Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
Capítulo 22
Dimitri
Mis piernas se debilitaban, pero no cedieron.
Sentí que mi corazón se saltó latidos solo para ser arrancado y oprimido hasta detenerse.
Mi cuerpo se encontraba entumecido, la mente toda sacudida, mis emociones por doquier, el auto-control decidió abandonarme y ni siquiera traté de impedírselo u ocultarlo.
– ¿Qué…? ¿Embarazada? – Su confesión, esa simple palabra acabó con mi mundo. Roza terminó con lo poco o mucho que quedaba de mí – Esto no… – Di unos pasos hacia adelante. La intención era retroceder, pero como dije, no tenía el control – ¿Por qué…? ¿Por qué me engañaste?, ¿por qué no me lo dijiste?
Vi aflicción en sus rasgos – Porque no se supone que lo supieras – Sin embargo, en un parpadeo se disipó para ser reemplazado por su típica actitud defensiva – Yo no te quería aquí ¿recuerdas? – El dolor que me embargaba se adhería a lo más profundo – ¡Esto! Fue idea de Abe y tú estuviste de acuerdo.
Apuntó el espacio que nos separaba, lo que me hizo no poder apartar la mirada de su pequeño vientre abultado.
Un torrente de pensamientos me abatieron de golpe: la nueva alimentación, las píldoras, su repentino desequilibrio, el casi nulo combate que ejercía en las prácticas.
¡Todo estuvo ahí! – ¿Cuánto tiempo?
– Tres meses – ¿¡Tres meses!? Lo que significa que sucedió poco antes de que la encontrara… o al cabo de hacerlo ¡Casi delante de mí!
Entonces, le hice frente con la única emoción que podía manejar en ese momento, la furia.
– ¿Lo sabe el equipo? – Afirmó ¡Por supuesto que lo saben! Le inspiran más confianza que tú, Belikov. Sonreí desengañado – Debo ser su burla, creerán que soy un idiota – ¡Carajo! Yo lo creía.
Aunque menos me importaba lo que pensara ninguno, buscaba una excusa para vaciar el coraje que burbujeaba dentro de mí – Eso no es cierto, ellos te respetan – Aseguró con vehemencia – Y si callaron fue porque yo se los exigí, a todos ellos.
Es probable que hayan sido verdad sus palabras. No obstante, no iba a creerlas; estaba confundido, dolido, vencido, furioso, y porque simple y sencillamente no quería hacerlo.
En conclusión, era el desastre que jamás he sido.
Fue entonces cuando un pensamiento oscuro sobresalió de entre todos los demás.
Desatando muchos otros ¡Ese bastardo, hijo de…!
– ¿Es de él, no es cierto? ¡Esperas un hijo del imbécil de Esbra! – Si sentí celos antes, no se comparaban con lo que experimentaba ahora. Esto era mucho más fuerte y lóbrego – ¿Tanto me odias, Rose? – Grité – Tanto es tu odio que no fuiste capaz de mirarme a la cara y decirme que estaba perdiendo mi tiempo contigo. Me lo hubieras dicho el mismo día que nos reencontramos y en ese instante habría desaparecido de tu vida para que fueras feliz con él – Me situé delante de ella, tan exaltado que mi mente no procesaba lo que mi boca escupía – Te prometo no matarlo, pero de una paliza no se salva. Con su cara de yo no fui y su absurdo entusiasmo con mis estúpidas hazañas… ¡Fui su maldito chiste!
Al menos tuve la triste satisfacción de verla herida.
Por cruel que se escuche quería que se sintiera como yo lo hacía. Y me odiaba por ello.
– ¡Zedrik no tiene nada que ver en esto! – ¿¡CÓMO!? No había rastro de mentira en la que fuera su segunda revelación. La que terminó por rematarme – Él y yo no tenemos nada que no sea amistoso. No es el padre de mi hijo y eso es algo que como dije, no te incumbe. Este bebé… es mío y solo mío.
Acunó con tanto amor su vientre que la sola imagen me lanzó sin retorno a lo más profundo del abismo.
Y si no era de él, ¿de quién demonios era?
¿De Sasha… de alguien más?
¿A quién se entregó?
¿Quién carajos era el padre de su hijo?
