus ojos había una luz que jamás había visto. Un sentimiento liberador que me mostraba que se sentía feliz.

No había nadie más, solo Dimitri y yo.

Su intensa mirada trasmitiéndome lo que él no podía.

No, no, no… di algo antes de que seas un charco pegajoso de baba.

– ¡Hola, Guardián Belikov! – Me escudé en el profesionalismo.

Asintió rígidamente, con los puños a los costados. No esperaba ese tratamiento.

¡Deja de leerlo y averigua cómo diablos deshacerte de él!

– Caballeros… y señorita – Abe terminó con el incómodo momento – Les presento al Guardián Dimitri Belikov, Capitán de la Guardia Real – Le encanta el drama – La reina fue tan amable como para prescindir de su mejor hombre y prestarme los servicios de este.

Zedrik me soltó y caminó hacia su héroe – Es agradable conocer al hombre detrás del nombre – Le ofreció la mano, pero Dimitri le dio una mirada dura y parecía reacio a aceptar su saludo. No era propio de él – Soy Zedrik Esbra – Dijo con entusiasmo y finalmente estrecharon las manos.

– Dejemos las formalidades para después. Vayan a hacer sus labores – Mi padre me miró, pidiéndome en silencio que no hiciera una rabieta ¡No lo puedo creer! – Nosotros pasaremos al solárium.

Atayán tomó a Shadow y los chicos se dispersaron. Dejándome con el traidor de mi padre, el encubridor de su hermano y el hombre que en un momento dado fue mi captor, mi mentor, mi amigo, mi cómplice, mi amor… y que me rompió en mil pedazos.

Decidí que de los tres, Pavel era con el que menos enojada estaba. Así que me acerqué a él y juntos caminamos hacia el invernadero.

Todo el trayecto sentí la mirada del ruso sobre mí. Lo único que quería hacer era echar a correr y esconderme, pero sería inútil y Rose Hathaway no era una cobarde.

Ya no demostraré debilidad.

Entramos y ya nos esperaba el té establecido en la mesa de herrería blanca; rodeados por cientos de rosas.

El lugar es precioso y es uno de mis favoritos. Sin embargo, en este preciso momento deseaba estar en cualquier otro sitio.

Serenidad, no puede ser tan difícil.

– Recuerda Rose – Pavel susurró sin mirarme o dejar de caminar – Tu padre hace esto porque te ama y está preocupado. Como todos – Asentí ligeramente, él sabía que no podía molestarme por ello – Y yo lo apoyé con la idea de Belikov, solo… – Se detuvo y sacó una silla para mí – … escúchanos y mantén la mente abierta.

~•~

Si había algo que no me gustaba de Dimitri, era como me hacía sentir cuando estaba cerca… nerviosa y dispersa.

Mi padre se aclaró la garganta – Antes de iniciar me gustaría decir que me alegro de que podamos entablar una conversación decente – Aparentó tranquilidad, pero se aflojó la bufanda y eso es un claro indicio de su nerviosismo.

Temía una reacción marca Hathaway.

Sonreí ¡Oh, sí! Les iba a demostrar mi nivel de madurez, aunque por dentro estuviera que explotaba. Más tarde tendría tiempo para eso – ¿Por qué no podríamos tener una, baba? – Se quedaron perplejos, al igual que yo. Increíblemente me escuchaba natural y educada – Somos adultos, así que… ustedes dirán.

Pavel le dio un ligero codazo a su hermano para que continuara el discurso – Dados los recientes acontecimientos… – Solo logré recoger algunas frases de su palabrería, pues toda mi atención se la robaba el ruso frente a mí – … y con el cotillón a menos de ocho días… – Tomaste una decisión y yo la mía, entonces por qué seguiste buscándome ¿Qué quieres? – … no podemos bajar la guardia… – Mi mirada siempre en la suya; quien tampoco escuchaba lo que Abe decía. Suspiré mentalmente ¿A quién engaño?, no hay marcha atrás. De todos modos sabía que el ofrecer una fiesta por todo lo alto, como quería Zmey, llamaría la atención de cualquiera y no tardarían en localizarme. La diferencia es que pensé que no tendría que lidiar con ello tan pronto y que el viejo me seguiría encubriendo ¡Ja! – ¿Qué piensas, kiz?

Perdí la noción de tiempo. Me volví hacia él y dije lo primero que vino a mi mente.

