Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD.
A excepción de algunos nuevos personajes.
~~~ Capítulo Final ~~~
Capítulo 30
Dimitri
– No creo que sea bueno dejarlo tan cerca del bebé – Susurró mi mat´1, viendo de reojo al lobo que se encontraba descansando a unos pasos de nosotros.
– Madre, Shadow es guardián de Roza – Dije disponiéndome a cambiarle el pañal a mi hijo – No me sorprendería que le haya dejado la misión de cuidar a Luka como lo hizo con Paul para apartarlo del ataque a la comuna – Tomé las toallitas húmedas – Hace varias rondas en el día y permanece alerta durante la noche – La miré a los ojos para quitarle cualquier temor sobre el canino – Sé que a simple vista parece ser salvaje, pero te aseguro que está bien entrenado, no tienes de qué preocuparte.
Haciendo un punto, Shadow se levantó y lentamente se acercó a ella hasta colocar la cabeza en su regazo.
– Está bien – Se rindió al acariciarlo. Un pequeño estornudo llamó nuestra atención – Dimka, te he dicho que no debes tardar mucho en cambiarlo y menos cuando baja la temperatura…
– Tranquila, lo tengo todo bajo control – Fue entonces que alguien decidió refrescarme el rostro y el pecho – Lu… ¡Luka! – Exclamé poniendo como escudo el pañal limpio.
– ¡Te lo advertí! – Me dio una franela mientras reía animosamente – Ven cariño… – Levantó al niño para terminar de desnudarlo – Ahora tendrán que tomar un buen baño los dos – Me quité la camiseta y sequé mi rostro – ¡Prepara el baño, muchacho testarudo!
Salí no sin antes escucharla reír con más soltura. Llené la bañera colocando un par de ramitas de lavanda, pues según Yeva son excelentes relajantes. Y es que en los primeros dos días el bebé parecía estar bien, acostumbrándose a mí y a su nuevo entorno, pero en los últimos tres… ¡Señor! Ha estado muy inquieto durante la noche, solloza con real sentimiento, es renuente a la fórmula y solo concilia el sueño recostado en mi pecho.
Suspiré con el cansancio que le oculto a mi madre, aunque sé no ha pasado desapercibido para ella. Sin embargo no solo me sentía agotado por trasnochar atendiendo a Luka, lo que francamente hago gustoso; el no saber de Roza es lo que acaba conmigo.
El último mensaje de Zedrik decía: – Seguimos buscando…
¿Qué se supone que haga con eso?
¿De verdad cree que me tranquiliza?
– ¿Estás listo? – Mamá evitó que mi cordura se fuera por la borda. Asentí sumergiéndome en la tina aún con los boxers puestos. Estiré los brazos y tomé a mi hijo para colocarlo entre mi hombro y el pecho, acariciando su pequeña espalda mientras lo mojaba con el agua tibia – Haré la cena; llámame cuando quieras que lo reciba – Nos observó un momento sin dejar de sonreír con afecto.
Amaba a la mujer, toda ella no es más que dulzura y cariño – Gracias… – Le sujeté la mano un instante – … por todo.
– No tienes nada qué agradecer, esto es lo que siempre quise para ti y me alegro de estar aquí para presenciarlo. Verás que pronto Roza también lo estará compartiendo contigo – Nos besó la mejilla a ambos antes de irse a su labor.
Hice espuma con el jabón y suavemente masajeé su cuerpecito, provocando que se relajara contra mí y dejará escapar un débil bostezo.
– Sé que estás cansado y que extrañas a mamá, lo entiendo perfecto – Murmuré – Pero oye… – Lo giré para tenerlo de frente – Ella es la guardiana más fuerte que conozco y está luchando por volver a nosotros – Sus ojitos empezaban a cerrarse – Y si no es así… – Lo atraje de nuevo a mi pecho – Tú nunca estarás solo, yo viviré para ti, al igual que tus abuelos y el resto de la familia. No habrá día en el que no te hable de lo extraordinaria que fue Rose Hathaway y de lo mucho que te amó… ama – Tragué mi propio llanto – La vengaré. El culpable pagará con su vida y no habrá lugar sobre la tierra que lo esconda de mi furia, eso te lo juro.
~•~
Bajé al comedor con Luka en brazos y Shadow siguiéndonos de cerca – Te dije que me llamaras, Dimka.
Aseguré a mi malen'kiy a su silla montable – Ya me has ayudado bastante. Además se quedó dormido a medio baño, fue fácil vestirlo cuando no está agitando los bracitos.
Colocó el guisado sobre la mesa, impregnando la habitación de un exquisito aroma.
– Es muy activo para la corta edad que tiene – Se acercó mientras limpiaba sus manos en el delantal – Me recuerda mucho a ti y más con esa ropita. No puedo creer que mi madre la conservara todo este tiempo.
Sonreí ante la entrañable imagen de Luka succionando su pulgar – Tú conoces a Yeva mejor que nadie, con ella nunca se sabe qué sucederá – La abracé depositando un beso en su sien – ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar? – Señalé la cocina y es que insistió en gratificar a los guardianes que nos protegen, así que diariamente les prepara refrigerios, café y los invita a cenar con nosotros. Ganándose automáticamente sus respetos y agradecimientos.
Sabe que muchos de ellos se encuentran lejos de sus hogares y se aflige al pensar en lo que pasarán sus madres, como le ocurre a ella conmigo – No hace falta. Mejor llama a los muchachos y…
De pronto, la puerta principal se abrió de golpe. Tomé mi estaca posicionándome delante de ella y mi hijo.
De reojo vi a Shadow, pero este siguió echado cerca de la chimenea y sin inmutarse ante la presencia de… – ¿Madre? – ¿Abuela? – Exclamamos a la vez.
Igor entró tras ella – Lo lamento Dimitri, no nos dio tiempo de…
– Descuida, está bien – Lo corté guardando el arma, mientras mamá recibía la visita inesperada – Dile a la primera ronda que la cena esta lista – Asintió dando media vuelta.
– ¿Madre, qué haces aquí?, ¿cómo has llegado? Te das cuenta de lo imprudente que es salir a estas horas, podría haberte ocurrido algo.
Sin embargo, Yeva desestimó la reprimenda dirigiéndose a Luka. Se detuvo a su lado para observarlo en silencio antes de arroparlo.
– No le puedes dar la espalda al destino, este tarde o temprano te alcanza.
Me tensé involuntariamente – ¿Qué?, ¿a qué te refieres, abuela? – La encaré pues no me sentía con ánimos de descifrar acertijos – Si sabes algo es mejor que lo digas de una buena vez.
Pero ella solo se volvió hacia su hija – Vámonos, Olena. Mark nos está esperando afuera.