– ¿Entonces cómo es que…? – Me limpié el agua del rostro, como si eso pudiera aclarar mis ideas. Y sí, lo admito, también barrí algunas lágrimas – Yo… necesito pensar – Y alejarme de aquí – No sé qué… olvídalo y ve a casa.
Aún en shock le di la espalda y mis pies comenzaron la tortura de alejarme de ella.
Desearía odiarla, habría hecho las cosas más fáciles…
… pero no puedo.
¿Quién en su sano juicio sería capaz de aborrecer lo que más ama en el mundo?
Rose es lo más preciado para mí, mucho más que mi propia alma. La cual posee completamente, aunque haya estado maldita.
Ella fue mi ancla en los momentos más crueles de mi vida; pese a que no se lo demostré. Es mi razón de querer seguir adelante. Por ello mi desesperación por encontrarla y mi insistencia por recuperarla.
Pero ahora… no estaba seguro de que alguna vez sucedería.
Si debía sentir odio, era por mí mismo. Porque si existe un culpable, ese soy yo.
Si no la hubiera alejado, despreciado cruelmente sus sacrificios, si no la hubiera puesto en tanto dolor, nada de esto habría sucedido ¡Infierno! Casi la empujo a la cama de otro… aunque pensándolo bien, se podría decir que lo hice. Solo que no se trató de Ivashkov.
Si hubiera… él hubiera no existe y me perseguirá por siempre.
La abandoné cuando más la necesitaba y estúpidamente renuncié a lo que creí nunca iba a poder tener debido a nuestro estatus social.
Inicié caminando y terminé corriendo sin rumbo por no sé cuánto tiempo. Solo con mis malditos pensamientos.
Y pensar que llegué a creer que todo se arreglaría; que podríamos contra cualquier obstáculo. Hoy… solo quería olvidar – ¡Aghr!
Observé mis nudillos ensangrentados y astillados por el árbol en el que descargué mi coraje ¡Mierda!
– No pensé que te vería de nuevo tan pronto – Levanté la mirada y me di cuenta de que mis pasos me devolvieron a casa de Oksana – Ven, parece que necesitas remiendo.
Y así lo creía, pero nada tenía que ver con el destrozo de mi mano.
Sentía el pecho atacado. No obstante, algo en el tono de su voz me hizo acceder sin protestar. Sí utilizó coacción, la verdad es que no me importó.
Me llevó hasta la sala e hizo un gesto para que tomara asiento – Aquí está el botiquín – Dijo Mark, entregándoselo a su mujer. Lo que tristemente me recordó a la forma en la que Rose se manejaba con Lissa cuando compartían el vínculo.
– Tu mano – La moroi no me dio tiempo de negarme a sanar mis heridas con su magia – Dimitri, hay una energía muy negativa a tu alrededor ¿Te encuentras bien? ¿Ocurrió algo? – Limpió con una gasa los restos de sangre y suciedad.
Suspiré deshonrosamente fuerte – Quizá también necesites un trago – Ofreció Mark, levantándose y acercando dos vasos de enérgico vodka.
Me entregó uno y bebí hasta la última gota. No porque quisiera ahogar mis penas en alcohol, sino porque quería deshacer el nudo que obstruía mi garganta.
– Está embarazada – Susurré ganándome miradas sorpresivas, mismas que me negué a corresponder. No pretendía exponerla o divulgar algo tan personal que obviamente no ha querido revelar, pero necesitaba sacarlo de mi sistema – Roza espera un bebé, el hijo de alguien más y… – Frustrado me pasaba las manos por el cabello enredado – Siento que el mundo se me vino encima otra vez.
– Dimitri… – Lo intentó ella.
– Y la culpa en su mayoría es mía. Aunque el saberlo no lo hace más fácil, al contrario – Mis hombros cayeron – Me he dedicado a tomar decisiones equivocas ¡Una tras otra! La desprecié a tal punto que la orillé a marcharse, a esconderse de mí y los que ama – Reí sin humor – Y todavía ilusamente llegué a pensar que había esperanza para alguien como yo. Que la recuperaría y que podría seguir adelante con mi vida, con ella a mi lado. Rose Hathaway es la fuerza que me impulsa, sin ella ¿qué se supone que haga?
