Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.

A excepción de algunos nuevos personajes.


Capítulo 14

Dimitri

– ¡Mi madre es una alcahueta! No digas que dije eso, pero siempre supe que habría sido más feliz con una hija – Mazur entró en la habitación sin haberse tomado la molestia de llamar.

Yo me encontraba delante del espejo, decidiendo qué traje debería usar – ¿Señor Mazur?

– Muchacho, vas a ser mi único yerno. Podemos prescindir de apellidos y formalismos ¿no te parece? – Se detuvo a unos pasos y evaluó mi apariencia… creo – Veo que has elegido. Encontrar tu talla en las mejores casas de moda no fue tarea fácil ¿Qué comen en Rusia? ¡En fin! Quería una gama de colores más vívida, pero Pavel insistió en esos – Lo cual le agradecería más tarde – Aquí tienes – Me entregó un pañuelo – Sé de buena fuente que coincidirá con el atuendo de Rosemarie – Guiñó en complicidad.

Sonreí. No cabía duda de que sabía hacer su trabajo, a su modo, pero lo hacía – Gracias… Abe.

– Ves, no es tan difícil. Además, para lo que tengo planeado esta noche es mejor que crean que hay familiaridad – Su semblante cambió – Es primordial, Dimitri y si tienes dotes ocultos de actor será mejor que los vayas desempolvando. Con esa gente vas a necesitar mucho más que una fachada guardián.

Asentí – Le seguro que nada, absolutamente nada le sucederá a Rose estando bajo mi cuidado. Haré lo que sea necesario para mantenerla a salvo, así sea protegerla de sí misma.

Fue su turno de consentir – Lo sé y por eso me agradas – Caminó hacia la puerta – ¡Ah! Ella aún no lo conoce, solo ha leído su nombre en la propuesta matrimonial. Pero será mejor que la mantengas alejada de Alessandro Dunat – ¿Quién? Levanté una ceja, mientras cruzaba los brazos por detrás de mi espalda para que no viera lo blanco que eran mis nudillos – Es el primogénito de Bardo Dunat. El magnate más pudiente en Italia y muchos aseguran que es el segundo después de mí. Independientemente, "éste", es el que tiene más potencial de entre todos sus absurdos pretendientes.

Suspiré apretándome el puente de la nariz – No sé cómo voy a hacer para contenerme de no reventarles la cara a todos esos juniors con pilas de dinero, ropas finas y carros de lujo. No hay comparación, yo solo soy un dhampir ex-strigoi.

Hablando del auto-rechazo.

Giró la perilla – No sé si te has dado cuenta, pero ahora mismo portas un Kiton de sesenta mil dólares y unos Tanino Crisci de mil doscientos cincuenta euros – ¿¡QUÉ!? Señaló los zapatos – Y tu transporte será un Aston Martin… ¡Baratijas! Asimismo, por más morois, magnates e hijos que haya en ese salón, tú muchacho, vas conmigo y eso ya los pone en desventaja – Abrió la puerta – Y si quieres un mal consejo, a veces, la mala reputación es la que te da el respeto de los demás. Sin embargo, ten siempre presente que mientras tú y tus seres queridos sepan quién eres, los demás pueden irse mucho al demonio y a ti no tiene por qué importarte.

– Romperemos más de alguna regla y varios códigos sociales.

Se encogió de hombros – Toda mi vida he estado a favor del rompimiento normativo. No se lo digas a Rose, la alentará mucho más – Sonrió con malicia. En el fondo, los dos sabíamos que se enorgullecía de que su única hija haya heredado su lógica retorcida – Ahora termina de prepararte, más tarde nos vemos en el despacho. No podemos irnos sin antes tener una charla con mi kiz.

Y con eso me dejó en compañía de mis tortuosos pensamientos.

Yo más que nadie sé que aún no supero del todo mi pasado strigoi y las pesadillas esporádicas que aún tengo que sortear en completa soledad son una muestra inequívoca.

Tuve avances cuando fui fugitivo junto a Rose, pero no fue debido a las circunstancias, era ella… siempre fue ella y estúpidamente no quise reconocerlo. Pues gracias a la poca cordura a la que me aferraba, lo que menos deseaba era que la mujer que amaba cargara con señalamientos ajenos debido a mí.

Sin embargo; trauma superado o no, reputación dañada o no, sobre mi cadáver dejaba que esos hombres se acercaran a mi Roza.


– Belikov, tu encargo está aquí.

Me entregó la caja que olvidé en mi prisa por abandonar la Corte. En realidad, no creí que la fuera a necesitar – Gracias.

Es agradable tener con quien hablar ruso. Lo que no me agrada tanto, es tener que aguantar las fantochadas del sujeto con el que podía hacerlo.

