Disclaimer. Kingdom Hearts no me pertenece, yo no creo que hubiese sido capaz de crear semejante trama como el maestro Nomura, al igual que tampoco me pertenecen el resto de personajes que aparecen aquí.
-Personaje hablando-
-Personaje pensando-
-Personaje hablando en otro idioma-
"Informe Ansem"
-Bueno… ¿Bajamos? ¿Estáis listos?- en los mundos que habían explorado oír esas palabras siempre había sido sinónimo de emoción. Esta vez el sentimiento era otro…
-¡Pero si hay abajo no hay más que agua!- Sora.
-¡Nos ahogaremos!- Shido le siguió.
-¿Tan mal te caemos?- Noctis lo miro feo.
-¿Habéis olvidado que soy un mago?- pregunto Donald con ironia.
-Yo también lo soy y te digo que si bajamos nos ahogamos- Harry lo corto tajante.
-¡Callad y dejadlo en mis manos!- Donald los miro retándolos a que alguien dijera algo, al no decirlo se puso manos a la obra.
Sorprendentemente Donald tenía razón, en seis explosiones de burbujas se encontraron en el fondo del nuevo mundo, en un pequeño arrecife. ¿Lo más sorprendente de todo? Las formas que tenían. Sora, Shido, Harry y Noctis eran tritones, Goofy una tortuga y Donald un pulpo.
Sora se miró la cola sonriendo.
-Mola- Noctis miraba a su alrededor con aprobación, lo que hubiese hecho Donald había sido muy efectivo. Shido y Harry estaban nadando, notando lo raro que se les hacía ahora con el cambio de extremidades.
-Es más difícil de lo que esperaba- Harry intento hacer un par de movimientos con la cola, pero no había manera, no sabía cómo nadar con cola de tritón.
Y no parecía que a Noctis le fuera mejor, no si estar boca abajo fuera indicativo de algo.
-¡Vamos, Sebastián!- La atención de todos se centró en el acto en la entrada al arrecife, donde podían ver a una sirena acercarse nadando. Su cabello era rojo y su cola era verde. Iba acompañada por un pez amarillo con franjas azules.
-¡Ariel, espera! ¡Más despacio! ¡No me dejes atrás!- algo más alejado de ambos iba un pequeño crustáceo rojo, un cangrejo. Este al intentar alcanzarlos acabo cara a cara con Donald, el cual por alguna razón se hallaba, al igual que Noctis, boca abajo -Huaaaa- Este grito antes de huir nadando.
Sora y los demás se acercaron como pudieron.
-Tranquilo, Sebastián. No se parecen a esas criaturas. ¿Verdad, Flounder?- la sirena no parecía muy preocupada de verlos, no dándoles demasiada importancia.
-No sé, hay algo raro en ellos- el pez por otra parte parecía más interesado en ellos de lo que les gustaría.
-Jajajaja... ¿Qué quieres decir?- Sora se rio muy nervioso rascándose la cabeza.
-Hmmmmmmm... Sí que parecen... diferentes ¿De dónde sois?- Ariel dio varias vueltas alrededor del grupo, examinándolos.
-Ehhhhh- Shido no podía pensar en una excusa creíble.
-De muy lejos- interrumpió Harry esperando no sonar muy inseguro.
-Un océano muy lejos de aquí- Noctis ayudo como pudo.
-Exacto. Y no estamos acostumbrados a estas aguas... Hehehe- Sora rezo por que la sirena se creyese la mentira, no quería tener problemas nada más llegar a este mundo.
-Ya veo. En ese caso... Sebastián os enseñará cómo nadamos por aquí-
-Ariel, ¡Esto no le gustará al rey Tritón!- Sebastián no parecía muy tranquilo con la idea, pero Ariel no le hizo demasiado caso.
-No te preocupes-
-Eso es fácil decirlo… Bueno, es hora de que aprendáis a nadar bien….
Durante las siguientes horas todos aprendieron a nadar como tritones, algo que anteriormente nunca hubiesen considerado posible. Ahora sin embargo se sentían realizados al poder nadar igual que Ariel, habían tenido suerte de poder dominarlo con rapidez, lo contrario hubiese sido sospechoso.
-Buen trabajo. Ahora pasemos a la autodefensa…-
-¡Sebastián!- los sincorazón se acercaban nadando tranquilamente, eran pequeños y con forma de medusa, su cuerpo y de color amarillo, su cabeza era gris y estaba metida en una esfera transparente.
-La autodefensa la manejamos bien-
-Eso no es problema-
-Más bien será fácil-
-Solo déjanoslo-
Los cuatro chicos estaban bastante tranquilos, si hubiesen aparecido antes de que aprendieran a pelear seria otra historia, pero ahora no serían rivales.
-Bien pues, lecciones prácticas. ¡Buena suerte!- Sebastián, Ariel y Flounder se escondieron en el arrecife.
-No la necesitamos- Sora invoco la llave espada listo para el combate.
Lo que no midieron fue que, aunque habían aprendido a nadar, pelear ya era otra historia…
-Mierda- Shido estaba teniendo problemas, de la mitad de golpes que lanzaba la mitad los erraba, eso sin contar lo cansado que era usar la espada en el agua.
Donald y Harry eran sin duda lo que más difícil lo tenían, dado que al estar bajo el agua la gran mayoría de magias que habían aprendido no eran utilizables en las circunstancias: Piro no tendría poder, hielo sería inútil y electro… electro mejor no usarlo. Eso los limitaba a gravedad y aero, uno de defensa y otro difícil usarlo en rivales que se movían mucho.
Noctis había tenido ya varios problemas, cuando su padre le enseño a usar los dones de Lucis, era obvio que nunca asumió que los usaría bajo el agua como tritón. Las armas eran mucho más lentas, invocarlas se hacía más pesado y proyectarse dejaba dolor de cabeza. Era un infierno.
Sora era el único que no tenía demasiados problemas, aunque solo fuese por su espada era de tamaño normal y no solía usar demasiada magia.
