Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.

A excepción de algunos nuevos personajes.


Capítulo 17

Rose

Extravagante, terco, arrogante, inmaduro, despilfarrador y un verdadero cretino.

Son solo algunas de las grandes cualidades de Ibrahim Mazur…

... mi padre.

Aunque trágicamente reconozco que coincidimos en más de alguna. Más nunca se lo admitiré a él o a ningún ser vivo para el caso.

Solo espero que el cosmos no quiera vengarse de mí por todas las diabluras que cometí en Sn. Vladimir. Sobre todo a mi objetivo favorito, Stan. Pues si mi hijo o hija resulta la mitad de lo que fui, ¡estoy jodida!

¡Ojalá tengas más cualidades de tu padre que mías!, pensé mientras me observaba en el espejo del vestidor.

Sigo diciendo y cada vez con más frecuencia:

"¡Abe se extralimitó esta vez!" Y hoy no fue la excepción.

Mira que contratar dos asesores de imagen, que resultan ser personalidades de la televisión.

¿Cómo es que se le ocurren tantas locuras? Aunque admito que fue divertido ver a Dimitri intimidado mientras lo evaluaban frente al espejo, o conteniéndose cuando Clinton hacía énfasis en destacar mis atributos.

Además de que nos negamos al unísono cuando sugirieron un corte de cabellos.

Traté de seguir todos sus consejos, pero era difícil. Teniendo en cuenta que si se presta mucha atención en mi zona abdominal, se puede ver una pequeña protuberancia.

De hecho, creo que Stacy lo descubrió. Aunque no hizo ningún comentario.

Me urge ver a la Dra. Olendzki, tengo tantas preguntas que opté por escribirlas para no olvidarlas.

Respiré profundamente, alisé el vestido que escogí para la reunión que tendremos en algunas horas y salí del cubículo.

Mis ojos encontraron inmediatamente lo suyos; se veía increíblemente apuesto – ¿Qué opinas? – Le pregunté con nerviosismo.

Dimitri me evaluó con detenimiento, provocando un revoltijo de emociones en mí – Estas preciosa, como siempre.

¡Maldita sea!

Desvié la mirada para tratar de ocultar mi sonrojo.

Pronto nos encontrábamos camino al estacionamiento.

Sonriendo atravesamos las últimas tiendas. Cómo no se me ocurrió sugerirle al viejo un cambio de imagen. De todos, él es el que lo necesita con urgencia.

De repente, una joven pareja me llamó poderosamente la atención. El chico llevaba en brazos un pequeño bulto rosado, el cual abrazaba como si fuera lo más frágil que había sostenido nunca.

Entraron a una tienda de bebés y no sé en qué momento dejé de caminar para detenerme a observarlos a través del aparador.

Desconozco qué buscaban comprar, pero el sentimiento que me provocaron estaba más allá de ser positivo.

Sentí celos de verlos juntos y felices, haciendo algo tan común como pasear por una tienda departamental.

Suspiré, hubiera dado todo lo que tengo porque nuestra situación fuera igual de fácil…

– ¿Sucede algo, Roza? – De reojo vi que Dimitri trataba de localizar lo que me tenía hipnotizada.

¡Ni te lo imaginas!

Me armé de valor para mirarlo de frente y sé que algo pudo ver en mi semblante – No es nada – Sonreí, mientras me quebraba la cabeza por encontrar algo creíble que decir – Es solo que…

– Sabes que puedes decirme cualquier cosa – Insistió con gentileza; complicándome la situación mil veces más.

Suspiré de nuevo, se me agotaba el tiempo y las buenas excusas.

Entonces, involuntariamente vino a mí una imagen – Recordé a tu hermana – Dije tomándonos por sorpresa – A Sonya – Aclaré – Debió tener una niña hermosa.

Unió las piezas y sus ojos brillaron con reconocimiento ¡Uff, eso estuvo cerca!

– Su nombre es Rosella – Respondió con una pequeña sonrisa – Y es muy probable que le haya echado a perder la sorpresa. Sonya quería decírtelo en persona, pero no estoy seguro de que alguna vez vuelvas a casa – Terminó susurrando.

Me dolía el corazón de escuchar su incertidumbre, de saber que fui tan especial para su familia que Sonya había decidido nombrar a su hija como una especie de tributo a mí.