No obstante, este era el momento adecuado para el tipo de charla que pretendía tener con él – Sasha… – Lo detuve – ¿Cuáles son tus intensiones con Rose? Espero que sepas que ella no es un pase directo a un ascenso.

Giró sobre sus pasos con una sonrisa descarada – ¡Bueno, Belikov! Tú no te andas por las ramas – Se cruzó de brazos – Sin embargo, solo responderé a tu pregunta para apaciguar tus mal dirigidos nervios – Tomó asiento – Sí, Rose es catastróficamente atractiva, inteligente, letal y tiene un gran sentido del humor. Pese a ello, es candidata potencial a formar parte del tipo de mujeres que no me interesan en absoluto.

Me senté frente a él – ¿Y qué tipo es ese? – Dije con mi tono más oscuro.

No iba a permitirle que le faltara al respeto, si eso es lo que estaba sugiriendo.

– ¡Verás! – Se relajó en el sofá – El pastelito pertenece a la triada de la que todo hombre razonable debe huir – Levanté una ceja, con Sasha nunca sabía qué esperar – Mujeres separadas, viudas o con hijos; neerlandesas mayores de cuarenta; y aquellas que atraen más problemas que beneficios. Claro que lo anterior queda sin efecto cuando se trata de una dama inmensamente millonaria y con necesidad de compañía – Negué con la cabeza – Y Rose además de ser un imán para los problemas, tener un montón de enemigos y un padre desalmado, posee un temperamento del demonio. Por lo que yo… paso. No soy la amenaza.

– ¿A qué te refieres?

– Lo descubrirás esta noche – Se incorporó y salió de la habitación.

¡Bueno Dimitri! Uno menos… falta uno.


Ansioso aguardé al pie de la escalera.

Con suerte y sabiendo que Rose no entendía el concepto de puntualidad, la interceptaría para acompañarla al despacho de su padre.

Cualquier momento era bueno para gastarlo junto a ella. Excusas no me faltaban, eso y que deseaba entregarle lo que era suyo.

Observé mi reflejo en uno de los vitrales, me costaba creer que se trataba de mí. Nunca había usado algo tan sobradamente costoso, ni siquiera cuando guardé a Iván.

Reí, con mi sueldo, no podría pagar ni el par de calcetines que llevaba.

Espero que no se me noten las ojeras. Puesto que pasé una de las noches más terribles, teniendo los mejores pensamientos de ella. Fue una verdadera tortura saberla cerca y no poder hacer nada al respecto.

Su risa, su aroma, su cuerpo, su cabello… sus labios ¡Demonios! Moría por probar el dulce elixir que emana de ellos.

Delicados pasos atrajeron mi atención a la parte superior de las escaleras; pasos delatores que reconocería en cualquier lugar.

Lo que encontraron mis ojos me dejó totalmente imposibilitado.

Jamás… en mi vida había sido testigo de algo más bello. Rose lucía devastadoramente hermosa, no había otra descripción que se acercara ni siquiera un poco a la realidad.

Parecía… – Un ángel – Murmuré.

Me observó detenidamente; en lo personal me gustaba lo que veía y esperaba que a ella le estuviera sucediendo lo mismo.

Luego comenzó a descender; lo cual tuvo dos reacciones en mí: uno, me sacó de mi aturdimiento y dos, mis piernas se volvieron gelatina.

Y así, pese a mis extremidades débiles, avancé hasta encontrarme con ella y ofrecerle mi brazo como muestra de caballerosidad.

– Estas preciosa, Roza – La halagué – Hoy tendré mucho trabajo alejando a los hombres de ti.

Lo cual era una realidad. Pues entraríamos en un salón repleto de morois sin escrúpulos, que muy probablemente la verían como un trozo de carne y si a eso le sumamos el exquisito aspecto que tiene esta noche…

¡Maldita sea! Me hierve la sangre solo de pensar en ello.

Entonces, me enfoqué en su sonrisa y en el ligero rubor que se extendía por sus mejillas, lo que puso fin a mi diatriba interna – Tú también te ves muy bien.

Confesión que me sosegó mucho más y me hizo realmente feliz.

Le gustaba, o al menos mi aspecto… me siento como un adolescente.

En absoluto silencio llegamos al despacho de su padre, quien me facilitó unos minutos a solas con ella. Cosa que desde luego notó.

Cerré detrás e inesperadamente empecé a sentirme muy nervioso ¡Vamos, Belikov! Sé un hombre y entrégaselo ¿Qué es lo peor que puede pasar…? Que me lo tire a la cara, tal vez ¡Solo dilo!

– Tengo algo para ti – Dije vacilante. Respira y mantén la calma – No lo compré yo y tal vez no te traiga los mejores recuerdos. Pero a pesar de las circunstancias es demasiado bonito para no ir en donde luce mejor, que es en tu cuello.

