Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
~~~ Capítulo Estelar ~~~
Capítulo 29
Rose
Dos meses después…
Abandonar a Lissa para ir en busca de Dimitri no fue fácil, dejarlo a él en mi desesperado intento por protegerlo fue aún más complicado, pero dejar a nuestro hijo por acabar con aquel que amenaza a nuestra familia no se compara en absoluto.
Mi pequeño gran milagro ha cambiado mi manera de pensar, mis hábitos, horarios… en fin, mi forma de ver y vivir la vida. Pero nada de eso importa cuando siento mi pecho desbordarse de amor al saberlo mío y del hombre que amo.
Quizá esto no sea significativo para muchos, quiero decir, cuántas personas tienen un hijo con quien creen es el amor de sus vidas. Sin embargo, esto que es normal para ellos, para Dimitri, para mí y para el resto de la comunidad dhampir era imposible y significa el mundo.
Sí, al principio fue un shock y con el tiempo llegó la aceptación, pero el contemplarlo mientras lo alimento es lo más maravilloso que haya experimentado jamás y hace que el milagro sea aún más real. Lo que no evita que me sienta culpable cuando le estoy negando el derecho no solo a Dimitri, sino a toda su familia y en especial a Olena… ella estaría tan feliz, al igual que mis padres que están enamorados de su nieto.
Razón por la que me encuentro más tranquila, porque sé que mi baba no dejará que nada ni nadie lo dañe en mi ausencia.
No obstante y tomando en cuenta todo lo anterior, hoy más que nunca tengo claro mi objetivo: exterminar al korol´ mantendrá a salvo a los que amo y traerá la paz para muchos más.
– Nada me va a impedir asesinarte, eso lo juro.
~•~
Tenía más de dos horas caminando a plena luz del día, ya que por cuestiones de prevención me vi en la necesidad de abandonar el coche que robé.
Me tomó tiempo, esfuerzo, disciplina y trabajo arduo con Atayán perder peso e intentar volver a mi figura. Lo que también devolvió y aumentó mi resistencia, pues con la barriga no soportaba andar más de treinta minutos consecutivos. Cambio que agradecía en momentos como este en donde no me quedó más remedio que lanzarme campo a través.
Iba oculta entre árboles de frondosos follajes; alejada totalmente del sendero poco transitado. Si algo recordaba bien es lo solitaria que es la ruta. Sin embargo, en más de una ocasión sentí la necesidad de mirar atrás y vigilar mi espalda… hablando del complejo de persecución.
Paré un momento cuando llegué a un lugar al que nunca pensé regresar.
Un puente que separa mi pasado más tormentoso de mi incierto presente.
– ¡Vaya! – Tomé un par de respiraciones pausadas y cerciorándome de que no vinieran automóviles me dispuse a cruzar.
No lo niego, cada paso me costaba más que el anterior, las manos me sudaban, el único sonido que escuchaba era el de mi agitada respiración, el corazón me latía en la garganta y aunque traté con todas mis fuerzas no detenerme, lo volví a hacer en el punto exacto en el que pude haber perdido la vida.
De pronto, fue ver ante mí la escena de una película de terror, en donde un poderoso strigoi decidido a matar impedía que una dhampir moribunda se arrojara al vacío solo para tener la oportunidad de asesinarla él mismo.
Sacudí la cabeza para que la ensoñación se desvaneciera – Vamos Rose, no llegaste hasta aquí para estancarte en lo que ya fue – Volví la mirada al camino y ajusté el arma nueva a mi espalda.
– Llegó la hora de seguir adelante.
Me agazapé detrás de un arbusto y quitándome las gafas saqué los binoculares, ajustando la mira – Veamos, ¿qué tenemos aquí? – Observé la propiedad y sus alrededores, nada parecía fuera de lo "normal": las puertas estaban cerradas, las ventanas polarizadas, no había vehículos y… – Ninguna aparente forma de vida – Lo cual esperaba dada la hora del día.
No obstante, había algo que desencajaba y es que la finca estaba bastante limpia. Los jardines, incluyendo el laberinto, se veían cuidados y en la entrada había algunas marcas de neumáticos.
No había duda, alguien habitaba la mansión – Te encontré…
El ruido de sutiles pisadas sobre la maleza me hizo girar bruscamente – ¿Tú?, ¿qué haces aquí?
– No pensaste que te dejaría venir sola, ¿o sí?
Pavel se arrodilló a mi lado – Cómo supiste qué es lo que pensaba hacer, fui muy cuidadosa. Espera… ¿mi baba lo sabe?
– No, él no sabe nada – Tomó los binoculares y observó por él mismo – No le hablé de mis sospechas y tampoco de que pensaba seguirte – Se giró hacía mí – Tal vez no te conozca de toda la vida, pero era obvio que no te quedarías sin hacer nada. Lo único que hice fue prestar atención y esperar a que te decidieras a actuar.
Lo miré atónita y extrañamente aliviada, su inesperada presencia me reconfortaba mucho – ¿Por qué no me lo impediste?
– Porque confío en ti, Rose – Habló con convicción – Y porque coincido con la idea, necesitamos conocer el territorio enemigo, pero es imposible meter un equipo ahí dentro. La única opción es infiltrar a un solo hombre y ya que decidiste ser ese hombre, no iba a dejarte sola y desprotegida. Eres mi sobrina, te quiero como a una hija y no voy a permitir que el tuyo crezca sin su madre.
Sujeté su mano – Gracias, amca y no solo por pensar en mi bienestar, sino también en el de mi hijo. De verdad aprecio mucho que estés aquí conmigo y sabes que también te quiero.
Me dio un ligero apretón y mirando mi espalda dijo – Bueno, no fuiste muy discreta al robar esa arma.
Tomé la ballesta – ¡Qué! Van Helsing la utilizaba, también Buffy y hasta el tipo de The Walking Dead. Es muy efectiva y soy perfectamente capaz de manipularla.