– ¡Nunca digas nunca, camarada! – ¡Mierda! Rápidamente lo tomé del brazo, guiándolo hacía la salida. Como si eso pudiera desviarlo de mi error – Ahora vámonos o llegaremos tarde y tendré que culparte por ello.

– Como digas, Roza.

~•~

Ya en el auto el silencio nos consumía, hasta el aire se sentía pesado.

Aunque tal vez era solo mi porción de aire, porque tanto Dimitri, como Sasha y Shadow, parecían de lo más normal.

¿Por qué sigo cometiendo error, tras error? ¿Y por qué carajos tiene que ser tan condenadamente lindo, gentil y guapo?

¡Aghr! Juro que las hormonas del embarazo son una putada…

– ¿Rose? – Dimitri terminó con mi suplicio temporal – ¿Puedo preguntarte algo?

Parecía serio – Sí – Respondí sin saber qué rumbo tomaría la conversación.

– Bien, verás…

Se aclaró la garganta y miró hacia adelante para encontrar a Sasha observándonos atentamente.

– ¡Sasha! – Grité haciéndolo saltar un poco – Tu vista en el camino ¡Ah! y tararea una canción – El ruso habló entre dientes, mientras reponía su atención en la carretera. Volví al hombre a mi lado, animándolo a hablar – ¿Qué es? – Sabía que lo que tenía que decirme era importante para él.

Asintió lentamente – Cuando estuve en Baia, en casa de mi madre, escuché algo que nadie quiso esclarecerme. Algo que te involucra a ti y a Viktoria. Y por más que intenté hacer palanca con mamá, se negó a contarme. Inclusive Vika me pidió que hiciera lo imposible por encontrarte para poder disculparse y dijo que solo hablaría de ello en tu presencia. No sé qué fue lo que ocurrió, pero sí que le afectó mucho y francamente me mata no saber. Así que…

Dejé salir el aire por la boca – Lo siento, Dimitri – Coloqué mi mano sobre la suya, no quería que tomara mi negativa como una especie de venganza – Si no quiso contarte yo no puedo ir contra su decisión – Suspiró derrotado – Sé cuánto amas a tu familia y te puedo asegurar que nada malo ocurrió. Yo no lo permití.

Sonrió con melancolía – Sabía que dirías algo así, pero tenía que intentarlo. Eres la persona más leal que conozco – Me acomodó un mechón de cabello – Aún hay algo más que quiero saber.

– ¿Y qué es?

Esta vez no me gustó mucho su expresión.

– He notado algunos cambios en ti.

¡Ay, Dios!

Quité mi mano de la suya – ¿Qué clase de cambios?

– No lo sé – Se encogió de hombros – Hay algo diferente en ti que no logro colocar – Me removí en el asiento – El otro día perdiste el equilibrio, te he visto tomando unas píldoras y que tu alimentación ha mejorado considerablemente – Me concentré en la ventana – Rose, mírame… ¡Roza, mírame! – Movió suavemente mi cabeza colocando su mano bajo mi barbilla – ¿Qué está pasando? ¿Te ocurre algo?, ¿estás enferma?

Tragué el nudo que había en mi garganta – No, por supuesto que no. Lo que pasó en el gimnasio fue torpeza mía, lo que me has visto tomar son vitaminas y cambié mi alimentación para estar en mejor forma… ¿o acaso no me lo reclamabas a diario en la Academia? – Intenté sonar lo más natural posible.

– Sí lo hacía, pero… – Se pasó una mano por el rostro – No me mientas, por favor. No me gustaría ser el último en enterarse de que algo malo te sucede. Te amo y solo quiero tu bienestar.

Shadow dejó su asiento para colocarse entre nosotros y llenarme de besos.

¡Ese es mi chico! Reí – Todo está bien conmigo, no te preocupes.


– ¡Llegamos, pastelito! – Anunció Sasha.

– ¡Wow! – Fue mi expresión al bajarme del auto y mirar el enorme edificio. Entonces, mi segunda expresión fue… – ¡Ughr! – Seguida de un mareo y varios ladridos de Shadow.

Me detuve de la portezuela para evitar un encuentro cercano y desagradable con el asfalto. Y casi al instante tenía a un enorme y preocupado ruso a mi lado.

