Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
Capítulo 16
Rose
Ya había controlado el temblor de mis extremidades cuando…
– Con ustedes… mi hija, Rosemarie Mazur Hathaway y su prometido, el Guardián Dimitri Belikov… futuros herederos de mi imperio.
¿¡QUÉ!? El público estaba anonadado, al igual que nosotros.
Sentí el nerviosismo de Dimitri. Imperceptible para los demás, al igual que el mío... espero. Pero me quedó claro que él no era participe de las fechorías del viejo, al menos no intencionalmente.
¿Cómo pudo hacer una declaración así? ¡Tan a la ligera y frente a tipos tan peligrosos!
Me sentía como en una película de Bruce Willis, donde todos los matones lo amenazan a punta de pistola ¡Mala analogía, lo sé! Sobre todo porque ya me han perseguido a tiros y no es tan divertido.
Pero de verdad, ¿quería que nos lincharan? ¿Desatar la tercera guerra mundial de la mafia?
Inconscientemente oprimí el brazo de Dimitri, él posó su mano libre sobre la mía y avanzamos hacia Abe. A quien casi se le parte el rostro de la sonrisa que tenía; gesto que no veía nadie más pues daba la espalda.
– Deseaban conocer la decisión de mi hija con respecto a sus peticiones, pues aquí la tienen. Y la apruebo totalmente – Había un montón de señores con jóvenes elegantes y apuestos a sus costados. Y todos y cada uno de ellos nos miraban como a lo más absurdo que habían visto jamás – Ellos serán los encargados de administrar mis negocios. Por lo que si pretenden que nuestras transacciones continúen como hasta ahora, tendrán que tratar con ambos. Ganándose su respeto.
El señor Fraser ofreció un brindis – ¡Por el futuro y próspero matrimonio!
Muchos elevaron sus copas a regañadientes, otros por inercia y pocos como Alessandro, por decisión.
Realzó su copa hacia nosotros y bebió, fue su manera de sellar un pacto. Después asintió hacia su hermana, dio media vuelta y salió del recinto.
Dimitri me sostuvo a su lado, su postura era perfecta e inigualable. Tal vez no sabíamos qué estaba pasando con exactitud, pero él veía a los moroi como un rey a sus súbditos.
No se dejaría intimidar y honestamente, yo tampoco.
– ¡Tu abuelo es un hijo de puta!
Mis manos se fueron a mi vientre, levanté la mirada y vi a las mujeres de servicio mirándome con horror.
¡UPS!
– No tuve el placer de conocer a mi ded1, o a mis padres para el caso – Sasha entró con un caliente plato de strogonoff – De hecho, crecí en un albergue – Se sentó frente a mí en el comedor – Pero seguramente era un hijo de puta como bien has dicho, pastelito.
Atayán y Zedrik se nos unieron – Pero si te refieres a papi Zmey ¡Tienes toda la maldita razón! – Arrugué el ceño, que para mí era lo más cercano a levantar una ceja – ¡De verdad! Miren, en una sola noche puso al mundo de cabeza. Abofeteó a cientos de morois estirados alegando dimitir y heredándole el negocio familiar a su única hija dhampir. Quien además está comprometida… – Hice una mueca y aclaró – … ficticiamente con otro dhampir, que pasa a ser un ex-strigoi ¡Eso es hacerse notar!
Pasaron días desde el cotillón y toda la casa sabía que mi humor era inexistente.
Me mantuve en silencio, era lo mejor pues no quería descargar mi ira en quien no debía.
– ¡Déjenla en paz! – Los silenció Atayán – ¿Cómo te encuentras, Rose?
Alejé mi palto y suspiré desastrosamente fuerte – Francamente, no lo sé – Murmuré – Estoy por cumplir cuatro meses de embarazo y tengo tanto en qué pensar, que si no fuera porque todas las mañanas devuelvo mis tripas en el inodoro lo olvidaría – Resoplé – ¡Infierno! Aun así lo olvido.
– Es comprensible…
– ¡No, no lo es! – Respondí indignada conmigo misma – Resulta que el strigoi que me persigue también está en busca de buenos amigos míos. Planea conformar un ejército y para eso hiere a muchas personas. No me sorprendería si tu nombre está en esa lista – Miré a Atayán.