Lo bueno era que las medusas no hacían mucho más aparte de cargar y atacar con tentáculos, en unos minutos acabaron con todas.
-Arf, arf… Eso ha sido…. Más difícil de lo que debería- Harry estaba respirando con dificultad, la pelea lo había agotado mucho más de lo que esperaba.
-Supongo que no estaremos acostumbrados a pelear en estas circunstancias- tal y como Shido había dicho, ellos peleaban con los sincorazón fuera del agua, siempre era así, nunca había habido necesidad de un cambio.
El problema de pelear bajo el agua, aparte de la inutilidad de casi toda la magia, al menos de la que ellos usaban, era la dificultad de moverse en condiciones, no era como cuando se metían al agua en sus mundos, pero no era tampoco tan fácil como esperarían.
-Los habéis derrotado- Ariel se asomó desde el túnel donde se había escondido.
-De alguna forma- Noctis respondió sin más.
Ariel se acercó a la gran concha que había en el fondo, al golpearla esta se abrió para revelar a Sebastián y Flounder.
-Esas criaturas nos han perseguido hasta aquí-
-¡Oh, no! ¡Quizá esos monstruos se dirijan también al palacio!- Sebastián se preocupó ante el peligro que eso supondría.
-¡Debemos regresar de inmediato!- Ariel grito en pánico.
-Pero, ¿Y… y si nos encontramos más en el camino?- Flounder parecía el único preocupado por si aparecían más sincorazón en el camino.
-Necesitamos vuestra ayuda. ¡Por favor, acompañadnos hasta el palacio! Los tridentes de las paredes señalan el camino. Mientras los sigamos no nos perderemos. ¡En marcha!-
Dado que no tenían ninguna razón para negarse, y puesto que de hecho pensaban enfrentar a los sincorazón, decidieron acompañar a la sirena dado que solo podían ganar.
Tal y como les dijo estaban siguiendo los tridentes dorados, aunque había veces que parecían seguirla más a ella, así llegaron a una amplia zona submarina llena de rocas, coral, peces… Ariel lo llamo "el gran mar de Atlántica".
-Debemos atravesar la zona para llegar al laberinto submarino-
-¿Laberinto submarino?- preguntaron.
Después descubrieron que de laberinto tenía poco, más bien un túnel con agua a presión que lo empujaba contracorriente. Pero como de todos modos su destino estaba a favor del impulso, simplemente se dejaron llevar.
Después llegaron a una caverna donde había un geiser de aire a presión, probablemente el mismo que vieron en el mar de Atlántica. Tras atravesarlo llegaron a una caverna marina con una única salida, en vertical por arriba, tras este hallaron un valle submarino, una formación oceánica entre dos paredes de roca, lo bastante amplia para que cupiera de lado a lado un barco.
Tardaron un poco en avanzar, pero después de limpiar la zona de sincorazón y cofres, los cuales estaban ahora en grandes conchas, finalmente llegaron al palacio de Tritón.
Y la vista era impresionante.
La zona rodeada de grandes columnas verdes era inmensamente grande, mucho más que la cabaña del árbol de Selva Profunda cabria tres veces. En el centro había una construcción, una concha que actuaba como techo de una fracción del camino que dirigía al palacio. Y el palacio, era una estructura maravillosa, con inmensas torres, murallas, columnas y demás elementos, juntos hacían la vista de este algo sobrecogedor, el brillo natural que le daba el agua a su alrededor solo lo acentuaba más.
La vista era impresionante para ellos, y para dos que ya habían visto antes castillos, este les parecía más impresionante que los que habían conocido.
Lo que molestaba a la vista eran los sincorazón, al igual que en el resto del reino oceánico, también estaban aquí. Y esta vez vieron al segundo nuevo tipo de este mundo.
Eran, sin mejor palabra para describirlos, soldados. Inmersos en una armadura verde manejaban una lanza con gran presteza. Este se propulso contra ellos usando la hélice de su cabeza y fue eliminado en un combo de cuatro golpes, cortesía de Sora. Los que lo habían acompañado estaban sufriendo el mismo destino, ya fuera por otra espada, una gran espada, una vara, un escudo o un báculo todos cayeron.
Esto causo una reacción extraña en Ariel, ahora los que le daban pena eran los monstruos, no tuvieron ni una oportunidad…
-Mejor que no la tengan- le dijo Donald.
-Cuanto más duren más se acumularan, y será la historia interminable- canturreo Harry.
-Mirad- Ariel señalo asustada a un gran grupo de estos que se dirigían hacia palacio.
Sin perder tiempo los siguieron dispuestos a eliminarlos, pero alguien se les adelanto. El grupo fue eliminado por un rayo de energía amarillo procedente de un largo tridente, el tritón que lo sostenía tenía una presencia imponente, su cola era azul clara, su cuerpo humano era musculoso y en sus muñecas llevaba unas protecciones doradas. Su cabello y barba eran blancas, y reposando sobre su cabeza había una simple corona dorada.
-Ha faltado poco. Mientras tenga mi tridente no tolerare a esas criaturas en este palacio- su voz era fuerte y resonó en la sala.
-Eso suena como una buena política- asintió Harry.
-¡Papa!- Ariel interrumpió la conversación que pudo haber derivado, contenta de ver a su padre a salvo. Este por su parte no estaba tan contento.
-¡Ariel! ¿Cuándo obedecerás? ¡Ahí fuera corres peligro! Hay criaturas muy raras...- el rey detuvo su mirada en Donald y Sora, más específicamente en Sora.
Sebastián se aclaró la garganta para llamo la atención, tras lo cual paso a introducir al tritón.
-¡Atención! El soberano de los mares, su majestad el rey Tritón-
-¿Quiénes son?- pregunto este.
-Nos ayudaron a librarnos de esas criaturas- respondió Ariel.
-No me resultan conocidos-
-Somos de un océano... muy lejano- Sora le contesto al rey Tritón.
-Ajia. Venimos a buscar la cerradura- Goofy nado despreocupado alrededor de Ariel
-¿La que?- la reacción del rey les dijo que no debería haber dicho eso.
