Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.

A excepción de algunos nuevos personajes.


Capítulo 23

Dimitri

Tiempo atrás había escuchado la expresión: "el hígado se me fue a los pies", pero no creo haberla experimentado nunca.

Hasta el día de hoy…

– ¡Tío Dimka! ¡Buria!

Bajé del pórtico con el corazón en la garganta.

– ¿Dónde escuchaste eso, Paul? – Me resistía a creer aquello que oí perfectamente.

Saltó de su transporte a unos metros de mí, que bien podrían haber sido algunos pasos. Arrojándolo con fuerza al camino de piedra.

– La tía Roza me pidió que te buscara y que dijera Buria… – Limpió el sudor de su frente, retirando también el cabello que se le aferraba al rostro – … dijo que tú sabrías qué hacer.

Me quedé de piedra, algo de esa magnitud no podría haber pasado a un lugar como este. Levanté la mirada y vi que Shadow nos daba la espalda; permaneciendo en posición de ataque mientras vigilaba la oscuridad que nos rodeaba.

El ver más de cerca la sangre negruzca que cubría su pelaje fue como una fuerte bofetada que me despertó del aturdimiento.

– ¿Quién te la dio? – Mark cuestionó a mi sobrino, quien en jadeos trataba de recuperar el aliento.

– ¿Esto? – Levantó una de las estacas de roble que utilizamos en las practicas con el equipo – Me la dio Roza… – Escuchar de nuevo su nombre fue el interruptor que me empujó a actuar.

Me arrodillé frente a él – ¿Cuéntame exactamente qué fue lo que pasó?

– ¿Pasó? – Me miró confundido – No lo entiendes, tío Dimka ¡Hay strigois en todo el pueblo! Muchos, muchos de ellos.

Mi cerebro obviamente seguía en sobrecarga.

Hice contacto visual con Mark – Iré por el auto – Oksana se unió a nosotros – ¡No! – Él negó; me pude imaginar lo que le había dicho por medio del vínculo – Quédate aquí con el niño y el lobo, estarán más seguros.

– Tengo que ir, habrá heridos y sabes que puedo ser de ayuda – Vino a mi mente una de las tantas imágenes que he intentado arrancarme de la memoria. Involucraba un puente y… fantasmas – ¡Auuuuuuu! – Además, él es el guardián de Roza, tiene que estar con ella.

– Oksana tiene razón en ambos puntos – Interrumpí girándome hacia el lobo – ¡Regresa con Rose, Shadow! – Tomé la mano de Paul dirigiéndonos al coche – Vámonos, no perdamos más tiempo.

Reconozco que no era una de mis ideas más brillantes; exponer a una moroi y a un niño a una invasión strigoi. No obstante, la idea de dejarlos solos tampoco me terminaba de convencer.

Fui de copiloto. Mark no lo dijo, pero intuí que presentía que no me encontraba cien por ciento concentrado. Y no se equivocaba del todo. Tenía claro que al llegar ahí sería todo negocio y haría mi trabajo sin vacilar. Pero ahora, no podía dejar de pensar que de no haberme ido en la forma y momento en que lo hice, habría estado ahí para mi familia y para Roz… Rose.

– ¿Vas armado, Dimka?

– Siempre – Respondí, suprimiendo mis pensamientos.

Por ahora…

– Bien, tengo algunos repuestos en la cajuela ¡Por si acaso! – Miró a Oksana por el retrovisor.

Me volví para ver a mi sobrino con estaca en mano. La sujetaba con fuerza, con el conocimiento de que su vida y las de los demás dependían de ello. Una de las muchas lecciones en las que le hacía hincapié cuando llegábamos a charlar por teléfono.

Nos observó con gran atención en los dos entrenamientos que llegamos a tener y pidió en más de una ocasión dejarlo participar.

Honestamente me asusta el no encontrar miedo en sus facciones. Supongo que es la primera vez que ve un strigoi en vivo y a todo color, y lo único que puedo encontrar en él es determinación.

– ¡Paul, reporte! – Me miró con sorpresa y emoción, pero al verme inmerso en mi papel guardián recompuso su reacción para tratar de igualarla con la mía.