Arrugó el ceño, al mismo tiempo que aceptaba la caja – ¿Qué es?

Me encogí de hombros tratando de aparentar la tranquilidad que no sentía – ¡Ábrelo y descúbrelo! – La animé – El hechizo ya no tiene su efecto, está limpio – Sacó y observó fijamente el collar que Dashkov le obsequió con malas intenciones.

Esa noche cuando prácticamente Alberta me echó de la clínica de la Academia, regresé con gran renuencia a mi habitación. No quería volver para ver con mis propios ojos y estando bajo ningún hechizo, las evidencias de lo que posiblemente hubiera ocurrido de no haber descubierto el artificio.

Las imágenes se encontraban frescas en mi mente y me sentía totalmente contrariado.

Por un lado Rose en recuperación, al igual que Lissa y Christian, y por otro… yo. Reprochándome por lo que ocurrió, por lo que no pasó y maldiciéndome en todos los idiomas conocidos por desear con todo mi ser que hubiera sucedido.

Era un lío.

Sin embargo, mis pasos errantes me llevaron exactamente bajo la ventana de mi habitación. Y ahí, entre los arbustos, aguardaba el colgante que poco antes me había costado sudor y mucha fuerza de voluntad arrojar.

Y no fui capaz de dejarlo ahí. No deseaba que callera en las manos equivocadas.

Desperté de mis recuerdos cuando sentí su poderosa mirada – No pude dejarlo ahí – Le confesé – Simplemente no se sentía bien y… pensé que este era un buen momento para devolvértelo ¿Hice mal?

Lo negó, devolviéndome el ritmo cardiaco – El collar me trae malos recuerdos, sí. Sin embargo, es especial.

Pensaba exactamente igual – Como tú – Lo tomé con delicadeza de sus manos y me situé detrás de ella, retirando su hermoso cabello para así poder ponérselo – ¡Perfecta! – Murmuré, con la electricidad siempre presente entre nosotros – Luces muy hermosa, Roza.

No me pude contener y la verdad es que no quise. Me incliné y planteé un ligero beso en su cuello, sonriendo como un idiota al descubrir el estremecimiento que causé.

Entonces la puerta se abrió – Tenemos que hablar – Dijo Abe.


Rose


Tambaleante di un paso atrás – ¿Quieres parar con las entradas dramáticas? – Fue lo primero que se me ocurrió decir para recobrar la cordura.

Mi padre sonrió con evidente descaro al vernos tan cerca el uno del otro – ¿Qué te puedo decir? – Avanzó campante – Me gusta causar una impresión, da igual si es buena o mala.

– ¿Por qué no tomamos asiento? – Invitó Pavel – Es necesario que discutamos algunos puntos para evitar conflictos de última hora – Sin perder tiempo, accedimos a su petición – ¿Ibrahim?

El viejo aclaró su garganta – Principalmente, no se sorprendan por los apellidos o caras conocidas que puedan encontrar entre los asistentes. Tengan en cuenta que algunos portan sangre real y otros provienen de familias acaudaladas. Tienen tanto dinero que no saben qué hacer con él; la codicia los ha cegado por completo, y otros, solo juegan a sentirse malos y poderosos. Como también existen aquellos con los que hay que irse con sumo cuidado – Su hermano asintió – No puedes fiarte, puesto que nadie confía en nadie. Son muy pocos a los que realmente puedo considerar aliados y se los haré saber en su momento. Si notan un cambio de actitudes, sobre todo en mí. Consideren que en ese ambiente no puedo, ni debo ser la encantadora persona que suelo ser siempre.

Rodeé los ojos y Pavel negó con la cabeza, mientras reponía la seriedad en el asunto – Entrarán por la parte trasera como lo teníamos previsto y nos reuniremos en una de las habitaciones adjuntas para realizar la pre-evaluación, después podrán mezclarse y los demás se retirarán directamente a sus puestos – Se detuvo un instante – En lo particular, el único consejo que les puedo dar es el siguiente: no permitan que traten de minimizarlos o que pretendan pasar por encima de ustedes. Antes que nadie está su integridad como individuos. Estarán en la mira por infinidad de razones – Comenzó a enumerar – Por ser los únicos dhampirs en calidad de invitados, por el porte que ahora llevan y porque de alguna manera serán los protegidos de Zmey.

– Muchos matarían por ese privilegio – Presumió mi baba – Sin embargo, serán ustedes quienes se sienten en mi mesa y eso será motivo suficiente para atacarlos. Sin mencionar sus turbios y muy famosos pasados ¡Y por supuesto! La gran sorpresa de la noche… la misteriosa identidad de mi única hija – Concluyó.