– O el mío… – Confundidos observamos a Sasha.
Volví a suspirar – El caso es que además de eso tengo que convivir con mi abuela y fingir que soy feliz con Dimitri. Coexistir con él y simular que no estoy embarazada – Me puse de pie – Y lidiar con el desequilibrado de mi padre, que cada día me sale con un disparate nuevo ¡Ahora contrató a un asesor de imagen para el ruso y para mí! ¿Qué se supone que haga?
– Es parte del plan, Rose – Zedrik se acercó y me rodeó con su brazo – Belikov y tú necesitan una buena fachada para encajar en la podredumbre. No solo van a hacerles creer que tomarán el lugar de Zmey, también que dejaran sus cargos con la corona para dedicarse a un mundo de mentiras y tretas ¡Eso no es sencillo!
El persa parecía incierto y rara vez exponía sus estados de ánimo, por lo que le pedí – ¡Dilo de una vez! ¿Qué hay en tu mente?
Permaneció en su lugar y recompuso su máscara – He querido ser imparcial y no entrometerme en asuntos que no me corresponden – Hizo una pausa – Sin embargo, pienso que te estás equivocando Rose. Nada vas a solucionar cambiando los turnos de práctica o reacomodando nuestras asignaciones. Evitar el problema no hace que este desaparezca. Al contrario, lo hace más notorio.
Y lo peor es que está en lo cierto.
- Rosa…
¡Hablando del rey de Roma!
Me volví para ver a un Dimitri con el ceño ligeramente arrugado y la vista impuesta en el moroi que me tenía medio abrazada.
– ¡Muchachos! – Sonriente, mi abuela se asomó desde la cocina – ¿Podrían ayudarme aquí?
El equipo la siguió al inmediatamente. Dejándome a solas con la única persona de la casa… del mundo entero, que quería evadir.
Pronto sentí un escalofrió recorrer mi lado derecho. Odiaba que fuera tan sigiloso.
– Rose, me estas evitando – Afirmó.
– ¡No lo hago! – Respondí rápidamente, mientras él levantaba una ceja y se cruzaba de brazos – Bien, lo hago ¿Pero acaso no era esto lo que tanto querías?
Mis excusas comenzaban a sonar pobres hasta para mí. Sí, llegué a estar furiosa conmigo y muy dolida con él, pero nunca lo odié ni le guardé rencor.
¡Genial! Me sentía tan estúpida.
Al parecer ya lo había perdonado y ni siquiera me di cuenta de cuándo o cómo pasó. Desconocía si se debía a la existencia del mini-medio-ruso en mi vientre, o a que ha declarado en varias ocasiones lo arrepentido que está y lo mucho que me ama.
Independientemente de la razón… Dimitri no debe saberlo.
Me tomó menos de un minuto la realización y a él, que me refería a todas las veces que me rechazó cuando volvió.
– Eso fue porque fui un completo idiota cobarde. Y te aseguro que tenerte lejos era lo último que deseaba – Se pasó las manos por el cabello – Ahora quiero un montón de cosas contigo, Roza – Me ruboricé como colegiala – No me gusta esta situación, pero lo haré.
– ¿De qué hablas? – Sentí nervios y temor.
Tal vez se volvió a rendir… – Me concentraré en tu misión porque no quiero echar a perder los avances que tenemos en nosotros. Que aunque no son muchos, ni los que me gustarían que fueran, sé que son el inicio de la reconciliación. Tengo mucho que decirte y tanto que confesarte – Levantó mi barbilla para que lo mirara a los ojos – Me enseñaste la lección más importante de todas y la estoy poniendo en práctica, Rose.
Estaba confundida – Yo… ¿te enseñé algo a ti?
Sonrió ante mi indiscutible incredulidad – ¡Por supuesto y mucho! Pero esto es lo que considero más importante… ¿quieres saber de qué hablo? – Asentí con su mano ahora en mi mejilla – Nunca darse por vencido. Así tengas en frente el peor de los panoramas y todo en contra. Tú me devolviste la fe en mí y al mismo tiempo en los demás. Por eso, hoy dejó de lado mi misión más importante que es recuperarte, para concentrarme en el kuru'l y terminar con él lo más pronto posible. Sin embargo, te advierto que una vez cumplido esto, voy por ti con todo lo que tengo – Tragué saliva cuando lo vi inclinarse ligeramente – Te estoy ofreciendo una tregua Rosemarie Hathaway.