– Habíamos llegado a casa; el guardián rubio nos reunió en la sala cuando inició la invasión. Roza y Zedrik no tardaron en llegar, ella entró con la mano chorreando de sangre – Me tensé al pensar que podría estar herida – Luego nos dio a cada uno un puesto, mamá sacó sus antiguas apuestas y nos preparamos para ser atacados. Yeva, la abuela y las niñas eran mis cargos. Nos resguardamos en tu alcoba; pudimos escuchar mucho movimiento en la planta baja. De repente, la ventana fue destrozada e irrumpieron dos de ellos; la tía Vika entró seguida de Sonya. Cuando menos lo esperamos todas estaban ocupadas, pero ellos seguían entrando y fue cuando la tía Roza hizo algo increíble con una sombra que se abalanzó contra el strigoi que se dirigía a las niñas. Ella y yo terminamos en el patio trasero desde donde pudimos ver bien la batalla de la calle. Tu compañero, Atayán creo, tenía un montón de cuerpos a sus pies… – Tragó – Fue entonces cuando llegó él.

– ¿Él? ¿De quién hablas?

– De un strigoi muy alto, fuerte y de color – Esta vez noté miedo en sus ojos – ¿Cuál era su nombre? – Murmuró concentrándose – No lo recuerdo tío Dimka, pero tiene unas dagas negras.

Personalmente no lo conocía, pero Rose y los chicos ya me habían hablado de él – Tafari.

¿Podría estar el kuru'l ahí?

No le pedía a Mark que acelerara porque ya íbamos a exceso de velocidad.

Paul asintió – Le dijo que se la llevaría a su jefe y que nos mataría a todos nosotros – Oksana lo rodeó con su brazo – Justo en ese momento llegaron Shadow y Atayán. Y fue cuando la tía Roza me envió a buscarte, me dijo que no me detuviera hasta encontrarte y que su lobo cuidaría de mí. Nos alejó de la batalla, pero pude ver cómo iban saliendo más strigois del bosque.

– ¿Estaba ahí el equipo completo? – Comencé a sentir pánico de saberlos superados en número.

Asintió – Sí y también más guardianes que no conozco, pero no creo que sean suficientes. Los malos eran muchos más.

Nos quedamos en silencio por un instante – Cariño, ¿a qué te refieres cuando dices: hizo algo increíble con una sombra?

Se encogió de hombros – Su cabello lucía chistoso y sus ojos se pusieron muy negros. La bombilla estalló y un chirrido comenzó a oírse ¡No lo sé, fue muy raro! Pues de repente la sombra se encontraba muy cerca del strigoi…

– ¡Dios santo! – Expresó Mark.

Regresé la mirada al frente para ver las calles que recorrí durante muchos años para llegar a casa. La cual se encontraba bloqueada por al menos ochos agresivos strigois.

– ¿Qué hacemos ahora? – Preguntó Oksana.

– Acelerar…


Rose


– ¿Mamá?

A pesar de mi desliz por haberla llamado así frente a este tipo de "público", la mujer se mantuvo protectora delante de mí.

– Después… – Fue su única respuesta.

¡Genial, como si no tuviera suficientes problemas!

– Hoy debo estar de suerte ¡La ilustre Janine Hathaway, madre de la cazadora! – Me coloqué junto a ella, ajustando mi chaqueta en el proceso. Tafari abandonó su postura defensiva, pero nunca sus dagas – Tú y yo tenemos una cuenta pendiente – Tocó la cicatriz que adorna su ceja izquierda – Pero ya lo dejaremos para después – Al parecer el tipo tenía problemas con toda la familia – Admito que te subestimé… Rosemarie – Sonrió con malicia – Porque ese tu nombre, ¿no es así? Eres la chica de Sn. Vladimir, aquella que se fue a vivir al mundo humano para mantener a salvo a la última de los Dragomir – Hizo una pausa dramática – Espera… ya no es así. Encontraste más linaje real, pero descuida, ya trabajamos en ello – Me tensé, sujetando con más fuerza mis armas – También recuerdo haber escuchado que realizaste tus primeras muertes sin estar prometida. Imagina la fama que tendrás cuando…

Dejó la idea en el aire. Sin embargo, entendí perfecto la intensión.

– ¿Cuándo qué, Tafy? Cuando me obliguen a unirme a su absurdo ejército – Me miró con sorpresa que ocultó rápidamente – ¡Oh, sí! Conozco bien sus retorcidas intensiones, tengo la lista en mi poder – O al menos un pedazo de ella, aunque no iba a mencionárselo – ¡Ya ves! El plan del kuru'l no es tan perfecto.