– ¿Janine lo sabe? – Lo negó, mientras se removía en su asiento – ¿Le tienes miedo, viejo?

– Todos le temen a tu madre, Rose – Respondió como si fuera la cosa más obvia del mundo y tranquilamente bebió de su té de yerbabuena.

Fue el turno de mi tío – Nadie más lo sabe, Dimitri dejó la Corte sin previo aviso. Está dispuesto a aceptar cualquier condición tuya. Solo tienen que hablarlo y llegar a un acuerdo – Se levantó, seguido de mi papá, Dimitri y yo.

Lo que menos deseaba era quedarme a solas con él, pero qué podía hacer ¡Nada! Solo enfrentarlo y obtener el mayor provecho.

Digo, es mi misión y siempre voy a reconocer que Dimitri es el mejor en lo que hace. Ya estaba aquí y siendo honesta, la situación cada vez se tornaba más crítica.

Necesitaba más hombres y tenían que ser los mejores.

Los vimos salir a ambos ¡Allá vamos!, pensé.

De pronto, me vi rodeada por dos fuertes y reconfortantes brazos. Ocultó su rostro en mi cabello y suspiró considerablemente fuerte ¡Maldición!

El momento pudo haberse catalogado como romántico: estábamos solos, reencontrándonos, en medio de un bello paisaje. Añoraba sus abrazos, me hacía sentir tan segura y… ¡Ya, se acabó! – Emm… ¿qué haces?

– Te abrazo – Dijo, afianzando su agarre. Como si no hubiéramos estado separados durante meses.

Intenté retroceder – Eso me queda claro, ¿pero no has oído hablar del espacio personal?

Me liberó muy a su pesar, manteniéndose cerca – ¿Por qué…? – Parecía vencido. Luego pretendió acariciarme el rostro, sin embargo se arrepintió en el último minuto – ¿Por qué te fuiste?

– Conoces la respuesta – Contesté, tenía que ser más rápida e inteligente que él – Ahora, aclaremos unos cuantos puntos. Puede ser que por el momento no tenga más opción que lidiar con tu presencia – Se dedicó a observarme con demasiada atención – Pero esta es mi misión y no voy a renunciar. Por lo que si estás aquí es para ser parte de la solución, no un obstáculo más en mi camino. Nuestro trato será el menor posible y estrictamente profesional. Sabes también como yo que no necesito niñera, sé cuidarme sola. Por lo que tu estancia será temporal…

– Te extrañé… mucho – Me interrumpió dejándome sin palabras ¿Qué se supone que debía decir? – Todos están muy preocupados por ti: Alberta, tu madre, Lissa… yo. No había día en que no estuviera al borde de la locura solo de pensar que jamás te volvería a ver.

Bajé la mirada – Demos gracias por tu famoso auto-control.

– Lo perdí, Roza – ¡No ese nombre! – Lo perdí desde el momento en que te conocí.

– No vuelvas a llamarme así y deja de decir esas cosas, ¿quieres? – Me acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.

¡Respira, mantente firme! ¿Por qué diablos no te alejas?

– Ya pusiste tus cartas sobre la mesa, ahora es mi turno – ¿Quién se cree? – Mientras este aquí, no voy a parar de decirte y expresarte cuánto te necesito, y lo importante que eres para mí. Ya perdí mucho tiempo y no voy a cometer el mismo error.

No podía permitir que me hiciera desistir – Ya veo – Volví al modo guardián profesional – Más tarde te daré los detalles y te presentaré al equipo – Me acerqué a la puerta y me giré para verlo por encima del hombro. Cabe mencionar que muy contrariado – Espero que disfrute su estancia aquí, Guardián Belikov.


– ¿Cómo pudiste hacerme algo así? ¡Soy tu hija, por el amor de Dios!

Azoté la pesada puerta de su alcoba.

– Precisamente por eso lo hice, porque eres mi única hija – Abe me esperaba en su sala de estar – Te lo dije Rose, no voy a permitir que te ocurra nada, o al bebé. Una cosa son los strigoi y otra muy distinta, la mafia. Esto no me agrada más que a ti y con todas esas absurdas propuestas… ultimadamente, sé lo que hago señorita.

Bufé – ¿Y tenías que llamarlo a él, de todas las personas? ¿Por qué? ¡Estoy embarazada, carajo! Espero un hijo suyo y no pensaba compartírselo – Mi amca hizo acto de presencia – Te confié lo que me dijo Sonya Karp, no voy a arriesgar a mi bebé. Así tenga que ocultárselo a su propio padre.