-Bueno, es un...- Goofy no pudo terminar de hablar, el rey le interrumpió.
-No existe tal cosa. Al menos no aquí-
-Pero, papá...- Ariel se quejó con su padre.
-¡Ni una palabra más, Ariel! No saldrás del palacio. ¿Está claro?- Ariel intercambio miradas con su padre, pero al final cedió y se retiró de la sala del trono. Sabiendo lo poco que pintaban en el lugar los chicos la siguieron.
El rey y Sebastián miraron impasibles como el grupo se retiraba de la sala.
-Quizá sea demasiado estricto... Me preocupa su seguridad- tritón no quería ser tan estricto con su hija, pero su seguridad le pesaba más que cualquier otra cosa.
-Por supuesto, majestad. Pero debo admitir que siento curiosidad por esa cerradura- Sebastián intento indagar un poco acerca del tema
-Ese no es asunto tuyo, Sebastián ¿Tienes algo que informar?- Tritón fue tajante, sin dejar espacio a más preguntas respecto a la cerradura.
-Como suponías, majestad, parece que las criaturas vienen de la gruta de Úrsula- revelo el cangrejo.
-Lo sabía. Esa bruja del mar vuelve a las andadas. Veo que no ha aprendido nada de su exilio de palacio-
-Sí, es un grave peligro-
-Te dije que mantuvieras a Ariel apartada del peligro, ¿no es cierto?-
-Majestad, os lo ruego, yo...- la voz de Sebastián se volvió aguda.
-Venid a mi gruta, quiero enseñaros algo- la gruta que Ariel señalaba no quedaba demasiado lejos, a algunos metros de la entrada a palacio, en el valle submarino, aunque como Shido había mencionado en voz baja estaba ya fuera de palacio.
El interior de la gruta era una simple espiral hacia la superficie, todo plagado de objetos y herramientas del exterior, había cajas de música, cubiertos, cajas de madera, globos terráqueos, ¡hasta un cofre!
-Contemplad las maravillas que Flounder y yo hemos reunido. Todo proviene del mundo exterior- Ariel extendió sus brazos, orgullosa de su colección -¡Algún día veré lo que hay allí! ¡Quiero ver otros mundos! ¿Es que es tan raro?-
-No, en absoluto. Yo antes sentía lo mismo- respondió Sora
-¿Antes?- inquirió Ariel
-Han pasado muchas cosas últimamente...- respondió Noctis por Sora.
-¿Por qué no buscamos esa cerradura de la que hablabas?- propuso Ariel.
-Pero tu padre dijo...- comenzó Harry.
-Me trata como si fuera una niña. Nunca me deja hacer nada. Él... él no lo entiende- Ariel hablo con frustración. Sebastián la miro desde la entrada de la gruta con tristeza.
-¿Y por dónde empezamos?- pregunto Shido.
-Basándonos en anteriores experiencias: el interior de un pomo parlante, en un árbol detrás de una cascada, en la sala de la cueva de las maravillas, y el distrito uno, solo podemos decir que es aleatorio- Harry termino su discurso sin sacar nada en claro, habían visto varias cerraduras, pero ninguna tenía una ubicación clara. De hecho aún se preguntaban como las habían podido encontrar tan rápido.
-Podéis ir más allá del laberinto submarino- les aconsejo Flounder.
-¿Y la corriente? ¿Cómo la superamos?- pregunto Noctis.
-Hay grandes peces que saben nadar contracorriente, pero le temen a esos seres que nadan por ahí, si los espantáis podrían ayudaros-
-¿Un pez grande?- pregunto Sora.
-Sera un delfín… Creo- supuso Shido.
-Pues que lo llame por su nombre- Noctis y los demás salieron de la gruta, todo bajo la atenta mirada de dos morenas, y la de cierta bruja.
-¡Ja! Esos necios jamás encontraran la cerradura. Pero la chica puede serme útil y los sincorazón están de mi parte. Tritón, viejo amigo… tu hora está por llegar- la bruja de los mares, Úrsula, era una mujer bastante regordeta, de piel violácea y cabello blanco, en vez de tener cola de sirena, tenía tentáculos de pulpo.
Nada más salir de la gruta de Ariel se encontraron con mas sincorazón, y esta vez la medusa, llamados neones por pepito, no era de tamaño normal, era gigante.
Para mayor dificultad había muchos más helinautas de lo habitual, por lo que la batalla duro más de lo que hubiesen querido. En cuanto al neón gigante, antes de terminar con él se dividió en varios neones pequeños.
Una vez todos hubieron caído se dirigieron hacia el gran mar de atlántica pasando por la caverna marina y regresando a la gran sala del laberinto submarino.
-¿Por dónde Ariel?- Sora le pregunto con curiosidad.
Esta solo le sonrió antes de dirigirse al geiser del centro y dejarse llevar por el agua a presión.
-Mola- Noctis sonrió emocionado y se lanzó al chorro de agua ascendente, en pocos segundos el también desaparecía en el techo de la caverna.
Harry hizo una mueca y les siguió sin perder tiempo, los demás no tardaron mucho más.
Era una experiencia extraña, ser impulsados por el chorro a presión en el fondo oceánico, una sensación única.
Así regresaron al gran mar de Atlántica.
-Bien pues, hora de separarse, matad a los sincorazón que veáis para que no ahuyenten a los delfines- con un asentimiento de cabeza los siete se separaron para cubrir más terreno.
Goofy se desplazó nadando y atacando a los enemigos con el escudo alojado en su caparazón.
Donald usaba el bastón para golpear a todos los que encontraba, tenía algún que otro problema con los helinautas pero nada que no fuese capaz de manejar.
Noctis ya no cambiaba de arma ni invocaba otras, de hecho había cargado a cuestas con Ex Machina desde la primera batalla. Al no poder usar los dones de Lucis se veía obligado a pelear usando lo poco que sabía en manejo de la espada.