– Aún hoy hay esperanza – Aseguró – El que las circunstancias hayan cambiado no significa que la batalla este perdida – Negué profusamente – ¿No lo crees? Entonces, responde esto: ¿La amas?
– Más que a nada en el mundo – No dudé.
– ¿Te ama?
Exhalé – ¿Cómo podría saberlo?
– Sí lo haces – Sonrió cómplice – Ella te adora. Te lo decimos nosotros que vivimos de cerca parte de su encrucijada por liberarte. Lo que hizo por ti es una prueba inequívoca. Dices que es tu fortaleza, pero no te has dado cuenta de que tú eres la suya. Tanto es así que la inspiraste a viajar a un país desconocido, con gente y un idioma que no manejaba, y en donde se ganó más de algún enemigo. Si eso no es amor, entonces no sé lo que es – Me sentía peor porque no le he agradecido como realmente se merece – Sabes que es la mujer que amas, que la quieres en tu vida y que tendrá un bebé… – Tosió – ¿Esta con el padre?
– Al parecer no.
Para este punto mi respiración era normal.
– ¿Le crees?
Asentí – Sí.
Fue turno de Mark – Dios actúa de maneras misteriosas, Dimka. Sabes tan bien como yo que los guardianes no debemos pensar en cosas como el amor o en formar una familia. Todo para que sea más sencillo aceptar "nuestra misión en la vida". Entonces no crees que esto puede ser una oportunidad… tu oportunidad. La cuestión es, ¿la aceptarías con un bebé?
– ¡Es que no lo sé! – Me levanté y les di la espalda, suspirando por enésima vez en la última hora.
– Creo que conoces la respuesta, está en tu corazón – Cambió el tono – Y eres consciente de que la criatura no tiene la culpa.
Froté mi cara – Lo soy.
– ¿Entonces qué es lo que verdaderamente te molesta?, ¿qué hay en tu cabeza que no deja en paz a tu corazón?
– ¡El engaño! – Admití – ¿Cómo pudo… cuando dice que me ama? No le falté pese a que no teníamos nada formalizado. Ni siquiera cuando fui strigoi – Percibía sus miradas en mí – ¿Parece increíble? Pues así fue, mi furia por haber sido convertido en contra de mi voluntad era más fuerte que cualquier deseo o placer que pudiera llegar a asentir. Ansiaba el poder, sobresalir de entre todos para no rendirle cuentas a nadie. Pero sobre todo, del desgraciado que me arruinó la vida. Deseaba degradarlo, vencerlo y humillarlo para después someterlo a una muerte terriblemente dolorosa – Respiré profundamente – Admito que las jóvenes no perdían el tiempo para tontear conmigo, pero no sucumbí ante ninguna y cuando insistían más de la cuenta, pues… ya se imaginarán el final que tuvieron. Además, no había más mujer en mi mente retorcida que Roza, fue a la única que llegué a anhelar de una manera oscura y…
Detuve mis recuerdos. Era un maldito desastre.
Rose
A pesar de encontrarse a una distancia considerable lo delató su alta y corpulenta figura, el largo de su vestimenta, el tono de su piel, su andar relajado y las dagas negras que se pasaba de mano en mano – Tafari…
El desgraciado avanzaba plácidamente por media avenida y hasta se daba el lujo de silbar siniestramente, mientras una veintena de sus secuaces dejaban destrozos a su paso.
Nosotros no desaceleramos – El objetivo es llegar a la casa, pero si algo se interpone en tu camino… ¡elimínalo! – Mandé con estaca en mano.
– Sasha es el único que estaba ahí conmigo. Los chicos están a unas diez cuadras, ya vienen para acá – Respondió Zedrik. Yo no traía intercomunicador, ya que no vi necesidad de utilizarlo hoy – Pavel se encarga de tu padre y ya dio aviso a los guardianes que se prestarían como apoyo para la cazadora. Atayán y Dimitri no responden.
El solo escuchar su nombre me dolía demasiado.
¡Para de una vez!
Eliminé el sentimiento, pues mi prioridad era mantener a la familia a salvo y la vida de mi bebé – Diles lo que acabo de decirte, pero que no duden en ayudar si ven a alguien en problemas – Así lo hizo.
Aquello era un caos.