– Moraleja… – Añadí impaciente por iniciar con la singular misión. Pues tenía la confianza de encontrar lo que nos llevaría hacia algo más concreto, y no solo migas aquí y allí.

Abe sonrió – El noventa y nueve punto nueve por ciento de todo esto se sustenta en una farsa. Pues entonces, ¡créansela! Eso ayudará a que muerdan el anzuelo y por ende, la gente comience a cantar como loros en primavera. Y Rose… – Le dio un codazo a mi tío – Pavel tiene algo que decirte.

Él le propinó una mirada de… ¡Qué demonios! – Creí que habíamos quedado en que tú se lo dirías, küçük erkek kardes1.

El viejo negó – No. Tú dijiste que así sería, yo jamás lo confirmé.

Dimitri y yo nos miramos incrédulos. Fue un suspiro cansado lo que retomó nuestra atención.

– Rose, tu padre y yo queremos que tengas cuidado y te manejes con pies de plomo con todo el asunto de los pretendientes y sus respectivos padres. Recuerda que no son más que postores ambiciosos. No te apartes o actúes sola… y esto va para ambos – Me observó con detenimiento, como también al enorme ruso a mi lado – No caigan en provocaciones, recuerden que son más inteligentes que ellos.

Abe se puso de pie – Por tanto, la regla de esta jungla es: no digas en una esquina lo que ya dijiste en otra y sobre todo, no te separes de Belikov.

~•~

Los cuatro salimos de la casa. Dimitri y Pavel por delante de Abe, quien me llevaba del brazo y nos dirigía al auto que adquirió para la ocasión.

– Ten cuidado hija – Murmuró con los ojos fijos en mi vientre.

– ¡Igual tú! – Besó mi frente y se alejó junto con mi amca a su propio vehículo.

A nosotros nos esperaban tanto Atayán como Denis. Los dos luciendo impecables en sus uniformes guardianes – ¡Luces bien, Rose! – Señaló este último.

Le sonreí, e inmediatamente sentí a Dimitri tensarse y acercarse más a mí.

Admito que me gusta verlo reaccionar y no porque sienta celos de los chicos, sino porque es más de lo que nos permitíamos en Sn. Vladimir. Aunque si alguien me lo hubiera dicho unos meses atrás, jamás hubiera creído que es celoso.

Pero me enerva de coraje ¿Por qué es que sigo tan pendiente de lo que hace o dejar de hacer? De sus imperceptibles muecas, de la manera en que se pasa las manos por el cabello cuando se exaspera, o de cómo sutilmente arruga su nariz ligeramente pecosa cuando se encuentra molesto ¡Carajo!

– ¡Estamos listos, Buffy! – Zedrik decidió asistir como guardián, aunque no lo es y se le dio la oportunidad de ir como invitado. Sin embargo, expuso que nunca ha presenciado estos eventos e insistió en que no quería que fuéramos los únicos en causar un impacto.

Creo que sus palabras exactas fueron: ¡Imagina! Los invitados de honor de Zmey son dos dhampirs y además, tiene a un moroi como guardián ¡Seremos la sensación!

El equipo se reunió – Rose no podrá estar en todo el lugar, así que seremos sus ojos y oídos. Cualquier cosa con tintes sospechosos la comunicamos inmediatamente ¿Está claro? – Todos afirmaron ante la cuestión de Atayán, para después dirigirse a sus respectivos transportes. Di media vuelta, pero alguien me sujetó la muñeca – No te confíes, mantente siempre alerta. Shadow cuidará de ustedes a distancia.

Asentí ligeramente, haciéndole saber que había captado su doble advertencia y esperando que Dimitri no haya prestado la suficiente atención al plural de la última frase, o al menos asumiendo que se refería a nosotros dos.

Afortunadamente, la mayor parte de su atención se concentraba en la mano que el persa me sostenía.

Atayán también lo notó, así que me liberó para poder abordar el auto.

Dimitri se adelantó, abrió la puerta y me tendió su mano – Permíteme ayudarte.

¡No lo hagas! ¡No aceptes!

Y lo hice, lamentándolo en el instante en que su tacto mandó ondas de calor por todo mi cuerpo.

Entré al coche y él se inclinó como todo un caballero para acomodar mi vestido y evitar que este quedara atascado entre la portezuela. Lo que me dio la breve oportunidad de disfrutar su fresca fragancia que tanto me enloquecía.

¡Malditas hormonas! ¿Por qué no pueden comportarse?

Cerró la puerta y antes de abordar Sasha se acercó, le dijo algo en voz baja, rio y luego subió a la limosina que transportaría al viejo.

¿Qué se traen esos dos?