Harry no paraba de lanzar ataques con la vara, de un lugar a otro, sin detenerse. Tan pronto golpeaba a un helinauta como a un neón, simplemente eliminándolos.
Sora usaba las habilidades y la presteza que había obtenido al pelear con los enemigos hasta ahora, no era perfecto y dejaba muchas aperturas, pero no les dejaba atacar, con su llave espada los eliminaba por momentos.
El grupo continúo peleando bastante tiempo, eliminando a todos los enemigos que salían a su paso, al principio separados y después ya uniéndose, tardaron un tiempo, pero finalmente pudieron acabar con todos.
-Bien pues, ¿dónde están esos delfines que dijo Flounder?- Ariel busco a su alrededor, sin alejarse demasiado de ellos.
-Allí- pasados unos minutos la pelirroja sirena les señalo un grupo de tres delfines. Eran grises y median unos seis metros cada uno.
Estos al ver que les prestaban atención se acercaron curiosos.
-Jaja- Sora rio acariciando el hocico de uno, le hacía cosquillas.
Shido tenía una mirada enternecida mientras acariciaba a uno en la cabeza, nunca había tenido especial interés en los delfines, de hecho solo vio uno cuando fue al acuario con Tohka, pero esta vez no era ni de lejos lo mismo.
Noctis, si bien no tan emocionado como sus amigos, también estaba sonriendo viendo a los delfines acercarse a ellos y jugar como si fuera lo más normal del mundo.
Harry lo tenía claro, entre los delfines, tritones y sirenas ya le gustaba más este mundo que el País de las Maravillas.
Ariel guardo silencio un tiempo, divertida por las acciones de los chicos, parecía que nunca antes habían visto a delfines.
-Agarraos a ellos y nos ayudaran a cruzar- siguiendo sus instrucciones se sujetaron como pudieron.
Sora, Donald y Goofy en uno, Donald sentado en la cabeza del delfín y Sora agarrado a la aleta, Goofy a su vez se sujetó de él.
Harry y Noctis se sujetaron en el segundo y Shido y Ariel en el último, después estos comenzaron a nadar a gran velocidad. En poco tiempo cruzaron una parte del mar y se internaron en el laberinto, nadando a contracorriente. Los dejaron al final, cerca del nacimiento de la corriente, en un túnel que conducía a una gran sima.
En su interior les esperaba algo que no se hubieran imaginado nunca. Un enorme barco, hundido en lo más profundo del océano, justo delante de sus narices.
Este era enorme, y tenía un gran agujero en el costado, probablemente una de las razones de que se hundiera.
-¿Sera un barco pirata?- pregunto Sora.
-Si lo es, sabemos lo que debería haber dentro- respondió Shido.
-Un tesoro pirata- Noctis sonó emocionado.
-¿Tesoro pirata?- inquirió Ariel.
-Los piratas son una serie de individuos de la superficie que viajan en barco y asaltan pueblos, reuniendo gran cantidad de oro y joyas- le explico Harry.
Ariel asintió algo conforme, no entendía mucho a que se refería con lo de "asaltan" pero la idea básica era que se trataba de hombres que viajaban acumulando riquezas.
-Este barco parece antiguo, pero aún podría haber tesoros en su interior- dijo Donald.
-Ajia, habrá que mirar- y así el emocionado grupo se introdujo al barco, dispuestos a encontrar cualquier tesoro que pudiera tener en su interior.
Harry exploro el camarote del capitán, pero no había nada de valor, o que estuviese en condiciones de ser usado. En el resto del barco era igual, apenas había nada que fuera de valor, nada que pudiese ser llamado un "tesoro pirata".
-Nada útil, ningún tesoro pirata- Sora estaba algo decepcionado, habría sido emocionante encontrar un tesoro, pero no había habido esa suerte.
Se habían reunido los siete en el interior del barco, en la bodega.
-Al menos encontramos este cristal, creo que encaja con el de mi gruta- Ariel sostenía un cristal con la forma de la cabeza del tridente de su padre.
-Ningún tesoro, solo un cristal…- Sora estaba claramente decepcionado.
-Sabíamos que podía ocurrir- le dijo Shido.
-Venga, vamos a volver y probarlo. Seguro que encaja con el de la gruta- Noctis le animo dándole un golpe en el hombro.
-Si bueno… podría ser…
El ventanal que había detrás de ambos se destruyó en un instante, cuando un gran cuerpo choco con él.
-¡Sora, Noctis!- las reacciones fueron de sorpresa y preocupación, por suerte ambos pudieron apartarse antes de que el intruso los atacara, tan solo tenían cortes de los cristales cuando el ventanal se rompió.
El intruso era un enorme tiburón gris, de grandes dientes como cuchillas. Este lanzo algunos mordiscos en el interior de la nave, pero como era demasiado grande para caber en su interior se retiró al poco tiempo.
-¿Eso era…?- empezó Shido.
-Un aviso. Nos avisa de que esta aquí y se va- Noctis le interrumpió.
-Pero sigue fuera- dijo Sora.
-Habrá que saludarlo- Harry sonrió sujetando su vara, ya imaginándose el combate que les esperaba.
Aprovechando el nuevo agujero que había hecho el tiburón en el barco salieron al exterior.
El tiburón se hallaba en la cubierta del barco, esperando a que ellos salieran, para su confusión solo salieron dos, Sora y Ariel.
Sora no perdió tiempo y comenzó a atacarlo golpeando su cuerpo con la llave espada, el tiburón no tardo en revolverse y lanzarse contra él. Ariel hizo un extraño movimiento acelerando en el agua y embistiéndolo, aunque le hizo daño no pareció demasiado efectivo.
Pero el ataque que Shido y Noctis le hicieron tras salir de la bodega si le afecto, le dejo una gran herida sangrante en un costado, el tiburón se alejó de ellos furioso, pero cuando atravesó el costado del barco los que faltaban salieron a atacarlo.
El tiburón al verse superado y herido, no dudo en huir.
-Eso ha sido fácil- se impresiono Shido.
-Tu plan ha funcionado- felicito Sora.