Se alisó la barba – Nadie le ha revelado nada y todos aquí tienen prohibido hacer ningún comentario. Esa es una decisión que solo tú podrás tomar, porque te respeto y tengo fe en tu juicio. Aunque como padre, creo firmemente que te equivocas ¡Y ruego a Alá para te habrá el entendimiento y cedas! Belikov tiene todo el derecho de ser parte de la vida de su hijo.

– Hay algo más – Habló Pavel – Tu abuela llega un día antes del cotillón y será mejor que tampoco le manifestemos tu estado. Créeme, se encargará de publicarlo si es que se entera.

Abe sonrió – No me sorprendería si te obligara a casarte.

Me dejé caer en la cama – ¡Genial! Mi familia está más chiflada que los locos Adams – Respiré profundamente y me incorporé – Mira baba, sé que tus intenciones son las mejores y te lo agradezco. Y que la situación no está completamente a mi favor. Jamás imaginé que tomaría este rumbo y lo sabes – Acaricié mi vientre con delicadeza – Pero realmente pienso que te adelantaste llamándolo. Así que por favor, déjame manejar a mí las cosas – Me detuve un momento – No te das cuenta que no sé qué hacer con él… me desarma.


Después de descargar tensión en el saco de box y de un muy merecido baño, me resguardé en mi habitación.

Yendo de un lado para otro, con Shadow siguiéndome de cerca.

Es increíble que a estas alturas me fíe más de mi mascota, que de mi propio padre.

Será fácil, Rose ¡Ya lo viste! Así que ya superado el shock inicial, solo te reunirás con él y le hablarás del plan. Te dará un montón de ideas y ¡PAM!, asunto resuelto. Encontrarán al korol' y muchas vidas se salvarán. Dimitri regresa a custodiar a Lissa y… ¡fin de la historia!

– ¡Como si fuera tan fácil! – Me senté en el reposet, con el lobo a mis pies – ¿Qué hago, chico? Solo a ti puedo contarte lo que siento ¡No sé qué hacer! Será un suplicio tenerlo cerca y no sentir… o aparentar no sentir. Porque si existe un Dios: Alá, Jesús o como quiera que se llame, sabe que amo a ese hombre. Pero amo mucho más a mi hijo, que es lo único que me queda de él – Shadow subió a mi regazo – ¿Puedes creerlo? Primero me manda al demonio, después me ayuda a escapar, pero me deja claro que solo lo hace por Lissa. Se muestra frío y distante; hacemos el amor y pretende que nunca pasó y ahora está aquí, con sus palabras bonitas y todo el rollo ¡No, chico! El daño ya fue hecho y hoy también tengo que pensar en el futuro de mi hijo o hija.

Me dispuse a salir, deteniéndome frente al espejo del tocador. Gracias a mi poca buena fortuna y a mis abdominales trabajados, mi vientre se mantenía plano… por ahora.

– Perdóname bebé – Me aferré a mi estómago – Hago esto solo por ti.

Reuní valor para enfrentar una vez más a Dimitri. El padre de mi hijo, el amor de mi vida y al hombre que tengo que ahuyentar cueste lo que cueste.


Entré con paso firme al despacho de Abe.

Dentro, me esperaba un ruso frente a la cálida chimenea. Usaba un pantalón negro y la típica camisa guardián, enrollada hasta los codos.

– Entonces… – Me enfoqué – ¿Qué decidiste?

Se volvió hacia mí ¡Demonios! – Me quedo. Pensé que había sido claro.

Me encogí de hombros, mientras tomaba asiento en el lugar más apartado de donde se encontraba – Bueno, digamos que tenía la esperanza de que cambiaras de opinión.

– ¿Por qué habría de hacerlo? – Se acercó hasta terminar en el sofá frente a mí – Te dije que vine por ti y contigo voy a regresar.

– ¡Suerte con eso! – Sonreí con malevolencia ¡Dios, estoy siendo tan dramática como el viejo! – En fin… pasemos a los negocios – Asintió con seriedad. Al parecer no sería la única jugando este juego – Cazo al strigoi que piensa que engañar y seducir a humanos ingenuos es divertido para su conveniencia. Le llaman korol', se encuentra bien protegido en algún lugar de Rusia y al parecer sus contactos son personas sin escrúpulos, involucradas en la mafia.