Terminó su declaración depositando un beso en mi frente y quedándose ahí más de lo debido.
~ • ~
– La comida estuvo exquisita, anne – Pavel felicitó a la abuela, quien nos reunía a todos a la mesa.
Mi padre a la cabecera: a su derecha estaba ella, seguida de mi amca y Zedrik. Y a su izquierda yo y Dimitri, los demás no seguían un acomodo en específico.
¡Bueno, hasta Shadow tenía un lugar asignado en la habitación!
Cosa que no le agradaba mucho a mi baba, pero fue su precio a pagar por no llevarla al cotillón.
Iniciábamos tomados de las manos, orando y agradeciendo los alimentos de cada día y terminábamos haciendo la sobremesa. Disfrutando de algún postre delicioso y algo de plática sinsentido.
Momento en el cual tenemos prohibido hablar de negocios, trabajo, strigois o hacer uso de nuestros teléfonos celulares.
Pensé que hoy sería lo mismo, pero me equivoqué.
– ¿Quieres que pida el postre, anne? – Preguntó Abe.
– ¡Claro! Aunque Rose, Dimitri y yo, lo tomaremos en el jardín – Nos miró para comprobar que estuviéramos de acuerdo y como ninguno se opuso – Es un día precioso y quiero saber más de ustedes. No es posible que estén por casarse y yo apenas los esté conociendo ¡Hay tanto por organizar!
En algunas ocasiones, como en esta, hablar con mi abuela era como charlar con Lissa – Es pronto para eso, nine. Aún no tenemos nada planeado…
– ¡Razón de más! – Comenzó a ponerse de pie y todos los hombres presentes se levantaron caballerosamente – Vamos, tenemos que hablar de las flores, el vestido, la recepción, la mantelería…
Me incorporé disparándole dagas imaginarias al cretino de mi padre.
– Recuerden que tienen una cita con el asesor de imagen – Resoplé, Dimitri tampoco parecía tan animado – ¿Qué sucede? ¡Oh, vamos! ¡Será divertido!
Sonreí forzadamente – Por supuesto, baba ¡Montones y montones de diversión!
– Bien, ¿qué han pensado? – Sirvió el té – ¿Rusia o Turquía? Aunque un lugar neutral también sería una gran idea.
¿Y ahora qué hago? ¡Piensa Rose!
La mujer parecía muy emocionada y yo no deseaba terminar con sus ilusiones, pero tampoco quería mentirle.
En el poco tiempo que llevo de conocerla he descubierto que Dilara es una mujer de buenas intenciones, creencias muy firmes y con el instinto maternal más desarrollado que haya visto jamás. Puesto que trata a todos como a sus propios hijos, con gentileza y amabilidad.
Y yo aquí… a punto de mentirle a la cara.
Dimitri se aclaró la garganta – La verdad señora Dilara… – Ella se cruzó de brazos y pretendió enojarse – … quiero decir, abuela – Sonreí internamente, era tan dulce escuchar la disculpa en sus palabras – No le he pedido a Roza que se casé conmigo. Abe anunció el compromiso para librarla de una situación incómoda – Mi abuela parecía confundida y un poco decepcionada – Pero eso no significa que no desee casarme con su nieta – Tomó mi mano – Y le aseguro que algún día verá un anillo aquí que lo compruebe – Besó mi dedo anular.
Lo miré a los ojos en agradecimiento, supongo. De alguna manera dijo la verdad sin decirla.
Mi nine relajó su postura y comió una de sus maravillosas galletas de jengibre – Tendré que hablar muy seriamente con ese hijo mío. No es muy agradable elevar así las esperanzas de una anciana.
– No eres una vieja – Irónico cuando usaba ese mismo apodo con mi padre – Luces hermosa para la edad que dices tener – Le sonreí tratando de aligerar el ambiente. Lo cual funcionó.