Negó divertido – Creo que juntarte tanto con Zedrik te está afectando – Suspiró cambiando su semblante – Esto no será fácil, ¿lo sabes verdad?
Volvimos la mirada hacia la residencia – Sí, lo sé.
Zedrik
Quince días después…
Abrí la maleta. No disponía de mucho tiempo – ¡Hey! Sé que esto parece un secuestro, pero no lo es – Rápida y silenciosamente la comencé a rellenar con todo lo que pude tomar – Ropa, zapatos, pañales, biberones, mantas, artículos de limpieza, juguetes y… ¿qué rayos es esto? – Sin saber muy bien qué era el misterioso artefacto o para qué servía, lo guardé y cerré la valija.
Siempre observando la puerta entreabierta aseguré al bebé a la silla montable – ¡Esto será pan comido! Solo tengo que sacarte de aquí sin alertar a los guardianes de alto nivel, empezando por tu abuela o lo que es peor, Zmey – El pequeño me miraba atentamente – Larga historia que espero poder contarte algún día. Así que por favor, no hagas ningún ruido – Le di su chupete – Porque si no seré descuartizado, incinerado o torturado hasta la muerte. Pero ¡oye!, recuerda que tío Zedrik hizo historia y fue muy cool contigo.
Salimos al pasillo, encontrándome con mi primer cómplice – Llegó la hora amiguito ¡Shadow, ve afuera y vigila la entrada!
Se fue sigilosamente, mientras yo tomaba la ruta más segura. Bajé por la escalera de servicio y llegué a la cocina – ¿Necesitas ayuda?
Inquirió el segundo cómplice – ¿Tú qué opinas genio? – Le mostré el pesado equipaje y la silla para coche con un bebé a medio dormir.
Sasha comió el último trozo de su postre, se limpió la boca y tranquilamente se acercó a ayudarme con el equipaje – ¿Tanto necesita un bebé?
Arropé al pequeño antes de sacarlo al aire fresco – ¡Yo qué sé! ¿Acaso ve viste cara de mamá sustituta?
Lo admito, estaba nervioso y su actitud relajada no ayudaba en absoluto. Pese a ello no me quedó más remedio que sobornarlo para que me auxiliara, era eso o acudir al incorruptible de Atayán.
– Quiero aclarar que si algo sale mal la culpa será toda tuya. Jamás estuve aquí y nunca te vi – Abrió la puerta trasera – Soy demasiado valioso como para perder la vida.
Rodé los ojos – Sí, sí, lo que digas… ¡andando! – Señalé la salida.
Logramos dar un solo paso cuando alguien se aclaró la garganta deteniéndonos abruptamente – ¿Se puede saber qué hacen y a dónde van?
¡Mierda! Debí drogar al persa.
Esto era justo lo que no quería que ocurriera, por lo que me volví con la sonrisa más casual que pude ofrecer – Vamos a dar un matutino paseo familiar.
Atayán se cruzó de brazos – Ya veo, y… ¿quién de ustedes es la madre?
– Él – Señalé a Sasha sin dudar.
– ¿Qué, por qué tengo que ser la madre? – Preguntó indignado.
– Porque eres el único de esta habitación que recurre al uso de la depilación – Intenté desviar el tema, lo cual era absurdamente inútil. Como dije, estaba nervioso y en definitiva he tenido mejores momentos.
No podríamos salir de ahí a menos que Amir lo permitiera, lo cual tiene muy pocas posibilidades de pasar, pensé.
El ruso se carcajeó sarcásticamente – Esbra, si conocieras algo mínimo sobre mujeres sabrías que muchas lo aprecian y hasta lo agradecen. Es por ello que la joven Rinaldi no te da ni la hora del día.
Debí esperar este tipo de respuesta, de hecho, ya se había tardado en hacerme el comentario. Y la verdad es que tiene razón, ya que por más que intento acercarme a Mía ella parece querer poner su distancia. Aunque no era el único en la misma situación – ¡Ah sí! Entonces cuéntanos, ¿qué has logrado con cierta hija Belikova? – Se puso serio – A quién quieres engañar, estas igual o peor que nosotros.
– ¡Basta ya! – Interrumpió Amir – A mí no me involucren en sus problemas maritales y mejor comiencen a explicar qué hacen con una maleta y un bebé.
Shadow entró parándose a su lado – Traidor saco de pulgas – Murmuró Ivanov. Ahora sabíamos quién nos había delatado.
Con cuidado de no despertarlo coloqué al pequeño sobre la isla y suspiré derrotado. No tenía escapatoria, había que confesar para poder tener una oportunidad, o eso suponía.
– Se lo prometí a Rose, Atayán – Confesé – Le di mi palabra de que mantendría a su hijo a salvo y ella me hizo jurarle que en caso de que no volviera o tardara en regresar, se lo entregaría a la única otra persona que puede protegerlo con su vida.
Asintió sin mostrar emoción – Mazur y la Guadiana Hathaway lo tienen perfectamente cuidado, aquí está bien resguardado.
– ¡Hablaba del padre de la creatura! – Exclamé – Ella quería que se lo entregara a Belikov aunque papi Zmey no estuviera de acuerdo con su decisión y por eso me pidió que no se lo contara a nadie, porque sabía que Abe no permitiría que alejaran al niño de su lado – Volví a suspirar – Sé que me estoy jugando la vida y que quizás Mazur no me lo perdonará, pero aun así pienso hacerlo porque si las cosas no salen como pensamos puede que esta haya sido su última voluntad. Me niego a pensar lo peor y sin embargo ya ha pasado tiempo y aún no sabemos nada de ellos.
Se quedó en silencio por un momento – ¿Estás seguro de eso? Hablamos del hombre que te crio como a un hijo y de la mujer que te tiene tanta confianza como para dejarte una responsabilidad de este tamaño.