Gritos, llantos y cosas destruyéndose se escuchaban sin cesar por todo el barrio. Erizándome la piel, hirviéndome la sangre y haciéndome vacilar con mi resolución.
¡Maldita sea! Quería desesperadamente ser de ayuda, pero me era imposible y eso me hacía sentir jodidamente impotente.
"Sabes que no puedes salvarlos a todos", vinieron a mi mente las palabras de Dimitri.
Estuve de acuerdo con él porque sé que no tengo ningún tipo de súper poder. No obstante, enfrentar una realidad así es realmente duro. Nadie tendría que pasar por elegir a quién salvar y a quién no.
Llegué justo a tiempo para impedir que un strigoi brincara la pequeña barda del jardín delantero de las Belikovas.
Lo estaqué por la espalda y con tal fuerza que el pico de plata salió por su pecho – ¡Wow!
– ¡Ahora no Zedrik, entra!
Me giré para ver la sonrisa macabra de Tafari, quien continuó sin apresurar el paso.
Entramos a la casa, se encontraban reunidos en la sala. Más de alguna con temor en sus facciones. Si no por ellas mismas, por los pequeños presentes.
– ¿Roza, qué está pasando? – Preguntó Olena muy nerviosa, mientras veía la sangre en mi mano y estaca – ¿Y Dimka? – Cerré detrás de mí, la miré y negué ligeramente.
Sin embargo, no me enganché en eso.
Había llegado el momento de tomar decisiones y el liderazgo. Puesto que esto seguía siendo mi misión – Sasha, Zedrik ¡Atranquen la puerta! Somos la única resistencia en lo que llega la caballería.
– También quiero ayudar – Dijo Vika.
– ¡Y lo harás! – Le aseguré – Serás la última barrera de seguridad, mantendrás a Yeva, a Olena y a los niños a salvo.
Karolina abrió un armario y de la parte superior sacó dos cajas de aluminio, que por dentro estaban acolchadas por terciopelo guinda y en donde reposaban los recuerdos más útiles de su tiempo en Sn. Basilio – Aquí están nuestras viejas estacas – Le pasó una a su hermana Sonya – Aún tenemos algo práctica.
– Me encantan las mujeres con iniciativa – Opinó Sasha. Quizás tratando de aligerar la evidente tensión, pero eso no significaba que estuviera fuera de lugar.
– Discúlpenlo, se cayó de pequeño. Una gran cantidad de veces, por eso no se da cuenta de que estamos bajo ataque – ¡Poof! Más ruidos procedentes de afuera – ¡No hay tiempo! Yeva, Olena: lleven a los niños a la habitación de Dimitri – Opté por ese lugar porque es el que tiene mejor ubicación en la casa – Enciérrense ahí y manténganse alejados de las ventanas. Vika, tu posición es exactamente afuera de esa puerta. Sonya, te quedas a mitad del pasillo superior; Karolina, justo en lo alto de la escalera – Me volví a mis compañeros – Nosotros nos encargamos de la planta baja…
– Pero yo también quiero ayudar, tía Roza – Dijo Paul, siendo casi arrastrado por su madre – ¡Soy el mejor de la clase, mi maestro lo dice! – Supe entonces que si era solo una milésima parte de lo que es Dimitri, no desistiría.
Por lo que me dirigí a la bolsa que contiene las herramientas para mis prácticas matinales y saqué de ella una estaca de madera – Tú serás el guardián de las niñas, Paul – Le entregué el que sabía era un artefacto insignificante contra los strigoi – ¡Protégelas! – Asintió con una determinación que me causó escalofríos.
Todos corrieron a sus posiciones. De pronto, la puerta principal comenzó a cimbrarse debido a los fuertes golpes que recibía.
¡Crash! Cristales rompiéndose – ¡Nada… absolutamente nada sube por esas escaleras! ¿Estamos?
Sasha y Zedrik asintieron con sus participaciones en mano – ¡Roza! – Karo me lanzó las sai.
Asentí en agradecimiento al mismo tiempo que ajustaba mis armas y reforzaba la faja que protege mi vientre. Tenía miedo y no de lo que estaba por enfrentar, sino porque no tenía a Shadow conmigo. Él es el que se encarga de proteger mi zona baja.
Mamá está aquí bebé, ella no dejará que te ocurra nada, pensé.