Para mi desgracia, disfrute y afectación a mi juicio, compartimos el asiento trasero – ¿Qué te dijo? – Le pregunté.

– Nada importante.


Dimitri


Estaba por subir al auto cuando Sasha me detuvo – ¡Hey Belikov! No se puede negar que ella luce como un buen pedazo de cielo.

Sonrió con bravuconería, sabía perfectamente el efecto que tendría su comentario sobre mí.

Bajé mi tono de voz – Creí que habíamos establecido que se trata de mi… pedazo de cielo.

Soltó una carcajada – ¡Efectivamente! Pero ni soy ciego, y eso no me impide apreciar el paisaje – Jactante abordó la limosina.

Yo cada día me desconocía completamente.

Jamás fui tan celoso, ni siquiera con mis hermanas. Claro que habría que preguntarles.

Primero, Denis con su observación sin intención. Un simple y sencillo comentario que me hizo querer reventarle la cara.

Esto no puede estar pasándome…

Sin querer o tal vez con toda la intención, mi mano encontró la suya sobre el asiento. Rose dio un pequeño salto, pero tercamente no despegó su mirada de la ventana.

Mantenía el puño apretado y poco a poco mis dedos fueron aflojando su agarre – Estas nerviosa – Declaré.

Ella miró momentáneamente nuestras manos y después a mí – Más bien ansiosa – Echó un vistazo a nuestros acompañantes, cada uno con su atención al frente del camino – Es solo que espero encontrar lo que estoy buscando, muchos están en riesgo y alguien tiene que parar esto antes de que sea demasiado tarde.

Sonreí ampliamente, admiraba la nobleza de sus sentimientos.

Puede ser considerada por muchos como una rebelde insensata. Sin embargo, sé que es la persona más hermosa por dentro y por fuera que he tenido el placer de conocer y la fortuna de amar.

Así que arriesgándome a recibir una buena bofetada, me llevé su mano a mis labios y la besé.

– Y eso haremos, Roza.

~•~

Al llegar nos encontramos con un mundo de gente, autos lujosos haciendo fila y un imponente lugar.

Zmey se extralimitó esta vez, pensé – Viejo… ¡estás loco de remate!

– ¡Oí eso, kiz!

Se escuchó una risa por el intercomunicador – Ya deberías saber que mi tío no tiene límites cuando se trata de ti. Querías una fiesta, la tienes y obvio, tenía que ser digna de su princesa.

– Y qué mejor que algo tan casual como la sala de banquetes de un antiguo palacio – Sasha secundó al moroi.

– Jovencito, ¿cómo te hago entender que no soy tu tío? Pavel, te dije que lo dejaras en el orfanato, que era una mala idea que…

– ¿Quieren comportarse? Este es un pésimo momento – Intervino el Guardián Mazur – Nos vemos adentro, Rose. Cambio y fuera.

Definitivamente una relación peculiar.

Nos estacionamos cerca de la salida de emergencia, en la parte trasera del recinto. Denis y Atayán bajaron e inmediatamente montaron guardia. Abrí la puerta y antes de salir palmeé la mano de Rose para hacerle saber que estábamos juntos en esto.

– Lo sé – Dijo – ¡Hagámoslo!


Rose


No encuentro las palabras para describir la majestuosidad del palacio Dolmabahce, es realmente precioso.

Rodeado por la costa, con su color aperlado; grandes y numerosos ventanales; detalles en oro, ocre y azul rey; alfombrados rojos y enormes candelabros de cristal.

Es definitivamente el lugar más bello que he tenido la oportunidad de conocer.

– Debió ser precioso en su tiempo de mayor esplendor – Dije a nadie en particular.

– No más hermoso que lo que estoy viendo – Me volví para encontrar a Dimitri observándome con algo más que admiración – Hace una hora pensé que no podías lucir mejor de lo que ya lo hacías, pero me equivoqué. Y simplemente no hay palabras en ningún idioma que conozca para describir los alcances de tu belleza – Me sonrojé furiosamente y bajé la mirada, no soportando la intensidad de la suya – Y más aún cuando te sonrojas.

Alguien se aclaró la garganta – Por aquí – Llamó Pavel.

Entré inmediatamente y me acerqué al viejo, poniendo la mayor distancia entre el padre de mi hijo y yo – Baba, no tenías porque…

– Ya es tarde para eso kizim – Me fijé en las múltiples pantallas que se encontraban en la habitación monitoreando a los invitados y personal de servicio – ¿Quieres saber cómo se llama este salón? – Me encogí de hombros – Es el salón Rosa y será nuestro punto de encuentro en caso de que el desastre nos alcance.

Mi amca le dio una carpeta – Tómense su tiempo y cuando crean que ya es hora, salgan ¡Suerte para todos!