-Estoy más sorprendido de que haya funcionado que vosotros- les confeso Harry.
-¿No debería haber funcionado?- cuestiono Donald.
-Normalmente algo falla y acabó improvisando- les dijo Harry.
-Pues menos mal que este ha ido sobre ruedas- replico Noctis.
-¡Venid! ¡Creo que he encontrado un atajo hacia mi gruta!- Ariel les llamo desde el interior de una cueva muy abajo, cerca del suelo. -Solo tenemos que golpear esto-
El objeto al que se refería era simplemente una roca con una bolsa de aire bastante grande. Tras golpearlo libero todo el aire de su interior y golpeo el cofre enterrado que había sobre ellos, abriendo un camino hacia el valle marino.
-Y justo al lado de la gruta de Ariel- Sora recogió el orichalum del interior del cofre y se dirigió con los demás a la gruta.
Una vez dentro, este coloco el cristal en el hueco de la pared, observando que encajaba a la perfección.
-¡Ariel, has desobedecido otra vez! ¡Te dije que no salieras de palacio!- el rey Tritón apareció por la entrada de la gruta, tridente en mano.
Al acercarse más pudo ver el cristal y su rostro se llenó de ira.
-¡Papa, no!- Ariel le grito soqueada. -¿Cómo has podido...?- la joven sirena mantuvo la mirada en su padre, antes de huir de la gruta.
-Jóvenes... vosotros no sois de otro océano, sino de otro mundo ¿Verdad?- Tritón los miro duramente.
-¿Hu?- Sora se sorprendió al escucharlo.
-Entonces uno de vosotros debe de ser el poseedor de la llave- supuso el rey.
-¿Cómo lo has sabido?- pregunto Sora.
-Quizá puedas engañar a Ariel, pero no a mí. Apenas distinguís de vuestra aleta dorsal de la caudal- para su gran vergüenza era más que verdad.
-Ni siquiera sabía que teníamos una aleta caudal- dijo Noctis.
-Como poseedor de la llave sabrás que uno no puede entrometerse en los asuntos de otro mundo- Tritón continuo sin importarle la interrupción del chico.
-Lo sé, pero...- Sora intento defenderse, pero el rey fue implacable.
-Has violado ese principio- le acuso.
-Mejor violar ese principio a que destruyan este mundo- Harry salió en defensa de Sora.
-Tenemos conocimiento de una bruja llamada Maléfica que viaja entre mundos reuniendo a una serie de princesas, destruyendo los mundos a su paso, vinimos para cerrar la cerradura y evitar que este mundo sufra el mismo destino que otros tantos- Shido no vio caso en ocultar más su verdadera razón para venir, por lo que en poco tiempo dio un gran resumen de la actual situación.
-¿Es eso cierto?- les pregunto, esta vez ya más calmado.
-Si- Sora no mostraba signo alguno de duda.
-Es posible que te haya juzgado mal, joven. La leyenda dice que el portador de la llave traerá la paz o la ruina-
-Sora no es así- pronuncio Goofy.
Después de un tiempo en silencio, el rey hablo una vez más -Esa bruja de la que habéis hablado, ¿tiene el poder de controlar a esos seres?-
-Exacto-
-Pues hay otra en este océano que también puede, una bruja llamada Úrsula- les confeso.
-Yafar también podía y trabajaba para Maléfica, es posible que esa bruja también lo haga- planteo Harry.
-¿Y sabéis para que busca a esas princesas?- pregunto con preocupación.
-La respuesta a eso puede estar en unos informes escritos por un hombre llamado Ansem, por desgracia nosotros solo tenemos uno- se lamentó Donald.
-¿Informe Ansem?, tenemos otro en el palacio, uno que solía pertenecer a Úrsula, acompañadme, os lo mostrare- El rey abrió camino, dirigiéndose al palacio aniquilando sin piedad a todos los sincorazón que encontró a su paso. Los seis chicos lo siguieron detrás, eliminando de vez en cuando ellos también a algún ser.
Una vez llegados a palacio, y después de que el rey depositara el tridente en el salón del trono, se dirigió por los senderos del palacio hacia una nueva habitación, esta parecía ser un estudio, pero mucho más amplia, con las paredes llenas de símbolos y pergaminos.
El rey al llegar busco hasta hallar lo que buscaba.
-Aquí esta- Les tendió la hoja, la cual estaba intacta aun a pesar de ser de papel y estar en el fondo del océano.
-Este es el que nosotros encontramos, puede leerlo, si lo desea- Sora le tendió el que llevaba encima, el rey lo acepto y le entrego el informe. Sora los miro y se dispuso a leer.
"Informe 3
Esas sombras que pululan en las tinieblas debajo del castillo…
¿Serán individuos que han perdido el corazón? ¿Serán encarnaciones de la oscuridad? ¿O quizá algo totalmente distinto?
Mis conocimientos no bastan para hallar una respuesta.
Algo es evidente: son seres totalmente privados de emoción. Quizá en ellos se oculte la clave para resolver el enigma del corazón. Debo seguir estudiándolos. Afortunadamente, no me han de faltar especímenes…
Los seres se reproducen rápidamente.
Debo ponerles nombre.
Son seres carentes de corazón…
Los llamare "Sincorazón"
Sora termino de leerlo con una sensación tremenda de decepción, habría esperado encontrar algo, algo que les diera una mejor idea de lo que buscaba la bruja, de la puerta que quería abrir, pero no veían nada aquí.
-Bien, por lo que dice este es obvio que Ansem sabía de los sincorazón, y a juzgar por lo que escribió los demás informes deberían tener más información de ellos- analizo Harry.
-Me atrevería a decir, por como los menciona, que ya sabía de ellos- especulo Shido.
-Es bastante posible- confirmo Donald.
-Ajia, si los continúo investigando es posible que en alguno mencione algún método para eliminarlos-
-Es una posibilidad Goofy- respondió Noctis.