– ¿Qué estás diciendo, madre? – Intentó razonar – No puedo irme, Dimka y Luka me necesitan.
El nombre de su padre detuvo su andar a la puerta – Él es un hombre hecho y derecho, estará bien. No me discutas más y ven conmigo; tus hijas comienzan a desconfiar y hacen demasiadas preguntas sobre el enfermo que creen vienes a atender. No quiero ni imaginar lo que sucedería si a Viktoria le da por seguirte un día de estos – Me miró a los ojos – Pronto se reunirán de nuevo.
Sus palabras tenían una doble intención, lo percibía – Mi abuela tiene razón, ve con ella y aquieta la curiosidad de mis hermanas – Quiso protestar, pero se lo impedí – Estaremos bien, no debes preocuparte y en caso de necesitarte, te llamaré.
– ¿Lo prometes? – Asentí instándola a ir por sus cosas.
– ¿Qué es lo que no me estás diciendo?, ¿se trata de Roza? ¿Y por qué demonios le pediste que no me contara del bebé? – La cuestioné aprovechando que estábamos a solas.
Se irguió apoyándose con autoridad en su bastón – Hay verdades que es mejor mantener por algún tiempo.
Frustrado me pasé la mano por el cabello – No me vengas con eso y responde por una vez lo que te estoy preguntando.
Bufó molesta – Lo hice porque ambos corrían un grave peligro – Apuntó a mi hijo y después a mí.
Lo cual me preocupó – ¿Qué viste?
– Pensé que no creías en mis visiones, Dimka – Contestó petulante.
Y no es que no creyera. Es que odiaba cuando mis compañeros, vecinos o foráneos, la señalaban como la bruja del pueblo. Por lo que erradamente decidí no prestarle más atención de la que ya recibía.
– Nunca fue así y lo sabes – Levanté a Luka que se removía inquieto – Hoy más que nunca creo en lo imposible. Pero esta vez no sé a qué aferrarme para creer que ella está a salvo, para confiar en que sigue con vida. Rose es muy fuerte, pero no es invencible.
– No, no lo es – Suspiró pesadamente – Sin embargo, no debes perder de vista quién es verdaderamente Roza. Pues no solo es una mujer enérgica, también es una guerrera feroz y eso en gran parte es debido a ti, al motor que la impulsa y sobre todo porque está en su sangre… y en la de él también – Señaló al niño que la observaba con atención – ¿Quieres confiar en algo? Cree en la revelación que tuviste al llegar a Estambul.
Imágenes llegaron a mi mente de niños corriendo alrededor de aquella fuente blanca – ¿Eso es…?
– ¿El futuro? – Inquirió – No lo sé, podría serlo.
Rose
– ¿Ya estás allí?
– Sí… ya estoy en casa.
– Bien, comenzaré cuanto antes con lo acordado.
– Gracias Zedrik, por todo – Suspiramos con pesar – ¡Lo lamento!
– También yo.
Finalicé la llamada presa del pánico y la incertidumbre por no saber lo que desencadenaría mi presencia.
Shadow se reunió conmigo en lo alto del sendero – Buen trabajo, amigo – Me agaché a su nivel para acariciarlo – Vamos, aún hay trabajo por hacer.
Un ruido a mi costado izquierdo anunció la llegada de… – ¿Rose?, ¿qué haces aquí?
– Volví, Igor – Intenté sonreír, pero creo que solo logré una mueca – ¿Están dentro?
Consintió un poco perplejo – Sí, hace tres horas tuvimos la cena. Tal vez ya estén dormidos – No les permití seguirme y caminé hacia el pórtico con el corazón palpitándome locamente en la garganta.
Saqué la copia de la llave y abrí haciendo el menor ruido posible, aunque el piso de madera no ayudaba en absoluto. Cerré tras de mí y dejando a mis pies la pequeña mochila que cargaba me deshice de la cazadora y las pesadas botas de combate.
Distinguí la cálida luz proveniente de la chimenea; concibiendo de inmediato la extraña sensación que me avasalla cada vez que lo tengo cerca.
Sin pensarlo dirigí mis pasos a la sala de estar y ahí, sobre el sofá, reposaba la razón de mi existencia… los dos amores de mi vida.
Tanto eché de menos a Luka que no pude evitar soltar algunas lágrimas que rápidamente borré de mi rostro, pues no quería que empañaran el reencuentro. Se encontraba boca abajo sobre el tonificado pecho de su padre, quien a su vez lo sostenía protectoramente con ambos brazos y una manta de lana los arropaba.
Me acerqué sigilosamente y sacando mi celular les tomé una foto. La imagen era lo más bello que haya visto nunca. No iba a desperdiciar la oportunidad de capturarlos en un momento como este, ya que no sabía si algún día se repetiría.
Solo entonces me percaté de que mi syn2 succionaba su pulgar, mientras me miraba en silencio con sus enormes y brillantes ojos.
Lo increíble no era que él estuviera tranquilo, sino que Dimitri no se hubiera despertado todavía.
Seguramente está más cansado de lo que pensé que estaría, sonreí.
– ¡Shhh…! – Puse mi dedo índice sobre mis labios; dando pasos cuidadosos – Mantente en silencio, no queremos despertar a papá – Tomé una punta de la manta y lentamente la deslicé hasta descubrir a mi hermoso Luka.
– Ro… Roza… – Mi dios ruso murmuró entre sueños.
– ¡Shhh…! – Volví a arrullar. No sabía si lo conseguiría, pero valía la pena intentarlo. Con delicadeza aparté sus manos, se removió un poco e hizo una linda mueca y sin embargo no despertó. Tomé aire y lentamente levanté a nuestro hijo hasta tenerlo en mis brazos – ¡Hola mi amor! – Lo llené de besos aspirando su dulce aroma – Mami te ha extrañado montones – Se acorrucó en mi cuello al mismo tiempo que Dimitri en el sillón – Ven, dejémoslo descansar.
Me senté en la mecedora, justo frente a él, e inmediatamente mi pequeño glotón comenzó a buscar con su carita. Exhalé de alivio al empezar a alimentarlo, pues en los últimos días el dolor de mis pechos había sido insoportable.
En silencio, casi en penumbra y acariciando la cabecita repleta de cabello marrón, velaba el sueño del hombre que me ha mostrado el sentimiento más hermoso que alguien puede experimentar.
Imaginando mil y un escenarios para enfrentarlo. Porque después de tanto tiempo, de las adversidades, de guardar secretos y mentiras… aquí estábamos y nadie iba a cambiar lo disfrutado o lo sufrido.
No obstante, nada será lo mismo cuando escuche lo que tengo que decirle, o el resto de la familia y amigos.