Me quedé con Dimitri, Zedrik, Atayán, Shadow y otros tutores que se encargarían de vigilar las cámaras. Las cuales me dediqué a observar detenidamente.

Había gente de todas partes del mundo. Lo sabía por su vestimenta y rasgos característicos. Sin embargo, la extravagancia y opulencia eran lo más sobresaliente – Se ven tan…

– ¿Anormales? – Sugirió Zedrik.

– Iba a decir… mafiosos – Dimitri y yo hablamos al mismo tiempo, ganándonos una risa burlona del moroi.

Entonces, me enfoqué en otra de las pantallas – ¿Qué hace aquí Byron Zeklos?

– ¿Zeklos? – Cuestionó Dimitri.

– Sí, es el padre de Jesse – Respondí con disgusto.

– Es prácticamente nuevo en la mafia. Dicen que es debido a que atraviesa una crisis fuerte y ésta es la solución más práctica que encontró – Atayán realizó su aporte.

– Sin mencionar que su hijo es uno de los famosos postulantes. Él mismo llevó la propuesta matrimonial.

Cambié de monitor – ¡Gracias por tu inoportuna aportación Zedrik! – Hablé con sarcasmo, dándoles la espalda a los tres hombres – ¿Quién es ese? – Señalé.

Pronto tenía a un moroi a mi izquierda y a un poderoso ruso a mi derecha – Mmm… creo que es…

– Alessandro Dunat – Respondió el impávido persa.

¡Ah, claro! Dicen que no habla inglés.

Miré a Zedrik con extrañeza – ¿Qué clase de dato es ese? ¿Y a quién le importa que no conozca el idioma? ¿Quién quiere charlar teniendo ese porte?

Me expresé sin detenerme a pensar a quién tenía del otro lado ¡Mierda! Juro que lo hice sin intención. Digo, cualquiera puede apreciar la anatomía humana.

– ¡A él le importa! – Apuntó al hombre a mi derecha.

– ¿Quieres callarte Zedrik? – Dejé los monitores y nerviosa avancé hacia la puerta – Llegó la hora… salgamos.

Dimitri se detuvo a dos pasos de mí – ¿Me permites? – Dijo ofreciéndome su brazo.

Acepté sin chistar, pues ya habíamos acordado que sería mi acompañante. Sin embargo, cuando entrelacé mi brazo con el suyo, lo sentí muy tenso y puedo decir que hasta un poco molesto.

Avanzamos por el largo y elegante pasillo – ¿Qué te pasa? – No pude evitar preguntarle.

Se detuvo poniendo distancia entre los otros dos integrantes del equipo y nosotros.

– ¿De verdad, tienes que preguntar? – Levanté una ceja ¡Bueno! Intenté hacerlo – ¿Rose, no es obvio? Cómo crees que me hacen sentir ese tipo de comentarios, cuando sabes perfectamente lo que siento por ti.

– Ahora no, Dimitri… – Quise bajar la mirada, pero me lo impidió al tomarme de la barbilla.

Suavizó su tono – No es fácil saber que en cualquier momento puedes continuar sin mí. Y sé que hay otros hombres que pueden ofrecerte mucho más de lo que yo puedo – Rio sin humor – Eso es lo que me molesta, que estoy en desventaja. Siempre lo he estado.

– ¿Es eso es lo que piensas? – Espeté molesta – Te recuerdo que crecí sola; viví modestamente en la Academia y me fue bien. No porque ahora tenga un padre que me quiera dar a manos llenas, significa que todo lo que me importa es tener una buena posición. Además, me enamoré de ti sabiendo quién eras y lo que podíamos tener ¡Nunca soñé con más! De hecho, jamás me atreví a hacerlo porque era demasiado doloroso imaginar algo que no se nos iba a permitir y cuando pensé que habíamos encontrado una solución, fuiste tú quien no me aceptó.

– Tienes razón – Tragó saliva – Y no sabes cuánto me arrepiento. Hay tanto que quiero decirte, pero no sé cómo.

Respiré profundamente, su apertura me desarmaba. No estaba acostumbrada a esta versión de él, siempre fue tan reservado.

– Debemos calmarnos, la prioridad ahora es descubrir algo que nos lleve al korol´ y molestos no vamos a conseguir mucho – ¡Solo dilo! – Te necesito en esto, ¿podemos hacerlo?

Asintió dándome su mano como ofrenda de paz.

Llegamos al vestíbulo donde los asistentes esperaban el discurso de bienvenida del viejo. Quien ya se encontraba micrófono en mano.