Me pasé una mano por la cara, conocía la magnitud de los hechos – Lo juro, ninguno me dijo nada. Su desaparición… es que sigo tan sorprendido como todos.
Evaluó mis palabras antes de continuar – ¿Qué es lo que piensan hacer?
– Yo nada – Soltó Sasha – Mi papel consistía en disfrutar de mi postre mientras echaba un vistazo a la salida trasera.
– Estamos perdiendo el tiempo – Protesté exasperado – Te lo explicaré rápido y lo mejor que pueda si eso significa que nos dejarás ir – Se mantuvo inexpresivo ¡Ok!, llegó la hora de sacar la artillería pesada – Kendra me está esperando en el auto, ella me llevará al aeropuerto – Ahora sí que obtuve una emoción reflejada en sus ojos – Viajaremos en un vuelo comercial, tengo papeles falsos e iremos escoltados a la Corte Real por guardianes cortesía de Alessandro Dunat.
– ¿La señorita Dunat aceptó ayudarles?
¡Lo sabía!
Sasha se sacudió pelusas invisibles – Esas cosas pasan querido amigo.
El persa lo miró amenazante – ¿Y tú estás de acuerdo con esto?
A lo que él se encogió de hombros – Lo único que tengo claro es que mi pastelito es la madre del niño y ella sabe qué es lo mejor para él.
– Y por qué no los llevas tú, por qué involucrar a terceros.
Nos miramos antes de sonreír con malicia – Obviando el hecho de que te gusta Kendra…
– Decidí ir solo para no meter a nadie más en problemas – Interrumpí a mi cómplice dos antes de que lo echara todo a perder – Es preferible que Abe piense que actué por cuenta propia. No obstante, el italiano le pidió a su hermana que me llevara al aeropuerto ya que técnicamente ella no trabaja para Zmey.
Apretó el puente de su nariz – Pero yo sí, al igual que ustedes y es mi deber dar aviso de esto. Mucho más si se trata de su único nieto – Suspiré derrotado, le había fallado a Rose – Les daré una hora de ventaja.
– ¿¡Qué!? – Exclamamos.
Dio un paso adelante – Te estoy diciendo que te vayas y espero que sepas en qué posición nos estas dejando.
– Créeme, lo sé – Tomé al bebé y di media vuelta – ¡Ah! y cuando me capturen traten de ser amables conmigo.
Llegamos al auto, Sasha metió el equipaje al maletero, mientras yo ajustaba la sillita y Atayán conversaba en voz baja con Kendra – ¡Suerte idiota! – Se despidió Ivanov.
– Gracias… creo – Miré a mini-Belikov – La vamos a necesitar.
Agotado me registré en la caseta de vigilancia con el porta bebé en la mano y un niño tranquilamente despierto.
Gracias a Dios parece tener el carácter de su padre.
– Disculpa, ¿sabes dónde puedo encontrar al Guardián Belikov? – Le pregunté al tutor de turno. No podía perder un minuto más, Abe me pisaba los talones… aunque pensándolo bien, debería sentirme orgulloso de haber llegado hasta aquí; evadiendo al equipo del hombre más temido de la mafia.
El cual muy probablemente me despelleje vivo, tragué.
El sujeto me miró con algo de espanto – Querrá decir, el Capitán Belikov.
– El mismo – Me encontraba a nada de terminar la misión – ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?
Pero en lugar de responder me lanzó dos preguntas – ¿Podría decirme cuál es su asunto a tratar y qué relación tiene con él?
Hice una mueca – No recuerdo tanto protocolo.
– Es la nueva normativa – Explicó – El Capitán mismo estableció nuevas y más estrictas medidas de seguridad – Algo en su tono me llamó la atención. No sé, pareciera que no deseaba hablar más de la cuenta.
Le resté importancia y en cambio aproveché la oportunidad para alardear de mi trato con mi guardián favorito – Está bien, si es así… Dimitri y yo somos amigos de toda la vida y no creo que a él le agrade que divulgue sus asuntos familiares – Agregué un toque peligroso a mi actuación, principalmente para que me creyera.
E increíblemente esa última frase hizo la diferencia. Rápidamente observó su reloj y dijo – Ahora mismo está en el gimnasio del centro, en plena sesión de entrenamiento con los recién llegados – Asentí como si supiera de lo que me hablaba – No obstante, le sugiero que espere a que termine el entrenamiento, al Capitán no le hace gracia que entorpezcan su trabajo y será mejor que se dirija a él por su título frente a los demás.
¿Pero qué me está diciendo? ¿Estaremos hablando del mismo Belikov?
– ¡Ok, gracias! – No quise indagar en el asunto y me dispuse a reunir a un padre con su hijo…
¡Santo infierno! El peso de la realización me golpeó como un costal de ladrillos.
Durante el trayecto lo único que había en mi mente era cumplir la promesa que le hice a Rose. Pero ahora venía la prueba más difícil, ya que Dimitri ni siquiera sabe que tiene un hijo y al parecer no se encuentra en el mejor estado de ánimo – ¿En qué me metiste, Buffy? – Evité mis pensamientos y apreté el paso, puesto que uno: ya no había vuelta atrás y dos: no iba a morir en vano.
Llegué a la esquina del establecimiento y en una banca coloqué la silla montable para preparar al bebé y dejarlo presentable. Saqué una toallita y limpié los restos de leche de sus mejillas regordetas, no perdiendo de vista la atención que recibía por parte del público femenino – ¡Ya te vi casanova! Sin embargo, me temo que tendremos que dejarlo para otra ocasión.
Un par de chicos pasaron por la misma acera, lo que me permitió oír parte de su conversación – Vamos, escuché que Belikov otra vez está haciendo pomada a los nuevos.