– Insignificancias – Alardeó.

– ¡Terminemos con esto, Rosemarie! – Expresó mi madre.

Él retomó su postura – Vaya, debes tener prisa porque acabe contigo dhampir – Luego se dirigió a ambas – Ahora me pregunto, a cuál de las dos derrotar primero.

– Créeme cuando te digo que nada de eso va a pasar – Se agazapó un poco más – ¿Estas lista?

– Siempre – Respondí.

Zedrik y Atayán se nos unieron – También nosotros.

– Recuerden, no lo maten – Instruí – Aún quiero respuestas.

Janine fue la primera en arrojarse, seguida de cerca por Amir y su gran cuchilla. Para después unírmeles yo, no sin antes darle una mirada a Zedrik para que se tomara unos minutos y descansara. El uso excesivo de su magia parecía comenzar a afectarle en serio.

Mi madre tuvo buenos éxitos, pero el strigoi era bueno ocultando su pecho.

De pronto, Lev llegó corriendo – ¡Tu padre está aquí!

¿Pero qué diablos está haciendo aquí?, pensé.

Tafari retrocedió bruscamente – ¿Padre? – Me observó un instante, limpiándose con el pulgar el labio reventado – Zmey… como dije, mi día de suerte – Sin más, salió por el pasillo que da a la calle.

Ignorando el cansancio que comenzaba a experimentar, fui tras él.

Para este punto la lluvia había cesado completamente, dejando a su paso una brisa fresca. No obstante, el ambiente afuera era otro, ahí podía sentirse el calor proveniente de una multitud.

Aquellas siete u ocho cuadradas en donde jugaban los niños por la mañana, se transformaron radicalmente en un campo de batalla.

Guardianes en pleno combate y guerreros caídos. Así como también, mujeres valientes de la comuna que decidieron exponerse para arrastrar a nuestros heridos fuera del peligro. Prendiendo hogueras en los tambos de basura para que no faltara la luz.

Instintivamente localicé al equipo, ellos se replegaban.

Puede ser que hubiera más cuerpos strigoi que dhampir sobre el asfalto. Sin embargo, ellos no dejaban de llegar.

Y no podía ver a Abe por ningún lado – ¡Atayán, busca al viejo! – Se fue al instante – ¡Zedrik, vuelve a la casa!

– Estaré bien, aún tengo un haz bajo la manga – De su chaqueta sacó una bolsa de sangre – Bueno, no es exactamente una carta y tampoco estaba bajo mi manga. Pero no voy a abandonarte mientras pueda mantenerme en pie – Prácticamente engulló el líquido viscoso.

Redirigí mi atención y me coloqué a media calle, con Janine detrás.

– ¡Takat, formación! Guardianes, únanse a las filas.

De un momento a otro, quedamos bando frente a bando. Tafari lideraba uno y yo el otro. Ambos recuperando el aliento y reestructurando posiciones.

Pronto, sentí una presencia conocida a mi derecha, Pavel. Vika, Sasha, Nikolai y Atayán venían con él – Está a salvo en la casa y tiene órdenes de irse en caso de ser necesario – Asentí sin apartar la vista de nuestros oponentes, sabiendo a quién se refería.

Calculaba que eran casi el triple de nosotros. Íbamos a necesitar toda la ayuda posible o un milagro.

Entonces, percibí dos figuras que no había visto en medio de tanto alboroto – ¿¡Christian, Mía!? ¿Q… qué diablos hacen aquí? – Miré a mi progenitora – ¡No lo puedo creer, vinieron contigo! ¿Acaso perdieron la cabeza?

– ¿Por qué no dejamos los reencuentros felices para otro momento, Buffy? – Zedrik tronó sus nudillos antes de extender sus manos.

– ¡Excelente apodo! ¿Por qué no se me ocurrió antes? – Ozera me guiñó.

– ¡Quieren callarse! – Mía y yo hablamos a la vez – Y traten de que no los maten – Sugerí.

– Será como en los viejos tiempos, Rose – Christian sostenía un par de bolas de fuego.

– ¡Escuchen bien, hermanos y hermanas! – Rugió Tafari – El persa, Guardián Mazur, Hathaway, Belikov y por supuesto… la cazadora. Permanecen con vida y sin corromper – Sonrió burlonamente en mi dirección – Pueden matar a los demás ¡Ah! y Zmey es mío.

– Sobre mi cadáver – Rechiné los dientes.