Bien podría despertarlo y hablar como los adultos que somos. Aunque ¿quién sabe? Quizá solo retrasaba lo inevitable.
– Espero que seamos lo suficientemente fuertes para olvidar y perdonar. Porque de lo contrario… – Acuné más al producto de nuestro amor – … no vamos a poder afrontar lo que nos espera.
¡Ay, Dimitri! Una vez más voy a romperte el corazón.
Contuve la respiración al escucharlo murmurar nuevamente – Luka… – Movió sus brazos y al no sentirlo se levantó de un brinco mirando al piso, pensando que el niño había rodado y caído – ¿¡Luka!? – Entonces y como contestándole, éste hizo lindos ruidos de bebé sin dejar de beber. Solté el aire al verlo levantar la cabeza lentamente y cuando sus ojos se encontraron con los míos, el mundo se congeló – Ros… ¿Roza? – Se talló la cara – ¿Eres tú? – Dio pasos tambaleantes sin quitar su mirada de la mía, pasándose una y otra vez las manos por el cabello desordenado – ¡Dios! realmente eres tú, estas aquí.
Se detuvo a una distancia prudencial al verme retirar a Luka de mi pecho, cubrirme y levantarme con él en brazos.
– ¡Hola, Dimitri! – Le sonreí con afecto y nerviosismo – ¿Cómo estás?
– ¿Qué cómo estoy? – Resopló – ¿Cómo estás tú? ¿Dónde… cuándo…? – Vacilante me sujetó de los brazos, haciendo la presión necesaria para asegurarse de que no era una aparición – Pensé, yo pensé…
Lo tomé de la mano interrumpiendo sus pensamientos difusos – ¡Lo sé! – Lo solté para acomodarle un mechón detrás de la oreja – Hay mucho de qué hablar, pero primero me gustaría recostarlo en su cuna.
En silencio nos llevé a la siguiente planta y una vez arriba lo dejé guiarme a la habitación principal – Duerme conmigo – Dijo – No lo he apartado de mi vista.
Asentí entrando a la alcoba, encendí la lámpara de la mesita de noche y con sumo cuidado metí a Luka bajo sus mantas, no sin antes depositar un casto beso en su frente – Dulces sueños mi amor – Me levanté sin dejar de admirarlo. No hay mejor medicina ni mayor alegría que tenerlo en mi vida – ¡Lo extrañé muchísimo!
– Y él a ti – Su padre musitó después de algunos minutos. De reojo lo vi aún de pie bajo el marco de la puerta y no supe qué pensar de su mesura – Rose, yo… necesito que me escuches, por favor – Su tono era serio, lo que me mantuvo de espaldas esperando cada uno de sus reclamos. Dio un largo suspiro antes volver a hablar – Roza, me amaste a través de los momentos más sombríos de mi vida – ¿Qué? – De hecho estaba perdido mucho antes de eso y tú… me encontraste. Tu entereza, tenacidad y tu hermosa sonrisa me fortalecieron para seguir adelante. Me salvaste de perderme la vida, una que no habría tenido de nuevo si no fuera por tus sacrificios – Lo sentí acercarse – Y aprendí a la mala que no es una que quiera tener sino es contigo a mi lado – Hizo una pausa – Te amo y lo peor es que no sé cómo expresarlo, no hay palabras que describan todo lo que me haces sentir. Me has dado mucho más de lo que podía esperar y ahora me das lo imposible. Pero si ya no sientes lo mismo que yo, si ya no sientes lo mismo por mí… lo comprendo y hasta puedo llegar a aceptarlo – Su franqueza me estremeció ¿De verdad cree que puedo dejar de amarlo como lo hago? – Solo te quiero pedir una cosa: por favor, por lo que más quieras… no me separes de Luka – Jadeé al oír su voz quebrándose – No me niegues la oportunidad de verlo crecer, de estar a su lado y ser su padre – Me volví para encontrarlo de rodillas, con las manos temblorosas me rodeó la cintura y terminó colocando su cara sobre mi vientre – Te lo suplico, déjame estar con mi hijo.
Suavemente me liberé de su agarre, hincándome en el acto – Dimitri… – Levanté su rostro para limpiar su llanto – Te juro que eso jamás ha pasado por mi cabeza, nunca les haría algo así – Mi visión se nubló por mis propias lágrimas – Yo mejor que nadie sé lo que es crecer sin tener a tus padres cerca.
Sin apartar su intensa mirada reunió nuestras frentes – Por favor, necesito escucharlo de tus labios, quiero oírlo de tu boca.
Reí entre sollozos – ¡Camarada, tenemos un hijo! – Hipó – Luka es tan tuyo como mío… es tu hijo – Su rostro se iluminó como el cielo de un cuatro de julio.
De pronto, me vi envuelta entre sus brazos; buscando desesperadamente el consuelo en el otro.
Cuando logramos controlarnos se apartó un poco y levantando mi barbilla preguntó – ¿Por qué no me lo dijiste?
– Porque tenía miedo, estaba aterrada – Confesé – Lo descubrí el día que nos reencontramos en Moscú, justo en ese momento y no sabía qué hacer o pensar ¡Es que simplemente era inadmisible! Y cuando empecé a asimilarlo apareciste de nuevo y me cabreé con todo y con todos ¿Qué se supone que debía hacer?, ¿qué quería el destino de mí? – Tomé sus manos – Pensé que lo mejor era guardar el secreto y alejarte de nosotros para mantenerlo a salvo de las miradas indiscretas; de todas formas no pretendía que me creyeras. Pasaron tantas cosas que cuando concebí la idea de contártelo, Sonya y Yeva me pidieron que no lo hiciera. Asegurando algo que ya venía sintiendo en mi corazón, pero te lo prometo y aunque sé que no es un consuelo, tarde o temprano te lo iba a decir. No pensaba privar a mi hijo de tener un padre extraordinario como sé que serás y no sabes lo arrepentida que estoy de haberte mentido a la cara.
Fue su turno de barrer mi llanto – ¡Te habría creído, te habría creído mil veces! ¿Es que aún no lo sabes? Eres especial, siempre lo has sido y eres capaz de llevar a la realidad lo imposible. También lamento nuestro último encuentro, te falté al respeto y eso no me lo voy a perdonar.
Arrepentido bajó la mirada – Pero yo ya lo hice – Le supliqué poniéndome de pie y tendiéndole una mano para que hiciera lo mismo – Te amo, Dimitri Belikov ¿Por favor, podemos dejar todo atrás y comenzar de nuevo? Hagámoslo por Luka, por nosotros… ¿no crees que nos lo merecemos?
Y en un instante tenía su boca sobre la mía.