– No entiendo a los guardianes – ¡O tal vez no! – Me refiero, sé que deben parecer rudos, pero ¿debe ser así todo el tiempo? Ustedes por ejemplo – Dimitri y yo nos miramos – Sino es porque me dicen que son pareja no lo hubiera creído. Quiero decir, se les nota el amor en los ojos, pero hay que prestar atención para descubrirlo. De ahí en fuera, nunca los he visto tomados de las manos, dando un paseo por los jardines o compartiendo un beso… – Hice una mueca – ¿Es tu padre, no es así? Él se los prohibió.
– No, mi baba está muy feliz con nosotros. Es solo que…
Otra vez me encontraba entre la espada y la pared.
– Se trata de mí – Dimitri rascó su nuca – Soy muy reservado y me cuesta demostrar mis sentimientos u emociones en público. Rose simplemente ha sido muy paciente conmigo – Atrajo mi mirada a la suya – De hecho, la primera vez que me preguntó sobre mis sentimientos por ella se lo negué rotundamente. Me gustaría decir que fue la única vez que lo hice, pero no fue así – Di un pequeño salto ¿En qué momento comenzamos con las confesiones? – Yo no lo buscaba, nunca lo hice. Y de pronto… apareciste. Destrozando creencias con aquella facilidad, paredes que me tomó años levantar. Te volviste mi luz – La abuela sonreía ampliamente – Y lamento no decírtelo a diario… Roza, eres lo que no sabía que había estado buscando toda mi vida y tengo planeado no dejarte ir nunca.
Escuchamos tremendo suspiro – ¡Es tan romántico! – Ella posó su mirada en mí – ¿No vas a decir nada, querida?
– Yo… – Oculté un mechón detrás de mi oreja. Podía sentir el aumento de calor en mis mejillas. Debo parecer un tomate – … no sé qué decir ¿Gracias? – Dimitri se limitó a obsérvame con una ligera sonrisa suya. Le gustaba hacerme sonrojar – Eso fue muy dulce… – ¡No lo digas! ¡No lo hagas! – … camarada.
Su sonrisa creció y en un abrir y cerrar de ojos colocó un suave beso en mis labios.
– Ven, no es tan difícil – ¡Trágame tierra! – Háganlo más seguido, nadie sabe cuánto tiempo tiene para vivir y amar – Se limpió una pequeña lágrima – Ahora, hay algo que quiero saber – Asentimos – Rose, ¿sabes cocinar?
Fruncí el ceño – ¿Servir el cereal cuenta como saber cocinar?
Dimitri soltó una carcajada, seguido de mi abuela – ¡Creo que no cariño! Pero no te preocupes, tu madre tampoco sabía – Lo pensó mejor – Aunque no creo que esa sea una buena referencia, ya que Janine nunca aprendió a hacerlo – Se encogió de hombros – Ya buscaremos algún tiempo de tu ajetreada agenda para comenzar – Parecía animada.
– ¿Comenzar con qué?
– Con las clases de cocina, por supuesto – ¡Santo infierno maldito! – Si bien es cierto que aún no tienen planes de boda, toda mujer debe saber cocinar para su marido. Y tu novio está muy flaquito – ¿Se refería al hombre de altura exorbitante y gran musculatura a mi lado? – No puedes descuidarlo.
Asentí robóticamente. La mujer quería que muriéramos, ya sea a causa de un incendio iniciado en la cocina o por una intoxicación alimentaria y Dimitri parecía muy divertido.
– Eso quiero verlo – Confesó.
– ¡Y tú! – Agregó Dilara – Tendremos que buscar algún espacio para tus sesiones.
El ruso levantó una ceja – ¿Mis sesiones?
– Las de baile – Dimitri se removió incomodo en su asiento – Los muchachos mencionaron algo sobre tus habilidades dancísticas – ¡Ah, así que los muchachos! Ya sabía yo, de algún lado debía de venir todo esto ¡Me las van a pagar! – Tengan en cuenta que de ahora en adelante muchos de sus compromisos serán grandes galas.
Fue mi turno para reír – ¡Quiero ver eso!
Dimitri
– ¡Quiero ver eso!
Miré a Rose entre temeroso y disgustado. Sin embargo, escucharla reír era motivo suficiente para ponerme de buen humor.
– No quiero interrumpir – Intervino Zedrik – Pero papi Zmey quiere verlos en su terraza.
Tomados de las manos, dejamos a la mujer en compañía de su nieto postizo.