– Tus deseos, son órdenes ¡ATAQUEN!

Había visto un montón de películas bélicas en donde ambos clanes se enfrentaban previo a la batalla y el impacto entre los guerreros siempre me pareció impresionante.

Algo así sucedió aquí.

Strigois contra dhampirs y algunos morois locos con ímpetu de lucha. Atravesé todos los pechos que pude encontrar a mi paso; con Christian a mi espalda.

– Si salimos vivos de esto – Apuñalé a una ex-moroi – Recuérdame agradecértelo.

– ¡Te aseguro que lo haré! – Siguió lanzando bolas de fuego a los pálidos rostros. Dándome la apertura suficiente.

De reojo vi a Mía junto a Pavel y a Zedrik con Sasha.

El bastardo de Tafari observaba desde afuera, sin involucrarse en la lucha.

– ¡No creí que fueras un cobarde! – Lo reté y si algo sé que los molesta sobremanera, es precisamente eso – Has venido por mí, pues te estoy esperando.

Me lanzó una daga que desvié con la sai – ¡Auuuuuuu!

Sonreí, pues si Shadow había vuelto solo significaba una cosa ¡Lo encontró!

– ¿Qué es eso? – Preguntó Christian.

Seguí mi camino hacia el líder oponente. Supuse que cortando su cabeza obtendría el control de sus súbditos – Eso… – Degollé a uno – … es mi cachorro – A otro le encajé las sai en las costillas.

– ¿Tu qué demonios?

– No lo haces del todo mal, cazadora. Pero tu esfuerzo no será suficiente, al menos no para ellos – Señaló la casa Belikova.

Giré y lo que vi me paralizó por completo el corazón. Llegaron a ellos; Sonya traía en brazos a Rosella, al igual que Olena a Zoya. Ni Yeva o Karo estaban con ellas y a mi padre lo sujetaban dos strigoi, inmovilizando sus brazos fuertemente por detrás.

– ¡No te atrevas a lastimarlos! – Mi tono fue amenazante.

Me volví para encontrarlo a un paso de mí – Entonces acepta la derrota y ven conmigo. El kuru'l está dispuesto a mantenerte a su lado como su koroleva1 – ¿Qué…? Me tendió la mano. En la lejanía pude escuchar el claxon de un auto – Tienes el poder de detener esta masacre y a cambio, prometo no dañar a tus amigos ¡Míralos! Observa a tu alrededor y dime, ¿qué harás?

Vi a mis hombres, cansados pero de pie en su lucha. Al igual que nuestros refuerzos.

No íbamos a ganar – ¡Lo haré!

– Rose… – Protestó el novio de mi mejor amiga.

– Dos cosas: no me interesa ser la reina de nadie y no hay promesa que valga si viene de ti – Tiré las sai – Voy a terminar con esto – Lo supe desde un inicio, nos superaban. Necesitábamos cualquier ayuda que pudiéramos conseguir – Y juro que serás el primero – Shadow se detuvo frente a mí, sin entrar a la batalla. Me concentré en las sensaciones que experimenté hace no tanto tiempo. Tenía que llamarlos, tenían que ayudarme de nuevo – ¡Cúbreme fuego mágico! – Observé a Christian antes de clavar la mirada en los ojos plateados de Shadow.

Y en un instante, las extrañas sensaciones comenzaron a invadirme.

Una rara energía me recorría el cuerpo, el viento sopló más fuerte, las lámparas de la calzada se reventaron y el inquietante sonido comenzó a escucharse por todas partes.

Mason – Susurré al verlo a un lado de mi lobo, parecía preocupado.

– ¡No lo hagas! – Suplicó.

Pero ya era tarde, la oscuridad nubló mi vista.


Dimitri


– … mete el acelerador hasta el fondo.

– ¡Sujétense allá atrás! – Pidió Mark.

Vi a Oksana proteger con su cuerpo a Paul. El motor del auto bufó, múltiples golpes y gruñidos a nuestro paso, mi ventana se redujo a añicos cuando uno de ellos colapsó a mi costado.

Aquello estaba infestado.

Más adelante conseguimos ver los primeros indicios de la ofensiva, guardianes y strigois fusionados en plena calzada.

Paul tenía razón, no íbamos a ganar – ¿En dónde me estaciono?

Zonifiqué tratando de localizar un punto relativamente fuera del peligro en medio de todo el caos.