La puerta cedió y al instante entraron cuatro de ellos. A uno le lancé una de mis sai, dañándolo en el cuello y distrayéndolo para estacar a otro antes de terminar el trabajo. No les dimos la oportunidad de traspasar el recibidor – ¡Novatos! – Exclamó Sasha.
– Manda a sus peones – Levanté mis armas – No se confíen, pretende debilitarnos.
Un estruendo volvió a distraernos – Es la puerta trasera – Dijo Karolina.
Nos replegamos para mantener vigiladas ambas entradas. De pronto, teníamos a ocho strigoi frente a nosotros.
– ¿Dónde está el persa cuando se le necesita? – Peleaba contra dos varones, siempre a la defensiva y con golpes mortales.
– ¡O el ruso enorme! – Zedrik desvió el ataque de una chica.
– ¡O el mugroso saco de pulgas! – Sasha aventó un cadáver para lanzarse a otro strigoi.
Dos más entraron y fue cuando Karolina literalmente se arrojó de las escaleras para derribarlos. Corrí a ayudarla y juntas los eliminamos.
– Denis, Artur y Lev están cerca – Dijo el moroi – No les es fácil acercarse – De pronto, se oyó un aullido agudo ¡Shadow! Provocando el nerviosismo y un chillido espantoso procedente de los muertos vivientes. Lo que nos facilitó acabar con el resto para que después ambos hombres volcaran los pesados sofás sobre el marco principal, taponeándolo – Atayán está aquí, dice que se encarga de despejar un poco la delantera.
– Vuelve a tu posición Karolina – Dijo Sasha, mientras la tomaba de la barbilla para revisar un pequeño rasguño que recibió.
Los ruidos de la batalla eran cada vez más intensos.
– ¿Qué hacemos, pastelito? – Realmente no estaba segura.
Tenía dos opciones: salir y ayudar al resto del equipo o quedarme y proteger a la familia de mi bebé.
Sin embargo, el destino no me permitió decidir. Pues hubo gritos y cristales rotos en la planta alta – ¡Los niños! – Exclamó Karo con horror, dirigiéndose a la antigua habitación de su hermano.
– ¡Quédate aquí Sasha! – Corrí con Zedrik detrás y al entrar nos encontramos con que cada una tenía un contrincante y otro estaba por entrar.
Olena y Yeva estaban arrinconadas con las niñas en brazos y Paul valientemente posicionado delante de ellas, mientras su abuela lo retenía del suéter. Pero no creo que él lo notara.
Todo sucedió muy rápido, Zedrik abordó al nuevo intruso cuando dos más hicieron acto de presencia. Me abalancé sobre uno, degollando con las sai y estancándolo en el pecho.
– ¡No, Paul! – Chilló Olena.
El niño marchó hacia el segundo strigoi, quien atrevido se dirigía hacia el rincón donde se resguardaba a las niñas. Karolina gritó, expresando el miedo que sentí.
Entonces comencé a sentir algo muy parecido a lo que experimenté cuando encontramos a Vika. No puedo describirlo, es como una sensación de querer estar en dos lugares a la vez.
La bombilla de la habitación tronó, una ligera descarga me atravesó de pies a cabeza, el ambiente cambió por completo, el aire se percibía pesado, un ruido muy parecido a un anillo rayando una pizarra zumbaba de menos a más, mi visión se volvía oscura…
– Ellos están aquí – Murmuró Yeva.
Los strigoi se detuvieron y de la penumbra emergió una sombra que atacó al muerto frente al niño – ¡Corre, Paul! – Exclamé.
Y así lo hizo. No obstante, salió como alma que lleva el diablo hacia la planta baja ¡No! Me percaté de que las chicas terminaran con sus atacantes y prácticamente volé detrás del pequeño.
Llegué abajo y Sasha batallaba con su propio strigoi.
– ¡Tía Roza, por aquí! – Me llamó desde el jardín trasero.
Salí con los sentidos todavía turbos – Paul, tienes que volver y…
– ¡Wow! – Me interrumpió – ¡Mira! – Señaló el corredor que daba a la calle.
La cual estaba tapizada de cadáveres.