Sus labios se encontraron con los míos en medio de un tormentoso desierto. Una de sus manos se enredó en mi cabello mientras la otra se posaba en mi cintura, acercándome a él. En respuesta envolví mis brazos alrededor de su cuello, extinguiendo cualquier distancia. Lentamente su mano comenzó a deslizarse de mis rizos hasta mi muslo para levantar mi pierna y colocarla en torno a su cadera; el contacto nos hizo separar jadeantes. La intensidad reflejada en sus oscuros orbes me debilitó las rodillas, por lo que de un salto envolví ambas piernas a su cintura.
– YA lyublyu tebya, lyubov' moya3.
Acuné tiernamente su rostro – Ben de seni seviyorum4.
Sonrió esplendorosamente – Espero haber entendido bien, si no, necesitaré una maestra de idiomas.
Le di mi mejor sonrisa devora hombres – Considérame voluntaria.
Desesperados volvimos a besarnos, llenando los vacíos con tiernas caricias y palabras de amor susurradas en tres idiomas – Rose… ¿estás segura?
Me bajé de él, entrelacé nuestras manos y lo llevé frente a la cama – Contigo siempre estoy segura – Entonces, levanté los brazos pidiéndole que eliminara las barreras y me amara para siempre.
La ropa comenzó a salir rápidamente, entre jadeos, besos y atenciones cariñosas. Recorrió mi cuerpo lenta y dolorosamente, adorando cada parte de mí, al igual que hice con él, demostrándole cuánta falta me había hecho. Hicimos el amor lento y sin prisas, nuestros ojos nunca se apartaron, no podíamos dejar de mirarnos.
Llevó mis manos sobre mi cabeza y siguió enamorándome. Nuestros cuerpos brillaban por el sudor emanado de un vaivén delicioso que nos llevó directo a las estrellas.
Dimitri dijo no poder describir lo que le hago sentir y yo no creo poder detallar lo que hicimos.
Solo sé que hubo magia, amor y mucha pasión.
Dimitri
Saboreé el cielo…
Me quedé sobre su cuerpo, tratando de recuperar el aliento en el hueco de su cuello. No quería soltarla, tenía miedo de que sí lo hacía ella desaparecería.
Tarareó paseando sus dedos entre mi cabello y una vez más no pude contener un par de lágrimas.
A raíz del enfrentamiento con mi padre pocas veces volví a llorar y después de que Iván muriera pensé que ya poco podría dañarme a tal punto.
Y sin embargo, heme aquí – ¡Mi Roza! – Levanté la cabeza para poder admirarla y ¡Dios!, nunca había estado más hermosa – No tienes idea de lo mucho que te extrañé y de lo enamorado que estoy de ti.
Suspiró alegre – Creo que tengo una idea camarada, porque me siento literalmente de la misma manera.
Me recosté a su lado y ella se acomodó frente a mí para llenarme el rostro de besos sin dejar de reír con gran emoción – ¿Qué pasa? – Pregunté contagiado de su buen humor.
– Es que eché de menos tus pecas – Una vez más besó mi nariz.
– ¿Qué? Yo no tengo pecas – Sonreí apartando los rizos que no me permitían disfrutar su belleza.
– ¡Claro que las tienes! Son casi imperceptibles, pero están ahí – Acarició mis pómulos – Luka también las tiene.
Nos arropé para mantener el calor – Si a esas vamos, entonces yo extrañé oírte reír.
– ¿Ah, sí? Pues yo te eché de menos en general – La atraje a mí, envolvió sus brazos en mi cintura y mientras entrelazábamos las piernas besé su frente.
– ¿Es una competencia o algo así? – Alcé una ceja solo para molestarla.
– ¡Hey! – Golpeó mi pecho – Una madre siempre tiene la razón y siempre gana ¡Acostúmbrate a eso! – Negué divertido con sus ocurrencias y posando su cabeza en mi pecho, dijo – Los latidos de tu corazón son mi melodía favorita – Luego se apoyó en un codo y volvió a incorporarse – Bueno, eso y los sonidos de bebé de Luka.
– Pues a mí me encanta escucharte hablar en otros idiomas – Le murmuré al oído – ¡Es bastante sexy! – Acto seguido, la besé con intensidad. No podía ni quería parar de hacerlo. Sin embargo, al cabo de unos gloriosos minutos nos separamos en busca de aire.
– Spasibo, eto priyatno5.
Gruñí controlando mis instintos, pues aún tenía preguntas – ¿Dónde estuviste?, ¿por qué huiste? ¿Y Pavel, no estaba contigo?
Su semblante cambió radicalmente – Preferiría no hablar de eso todavía. No echemos a perder el momento, por favor.
El dolor en sus facciones me hizo desistir un poco – Está bien, solo contéstame esto… ¿encontraste lo que buscabas?
– Sí, lo hice – Busqué indicios de algo en su rostro y a pesar de que los veía, no supe descifrarlos del todo.
Aspiré su esencia embriagante y recostándome sobre su pecho le pedí – Te ruego que por más doloroso o difícil que sea y más sí es trascendental para nuestra familia, no me ocultes nada. Reconozco que he cometido ese error en el pasado y ambos lo pagamos caro; encubriendo cosas que creemos perjudiciales para el otro solo hemos conseguido hacernos más daño – Sujeté su mano derecha y besé sus nudillos – No quiero ni voy a estancarme en el pasado – Me incorporé para mirarla bajo mi cuerpo – Por mi parte no hay nada qué perdonar, sin rencores ni reclamos. Te amo Roza, amo a Luka y sé que pase lo que pase, por más terrible que luzca el futuro, lo resolveremos juntos. Nada ni nadie nos va a doblegar.
Luka toma un biberón a las cinco de la mañana en punto, por lo que me programé para despertar un poco antes y poder atenderlo.
Sin embargo, cuando abrí los ojos y palmeé el lugar junto a mí, me encontré con el frío de las sábanas.
¡No, no, no… otra vez no!
Quizá lo soñaste… pero fue tan real.
Su olor persiste por todo el lugar, pensé cuando el terror se apoderaba de mí.
Bruscamente me levanté de la cama, arrojando almohadas y mantas a mi paso – ¡Roza!
– ¡Shhh! – Giré a mi derecha para encontrarla sobre el taburete, alimentando a nuestro hijo. La imagen por sí sola me devolvió el alma al cuerpo – No fue mi intención asustarte y tampoco quería despertarte, te veías tan cansado que me levanté antes de que comenzara a llorar.
Me senté a su lado, maravillado de la escena frente a mí – No me molesta atenderlo. Aunque debo admitir que cambiarle el pañal es todo un reto a veces.
Rose retiró suavemente la boquita de Luka cuando este ya no succionaba, se cubrió el pecho y juntos lo contemplamos – ¿No es increíble? Tú y yo en pequeñito y sabes cuál es la mejor parte – Negué – Que es todo nuestro.