Sin embargo, mi atención fue atraída por Rose ¿Qué haces? Lanzaba sus sai al suelo para después permanecer inmóvil frente al que supuse es Tafari.

Mark hacía sonar el claxon para prevenir a los tutores y salieran del camino. Distinguí a mi hermana Karolina entre las escasas mujeres que peleaban. Otras prácticamente tiraban de los heridos; con palos y picos como sus únicas armas.

– ¡Abuela! – Exclamó Paul, redirigiendo mi mirada a la casa. Las mantenían como rehenes junto a Abe.

– Aparca ahí – Mandé.

– ¿Dónde?

– Justo en la entrada principal de la casa – Le señalé – ¡Tira la cerca y arroya a esos bastardos! – Me volví hacia el asiento trasero – Derribaron la entrada principal, salgan y vayan dentro – Oksana asintió – En el antiguo almacén hay un automóvil, Paul sabe dónde se encuentran las llaves ¡Sácalas de aquí y no miren atrás! – Me fijé en mi único sobrino – Guardián Belikov… mantenlas a salvo – Afirmó solemne. No obstante, en cuanto derribamos la cerca de madera, la cara de determinación que había mostrado la moroi se transformó en una de terror puro – ¿Qué es…?

– Están aquí… – Dijo con la vista en todas partes – ¡Detenla! Dimitri, detenla o ellos la reclamaran como suya.

– ¿De qué hablas? – Mark atropelló a los strigois que apresaban a Zmey, para después detener el coche y volverse con evidente preocupación hacia su esposa.

– Fantasmas…

Bajé para ser testigo de cómo los strigoi parecían luchar contra algo que la mayoría parecía no notar.

Y digo la mayoría, porque yo sí que era capaz de verlos – ¡Entren a la casa! – Insté a mi familia, mientras Paul se dirigía con mi madre y Sonya – Guardianes, no desperdicien la oportunidad – Sujeté por el cuello al strigoi que apresó a la mujer que me dio la vida – ¡Estáquenlos! – Puse la muestra con rotundidad.

Janine… ¿¡Janine!? Se acercó a Abe. Quien tenía algunos golpes, nada de grave. Entonces, un grito desgarrador resonó por todo el lugar.

– ¡Ayúdala, Dimitri! – Oksana se sostenía la cabeza con una mano y con la otra intentaba impedir que acorralaran a Mark – Ellos la quieren y van a lastimarla.

La busqué con la mirada para encontrarla parada exactamente en el mismo sitio, su cabello parecía fluctuar con una energía bastante cargada.

– ¡Ella está embarazada!

Clamó su padre, comenzando una carrera por llegar a Rose. Lanzando bolas de fuego para despejarme el camino, pues a pesar de haber empezado a correr antes que yo, ahora iba muy por delante de él.

Vi con horror como el líder strigoi empuñaba una daga que se disponía a clavarle en el estómago. No tomé importancia de Christian, pues se encontraba a espaldas de Roza alejando a los vampiros desorientados que trataban de alcanzarla.

– ¡Tafari! – Grité, atrayendo su atención y arrojándome después de que Shadow le arrancó la daga.

Luché con todo mi poder, me hervía la sangre de coraje.

Deseaba eliminar al sujeto que intentó arrebatarme todo, extraño sentimiento al que no presté atención.

Nos incorporamos después de un lapso de luchar en el suelo. Las sombras nos rodeaban, dañando a mi oponente. El lobo a mi lado como mi compañero de combate.

– Belikov… es un placer – Escupió sangre – Pero nuestro encuentro tendrá que posponerse – Huyó como el cobarde que era, sabía que podía alcanzarlo con mis habilidades ex-strigoi. Sin embargo, Shadow me lo impidió al jalar la manga de mi pantalón.

Volteé para ver a Abe y a Janine, uno a cada lado de su única hija. Llamándola, pero no consiguiendo ninguna reacción. Pavel se unió poco después, limpiando el sudor y suciedad de su frente.

– Dimka, solo tú puedes traerla de vuelta – Yeva habló con la tranquilidad de que la lucha había terminado.

Tomé mejor la visión de mi… Rose. Tenía la vista perdida; los ojos dilatados, casi negros; el cabello le cubría la mitad del rostro; no se movía, apenas y respiraba – ¿Qué le sucede? – Preguntó su madre.