Visualicé a los chicos, a algunos guardianes desconocidos, pero nuestra atención se la robó Atayán. Quien con su cuchilla tenía múltiples cuerpos a su alrededor.
– No es propio de ti esconderte, cazadora – Su voz oscura resonó – Esta no es manera de recibir viejos amigos.
Situé a Paul protectoramente detrás de mí – Disculpa mis modales, Tafy. Aunque me siento en la necesidad de recordarte que eres tú el que se ha estado escondiendo de mí.
Se carcajeó – Has estado muy cerca, pero tendrás que aprender que yo siempre gano.
Decidí conversar sinsentido, pero en realidad ganaba tiempo. Formulando la manera de vencerlo, pues tenía todo en contra: su altura, peso, fuerza y mi embarazo.
– Descuida, te agradezco el ahorro de trabajo. Sin embargo, yo misma le prenderé fuego al purgatorio. Esto… – Punteé – … el ataque a esta ciudad no quedará impune. Y si alguno de ustedes queda con vida, que pase la voz, porque las consecuencias serán terribles.
– ¿Quién lo dice… tú? – Se burló – El kuru'l estará encantado con el regalo que tengo para él. Se mostraba indeciso en arremeter contra esta insignificante ciudad, supongo que en el fondo es nostálgico – Tiró su capa, poniéndose en posición ofensiva y amenazándonos con sus dagas – Descuida, no te mataré. Pero los verás morir lentamente a ellos.
Paul retrocedió un paso – Sobre mi…
¡Auuuuuuu!
Shadow llegó para situarse frente a mí, gruñendo con agresividad y mostrando sus colmillos teñidos en rojo intenso.
Al mismo tiempo que Atayán literalmente descendía del cielo – ¡Ponlo a salvo, Rose! – Dijo refiriéndose a Paul – Yo me encargo de entretener a nuestro huésped.
Asentí – ¿Dónde está tu amo, persa? ¿Dónde está Zmey?
Nos alejé de ahí, decidiendo no entrar a la casa porque justo en ese momento una idea vino a mi cabeza. Peligrosa, pero él tenía que estar aquí – Paul, necesito que hagas algo muy valiente por mí ¿Crees poder ayudarme?
– Sí, tía Roza – El chico era todo corazón y valentía.
– Toma tu bici y ve en busca de tu tío, pero pase lo que pase no dejes de pedalear ¡No te detengas! Shadow ira contigo, él te protegerá – Lo llamé – Busca a Dimitri y cuida de él – Le señalé a Paul, llevándolos hasta su transporte y guiándolos para que salieran por la parte trasera. Lo más alejado del peligro – Dile Buria, tu tío sabrá qué hacer – Besé su frente y los vi desaparecer entre los arbustos.
Espero no estarme equivocando.
Vi mis cosas del entrenamiento en el jardín y corrí en busca del maldito intercomunicador.
– ¡Takat, reporten!
– Han llegado más tutores, tenemos el frente prácticamente controlado – Habló Denis.
– La casa está despejada – Anunció Sasha – Estoy con las damas en otra habitación de la planta alta. Viktoria y Nikolai me respaldan. Karolina quiere saber cómo se encuentra su hijo, desde aquí no tenemos visibilidad.
Tragué – Dile que está a salvo – Cambié el tema – ¿Y Zedrik?
– ¡Estoy aquí, Buffy! – Salió de la casa, se veía golpeado por el cansancio.
– Debiste quedarte allá arriba.
– ¿Qué? Y perderme toda la diversión, no.
– ¡Yo no vine a pelear contigo persa, vine por ella! – Me señaló, atrayendo de nuevo mi atención.
– Pues ven por mí, Tafy. Estas acabado y tu jefe es el siguiente – Me preparé para su ataque.
Sonrió con malevolencia – Si crees que han ganado estas muy equivocada, cazadora. Esto es solo el principio.
– Rose… – Llamó Artur – Vienen más, salen del bosque.
Miré a mi oponente, quien se jactaba desvergonzadamente.
– Se metieron con la chica equivocada.
Me lancé contra él. Golpes fuertes y contundentes a sus piernas, mi mejor oportunidad consistía en derrumbarlo para después aniquilarlo.
Zedrik y Atayán se encargaban de los strigoi que pretendían acceder a la casa.