– ¿Te encuentras bien? – Dijo inquieto, mientras mi cachorro me empujaba suavemente ayudándome a estabilizar.

– Estoy bien, chico – Lo tranquilicé antes de responderle a Dimitri – Sí, es solo que me levanté muy rápido y miré hacia arriba – Arqueó una ceja, esta vez no compraba mi espantosa justificación – Hablo en serio. Además, cómo es que llegaste hasta aquí si salí del auto antes que tú.

Intenté desviar el tema para dejar de ser el foco de su atención – Efectos secundarios – Hice una mueca que provocó una sonrisa suya – No tardé mucho en darme cuenta que mi transformación trajo conmigo algunas "mejoras" – Me tensé, esperaba que estas mejoras como las llamó, no fueran perjudiciales para él – Ahora soy más rápido, tengo un poco más de resistencia y en general mis sentidos son mejores de lo que ya eran. Considerando nuestras características dhampir.

Estaba sorprendida – ¡Vaya! ¿Y cómo te hace sentir?

Se encogió de hombros – Fue extraño y confuso al principio. No los noté del todo mientras estuve en la cárcel o durante la fuga, pues toda mi atención se consumía en que no nos atraparan, pero sobre todo, en no revelarte mis verdaderos sentimientos – Negó como si aquello hubiera sido una estupidez – Tampoco te voy a negar que me sentí como un fenómeno. Sin embargo, ahora sé que puedo sacarles el mayor provecho en nuestra profesión.

– Me alegro que pienses así – Sonreí notando que Sasha y Shadow nos habían dejado a solas – Será mejor que entremos e impidamos que Abe cometa otra locura.

~•~

– Fue muy amable al invitarnos – Dimitri agradeció con cortesía.

Lo cual desestimó el Sr. Fraser – ¡Nada de eso! Era importante reunirnos y mi casa siempre estará abierta para mis amigos.

Entramos a la gran biblioteca en donde nos esperaban alrededor de treinta personas. Entre ellos Abe, Pavel y otras caras conocidas.

– Belikov, Hathaway.

– Dunat – Ambos hombres se saludaron de mano.

– Es bueno que ya se conozcan entre sí, eso nos ahorra tiempo y dinero – Señaló el anfitrión, reuniéndonos con mis parientes más cercanos.

– No se preocupen, aquí es seguro – Dijo mi amca – La mitad son aliados, la otra, sus traductores. Sin embargo, no está de más guardar las apariencias.

Dimitri levantó una ceja y murmuró – ¿Y son confiables?

Abe se incluyó en la conversación – Es de su entero conocimiento que morirán si lo que hoy se discuta se hace del dominio público – Sonrió – Eso es lo más parecido a la confianza que podrás ver en este ambiente – Sacó una silla para mí y antes de sentarme todos los hombres presentes se pusieron de pie. Asentí en respuesta, pues supuse que pocas veces se conoce a ladrones con modales. Era incomodo sentir las miradas sobre nosotros, pero creo que es parte de ser la novedad – Estas muy guapa, kiz – Susurró el viejo – Ahora observa y aprende de tu padre – Me guiñó, aclarándose la garganta para ganarse la atención absoluta – Todos los presentes… – Comenzó mirándonos a Dimitri y a mí – … somos buenos amigos y socios que estamos en contra de apoyar u financiar a los strigoi. Así como a favor de que ustedes se hagan cargo de mis negocios.

Los observamos un poco más directamente; juraría que había un representante de cada país. La mayoría eran de la camada de mi padre o un poco más grandes. Eran contados los adultos jóvenes, como Alessandro, Dimitri o yo.

– ¿Lo están? – El sarcasmo salió en forma de pregunta.

Fue notorio mi atrevimiento y pese a ello muchos asintieron, pero una carcajada interrumpió el proceso – Lo lamento – Se disculpó Fraser – Creo que tuve un retroceso. Cuando Ibrahim era un dolor en mi costado derecho. Te felicito, tienes una hija con bastantes agallas – El viejo parecía orgulloso – Moriré tranquilo sabiendo que sufrirás con ella, lo que yo contigo.

– ¿Qué puedo decir? Confórmate con saber que Marruecos fue una bendición comparado con tenerla a ella.

¿Qué diablos significa eso? ¿Qué sucedió en Marruecos?