– ¡No lo sé, mujer! – Respondió Mazur con evidente desesperación – ¿Muchacho? – Se dirigió a mí como si supiera lo que ocurría, pero esto no era ni parecido a lo que le pasó el día del ataque a la Academia.

Me detuve frente a ella y la tomé de los brazos, estaban fríos – ¿Rose? – La sacudí ligeramente – Rose… – Nada – ¡Roza, mírame! – Levanté su barbilla para obligarla a centrarse en mí. Busqué en sus ojos, pero ahí no había nada. Era como si no estuviera – ¡Roza, mírame con un demonio! – Las sombras se desdibujaban.

Entonces en un impulso, la besé. Importándome un carajo todos a nuestro alrededor.

Me separé y noté como sus pupilas regresaban poco a poco a la normalidad.

– Di… ¿Dimitri?

Musitó, tocando suavemente mi mejilla derecha para después, desvanecerse en mis brazos.


Era una madrugada fría, las mujeres de la comuna improvisaron un campamento rodeado por las hogueras que ellas mismas idearon. Sacaron mantas, ropas abrigadoras y a la antigua usanza, prepararon un guiso caliente para cuidar y atender de los heridos. Dando un trago de vodka a los agotados guerreros.

Nikolai, Denis, Artur y Lev, se dirigieron a sus casas para evaluar los daños. Mientras que en esta, Sasha y Atayán se ofrecieron a reparar momentáneamente las entradas que fueron violadas; mis hermanas acomodaban a los niños para dormir en la alcoba de mi madre y Yeva retomó su tejido como si nada hubiera ocurrido.

Yo me encontraba tapando la ventana de mi habitación después de haber colocado a Rose sobre mi cama para que Oksana y mamá pudieran valorarla mejor.

– ¿Olena, cómo se encuentra? – Preguntó Mazur.

– Parece ser solo un desmayo, pero no puedo asegurarlo – Se oía igual de mortificada que sus verdaderos padres.

– ¿Y él bebé? – Sorprendí a todos los presentes, incluyéndome. Me giré para ver a Janine con la vista clavada en el vientre de su hija. Su rostro era ilegible, como el mío – Tiene tres meses, por lo que el riesgo sigue siendo alto.

Zmey desvió la mirada, quizá por vergüenza.

– Ambas auras siguen iguales que cuando nos vimos por la tarde, aunque ahora puedo notar agotamiento. Necesita reposo – Oksana tenía las manos sobre la pequeña protuberancia – Sin embargo, hay que evaluarlos con el equipo adecuado.

Fue turno de Pavel – He llamado a sus médicos, vienen para acá.

La moroi se excusó para ayudar a los heridos graves. Dejándome con mi madre, Janine, Abe, Pavel, y un profundo y creciente coraje que amenazaba con desbordarse.

Y francamente, no iba a detenerlo.

Crucé los brazos, posicionándome frente al magnate y exhalando, comencé a sacar lo que había en mi pecho.

– ¡Usted lo sabía! – Acusé – Y aun así decidió no ser honesto conmigo, por eso me habló de traición el día que me recibió en Estambul – De nuevo atraje toda la atención – ¿Qué soy, eh? – Levanté la voz, mirando directamente al hombre que había comenzado a respetar de una manera diferente – ¡La tapadera para la deshonra de su hija!

– ¡Dimka! – Mi madre reprendió.

Negué – No, este… señor me hizo creer que me apoyaba en mis inútiles intentos por recuperar a su hija ¡Pero todo fue una maldita mentira! – Mamá intentó calmarme sosteniéndome por el brazo – Seguramente lo que menos quiere para ella es un insignificante dhampir como yo. Con un pasado maldito y un futuro marcado por los señalamientos.

– Las cosas no son así… – Intentó razonar.

Erguí mi presencia – ¿Qué más va a decirme? ¿Qué otra mentira tiene Zmey para mí? – Apunté a Rose – Parece ser un mal que aqueja a la familia…

– ¡Suficiente, ya es suficiente! – Protestó. Pavel quiso disuadirlo al igual que mi madre conmigo, teniendo exactamente el mismo resultado – Y será mejor que no hablemos de deshonras, porque te respeto muchacho y a tu familia. Pero tú más que nadie debe saber que no toleraré una falta de respeto hacia mi hija. De mí puedes decir lo que te plazca, estoy acostumbrado y créeme cuando te digo que no me afectará en lo más mínimo. Yo sé por qué mantuve el secreto y desde que tenías trece años, jamás te he mentido – Su hermano lo liberó de su agarre – No conozco mejor hombre para mi Rosemarie que tú. Así que por muy enojado o frustrado que estés, te pido que no me decepciones.