Tafari tuvo algunos éxitos, pero ninguno en mi zona baja. Por mi parte, estaba haciendo un buen trabajo con las sai. Sus brazos y espalda se encontraban llenos de múltiples cortes, pero el pecho casi estaba intacto – Peleas bien – Dio un paso atrás – Sin embargo, siento que te estas conteniendo. Proteges mucho tu estómago. Acaso estas lesionada o… – Zedrik utilizaba su magia de tierra para derribar a sus oponentes. No obstante, la tierra cimbrándose comenzaba a marearme y eso no era nada bueno. El strigoi lo notó y aprovechó la oportunidad para barrer mis piernas, hacerme caer y acorralarme cual presa – Te lo dije, siempre gano…
De pronto, el peso que ejercía su cuerpo sobre el mío desapareció – ¡No te atrevas a tocarla de nuevo!
Me levanté lo más rápido que mis mareos me permitieron.
Entré en shock al ver a la persona que tenía frente a mí.
– ¿Mamá?
Dimitri
Observé por algún tiempo el vaso vacío del único trago que había bebido.
– Tal vez tengan razón. Quiero a Roza en mi vida y si bien es cierto que siempre he anhelado por una familia y ella no está con el padre de su hijo – Me encogí de hombros – Nadie dijo que sería perfecto ¿no? – Me levanté y caminé hacia la ventana – Lo importante es que no debo saltar a conclusiones precipitadas, necesito llegar a un acuerdo con lo que pienso y siento. Y para hacerlo debo tener la cabeza bien fría.
– Y con el corazón, también debes tomarlo en cuenta – Aconsejó Oksana. Me sentía más relajado y en control. No obstante, todavía tenía una extraña sensación que no me dejaba en paz – Te sigue incomodando algo – Aseguró.
Juro que el tema de las auras es muy inoportuno para alguien como yo.
Me volví hacía ellos – Es extraño, siento como si…
¡Auuuuuuu!
– ¿Shadow? – Me giré bruscamente y vi dos pequeñas siluetas que se aproximaban por el sendero.
Mark se acercó – ¿Qué es eso?
– Es el lobo de Rose y… ¿Paul?
Salimos inmediatamente, yo con el mal presentimiento en aumento. El cual se fue por la borda cuando vi el estado en el que venía mi sobrino.
Bañado en sudor, con algunos rasguños y muy exhausto.
Pero Shadow estaba empapado en sangre.
¿Qué diablos pasó?, pensé.
– ¡Tío Dimka! – Pretendió gritar – ¡Buria!
~•~•~•~•~•~
Quiero aprovechar este medio para dar mi más sentido pesar a todas las familias que resultaron afectadas por el desafortunado incidente que ocurrió en un colegio de la ciudad de Nuevo León.
Mis oraciones están con todos ellos.
Es muy lamentable y alarmante que chicos tan jóvenes, con toda una vida por delante y un montón de potencial, lo desperdicien en creencias absurdas y peligrosas que ponen en riesgo su vida y las de los demás.
Es triste darse cuenta que el futuro de nuestro país está lejos de ser el que querían nuestros padres para nosotros, y nosotros para nuestros hijos. Como docente me preocupa, porque más allá de querer jóvenes eruditos, deseo formar gente de bien. Con valores y actitudes positivas; que mucha falta nos hacen.
Papás: cuiden a sus hijos, son el tesoro más grande que Dios les ha dado y no todos tenemos esta bendición. Valórenlos, edúquenlos y ámenlos teniendo en cuenta la clase de persona que quieren que sean en un futuro. No les den a manos llenas, ni traten de llenar vacíos con las "mejores marcas".
Chicos: valoren sus vidas, sus familias, su salud. Si quieren cambiar al mundo comiencen por ustedes mismos. Piensa positivo, actúa con respeto y responsabilidad. Crea, imagina y genera paz. Solo así verás un cambio verdadero.
Gracias por leer.
Nota y cambiando el orden de ideas: realmente espero que hayas disfrutado el capítulo, déjame todas tus impresiones en forma de comentarios.
Es muy probable que la semana que viene no publique puesto que voy a trabajar ambos turnos, haré mi mejor esfuerzo para no dejarlas colgadas.
Un beso, Isy.
Y saludos hasta Nicaragua =)