– Mi hermano dice que su entrenamiento es muy difícil y estricto, que se convirtió en una verdadera máquina de matar una vez que volvió…
Lo oía y no lo creía, describían a alguien totalmente distinto – Seguramente hay una buena explicación – No estoy seguro si se lo dije al pequeño o a mí mismo para no alterarme más.
Volví a cargar la silla y me acerqué al ventanal. Mi cabello era un desastre así que lo acomodé como pude, pegándome más al cristal para ver al interior.
Lo que vi, me dejó alucinado.
Había un montón de cuerpos esparcidos por toda la colchoneta y al centro, el único dhampir de pie.
Intacto, demostrando la supremacía de un Dios.
Respiraba agitado y no era para menos, podía contar fácil veinte muertes. De pronto, gritó la orden y todos los "cadáveres" se levantaron visiblemente adoloridos. Comenzaba a comprender la actitud del guardia que me recibió y opté por hacer caso a sus consejos.
Si salgo ileso se lo agradeceré.
Cuando el ruso se giró me quedé aún más pasmado. Sabía que era él, pero no podía reconocerlo. Su semblante era serio, había enojo, furia reprimida… bueno, no tanto dados los recientes hechos.
Vestía una playera negra desmangada que dejaba al descubierto sus músculos, el problema es que no recordaba haberlos visto tan marcados. Aunque no es como si haya prestado mucha atención a ello. Traía el cabello suelto, húmedo por el sudor y más largo que de costumbre; sus ojos faltos de brillo y con un ligero rastro de ojeras, pero lo más impresionante, era la barba descuidada que le daba un aspecto temerario y que lo hacía lucir mayor.
Salió sin dirigirles la palabra y tomó el camino contrario a donde estábamos. Decidí seguirlo y esperar a que tomara una ruta menos concurrida, eso y que esperaba que se le pasara un poco la bravura. Llevaba su mochila de gimnasio y una pesa que ni diez de mí podrían levantar.
Continuó algunas cuadras para doblar al fin en una esquina, se dirigía a los complejos de la guarda. Supe entonces que había llegado el momento; esas calles siempre están despejadas.
– ¿Listo para conocer a tu padre? – Solo obtuve un balbuceo – Me parece perfecto porque que yo no me siento preparado – Tomé una respiración profunda y caminé más rápido – ¡Aquí vamos!
Sin embargo y al pisar el callejón, lo vi parado a media calle y de espaldas a mí – ¿Me estas siguiendo?
Lo admito, me estremecí – ¡Belikov… tanto tiempo! ¿Cómo estás?
Mantuvo su postura – Te hice una pregunta, Esbra – Su tono era completamente neutro, sin emociones.
– ¡Vaya! – Avancé lentamente – Pensé que habíamos progresado, ya me llamabas por mi nombre – Intenté suavizar el ambiente, cosa que no funcionó.
– Eso fue antes de enterarme que me mentían a la cara – No supe qué decir, tenía razón. Me detuve a dos metros de él e increíblemente el bebé no había hecho ni un ruido, desconocía si se había percatado de su presencia – ¿Rose está en la Corte?
– No – Bajé el porta bebé que cubrí con una manta para evitar que le diera el sol directamente – He venido solo a hablar contigo.
Ladeó la cabeza a su derecha y resopló – Pues pierdes el tiempo, tú y yo no tenemos nada de qué hablar – Afianzó el agarre en sus cosas y retomó su andar.
– Escucha, no tengo mucho tiempo – Sé que podía detectar la súplica en mi voz – Rose me envió a pedirte ayuda con algo muy especial, ella necesita que cuides de su hijo ya que eres el único que puede mantenerlo a salvo – Le arrojé la bomba.
Finalmente me dio la cara, observó un momento la sillita a mi lado y de nuevo a mí.
– ¿Qué, me vieron cara de niñera? – Lo dicho, desconocía a la persona que tenía enfrente – En todo caso, su padre es el que debe encargarse de él – Intenté decirle que esa era precisamente su responsabilidad, pero me lo impidió – Mira, no me importa a qué has venido y francamente no quiero saberlo. Así que puedes irte por donde llegaste.
Su actitud intransigente logró enfurecerme – No lo entiendes. Me estoy jugando la vida en esto, Belikov – Eso captó de nuevo su atención – Todo lo que te pido es que lo mires de cerca, conócelo. Y si después de eso decides no ayudarme, me iré y te juro que no volveré a molestarte.
Negó – Tú chantaje no servirá de nada.
– ¡Con un demonio, solo míralo! – Exclamé, ganándome un sollozo del pequeño.
Soltó sus cosas y se acercó mal humorado – Espero que después de esto me dejes en paz – Se arrodilló y lentamente levantó la manta que le ocultaba la verdad – No puede ser…
Dimitri
Me levanté frustrado, creyendo que este sería otro día de mierda. Atiborré mi horario de actividades los siete días de la semana y aun así no puedo dejar de pensar en ella.
Está en todos lados a donde voy, en cada cosa que hago… ¡Demonios! Apenas y tengo tiempo para comer y dormir de cinco a seis horas después de haberme embriagado hasta olvidar mi nombre. Lo que no hago a diario y solo en la privacidad de mi departamento, nadie necesita darse cuenta de mi miseria.
Me convertí en un antipático asocial, arruinando cada uno de los intentos de Alberta o de Lissa por hacerme reaccionar.
Pero esto… fue como un par de bofetadas fuertes a la cara. La creatura frente a mí era como ver una de las muchas fotografías que tiene mi madre en la sala de su casa… un vivo recuerdo mío.
A excepción del color de su cabello y los ojos, esos claramente los había heredado de Rose. Pero aquello era imposible, ella y yo… quiero decir, no podía tratarse de… nuestro hijo.
– No puede ser…
– Pero lo es, Dimitri.