Dimitri se pasó una mano por la barbilla – Dos preguntas: ¿por qué lo haces? y ¿qué tiene que ver esto con la cazadora?

Suspiré, no tenía caso ocultarle mis motivos – Necesitaba hacer algo productivo con mi tiempo libre, pero lo principal… porque le hice un juramento a Mason. La ayuda humana está haciendo mucho daño, ellos mismos se exponen al peligro y por creencias estúpidas sobre la inmortalidad arrastran a otros ¡Lo he visto! Lo de la cazadora es un efecto secundario de mi estadía en Rusia – Flaqueó. Cualquier otro no lo hubiera notado, pero yo sí. Me dolía su dolor. Sin embargo, tenía que abordar el tema con naturalidad porque era bueno para él y para no hacer más difícil la situación – Al parecer fui un dolor en el culo para el korol' y ahora todos los strigoi de tu país natal van detrás de mí. Encabezados por Tafari, un no-muerto con el que tuve un encuentro bastante intenso y el que básicamente regó la noticia sobre la cazadora trabajando para Zmey.

Consintió casi robóticamente. Lo sé, mucha información.

– ¿Sabías esto cuando nos vimos en San Petersburgo? – Fue mi turno de asentir – ¡Roza, esto es una locura! Vas a hacer que te maten.

Dejé pasar su insistencia con el apodo – Es curioso, lo mismo me dijeron cuando les hablé sobre restaurar a un strigoi ¡Y mira! – Me defendí con sarcasmo – Así soy Dimitri, voy por la vida haciendo locuras.

Quiso razonar conmigo – Rose, no puedes simplemente ir en contra de todos los strigoi que habitan Rusia ¡Es suicida! Si alguien sabe de ello, soy yo. Ya no son como los conocíamos, evolucionan.

Tenía un punto, aun así me molestó su comentario – ¿Crees que no lo sé? Ahora usan armas, el mismo Tafari intentó clavarme una daga en… el abdomen – Esperaba que no hubiera notado mi vacilación – ¿Y quién piensas que se las proporciona? Supongo que no hay una tienda nocturna exclusiva para strigois. Por eso tengo un equipo que me respalda ¿No crees que es suficiente razón para acabar con el problema? – Me puse de pie – Mira Dimitri, las cosas se han venido desarrollando de manera inesperada. Mi padre lo demostró al traerte aquí a mis espaldas. Sé que serás una pieza importante, no lo dudo. Sé lo peligroso y arriesgado que esto es, no pretendo encubrirlo. Desconozco dónde vamos a parar o lo que tendremos qué hacer. Y no solo enfrentaremos strigoi, también morois con un montón de dinero mal habido y una mente más retorcida que la del propio Zmey ¡Considéralo!

Se levantó, dando dos pasos hacia mí – Me quedo – Reafirmó – Si es importante para ti, es importante para mí – Tomó mi mano con suavidad y al instante sentí la energía corriendo entre nosotros – Te conozco, jamás pensé que no le dabas la importancia debida a la misión o a nada de lo que has hecho por salvar una vida – Hizo una pausa – Te prometí que no iba a dejar de luchar jamás, que iba a morir por ti… y no es que se me haya olvidado. Solo creí que hacía lo correcto.

Se zafé de su agarre – Dimitri, por favor.

– Es la verdad Roza, tienes que saber que te a…

Hubo un golpe en la puerta ¡Gracias al cielo! Y al entrometido que nos interrumpió, quien quiera que sea.


Dimitri


¡Maldita sea! Tan cerca… la tuve tan cerca.

Esto comienza a ser absurdo.

Rose se aproximó a la puerta y abrió. A continuación, uno a uno fueron entrando los sujetos que supongo, conforman al equipo.

Esto era malo… realmente malo. Quiero decir, la misión es noble y desinteresada; como todo lo que ella hace. Rose es una protectora nata. Salvaguarda a morois, dhampirs y humanos por igual.

Sin embargo, hay que reconocer que es sumamente arriesgado.

Por otro lado, tenía un largo camino por recorrer si quería ganar su perdón y confianza. Sería ingenuo pensar que sucederá de la noche a la mañana y como por arte de magia.

No me imaginaba el tratamiento profesional. La verdad es que no sé lo que esperaba, pero tenía en mente algo mucho más explosivo que esto. Me duele su actitud, me la gané a pulso.