Los abracé a ambos – No te imaginas la facilidad con la que las personas creen que es hijo nuestro.
– ¿A qué te refieres? – Parecía somnolienta.
– Alberta nos ayudó a salir de la Corte; quedó prendada de él de inmediato y no hizo falta una explicación en cuanto notó las similitudes. Y mi madre… – Sonreí al recordarla – … le dije que era tu hijo y solo le bastó mirarlo para saber que también era mío.
Suspiró con pesar – ¿Leíste los documentos de Sonya? – Consentí comprendiendo su actitud, el sentimiento era mutuo – Nada me gustaría más que gritar a los cuatro vientos que Luka es nuestro milagro, pero aún no es tiempo – Se levantó para dejarlo en su cuna – Vamos camarada, tenemos trabajo qué hacer.
Rose
Volábamos rumbo a la Corte. Hace no más de media hora la calma había vuelto al avión, puesto que no quise arriesgar a nadie más y traje conmigo a toda la familia Belikov, incluyendo a Yeva.
Cabe mencionar que el revuelo que causó mi presencia no fue ni la décima parte del impacto que provocó Luka.
Ahora todos dormían plácidamente, por lo que aproveché para hacer la llamada que venía retrasando. Dimitri me prestó su móvil, ya que la pila del mío había muerto.
– ¿Belikov? – Contestó al segundo tono.
Inhalé – ¡Hola, viejo!
– ¡ROSE! ¿Eres tú? ¿Dóndes estas, niña? – Se oyeron varios ruidos estrepitosos, entre ellos las demandas enérgicas de mi madre: ¿Qué es Ibrahim?, ¿se trata de Rosemarie…? ¡Contéstame por Dios! – ¡Calma mujer! Pondré el altavoz – Abe podría escucharse sereno, pero fui capaz de distinguir cierta urgencia en su voz – ¿Kiz, sigues ahí?
– Sí, aquí estoy – Tenía que ser más rápida que ellos y hablar o de lo contrario me atiborrarían con preguntas que francamente no deseaba contestar – Escúchenme bien, no tengo mucho tiempo. Estoy con Dimitri, vamos a la Corte y me acompaña toda su familia. Necesito conseguirles un lugar para alojarse, ¿podrías hacerme ese favor, baba?
– Por supuesto – Exclamó – ¿Pero se encuentran bien, tú estás bien?
Tragué el nudo de mi garganta – Sí, papá. No se preocupen…
– Cómo nos pides eso cuando desapareces sin decir nada a nadie; envías a Luka a quién sabe dónde y Zedrik viene y nos dice que tenemos que llegar al Salón Real de la Corte cuanto antes – Los reclamos de Janine no tardaron en aparecer y Abe debía estar de acuerdo con ella esta vez, pues no intercedió por mí.
– Miren, como les dije ahora no puedo hablar. Los veo en el Salón Real veinte minutos antes de la hora acordada con Zedrik. Hasta pronto, los quiero, adiós.
Terminé la llamada con las manos temblorosas y solo pude controlarlas al sentir un musculoso brazo rodeándome – Todo estará bien ¿Estamos juntos en esto, no?
Me acurruqué en su hombro – Sí, lo estamos.
Me levanté cuando las grandes puertas doradas se abrieron de par en par.
– ¡Kiz! – Prácticamente corrí a sus brazos, gesto que me devolvió con gran fuerza – ¿Cómo estás? – Me sostuvo del rostro para evaluarme de pies a cabeza, mientras mi madre recibía a Luka de brazos de Dimitri – ¡Por Alá, nos tenían tan preocupados!
– Lo sé, baba y lo siento – Janine se acercó disimuladamente a mí – Pero era algo que tenía que hacer sola.
Abe suspiró aliviado – No sabes lo difícil que fue mantener al margen a tu abuela y aun así no para de preguntar por ti y por Pavel – Inminentemente me tensé, acción que mamá percibió – Así que le dijimos que se habían aislado para un entrenamiento especial – Comenzó a buscar con la mirada – ¿Y Pavel? Desde que llamaste le he estado marcando a su móvil y no he conseguido respuesta.
Palidecí, pues al parecer había llegado el momento de las explicaciones difíciles – ¿Por qué no nos sentamos?
Lo tomé del brazo para guiarlo a los asientos, movimiento al que se opuso – Rose, déjate de misterios y contéstame ¿Dónde está Pavel…?, ¿dónde está mi hermano? – Exigió.
Dimitri se colocó detrás de mí como apoyo y sin dejar de observar al turco negué amargamente con la cabeza – Lo lamento tanto…
El lugar cayó en un silencio sepulcral antes de que lograra pronunciar palabra alguna – ¿Qué dices…? – Retrocedió como si lo hubiera abofeteado – Él está…
– ¡No! – Me apresuré a decir – No está muerto si es lo que piensas, pero Pavel… mi amca fue mi boleto de salida de esa fortaleza.
Envolví mis brazos a mi cuerpo, sintiendo un frío que me helaba la sangre al recordar aquello.
Espero que cumpla su promesa – Explícate, Roza – Mi ruso me abrazó animándome a hablar.
– El korol´ no nos hizo daño, conversó con nosotros y luego nos dio opciones… – Hice una pausa – Uno se iba, pero el otro permanecía – Lentamente me acerqué a mi viejo que se veía abatido – Papá, Pavel se sacrificó para que yo saliera sin ningún problema. Me protegió como prometió que haría.
Mis ojos le pedían que me perdonara – No entiendo – Interrumpió mi madre – ¿Para que dejaría ir a alguno de los dos?
Suspiré por milésima vez en el día – Porque hice un trato con él – Mis ojos se reunieron con los de Dimitri – Le hice jurarme que no lo dañaría y que lo mantendría con los otros presos a cambio de…
– ¿A cambio de qué? – En lo que juzgué como un intento por tranquilizarlo, Janine unió su mano con la de Abe.
– De que Dimitri y yo nos presentemos voluntariamente ante él – Una emoción destacó en su mirada, aunque no quise indagar en ella – Y yo acepté…
Las puertas volvieron a abrirse – ¡Rose! – Lissa entró como alma que lleva el diablo para arrojarse a mis brazos, seguida por Alberta y Mikhail – ¡Te he extrañado tanto! – Me evaluó rápidamente antes de tomar en cuenta a los demás – Lo lamento, no era mi intención interrumpir, pero me moría de ganas por verte – Confesó apenada.
Dimitri saludó asintiendo a ambos guardianes – Descuida Liss, también te eché mucho de menos.
– ¿Está todo bien? – Preguntó al notar el oscuro estado de ánimo.