-De todos modos majestad….. ¿Majestad?- Sora miro a su alrededor confuso, no había ni rastro del rey Tritón en el lugar, ni el más mínimo.
-Se habrá marchado mientras leíamos el informe- Harry se encogió de hombros -El informe no dice nada, tendremos que confrontar a Úrsula-
-Vayamos a la sala del trono para preguntarle donde podemos encontrarla- propuso Goofy.
Así marcharon a la sala del trono, pero al llegar se encontraron con una sorpresa, Tritón y Ariel estaban en el trono, pero había alguien más, una mujer con varios tentáculos por cola y piel morada.
-Vaya, tenemos compañía. ¡Me temo que llegáis algo tarde, majos!- La mujer se esfumo en una neblina, y ya pudieron observar mejor la situación, el rey se hallaba sobre el trono, obviamente agotado.
-¡Papa!- Ariel le hablo asustada.
-¡El tridente! ¡Debemos recuperarlo!-
-¡Nosotros nos encargamos! ¡En marcha!- Sora dirigió a los demás hacia el exterior del castillo, pero Ariel se interpuso en su camino.
-¡Espera, voy con vosotros! Mi padre está herido y es por mi culpa ¡Tengo que detener a Úrsula- viendo la determinación que ardía en sus ojos Sora no encontró motivo alguno para negarse, tampoco es que lo buscase mucho…
-Así es. Y te sigo Ariel- incluso Sebastián se encendió por la determinación de la sirenita.
-Úrsula extrae su poder de un caldero. Para vencerla, habréis de atacar con magia este- la voz del rey resonó por la sala. -Sé que proviene de la zona del barco hundido, Sebastián informo de que había un dispositivo en la pared, detrás del barco-
-Vámonos- después de escuchar lo que el rey Tritón tenía que decir pusieron rumbo al barco hundido.
-¿Podréis atacar al caldero con magia?- les preguntaron a Donald y Harry.
-No lo sabremos si no lo intentamos- respondió Harry.
Tomando la respuesta como válida el grupo continuo hacia el valle marino, para tomar el atajo hacia el barco hundido. Ignorando por completo a los sincorazón llegaron con facilidad al barco, este estaba igual que la última vez que estuvieron aquí. Incluyendo al tiburón.
-Esta vez no podremos hacerle una emboscada- les dijo Harry.
-Solo tenemos que golpearle hasta que huya- replico Noctis.
-Sera fácil- dijo Shido.
-Aquí viene, preparaos- Sora agarro con firmeza la llave espada, mirando con cautela a la mole de carne y huesos que se avecinaba sobre ellos enseñando una larga hilera de afilados dientes.
-Shido, conmigo- Noctis se adelantó invocando el gran mandoble, no le importaba demasiado que fuera enorme, ni que pesase casi el doble debajo del agua, para bloquear la embestida del tiburón era más que suficiente.
Sabiendo por donde iba la línea de pensamiento de Noctis, Shido invoco la gran espada y se preparó para bloquear.
-Si vamos a utilizar la magia en el agua, habrá que concentrar la magia en un único objetivo, e ignorar todo lo demás- Donald le recomendó a Harry, sabiendo lo difícil que era lo que le pedía hacer.
-Os ganaremos algo de tiempo- Goofy giro su cuerpo de tortuga y realizo un placaje contra el tiburón.
Sora ataco después de Goofy, lanzando combinaciones de ataques, sin importarle si alguna fallaba, simplemente seguía el combo hasta que acertara de nuevo.
Ariel giro sobre si misma lo más rápido que pudo, persiguiendo al tiburón sin descanso.
Noctis dejó caer el gran mandoble, sacando a ex machina de la funda improvisada donde la había dejado, comenzando el ataque con ella. Shido no dejo de atacar en ningún momento, usando la gran espada.
Donald y Harry habían estado completamente concentrados desde hacía un tiempo, si iban a usar magia arriesgándose a que saliera mal, mejor ir a todo o nada.
-¡ELECTRO!- cuando ambas armas chocaron, bastón y vara, se liberó de la unión un potente trueno que atravesó el agua como si fuera aire, sin ningún problema, impactando de lleno en el animal. Este soltó un extraño sonido, similar a un grito de dolor, sintiendo la electricidad recorrer todo su cuerpo.
-¡Toma ya!- Sora celebro viendo cómo se iba el tiburón.
-Ahora es mi turno- Sebastián salió del cabello de Ariel, donde se escondió después de salir de palacio, y nado hacia la quilla del barco, no, detrás de ella, más abajo.
Donde se notaba una pequeña quilla, de una pequeña embarcación -os enseñare como se hace-
Sebastián se coló por detrás de la quilla y presiono un pequeño interruptor oculto, la gran roca que había al lado descendió crujiendo, revelando un nuevo camino.
-Un camino espeluznante- dijo Shido.
-Vete acostumbrando- recomendó Noctis.
Suspirando al escuchar a Noctis, el grupo ingreso a la gruta, un largo sendero de roca que desembocaba en unas extrañas cavernas con estalactitas, estalagmitas y pozos de lava.
Todo ello plagado de sincorazón fantasma.
Sin tener demasiado problema con los sincorazón continuaron abriéndose paso, hasta que llegaron a un foso oceánico, y en su interior el cadáver de una extraña criatura, sujeta del suelo mediante columnas parecía disecada, con la boca abierta, cual invitación a la boca del lobo.
El interior tenía paredes de carne y hueso, y el suelo plagado de algas que seguían todos sus movimientos con grandes ojos.
Y finalmente llegaron a la parte central, el "hogar" de Úrsula. Era una gran estancia circular, con paredes, techo y suelo hecho de carne y hueso, igual que el tocador a lado derecho.
En el suelo brillaba un gran caldero con sospechoso contenido. Enfrente de ellos, en una extraña construcción en forma de concha, se hallaba Úrsula.
-¡Sal! ¡No puedes huir!- -¡Ha llegado tu hora!- Donald y Sebastián gritaron provocando a la bruja, pero cuando Úrsula salió y les mando una mirada envenenada, estos gritaron aterrorizados.