– Todavía no ha contestado a su pregunta – Señaló Dimitri.

– Te diré lo mismo que le respondí a los inconformes – Bebió de su copa – A mí no me importa si son moroi o dhampir, blancos o negros ¡O si tienen rayas igual que cebras! Con tal que me hagan ganar y sean beneficiosos para el negocio – Se apoyó en su bastón – Por mí y mi familia, está más que bien.

El traductor chino pidió la palabra – El Sr. Wu solo tiene una pregunta para brindarles su apoyo – Dimitri tomó mi mano por debajo de la mesa y ambos consentimos. Nunca nos pusimos de acuerdo, o dimos por hecho de que por ser la hija de Zmey tendría más peso sobre él. Simplemente se estableció solo, un trabajo en conjunto que daría a entender que Dimitri tenía el mismo poder de decisión que yo – Él desea saber cuál será el papel de la cazadora, el korol´ ha estropeado bastantes negocios – Hubo murmullos afirmando la idea.

Alessandro se cruzó de brazos y sonrió, como diciendo: ¡Les dije que sería obvio!

– La cazadora no soy solo yo – Inicié con tranquilidad – Fue así en un principio y tal vez eso sea lo que los hace desconfiar.

Dimitri entendió mi idea y continuó con la explicación – Se preguntaran como una sola dhampir terminará con un strigoi que tiene una red muy poderosa y que casi nadie conoce u ha visto. Y la respuesta es muy simple: debido a mi pasado, uno que supongo todos conocen – Algunos se tensaron – Sé cosas que no cualquier strigoi sabe. Además de que no estamos solos.

– Detrás hay un equipo muy capaz – Miré a Pavel.

– ¿Entonces ambos rumores son ciertos? – Cuestionó España.

– Lo son – Respondió mi falso prometido – Y les puedo asegurar que tanto Rose como yo cumplimos lo que prometemos y se los demostraremos con acciones efectivas. Encontraremos al korol´ y desarticularemos el imperio que construye a costa de sus negocios.

Fue el turno de Alessandro – Se comenta que la red que se extendía por Turquía se disolvió, ahora sabemos que es debido a que la cazadora radica aquí. Eso es suficiente para mí – Apoyó.

Siguió el intérprete alemán – El Sr. Müller tiene una información que les sería útil – El moroi le habló al oído – Corre el rumor de que hay un lugar de mala muerte en Rusia, uno en el que gobierna uno de los strigoi más desalmados y temidos de la zona. Y que el mismo korol´ le regaló gracias a su efectividad…

– Tafari… – Susurré.

– Así es – Respondió el mismo Müller.

– ¿Qué lugar es ese? – Preguntó Abe.

Volvieron a dialogar en voz baja – Es una taberna llamada… me disculpo si mi ruso no es tan bueno – Agregó – ¿Chistilishche1?

– El purgatorio.


– No me cabe duda de que son los indicados para este trabajo – Nos despedíamos de Fraser y su amable esposa.

– Sin mencionar que son una pareja muy linda – Sonreí con nerviosismo, al mismo tiempo que Dimitri me rodeaba con su brazo.

Abe se carcajeó – No te dejes engañar Evelyn, los dos tienen mal genio. Sí, patean traseros como nadie y no estoy muy seguro de si es arrojo o estupidez, pero son los únicos que alguna vez me han llamado Zmey a la cara.

Rodeé los ojos – ¡Dramatizas viejo!

– ¿Sabes Rose…? – Frank me llamó – Me recuerdas a mi nieta: joven, bella… pero demasiado expresiva, inoportuna y habladora. Me da jaqueca solo de pensar en ella y espero que lo mismo le suceda a tu padre contigo. Puedo ver mucho de él en ti.

– No sé si eso es bueno – Opinó el viejo.

– Créeme, no lo es.

Ya en el coche, Abe decidió ir con nosotros – ¿Qué sigue?

Suspiré mientras centraba la mirada en la de Dimitri – Es obvio que no conseguiremos más, aquí en Turquía.

– Y requerimos de algo que nos haga ganar la confianza de esta gente.

No me gusta esto, dijo en silencio ¡Diablos, a mí menos! Pero no hay opción si queremos una oportunidad.