Abe se aclaró la garganta – Por el momento no, su majestad. Pero pronto lo estará – Y colocándose frente a mí, dijo – Pavel hizo lo que yo habría hecho. Lo conozco, sabe cuidarse y ten por seguro que no lo dejaremos ahí.
Estaba por contestarle cuando Lissa exclamó – ¡Oh por Dios! – Su atención se posó en mi syn – ¿Es él?
Sonreí – Sí, es Luka.
Se aproximó a Janine pidiéndole que le dejara cargarlo – ¡Es bellísimo, Rose! – Lo estudiaba fascinada – Y es increíble lo mucho que se parece a… – Se detuvo cuando pensó que podía meter la pata. Tal vez ya no tengamos un vínculo mágico que nos una, sin embargo la conozco de toda la vida y solo me falta una mirada a esos ojos verdes para saber lo que está pensando – Quiero decir, tiene el cabello de su abuelo y la nariz de su abuela.
Cosa que enorgullecía a Abe cada vez que era mencionada – Tranquila Lissa, Dimitri sabe que Luka es hijo suyo – Los ojos de Tanner se abrieron como platos, ya que era el único de los presentes que desconocía el "pequeño" detalle.
Ella suspiró aliviada – ¡Menos mal! El Capitán Belikov se estaba convirtiendo en el terror de todos los guardianes.
Mi ruso lucía apenado – Algo he sabido – Le dio un giño; eso tendríamos que discutirlo más adelante.
– Ehhh… ¿Buffy? – Siete pares de ojos se posaron en Zedrik – Ya estamos aquí.
Ajusté mi chaqueta – Pues comencemos.
~•~
– Antes que nada, les agradezco que estén aquí. Sé que varios de ustedes han viajado desde muy lejos, por lo que seré lo más clara y breve posible – Recorrí con la mirada a cada uno de los asistentes.
Nos reunimos en torno a una enorme mesa circular. Mi mejor amiga me obligó a sentarme a la cabecera, ya que sería la que dirigiría la conferencia.
A mi lado izquierdo se encontraba Abe, seguido por Janine, Atayán, Sasha, Denis, Artur, Lev, Zedrik, Mía, Adrián, Christian, Liss, Alberta, Hans, Eddie, Mijaíl, Sonya, Igor, Kendra, Alessandro, Vika, Olena que llevaba en brazos a Luka y terminando con Dimitri a mi derecha.
Suspiré antes de iniciar – Como muchos de ustedes saben, mi estadía por Rusia me generó… cierta fama – Hice una mueca.
– La cazadora – Intervino Eddie.
Consentí – Razón por la cual mi lista de enemigos creció. Entre ellos y el que más se destaca es aquel que se hace llamar korol´. Nadie sabía a ciencia cierta cómo era o dónde se encontraba; su contacto directo con el mundo es Tafari, strigoi y mano derecha. Junto a Dimitri y Takat, el equipo que resguarda a mi padre, nos dimos a la tarea de cazarlo para terminar con el terror y muerte que genera en pueblos y comunas. Tiempo después y recurriendo a estrategias extremas, descubrimos que sus planes eran reclutar a varios de los mejores guardianes y así formar su propio ejército – Miré a Dunat – Alessandro nos facilitó un listado. Muchos de los aquí presentes aparecen en esa lista.
Dimitri la sacó del interior de su plumero, colocándola en medio de la gran mesa – Y como peones secuestra niños y jóvenes, dhampirs y moroi por igual.
Lissa y Olena eran las que lucían más alarmadas – Por mucho tiempo nos costó encontrar algo con qué trabajar, eran solo migas y por causa de fuerza mayor – Mi atención se fue a Luka – Me vi obligada a retirarme de la búsqueda. No obstante, el equipo siguió y con ayuda de Kendra, que se hacía pasar por mí, obtuvieron información muy valiosa – Me detuve un momento y tomando una espiración profunda, sujeté la mano de Dimitri para atraer su atención – Zedrik me informaba de lo que Abe y Pavel no querían decirme, pero hubo información que le ocultaron por miedo a lo que podría hacer yo – Su mirada estaba en la mía – Por eso me previne dejando otro cómplice…
– Dunat – Lo miró brevemente.
– Sí, ese día – Omití la información incómoda – Alessandro me confirmó lo que tanto temía.
– ¿Y qué es, pequeña dhampir? – Inquirió Adrián.
Respondí apartando unos segundos la vista del padre de mi hijo – Él tiene un interés enfermo y retorcido por Dimitri – Su reacción fue de asombro – Tu nombre es el primero de la lista camarada; intentó atacar Baia en más de una ocasión; las órdenes de captura siguen siendo las mismas, te quiere con vida; se apoderó y se resguarda en una enorme propiedad que puso a tu nombre y que pretende darte como tributo. El korol´ ha estado por algún tiempo más cerca de nosotros de lo que imaginábamos.
– Por eso actuaste por tu cuenta, para protegerlo – Afirmó mi madre, no como reproche.
– Cuidaba de mi familia – Respondí – Pavel descubrió mis planes y decidió seguirme. Estuvimos varios días estudiando la zona antes de arriesgarnos a entrar. Llevó tecnología de punta que nos fue de mucha ayuda en el interior – Agaché la cabeza – No tienen una idea de lo que hay allí adentro…
– ¿Qué lugar es ese, Roza?
– La finca de Galina.
Flashback
La casa era exactamente como la recordaba. Poco había cambiado o eso es que lo que percibí, ya que cuando escapé de aquí no me encontraba en mi mejor momento.
Mi amca trajo consigo algunos instrumentos, entre ellos: un decodificador que nos abriría todas y cada una de las puertas eléctricas.
Llevábamos días estudiando los planos, el terreno y el poco movimiento que lográbamos apreciar. Generando planes y estrategias, ninguna menos peligrosa y arriesgada que la anterior.
Nuestra mejor apuesta consistió en entrar por el sótano, la sorpresa que llevamos fue que aquello parecía no tener fin. Largos pasillos poco iluminados, húmedos y tétricos, parecían cimentar la finca.
Con cada paso que daba era una lucha con algún recuerdo, tanto que creí necesario repetirme que aquello era parte del pasado y que si quería tener un futuro debía enfocarme en el presente.
Teníamos quince minutos explorando y aún no había señales strigoi. De pronto, un quejido lastimero nos alertó de la presencia de alguien. Doblamos un pasillo y al asomar las cabezas, distinguimos a uno dispuesto a beber de un dhampir.
– Iré yo – Dijo Pavel – Cúbreme – Señaló el otro extremo del pasaje.
Asentí mientras tomábamos nuestras estacas. Lento y sigiloso se acercó al no muerto, rápidamente le rodeó la garganta con su brazo para amortiguar el grito y de una sola estocada acabó con su vida.