Una vez dentro de la casa y fuera de su alcance, Rose trató de soltarse. Pero no se lo permití – Creí que teníamos una tregua.
– Y la tenemos. Sin embargo, ello no me impide disfrutar de los pequeños detalles.
O tratar de ganar algunos puntos, pensé.
Seguimos caminando en silencio hasta que ella lo rompió – Gracias… no quería mentirle más a mi abuela.
– Lo sé – Nos detuvimos antes de llamar a la habitación – Nada de lo que dije fue mentira, ni lo dije para tratar de justificarnos con Dilara. Lo hice porque lo sentía, ¿lo sabes, verdad?
Rose golpeó la puerta – Lo hago, pero no vuelvas a hacerlo.
Besé su mano antes de liberarla – Eso no puedo prometértelo – Susurré al mismo tiempo que su tío nos recibía.
– ¡Kizim, muchacho! Tomen asiento, hay mucho por discutir – Ambos nos colocamos frente a Abe – Hablé con Fraser y como lo esperábamos, hay un sinnúmero de inconformes.
Roza se cruzó de brazos – Tú tienes la culpa, viejo. Nadie te pidió que nos colocaras en el ojo del huracán.
El hombre imitó la postura de su hija – No tenemos tiempo y para avanzar necesitaban el respeto o temor de esa gente ¡Pues tienen todo en contra! – Enlistó – Sus pasados, sus estatus, el género y hasta el carácter. Fue una idea brillante aunque no quieras reconocerlo.
Pavel asintió – Esta vez estoy de acuerdo con tu padre, Rose. Requeríamos de una ventaja. Además, solo precisan del apoyo de unos cuantos para que esto se propague y al parecer ya lo tienen.
– ¿Qué hubiera ocurrido si su plan no funciona, eh? Inventarías un golpe de estado contra la corona.
Abe parecía evaluar el sarcasmo de su hija – No es mala idea.
Las protestas no se hicieron esperar – ¡Amca!
– No es momento para esto – Los reprendió el hombre – Y para contestar a tu suposición Rose, si eso hubiera ocurrido. Bueno, bien dice el dicho que cuando una puerta se cierra…
– ¿¡La tiro a golpes hasta que se abra!? – Rose y Abe expresaron al mismo tiempo.
Pavel negó con la cabeza – ¡No, otra se abre! Continúa Ibrahim.
– He hecho todo por retrasar los rumores a la Corte. Sin embargo, será cuestión de tiempo y entonces no habrá mucho que podamos hacer – Zmey se sirvió un poco de licor – Es muy probable que en algunos días tengamos a tu madre destrozando mi entrada principal y todo a su paso. Así como al resto de tus amigos.
Rose suspiró desplomándose en la silla tejilla – Cruzaré ese puente cuando llegué a él – Luego me miró – Ya tengo a mi lado a la persona de la que me escondía, así que…
No percibí acusación en sus palabras, solo resaltaba lo obvio.
– ¿Hay algo más que debamos saber? ¿Podemos confiar en la palabra de Fraser? – Interrogué.
– ¡Absolutamente! – Aseguró Pavel – El hombre es de nuestra entera confianza. La lealtad solo la podrás encontrar en los más veteranos y Frank Fraser tiene la nuestra. De alguna manera fue mentor de Ibrahim, el moroi que le tiró el lazo más grande en el ascenso a su "carrera". De no haber sido por él, tal vez le hubiera costado el doble de tiempo llegar hasta donde está.
– Pero no se confíen – Abe sonrió con malicia y un poco de humor – El viejo es un zorro astuto. Que aunque ya está retirado, su hijo tiene un equipo impresionante que les convendría tener de su lado y operan en los Estados Unidos – Dio un gran trago, se puso de pie y comenzó a ir de un lado para otro. No de una manera nerviosa, más bien pensativo – Pero vayamos a lo que vinieron. Quizá piensen que cometo locuras sinsentido y tal vez sea así. Sin embargo, hoy son solo unos cuantos puntos de vista sobre las relaciones dhampir. Pero eso será parteaguas para un cambio en la absurda manera de pensar de nuestra lamentable sociedad. No han hecho más que empezar y ya no hay marcha atrás. A lo mejor este no es el objetivo, pero demostraran a muchas personas que no tienen miedo de alzar la voz y exigir un cambio. Nada que sea injusto, solo lo que debe ser. Y no crean que solo lo hago por ustedes – Posó una mano sobre el hombro de su hermano – Hay personas que no tuvieron la misma oportunidad y serán como un bálsamo para ellos.