Era ponernos en la boca del lobo o seguir estancados.

Asintió – Volveremos a Rusia – Solté después de un lapsus.

– ¿Qué? – Exclamó el viejo – ¿Cuándo acordaron eso?

Me encogí de hombros – Justo ahora.

– Pero si ni siquiera hablaron.

Dimitri me dio una de sus extrañas sonrisas – No es necesario.


A la mañana siguiente… muy, muy temprano.

Sonó el altavoz que comunica a la casa con el complejo guardián.

– ¡Buenos días! – Canturreó mi abuela, dejándome sorda en el proceso – Levántense, el desayuno está servido.

Aunque para esta hora creo que el único que seguía dormido era el viejo, ya que los guardianes tendemos a madrugar.

¡Ja!

Uno a uno fueron llegando los integrantes del equipo. A excepción de mi amca, que seguramente se encontraba despertando al afortunado de su hermano.

– ¡Te ves terrible, Buffy!

Señaló un Zedrik muy despeinado, mientras se rascaba la barriga y tomaba asiento frente a nosotras, que nos encontrábamos detrás de la isla de la cocina.

Había un plato delante de cada uno de ellos, tapado por cúpulas de acero.

Le di un manotazo a Sasha cuando intentó abrir el suyo – ¡Antes! Me gustaría decirles que les estoy muy agradecida, pues sin sus excelentes referencias con mi abuela jamás me hubiera sugerido madrugar para las clases de cocina – Dilara estaba emocionada – Hoy cociné y hasta les decoré el patillo – Sonreí con malevolencia – Es kebab2, así que… ¡Bon appétit!

Mataría por haber fotografiado sus caras al abrir sus platos y fingir una sonrisa a mi dulce abuelita – ¿No son preciosos? – Les preguntó.

Hubo un coro de: – ¡Sí!, ¡Muy hermosos!

A decir verdad, eso parecía cualquier cosa menos carne asada.

Entonces llegaron Abe, Pavel y Dimitri – Vengan, tomen asiento – Los invitó la mujer – Rose cocinó para nosotros.

– Seguramente sabrá delicioso si tú la instruiste, anne – Mi amca habló con aprecio – Seguido de un sonido vomitivo proveniente de los "supuestos" tutores más jóvenes.

Les di una mirada determinante – Pero por si acaso, este plato lo guardé para ti. Mi nine cocinó una porción y yo el resto de ellas.

– ¿Y por qué no es para mí? – Cuestionó el viejo.

Le sonreí dulcemente – Porque soy tu hija más querida y comerás todas mis creaciones culinarias – Le entregué la placa – ¡Aquí tienes, papi!

– ¡Me niego a comer esto, pastelito! A menos que… – Miró a Dimitri – Él lo pruebe primero.

– Y lo hará, ya establecí su desayuno en el jardín.

¡Mi abuela y la doctora corazón!

La mujer estableció una mesa muy bonita. Había fruta fresca, jugo y café recién hecho, un lindo florero, galletas, y crema de chocolate y avellana ¡Y al centro! Mi kebab.

– No tienes por qué comerlo – Dije con nerviosismo.

Él tomó los cubiertos y cortó un trozo de carne – Quiero. Además, no tiene mala pinta y huele bien o… – Levantó la ceja – … ¿es que tiene algo?

Negué rápidamente – Este no, pero no puedo decir lo mismo del de los demás – Reí.

Entonces se comió el bocado ¿Y si no le gusta?, ¿y si lo escupe?, ¿qué pasa si le hace daño?

– ¡Es bueno! – Tragó – Quiero decir, no me acostumbro a la comida turca, pero esta sabe bien.

– ¡No mientas! Debe saber horrible.

– No – Me aseguró y una de dos: o quería ganar puntos conmigo, o realmente sabía bien la carne – ¿Por qué no pruebas un poco y te cercioras tú misma? – Sugirió ofreciéndome un trozo.

Hice una mueca de disgusto, pues el ver tanta carne me provocó nauseas – No, gracias. Solo comeré fruta, cereal y una galleta.

Lo sorprendí lo sé, pero no le puse mucha atención.

Luego tomé una galleta y comencé a untarle crema de chocolate y avellana. Después le espolvoreé un poco de nuez; tomándome mi tiempo en la preparación de esta delicia. Estaba por comerla cuando vi su cara.