Me acerqué sin dejar de vigilar, mi tío se arrodilló junto al tutor y exclamó – ¿Parker?
– ¿Lo conoces? – Pregunté. Sin embargo, no obtuve respuesta pues el guardián también lo reconoció.
– ¿M… Mazur? – Lo ayudamos a incorporarse, estaba golpeado y débil – ¿Qué haces aquí? ¿También los capturaron?
– No – Respondió al mismo tiempo que escuchaba un sutil ruido al otro extremo – Nos infiltramos, hemos venido a ayudar.
El hombre negó rotundamente – Es una locura, hay muchos de ellos. Esto es una fortaleza, el korol´… – Dejé de prestar atención a su conversación y emprendí el camino hacia el sonido que comenzaba a tomar forma de llanto.
– ¿Rose? – Oí a Pavel a lo lejos.
Fue cuando vi una silueta pequeña – ¿Mami? – El corazón se me encogió al descubrir a un dhampir de no más de cinco años, arrinconado y echo bolita – ¿Mami, eres tú? – Inmediatamente guardé la estaca y me arrodillé dejando poca distancia para no asustarlo más.
– ¡Hola, mi nombre es Rose! – Utilicé mi tono más bajo, puesto que el niño parecía un animal acorralado – Vengo a ayudarte, no tengas miedo – Le tendí la mano; sintiendo a mi amca y a su conocido acercándose – Eso es – Lo levanté y de inmediato el pelirrojo de ojos grises se echó a mis brazos sollozando – Tranquilo, estas a salvo.
– Su nombre es Evan – Dijo el tutor – Se escapó por uno de los barrotes y el strigoi estuvo a punto de… – Evitó la palabra – Llegué antes de que pudiera hacerle algo – Lo cual agradecí.
– ¡Hey, Evan! – Le dije alegre o al menos tanto como podía simular – ¿Te gusta el chocolate?
Se retiró limpiándose las mejillas bañadas por sus lágrimas – Sí, mamá me daba un trozo cuando hacía bien mis deberes.
Despeiné su cabello alborotado – Pues hoy has sido muy valiente y te lo has ganado a pulso – De mi pantalón saque mi última ración del dulce, entregándosela – ¿De dónde eres y cuántos años tienes?
– Vivo en Berlín – Habló con la boca llena de golosina – Y tengo seis.
– Será mejor que hablemos en otro lado – Sugirió mi tío – Parker dice que las celdas son seguras, que no las revisan sino hasta dentro de unas horas.
Consentí levantando a Evan en mis brazos – Pavel dice que eres la cazadora – Sondeó el dhampir mayor apoyándose en la mugrosa pared – Será una misión imposible, pero te aseguro que estamos dispuestos a todo.
– ¿A qué te refieres? – ¿Eres la cazadora? – Cuestionamos Evan y yo.
– Lo verás con tus propios ojos.
~•~
Llegamos a un inmenso galerón, había camas apiladas y mullidas a derecha e izquierda.
Temerosamente empezaron a salir niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos; dhampirs y morois.
La escena me puso la piel de gallina, pues me recordó un documental que vi hace años sobre el holocausto. La habitación se asemejaba a las barracas de los campos de concentración.
Me sentí triste, molesta, frustrada y con un inmenso coraje que tenía que descargar con el responsable de tal atrocidad – ¡Oigan todos! – Habló el guía – Ellos son Pavel y Rose, la cazadora.
La expresión de sus rostros cambió rotundamente: unos parecían aliviados, otros sorprendidos y algunos más desencantados – Mamá dice que mi padre se llama Pavel – Me susurró Evan, viendo a mi tío con anhelo.
Lo bajé sin alentarlo cuando los demás se acercaban a nosotros. Mi amca asintió, dándome el lugar que cree me corresponde – Vinimos a ayudarlos. Sin embargo no les voy a mentir, no tenemos un plan fijo, ni nadie que nos respalde allá afuera. No obstante, hay un esquipo dispuesto a luchar, inclusive la magia moroi viene de por medio. Sé que no me conocen y dios sabe que mucho de lo que se dice de mí son exageraciones, pero les prometo que me dejaré la vida destruyendo al rey strigoi y sacándolos de aquí.
– Y para eso necesitamos conocer todo lo que saben, cualquier cosa que crean importante, pero sobre todo, que confíen. Será muy peligroso, pero recuerden que nos ganamos la vida luchando y si hay que perderla, lo haremos igual. No están solos – Terminó Pavel.
– ¿Te fías de ellos? – Alguien le preguntó a Parker.
– Sí, Mazur y yo fuimos compañeros de clase y colegas – Exclamó.
Pronto, comenzaron a hablar esporádicamente – Nadie ha visto al korol´, Tafari es quien se encarga de todo.
– Si algo no le gusta nos golpea hasta que se fastidia de hacerlo…
– O cuando le suplican que los convierta – Los más pequeños me rodearon con notable emoción.
– Los guardianes veteranos somos los encargados de las celdas. Tratamos con los más jóvenes y evitamos que los dañen.
– Los humanos enclaustrados son el banco de alimento, están en otra ala.
– Cada noche Tafari realiza sus rondas, solo se encarga de contar cabezas y de aterrorizar a los menores.
Observé a Pavel, su expresión asemejaba la mía – Tienen un plan – Dijo Parker – Pasando determinado tiempo se llevan a unos cuantos. Dicen que los torturan, que les lavan el cerebro para que una vez convertidos sirvan a los propósitos del korol´. Quiere un ejército de fieles súbditos.
Una chica se detuvo a dos pasos de mí – Muchos ya somos huérfanos y no tenemos a nadie allá afuera, solo a nosotros mismos. Ahora somos una familia y sé que hablo por todos, haremos cualquier cosa que garantice salvar a los que más se pueda. Estamos contigo.
Después de un tiempo, nos alejamos a un rincón con los tutores más experimentados – ¿Y ahora qué?
– Voy a entregarme – Solté.
– ¿Qué? – Expresó Parker.
Los observé antes de fijarme en Pavel – No tenemos tiempo que perder, ellos no tienen ese tiempo – Apunté a los enfermos y heridos – A como hemos visto en los planos la estructura ha cambiado. Tafari no puede hacerme nada porque el korol´ me quiere con vida y para terminar con el reinado de maldad voy a arrancar la cabeza del rey, y su perro faldero será el siguiente – Hay varios Mazurs que quieren cobrarle una factura, pensé – Miren, mis planes no brillan por ser los más lógicos ni los más fáciles, pero por alguna razón siempre resultan y mi cuello puede confirmárselos ¿Es momento de que me digan si están o no conmigo? – Aceptaron sin decir más, supuse que no tenían mucho qué perder – Bien… esto es lo que haremos.