– ¡Buenas noches a todos! – Su tono de voz cambió radicalmente, la frialdad con la que los observaba era ciertamente amenazadora. El personaje frente a mí, era Zmey – Es agradable ver tantas caras conocidas – Hizo un sondeo – Sé que esperaban ser recibidos por mi hija, pero ya saben cómo son las mujeres, quería lucir perfecta para la ocasión. Así que en nombre de ella y mío; les agradezco su presencia, el largo viaje que muchos tuvieron que realizar y sus excelentes regalos. Espero que disfruten la velada.

Las puertas del salón de banquetes se abrieron. Revelando un sin fin de mesas elegantemente adornadas con cubiertos de plata, finísimos centros de mesa hechos de cristal cortado, manteles bordados y meseros ofreciendo copas de champagne.

– ¿Estas lista? – Susurró Dimitri.

Lo miré a los ojos para que viera la verdad en ellos – Lo estoy.


Dimitri


– No, gracias – Le respondió Rose a uno de los meseros que nos ofrecía una copa.

Lamenté profundamente el desacuerdo que tuvimos y esperaba no haber generado un retroceso entre nosotros.

¿Pero que se supone que debía hacer? ¿Pretender que no dijo nada? ¡Y del tipo del que tenía que mantenerla alejada! Sinceramente esperaba no toparme con él, pues de lo contario no sabía cómo iba a reaccionar.

A paso moderado, pero firme, caminábamos entre la multitud. Lamentablemente no llegábamos a comprender muchas de las conversaciones.

– ¡Debí tomar el curso de idiomas que Rhea se ofreció a pagarme!

Sonreí atrayéndola más a mí – Tu turco no es tan malo.

– Espera a que escuches su ruso – Sasha agregó por medio del intercomunicador.

– No te preocupes Buffy. Pavel habla como seis idiomas, Amir cuatro y Sasha no solo dice burradas.

– ¡Concéntrense! – Exigió Pavel – Presten atención en las conversaciones que tengan cerca y si no reconocen el idioma, grábenla con su teléfono celular. Ya nos encargaremos de enviar el audio a un traductor.

A cada paso que dábamos, no dejábamos de recibir cierto tipo de miradas.

– No te sientes… ¿observado? ¿O son solo imaginaciones mías?

– No eres tú, nos están observando – Afirmé.

Su nariz se arrugó – ¿Y no te molesta? – Volvió a cuestionarme, esta vez concediéndome una mirada.

– No – Negué con la cabeza – Lo mismo hubiera sucedido en la Corte de habernos visto juntos y tampoco me hubiera molestado que me vieran del brazo de la mujer que amo. El problema es de ellos, no mío.

– Dimitri…

No obstante, el momento se vio roto una vez más.

– El baile iniciará formalmente después de la cena – Anunció el presentador – Mientras tanto, pueden pasar a sus mesas y disfrutar de unos exquisitos entremeses.

Una música muy tenue amenizaba el ambiente. Nos dirigimos a la mesa principal, donde estratégicamente quedaría un lugar vacío al lado de Abe.

Se pretendía dar a entender que le correspondía a su hija, cuando en realidad, Rose ya estaría presente.

Estábamos tan cerca de ahí, que ya nos era posible escuchar la conversación que se estaba teniendo en la mesa.

– Mi hijo Jesse lamentó mucho no poder asistir, pero ya conoces cómo es la carga de trabajo en las Universidades. Le fue imposible posponer sus pendientes y te manda sus saludos y disculpas. Así como un regalo para tu hija, que por cierto… ¿dónde está?

– Bajará pronto – Mazur respondió cortante – ¡Ah! Acérquense y tomen sus asientos – La atención de todos los comensales presentes se dirigió a nosotros – Damas y caballeros, espero que ya conozcan o hayan oído hablar del Guardián Belikov… Capitán de la Guardia Real, así como también de la Guardiana Hathaway, responsable directa de la seguridad de nuestra reina.

– Buenas noches – Saludé neutral.

Abe siguió con las introducciones – Les presento – Se puso de pie – Ellos son Byron y Janeth Zeklos; Bardo Dunat y el lugar a su lado está reservado para su hijo que en breve se reunirá con nosotros. Y mi viejo amigo Frank Fraser y su bella esposa Evelyn.

– Es un placer – Dijo la mujer.

– Igualmente – Respondió Rose.

Saqué una silla y la ayudé a tomar asiento – ¿No deberías estar protegiendo a la niña que tenemos por reina? – Soltó Zeklos.

– Me encuentro de permiso – Respondí altivamente.

El hombre me miró con desagrado – No te preguntaba a ti, me refería a Hathaway.

Roza dejó su cartera sobre la mesa y se dirigió a él con molestia. Esto no es bueno.

De reojo, vi a su padre sonreír con orgullo ante lo que venía – Lo que yo haga o dejé de hacer, no es asunto suyo. Y le voy a pedir de la manera más atenta, que en mi presencia no se exprese así de Vasilisa Dragomir. Le recuerdo que le debe respeto y obediencia.