No obstante, no me estoy dando por vencido ahora que la tengo cerca, que se encuentra en problemas y que puedo ser de ayuda.

~•~

La habitación se encontraba visiblemente dividida en tres partes desiguales.

A la izquierda, los hombres que vi en el jardín, Rose al centro y a la derecha, Pavel y yo.

Ella se aclaró la garganta, obligando a todos al silencio – Señores… a partir de hoy, el Guardián Belikov formará parte de nuestro equipo de batida. Se incorpora a las pesquisas y por supuesto, a los entrenamientos.

Los mayores permanecieron inexpresivos. Pero los más jóvenes, incluyendo al moroi, parecían emocionados.

Rose dio un paso al frente y fue señalando a cada uno.

– La unidad que protege a Abe se llama Takat y el Guardián Pavel Mazur la tutela, como los entrenamientos de combate – Él asintió con amabilidad – El Guardián Amir Atayán es su mano derecha y nuestro experto en armas – No me moví y él tampoco – Guardián Sasha Ivanov… es el piloto, come y hace yoga.

– No pude tener mejor presentación, pastelito.

Paste… ¡qué!

¿Qué diablos significa ese apodo? ¿Y por qué se cree con libertad de darle uno? Al menos Rose rodó los ojos, eso quiere decir que no le agrada ¿o sí?

¡Maldita sea! Compostura Belikov, mantén el control.

Me volví hacia Rose para verla observándome, rápidamente desvió la mirada y continuó con las introducciones – Ellos son Artur, Lev y…

– Denis – Interrumpí. Ahora que había puesto más atención, lo reconocí perfectamente. Pasaron algunos años, pero nunca olvido un nombre o una cara – Es bueno volverte a ver.

Nos saludamos de mano – Lo mismo digo, Dimka.

Rose se encogió un poco – ¡Ejem…! – Fingió toser para terminar con el intercambio – Y él es Zedrik Esbra, moroi de tierra.

– ¡Y juntos conformamos el escuadrón suicida!

El sujeto sonrió con jactancia, mientras mi Roza negaba con la cabeza y le devolvía el gesto… otra vez.

– Te morías por decirlo, ¿verdad?

Entonces entró Mazur, haciéndose notar y seguido de un lobo gris.

No creí que su extravagancia fuera tanta.

– ¡Oh! y este es mi cachorro – Rose se puso en cuclillas y el animal corrió alegre hacia ella – Su nombre es Shadow y también es parte del equipo – Sonrió con un poco de malicia ¿Qué estas tramando? – ¡Vamos, chico! Saluda al Guardián Belikov.

– Rose… – Pavel advirtió, pero para ese entonces el lobo se dirigía a mí.

Se detuvo enfrente, me olfateó y luego se refregó contra mi pierna derecha.

– Le agradas, muchacho – Dijo Abe. Envalentonado me agaché y acaricié al animal, que contento se dejó mimar. Rose parecía fuera de sí – Y bien… ¿qué sigue?

– Hoy hay una pesquisa – Expresó Pavel – Asistirás únicamente como observante, para que veas la dinámica que sigue el equipo y Rose será tu compañera.

Se escuchó un resoplido – ¿Por qué yo, tío?

Nunca la había escuchado hablar en otro idioma que no fuera el inglés y he de confesar que se escuchaba sexy como el infierno.

Tomó mucho de mí para no besarla frente a todo el equipo. En especial delante de Zedrik y al parecer, también de Sasha.

– Rose, es incorrecto hablar en turco cuando hay alguien presente que no conoce el idioma. Además, es tu misión, la lideras y tú te encargas de los nuevos ¿estamos?

– ¡Como sea! – Marchó hacia la puerta – Nos vamos a las ocho en punto, será mejor que estés preparado. Y procura no usar el uniforme; se supone que somos un grupo de amigos que sale a divertirse – Le silbó al cachorro que seguía a mis pies – Vamos Shadow, tú y yo tendremos una charla muy seria.

Salió cerrando la puerta estrepitosamente – Te acostumbrarás – Zmey parecía orgulloso – Así son las mujeres turcas.

– Pero esta es peor, querido tío – ¿Tío? ¿Acaso son…? – Rose es…

– Delirante – Opinó Ivanov.

– Salvaje – Conocí la voz de Atayán.