Comencé a sentir que el aire y la fuerza me faltaban. No entendía un carajo: ¿por qué me lo ocultó?, ¿dónde estaba ella?, ¿cómo demonios era posible esto?, ¿por eso Abe me habló de no sentirme traicionado? y ¿qué se supone que debía hacer?
Necesitaba certezas y solamente una persona podría dármelas.
– ¿Cómo se llama? – Vacilante tomé su manita, misma que apretó mi dedo índice al tiempo que daba un gritito alegre.
– Luka, Luka Belikov Mazur. Lo llamó así en honor a…
– Mi bisabuelo – Terminé.
Apoyó su palma en mi hombro sacándome de mis cavilaciones – Sé que tienes preguntas, pero debemos hacer esto en otro lugar.
Estuve de acuerdo – ¿Puedo? – Pedí refiriéndome a llevar al niño.
Zedrik sonrió de lado – ¡Claro! Pero ni loco cargaré la pesa.
~•~
Llegamos al departamento acompañados del silencio.
Mis ojos en ningún momento dejaron de estudiar al pequeño, al igual que los suyos parecían reconocerme o quizás me equivoque y solo sean alucinaciones mías.
Abrí la puerta y entré, dejándole al moroi la tarea de cerrarla – ¡Wow! No sabía que hubo un tornado – Dijo mirando el desastre en el que vivía.
Ignoré el comentario y retirando la basura que tenía sobre la mesa de café, coloqué la sillita con el bebé atento a todo a su alrededor – Hablaste de jugarte la vida en esto, ¿a qué te referías?
Nervioso se rascó la nuca para terminar sentándose frente a mí – Pues verás, tal vez he cometido secuestro – Lo miré desconcertado – Embalé lo que pude y prácticamente me robé al niño de casa de Zmey, quien furioso viene tras de mí con todo el equipo: Atayán, Sasha, Denis, Artur y Lev ¡o al menos eso me han dicho!
Ahora entendía su apuro – ¿Por qué Rose quiere que me haga cargo del bebé? ¿Dónde está?
– Desapareció…
– ¿Qué?, ¿cuándo?, ¿cómo? – Miré al niño a mi lado, ajeno al peso de la revelación.
– Hace más de quince días que no sabemos de ella – Se pasó una mano por el cabello – Pero escucha, no está sola o al menos eso creemos ya que mi padre también desapareció y antes de que preguntes no, no sé absolutamente nada de ninguno. Lo de Pavel me tomó completamente desprevenido y aunque sospechaba que Rose tenía algo en mente, jamás me habló de ello. Entrenaba como loca en sus tiempos libres, se volvió reservada y solo vivía para cuidar de Luka – Suspiró – Antes de su huida me hizo prometerle que en caso de que le pasara algo o tardara en aparecer, yo personalmente te entregaría al niño. Sin dar aviso a nadie, en especial a su padre quien sabía se opondría. Consideré el tiempo prudente para actuar y con ayuda de algunos cómplices y sobre todo de Dunat, estamos aquí. Dimitri, Rose quiere que desaparezcas con el bebé y lo lleves a un lugar seguro.
Negué profusamente – ¿Cómo me pide que me vaya así, sin hacer nada por ayudarla? ¿Y en qué demonios estaba pensando para hacerle esto a su hijo?
– Eso es algo que no te puedo contestar y no pienses ni por un segundo que no la ayudarás, porque lo harás, cuidando lo más valioso que tienen en la vida – Exhaló – Takat ideó un plan de contingencia que estaban a punto de implementar. Quizás ya no tenga trabajo con Mazur, pero Alessandro y yo la buscaremos. Te lo juro, haremos hasta lo imposible por encontrarlos con vida y te mantendré informado siempre y cuando accedas a hacer tu parte – Sabía que Roza podía cuidarse sola; no me gustaban sus métodos pero confiaba en ella incondicionalmente. En cambio, el malen´kiy que luchaba por no quedarse dormido, no. Él me necesitaba – Tienes que confiar en mí.
– ¿Qué debo hacer?
Se levantó, me dio la mochila que supuse contenía las cosas del bebé, caminó hacia la alcoba principal y yo lo seguí con la silla montable – Me he tomado la libertad de llamar a alguien que nos ayudará a salir de aquí sin ser vistos o al menos entretendrá a Mazur para impedir que nos capture – Dejé al niño a media cama y saqué mi maleta – Volveremos a Rusia…
Eso me detuvo abruptamente – Aguarda, ¿cómo esperan que vaya al lugar de mayor amenaza?
Sacó cosas del armario sin ver lo que tomaba – Por dos razones: una, Rose está ahí y seguramente querrá correr a ustedes en cuanto salga de donde sea que se encuentre y dos, allí se localiza el piso franco en el que van a esconderse y hablo de seguridad mágica y dhampírica – Seguí rellenando la maleta – Iremos por caminos separados; Dunat envió a alguien por ustedes – Me entregó un boleto de avión e identidades falsas – No te preocupes, todo saldrá como debe de ser y sé que tanto Pavel como Rose se encuentran bien – Terminé de empacar – Dimitri… – Se expresó con gravedad – Aun hay muchas cosas que debes saber, pero por favor, cuando Rose vuelva… dale una oportunidad de explicarse. Esto no ha sido fácil para ella y soy testigo de ello – Me dio un teléfono celular y una carpeta con papeles – Es un número privado, nos comunicaremos únicamente por mensajes y estos, son unos documentos que le envió Sonya Karp. Dijo que era importante que los tuvieras y también hay una carta dirigida a ti – La guardé en el plumero – Ya te enterarás, ahora tengo que irme para despistar al turco que terminará con mi vida. Espero y me escribas un emotivo discurso para mi funeral.
Me tendió la mano, gesto que correspondí – Gracias Zedrik, de verdad lo digo.