– Sin mencionar… – Zedrik apareció detrás de nosotros – … que ustedes dos trabajan mejor en equipo que cada quien por su cuenta – Se sentó junto a su padre adoptivo – Digo, pueden comunicarse sin ser obvios ¡Son como Batman y Robín!
Pavel ratificó – Ustedes son la opción… la única opción.
– ¿Recuérdame por qué hago esto?
Sonreí, jamás había conocido persona más impaciente – Porque eres una excelente guardiana y tienes buenos sentimientos.
Frunció el ceño pensando que jugaba con ella – Hablo en serio.
– También yo.
Entramos al centro comercial en busca del asesor de imagen. Seguidos de cerca por Sasha.
– ¡Odio ir de compras!
No la contradije, opinaba igual. Entonces, mi compatriota decidió opinar por el intercomunicador – ¿Pues de qué planeta vienes? A todas las mujeres les gusta ir de shopping. Así es como le llaman en los Estados, ¿no?
– Roza no es como todas las mujeres.
Escuchamos su risa – ¡Eso me queda claro!
– Al menos te tengo a ti para hacer mi día más feliz y llevadero – Ojalá me lo hubiera dicho a mí. No obstante, se agachó para acariciar a Shadow.
En realidad Abe tuvo que hacer algunas llamadas para que el lobo pudiera entrar a la tienda departamental. Fue la única condición que Rose puso para hacer esto – Solo a ti se te ocurre traer a ese saco de pulgas.
– ¡Cállate, Alexander! Hieres sus sentimientos y mis oídos.
Unos minutos después…
- ¿Rose Mazur, Dimitri Belikov?
Nos volvimos hacia una pareja de morois muy bien presentados.
– ¡Santo infierno maldito!
La mujer nos tendió la mano – Hola, soy Stacy y él es Clinton.
– Es un placer – Dije, pues Rose parecía pasmada – ¿Me disculpan un momento? – Sasha se acercó a la pareja, mientras yo tiraba de Roza hacia un lado – ¿Qué pasa? ¿Te encuentras bien?
– ¿Sabes quiénes son? – Negué – ¡Por Dios, ellos salen en la tele!
Los miré de reojo, para mí eran morois normales – ¿Y qué con eso?
Resopló exasperada – ¡Nada! Pero piensa, ¿cuánto dinero les va a pagar Abe? Sin contar lo que va a gastar en nuestras compras ¿Por qué no contrató asesores comunes y corrientes?
Ella tenía un punto.
A veces creo que Zmey se sobrepasa con su hija. Tal vez sea una buena cosa que Rose haya crecido alejada de él – Entonces, ¿qué hacemos?
Me miró como si me hubiera salido un tercer ojo – Por qué me lo preguntas a mí, tú eres el de las ideas geniales.
La tomé de la mano – Pero tú eres la jefa ¿Recuerdas? – Reguló su respiración – Ya estamos aquí, así que aprovechemos. Además, tenemos una cita y no podemos llegar tarde.
– ¡Bien! – Shadow se refregó en sus piernas – Pero recuérdame darle al viejo un buen pedazo de mi mente.
Levanté una ceja – ¿Me dices a mí, o al lobo? – Sonreí, esta vez la tenía… espero.
Rodó lo ojos – ¡A ti, obviamente! – Dijo a regañadientes.
~ • ~
Pasamos las siguientes dos horas discutiendo los colores que nos favorecían, los tipos de cortes en las prendas, los estampados en ellas, el calzado, accesorios, mi altura, mi musculatura, la figura de reloj de arena de Rose, su estatura, los tonos de piel, peinados y negándonos absolutamente a recortar nuestros cabellos.
Y creo que en esta parte hablamos por el otro. Lo cual me hizo inmensamente feliz.
Los siguientes noventa minutos los gastamos eligiendo el nuevo guardarropa.
Lo cual, admito, me hacía sentir como un encajoso.