– ¿Y cómo cree que me siento? – Discutí no importándome a quién me dirigía – Todo se fue al demonio: la ciudad quedó arruinada; Rose está más expuesta que antes porque ahora saben que está embarazada y lo único que llegamos a golpear fueron los orgullos del kuru'l y su mano derecha.

– Descuida, tengo un plan – ¡Por supuesto que lo tiene! – Pero ya lo discutiremos después. Eso… si mantienes tu promesa.

– No pienso romperla si eso es lo que está sugiriendo – Janine me miró por primera vez – Y cuando llego a hacerlo, es siempre por una causa mayor.

– Igual que ella – Murmuró la pelirroja, regresando su mirada a la chica que parecía dormir plácidamente.

~•~

El sol no tardó en aparecer en el horizonte a pesar de haber sido una noche bastante larga y tediosa para mí.

Estuve hasta altas horas ayudando en lo que fuera necesario y haciendo rondas consecutivas para comprobar a Rose, ya que por alguna razón no sentí la necesidad de permanecer a su lado. La última vez que lo hice no salió nada bien, aunque creí que tendría el efecto contrario. Sospecho que el ver con mis propios ojos, cada sesenta minutos que seguía durmiendo, era una forma de asegurar que esta vez no huiría a la primera oportunidad.

Tenía… bueno, en realidad no sé cuánto tiempo llevaba sentado en el desayunador de la cocina, observando la taza de café. El cual probablemente ya estaría helado.

Percibía movimiento, pero no presté atención de las personas – ¡Belikov! – Giré a mi izquierda solo para virar bruscamente hacia la derecha, debido al bofetón que me propinó la pelirroja iracunda. Seguida de un coro de ¡Auch!, cortesía de Sasha y Zedrik – ¡Eso es por haberme dejado atrás! Y esto… – Cerré los ojos. Sin embargo, lo único que sentí fue un abrazo fraternal, creo – … por mantenerla a salvo – Se retiró rápidamente – Pavel me ha contado lo que has hecho por ella.

Asentí con la sensación de ardor en la mejilla – ¡Me alegro de que todas nuestras asperezas hayan sido limadas! – Intervino Abe, como si se tratara de cualquier pequeñez.

– ¿Qué? – Janine colocó las manos sobre sus caderas – ¡Esto! – Me señaló – No es ni la tercera parte de lo que pienso hacer contigo. Tienes mucho que explicar, Ibrahim Mazur – Indignada salió rumbo a mi alcoba.

– ¡La traigo muerta! – Sonrió el hombre.

– Muerto terminarás tú si sigues provocándola – Pavel se unió a la plática – Y te lo aseguro, no se lo impediré – Fue entonces cuando noté que el equipo estaba reunido y que mi madre no paraba de ir y venir por elementos para el desayuno.

– ¡En fin! – Mazur apretó el puente de su nariz – El curandero del pueblo, Oksana y Olena aquí presente, creen que Rosemarie se encuentra bien.

– Sin embargo, no despierta – Era indudable la preocupación de Zedrik; Christian y Mía entraron tras de él.

– No nos queda más remedio que esperar – Hablé sin gana – Con Rose siendo shadow Kiss nunca se sabía qué sucedería. Dudo que lo hagamos ahora y como yo lo veo, no creo que este en gran riesgo. Hagamos lo que aconsejó Oksana, dejémosla descansar.

Asintieron – Tendremos otro diagnóstico por la tarde, Olendzki y su esposo arriban a las tres – Más sorpresas – Pero sí le dan el visto bueno, nos trasladaremos a Turquía – Mi madre dejó lo que hacía y se volvió al hombre – Mi propuesta sigue en pie, estaría gustoso de recibirlas en mi casa – Intentó negarse – Al menos por un tiempo, en lo que las reformas de la tuya se fijan.

– No lo sé – Me miró con desconfianza – Nunca hemos dejado el país y las bebés son muy pequeñas. Además no tenemos papeles…

El hombre desestimó sus alegatos – Conmigo nos los necesitas, Olena.