Asintió – Lo sé – Se volvió al bebé y besó su frente – Nos veremos después, campeón – Caminó hacia la salida – Espera a que vengan por ustedes y Belikov… – Sonrió con picardía – Ese look de Robin Williams en Jumanji no te va – Salió soltando una carcajada.
Me apresuré a afeitarme antes de recibir a quien fuera que viniera a recogernos, pero antes de llegar al cuarto de baño recordé la misteriosa caja que me había dado Yeva.
– Llévala siempre contigo y ábrela cuando sientas que sea necesario.
Me apresuré a sacarla de debajo de la cama, abriéndola con inquietud para encontrar chambritas tejidas y una poca de mi ropa de bebé. Reí, era obvio, nada se le escapa a la mujer – Gracias abuela.
Un balbuceo llamó mi atención, dejé la caja sobre el equipaje y me acerqué lentamente al milagro en mi cama. Con cuidado de no lastimarlo le retiré los seguros y suavemente lo levanté, deteniéndolo cuidadosamente frente a mí.
– ¡Hola, Luka! – Me miraba con sus enormes orbes marrones; que si se presta la atención correcta se distinguen destellos dorados – Yo soy… soy… – Mi voz se entrecortó mientras mis ojos se cristalizaban – Tu padre – Decirlo en voz alta fue indescriptible. Era increíble como en tan poco tiempo se había ganado un lugar importante en mi corazón. Lo atraje a mi pecho, respirando su aroma, sintiendo su esencia – No debes temer, papá está aquí y te protegerá con su vida – Besé su frente, reclinándome en la cabecera de la cama, acurrucándolo junto a mí para poder admirarlo. Era perfecto. Todo habría sido distinto de haberlo visto el día que nació – Tendrán que matarme para separarme de ti y si tuve que pasar por el infierno que viví, lo volvería a hacer gustoso solo para llegar hasta este momento. Te amo, hijo.
~•~
Me encontraba palmeando su pequeña espalda para ayudarle a sacar el aire, ya que al parecer heredó el excelente apetito de su madre. En ese momento alguien llamó a la puerta, con el bebé al hombro atendí el llamado,
– Dimitri, ya habíamos hablado sobre aterrorizar a los nuevos y ahora viene este guardián exigiendo hablar con… ambos – Alberta terminó susurrando – ¿Y ese bebé?, ¿de dónde lo sacaste?
Miré al tutor que la acompañaba, era el mismo al que le había dislocado el brazo – Igor, lo lamento mucho. Yo no sabía…
Asintió despreocupado – Descuide Guardián Belikov, comprendo. Yo habría actuado igual – Petrov solo nos miraba – Dónde está el equipaje, es necesario movilizarnos.
Le señalé las maletas antes de volver mi atención a la confundida mujer – Alberta no tengo mucho tiempo, lo único que tienes que saber es que es hijo de Rose y… mío.
La reacción que tuvo fue la esperada, de pasmo – No puede… – Me miró directamente a los ojos – ¿Cómo es eso posible?
Acomodé al niño para que pudiera verlo mejor – No lo sé, tal vez tenga que ver con espíritu, mi conversión, ser besada por las sombras o todo junto. El hecho es que tenemos un hijo y debo salir de aquí para mantenerlo a salvo. El guardián que ha venido trabaja para un amigo de Rose, él nos llevará a un lugar seguro.
Lo miró con cariño – Es bellísimo, se parece mucho a ti – No pude evitar sentirme orgulloso. Lo cogió en brazos – ¿Qué debo hacer?
Zedrik acertó al pensar en ella – Primeramente que vuelvas a cubrir mi puesto. Aunque sé que muchos estarán agradecidos, últimamente no he sido muy amable – Consintió dándome la razón – Segundo, si Mazur llega buscándome, trata de retrasarlo. No puede saber que tengo al bebé, aunque lo más probable es que ya lo sepa. Pese a ello, por nada del mundo me separarán de mi Luka, así tenga que enfrentar a su abuelo mafioso.
– Luka – Murmuró – Es un nombre lindo, pero ¿dónde está Rose?
– Te lo explicaré en el camino – Guardé la billetera y ajusté mi estaca – Ahora necesito salir de aquí cuanto antes o el sacrificio de Zedrik no servirá de nada.
El trayecto al hangar privado fue tranquilo y sin impedimentos, le conté la situación lo mejor que pude. Sabía que la dejaría preocupada, no solo por Roza, también por Pavel.
Llevó al bebé en brazos todo el recorrido, lo miraba con impresión y la comprendía perfectamente. Me deseó suerte y renuente me lo devolvió, no sin antes besarle la mejilla – Cuídense mucho.
Igor se acercó sigilosamente para no despertar a mi hijo… mi hijo.
– Afuera hay una auto que los llevará a la casa de seguridad, el equipaje ya ha sido guardado. Tengo que ir por alguien más, pero en cuanto me sea posible me reuniré con usted guardián Belikov. Soy el encargado de mantenerlos a salvo.
Le estreché la mano – Gracias y llámame Dimitri. Olvida las formalidades y si puedo ayudarte con cualquier cosa solo pídemelo – Llegué hasta el vehículo, un tutor me abrió la puerta instándome a subir. Lo hice sin dudar, pero cuando menos lo esperé los seguros del coche se accionaron, impidiéndome la salida mientras la luz de la cabina se encendía. Revelándome al hombre que no esperaba encontrarme o al menos no todavía– Abe, no te lo entregaré – Envolví a Luka protectoramente – Llegó la hora de comenzar a cumplir todas las promesas que le he hecho a Rose y si te opones, no respondo de mis actos.
– Muchacho, estoy aquí porque voy a llevarte personalmente a la casa de seguridad – ¿Qué? – Sabes… me gustaría que mi hija me contará las locuras que piensa hacer antes de hacerlas, al menos en esta ocasión mi hermano la acompaña o eso quiero creer – El motor rugió – Si Rosemarie quiere que cuides de Luka no me opondré, siempre y cuando me mantengas informado. Porque al igual que tú, mataría con mis propias manos si de defender a mi torun se tratara.