– ¿Quieres? – Le pregunté conociendo la respuesta, pues ya sabía que no es aficionado a las cosas dulces.

Para mi sorpresa la recibió – Es muy raro… estos últimos días he tenido ganas de cosas dulces. Casi al borde de lo empalagoso – Mordió el bizcocho que creé – Mmm… esta deliciosa – Tragué saliva ¡Malditas hormonas! De pronto, recordé un artículo que había leído sobre los antojos. Decía que en algunos casos el padre es el que los experimenta – ¿Saldrás hoy?, veo que estas arreglada –Terminó la galleta, lamiendo el chocolate de su pulgar.

Eso es tan… condenadamente sexy ¡Enfócate, quieres!

– No – Mantuve la mirada, era justo lo que no quería que pasara.

Buscaba indicios de mentira en mí – ¿Estas segura?

– ¡Claro! – Por favor, no preguntes más.

Dilara me salvó de una larga y tediosa explicación, que al final de cuentas habría sido una falsedad para salir airosa – ¡Dimitri! Nos vemos en el salón de música en media hora.

Suspiró bajo – Ahí estaré.


– ¿Has tomado todas tus vitaminas?

¡Ay no! Aquí vamos – Sí.

– ¿Estas comiendo adecuadamente?

– Hmm…

– ¿Tienes alguna molestia?

Rodeé los ojos – ¡No, viejo! – Me sabía el cuestionario de memoria – Y sí, aún tengo: vértigo, náuseas y vomito mi estómago todas las mañanas ¿Pero quién te crees tú, el médico? – Íbamos camino a la casa de la Dra. Olendzki.

– Tómalo como tu penitencia por haberme convertido en abuelo, siendo yo tan joven… – Hizo una pausa abrupta – ¡Mierda!

Habría sido cómico obviar que maldijo en mi presencia, pero su expresión de realización pudo más – ¿Qué?, ¿qué es?

– ¡Voy a ser abuelo!

Negué con la cabeza – Bienvenido a mi mundo.

– Lo que es peor… ¡Janine será abuela!

Me recargué en el asiento – ¡No me estas ayudando! – Canté con ironía.

Decir que estaba nerviosa sería poco. Hoy me realizarían el primer ultrasonido. Lo sé, había estado postergando este momento porque ver a mi bebé en vivo y casi a todo color, solo hará las cosas más difíciles para mí.

– Bienvenidos, pasen por favor.

Entramos detrás de la doctora y directamente a su sala de estar – ¿Y bien, John? ¿Qué puedes decirnos? – Comenzó Abe.

El hombre se removió en su asiento – Primero me gustaría realizar el ultrasonido para poder darles un panorama más exacto. Pasa a esa habitación, Rose – Señaló detrás de él. Me puse de pie junto con ellos y avancé, dándome cuenta de que el moroi responsable de mi existencia no me seguía.

– ¿Te vas a quedar ahí?

Lo sorprendí – ¿Quieres que entre?

– ¿Tú qué crees Sherlock? – Trate de calmarme haciendo uso de mi pintoresca personalidad.

Ambos hombres esperaron unos minutos en lo que la doctora me ayudaba a poner una bata – No estés nerviosa, este es un proceso muy normal y necesario durante el embarazo. Cualquier duda que tengas, háznosla saber.

– Se sentirá un poco frío.

Dijo John aplicándome una especie de gel azulada en el vientre. Y sí, estaba un poco fría, pero era tolerable. Luego movió algunos botones del armatoste y apretó contra esa zona una especie de barita. La removía de un lado para otro y con movimientos circulares. Cuando el sonido más hermoso que hubiera escuchado jamás resonó por aquella pequeña habitación, grabándose para siempre en mi corazón – ¿Eso es…? – Murmuré.

– Sí – Dijo el moroi – Es el corazón del bebé – Involuntariamente tomé la mano de mi baba, se encontraba a mi lado y parecía compartir mi dicha – ¡Ahí está él o ella! – Abe se inclinó para poder apreciar la imagen tridimensional.

– Se chupa el pulgar – Señaló la doctora.

¡Jamás! Nunca había pensado, ni en mis sueños más guajiros, enamorarme de mi mentor ¡Mucho menos ser madre! Sin embargo, ahora… aquí. Frente a mi pequeño ruso, se sentía como si lo hubiera estado esperando toda la vida.