Días después…
Me senté cómodamente sobre la elegante mesa, adornada por finísimos candelabros de cristal y un cadáver strigoi en cada una de las sillas. Saque una navaja y comencé a pelar una manzana; Pavel esperaba mi señal.
– ¿¡Qué demonios!? – Entró Tafari con dos chicas humanas que parecían estar bajo los influjos de las endorfinas. Las arrojó violentamente, sacó sus dagas y tomó posición defensiva – ¿Qué haces aquí? – Rugió – ¿Cómo entraste cazadora?
Fue muy satisfactorio verlo estupefacto – ¿Te sorprendí Tafy? – Bajé sonriente de un brinco – Hmm… ¿qué diría tu queridísimo rey si te viera en este momento? Embriagándote, gozando de la vida cuando algunos de tus secuaces han decidido… saltarse la cena.
Observó los cuerpos sin vida – ¿Cómo osas…? – Intentó atacarme, pero Pavel lo envistió rápidamente por detrás, sujetándolo aguerridamente y posicionando su estaca al nivel de su podrido corazón. De un solo movimiento, pateé de sus manos las dagas, tirándoselas – Mazur…
– ¡Shhh…! No estás en condiciones de decir nada. Llévame con el korol´ o te prometo que me pedirás a gritos que te mate – Encajé mi juego en su mejilla – Exactamente como lo haces con los indefensos – Retorcí el metal en su piel oscura – Ya no es tan divertido, ¿o sí?
– Puedes cortarme a pedazos y aun así no hablaré. Creen tener todo bajo control, pero te recuerdo que están en nuestro territorio ¡De aquí no sales con vida, maldita puta de sangre!
Mi tío lo azotó bruscamente contra la pared – No vuelvas a faltarle al respeto o te unirás a tus amigos.
Gruñó de dolor y frustración – No lo volveré a repetir. Llévame con el korol´, quiero verlo…
– Y yo… cumpliré tus deseos – Me giré ante la intromisión y al verlo, mi corazón dejo de latir. Tenía frente a mí al strigoi más temido de los últimos tiempos; al responsable de ser la más buscada de toda Rusia; el culpable de tanta muerte y destrucción; a un hombre que hasta hace poco nunca había visto y creía muerto. El único moroi que aparece en un viejo y delicado recorte de periódico. El mismo que traía en el bolsillo de mi pantalón para llevar siempre conmigo una imagen del hombre que amo – Te has quedado sin palabras, cazadora – Sonrió malévolo – Lo cual significa que sabes quién soy. Espero haber cubierto tus expectativas, tú desde luego has cumplido las mías. Sin embargo, sería una falta de educación que sigamos conversando sin tener una presentación como corresponde – Se irguió sin inmutarse por los cadáveres – ¡Bienvenida, mi nombre es Iván Zeklos! Famoso asesino y rey strigoi.
Dimitri
En los últimos años y sobre todo en los últimos días, he aprendido a aceptar lo inesperado.
Pero nada como esto.
¿Qué se supone que debo hacer?
Estaba más que dispuesto a arrancarle la cabeza al strigoi que amenaza con destruir a mi Roza, a mí y tantos más ¿Y ahora?
Es que… no era posible.
Él, mi amigo, Iván estaba… ¿vivo?
Pero si yo mismo lo vi tendido, asistí a su funeral.
¡Carajo! Ayudé a llevar su ataúd y sostuve a su madre cuando volcaban tierra sobre él.
El zumbido de mis oídos comenzó a ceder al percibir las caricias de una delicada mano por mi antebrazo – Respira Dimitri – Colocó la otra en mi pecho – Suelta el aire, amor – Mis ojos la buscaron. No obstante, los latidos de mi corazón seguían martillándome la cabeza y la bilis me impedían decir cualquier cosa que me ayudara a enfocarla.
– Esta en estado de shock – Se escuchó una segunda voz, la que percibí le pertenecía a Abe.
¡Sí, eso es!
Me encontraba aturdido y una vez que despabilara sabría cómo reaccionar y qué hacer – Dimka, responde por favor.
De pronto, Roza me soltó para segundos después tomar mis brazos y acomodar un pequeño cuerpo en ellos – Luka – Murmuré bajando la mirada y encontrándolo atento a mí. Lo sostuve con fuerza medida y lentamente subí la vista para hallar a Vika, mi madre, Abe y a Rose a mi lado. Seguía en el mismo lugar a la mesa mientras los demás se esparcieron por la habitación, hablando en pequeños grupos, prestando poca atención en nosotros.
– ¿Camarada? – Mi expresión debió ser notable y su sonrisa triste lo confirmaba. Su padre instó a la mía y a Viktoria a retirase para darnos algo de espacio – Sé que no es lo que esperabas oír – Se puso en cuclillas – Y si me sorprendió a mí, sé cómo debe estar afectándote a ti.
– Es complicado – Solté – Y muy confuso, yo… no sé qué pensar – Asintió más relajada al verme reaccionar.
Fue revivir todo aquello, aunque maximizando la sensación de culpa y dolor – Lo sé y lo siento. Lo lamento tanto, mi amor – Posó su mano sobre la mía que se encontraba en la pequeña espalda de nuestro hijo – Sin embargo y retomando tus palabras: saldremos de esto, haciendo lo que es mejor para nuestra familia. No digo que será fácil y al igual que tú no sé cómo lo resolveremos, pero tenemos alternativas – Su determinación no deja de sorprenderme – Tú y yo sabemos que después de todo los milagros existen. Yeva habló conmigo antes de partir de Rusia y me dijo que no importa si te olvidas de Dios, al parecer él nunca se olvidará de nosotros – Suspiré llevando a Luka a mi regazo y entrelazando los dedos con la mujer de mi vida – También confía en que pase lo que pase, siempre estaré junto a ti.
FIN.
1 Mat´: "madre" en ruso.
2 Syn: "hijo" en ruso.
3 YA lyublyu tebya, lyubov' moya: "te amo, mi amor" en ruso.
4 Ben de seni seviyorum: "yo también te amo", en turco.
5 Spasibo, eto priyatno: "Gracias, es un placer" en ruso.
En fin, aquí está la última entrega.
¿Qué les pareció?
Déjenme todos sus comentarios; espero no haberlas hecho sufrir demasiado. En los próximos días les estaré dando algunas noticias, espérenlas.
Sin más por el momento, les mando un beso enorme a todas. En especial a: Angelica (gracias hermosa, me alegro que te haya atrapado tanto la historia), Herlandy88, Maria elena, Fernanda 21, Duendha, rozaxdimitri, asideilogica21, yorkaster, Abril Elena, aurahoran1d15 y todos los anónimos.
Besos, Isy.