– ¡Esto es inaudito, Ibrahim! Tolero que tu hermano se siente en nuestra mesa ¡Pero estos dos! – Nos señaló al mismo tiempo que aumentaba su volumen – Si supieras lo que esta… delincuente le hizo a mi hijo ¡casi lo mata! Y a él apenas se le puede considerar hombre…

Un estrepitoso golpe hizo vibrar las copas sobre la mesa.

Rose se encontraba de pie, en toda su gloria furiosa.

– No vuelva a decir algo así. El Guardián Belikov ha enfrentado más de lo que nadie ha hecho. Sí, fue un strigoi. Cayó en batalla por salvar la vida de cientos de niños y jóvenes, entre ellos, el culo que tiene por hijo – Byron hervía de coraje – Pero volvió de entre los muertos con la ayuda de Espíritu. Fue tutor y arriesgó la vida por un integrante de su familia, ha sobrevivido batallas, lucha por su pueblo y aun así es señalado injustamente. Condenado por algo que estaba fuera de su alcance, pero lo más importante… él es demasiado educado como para defenderse de sus ridículas acusaciones y sabe más de honor que usted y su hijo juntos.

El real se levantó tan rápidamente que volcó su silla en el proceso – Eres una sangre sucia…

– ¡SUFICIENTE! – El gritó llamó la atención de varias mesas aledañas. Mazur se incorporó y enfrentó al moroi – Byron Zeklos, no te permito que te sientes a mi mesa y te des el lujo de insultar a mi hija.

Hubo varias expresiones de asombro – ¿Tu qué?

– Ahora sabe por qué envié a Jesse por donde vino el día que decidió aparecer con su absurda propuesta – La tomé de la muñeca para que se detuviera y no hiciera el asunto más grande.

– Será mejor que te retires – Ordenó Zmey – Y que sepas que por respeto a tu esposa, no hago que te echen – Una vez que se fueron... – Lamento que hayan presenciado esto, como verán, mi hija heredó mi mal carácter.

Rieron, mientras yo seguía entre pasmado y orgulloso.

No podía creer el discurso de Rose por defenderme ¿Cómo pretendía que dejara de amarla?

– Eso estuvo muy bien cariño – Opinó la única otra mujer en la mesa – Nadie debe denigrar a nadie, así sean humanos, dhampirs o morois.

Pasaron pocos minutos y sin embargo, veía que Roza no lograba calmar sus nervios.

– ¿Quieres bailar? – La invité contra mi propio juicio. Pues si algo no sé hacer, es precisamente bailar.

Me levanté, le tendí la mano y para mi sorpresa accedió casi de inmediato. Nos dirigimos a la pista con una buena cantidad de miradas.

– Sé lo que estás pensando – Dijo – Pero ahora, los discursos de lujo son parte de mi trabajo.

Reí – Pues te equivocas. En realidad, estaba pensando en cómo voy a hacer esto – Me miró confundida – No sé bailar, Rose.

Fue su turno para reír – ¡No te creo! – Vio mi expresión – ¿Es enserio? – Asentí avergonzado – No te preocupes, no es tan difícil. Solo sigue el ritmo y déjate llevar.

Y justo, cambiaron a una balada romántica.

– Muy oportuno – Murmuró.

Fueron los cinco o seis minutos más significativos de mi vida.

Tal vez el salón se encontraba a reventar, pero ahí, solo estábamos ella y yo. Balanceándonos a un ritmo lento y sosteniéndola contra mí, no podía pedir nada más.

– Nos comen con la mirada – Protestó.

– Pues démosles algo que mirar.

Levantó la cabeza de mi pecho – ¿De qué hablas?

Me detuve o creo que ya lo habíamos hecho. Reafirmé mi agarre en su cintura mientras mi otra mano se posaba en su cuello.

– Me refiero a lo que nos moríamos por hacer antes de que tu padre nos interrumpiera en el gimnasio – Sus ojos se abrieron para después posarse en mis labios – Voy a besarte, Rose Hathaway.

Y así lo hice.


1 Küçük erkek kardes: "hermano menor" en turco.


Lamento la espera… una vez más.

Pero diciembre se acerca y con ello mi carga de trabajo aumenta, se vienen los exámenes y un montón que revisar y calificar.

Sin embargo, aquí está el capítulo y espero que haya sido de tu agrado. Lo tenía listo desde ayer, pero quería que fuera perfecto para que la espera valiera la pena.

Gracias por leer y comentar, son lo máximo. Así como también, un saludo a todas mis nuevas lectoras.

¡Gracias por acompañarme en esta aventura!

Besos, Isy.