-Pagareis por subestimarme- la bruja arrojo una poción al caldero.
El líquido que había en su interior brillo con un vago color rojizo.
-¡Hielo!- Harry arrojo proyectiles de hielo, pero no tuvo ningún efecto.
-Prueba otro- Shido grito atacando a una morena que estaba cerca de él, intentando morderle.
-¿Cuál?- Donald bloqueo el ataque de la otra morena con su bastón.
Sora quería contestar, pero él, Noctis y Ariel se encontraban ocupados lidiando con los ataques de Úrsula.
-¡Piro!... Lo siento- Harry se disculpó al ver como el proyectil de fuego había impactado en el caldero y había rebotado, dándole a Goofy. Este se mantenía cerca de él para protegerle por si algún enemigo se acercaba demasiado.
-¡Maldito mocoso!- Úrsula le lanzo un hechizo de fuego azul, pero Noctis lo bloqueo con un gran escudo. Uno que creía le pertenecía a Goofy. No era como si él y Donald mantuvieran las mismas armas que cuando empezaron a viajar con ellos de todos modos.
-Tu pelea es con nosotros- Sora la ataco con la llave espada, sabiendo de antemano que no la haría nada.
-¡Piro!- el proyectil de fuego reflejo en dirección a Donald, pero este se hizo a un lado y consiguió que le diese a la morena con la que peleaba.
-Otro por aquí- Shido solicito un reflejo de caldero para lidiar con la morena, no era muy fuerte pero tenía mucha resistencia.
-¡Piro!- esta vez el hechizo hizo efecto, libero una oleada de poder que noqueo a Úrsula y a las morenas.
No hizo falta ninguna palabra, todos atacaron a Úrsula al mismo tiempo, y la siguieron golpeando hasta que se despertó.
-¡Matadlos!- las morenas se lanzaron con sus dientes para intentar cumplir la orden de su señora.
-Cambio- Harry no pensó mucho, lanzo un ataque a una de las morenas con la vara, y después siguió peleando, Donald tomo su relevo.
Sora, Noctis y Ariel lo tenían bastante difícil, lo suficiente como para que Goofy abandonara la posición y se uniera a ellos, los cuatro intentaban contener a Úrsula, que estaba girando cual tornado y embistiendo con sus tentáculos, una estrategia bastante peculiar. Tenía mucha fuerza, pero si no controlaba bien la rotación era posible esquivarla.
Posible pero no fácil, más aun si Shido ni siquiera le prestaba atención, demasiado ocupado peleando con la morena, la cual sin importar cuanto golpease seguía atacándole, aunque la dejara fuera de combate volvía a atacar, como si no pudiese morir.
Harry pos su parte usaba su fuerza y magia para pelear, un método algo extraño, lanzaba ataques físicos y a veces los encadenaba con ataques mágicos, tosco pero efectivo.
El caldero expulso una oleada de magia, Donald lo había atacado lo suficiente, cuando Úrsula y las morenas estuvieron inconscientes se lanzaron a atacar.
-Huaaaaa- Shido ataco con un corte vertical por encima de la cabeza, Noctis hacía varias estocadas, cortes horizontales y fintas.
-Piro/Electro- Harry y Donald atacaban con magia lo más que podían, ya no les quedaba demasiado poder mágico, había que aprovechar mientras les durase.
Goofy y Ariel parecían un dúo de tornados, girando por toda la sala y castigando a la bruja cuanto podían.
Sora simplemente lanzaba potentes ataques con la llave espada, haciendo toda clase de ataques: cortes horizontales, verticales, ascendentes… Incluso aprovechaba los golpes ascendentes para terminar con un golpe descendente potente, similar a una guillotina.
Esta vez pareció que hicieron el daño suficiente, pues Úrsula vio con miedo como las morenas se diluyeron en humo verde.
-¡Pagaras por esto!- se coló por el agujero que había en la gruta, con destino desconocido.
-Vuelve aquí- Donald y Noctis se adelantaron, pero nada pudieron hacer, el camino no conducía a ningún lugar, parecía que solo Úrsula podía atravesarlo.
-¡Vamos! Debemos recuperar el tridente-
-¿Tienes alguna idea de adonde conduce eso?- Sora se giró hacia Ariel con urgencia.
-Sí, seguidme- Ariel desanduvo todo el camino en marcha atrás, con un claro objetivo en mente.
-En el laberinto submarino hay un sendero más, una gruta que conduce al océano más allá de Atlántica, es posible que haya ido allí- Ariel dio su explicación mientras nadaba, tan concentrados que ni cuenta se dieron de que alcanzaron la entrada nadando contracorriente.
La salida de la gruta daba a un océano inmenso, uno del que no podían ver el fondo, ni alcanzaban a ver tierra. Úrsula los esperaba.
-¡Necios! ¡Ahora yo controlo los mares!- sosteniendo el tridente en una mano, giro sobre si misma ascendiendo, desatando el poder del tridente. La oscuridad lo cubrió todo –¡El océano y todas sus criaturas se rinden ante mí!-
-¡Cuidado!- sora se vio empujado por Harry, instantes después donde ambos habían estado cruzo un gigantesco tentáculo.
-¡Jajajajaja!- la voz de la bruja, amplificada por mil, no era lo único que había aumentado, ahora era tan grande como todo e castillo de Atlántica, sino más.
-¡Venga ya!- Donald grito en shock al verla. Y no fue el único, los demás estaban igual.
-¡Kya!- Ariel grito cuando el rayo la alcanzo.
-¡Ariel!- Shido grito preocupado, pero no tuvo tiempo de entretenerse, Úrsula disparo varios proyectiles gigantes de agua, proyectiles que avanzaron a inmensa velocidad.
Noctis esquivo uno por poco, pero uno de los rayos de energía que caían le dio después. Aun gruñendo de dolor se curó con una poción.
Los demás tampoco lo tenían fácil, entre los ataques a distancia y los rayos era imposible quedarse quieto, no durarían mucho a este ritmo.