Solté el aliento que contenía – ¿Sabes algo de Rose? – Puse a prueba su honestidad.
Extendió los brazos para abrazar a su nieto – No, solo sé que actuó dejándose llevar por una pista que tenemos desde hace tiempo – Acunó cuidadosamente a mi hijo. Dios, no me cansaba de decirlo – Supongo que mi hermano descubrió su plan y la siguió.
– Tal vez trabajaron juntos – Presioné.
Negó – No lo creo. Como bien has comprobado a mi kiz le gusta ser la heroína del cuento y Pavel no la pondría sobre aviso – Suspiró con cansancio – Reconozco que me está matando no tener noticias. Pero por otro lado me reconforta no tenerlas, puesto que las malas noticias corren como la pólvora y eso solo significa que siguen con vida.
Ahora sabes de dónde viene la extraña lógica de Rose. Me quedaba claro que realmente no lo habían tomado en cuenta para esto y compartía el sentimiento – Espero que no lo tomes personal con Zedrik, él solo hacía lo que Rose le pidió. Francamente lo vi preocupado por decepcionarte, no creo que quiera que tengas una mala impresión de él.
– ¡Qué va! Pavel ha sabido criar a un hombre de lealtad inquebrantable – Rio – Me dirigía a la cocina cuando escuché su conversación con Atayán; nunca los perdí de vista. No obstante, quise presionarlo haciéndole creer que iba tras él, todo para que tuviera un impulso más para llegar a ti. A estas alturas ya deberían saber que siempre voy un paso adelante.
Lo cual era innegablemente cierto – ¿A dónde vamos?
Sonrió altivo – A la casa de tus sueños – Y así fue como terminamos literalmente frente a la casa que consideraba ideal para vivir – ¿Sorprendido? – Bajamos rodeados de guardianes, él con el bebé en brazos.
– ¿Cómo supiste? – Tomé las llaves que me ofrecía.
Subimos al pórtico – Olvidas que te vigilo desde hace años, era notorio cómo admirabas la casa cada vez que pasabas por esta calle. Supongo que la veías perfecta para ti y tu familia.
Asentí abriendo la puerta – Pues aquí está, es suya. Sabía que Rose querría un hogar cerca de tu familia y pues no hay nada que el dinero no pueda arreglar.
– No sé qué decir, no podemos aceptar esto – Dejé el equipaje en la sala de estar.
– Claro que pueden y lo harán – Se encogió de hombros – El lugar me gusta, es amplió, adecuado para una familia grande y el barrio es seguro. Aun así mandé poner defensas mágicas, muy parecidas a las de las Academias y obviamente hay tutores vigilando de cerca. Esta completamente amueblada, aunque pueden deshacerse de lo que no les guste y redecorar; la alacena está llena y en un momento más tendrás a alguien que te eché una mano con Luka.
Negué aturdido – No es necesario.
– Créeme muchacho, siempre hace falta una mano femenina – Dejó a su nieto en el porta bebé – Dimitri, sé que muchas veces mi hija cree hacer lo que es mejor para los demás, poniéndose siempre en último lugar. Esto no ha sido fácil para ella y desde que acudí a ti he sido lo más honesto que he podido – Lo miré con gratitud – Te juro que la reuniré con ustedes, solo te pido que le des una oportunidad. Platiquen de todo lo que tengan que hablar, siempre tendrán mi apoyo y el de Janine.
– Gracias – Le di un abrazo fraternal – No sé cómo pagarte todo lo que has hecho por mí y mi familia. Te has comportado como el padre que nunca tuve y eso significa mucho para mí.
Palmeó mi brazo – Todo lo que te pido es que cuides de mi torun y me mantengas informado que yo haré lo mismo. Me tengo que ir, instálate y trata de mantener la calma. Hazlo por Luka – Se detuvo en la puerta – ¡Ah! y en cuanto te sea posible, rasúrate esa barba de náufrago.
~•~
La casa parecía recientemente aseada, una tarea menos que hacer. Así que me dispuse a preparar algo rápido para cenar mientras ponía agua a hervir para los biberones del bebé. Quien hasta el momento descansaba tranquilo en la cama, rodeado de almohadas que le impidieran rodar y caer. Lo que era poco probable que sucediera siendo tan pequeño, pero no está de más prevenir.
Fui a la habitación y acomodé nuestras pertenencias, desconocía el tiempo que permaneceríamos ahí, pero esperaba que no fuera mucho.
Encontré una habitación especial para el bebé y sin embargo, decidí trasladar la cuna a mi recamara. No iba a mantener a Luka alejado de mí por más vigilancia que tuviéramos.
Le preparé un baño para que pudiera descansar por la noche, había sido un día muy pesado para ambos, sobre todo para él. Le quité la ropita a la vez que le cantaba la canción que mi madre nos compuso cuando niños. Parecía disfrutar oírme hablar en ruso, tal vez haberlo hecho mientras seguía en el vientre de Rose lo acostumbró a mi voz.
Me quité la camisa y me recogí el cabello – ¡Al agua patos!
– Auuuuu – El aullido me detuvo, seguido de un golpe en la puerta.
Envolví a Luka en su toalla y con la participación cerca abrí. Inmediatamente entró un lobo gris – ¿Shadow, qué haces aquí?
– ¿Dimka, eres tú?, ¿qué está pasando? – Mi madre entró con su antiguo botiquín – Este hombre me ha dicho que aquí necesitaban ayuda.
Intuyendo lo que ocurría observé a Igor – Lo lamento. No podía decirle la verdad, Dimitri – Se retiró diciendo que comprobaría el perímetro.