– ¡Brutal! – Los tres jóvenes dhampir coincidieron.

Esbra fingió considerarlo – Iba a decir inestable, pero esas definiciones también son correctas.

Abe se acercó a mí – Punto uno jovencito, no me tuteas; dos, no soy tu tío y tres, mi hija es perfecta… complicada, pero perfecta.

Abandoné el despacho junto al magnate, quien me acompañó a mi recamara.

– ¿Quieres un trago? – Decliné – Bien, es un mal hábito. Yo solo bebo licor de café. Sin embargo, creo que la ocasión amerita algo más fuerte – Se sirvió una copa – ¡Estas dentro, muchacho! Ahora hay que evitar que te saque ¿Has pensado en flores, bombones, enormes osos de peluche o joyas? Eso les gusta a todas las mujeres.

Creo que estaba más nervioso de lo que aparentaba – Con todo respeto señor, no creo que eso ayude. Ni con todos los donuts que logre conseguir.

– Primeramente, olvida lo de señor y sí, tienes razón – Suspiró – Es solo que pensé que el Monte Vesubio nos explotaría en la cara y no sé si alegrarme o alarmarme por la actitud que tomó. En fin… estoy de tu lado, pero frente a ella, digamos que sabré aparentar.

Poco después salió para darme tiempo de alistarme.

No sabía qué esperar del ejercicio, cuál sería mi papel o cómo lo tomarían los integrantes del equipo. Cosa que me tenía sin cuidado.

Aun así, tenía que ser contundente y al mismo tiempo, andar sobre cascaras de huevo con Rose.

Por mi parte, no haría nada que mandara todo al demonio.

Vine por ella y con Roza voy a regresar.


Bajé veinte minutos antes de la hora acordada para encontrarme con Mazur y su hermano.

– No perdamos tiempo, Rosemarie no tarda en salir.

– Se dividirán en dos vehículos – Instruyó Pavel – Viajarás con Rose, Ivanov y Shadow. Ella te dará los pormenores y te aclarará cualquier duda que tengas. Por lo demás, estas por tu cuenta hijo.

Asentí, para después ver descender a la joven más impresionante que haya visto jamás.

Mi preciosa Roza, la mujer más peligrosa, bella, valiente y que tanto amo.

Vestía pantalón y chaqueta negra de cuero, una blusa color cereza que contrastaba con el brillo de sus gloriosos labios, botas altas de combate y llevaba el cabello en un moño desordenado.

¡Perfecta!

– Kiz, luces divina – Abe le tendió la mano para ayudarla a bajar los últimos peldaños de la ostentosa escalera.

– Ahora no es momento para que intentes contentarme, anciano.

El hombre desestimó su comentario – Por favor, me creerías capaz de algo así – Sonrieron. Lo admito, el parentesco es perturbador –Tengan mucho cuidado, no intentes nada divertido jovencita.

Ella rodó los ojos – Sí mamá – Chilló burlonamente – ¡Andando Belikov!

~•~

Si Ivanov es el piloto, entonces también es el chofer, pensé.

Así que me subí en la parte trasera del automóvil, junto a Rose.

– ¿Por qué tu bestia pulgosa viaja en el asiento del copiloto? ¡Estos, son asientos de piel! Y no sé si lo sabes pastelito, pero cuestan una fortuna.

¡Otra vez ese maldito mote!

– ¡Cállate Sasha! A él le gusta tener su propio asiento y sentir el viento.

– Entonces… – Comencé – ¿Puedo preguntar a dónde vamos y qué es lo que haré?

Al fin me miró, no lo hacía desde que salimos de la casa. Suspiró y levantó la vista para ver a Ivanov observándonos divertido por el retrovisor.

– El lugar se llama Coco-blue, ridículo nombre, lo sé. Es un antro muy fresa al que asisten jóvenes muy estúpidos que se dejan embriagar y embaucar por los cómplices de los strigoi. Que pasa a ser gente muy poderosa.

– ¿La mafia?

Volvió a suspirar, esta vez con molestia – Es solo que… aun no descubro cuál es el trato. Algo debieron prometerse para ayudarse unos a otros.

Sasha se aclaró la garganta – Al jefe le hicieron la propuesta hace algún tiempo. Sin embargo, se negó rotundamente. Por lo que ese círculo social se dividió. Están los que apoyan a los que apoyan a los strigoi y los que son incondicionales a Mazur.