Dimitri y yo habíamos hecho un milagro.

– ¡Felicidades, es precioso! – Abe me limpió una lágrima traidora – Muy hermoso, kiz – No era la única emocional.

John le tomó algunas medidas al bebé, hizo sus anotaciones y me capturó algunas imágenes para conservar como recuerdo – Bien, pues como lo veo: es un embarazo perfectamente normal. Y por las dimensiones y la estructura anatómica, puedo asegurarles que es un dhampir sano.

– ¿Estás seguro? ¿Qué no tendría que notárseme más?

Negó ligeramente – Su peso y talla son óptimos. Así como el espacio en donde se encuentra. No obstante, recuerda que cada cuerpo es diferente. Tus músculos están tan trabajados que puede que tardes algún tiempo en mostrar un gran vientre, o tal vez no ¡Nunca se sabe! Tú sigue comiendo sanamente, tomando las vitaminas y el ácido fólico.

Asentí – ¿Cómo vas con la sintomatología?

¡Uff! Suspiré – Sigo visitando con regularidad mi inodoro, aunque han disminuido los ascos. El vértigo ocurre cuando hago movimientos bruscos y siento cierta incomodidad para dormir.

John no dejaba de anotar y anotar – El vómito matinal es impredecible, hay quienes nunca lo experimentan y quien lidia con él los nueve meses – ¡Que no sea mi caso! – Para los ascos te recomiendo las galletas de sal y con los mareos, pues ándate con cuidado – Se quitó las gafas – Sé que como guardiana llevas una rutina de entrenamiento – Confirmé – Puedes seguir haciéndola, siempre y cuando te mantengas a raya en movimientos o técnicas riesgosas. Recuerda que compartes tu cuerpo con un pequeño ser, cualquier daño para ti, será para él o ella – Mi padre parecía estar memorizando todo lo que decía el hombre – Lo que me lleva a la segunda parte… ¿deseas saber el sexo del bebé?

Me cayó la realización como un saco de ladrillos.

– ¿Ya se puede?

Fue turno de Olendzki – Sí. A partir del cuarto mes se hace evidente en un alto porcentaje, del quinto en delante el margen de error es mínimo.

Lo pensé un minuto. No cabía duda de que este sería uno de los días más felices de mi vida; agradecía que mi padre estuviera conmigo. Pero no me sentía completa, me faltaba él – No – Abe se sorprendió – Quiero decir, me muero por saber qué es. Pero por el momento me es suficiente con saber que está sano y bien.

~•~

– ¿Sabes…? No me agrada el hecho de que vuelvas a Rusia, pero creo que es lo mejor por el momento. Recibí una llamada, tu madre sabe dónde te encuentras y seguramente no tarda en llegar – Charlábamos de vuelta a casa – Vete, cerca del peligro de cierta forma estas a salvo. Tus enemigos no creerán que te arriesgarás a pisar su territorio, además de que estarás lejos de la furia de Janine.

Levanté ambas cejas – ¿Lidiaras con ella?

Se encogió de hombros – No es algo que no haya hecho antes. No obstante, mientras estés en Rusia considera dos cosas: la primera, que llegará el momento de enfrentarla y decirle toda la verdad y la segunda… – Se expresó tentativamente – … que tendrás que hacer lo mismo con Belikov.


1 Chistilishche: "purgatorio" en ruso.

2 Kebab: Típica comida turca.


Hola!

Quiero agradecer todos sus comentarios, tanto buenos como malos.

Me ayuda a enriquecer la historia, por lo que no se limiten a hacerlo.

Cada punto de vista es perfectamente válido, respeto eso y no voy a rellenar tratando de explicar el porqué de las cosas.

La próxima actualización la haré estando de vacaciones ¡Por fin!

Tendré más tiempo para escribir, levantarme tarde y ponerme al corriente con las historias que sigo.

Gracias por leer, seguir y comentar.

Besos, Isy.


* Nota: desconozco en qué momento sucedió, pero cambié las "o" de korol´ por "u" y escribía kuru´l. Hasta la apostrofe la moví de lugar, quiero echarle la culpa al exceso de trabajo.

En fin, tendré que corregir.