Ozera se aclaró la garganta – Lissa y el Consejo han establecido la fecha para la ceremonia molnija de los tutores que lucharon la noche de ayer. También logró destinar una suma considerable para devolverles a los habitantes lo que perdieron.

Se guardó silencio por las vidas que serían insustituibles.

Pavel consintió poco después – Alessandro llamó, se enteró de lo sucedido y ha movido algunos hilos para inyectar capital a la misma causa. Él quiere hablar contigo más tarde – Se dirigió a mí.

– Me comunicaré después – Volví mi atención a los recién llegados – ¿Cuál es su historia?

– Janine no confiaba en… – La rubia observó con cautela al padre de su amiga – Abe y fuimos sus cómplices para escapar y rastrearlo hasta aquí.

Christian se encogió de hombros – Es Hathaway después de todo.

Zmey no podría estar más orgulloso – Bien, ahora… a lo que nos hemos reunido. El plan a seguir.


– Abuela, siquiera has considerado ir con nosotros.

No respondió, en cambio siguió sellando una mediana caja de cartón – No, mi lugar es aquí – Palmeó un lugar junto a ella – No te preocupes por esta anciana, Oksana ha acordado visitarme frecuentemente y ayudarme con algunas diligencias.

– No es por eso…

Lo intenté de nuevo. Aunque sabía que la partida la tenía perdida.

Como era de esperarse, desestimó mi comentario – Ya no habrá más ataques a la ciudad si eso es lo que te alarma. Además, solo son un par de días, serán como vacaciones para ellas – Miró la foto familiar.

Levanté una ceja – ¿Estas segura de que aquí ya no corren peligro?

– Muy… como también de que ella despertará, dale tiempo – Puso su mano sobre las mías – Piensa bien las cosas, utiliza el corazón, confía en tu instinto, pero sobre todo Dimka… no dudes de lo evidente – Me miró como si quisiera que descifrara algo, solo que no tenía ni idea de qué – Toma – Me entregó la caja – Llévala siempre contigo y ábrela cuando sientas que sea necesario.

– Sé que harás lo correcto – Mi madre entró – Puede ser duro para ti todo lo que está sucediendo, pero no dudes del amor que esa niña tiene por ti. Nosotras podemos verlo – La abuela asintió.

– Ya no es una niña madre, es una mujer y tendrá un bebé – La derrota acompañó mis palabras.

Besó mi frente – Nadie es perfecto, tú mismo has cometido errores y no digo que ella haya incurrido en uno. Sin embargo, toma a tus hermanas como ejemplos; eres un buen hombre y la amas, por lo tanto, amas a su hijo. También sabes que les puedes dar una buena vida. Hay muchas opciones, solo está en que te decidas.

~•~

Evidentemente me dejaron mucho en qué pensar.

Quiero decir, sí, la amo. Pero no sé cómo me llegue a sentir al verla sostener entre sus brazos al hijo de otro hombre.

¿Significaría algo para ella? ¿A quién se entregó?

Tenía muchas preguntas y ninguna respuesta.

Tampoco es que sintiera odio contra la criatura. Porque francamente no lo hacía, él o ella era el menos culpable. Siempre pensé que mis hermanas podrían encontrar buenos hombres que las aceptaran con sus hijos, no deseaba para ellas una vida como la que llevó nuestra propia madre.

La pregunta era, ¿podría hacer lo mismo con Roza?... no lo sabía.

Recogía las cosas de mi habitación, con Rose en ella. Al parecer su estado era estable y de verdad esperaba que lo fuera.

Desconozco en qué momento me senté junto a ella y la tomé de la mano.

– No se te ocurra hacer nada divertido… me escuchas, Roza – Alisé su cabello – Aún tengo muchas cosas pendientes contigo. Regresa a mí – Murmuré, besando suavemente sus labios.

Toc, toc…

Me volví para verlo en el marco de la puerta.

– Tú y yo, tenemos que hablar.


1 Koroleva: "reina" en ruso.


Mil gracias por su paciencia y comprensión, las adoro por eso.

¿Qué les pareció?

Espero que hayan disfrutado el capítulo, sus altas y sus bajas. Déjame tus comentarios y haré todo lo posible por responderlos. Todo ha sido una verdadera locura, se viene el concurso de mates y necesito preparar a los alumnos que estarán representando al colegio.

Aun así, espero poder actualizar a finales de esta semana, haré mi mejor esfuerzo porque no me gusta dejarlas esperando eternidades.

Un beso enorme, Isy.