– Entiendo… ¿qué haremos ahí?

– Mezclarnos – Respondió con obviedad – Pretender que nos divertimos y esperar. Créeme, siempre encontramos acción. Hoy en día hay mucho movimiento. Después, ya lo descubrirás.

Llegamos a un lugar que se encontraba abarrotado de adolescentes y jóvenes. Con el estacionamiento a tope de autos lujosísimos.

– ¡Llegó la hora camarada!

Mi corazón dio un vuelco, creí que no volvería a escucharla llamarme así.

Estúpidamente no reaccioné porque Rose abandonó el auto con bastante rapidez. Se dio cuenta de su error.

Ya afuera, no hubo necesidad de hacer fila. Ivanov se acercó al cadenero, le dijo algo y éste nos concedió el paso – Adelante, señorita Summers.

Levanté una ceja – Larga historia, el caso es que tengo una tapadera… Serena Summers ¡Ahora anda, estas botas deberían considerarse un instrumento de tortura!

Sonreí – ¿Y por qué las usas?

– Porque van con el atuendo y jamás me habían cansado tanto – Sorpresivamente me tomó la mano, me arrastró a la barra y se sentó en uno de los taburetes – Pide lo que quieras, yo tomaré limonada – Ordené lo mismo y esperamos – ¡Ah, lo olvidaba! – Bajó de un salto, me volví un poco para ver qué hacía y fui sorprendido una vez más cuando la vi acercándose y rodeándome el cuello con ambos brazos – Respira Belikov – Susurró, cualquier otro hubiera pensado que se trataba de un intercambio amoroso. Pero entonces, sentí una ligera presión en el oído derecho – Es un intercomunicador – Sonrió con malicia, mientras volvía a su asiento.

Alguien se aclaró la garganta – Todos en posiciones – Uno a uno fueron confirmando en ruso.

Transcurrió media hora y todo seguía igual.

Jóvenes divirtiéndose, bebiendo, exhibiéndose y parejas bailando. Había de todo: morois, dhampirs y humanos.

– ¿Sabes pastelito? Si ustedes dos no empiezan a hablar será sospechoso. Quiero decir, primero lo abrazas y ahora ni le diriges la palabra – Se escucharon risitas – Te percibo incomoda. No sé si te lo he mencionado, pero soy bueno leyendo a las personas. Algunos me consideran empático.

Rose soltó una carcajada – A mí me pareces patético.

– ¡Touche, Buffy!

De pronto, volvió a bajar del taburete – ¡Vamos! – Me dijo.

– ¿A dónde?

Me señaló un lugar al que no deseaba ir – A bailar, necesitamos movernos y mezclarnos.

Tragué saliva y contra todo juicio, llegué a la pista de baile. Sin perder de vista todas las miradas lujuriosas que recibió mi Roza ¡Malditos bastardos!

– Rose, hay movimiento afuera.

– ¿Strigoi? – Se detuvo antes de volverse hacia mí para comenzar la danza.

– No, la policía – Ratificó Atayán.

– ¡Mierda! Nunca vienen por este rumbo ¿por qué ahora?

Esbra se aproximó – No vamos a averiguarlo, hay que irnos o estaremos en problemas con tu padre.

El barman nos permitió salir por la puerta trasera, abordamos los autos y volvimos a la casa.

Pude ver derrota en las facciones de Rose, que se abrazaba del lobo – Ya habrá suerte – Intenté animarla.


Al llegar a la mansión cada integrante tomó un rumbo, siendo ella la primera en abandonar.

Yo también tenía un lugar en donde estar.

Toc, toc… esperé solo unos minutos.

– ¿Necesitas algo Guardián Belikov?

– Como cuestión de hecho... solo a ti.


Se me está haciendo costumbre pedir perdón por la tardanza. Pero no sé si a alguien le he comentado que soy maestra, orgullosamente.

Y como entenderán, eso implica mucho trabajo; más aún con adolescentes.

Sumándole que estamos por celebrar el día de muertos y saben que en México es una gran fiesta que implica un montón de cosas y prácticamente a eso me he dedicado.

Sin embargo, siempre busco la forma de actualizar y no dejarlas colgadas.

Gracias… muchas, muchas gracias por sus comentarios, correos y por seguir leyendo.

Déjame tus impresiones en forma de comentario, tu opinión cuenta mucho para mí.

Besos, Isy.