-Tenemos que derrotarla- grito Shido.
-¿Y cómo planeas hacerlo?- le replico Donald.
-Si no la afectan los ataques en el cuerpo, la pegamos en la cara- resolvió Sora.
-¿Has olvidado que nos puede comer de un bocado?- le grito Harry.
Pero este no le escucho, nado a toda velocidad hacia el rostro gigante de la bruja y empezó a atacar.
-Si nos quedamos aquí estamos muertos, ¡moveos!- Goofy les grito bloqueando un rayo con el escudo.
Aun sin gustarles demasiado el plan, aun a pesar de ser el único que tenían, se pusieron en marcha. Sora, Noctis, y Goofy atacándole de frente y Ariel y Shido en la nuca. Harry y Donald estaban en los laterales.
Pero Úrsula no se iba a quedar quieta, lanzaba esferas de agua y mordiscos, e incluso aspiraba con mirada asesina. Cuando eso fallo uso un nuevo ataque.
El nuevo ataque les dio de lleno a Donald, Ariel y Sora, este era un inmenso rayo de energía que Úrsula disparo por la boca, cual llamarada de dragón.
Los demás se quedaron mirando con la boca abierta en muda impresión.
-No me jodas- Harry estaba seguro que en otras circunstancias alguien le habría reñido, ahora ni se molestaba en callarse.
-Como eso nos dé más de unos segundos no la contamos- Shido trago saliva, consciente del poder de Úrsula, consciente también de que no podían huir ni retirarse. Solo podían luchar y ganar.
Noctis gruño al verlo, preocupado por esos tres y furioso con Úrsula.
Pero no les hizo suficiente daño y pudieron volver a la pelea rápidamente.
Así siguieron peleando, atacando al rostro de la gigante Úrsula, esquivando rayos, burbujas y el mega rayo de energía, difícil. En más de una ocasión fueron alcanzados por varios ataques, pero no se curaban salvo cuando era imprescindible.
-Esto acaba ¡ahora!- finalmente Úrsula tuvo suficiente, y desato una inmensa cantidad de rayos de energía en toda la zona, y esta vez no se salvó ninguno todos fueron alcanzados.
-Ya, un poco más- Sora no perdió tiempo, tras curarse con un hechizo volvió a atacar.
Los demás, si bien no del mismo método, también se curaron y volvieron a la pelea. Esta vez los rayos caían con una frecuencia mucho mayor, y no se molestaron en esquivarlos ni bloquearlos, mientras no los mataran podrían curarse.
-Venga- Harry nadaba contracorriente, no quería que Úrsula se lo comiera de un bocado.
Aprovechando que Harry la mantenía ocupada, los demás atacaban con todas sus fuerzas.
-Sigue así- le grito Donald descargando hechizos de fuego en el cuello.
-Animo- Ariel le animo haciendo tornados.
-No mueras colega- Noctis usaba la espada enterrándola profundamente en la carne, pero al instante de sacarla, esta se regeneraba, al menos ya no tan rápido como antes.
-Pierde fuelle- informo Goofy.
-¡Ya la tenemos!- Sora y Shido atacaron en sincronía con toda su fuerza, en un único ataque en el centro de la nuca.
-Malditos os….- pero nunca supieron que les haría, conforme comenzó a maldecirlos, empezó a perder aire, desinflándose como un globo.
Todos vieron impasibles como la nube de oscuridad ahora era recorrida por corrientes eléctricas continuamente, mientras Úrsula se hundía más y más en las profundidades.
Al final, en un destello de luz solo quedo el tridente.
-Papa, lo siento- La batalla término, fue corta pero intensa, tardaron algunos minutos, y muchas pociones, en lamerse las heridas, después Ariel recupero el tridente y se lo llevo de vuelta a palacio, para entregárselo a su legítimo dueño.
-Por favor, no os enfadéis con ella- pidió Sora preocupado por la sirena.
-Es culpa mía. Seguiste a Úrsula porque no permití que siguieras a tu corazón. Y cuando encontraste aquel cristal me enfurecí y lo destruí- el rey se disculpó de todo corazón con su hija, decepcionado de sí mismo.
-¿Pero por qué destruiste el cristal?- pregunto Goofy.
-Porque tenía el poder de revelar la cerradura. La cerradura es peligrosa y debía alejarte de ella a cualquier precio- explico el rey.
-Papa…- Ariel le miro enternecida.
-Portador de la llave, tengo otra petición: Sella la cerradura. Mi tridente también tiene el poder de mostrarla. ¿Lo harás?- Sora miro al rey.
-Claro- sonrió.
-Era nuestra intención desde el principio- dijo Harry.
-¿Dónde está la cerradura, papa?- pregunto Ariel.
-Tú lo deberías saber mejor que nadie. Está en tu gruta-
-¿De verdad?- interrogo Goofy.
-Sora, vamos- Shido le miro con urgencia.
Este asintió, abriendo el camino, Ariel iba detrás de él, tridente en mano, los demás a su alrededor, protegiéndola. El viaje a la gruta fue silencioso, pero no duro mucho, pronto el tridente revelo la cerradura. Esta estaba en frente de ellos, como un bloque de aire en medio del agua. Sora la cerró sin perder tiempo.
-Dime, sora… ¿Cómo es tu mundo?- pregunto Ariel.
-Eh, oye… Siento haberte mentido- sora bajo la cabeza apenado, pero Ariel rio.
-No importa. Al fin y al cabo, si vosotros viajáis a otros mundos, quizás pueda hacerlo yo. Quiero ver tantos lugares… Sé que iré algún día. Encontrare el modo. Estoy segura-
-Bueno, si lo encuentras, haz el favor de dejarme al margen- suplico Sebastián.
-Esto es de mi colección- Ariel descendió cargando varios objetos, papeles y demás. –Espero que os sea de ayuda en vuestro viaje-
Y hasta aquí llega Atlántica, me he retrasado mucho con este mundo, pero no es de mis favoritos y se me ha hecho algo pesado.
Un saludo.