– Dimka, qué es esto, qué haces aquí… y con un bebé – Abracé lo mejor que pude a la mujer que me había llegado como caída del cielo.
Con delicadeza la guie a la habitación – Madre, es Luka. El hijo de Roza – Se lo entregué para que lo descubriera por sí misma.
Lo tomó con una emoción que no podría describir – Dimitri, es… imposible – El niño la veía atento, haciendo muecas con su boquita – Es tu viva imagen ¡Por Dios Santo! Es… es…
– Mi hijo.
Después de contarle a grandes rasgos lo que creía había hecho el milagro y la principal razón de mi estadía en Baia, me ayudó a darle el merecido baño – Es un hermoso milagro.
– Lo es – Sonreí sosteniéndolo para que lo enjabonara.
– Roza no deja de sorprenderme, me ha dado las más grandes alegrías de la vida – Se limpió las lágrimas.
– Mamá, ella estará bien. Es fuerte y luchará por volver con Luka – Es lo que más deseaba con el alma. Lo cambiamos entre los dos y le presté mi teléfono celular para que se comunicara a casa y les hiciera saber que estaba bien, pero que no regresaría sino hasta mañana por la mañana – Se quedó profundamente dormido – Le dije una vez que terminó la llamada.
Sonrió con dulzura – Que bueno, el pobre estaba fatigado. Pero ahora te toca a ti, toma un baño y aféitate que buena falta te hace – Tres veces en el día, el mismo comentario – Yo cuidaré de él.
En la ducha mis pensamientos estaban por doquier. Honestamente no sabía cómo encarrilar mis ideas. Pasó tanto en tan poco tiempo, pero claro, ayer no tenía un hijo. Estaba feliz, sí y al mismo tiempo no sabía cómo sentirme. Me faltaba Roza.
Salí y ayudé a mi madre a instalarse en la habitación contigua, le deseaba buenas noches cuando Luka comenzó a llorar. Ella hizo ademán de querer salir, pero se lo impedí, era tarde y ya me había ayudado demasiado – Déjalo, yo iré. Tú descansa y si te necesito te llamaré – Asintió no muy convencida.
Llegué a mi hijo y lo tomé en mis brazos, comprobando si necesitaba un cambio de pañal o tenía más hambre. Sin embargo, solo parecía enfadado – ¡Sssh! – Le susurré besando su pequeña nariz – ¿También echas de menos a mamá? – Dejó de lloriquear al oírme hablar en mi lengua materna, mirándome con sus grandes ojos marrones. Es increíble cómo se me llena el pecho de orgullo cada vez que su pequeño puño se cerraba alrededor de mi dedo. Cualquier rastro de agotamiento desaparecía – Ella volverá hijo, no te dejará por nada del mundo.
Lo arrullé con canciones de cuna y lo devolví a la suya al vencerlo el sueño. Dejé la luz del baño encendida y entrecerré la puerta para que entrara la iluminación adecuada. Me metí a la cama antes de asegurar mis armas y con las manos temblorosas abrí la carta que Roza dejó para mí.
Dimitri:
Si estás leyendo esto es porque quizás no he vuelto de la misión y si es así, quiero que sepas que jamás fue mi intención ocultarte la verdad sobre Luka.
Lo admito, al principio sentí pánico porque no sabía qué ocurría y creí que si yo misma desconfiaba, igual lo harías tú. Pero camarada, tienes que saber que no he estado con ningún otro hombre. Solo hace falta ver al pequeño que tienes a un lado y sabrás que digo la verdad.
Él es bellísimo y eso tengo que agradecértelo. No sé qué hizo el milagro, pero sin duda espíritu estuvo involucrado. Sonya Karp me envió unos documentos, te los haré llegar pensando en que podrás averiguar un poco más.
No muchas personas saben de la verdadera existencia de nuestro hijo. Muchas veces estuve a punto de decírtelo, pero tanto Sonya, como tu abuela y mi propio instinto, me decían que al hacerlo lo estaría poniendo en peligro. Y lo que menos quiero es que se dediquen a cazarlo cual animal o que lo estudien como un espécimen de laboratorio.
Te confío lo más sagrado que tengo porque sé que cuidarás de él tu vida entera.
Y si no regreso, te pido que lo críes como el buen hombre que eres. Enséñalo a luchar, tus discursos zen y permítele comer donuts de vez en cuando, pero sobre todo, ámalo como yo lo haría.
Prometo luchar por volver a ustedes, sabes que no me rindo fácilmente.
Sin embargo, me gustaría decirte que el tiempo que pasamos juntos fue perfecto y significó el mundo para mí. No solo me diste el maravilloso regalo que es Luka, sino que realmente me hiciste vivir la vida que me habría gustado tener. No reniego de la que tengo, pero me gustaría no tener que sortear tantos problemas.
También te pido disculpas por lo que pasó la última vez que nos vimos. Dije muchas cosas de las que me arrepiento y otras que tuve que decir para alejarte de nosotros. Descuida, sé que también lo lamentas.
Cuando nos volvamos a encontrar responderé cada una de tus dudas y uniremos fuerzas para mantener a salvo a nuestro hijo.
Te amo y siempre lo haré.
Los llevo para siempre en mi corazón…
Con amor, Roza.
¿Qué les pareció?
¡Dimitri al fin descubrió que el pequeño es hijo suyo!
¿Era lo que imaginabas?
Espero que esta entrega haya sido de su agrado y que me dejen todas sus impresiones en forma de lindos comentarios.
No me canso de agradecerles lo increíbles que han sido para con la historia; me tardé porque quería que el capítulo fuera perfecto.
Lamentablemente estamos a uno más del desenlace, ¿pueden creer que este vienes se cumple un año desde que publiqué por primera vez? El tiempo pasa volando.
Nuevamente gracias por su entrega, apoyo y aceptación.
Un beso enorme hasta donde sea que te encuentres.
Isy.