Abe tendría que tener estas atenciones con Rose, que es su hija. No conmigo, que no soy… – ¿Qué opinas?
Roza salió del probador con un vestido rojo de terciopelo, a la altura de sus rodillas, de manga larga y falta abultada ¡Diablos! Hablar tanto de prendas y cortes me había afectado, pero no tanto como su apariencia.
– Estas preciosa, como siempre.
Desvió la mirada para tratar de ocultar su rubor ¡Otro punto para Belikov!
– Recuerden que en realidad la prenda no cuenta mucho, lo que de verdad importa es el porte con la que se lleve. Ese es nuestro último consejo – Concluyó Clinton.
– Gracias por todo – Miré la hora – Pero debemos irnos.
– El placer ha sido nuestro – Se despidió Stacy.
Nos giramos para ir hacia el estacionamiento, cuando… – ¡Esperen! ¿Ustedes asesoraron a mi padre? – Ambos negaron con la cabeza – ¡Lo imaginé!
Riendo atravesamos las últimas tiendas, ya teníamos todas las compras en el maletero y Sasha nos esperaba con Shadow.
Entonces me percaté de que Rose no me seguía, di la vuelta y la encontré observando un aparador.
Era una tienda de bebés.
– ¿Sucede algo Roza?
Intenté captar lo que le había llamado la atención. Sin embargo, no encontré nada.
Se volvió a mí y me miró como nunca lo había hecho – No es nada – Sonrió – Es solo que… – Se mordió el labio inferior.
– Sabes que puedes decirme cualquier cosa – Quise brindarle confianza.
Suspiró derrotada – Recordé a tu hermana – ¿A mi hermana, a cuál de ellas? – A Sonya. Debió tener una niña hermosa.
Por supuesto, Rose no llegó a conocerla – Su nombre es Rosella y es muy probable que le haya echado a perder la sorpresa. Sonya quería decírtelo en persona, pero no estoy seguro de que alguna vez vuelvas a casa – Murmuré.
Ella parecía afectada por mi confesión – ¡Nunca digas nunca, camarada! – Me jaló del brazo para que no me concentrara en su desliz con el apodo – Ahora vámonos o llegaremos tarde y tendré que culparte por ello.
– Como digas, Roza.
Paso a paso, Belikov… paso a paso.
1 Ded: "abuelo" en ruso.
¡Hola!
Gracias por seguir conmigo, espero que te haya gustado el capítulo de hoy. Solo algo de Romitri.
Me hace inmensamente feliz el que está historia sea de tu agrado, brindarte aunque sea un momento en el que puedas olvidar tus problemas e inquietudes y eches a volar tu imaginación.
Así no me siento tan sola cuando pongo en marcha la mía =) y me lo demuestras con todos tus comentarios.
Lamentablemente es muy posible que me retrase una semana con las actualizaciones, tengo que aplicar exámenes y entregar calificaciones. Sin mencionar que se avecinan las vacaciones y tengo que entregar un trabajo completo con mis alumnos.
Aun así, sabes que hago hasta lo imposible por publicar.
No me gusta tenerlas en suspenso. Lo sé, porque me pasa y es horrible.
En fin, es lo que hay.
Gracias de nuevo por tu paciencia y comprensión.
Te mando un beso enorme hasta donde sea que te encuentres, Isy.
~•~•~ Agradecimientos especiales ~•~•~
CARLET 77 (sabes que amo tu historia), Jcastillo (nunca me defraudas con tus comentarios), Yael (sigues muy al pendiente de la historia), jonathaclary (tu emoción es contagiosa), sassySassenach (de las mejores retroalimentaciones), Demahunger (bienvenida), villasa (bienvenida), DaniBelikov (agradezco tus sugerencias), Brenda-l (soy tu fan), beaPleites7 (bienvenida), Jhossy (sigues fiel a la historia) y Guest (agradezco tu comentario y tu esfuerzo por escribirme en español. Lo hiciste bien, el mensaje llegó alto y claro. Te mando saludos desde México).
Espero no olvidar a nadie, son lo máximo.
* Nota:
Cambié el nombre de la hermana de Alessandro, lo tenía reservado para alguien más.
¿No sé en qué pensaba? Lo único que te puedo decir, es que no te hagas ilusiones ;-)
